Expediente 2012: El hombre solitario de palacio…


Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Horas después, y los días siguientes a la sublevación de Río Blanco, donde una turba se lanzó contra el director del DIF, Juan Antonio Nemi Dib tuvo una certeza: nadie del palacio de Xalapa le habló para saber, primero, de su estado de salud, y segundo, para expresar la mínima, básica, indispensable solidaridad.

Bueno, mejor dicho, su celular sonó una sola vez. Del otro lado del bejuco estaba su amiga, María Georgina Domínguez Colío, la vocera del sexenio próspero, pendiente de aquellas horas difíciles y para ponerse a sus órdenes.

Supo entonces Nemi Dib que en el viaje del barco sexenal solo tiene una compañera, pues los demás son pasajeros accidentales, donde cada quien lleva agua a su molino.

En las horas y los días siguientes, el director del DIF supo de la soledad en el ejercicio del poder.

También le quedó claro que existen envidias, celos, intrigas a su alrededor, por ocupar acaso la titularidad del DIF, cuya jefa máxima es Karime Macías, la esposa de JD.

O en todo caso quizá le tienen envidia por su programa televisivo “El molcajete” donde expresa otro de sus atributos y capacidades.

Pero además, y hasta donde se sabe, a Nemi Dib quedó clara la siguiente circunstancia: en Río Blanco una turba, claro, enfurecida, se lanzó en su contra por la dudosa calidad del servicio médico en el Hospital Regional.

Dos: la manifestación de la turba lleva implícita un mensaje: el hartazgo de la población contra la clase política, la clase gobernante, la elite en el poder.

Tres: lo peor del asunto es que la agresión contra el director del DIF (‘’ni siquiera sabían quién era yo’’) habla de una multitud irritada, dispuesta a todo, desencantada de lo que huela a gobierno, sin que la cúpula del poder escuche el clamor de la gente.

Cuatro: la sociedad va por un lado. La elite en el poder, por otro.

Y cinco: se corrige y enmienda la política pública, o de lo contrario, la situación social y económica habrá de empeorar.

No obstante, nadie en el aparato gubernamental ha interpretado el lenguaje de la ira popular en Río Blanco, de igual manera como, por ejemplo, otros focos rojos se han encendido allí donde la población, los vecinos, la gente, bloquean calles y carreteras, toman palacios, hacen marchas a Xalapa, etcétera.

Por el contrario, y según lo han publicitado, la secretaría General de Gobierno con la mancuerna Gerardo Buganza Salmerón y Enrique Ampudia Mello elaboran un reglamento para disciplinar las manifestaciones callejeras en Xalapa, háganos usted, favor.

Primera hipótesis: si hay marchas significa, en el mayor de los casos, el hartazgo ciudadano en la espera.

Segunda hipótesis: la gente toma las calles cuando se ha cansado de tocar puertas en palacio, pues se la han dejado como única salida.

Tercera hipótesis: antes que controlar las marchas, intimidar a los marchistas con un reglamento, los señores del poder están obligados, en un Estado de Derecho regido por la norma jurídica, a escuchar y dialogar con la población.

Pero además, si empeñaron la palabra en un servicio público, entonces, cumplan, señores.

PENDIENTES SOCIALES

Nemi Dib ha sostenido que en Río Blanco prefirió retirarse en su camioneta, pues si hubiera enfrentado a la multitud (muchos de ellos, al parecer, drogados, jóvenes imberbes) estaría bajo tierra.

Pero al mismo tiempo, la circunstancia le permitió evaluar con un termómetro político y social al resto del gabinete.

De entrada, se insiste, ninguna pizca de solidaridad y fraternidad.

Por eso, quizá, se han formado varios grupos alrededor de JD, donde cada uno acarrea agua para su molino, atrás de canonjías, cargos públicos, y la estrella de la corona, la sucesión en el año 2016.

Segundo: por un lado va el Programa Estatal de Desarrollo 2011-2016, y por el otro, marcha el gabinete, sin una liga interna.

Tercero: una vez más queda confirmado, “la política es un tragadero de hombres”, donde el reclamo social sigue latente, mientras las tribus buscan privilegios.

En el fondo subyacen los grandes pendientes sociales de Veracruz.

Desde los 650 mil analfabetas, mayores de 15 años, hasta la migración en los pueblos indígenas, rurales y urbanos a Estados Unidos.

Desde la insuficiente creación de empleos hasta empleos con salarios jodidos, sin prestaciones sociales, médicas y económicas.

Desde los Ayuntamientos estrangulados por la espantosa deuda pública (por culpa de los diputados del Congreso local que han sido cómplices y aliados) hasta los políticos ordeñando la vaca con impunidad.

En Río Blanco quedó manifiesto. Ni un gesto solidario para el director del DIF, compañero del gabinete sexenal, ni tampoco la sensibilidad social y política para escuchar el legítimo reclamo de la población.

Más ahora, cuando la mayoría del gabinete busca acomodar a sus equipos como candidatos a las alcaldías y diputaciones locales.

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