Ensayo: La séptima estación


losAncianos-Por Ignacio Oropeza López

Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Los pueblos antiguos no dividían el tiempo tal como lo hacemos hoy, sino por las condiciones del clima, es por eso que concluyendo la etapa de fríos a la festividad de Februa le seguía el carnaval, que la Iglesia adoptó y adecuando las fechas tras el Concilio de Nicea, unificó el credo religioso y las  festividades antes paganas, motivo por el cual otros calendarios funcionan conforme a su propia historia y cosmovisión del universo.

En la religión católica en la que fui formado, la “Séptima Estación” es considerada , dentro del Viacrucis (Camino de la Cruz) la segunda caída de Cristo, golpeado y también injuriado por los soldados de Poncio Pilatos (ese que se lavó las manos), cuando las fuerzas del hombre flaquearon a pesar de la ayuda de Simón Cirineo y el agua que le llevaban las mujeres de Jerusalén, llorando ante la cercana muerte de un justo.

En el cine de arte, al igual que en la literatura, la séptima estación puede ser una metáfora visual de la vida misma, es decir, llegar a la edad adulta, empezar a ser viejo, incrementar el olvido, aumentar las dolencias, llevar la dieta, combatir la artritis, el reumatismo, la claudicación muscular, vigilar el colesterol y el azúcar,  la presión, la sofocación, y en fin, añorar los años mozos cuando éramos felices, sin documentos ni diplomas, en la aventura cotidiana del amor, las noches de abusos inconfesables y parrandas fenomenales, para contemplar la salida del sol.

Luis Buñuel, ese genio de la ironía y la crítica, nos dejó como herencia una excepcional película, “El oscuro objeto del deseo”, en la cual el muy maduro galán Fabien, persigue sin lograr alcanzar el amor (de la tercera edad) en los brazos de Conchita, una hermosa bailarina no sabemos si española o francesa (Angela Molina y Carole Bouquet) divas que desprecian a hombre y lo humillan, lo consideran un inútil, un bueno para nada, se burlan y lo injurian, le vacían la cartera.

Borges señalaba, en uno de sus cuentos, con fatal puntería, que la muerte se le acercaba, que ya no le causaban entusiasmo los hechos o eventos, que antes le emocionaban, como el cine y la lectura, los amaneceres en la Costanera de Buenos Aires, ya estaba ciego y Gabriel García Márquez señalaba, en alguna entrevista, que la vejez no es otra cosa que un “diálogo perpetuo con la soledad”, es decir, los viejos están solos porque a todo mundo le estorban y nadie se interesa en sus problemas espirituales, si acaso, en los materiales.

La muerte, también llamada parca, flaca, huesuda, se nos presenta con frecuencia en la Séptima Estación, nos recuerda que somos mortales, que hasta los grandes soñadores se murieron, que los ricos atesoraron en vida para que los hijos lo disfruten, es puntual para pobres y ricos, nadie se escapa, creyentes y ateos. Nos hace señales obscenas, gestos incomprensibles o nos manda a sus emisarios, que a veces fracasan pero que amenazan con regresar a cumplir su mandato. Todo lo que nos pasa es ya un presagio.

En una hermosa colección de relatos extraordinarios, compilación de Borges y Bioy Casares, se cuenta un relato de Cocteau. Un jardinero persa encuentra a la muerte rondando la casa de su señor, un hombre muy rico, la parca le hace una serie de señas incomprensibles, el jardinero se espanta y chilla su dolor con el amo. El gran señor sale a buscar a la muerte y más tarde la encuentra, y le reclama el porqué ha asustado a su jardinero con una serie de gestos obscenos. La muerte responde: “No eran gestos obscenos, sino de sorpresa, pues debo  tomarlo esta noche en Ispahan y lo veía muy lejos de su destino. Ahora veo que le diste unos caballos para llegar puntual a la cita”.

Desde junio de 2002, siendo Presidente Vicente Fox y Secretario de Gobernación Santiago Creel Miranda,  Diego Fernández de Ceballos y Beatriz Paredes Rangel, como presidentes del Senado y la Cámara de Diputados se publicó una ley para la protección de los “ Adultos Mayores”, que obliga al mismo gobierno federal y a todos los niveles de gobierno, pero que obviamente, al parecer, ya nadie la recuerda mucho menos aplica, en especial el artículo 3o.

La Séptima Estación debe servir para reflexionar, como dijo el poeta “Vida nada me debes” y desde luego tender la mano, propiciar el diálogo, alejarnos del odio y la amargura, la envidia y el rechazo a nuestros semejantes, muy especialmente hoy en día, cuando se viven días de violencia y odio generacional, así como también amenazas, abiertas o encubiertas, para los que escribimos públicamente nuestras ideas. Gracias por los mensajes.

 

 

 

 

 

 

 

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