Escenarios: Cátedra de honestidad


Por Luis Velázquez Rivera
La esposa de un diarista
La digna pobreza…

I

Desde la angustia de los últimos siete días vividos con el secuestro de su esposo, Gregorio Jiménez de la Cruz, el reportero de la fuente policiaca de los periódicos El Liberal y Noti-sur, de Coatzacoalcos, su esposa, Carmela Hernández, ha dado una lección de libertad, dignidad, honestidad, integridad y de grandes valores morales y éticos.
El sábado 8 de febrero, por ejemplo, tres días después y horas del plagio de su marido, la señora y su familia fueron trasladadas a Xalapa para una audiencia con el gobernador y otros funcionarios, cuando, caray, en todo caso, y dadas las circunstancias, el jefe del Poder Ejecutivo Estatal debió viajar a Villa Allende para hablar con la familia.

Y más, si el góber ha viajado a Roma para reírse con el Papa Francisco, y a Manhattan para cargar el estandarte de la Virgen de Guadalupe al lado de migrantes y a España para conocer la tierra de sus antepasados, y en fecha próxima, a Brasil porque “me gusta mucho bailar”.
Pero en fin… el hecho manifiesta la sensibilidad social, y más con el lemita ese de “más cerca de la gente”.

Ajá.

II

En la audiencia de la familia de Gregorio Jiménez con el gobierno de Veracruz, entre otras cositas, le fue argumentando que en ningún momento son culpables del secuestro del reportero.

Bueno, si, digamos, se trata de un hecho federal, considerando malosos de por medio, de cualquier manera cada gobernador es corresponsable de su Estado con Los Pinos.

Más aún si se considera que de acuerdo con la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, la obligación número uno en un Estado de Derecho es garantizar la seguridad en la vida y en los bienes.

Y en la tarea, el presidente de la república y cada gobernador van de la mano.

III

Lo peor estuvo cuando el góber ofreció regalar una casa en Coatzacoalcos a la familia de Gregorio Jiménez.

Y la señora fue contundente: dio las gracias al jefe del Poder Ejecutivo Estatal.

En contraparte fue sencilla: pidió que su esposo regresara vivo y sano a casa.

Hipótesis una: ¿La casa fue ofrecida de obsequio a la esposa del reportero… porque temen, quizá están informados, de lo peor?

Hipótesis dos: más allá de que si así fuera, ¿la oferta de la

casadegreg
La esposa del reportero Gregorio Jiménez rechazó una casa regalada por el gobierno de Veracruz, que constituye una gran lección de honestidad y rectitud en un Veracruz donde en la política todo parece tener precio

casa regalada es para comprar, de algún modo, el silencio y la resignación ante el desenlace?

Hipótesis tres: ¿A poco estarían aplicando con la esposa del reportero secuestrado la máxima aquella de que “en política lo que se compra con dinero… sale barato”?

Hipótesis cuatro: ¿Por qué si mil policías, 46 agentes especializados y la Secretaría de Seguridad Pública y la Procuraduría de Justicia y la Agencia Veracruzana de Investigaciones y el fiscal especial rastrean alguna pista del paradero del diarista plagiado, siete días después ninguna respuesta, ninguna esperanza concreta y específica, ninguna línea de investigación ya cuajada?

Hipótesis cinco: Habría de recordar que el mismo día del secuestro, la autoridad policiaca anunció que tenían un detenido. Y, bueno, ¿qué declaró?

IV

La esposa del reportero ha sido congruente con la vida que su esposo le ha dado como trabajador de la información.

Una vida modesta y sencilla. Austera y limitada. Consciente y segura de que con el sueldo de su esposo como reportero sólo pueden vivir… como vivían.

Y, por eso mismo, además, Gregorio Jiménez dobleteaba con dos periódicos impresos, además de que tomaba fotos en eventos sociales de las familias del poblado.

Grave si se considera que el gobierno de Veracruz ha filtrado la cizaña mediática en su contra.
Primero, que habría sido raptado por el pleito con la dueña de una cantina.

Y después, que tenía una amante rabiosa y celosa.

V

La esposa es una gran señora, señoraza, de lujo, de gran nivel quien, incluso, con el simple ofrecimiento de la casa ha sido ofendida, lastimada y humillada desde la cúpula del poder sexenal.

Recuerda, por ejemplo, a la esposa de Ricardo Flores Magón, el gran reportero y luchador social con su periódico Regeneración y el partido Liberal, que siempre rechazó la mano tendida de los políticos de su tiempo para vivir mejor, sin angustias ni premuras económicas, pues estaban en la miseria y la pobreza.

Es más, recuerda aquella ocasión cuando desde la cárcel Flores Magón envió una carta a su hermano Jesús, entonces secretario de Gobernación del presidente Benito Juárez, solicitándole un préstamo para que su esposa y su hija pudieran alimentarse, y le juraba y perjuraba que el dinerito sería para su familia y en ningún momento ni para seguir publicando el periódico ni tampoco sostener su partido político.

También recuerda a la esposa del reportero y político, Ignacio Ramírez, ‘’El nigromante’’, que vivió y murió en la pobreza, y cuando su cadáver era velado en su casa sencilla y modesta, el presidente Benito Juárez envió al secretario de Gobernación con las escrituras de una casa en las goteras de la ciudad de México, y con la misma dignidad de la señora Carmen Hernández, la esposa de Ignacio Ramírez la rechazó.

La actitud de la señora, gran señora, Carmen Hernández de Jiménez, ha sido una cátedra de valores morales y éticos en un Veracruz donde la mayor parte de las cosas de la política suelen tener precio…

Publicado en : http://www.blog.expediente.mx/nota.php?nId=5275

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