El junior más famoso


por Luis Velázquez

•Joven avaro y vengativo

•El hijito de Morelos

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

EMBARCADERO: Se vive la juniorcracia en su dimensión estelar… Los hijos de políticos al poder público… Claro, antes, y todavía hoy, los políticos encumbrados… premiaban a las esposas, los hermanos y las amantes en un cargo público… Y como sucediera el 4 de junio del año que corre en Veracruz, les heredaron las presidencias municipales… En varias entidades federativas del país, los gobernadores en turno sueñan con entregar la estafeta a sus hijos a tono, digamos, con el relato bíblico en que los reyes y jefes tribales transmitían el poder a los hijos, así tuvieran diez años de edad… Pero más aún, los nombraban ad perpetuam y hubo quienes gobernaron más de cuarenta años… Por eso, nada mejor que recordar que el primer junior político en la historia nacional fue Juan Nepomuceno Almonte, uno de los tres hijos que el padrecito José María Morelos y Pavón tuvo con Brígida Almonte, quien era, ni más ni menos, su trabajadora doméstica… Y es que mientras Morelos dejó herederos, su maestro y jefe, Miguel Hidalgo, bueno para la enagua, nunca tuvo hijos aun cuando cada noche en la guerra de Independencia solía recorrer el campamento para elegir a la mujer que lo acompañara en la noche y en la madrugada, pues siempre necesitó dormir calientito…

ROMPEOLAS: El hijo de Morelos, Juan Nepomuceno (1802/1869) fue enviado a estudiar en Estados Unidos cuando tenía diez años de edad, por tanto fue el primer junior que cursara estudios en el extranjero… A los 11 años de edad fue nombrado general brigadier por el Congreso de Chilpancingo y a petición del padre, el padrecito Morelos que siempre se proclamó un simple y sencillo “siervo de la nación”, pero, bueno, ya se sabe que los padres son muy apapachadores y dan la vida por un hijo… A los 13 años de edad el hijito de Morelos fue enviado a una misión diplomática con Manuel Herrera a Estados Unidos para cabildear ayuda para la guerra de Independencia… Y, de plano, fascinado con el país vecino, se quedó a seguir estudiante en Nueva Orleáns… En 1836, Antonio López de Santa Anna lo nombró, primero, su secretario particular, y luego diplomático en Estados Unidos porque hablaba muy bien el inglés… Además, Santa Anna decía que era “un buen muchacho y todavía puede sernos útil” según relata José Emilio Pacheco en su columna “Inventario”, editada en tres tomos por Era…

ASTILLEROS: Después, el presidente Anastacio Bustamente lo designó ministro de Guerra… Otra vez Santa Anna en el poder (fue presidente de la república en once ocasiones y en tres gobernador de Veracruz), lo nombró, primero, ministro de Hacienda, y después, lo envió al puerto de Veracruz para gestiones diplomáticas… Más tarde, otro presidente, Ignacio Comonfort lo nombró embajador de México en Londres y París… Tal cual, Nepomuceno (era un joven frío, avaro y vengativo), el símbolo universal de la juniorcracia, estaba convencido de que México era suyo, de su propiedad, por los méritos de su padre… Y creído, petulante, soberbio, altivo, arrogante, de pronto, el hijito de Morelos dio el bandazo y quedó seducido con la llegada de un emperador a México y se entregó por completo a Maximiliano de Habsburgo… Y en reciprocidad, Maximiliano lo nombró mariscal y lugarteniente del imperio, con todo y que estaba acusado de desviar doscientos mil pesos como ministro de México en Francia… En la locura del poder, Nepomuceno se proclamó jefe supremo de la nación en Córdoba, Veracruz, pero ni hablar, y como “Dios castiga sin palo y sin cuarta”, Benito Juárez lo declaró traidor a la patria y el primer junior político del país debió exiliarse, soñando con la monarquía europea en un país de indígenas y campesinos pobres y jodidos…

ARRECIFES: Exiliado a la caída y fusilamiento de Maximiliano, con Benito Juárez encumbrado de nuevo, el hijito de Morelos se refugió en París, donde soñaba que alguna editorial francesa le publicara sus tres libros… Murió en Francia, en el olvido total y absoluto, allí mismo donde años después Porfirio Díaz Mori lo alcanzaría en su destierro al triunfo de la revolución… Así terminó sus días el primer junior mexicano… Fue, sin embargo, un visionario pues en nombre del padre anduvo en la vida de una manera exitosa, aun cuando nunca, jamás, se acordó de sus dos hermanos, hijos de Brígida Almonte, la chacha de Morelos… Morelos, en cambio, fue el polo opuesto del hijo… Alumno de Hidalgo fue a la guerra de Independencia cuando supo que el maestro encabezaba el movimiento insurgente… Siempre, de manera inalterable, le debía obediencia y respeto… Incluso, la historia registra que Morelos era mejor soldado que Hidalgo, pues Napoleón Bonaparte decía, por ejemplo, que con otro como Morelos conquistaría el mundo… Generoso, generosísimo, cuando Hidalgo ordenó fusilar a trescientos realistas, Morelos y Nicolás Bravo lo convencieron de que los perdonara… Y cuando dijeron a los 300 presos que estaban en libertad y siguieran su camino, todos, sin excepción, se unieron a Hidalgo… Con todo y su traición a la patria, Juan Nepomuceno estableció un parteaguas en la vida pública; desde entonces la juniorcracia domina el país… Incluso, la biblia lo establece con claridad, cuando dice que los padres heredarán el poder a los hijos, pues ni modo que hereden a un hermano, a un tío, a un primo y/o a la Barbie en turno, aun cuando, claro, hay muchas excepciones…

Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/27386/portales-de-noticias-de-veracruz/el-junior-mas-famoso

1 Comment

  1. Esto nos comparte Don Luis:

    Juan Nepomuceno Almonte.
    “el primer junior político del país debió exiliarse, soñando con la monarquía europea en un país de indígenas y campesinos pobres y jodidos…”

    Pero el sueño de Almonte, fue el mismo del clérigo criollo Miguel Hidalgo.

    Y dicho sueño cristalizó dos veces en el siglo 19, aunque de manera precaria y efímera. Y luego se recicló con Su Alteza Serenísima, en la ínclita persona de Antonio López de Santa Anna.

    Ni que decir que el reciclaje monárquico prosiguió con las reelecciones de Juárez y de Porfirio Díaz.

    Santa Anna, ha sido vilipendiado hasta la saciedad y el hartazgo pero no contextualizado debidamente por nuestra memoria colectiva e histórica. La constante referencia de sus múltiples mandatos presidenciales es parcial, nada se dice o se menciona poco de Valentín Gómez Farías, que fue vice presidente y presidente en reiteradas ocasiones.

    De Juárez no se destaca su ilegítimo mandato presidencial, que cuestionara fundadamente el general Jesús González Ortega como Ministro Presidente de la Suprema Corte de Justicia y de acuerdo a la Constitución de esa época era Vice Presidente y por tanto debía asumir esas funciones al concluir su periodo Juárez.

    Pero Benito no “soltó el pandero” como coloquialmente se habla ahora de los ínclitos personajes que medran del erario.

    Rarezas de la Res Pública y la Democracia nuestra.

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.