Se perdieron los valores y se acabaron los sentimientos humanos positivos


por Felipe Mendiola

por Felipe Mendiola Parra, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Segaron la vida de 13 personas, incluido un bebé de apenas un año.
Nunca se va a justificar un asesinato, pero en esta masacre no existía odio, no existía rencor, no existían razones de peso para matar a sangre fría a tantos inocentes, que su único pecado fue reunirse en familia para celebrar el cumpleaños de una amiga.
Queda demostrado que en algunas personas se perdieron los valores, se acabaron los sentimientos, eliminaron el amor por un bebé, que es un ser que siempre ha despertado ternura y un sentido natural de protección.
Según las diversas versiones que hoy se escriben, dicen que a pesar de que el padre de esa criatura trató de protegerlo, también le dispararon al rostro mientras que la mamá quedó herida de gravedad.
Fue el Viernes Santo, cuando a las 8 de la noche la noticia corrió como reguero de pólvora, “la onda expansiva” de dolor nos impactó a muchos que conocimos de ese acontecimiento.
Impotencia, dolor, coraje y hasta un sentimiento de culpa sentimos, porque esas personas que dispararon, un día fueron bebés, niños y jóvenes que nadie se preocupó por darles amor, inculcarles principios de respeto y orientarlos por el camino del bien.
Fue una actitud inhumana y alevosa por el hecho de portar un arma, disparar sin ningún recato a otras personas, tal vez hasta conocidas, como si existiera una consigna de hacer daño y provocar que ese impacto de dolor llegue a todos los niveles del gobierno, con la confianza de que no les va a pasar nada.
Usted y yo qué estamos haciendo por nuestra familia, por nuestros hijos y nietos, por mantener el respeto a los mayores, el respeto a toda la gente; por conocer cuáles son las amistades de estos jóvenes y jovencitas, por saber de dónde sacan dinero para comprar un celular de última generación, de donde obtienen dinero para comprar una motocicleta o un automóvil.
Ser omisos y hacernos que no vemos nada es una irresponsabilidad, porque a lo mejor somos cómplices de esa descomposición del tejido social que estamos viviendo, que de no detenerlo, va a acabar con la propia humanidad.
Somos los enemigos de nosotros mismos, hasta ahí estamos llegando.
Los asesinos no tienen respeto ni por su propia vida, van por el mundo buscando la aventura llena de adrenalina. Matar o morir es la definición.
Sé que el día 23 de este mes se llevará a cabo una marcha en la ciudad de Minatitlán, donde participarán miles de ciudadanos, encabezada por los empresarios y qué bueno que exista ese coraje, pero será insuficiente si los responsables de la seguridad y de impartir justicia, no hacen lo propio, para resolver este flagelo que nos asfixia.
Es urgente que las autoridades se pongan de acuerdo y olviden sus diferencias políticas, Veracruz tiene 8 millones de habitantes que esperan una respuesta inmediata y ver la voluntad de quienes están en el gobierno.
Usted y yo, estamos en condiciones de dedicar más tiempo a nuestros hijos y nietos. Olvide otros compromisos sociales, olvide el celular por unos minutos, platiquen juntos, escúchelos y diviértanse interactuando que algo vamos a lograr.

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