por Ninfa Estrada Orozco

El mes de agosto ha llegado, junto con días lluviosos y fuertes vientos pero en Suecia se disponen para el último de sus festejos veraniegos “Kräftskiva”, el cual coincide con la temporada de los langostinos y se ha vuelto un excelente pretexto para disfrutar los últimos días de luz en estos lares del planeta.
Durante el siglo XX esta festividad tuvo varias restricciones, ya que una bacteria atacó a los langostinos en Europa, así que estuvo prohibida su pesca y solamente se alzaba la veda durante un período muy corto, afortunadamente esta prohibición fue levantada en 1994.
Anteriormente esta ceremonia era exclusiva de la clase alta sueca, sin embargo con la llegada del sistema socialista y el bienestar común en la década de los sesentas del siglo pasado, la mayoría de la población pudo tener acceso a esta festividad.
“Kräftskiva” se celebra al aire libre, siempre y cuando el clima lo permita. Las familias y los amigos se reúnen para comer langostinos hervidos con sal y eneldo, acompañados del tradicional pay de queso, probablemente esta es la única celebración sueca donde no se sirven papas.
Usualmente se adorna con farolitos y lámparas de papel rojo y amarillo. El ornamento más popular durante estas fechas es el rostro de la luna, se creé que esto simboliza a los pescadores buscando los langostinos de río durante la noche. También es común usar gorros de cartón alusivos a esta fiesta y baberos de plástico.
Se acostumbra tomar “Akvavit” el cual es un licor saborizado muy popular, producido desde el siglo XV, su nombre significa agua de la vida, el consumo de esta bebida se realiza entonando diversos cantos.
Este año la temporada tuvo su apertura el 8 de agosto y con esto se dio inicio a la celebración del “Kräftskiva”, así que a prepararse para disfrutar la última fiesta del verano sueco.
