REGÍMENES ALBIAZULES FALLARON A MEXICANOS


Por Raúl González Rivera
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REGÍMENES ALBIAZULES
FALLARON A MEXICANOS

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En la encuesta, consecuente con la guerra sucia que entablan algunos en contra de Andrés Manuel López Obrador, la pregunta que hacen insidiosa es en el sentido de saber si se confía en el ex jefe de gobierno del antiguo DF, para ejercer el gobierno de la república, siendo que no ha ostentado tal cargo y los albiazules en su momento cerraron el paso para que se perpetuara el Partido Revolucionario Institucional.
Por supuesto que los panistas tuvieron la oportunidad de oro para quedarse en el timón de mando nacional por espacio de 25 ó más años, sin embargo los dos regímenes presidenciales perdieron la brújula, uno el de Vicente Fox, despedazando a las instituciones públicas y, el otro, haciendo una guerra presuntamente contra la delincuencia en todas sus facetas, que concluyó con la matanza de doscientos mil mexicanos inútilmente.
Es decir, que ambos sexenios pudieron ser el soporte para que la nación azteca se sostuviera otro medio centenar en políticos emanados de sus trincheras, pues hay que reconocerlo que hasta antes de que se amafiara el PAN con el PRD de Alejandra Barrales, los electores distinguían sobre todo a destacados políticos forjados en las trincheras del Partido de Acción Nacional.
Ya con Felipe Calderón, pese a la seriedad que el político mostró en su gestión, algo no encajó y el país se vio envuelto en una peligrosa nube de violencia, inseguridad y alta criminalidad, que hasta la fecha sigue cobrando decenas de víctimas mortales y dejando para el porvenir de las familias buenas aztecas un amargo sabor de boca.
De allí que es hacerse tontos creyendo que el panismo vaya a obtener los votos que le permitan al empresario Ricardo Anaya convertirse en presidente de la república. El pueblo es ignorante de muchas cosas, pero por ningún concepto es tarado. Sabe el electorado azteca discernir entre candidatos buenos y malos, corruptos y honestos, y ha podido percatarse de manera amplia que a raíz de la fusión del panismo con el perredismo, la hecatombe podría sobrevenir.
Cierto es que el país navega prácticamente sin una ideología desde los años idos de la posrevolución de 1910, pero no por ello el grueso de la población había caído en la cuenta de que así como hay una derecha ultraconservadora, también existe una derecha reaccionaria y una izquierda que tambaleante, como fue la del PRD, con su entrega a los panistas, dejó abierta la puerta para que los morenistas se afianzaran en las preferencias nacionales.
Inclusive, para que el cerrojazo sobrevenga en este proceso electoral por la presidencia, la cuña que apriete tiene que salir del mismo palo. El senador Ernesto Cordero, ex de la Secretaría de Hacienda y ex candidato presidencial, acaba de presentar una denuncia de hechos ante la PGR en contra de uno de los asociados del panismo, el empresario Ricardo Anaya, con lo cual podrían retirarlo en el último tramo de la justa por los votos del pueblo mexicano, y dejar en un plano decoroso al abanderado priista, el señor José Antonio Meade, con el cual la maquinaria en retiro de la vida pública nacional pueda, como último acto, cerrar actuaciones con una negociación que Morena y AMLO seguramente sí reconocerían con rumbo al relevo de estafeta en la administración de gobierno de este apabullado y ensangrentado país.

* EL MÉXICO BRONCO, VIOLENTO, NO
ESTÁ EN EL SEPULCRO, SÓLO DUERME

Los asociados del priismo nacional soslayaron las diferentes sentencias que les dictó su más acertado dirigente nacional, don Jesús Reyes Heroles, cuando les dijo textualmente: “Pensemos precavida o precautoriamente que el México bronco, violento, no está en el sepulcro, únicamente duerme”.
Y enseguida, narra el doctor Juan Ramón de la Fuente, autor del libro “La sociedad dolida. El malestar ciudadano”, y de cuya obra redactó su prólogo la escritora y periodista Elenita Poniatowska, que el propio político originario de Tuxpan de Rodríguez Cano diría refiriéndose al país: “No lo despertemos, unos creyendo que la insensatez es el camino, otros aferrados a rancias prácticas”, y enseguida puntualizaría: “Todos seremos derrotados si lo despertamos”.
Esto enfatizaría el más grande ideólogo que tuvo el PRI y el país en la celebración de un aniversario más de la Carta Magna, la cual ya cumplió un centenario, pero se pregunta el ex rector de la UNAM: “¿pero qué pasó, ya despertó el México bronco?”.
Y es que lo que más se ha visto es un México exaltado, irritado, encolerizado, convulsionado, que se siente engañado, agraviado, amenazado y perseguido.
En este tenor se han manifestado miembros del clero católico, los propios empresarios, los médicos, algunos intelectuales, los estudiantes y no menos ciudadanos. Se escuchan en el café, el restaurante, en la escuela, la calle, en el extranjero y en el interior de la república.
La desaparición, posible asesinato y por añadidura inhumación clandestina de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, nos revelan que ninguna fuerza policiaca y de inteligencia, al final del día, ha podido no sólo esclarecer los hechos, sino cerrar ese episodio de la página negra que este país lega a las futuras generaciones.
Es cierto que el Estado tiene que preservar el estado de derecho. Empero, cuando el gobierno pierde legitimidad deviene la violencia, con la cual todo se destruye y aniquila. La fuerza coactiva para el cumplimiento de la ley es compatible con la paz; la violencia, en contraste, es propia de las guerras.
Frente al detonante de la violencia, un sistema democrático encuentra los mecanismos que sean capaces de atender las demandas sociales. Siendo esta última la mejor vía para que México deje de convulsionar.
Se cuenta en mentideros del gobierno que la Reforma Educativa es la llave que abre la puerta del entendimiento nacional, empero, la aplicación de aquella por igual en todo el territorio nacional y la cual garantiza que la aplicación de los exámenes de evaluación, apoyos y sanciones sean semejantes para los más de dos millones de trabajadores de la educación, ¿quién sabe? El México bronco se debe precisamente a los estallidos de violencia que se cimbran nacionalmente tan sólo porque la educación se antepone a los signos de la guerra intestina de mexicanos contra mexicanos, que no cesa.

* AMBULANTAJE, PROBLEMA DE
NUNCA ACABAR EN XALAPA

En realidad, todo esfuerzo para acabar el problema que representa el ambulantaje en el país, aquí y en Coatepec, si usted quiere, queda corto, porque todos los días los ejércitos del gremio de desempleados se nutre con nuevos rostros, gente de los diversos sexos, edades y niveles educativos, inclusive.
La comuna municipal ha hecho el anuncio de que remozará los mercados y abrirá nuevos espacios para albergar a los vendedores informales que afean la imagen citadina, realizan un comercio desleal al comercio establecido y sus actores principales asumen el papel de perdonavidas muchas veces sobre las arterias públicas, en las cuales ejercen sus actividades supuestamente laborales.
Sin embargo, este conflicto se acrecienta con sus consecuencias, que por obviedad afectan al grueso de la sociedad, porque irrumpe en las aceras, banquetas y pórticos de establecimientos comerciales organizados y viviendas y residencias, lo mismo en zonas céntricas que en los espacios periféricos.
Xalapa, por supuesto que no se merece tal suerte. El comercio ambulante deviene de la cercanía que cuenta la capital con los estados vecinos de Puebla, Tlaxcala y el Estado de México. Camiones de redilas de cuatro y cinco toneladas hacen su arribo a la ciudad trayendo cotidianamente montañas de productos comestibles y otros de consumo generalizado, los cuales se ofertan sin las mínimas condiciones de higiene, salud y limpieza.
Este fenómeno se agravó en el curso de los últimos quince años, teniendo cabida la expectativa o sospecha de que en diferentes momentos se han coludido con los seudodirigentes de esos vendedores informales, los cuales mantienen desde entonces un determinante reto, que en lugar de disminuir se reduce en sus alcances de cara a un fenómeno que enturbia necesariamente el medio ambiente, afecta vialidades y realiza un comercio desleal hacia el resto del comercio establecido.
Se han construido plazas comerciales y el fenómeno, por el contrario, se acrecienta con nuevos actores de un comercio que deja de responder a una ciudad que no lo merece, porque sin duda goza de un acervo cultural e intelectual que le ha distinguido frente al resto de entidades del interior del país, que gozan de jardines, flores, una riqueza educativa sin par y de una proyección incuestionada.
El comercio informal, además, obstruye el tránsito de vehículos y personas, exponiéndose estas últimas, sobre todo, a la constante de siniestros y accidentes que pueden costarle daños materiales incuantificables y la propia existencia.
Empero, regular un comercio como el que se menciona, se asemeja a la exigencia de que la capital del estado contara con un plano regulador del que adolece desde siempre. Y que por ello, la ciudad carezca de una topografía ligera, plausible y confortable. Colonias repletas de calles sin alinearse, ausentes sus elementales servicios de agua potable y pavimento en sus arterias públicas, lo que convierte a la otrora Atenas en un municipio que jamás podría ser pueblo mágico, por ejemplo, pero tampoco la capital que pudiera competir con Villahermosa, Tabasco; Toluca, Estado de México, o Puebla de los Ángeles.

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