Elba Esther Gordillo y el retorno de los brujos


por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

-No tengan miedo a decir que quieren poder…- Con esta frase dicha este fin de semana en Cholula, Puebla, ante una multitud de seguidores del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, Elba Esther Gordillo, la lideresa sepultada por Enrique Peña Nieto, y desenterrada por Andrés Manuel López Obrador, advierte que viene por la presidencia  de dicho sindicato, y agrega que la reforma educativa iniciada por el gobierno de López Obrador no quedó más que en una reformita y que es hora que los maestros asuman un papel más combativo contra el gobierno, subrayando que: “Tenemos que ir a la pelea, tenemos que ir al rescate de lo que es nuestro ¿y para qué lo vamos a rescatar? Para que en un lapso rápido hagamos las transformaciones”

Elogió la actitud retadora de la Coordinadora de Trabajadores de la Educación en México (CNTE), que llevan varias movilizaciones que han interrumpido, incluso, sesiones de la legislatura federal, en los procesos de la nueva reforma educativa. Dijo Elba Esther, respecto a la postura de la CNTE:

“Quizá sean los únicos que están haciendo algo, porque los demás están esperando que lo haga el buen gobierno y la cuarta transformación ¡Pues que friega, eh! Porque la cuarta transformación no ha hecho la reforma que esperábamos”

La posición retadora de la lideresa sindical da un nuevo punto de referencia a los conflictos que ya de por sí se empiezan a complicar en el feudo de Esteban Moctezuma, un Secretario de Educación Pública colocado ahí por López Obrador para que recupere parte de lo perdido, según él, de la esencia de los cambios en la educación en México en alianza con los maestros. La sola mención de que Elba Esther manifieste su ambición para ser la lideresa del SNTE plantea un horizonte difícil  donde nuevamente los caciques sindicales se coloquen como  los interlocutores de cualquier reforma que en materia educativa se quiera llevar a cabo en México.

Apoyada en su convicción de que por medios democráticos puede alcanzar nuevamente el liderazgo de uno de los sindicatos más grandes de Latinomérica, despliega paulatinamente sus alas para alzar el vuelo y volver a estar en los primeros niveles de la política mexicana. Paradójicamente, uno de sus más fuertes  aliados en otra época, Rafael Moreno Valle, ya no está para acompañarla, pero aún así resulta simbólico que sea en Puebla, la tierra de su malogrado ahijado político, donde directamente se enfrente, al menos de manera verbal, al estilo de gobernar del nuevo presidente de la república, Andrés Manuel López Obrador.

Es más, Puebla desde este momento se convierte en un punto de interés de lucha de la dirigente sindical, si de jugar a las vencidas se trata, pues es la única que, en teoría, podría inclinar la balanza en la contienda electoral por la gubernatura del estado, donde Miguel Barbosa Huerta parece caminar, en caballo de hacienda, hacia un triunfo electoral inminente. La importancia de una derrota morenista en ese estado, alzaría hasta las nubes el prestigio político de la  maestra Elba Esther y pondría el cascabel al gato al gobierno lopezobradorista, hasta ahora sin contrapeso alguno en el panorama de poder en México.

En su momento, cuando Rafael Moreno Valle lanzó su candidatura para gobernador en Puebla, en el 2010, fue impulsada en todo momento por la entonces poderosa lideresa de la SNTE quien cabildeó con Felipe Calderón la nominación del poblano con una alianza entre PAN, PRD y Movimiento Ciudadano, aportando su equipo de operadores magisteriales sindicales,  cerca de 400 activistas del SNTE, para fortalecer la campaña electoral en la que finalmente se impuso el candidato, nieto  de un famoso priista de la vieja guardia, don Rafael Moreno Valle, cacique sempiterno del estado y protegido de Gustavo Díaz Ordaz.

Muerto Rafael Moreno Valle, en circunstancias aún no aclaradas del todo, junto con su esposa, Martha Ericka Alonso, se abre de capa Elba Esther Gordillo, segura de que cuenta con miles de seguidores y líderes de éstos, a quienes va dirigida esa arenga de: “No tengan miedo a decir que quieren poder…” Porque si de poder se trata, esa es la motivación más importante que mantuvo en pie de lucha al SNTE,  desde su fundación y a lo largo gran parte de la historia de México, instaurando un sinnúmero de cacicazgos sindicales que no solo detentaban el control millonario, para gastos a su antojo, de las cuotas sindicales, sino también su cuota de nominados a puestos de elección popular en todo el país y cargos diversos en gabinetes de gobiernos estatales.

Cobra ahora sentido la lucha abierta que el gobierno federal ha anunció, hace unos días,  para acabar con el sistema de los comisionados sindicales, verdadero feudo de control de los políticos magisteriales que desde esa cómoda posición se dedica a hacer  política más que trabajo educativo. Estamos en  los escarceos ante el gobierno de    un conglomerado poderoso, pero descabezado por Peña Nieto, que ahora amenaza con cobrar vida por medio del resurgimiento de la otra preferida de Jongitud, quien la llevó a los lugares de mando sindical en la década de los setentas del año pasado. De hecho, no han muerto del todo pues presumen los sentistas que ellos fueron pieza fundamental para hacer ganar a López Obrador en el 2018.

El Presidente López Obrador ya lanzó su primera advertencia contra Elba Esther, esta mañana del 8 de abril -en su conferencia matutina- indicando, en un lenguaje un tanto críptico:

“No quiero que utilicen de excusa algunos dirigentes el que se queden pendientes para sacar provecho, para sacar raja, porque ahí andan viendo si incumplimos, se andan frotando las manos para que puedan decir son iguales, es lo mismo o para que tengan motivos y puedan seguir en sus actividades que son legitimas”

López Obrador considera que Elba Esther está su derecho legítimo de opinar contra su política educativa, pero en cuanto a su decisión de contender por la dirigencia del SNTE, fue claro y rotundo en cuanto a como asumirá su gobierno ese momento de gloria, al cual aspira Elba Esther Gordillo. Dijo el presidente:

“Porque hay quienes dicen: ‘vamos a participar’. Adelante, nada más que ya no hay sindicatos predilectos del gobierno, ni partidos predilectos, ni grupos de intereses creados predilectos… Ya estoy reservando mi lugar en primera fila, porque quiero ver las elecciones internas, quiero ver a los maestros votando por primera vez en urnas de manera libre y en secreto, sin acarreos, sin amenazas, con democracia”.

O sea, que si Elba Esther anuncia guerra con el gobierno, guerra habrá, sin duda.  Una guerra, por cierto, donde la presencia de Rafael Moreno Valle hubiera cobrado una especial relevancia dado sus nexos con la lideresa sindical y con un bloque de políticos que ya estaba comenzando a conformar para aliarse en tiempos de la Cuarta Transformación, pero  la muerte se interpuso en su camino y en el de Elba y su nueva aventura de poder.

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