EL RESCATE DE XALAPA, DE FONDO Y FORMA


Por Raúl González Rivera
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EL RESCATE DE XALAPA,
DE FONDO Y FORMA

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Los cambios siempre son alentadores para una población, que ahora decidió por el cambio de abanderados y partido político.
Los xalapeños seguramente forman parte de esa parte de la sociedad mexicana, altamente politizada, que cansados de incurrir en el error de no sufragar en ánforas electorales permitieron que a palacio municipal arribara de todo, menos los políticos que por convicción y menos convencidos de su obligación de tener que servir a los demás.
Así las cosas, la comuna que estrena sus puestos de mando, identifica a una ciudad que padece un abandono ancestral.
La recolección de basura, alcanza la punta de Iceberg, porque de igual forma el rezago, el abandono y el olvido están a la vista. Los baches son carta de presentación a la vista de todos cuantos visitan la ciudad en estos días vacacionales y la carencia de servicios públicos lo mismo ocurre en el corazón de la capital, que en sus colonias periféricas.
Los adeudos que heredan los ayuntamientos veracruzanos en algunos ejemplos son catastrofistas. Los ex ediles no pagaron cuentas debidas, tan solo porque las participaciones federales se las robó el selecto grupo de jóvenes ex funcionarios públicos que acompañaron al señor Javier Duarte, en su mandato constitucional de seis años. Y no hay rastro alguno que consienta la idea de que esos recursos saqueados que rebasan los cien mil millones de pesos vayan a ser devueltos.
Los contribuyentes de impuestos en Xalapa, se han estado desayunando con las alzas hasta de mil por ciento en sus recibos por consumo de agua potable. La ciudad lleva veinte años de ser anunciada como la Atenas mejor atendida en lo que hace a su red hidráulica y de distribución del vital líquido. Pamplinas, los costos tremendistas que impone cada régimen municipal, los paga el común vecino de la municipalidad.
El engaño que tratará de deshojar la moderna administración de gobierno municipal, tiene que ver con una obra hidráulica fantasmagórica, que nunca nadie ha visto, pero que en mil ocasiones le dijeron que con ella se sanearía la carencia del agua, que los ductos y tanques almacenadores serían suficientes para dotar de la misma a sus habitantes, por los próximos mil años, como también que nunca más se repetirían las inundaciones, sobre todo en zonas altamente pobladas.
Xalapa, es una ciudad repleta de baches a los cuatro costados de la capital- sus pavimentos y asfaltos exhiben a leguas la constante que evidencia que en su construcción se emplearon materiales de pésima calidad, en cantidades menores a las que marca la normatividad en el rubro de la obra pública y por otro lado, nadie se hace cargo de hacer el pago de las reparaciones de neumáticos y demás partes que confrontan a cada momento, los automovilistas, que caen involuntariamente en esas horadaciones descomunales, que los ex ediles solían justificar diciendo que eran solo visiones de la óptica con que insisten en denostar los adversarios de aquellos que no dejaron nunca de ser aprendices de servidores públicos, que se volvieron repetitivos al paso cada tres y cada cuatro años, en que ejercieron el poder municipal.
La irresponsabilidad de ex servidores públicos, fue tan grande, que la ciudad capital creció desmesuradamente. Sin la existencia de un plano que regulara dicho crecimiento anárquico, sería el causante para que se produjera una oleada de seudo-líderes de colonos, los cuales amafiados con los ex servidores públicos, inventaron colonias hasta poder asfixiar prácticamente la existencia de los ahora casi millón de habitantes asentados en un territorio que ya no tiene para donde crecer.
El corolario, sería que de esa forma aparecieron y afirmaron aquí su presencia la violencia, la inseguridad y la criminalidad que no cesan.

* DANTE DELGADO, GRAN
GANADOR CON EL FRENTE

Al final del día, Ricardo Anaya hace campaña de proselitismo con un Frente, que prefirió quitarle el calificativo de ciudadano, por aquello de que los ilusos que se registraron en dicha sigla, ahora se percatan que su conformación valió para dos cosas: exhibirse con un espectáculo propio del circo político y lo otro, que las ideologías de izquierda y de ultraderecha, se enfrenten a un verdadero predicamento.
Como se recordará ante la caída paulatina entre los electores de las familias partidarias que conformaban el PAN y el PRD, específicamente, la lideresa también en triple caída sin contar con una red que la protegiera, Alejandra Barrales tuvo la puntada de integrar un Frente Ciudadano, por añadidura, que atrajo sin duda el interés de numerosos mexicanos hartos por supuesto de las tradicionales siglas partidarias.
Por supuesto que la idea no era del todo mala, al grado de que la Barrales insistiera en que se incorporara el líder Andrés Manuel López Obrador, sin embargo, éste, nunca respondió a dicho llamado, seguro de que con el viejo colmillo de que se acompaña detectara la trama, que posteriormente colocara a la dama y su adversario más recalcitrante Ricardo Anaya, en la coordinación de un Frente que para los analistas sobre todo, nacía muerto.
Sin embargo, el Frente continuó recibiendo a mexicanos optimistas ,aunque los auténticos albiazules y perredistas, en franca rebeldía salpicara de epítetos una conformación mafiosa semejante, amén de que a ciencia cierta, igual, nadie atinaba a señalar cómo es que iban a congeniar ideólogos liberales, con los ultraconservadores que inspiraron precisamente la fundación del partido de Maquio.
Un tercero habría de ser incorporado, con la imagen de ser un dirigente que podría conciliar entre los “ricardos” del panismo y los izquierdistas que inspiraron a la creación del frente, por parte de don Miguel Angel Mancera. Ese personaje, tenía que ser necesariamente Dante Delgado, ex gobernador de Veracruz ex de muchas carteras en el gobierno federal, dueño y señor de Movimiento Ciudadano, al que llevaría primeramente al lado de AMLO por espacio de doce años y que finalmente, decidiera acudir al llamado de los conservadores y los supuestos liberales de la izquierda perredista.
En la conciencia nacional, el Frente resultaba poco atractivo, así que en su momento oportuno Dante soltaría que para el Frente habría un candidato idóneo a la presidencia de México y citó por su nombre a éste: Ricardo Anaya, cuando analistas, ensayistas, intelectuales y políticos habían supuesto que un ciudadano en esas condiciones podría haber sido José Ramón de la Fuente, o cualquiera de una docena de notables incluidos en la novedosa sigla creada por albiazules y perredistas.
No ocurrió, y además para despejar toda clase de dudas, el dirigente de MC Dante Delgado sentenciaría que Mancera podría ser un excelente senador y coordinador de los senadores del Frente, lo que contrajo en un rictus de rechazo y protesta al jefe de gobierno de la ciudad de México, semejante propuesta, pues dicho personaje habría acariciado precisamente que cifraba sus aspiraciones en ser el llamado a convertirse en el abanderado del Frente, en un proyecto de su inspiración.
Seguramente, Mancera jamás volvió a cruzar palabra con Dante ni con la Barrales, pues como se sabe a esta última le colocó dos cuñas de su estricta confianza, para disputarle la candidatura del PRD a la jefatura que ostenta Mancera en la CDMX. Empero, Dante presuntamente perdiendo gana el reconocimiento de Barrales y de Anaya y además candidaturas seguras a curules y escaños, en distintas partes del país, lo que asegura su liderazgo a perpetuidad en su cargo, sin más aparentes titulares, lo que augura que cuando el cordobés anuncie su retiro de la función política, también su partido envejecerá y cerrará puertas. Al tiempo.

* NIEBLA, FRIO Y LLUVIA,
COMO EN VIEJOS TIEMPOS

Familias quedan en la ciudad que en estos días recuerdan el Xalapa que se fue para no volver.
La niebla, el frío que cala los huesos y la llovizna pertinaz, pero que no deja de caer sobre la ciudad los días con sus noches, hace recordar a genuinos xalapeños aquellos ayeres en que transcurría tranquilamente la vida de los estudiantes, los burócratas, las amas de casa que aún bajo este gélido clima solían encaminar pasos a los mercados de abasto alimentario. Entonces no había plazas ni súper mercados.
La existencia de los varios miles de habitantes que contaba la capital, trascendía en paz social. Los jóvenes acudían a la escuela y ni por asomo entraban a las cantinas y los bares, pues los antros todavía no operaban, así que las casas de citas eran discretas y contaditas y los burdeles como siempre realizaban su ancestral función de manera clandestina.
La violencia no se daba en la magnitud de cómo se presenta en estos días. La inseguridad estaba bastante restringida. Y es que hasta los años 80 del siglo XX, las familias capitalinas veían el paso del tiempo con absoluta tranquilidad, reconocimiento a los hombres que ejercían el poder, los comicios municipales interesaba a una minoría que arrasaba y los jefes de familia, realmente llevaban toda la carga de sus hogares.
Los campos deportivos eran numerosos. Hasta ellos arribaban jóvenes, niños y niñas y grupos de vecinos representando a los barrios, como mejor se identificaba a los vecinos de los cuatro costados de la ciudad.
Eran suficientes los cines Xalapa, Variedades, Radio y Lerdo, que por espacio de medio siglo sirvieron a los cinéfilos, asiduos a presenciar sobre todo las cintas de la llanada época de oro del cine clásico mexicano.
El vandalismo se reducía a los círculos de estudiantes fósiles que en todas las épocas ha habido en los planteles universitarios y de la enseñanza media, pues las bandas juveniles-50 citó el ex alcalde Américo Zúñiga- quedaron como herencia para ser atendidas o atacadas por las autoridades municipales de turno.
Entonces las estaciones del año, se daban con puntualidad acrisolada, así que en los días invernales como los que corren a cientos de familias han refrescado en su memoria las noches heladas, los días sin que sea avistado un rayo de sol, la llovizna que cae de manera permanente y el frío que cruza las ropas aún más gruesas, para sentir como agujas metiéndose en las carnes de sus cuerpos la jeringa del médico que utilizaba precisamente preservar la salud de una gripa y hasta la amenaza de la neumonía, ahora reconocida como influenza.
Esta que se propone sea una crónica de alguna parte de la vida social de los xalapeños, que hoy como en ese lejano ayer, disfrutan el frio, la niebla y la lluvia. Ajenos a la capital refieren que nunca habían avistado una sola muestra de la niebla cayendo hasta el piso y un frio que solo se sentía descomunalmente en los vecinos municipios de Acajete, la Joya y las Vigas de Ramírez. Hasta aquí.
Ah, alguien nos pide que citemos como eran las calles de Xalapa, bueno, una mayoría empedrada, ya que los pavimentos de concreto aparecieron en serie a partir de la administración de los gobernadores Antonio M. Quirasco y de Fernando López Arias.

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