Entre Cuervos///La impunidad en tiempos de mujeres


Oscar Meza García es egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde Quintana Roo

Educado, amable, respetuoso, incluso en ocasiones agradable; los buenos modales enseñados en el seno familiar saltaban a la vista, se hacían presentes a cada momento a diario en una de las oficinas dependientes del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública de Quintana Roo.

Por extraño que parezca encontrar a un jefe de alta jerarquía con tales valores y principios de convivencia laboral es de suma importancia para sus subordinados, de forma especial para el género femenino, si se toma en cuenta que de acuerdo con el INEGI en el 2024 en México el 35% de las mujeres sufrió acoso laboral y, sin que haya estadísticas claras colectivos feministas colocan al hostigamiento sexual como violencia constante en el trabajo.

Sin embargo, la caballerosidad mostrada por el individuo fue desapareciendo, en poco tiempo los buenos días al ingresar al trabajo pasaron a un ligero tocamiento de hombro, al que hermosa te ves hoy con el pelo suelto, a la petición continúa de estar frente a él con cualquier pretexto. De la cortesía del saludo a cierta distancia, al inesperado beso en la mejilla, a las invitaciones a salir a comer, a cenar, a divertirse, a tomar un trago para después sin freno alguno acosarla con miradas inapropiadas, morbosas y, finalmente a la constante petición de intimidad que no cesó pese a la negativa.

El no tuvo consecuencias en sus funciones; el jefe que primero se mostró afable, accesible al trato laboral se convirtió en prepotente, grosero y vengativo; la profesionista estuvo semanas aislada por completo en su escritorio pese a su trayectoria y experiencia en cargos afines a su responsabilidad, excesiva carga trabajo y, contrario a lo esperado cuando se conoció el hostigamiento sexual y acoso laboral que sufría, sus compañeras de trabajo en lugar de mostrar empatía, solidarizarse y alzar la voz iniciaron una campaña sucia en su contra.

Armada de valor en la búsqueda de terminar con la situación que experimentaba, expuso el caso a su jefa inmediata, Virginia Cabrera Ramírez, directora del Centro Estatal de Prevención Social del Delito y Participación Ciudadana. Paso a paso con lujo de detalles le contó la estrategia de Ricardo Marín, ahora ex coordinador general del Secretariado Ejecutivo del Sistema de Seguridad Pública de Quintana Roo, para llevarla a la cama; si no era a través del buen trato entonces “poniéndole el pie encima”.

La respuesta de Cabrera Ramírez fue digna de un capítulo de la “Rosa de Guadalupe” del Canal de Las Estrellas: para solucionar el problema de fondo, le propuso considerar la propuesta indecorosa de Ricardo Marín, el hombre con tanto poder como el titular de ese órgano institucional.

En lugar de aceptarla interpuso denuncias sobre lo sucedido ante los órganos de control interno de la dependencia y en su última esperanza habló con Adrián Martínez Ortega, Secretario Ejecutivo del Sistema Estatal de Seguridad Pública, entonces jefe de Ricardo Marín, y de Virginia Cabrera. Lo único que consiguió de esa entrevista fue que le inventaran actas administrativas en su contra y que la despidieran.

Con un gobierno humanista con corazón feminista, segura que le harían caso presentó recursos en la Contraloría estatal, ahora convertida en Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno al mando de Reina Arceo Rosado y una demanda ante la Fiscalía General del Estado. En tiempo de mujeres como lo afirma una y otra vez la Presidenta Claudia Sheinbaum, sus demandas hasta el momento, son ignoradas por las autoridades quintanarroenses con las que acudió.

Tania Karenina Galera Gómez, responsabiliza a Ricardo Marín, de todo acto que ponga en peligro su integridad física y la de sus familiares, así como de sus bienes inmuebles. En forma de advertencia para que le baje como dicen los jóvenes; allanaron su casa en dos ocasiones sin robar nada. Tiene miedo, mucho miedo, pero aun así está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias en busca de justicia.

Entre Cuervos

Al aprobar el Senado de la República la creación de la Secretaría de las Mujeres, su titular, Citlalli Hernández afirmó que “nuestro objetivo es que las mujeres en México se sepan acompañadas, avanzar en igualdad sustantiva y abonar a la disminución de las violencias”.

En Quintana Roo, la Secretaría de las Mujeres, que comanda Esther Burgos, está muy lejos de cumplir ese objetivo, si no lo creen pregunten a Tania Galera, a la maestra Astrid Belén Gonzalez Zárate, violentada por el subdirector de la secundaria 20, Miguel Armando Cocom Cob, a las madres buscadoras y las mujeres víctimas de violencia en el estado.

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