25

Cuando en 1817, el coronel Francisco Hevia al frente del batallón expedicionario de Castilla, desalojó a los insurgentes, el fortín consistía en fuertes estacadas. Los realistas, no pudiendo atacar de frente, atravesaron un espeso bosque y los flanquearon por la izquierda. Los defensores abandonaron el cerro y se dirigieron al fuerte de Palmillas. Si bien los insurgentes contaban con medios para fortificar debidamente, esto no siempre estaba al alcance económico, pues además de construir debían mantener a una guarnición permanente o llevarla a la ruina, como sucedió con el Fortincillo de Monte Blanco, en noviembre de 1816.