LOS GRINGOS BLANCOS
SON COMO STEPHEN PADDOCK

Aunque la tragedia enluta a centenares de hogares en los Estados Unidos de Norteamérica, los gringos rubios o blancos quieren y son como el asesino Stephen Paddock.
Un tipo armado hasta los dientes, con una docena de armas largas y automáticas acaba de cometer un atroz atentado en contra de jóvenes que se divertían en un festival de música country, en el lugar por excelencia de jugadores y turistas ricos en mayoría, Las Vegas.
En medio de la desgracia, por fortuna el yanqui criminal es estadounidense y no mexicano, porque de haber ocurrido algo semejante, imagine usted al señor Donald Trump echando fuego por su boca en contra de México y los mexicanos.
El asesino obedece a sus instintos seguramente. Pero nunca a los que movieron a los apaches que fundaron la nación estadounidense. Los norteamericanos, a pesar de los crímenes que frecuentemente se dan a manos de «lobos solitarios», no quieren el desarme en su país. Todo lo contrario, piden que se permita que cada residencia de yanquis cuente con armamento suficiente para poder repeler los ataques imprevistos o de los ilegales locos que gustan de matar nomás por hacerlo.
Contrariamente al pueblo mexicano, los gringos carecen de un auténtico origen, ya que racialmente fueron conquistados por los ingleses y franceses y luego los apaches, los siux y otras razas que convergieron en las ricas tierras norteamericanas, pues las vetas de oro movieron a los facinerosos y aventureros a penetrar en su suelo, donde más tarde conformarían el país más poderoso del mundo.
Así que yanquis auténticos que amen a sus conciudadanos, no los hay. El billete verde los acabaría de fortalecer en la sola mira de pensar y hacer todo como ricos. Someter a los débiles y hacer de sus avecindados latinoamericanos los siervos que siguen siéndolo con todo y el modelo confortable de subsistencia que millones han conseguido, sirviendo precisamente al imperio de los rubios y blancos.
«El lobo solitario», como han llamado a Stephen Paddock a sus 64 años de edad, era un personaje que gozaba de tener una vida en extremo tranquila y sedentaria, así que en su mente calenturienta seguramente bulló la idea de buscar su personal trascendencia, pero de qué forma, armándose con pistolas y rifles y metralletas automáticas, al último grito de la moda en lo que hace a armamento y aprovechando, desde un piso 32 del hotel a donde se habría acomodado, para desde allí realizar un tiroteo con los resultados conocidos por el resto del mundo.
No fue un mexicano ni un musulmán, el criminal. Fue un blanco sin aparentes desviaciones en el curso de sus 64 años de edad y que buscaba cómo perpetuarse, cuando seguramente presentía que estaba por llegar el final de su existencia.
En efecto, como criminal ganó los titulares de la prensa mundial seguramente y en las redes sociales ídem, pero vea usted que el señor Trump envió una condolencia fría, hueca y superficial, lo que hace suponer a propios y ajenos que el suceso se dio, hay que solidarizarse con las familias de las víctimas, pero no más, total, el asesino igual también murió tras de cometer su bárbaro atentado.
* AQUÍ, ¿QUIÉN PAGA DAÑOS
EN AUTOS POR LOS BACHES?
En la ciudad de México acaba de invitar el gobierno que encabeza Miguel Ángel Mancera a que los automovilistas que hayan sufrido descomposturas en sus vehículos, con motivo de haber caído o tropezado con algún bache, pueden pasar a una de las oficinas y cobrar las reparaciones de rigor.
El jefe de gobierno del antiguo DF ha ordenado una bolsa con suficientes recursos para cubrir los molestos daños propiciados por la constante de baches existentes en numerosas calles de la ciudad más poblada del mundo, después de Nueva York.
Esto viene sucediendo en la ciudad de México, los conductores de vehículos de motor de la ciudad de Xalapa preguntan hacia dónde encaminar pasos y denunciar los desperfectos que vienen sufriendo en neumáticos, suspensiones y direcciones automotrices, precisamente por caer sus unidades en tantos baches como cráteres se le avistan a la luna.
Nomás aquí en Xalapa todas las arterias públicas exhiben los baches, profundos hoyancos y lo mismo en lo que hace al pavimento hidráulico que en el asfalto. Las únicas calles que gozaban de un pavimento que habría cubierto ya los cien años o más, eran Xalapeños Ilustres, una parte de Zamora y la calle de Enríquez hasta entroncar con Clavijero y Manuel Ávila Camacho.
El resto de la ciudad es un cochinero y si alguno de los ediles dijera que en su administración pavimentó tantos kilómetros, su tiempo de duración alcanzó precisamente a cubrir los días y meses de su actuación pública, no más. Luego de ello, adiós Nicanor, porque cada tres años ha sido lo mismo, sobreviene la destrucción y el edil que sigue tiene que reparar calles y programar lo que será la obra suya. ¿Qué le parece?
Además, la constancia de tanto bache en nuestras arterias públicas la da el numeroso grupo de automovilistas, quienes juran que sus vehículos vienen enfrentando diversas fallas mecánicas gracias a tener que caer necesariamente en uno de esos hoyancos, porque si bien usted libra un bache, tiene que caer en otro en más de 300 colonias en donde tienen meses abiertos los hoyos, lo mismo en el asfalto que en el pavimento, pero nadie hace caso de que se vaya a taparlos.
En efecto, a los automovilistas nadie les ha dicho ante quién deben dirigirse y exponer los desperfectos sufridos en sus automóviles y cuál es la instancia oficial que acceda a cubrir dichos daños y perjuicios. El último que pagó una factura semejante fue el alcalde Pedro Coronel Pérez y para nada chistó o pretextó para no responsabilizarse su administración en tener que saldar daños ocasionados a los neumáticos de un automóvil, que cayó en un bache que amenazaba con convertirse en un monumental socavón, sobre la avenida Miguel Alemán, de la colonia Federal.
* EL PROBLEMA ES SABER ¿PARA
QUÉ SIRVE UN DIPUTADO?
Cada tres años es el mismo ritual.
Los partidos políticos proponen a sus candidatos a las cámaras federal y local de diputados, ganan la carrera en la elección y otros tantos van como plurinominales, regalo este último con que el sistema gobernante privilegia a otro poder, que para el caso se presume que es un legislativo independiente, autónomo, pensante y listo para generar las leyes que más se adecuen al interés de la ciudadanía.
Al menos así lo habrían presupuestado los grandes pensadores franceses y otros como Voltaire, Montesquieu y Juan Jacobo Rousseau.
En los parlamentos europeos de occidente quizá sea así como está funcionando la separación de poderes, la democracia y por ende la pluralidad partidaria. Sin embargo, en el México de nuestros días esto no ocurre así.
Una vez que son elegidos los padres conscriptos locales y federales, a cualquiera de los vecinos y ciudadanos de este país habría que preguntarles si identifica al curuleco de su distrito o poblado donde vive. Lo más seguro es que lo ignore. Pero nadie tiene más culpa que los electores que distinguieron a un ciudadano como su representante ante los congresos, pero del cual jamás se sabrá cuál es su paradero.
Las cámaras, como es sabido, tienen un costo millonario cada tres años, que hace mucho se viene cuestionando, porque la independencia y autonomía del poder que representan está muy cuestionada. Y por otro lado, nadie sabe a ciencia cierta cuáles son los aportes jurídico y legal que hace cada padre conscripto y mucho menos qué promueven dentro del campo de la gestión social en los tres años que dura su ejercicio constitucional.
De la última camada de diputados federales, cuando menos cinco personajes han tenido que estarse escondiendo porque las fauces de la justicia continúan sin poder alcanzarlos para verlos en un principio jurando que dirán la verdad de cuanto saben de los atracos cometidos con el pueblo veracruzano, particularmente en los últimos seis años.
Y otros tantos se han visto extremadamente limitados a cumplir con sus atribuciones y funciones de legisladores, porque de antemano las sospechas recaen sobre sus humanidades en torno al descomunal saqueo cometido con las finanzas públicas de la entidad, y de las cuales a ciencia cierta se ignora todo. Es decir, si lo acusado está documentado y probado y sus autores intelectuales y materiales han devuelto parte del botín o siguen siendo prófugos. Porque como diputados, hoy por hoy nadie se acuerda quién es el representante de su distrito.
Conclusión, la sociedad civil hace mucho se pregunta para qué sirve un diputado, un legislador que no legisla las leyes, que se adecua al ritmo de la vida cotidiana de los mexicanos, que cobra excelentes tajadas presupuestarias como salarios, gastos de representación y otros privilegios que en un país de extrema pobreza no encuentra ninguna justificación.
Se sabe que hay 500 diputados federales en la cámara baja y cinco mil burócratas bien pagados que conforman una clase privilegiada, que no debiera, cuando los bienes y beneficios son exclusivos de ellos y por añadidura que tendrían que alcanzar a sus representados, que se cuentan por miles, y al final del día a éstos deben sus abultadas carteras, y la disciplina abyecta que mantienen en muchos casos al poder que manda. Por favor.
