
Mi generación, la de los 50, ha vivido una serie de grandes transformaciones, testigos del viaje a la luna, asesinato de John F. Kennedy, la Revolución cubana, la presencia de los Beatles, Raphael, el primer trasplante de riñón y corazón, nacimiento del rock and roll, creación de la NASA, Declaración de los derechos del Niño, en lo electrónico ni se diga.
También nació con el privilegio a votar. Elvia Carrillo Puerto “Monja Roja del Mayab”, luchadora social consagró su vida a lograr el sufragio femenino, además de inclinarse sobre el control de la natalidad, la libertad sexual y el divorcio. Fue la primera mujer en ocupar un cargo público, desempeñado como diputada en el Congreso de Yucatán, en 1923. Cuando aún carecían del derecho de voto, por el que luchó incansablemente hasta su obtención en 1953.
Históricamente, las mujeres fuimos relegadas a espacios de menor jerarquía social con respecto a los varones. La identidad femenina asociada principalmente a la maternidad, se limitaba a cumplir con sus funciones de esposa y madre. Con el tiempo, las mujeres emprendimos variados compromisos, comenzamos a ocupar otros roles sociales con trabajos diversos y así como dentro del mundo de la política.
Aún así en Oaxaca 80 de los 418 municipios que se rigen bajo el Sistema de usos y Costumbres, no permiten el voto de la mujer. Eufrosina Cruz Mendoza, triunfó en la elección a Presidenta Municipal de Santa María Quiegolani, en 2007. Anulado su triunfo por las leyes tradicionales, sin embargo, fue electa diputada local en 2010, y desde el 13 de noviembre del mismo año, Presidenta del Congreso de Oaxaca.
Hoy, es momento oportuno, censurar el largo proceso que ha llevado autorizar un hecho congénito del ser humano universal, hagamos nuestro el derecho a sufragar razonablemente.
