Ya no sabe uno qué es más abominable: si las impactantes imágenes de los montones de cadáveres descuartizados, tatuados con sus propios signos y leyendas; mutilados cercenados, violados, torturados , degollados desmembrados despellejados , sin ojos, sin lengua y más. O el tremendamente odioso e inaceptable oportunismo político en un momento en que nuestro estado, Veracruz, vive la más cruel etapa de violencia que se tenga memoria desde las cuatro invasiones que lo hicieron heroico.
En este agudísimo problema social que enfrenta la entidad hay que detenerse a analizar su expansión y contagio a otros sectores como el económico y el político.
El primero por la situación de miedo al crimen de parte del ciudadano común y el turista que ya está afectando en serio a la economía de la zona conurbada Veracruz- Boca del Río y la región; y el segundo porque más allá de la

ingenuidad y e l pánico de la gente, subyace la perversidad de los mercenarios del poder quienes encuentran en este panorama de masacre, la ocasión fértil para criticar desde la comodidad y la seguridad personal que les permite su posición y logran captar la atención con miras al próximo proceso electoral que casualmente renovará las codiciadas diputaciones federales, el senado y la presidencia de la república.

En estos días, todos los conductores de noticias y columnistas a nivel nacional se dieron vuelo y gusto criticando a Veracruz e instalándolo en el ranking de los estados más violentos del país. Tal como ya es costumbre en la vida pública, el periodismo es también francotirador o sicario de intereses políticos o económicos o el mismo comunicador pone en subasta su sesgo informativo que, obviamente tiene un precio. Me refiero a periodistas importantes, esos que ponen a temblar a los coordinadores de comunicación social y a los gobernantes, no a los que ni nos leen, ni caso nos hacen.

Así vimos por ejemplo a Ciro Gómez Leyva recurriendo a su estilo que le conocimos cuando se convirtió en el defensor de oficio de la esposa de Carlos Ahumada, el novio de la ex perredista jefe de gobierno del DF Rosario Robles. Ciro fue sumamente reiterativo con el gobernador Javier Duarte de Ochoa en que removiera al procurador Reynaldo Escobar de su cargo, como si esa acción fuera determinante para erradicar el duro cuadro de violencia en el estado.
No obstante, Javier Duarte se mantuvo firme y seguro en su entrevista con Gómez Leyva, incluso le aclaró que la coordinación institucional y de unidad con la federación y el estado Veracruzano para combatir al crimen organizado no significaba sometimiento, esto porque el periodista le insistió a Duarte si en la federación le habían pedido la cabeza del procurador Reynaldo Escobar por ser el más visible lazo con su antecesor el ex gobernador Fidel Herrera Beltrán, con el que el propio Javier Duarte fue ni más ni menos que el secretario de Finanzas y Planeación y entusiasta padre de la famosa bursatilización durante el rojo fidelismo.

Veamos: Carmen Aristegui fue exageradamente incisiva en sus entrevistas con los funcionarios del gobierno de Veracruz y sin embargo al ex candidato a la gubernatura por el PAN, Miguel Angel Yunes Linares (quien ha hecho diputados y alcalde a sus hijos) le entregó el micrófono todo el tiempo para que el político se explayara e n su arenga para finalmente acusar de corrupción y delincuencia a su archi enemigo Fidel Herrera Beltrán y su grupo en el que incluyó también al ex panista y actual secretario de gobierno Gerardo Buganza quién –aseguró- hizo negocios vendiendo patrullas al anterior sexenio veracruzano.
Eslabonado esa tensa cadena informativa, no menos agresivo estuvo Joaquín López Dóriga, ese teacher que se ha equivocado tantas veces y que vive aterrado de que el infiel Carlos Loret de Mola le quite su espacio noticioso nocturno de enorme rating que solo logró una vez que corrieron de Televisa a Jacobo Zabludovsky. López Dóriga, desde las alturas de su perfección pontificando como acostumbra y apuntando culpas machacó en la salida del procurador Escobar y con él finalmente cedió el mandatario Javier Duarte, quien llamándolo don Joaquín aceptó que hubo declaraciones desafortunadas y que ya analizaba su salida, lo que en consecuencia se produjo.
Los muertos y la violencia siguen en la entidad a lo largo y a lo ancho. La secretaría de Marina Armada de México (¿es correcto Yunes?) da a conocer las cifras reales, oficiales y ya no es válido ni aconsejable mentir, maquillar, justificar. Vendrá otro procurador, que por cierto su función no es la seguridad pública, ni la prevención del delito. Los panistas proponen al vacante ex militar Rafael Macedo de la Concha a quien los juristas de la UNAM criticaron por su pobre de conocimiento del derecho en su gris paso por la PGR y más bien fue famoso por su equipo cercano formado por empoderadas mujeres. El juicio sumario a Reynaldo tuvo el efecto que esperaban momentáneamente, ya se fue. Ahora el objetivo se centrará en otros funcionarios duartistas, porque dudo que esté saciada la sed…..
Tomado de Tinta Jarocha
