

A estas alturas del partido, la imagen pública de Josefina Vázquez Mota tiene un deterioro que puede ser fatal, en el sentido exacto de lo que esto significa, si el grupo compacto del calderonismo decide utilizar un plan “B” ante el arrollador despliegue de campaña de un Enrique Peña Nieto que no se ha despeinado, y no por causa del gel, en su avance mantenido en puntos de porcentaje de distancia sobre la candidata panista y el realmente adversario de peso, Andrés Manuel López Obrador; ya ni hablemos de Cuadri, caricatura de la presencia de un académico en la contienda presidencial.
Primer error de Josefina: aceptar primero, porque se lo impusieron, y tratar de negar después, porque es un punto de ataque mediático en su contra, la presencia de Antonio Solá en su gabinete de campaña. Entre los golpeteos internos del búnker del chepinismo está el estira y afloja en relación a la presencia real, y virtual, del asesor español, al que tratan ahora de deslindar con boletincitos anónimos y una entrevista al “artista de la lente” Alejandro González Padilla, para ubicar a éste como el verdadero publicista de la candidata, según entrevista publicada el 27 de marzo en el periódico “La Jornada”, firmada por Claudia Herrera Beltrán.
El mismo Alejandro González Padilla, cineasta metido a publicista, actuando en un pésimo guión que le indicaron los miembros del equipo de Solá, muere por la boca al compararse lo que afirma en la mencionada publicación con otra entrevista muy parecida publicada meses antes en la revista “Sin Embargo”, y redactada por Linaloe Flores, en la que resalta que él no es proclive al uso de una campaña de descalificaciones en el manejo de imagen y discurso de Josefina Vázquez Mota y esto se derrumba con lo declarado por la candidata panista en los últimos días, arremetiendo contra Peña Nieto al ligarlo con un pasado autoritario, mesiánico y antidemocrático y otros aspectos negativos. ¿Quién entonces, si no es González Padilla -el no descalificador-, quien le está aconsejando a Vázquez Mota que se lance a la yugular de su adversario por medio de epítetos y descalificaciones constantes? Ni le piense, sus iniciales son A. S.
Segundo error de Josefina: Permitir la negación de los ideales éticos del panismo plasmados en sus principios históricos de “ser una organización permanente de todos aquellos que, sin prejuicios, resentimiento, ni apetitos personales, quiere hacer valer en la vida pública su convicción en una causa clara, definida, coincidente con la naturaleza real de la Nación y conforme con la dignidad de la persona humana” Todo eso se vino abajo en las selecciones de candidatos a senadores y diputados en varios sitios de la república, especialmente en Veracruz.
Ejemplo indiscutible, Alejandro Vázquez Cuevas, quien ahora por libertad de conciencia, ejerce una acción de impugnación electoral siendo congruente con los principios panistas, es decir defendiendo su dignidad humana sometida por la decisión del Comité Ejecutivo Nacional del PAN al reconocer éste que hubo anomalías (trampas) en la elección de candidatos a senadores y diputados panistas en el estado de Veracruz, anulando los resultados para dar de todas maneras las candidaturas a quienes evidentemente fueron los tramposos. ¿Cómo se puede confiar en el valor de la palabra de la candidata panista que fue testigo de esta maquinación pragmática en contra de uno de sus principales gestores de su candidatura en el estado de Veracruz? ¿Cómo podrá hablar de ética en su campaña si se quedó callada ante decisiones carentes de la misma, originadas en el CEN panista, en varias partes de la república?
Tercer Error de Josefina: el mismo que le costó la vida a Luis Donaldo Colosio, al enfrentarse al presidente de la república en plena campaña electoral, y que es manifiesto en las declaraciones grabadas de la conversación telefónica donde ella y su colaborador, Agustín Torres, denuestan a la vocera de Felipe Calderón, Alejandra Sota, y a su hombre fuerte en la seguridad, Genaro García Luna, aludiendo sus intervenciones telefónicas. Otro indicador es el evidente disgusto contra su coordinador de campaña, Roberto Gil, enviado por el presidente para apoyarla, tras los errores cometidos por el chiapaneco, situación que también se asemeja, guardando distancias, con la ruptura Colosio-Zedillo en 1994.
Por eso eso no es raro que los desmayos, las lapsus linguae en sus discursos y las descalificaciones sean parte cotidiana del actuar y decir de Josefina Vázquez Mota. Los tres errores antes mencionados la tienen sometida a tremenda presión, en la que seguramente el presidente Felipe Calderón Hinojosa, hombre de mecha corta, le ha de decir cosas cada vez más duras a su amiga “Pina”, porque él sabe que necesita guardarse las espaldas al salir de la presidencia y la candidata no parece ser ese seguro resguardo a partir del primero de julio. La aspirante a la presidencia de la república está entrando a un callejón donde no solo corre riesgos su candidatura, sino también su vida.

Estimado Don Rodolfo, le recomiendo no caer en practicas inquisitivas al redactar sus artículos. Me refiero a que investigue con certeza las fuentes y pregunté a los involucrados antes de dar opiniones gratuitas que no le hacen justicia ni a su quehacer de comunicador y aún menos a sus lectores.
En lo que a mi me incumbe, que es a su entender el primer error de la campaña, pues tiene la información equivoca y con gusto se la aclaro el día que tenga bien investigar antes de redactar. Del supuesto error dos, no soy quien para opinar por obvias razones y finalmente del supuesto error tres y con la autoridad moral de haber trabajado para Luis Donaldo (qepd) y para Josefina, encuentro amarillenta y desubicado la analogía y paralelismo al que se refiere. Creo finalmente que la libertad de expresión de la que gozamos todos los mexicanos, especialmente los profesionales de la comunicación, demanda un respeto a la deontología periodística, que usted como catedrático de nuestra industria, debería de ejemplificar. Saludos
Alejandro González
Estimado Don Alejandro:
Lamento en verdad que efectivamente el hecho de que yo no opine por encargo ni por pago alguno lo haga emitir el juicio de que ello no me hace justicia ni a mi quehacer de comunicador ni aún menos a mis lectores. Lo que debería ser un valor en cuanto a la libertad de expresión de un comunicador de la sociedad civil, sobretodo si es ejercida sin buscar beneficio o chantaje alguno, se convierte así en un defecto que debo corregir, según lo que usted expresa, para no caer en prácticas inquisitivas.
Quiero aclararle que en el caso del error uno mi opinión deriva de una investigación y análisis de discurso de dos entrevistas suyas, como lo hago evidente en los links que están anexados a la mención de las sendas publicaciones y que corresponden a la fechada el día 27 de marzo en La Jornada http://www.jornada.unam.mx/2012/03/27/politica/007n1pol
y la fechada el día 26 de enero de 2012 en el periódico digital Sin Embargo
http://www.sinembargo.mx/26-01-2012/130144
De la que tomo la incongruencia de la afirmación suya de que, como encargado de la imagen de la candidata Josefina Vázquez, procurará no caer en las descalificaciones ya que para usted, cito textual de la entrevista suya en Sin Embargo:
» Yo creo que en México hoy el marketing político debe ser un poco más inteligente. No debe ser tan chantajista ni manipulador. No debe ser un marketing de miedo. Vota por mí, porque yo soy menos malo. Vota por mí porque aquel es un ladrón. Todas las descalificaciones son equívocas»
Si ese no es su estilo, si usted es el publicista o mercadólogo de la candidata panista, ¿de donde es que surgió, como estrategia, el discurso descalificador con que comenzó su campaña electoral de Josefina Vázquez Mota, en contra del candidato priísta?
Entonces concluyo que de usted no, dando por supuesto que sus afirmaciones fueron sinceras en ambas entrevistas, y por lo tanto provienen del consejo de otro publicista y menciono las siglas A. S. en clara alusión a quien si tiene fama de orientar en ese tono a sus clientes durante campañas políticas.
Entonces, si hubo investigación documental de mi parte, si hubo un análisis de las dos lecturas de su entrevista en las que según su narrativa usted resalta cual será es el estilo del discurso político que sugiere a la candidata, por lo que yo únicamente señalé lo que me parecen disonancias cognocitivas y que, pudieran evidenciar, solo otra táctica de Antonio Solá en un juego de apariencias de quien comanda realmente la publicidad de la candidata del PAN. Dice usted no es así, y que pudiera aclararlo el día que yo me decida investigar. Pues ya lo investigue documentalmente, le acabo de citar mis fuentes y son sendas entrevistas en donde su palabra es testimonio de su proceder público como encargado de la imagen de Vázquez Mota. Me faltaría entrevistarlo personalmente a usted, aunque lo publicado en las entrevistas de sus declaraciones es muy significativo y sería punto de referencia de nuestro diálogo.
Sobre la aclaración, ya la está haciendo a través de este medio, aunque desconozco si es usted realmente Alejandro González, ya que eso me tomaría tener que concertar una entrevista con usted para que me diera su versión, usted en su calidad de entrevistado y yo en función de entrevistador. Entonces si, tendría que aclarar puntualmente el por qué del estilo descalificador en que ha incurrido su amiga y cliente, tan contrario a lo que usted considera que debe ser una campaña inteligente y no llena de descalificaciones. Como sé que a un comunicador de provincia, miembro de la sociedad civil, no le será dada la oportunidad de conocerlo personalmente para aclarar el punto, queda este mismo medio para que lo aclare.
En cuanto al segundo error, el de la falta de ética en las selecciones de candidatos del PAn y el silencio de Josefina Vázquez Mota, sobretodo en el caso de Alejandro Vázquez Cuevas, precandidato a senador, que hoy logró que el Tribunal Federal Electoral Regional en Veracruz anulara la candidatura de quien llegó a ella, con trampas y procesos electorales incompletos, respeto su silencio por sus razones profesionales del puesto que ahora ejerce en la campaña de la presidencia del PAN. Pero los hechos ahí quedan y tienen que ver también con otra faceta de la hermenéutica de las técnicas de análisis del discurso, el referente a la ideología, misma que, como afirmo, es negada esa sí deontológicamente por el Comité Ejecutivo Nacional del PAN, en su manera de tratar a sus militantes durante los procesos de selección de candidatos. Caso que, por cierto, no se dió en la selección de Josefina Vázquez Mota porque, reconozco, tuvo voluntad para afrontar las presiones en contra y mantener viva la vocación democrática panista, Pero solo hasta ahí. Después, permitió lo que a todas luces es un resquebrajamiento de la fe y convicción democrática de muchos militantes panistas agraviados en la selección de candidatos.
En cuanto al tercer error, efectivamente usted estuvo realizando tareas de propaganda sobre todo audiovisuales para Luis Donaldo Colosio. Si tuvo usted acceso a las fricciones entre el candidato priísta y su coordinador Zedillo, del todo conocidas y relatadas por allegados al comité de campaña en 1994, sabrá en que grado se parecen esas desaveniencias entre Roberto Gil y el verdadero equipo josefinista, actualmente en campaña, que han orillado a que el propio dirigente del PAN nacional, Gustavo Madero, reafirme que Roberto Gil no se va de la coordinación (aclaración que es una respuesta a la ola de filtraciones que se han publicado en varias columnas acerca de los problemas de Roberto Gil en la campaña de Vázquez Mota). De que hay fricciones las hay, como las que hubo entre Zedillo y Colosio -que fue el comparativo que usé en mi artículo- pero solo usted sabrá hasta que grado se parecen ambas, porque efectivamente, usted es testigo de primera mano, y yo un atador de cabos, en base a lo se maneja en la red informativa nacional.
La otra parte de ese error que atribuyo a la candidata es la grabación de su conversación telefónica con un colaborador suyo, donde expresa comentarios sobre funcionarios del presidente que, a no ser porque así se lleve de pesado con el mandatario, son indicios de desaveniencias al menos entre calderonistas y chepinistas. Ya no mencioné el caso de la crítica a la Secretaría de Gobernación externada en esos días, que también debieron haber provocado malestar en el círculo cercano al presidente de la república.
Si encuentra desubicada y amarillenta mi analogíao comparación, entre ambas situaciones (fricciones Colosio- Salinas y fricciones Vázquez Mota- Calderón) es porque recurro a un esbozo de planteamientos de escenarios, muy parco y poco desarrollado pero escenario al fin, que pudiera desembocar en otro paralelismo, un escenario negativo que ahí señalo. Es intepretación personal y que encaja, deontológicamente, en el manejo del género periodístico que estoy utilizando, el artículo de opinión.
El artículo de opinión está caracterizado por la opinión libre y subjetiva de su autor para escribir análisis y comentarios sobre temas de actualidad. El autor no está sujeto a un lenguaje informativo – en el cual si se puede exigir la aportación de la precisión de las fuentes- sino al lenguaje que el considere adecuado en un tono que puede ser serio, o informal, o crítico, o festivo, o sarcástico, o irónico; en el entendido de la credibilidad, o no, que le signifique a su grupo de lectores.
Dice un sitio sobre medios del Ministerio de Educación del Gobierno Español, al respecto de los artículos de opinión:
«El artículo de opinión está estrechamente ligado al autor, por ello su credibilidad y capacidad de influencia dependen del prestigio y autoridad que merezca esa firma a los lectores…»
Lo cual puede usted corroborar leyendo mas características, en ese sitio, sito en:
http://recursos.cnice.mec.es/media/prensa/bloque4/pag8.html
Queda pues resguardado, al menos en el manejo del estilo de artículo de opinión, mi salvaguarda ética, ya que lo que aquí afirmo que ya mostré si es producto de la investigacíón y el análisis y si bien son opiniones gratuitas, porque nadie me paga para denostar o chantajear a alguien, esto no demerita sino enaltece mi derecho a la libertad de expresión que, finalmente, me permite hasta equivocarme en lo que digo.
Ahora bien, si nos atenemos a la deontología que debo resguardar como catedrático de esta industria, como usted afirma, bien conoce que la deontología periodística es un corpus acordado por alguna institución, organización, empresa o asociación de la comunicación que se establece de manera particular para destacar un manual de ética del grupo de comunicadores que se le vinculan. No hay una deontología periodística universal. Si acaso, hay derechos humanos universales, entre los que destaca el de la libertad de expresión, mismo que estamos ejerciendo tanto usted como yo, al aclarar cada quien sus respectivas posiciones. Su aclaración, incluso, está publicada ya como réplica a mi columna en el mismo sitio donde esta se difunde.
En ese sentido, soy practicante de todos los géneros periodísticos y reconozco a que me obligan los que son estrictamente los informativos y a que los que son interpretativos o de opinión, así como los de entretenimiento y publicitarios. Si detrás de todo esto hubiera un interés malsano, perverso o comercial de mi parte, al hacer uso de estos medios de expresión, entonces si estaría yo faltando a la ética mas elemental y al bien común, que en suma es lo que pretende salvaguardar cualquier deontología en específico.
Le vuelvo a reiterar que lamento mucho sus impresiones respecto a lo que he escrito respecto a los acontecimientos ligados a la candidata panista a la presidencia de la república. No es nada personal. El mismo ejercicio lo haré en relación a candidatos de otros partidos. De mis lectores dependerá el aceptar o no la crediblidad de mis artículos. Respeto también su disenso. Es parte de la democracia en la que, afortunadamente, aún estamos viviendo.
Le envío un cordial saludo.
Rodolfo Calderón Vivar