Jueces sin rostro


jsrCrimen organizado, imparable.

Cárteles, una amenaza para la gobernabilidad.

por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Los cárteles de la droga siguen haciendo de las suyas en el país, a pesar de las detenciones y asesinatos de diversos personajes de la mafia. Nadie puede detener la violencia que azota a Michoacán, Morelos, Guerrero, Tamaulipas, Coahuila, Veracruz y el Estado de México, zonas donde el crimen organizado ha sentado sus reales con el respaldo de los gobernadores, policías y hasta empresarios.

Es claro que el país enfrenta una de sus más severas crisis de seguridad de los últimos años. Más del 80% de las corporaciones policiacas están atrofiadas por la infiltración del narcotráfico, lo que ha derivado en un problema mayor porque actualmente las policías ya no responden a la demanda social de dar seguridad: ahora cuidan los intereses del crimen organizado en general.

Esta realidad es muy preocupante debido a que en los estados citados están enfrentando serios problemas de violencia: asesinatos, levantones, desapariciones forzadas, entre otros delitos, son los que más sacuden a la población.

Hace unos días el Poder Judicial fue sacudido severamente luego de un sicario ejecutó en Metepec, Estado de México, a Vicente Antonio Bermúdez Zacarías, juez federal, quien en marzo de este año suspendió la extradición de Joaquín Guzmán Loera, exjefe del cártel de Sinaloa.

Se desconoce, hasta ahora, el móvil de este crimen, el cual revive los momentos de mayor tensión que hace poco más de una década enfrentaron algunos jueces que desahogaron casos de narcotráfico y que dados los elevados índices de inseguridad que enfrenta el país ahora se pide que estos juzgadores sean protegidos por el Estado.

El juez Bermúdez Sacarías también le tocó decidir sobre el arraigo al que fue sometido, tiempo atrás, Abigael González Valencia, un capo que fue identificado como jefe del cártel de “Los Cuinis” y operador financiero del Cártel de Jalisco Nueva Generación, el cual es liderado por Nemesio Oceguera Cervantes y cuyo asiento es el estado de Jalisco.

El operativo para asesinar al juzgador, según datos públicos, fue relativamente fácil: el sicario ubicó al juez, le disparó un tiro en la cebeza. De inmediato Bermúdez Sacarías fue llevado a una clínica del Instituto Mexicano del Seguro Social, donde momentos después de su ingreso falleció.

Hace una década el país fue sacudido por una oleada de violencia que alcanzó a jueces y magistrados que tenían en su haber casos de la delincuencia organizada.

Fue tan preocupante la violencia que enfrentaron que incluso que llegó a proponer que el gobierno federal les otorgara protección a los jueces que corrían peligro por los casos que les ocupaban.

En Colombia, durante la cruenta guerra que enfrentó ese país por la violencia del narcotráfico, los jueces fueron protegidos incluso hasta con cambios de identidad, a fin de evitar que fueran asesinados.

Se estableció el programa “Jueces sin Rostro”, una medida que permitía que los jueces asistieran a los tribunales y en los juicios permanecieran con el rostro cubierto, a fin de no ser identificados por los mafiosos implicados en juicios criminales.

Todo esto se tuvo que hacer a fin de evitar que la oleada de asesinatos aumentara en Colombia, donde los cárteles de Cali y de Medellín se enfrentaban por el control del territorio y del mercado de las drogas.

En México hacía varios años que no se presentaba el asesinato de un juez. Sin embargo, hace diez años, cuando varios jueces federales fueron asesinados, se propuso que se estableciera un programa para que los juzgadores fueran protegidos y realizaran su trabajo sin ser presionados por ninguna organización criminal. Sin embargo, la propuesta no se concretó y los jueces se mantuvieron sin protección de ninguna índole.

Ahora, tras el asesinato del juez Bermúdez Zacarías, el presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Luis Raúl González Pérez, propuso que el gobierno federal atienda la seguridad de los jueces, a fin de evitar más crímenes y presiones que impida que actúen con imparcialidad en los casos que se están desahogando y que tienen que ver con el crimen organizado.

Se desconoce el móvil de este artero crimen, pero el caso no deja de ser un llamado para que las autoridades actúen pronto en la protección de jueces que tienen que dictar fallos en casos de delincuencia organizada.

Publicado en: http://www.revistavariopinto.com/vblogger.php?id=351&secc=6&titulo=jueces-sin-rostro

 

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