Escenarios: Los Pinos buscarán reconciliación

denunciantes•Denuncias de Yunes y Duarte
•Faltas prescriben en 10 años

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Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde el puerto de Veracruz)

Miguel Ángel Yunes Linares tiene denunciado por la vía penal en la Fiscalía y en la Procuraduría General de la República, PGR, a Javier Duarte por presunto desvío de recursos públicos, evasión fiscal y creación de empresas fantasmas.
Y Javier Duarte ha interpuesto denuncia penal en contra de Yunes por presunto lavado de dinero y enriquecimiento ilícito.

 

El objetivo de Yunes es que la acción de la justicia caiga sobre Duarte, digamos, antes del 30 de noviembre cuando termine el sexenio, aun cuando por regla general los delitos prescriben, por más graves que sean, en diez años, a partir de la comisión de delitos y que pueden interrumpirse por investigaciones ministeriales practicadas a partir de las denuncias.
El fin de Duarte es frustrar que Yunes tome posesión como gobernador.
Claro, y así Duarte llegue al fin del mandato, incluso, sin entregar el mando de manera oficial a Yunes, de cualquier forma, toda denuncia penal se sigue por oficio, y más ahora con el nuevo sistema penal.
Y así se vaya a Texas a su paraíso terrenal, la justicia rastreará su pista, en tanto la justicia de igual manera seguirá a Yunes hasta donde sea necesario, incluso, hasta palacio de gobierno si el dictamen de la PGR es en contra.
Nadie dudaría que desde Los Pinos, a través, digamos de la secretaría de Gobernación, pretendieran un arreglo pacífico entre las partes.
Pero si uno y otro son declarados inocentes, “libres de polvo y paja”, impolutos, entonces, la PGR, y de paso, la Fiscalía, quedarán bajo sospecha y evidencia.
Y lo peor, la justicia será descarrillada al sótano de la desconfianza y la incredulidad, pues resultaría inverosímil que luego de tantas acusaciones mutuas, las partes reciban la bendición de Los Pinos y sean exonerados.
De ser así, el fuego llegaría al presidente de la república.
Y más en el tiempo del Sistema Nacional Anticorrupción.
Y mucho más, luego de que Enrique Peña Nieto pidió perdón por la Casita Blanca de su esposa.
Y más, si por ejemplo, en Nuevo León, el priista Rodrigo Medina es exonerado, y en Sonora, el panista Guillermo Padrés.
Y más, porque resultaría paradójico que si a Andrés Granier, exgóber de Tabasco, ya le decretaron auto de formal prisión y la profe Elba Esther Gordillo sigue presa, y hasta le negaron el arraigo domiciliario, Duarte y Yunes fueran declarados impolutos.
Y todavía peor, al nivel, digamos, de “Don Neto” quien terminará los diez años que le faltan de sentencia en su mansión de lujo en el estado de México.
Y más, porque Duarte ha comparado a Yunes con Joaquín “El chapo” Guzmán.

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Duarte dice que Yunes “se ha dedicado toda su vida al ejercicio del servicio público” y es multimillonario.
Yunes asegura que también Duarte toda su vida ha sido político y ahora es ultra contra súper millonario.
Peor tantito:
Mientras el origen económico de Yunes es, como dijo Duarte, la fábrica de escobas en Soledad de Doblado, el origen económico de Duarte es una panadería donde, ha dicho el góber tuitero, él hacía pan en la madrugada y luego se iba a venderlo en la ruta de Omealca a Tezonapa, de pueblo en pueblo.
Ajá.

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El delito de lavado de dinero significa palabras mayores en la vida pública de un político.
Claro, muchos meses después de que la DEA, agencia antinarcóticos de Estados Unidos, lograra la orden de captura de los ex gobernadores de Tamaulipas, Eugenio Flores Hernández y Tomás Yarrington, por sus pactos con los Zetas, nunca los han detenido, por más que pasean en público.
Tampoco se lo han podido comprobar al ex gobernador de Coahuila, el profe Humberto Moreira, el exitoso bailador de cumbia.
Hacia finales del siglo pasado, dos reporteros de The Washington Post, publicaron un reportaje involucrando a Manlio Fabio Beltrones, ex presidente del CEN del PRI, ex subsecretario de Gobernación y ex gobernador de Sonora, con los carteles, interpuso una denuncia penal que ganó y el par de periodistas fue despedido del influyente periódico.
Ya se verá si la denuncia de Duarte en contra de Yunes por “operaciones con recursos de procedencia ilícita”, es decir, simple lavado de dinero, procede, y/o por el contrario, sigue el mismo curso que los casos anteriores.
Y más, como en el caso, que las denuncias penales se basan en hechos considerados ilícitos y que agravian a la sociedad, porque suponen una apropiación indebida del dinero público, y/o de negocios a la sombra del poder, y/o lo peor, dinero proveniente del lavado de dinero por relaciones peligrosas con la delincuencia organizada.

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Javier Duarte en la parálisis total como gobernador:
Las arcas, quebradas. Cero obra pública. Desempleo creciente. Subempleo, con salarios de hambre. Migración imparable. Veracruz viviendo de las remesas. Deudas por todos lados.
Y el jefe del Poder Ejecutivo Estatal, viviendo para odiar a su enemigo público número uno.
Un solo hombre, Yunes, objeto y razón de ser de los días y noches de un gobernador.
Victoriano Huerta, el presidente golpista, planeando con el embajador de Estados Unidos en México, Henry Lane Wilson, el asesinato de Francisco I. Madero.
Vivir para odiar.
Vivir para el resentimiento.
Vivir para ajustar cuentas.

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Muchas cositas están jugando Duarte y Yunes con sus denuncias penales.
Duarte, su retiro tranquilo a Texas, el paraíso del mundo, en vez del penal de Pacho Viejo.
Y el Yunes azul, su proyecto político. Desde la alcaldía jarocha para su hijo Fernando y la candidatura a gobernador y/o senador en el año 2018 hasta la sucesión presidencial en que el Veracruz panista se pondrá a los pies del candidato azul para que así el góber electo brinque a Los Pinos.
Y como los delitos cometidos por políticos nunca prescriben, y más en el caso de lavado de dinero, donde, además, siguen la pista al “lavador”, pero también al prestanombre, y a otros involucrados, entre ellos, los parientes, entonces, el infierno seguirá por tiempo incalculable.
No obstante, el duartismo estaría en más riesgo porque los delitos denunciados por el góber electo han sido documentados por la Auditoría Superior de la Federación ante la PGR.
Lo peor del reality-show es que después del infierno… una parte sea reconocida como un mártir de la pasión política y elevada a los altares como un ser extraterrestre impoluto.

Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/20741/portales-de-noticias-de-veracruz/los-pinos-buscarian-reconciliacion-

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