Juan Carlos “N”


 por Luis Velázquez

La renuncia de Juan Carlos “N”, dirigente campesino, a la bancada priista en la LXV Legislatura es polisémica. Es como un árbol que del suelo para arriba tiene troncos, ramas y hojas, y para abajo, raíces. Es decir, varias lecturas, entre otras, las siguientes:
Uno. Se declaró independiente, porque según él, así tendrá acceso a la Junta de Coordinación Política, donde manejan el billete. Incluso, el titular de la JUCOPO está por encima del presidente de la Mesa Directiva, una figura decorativa que suele acompañar al gobernador.

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Pero el antiguo vendedor de automóviles en el sur de Veracruz, ahora, señor legislador, maneja la lana. Y conflictuarse o estar lejos de la JUCOPO es tanto como pelearse con la cocinera.
Dos. En su renuncia dijo que lo hacía por “el bien de Veracruz”, y que, bueno, y ahora de cara a los Santos Reyes, ni siquiera, los niños creerían. Pero, bueno, cada político suele refocilarse en su mesianismo.
Tres. La renuncia significa una forma de presión política al CDE del PRI y/o a las elites rojas nacionales (Claudia Ruiz-Massieu) para quedarse con la presidencia y tumbar a Américo Zúñiga Martínez.
Y más, cuando antes, su aliado, el líder electricista de la CTM, ex diputado local, Víctor García Trujeque, amenazó en tiempo revolcado y turbulento de Veracruz que luego de tantos beneficios económicos y sociales desertarían del tricolor para formar un partido político y que sólo asemejaron al pastorcito anunciando que ahí venía el lobo.
Pero, bueno, Juan Carlos “N” sabe desde cuando vivía en una casita Infonavit y era tesorero municipal de Cosamaloapan, Eloy Chiunti el presidente, que una forma de ascender y encumbrarse en el poder público son las presiones y que incluye hasta la toma de carreteras.

EL HOMBRE QUE SE LE ESCAPÓ AL DIABLO…

Cuatro. Desde luego, es de los pocos jefes priistas con recursos, además, consciente de que la política cuesta para abrirse paso a las alturas.
Y por eso mismo, suele gastar, invertir dirían otros, y más, cuando otras cúpulas tienen el billete pero no gastan ni siquiera en la suela de los zapatos.
El dirigente cenecista, por ejemplo, y además, tiene negocios. Campos llaneros sembrados con cañas. Caballos de carretera desde el tiempo, digamos, de Pancho Colorado. Y a diferencia de otros ganaderos invirtió en la genética y así, dice, ha ganado premios internacionales de criadores de ganado Beefmaster para envidia de todos ellos, pues lo consideran un arribista.
Cinco. Su biógrafo dice que es un hombre muy vivo. Incluso, que hasta se le habría escapado al diablo. Pocos saben que su señora madre, como él mismo gritonea, le llenó la cabeza de muchos sueños.
Y así vive y camina, aprovechando cada momento político, cada circunstancia social, cada cambio de gobierno, y si necesita pactar con el diablo, pacta, y en un descuido, hasta se queda con su silla embrujada.
Seis. Luego de la luna de miel con la diputada Érika Ayala marcó su raya y ahora es independiente. Dijo: “Estoy mejor solo”.
Así, claro, puede negociar, digamos, y ahora, con MORENA, pues tiene la experiencia de su alternancia con Miguel A
Ángel Yunes Linares, el vendaval de dos años del que salió ileso, pero al mismo tiempo, la experiencia al lado de Javier Duarte y Fidel Herrera Beltrán, y ni se diga con los otros gobernadores desde su derrota como candidato a diputado federal y tesorero municipal de Cosamaloapan.
Y más, porque “político pobre pobre político” (Carlos Hank González) y como prende el puro que fuma con un billete encendido de 500 pesos, el dinero le sobra para hacer política y posicionarse.
Caso la venta de carne y zapatos baratos a la población menesterosa, vendiendo espejitos.

ADAPTARSE AL TIEMPO VIVIDO…

Siete. El presidente del CDE del PRI, Américo Zúñiga (quien tiene unos trece francotiradores al cargo) ya advirtió que de acuerdo con los estatutos internos Juan Carlos “N” bien podría ser expulsado del tricolor.
De ser así, le vale.
Y le vale porque si antes estuvo con Fidel Herrera y Javier Duarte en el PRI, y luego cohabitando con Yunes en el PAN, ahora, y dado los nuevos tiempos, con MORENA.
La política también es la capacidad intrínseca para habituarse a los nuevos tiempos.
Lo dijo la diputada y dirigente sindical del COBAEV desde años históricos, Érika Ayala, a su colega Marijose Gamboa Torales:
“Y ustedes ¿qué ofrecen?”.
Ocho. En su renuncia a la bancada priista despotricó contra otras elites rojas, pero omitiendo los nombres. Es el viejo discurso que arrastra en contra, entre otros, de Érick Lagos Hernández, Adolfo Mota Hernández, Jorge Carvallo Delfín y Alberto Silva Ramos, los guardias pretorianos de Javier Duarte, y quienes en el sexenio anterior se adueñaron de sus neuronas, su corazón, su hígado y su sexo y hacían y deshacían, entre otras cositas, bloqueando a Juan Carlos “N” con Duarte.
Pero con sus atributos para el halago los transgredió.
Sin embargo, por más y más que la ha pasado despotricando contra el cuarteto, nunca ha logrado resultados.
Nueve. El líder cenecista fue un hombre con limitaciones y precariedades sociales y económicas. Y, bueno, tales circunstancias a veces marcan y suelen servir para abrirse puertas y agarrarse con la vida a puñetazo limpio.
Además, “entre más se tiene o llega a tenerse… más se quiere”.
La historia se repite. Calígula, por ejemplo, cuenta Suetonio, tenía todo y quería más y más y más. Por ejemplo, ordenaba a sus bufones, eunucos, vasallos y soldados cubrieran los pisos de palacio con monedas de oro, y entonces, se quitaba los zapatos y con los pies desnudos eufórico caminaba sobre el dinero para sentir la buena vibra y el mejor karma.
Y cuando un día su bufón le dijo que ya nada quedaba comenzó a sospechar, la duda por delante, de que su gabinete legal y ampliado lo estaba robando y comenzó a matar a uno tras otro.
Se trata, claro, de una parte de la naturaleza humana cuando se vive para coleccionar bienes materiales.
Juan Carlos “N”, por el contrario, también abandera a los pobres y a los pobres entre los pobres como el redentor y el mesías del campo.
Por eso, y para servir mejor a los dos millones de campesinos y al millón de indígenas, se declaró independiente.
Pobre de Érika Ayala que creyó en él, a menos que la renuncia sea un acuerdo interno entre ambos para sacar más jugo de un PRI desgreñado y desbocado.

Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/31608/portales-de-noticias-de-veracruz/juan-carlos-n

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