SIN LA PRESENCIA EXTRANJERA,
CASO DE LOS 43 YA NO ESTARÍA
por Raúl González Rivera

Sin la presencia y las condenas hechas públicas por parte de los grupos relacionados con las luchas sociales de corte internacional, el caso de los 43 ya habría sido cerrado.
A los criminales intelectuales y materiales que ejecutaron el secuestro o desaparición forzada, y luego muy probablemente el asesinato de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, el suceso- uno más que se suma a la página criminal de este país- ya habría sido declarado como caso cerrado.
Más aún porque los más de cien detenidos y hecho presos en penales del país, siguen sin dar luz al asunto en que supuestamente están involucrados, como también a José Luis Abarca, el ex alcalde de Iguala, acaban de decretarles los ilícitos de lavado de dinero y delincuencia organizada, pero lo eximen de haber tenido alguna intervención en el caso que mantiene a la expectativa a la atención mundial.
Haber llevado este probable genocidio a los foros internacionales, le da la oportunidad a los padres de los 43 para que el caso siga siendo atendido, que las averiguaciones previas continúen abiertas y que en esta indagaciones, se puedan sumar algunas otras siglas más de orden mundial, interesadas precisamente en la violación de los derechos humanos.
México forma parte de los acuerdos y tratados internacionales, pactados ante la ONU y la OEA y por la misma razón, se ve obligado a abrir las puertas del país a los investigadores de este tipo de crímenes.
Sobre todo, porque existe la percepción de que las instituciones de gobierno no quieren que se llegue a saber la verdad de lo acontecido aquel 26 de septiembre en Iguala, Guerrero.
El régimen sigue presumiendo que la «verdad histórica» acuñada por el ex procurador de la república Jesús Murillo Karam, documenta plenamente el que los 43 jóvenes fueron secuestrados, torturados , asesinados y sus restos mortales incinerados para ser arrojados posteriormente en las aguas del río de Cocula.
Lo que hace presumir la idea que de no haberse difundido esta masacre al resto del orbe, el caso de los 43 habría quedado absolutamente reservado en algún lugar del ostracismo, como son los ejemplos que impone la matanza de los 45 indígenas de Acteal o las víctimas-todas jóvenes- de Tlatlaya y más atrás por qué no, la bárbara matanza de estudiantes del 68 y cuyo veredicto final sigue sin reportar las sanciones de rigor para sus verdugos, el intelectual y los que llevaron a la práctica la inútil ejecución también de centenares de muchachos universitarios de aquellos días.
Tanto que la presidencia de la república, ha anunciado que irá con todo y hasta sus últimas consecuencias para dar con los responsables de la desaparición forzada de los 43 normalistas. Hecho sin precedente y que objetivamente empaña igualmente la imagen del país en todo el resto del planeta tierra. Esperemos.
* LA CIUDAD COPTADA
POR LOS BLOQUEOS
Contrariamente a la idea de que haya ceses, renuncias y otros acusados ante instancias judiciales, tal vez lo más conveniente sería que no se vaya ninguno de los funcionarios públicos que deben rendir cuentas en una final de sexenio, que como se ve, no se asemejará a ninguno otro del pasado.
La ciudad, prácticamente está paralizada. Los despachos oficiales bajo resguardo de elementos de la policía, los burócratas en la calle o sus casas y los quejosos, manifestantes y reclamantes de sus pagos, no decrecen sus movilizaciones, sino todo lo contrario, van en un visible aumento.
Dice el contralor general del gobierno del estado Ricardo García Guzmán, que ha encontrado que si hubo irregularidades en la aplicación de participaciones federales y que por esto, habrá seguramente castigados, cesados o encarcelados inclusive.
Es decir, que la final de sexenio, se antoja que será de pronósticos reservados, pues la lista de acreedores aumenta objetivamente. Hay quienes lo hacen haciendo sus requerimientos de pago en la SEFIPLAN otros han optado por presentar sus demandas en los tribunales judiciales y en la fiscalía general, así como directamente en las oficinas, donde los servidores públicos se miran unos a los otros, porque no aciertan a saber que está ocurriendo a ciencia cierta.
A los veracruzanos, lo que interesa son sus requerimientos al gobierno de turno, así que están pendientes del giro que vayan a asumir las cosas, porque la creciente ola de denuncias y demandas judiciales, se asegura que van a encrespar los ánimos populares, de tal suerte, que las protestas sociales se incrementarán y ganarán la calle en lo que resta del mandato constitucional de seis años.
Y en ese sentido, lo más sensato es que a los funcionarios que se demanda, como los que ya se fueron, debieran ser regresados para que enfrenten de manera directa y personal las justas reclamaciones de cientos de millones de pesos que vienen haciendo acreedores, que bien vendieron un producto, realizaron una obra o proveyeron de servicios a las instancias más demandadas al momento y que son el sector educativo, el sector salud y el sistema de protección civil.
Retirarle los derechos de socios priistas a varios de los cardenales que fueron del gabinete estatal, honor a la verdad, en nada afecta ni a dichos personajes como tampoco resuelve lo que verdaderamente está reclamando la sociedad, que son los servicios que prestó y no le pagaron, así de simple.
SI el señor Manzur es o no sigue siendo delegado de la secretaría de economía, le importa un cacahuate a los millones de afectados que se haya quedado sin chamba política, porque antes renunció al cargo y cargó con las alforjas supuestamente millonarias, lo que le permitirá un descanso de algunos meses y años en alguna de sus residencias en Texas, que ya le levantarán el castigo y volverá por sus fueros.
El problema es del momento y de muchos que quedan como el chinito, sin poder «alcanzal» y atrapar y castigar a quienes depredaron los fondos públicos. Al tiempo.
* ESTA MUY BIEN ARREGLO
DE LAS CALLES, PERO…
Hay una vieja costumbre de las autoridades del orden burocrático que usted quiera, que cuando caen las lluvias es cuando anuncian la pavimentación de arterias públicas y la reparación de otras tantas.
Hoy, tampoco es la excepción. La autoridad local se ha resuelto por repavimentar o asfaltar los tramos en plena destrucción de numerosas calles y avenidas, lo que en pleno periodo de lluvias es un tanto cuestionable por un lado y por otro, que un extraordinario rezago en esa materia queda para resolverse en semanas y meses, lo que acarrea problemas en serio tanto para transeúntes como automovilistas.
Tramos hay en deplorables condiciones, en los cuales las plantillas de trabajadores han abierto a los cuatro costados de la ciudad, sin que sus reparaciones se realicen de inmediato. Seguramente la instancia de gobierno municipal mapeó en donde están los vicios materiales y los encontró ciertamente, ordenó que las cuadrillas de valientes operarios destruyeran radicalmente los pavimentos cuarteados, pero pasan semanas y la rehabilitación no llega. La lista es interminable, en donde ocurre semejante fenómeno
Este problema, por supuesto, que trae aparejada una doble circunstancia que llama poderosamente la atención de tirios y troyanos, y que se trata de una calle abierta, repleta de agua de lluvia, materiales de construcción formando verdaderas montañas, que constituyen un riesgo en el menor de los casos, tanto para automovilistas como peatones, porque ya han ocurrido incidentes, por virtud de las cepas viertas.
Qué bueno que la autoridad se haya inclinado por la reparación de calles y avenidas, la cual será interminable, porque a veces valiera más el reencarpetar el total de nuestras calles y avenidas, en radical destrucción no de ahora, sino de cincuenta años atrás. A ninguna autoridad edilicia importó el arreglo de sus calles, porque dicha obra no da imagen, advertían los munícipes que por igual pasaron desapercibidos para los grupos sociales que conforman la familia xalapeña, por caso.
Xalapa, encara un rezago de cien años atrás, su abandono se debe a las políticas de personajes eminentemente aldeanos, que vieron en una mayoría por sus personales y perversas ambiciones, mucho antes que por la ciudad y sus habitantes.
Por botón de muestra, nomás vea usted las capitales de los estados vecinos de Puebla, Tlaxcala, Tabasco y ya no se diga Querétaro, cuyo señorío, espectacular belleza, funcionalidad en sus formas y su habitar se transformó para el bienestar de sus habitantes, en forma absoluta. La aldea nuestra sigue con las mismas y congestionadas calles, el abandono es su signo y su fama de cultural la difunden los cultos invitados de la autoridad a los convites, ágapes y presentaciones artísticas allí en lo oscurito, donde no se vea, al resto de la antigua ciudad de las flores.
El rezago es ancestral, no solo en los servicios públicos, como es el de la recolección de basura cada tercer día en los más de veinte fraccionamientos residenciales de Las Ánimas, la vigilancia policiaca es nula en la mayor parte de la capital y la incidencia de la violencia e inseguridad, no se puede tapar con un dedo.
El xalapeño, es un pueblo que perdió su capacidad de asombro, pero que es agobiado por la constante del miedo, el temor fundado y la ejecución de hechos fuera de la ley, a manos de las 45 bandas de jóvenes pillos que mantienen bajo acoso a decenas de colonias populares y que nadie hace algo para remediar los males sociales con empleo ni orientación en materia de salud, de educación y rencuentro con sus iguales. Por favor.
