Abriendo Brecha… Marcha contra AMLO


Por: Héctor Saldierna

Por Héctor Saldierna Martínez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La novedad esta semana ha sido la marcha contra las políticas de Andrés Manuel López Obrador. La más emblemática fue en la ciudad de México que, según autoridades, marcharon cerca de mil 500 personas. Independientemente que haya una mano atrás sobre este movimiento, se trata indudablemente de un acto democrático.

Los gobiernos deben respetar siempre la posición de la ciudadanía, escuchar sus reclamos y buscar la mejor manera de hacer coincidir sus criterios.

De acuerdo al texto de las mantas hay algunas que  refirieron su preocupación que México pudiera convertiste en Venezuela. Otras, que se le acusa a AMLO de ser autoritario y que no divida al país entre chairos y fifís.

Siempre es bueno que se permita la libre manifestación de las ideas, aunque suena extraño que se le exija en demasía a cuatro meses de su nuevo gobierno. Algo que no ocurrió con sus antecesores, a pesar que sus políticas fueron devastadoras contra el pueblo.

No se recuerda una marcha contra Enrique Pena Nieto, a pesar que estaba entregando al país a los intereses extranjeros. No salieron miles de personas a recordarle que estaba operando en contra de la constitución, a pesar que el Constituyente de 1917 establecía como principio básico el artículo 27 para el cuidado y conservación de los recursos petroleros, visto como patrimonio y factor  estratégico.

Como consecuencia de un Pacto por México, EPN logró cambiar y modificar el artículo referido con lo que  permitió la entrega de un bien nacional, con sus inherentes consecuencias y en perjuicio de las grandes mayorías, de las que gobiernos anteriores, desde Carlos Salinas hasta Peña Nieto, se habían encargado de desmantelar al grado de entregar el petróleo al inversionista extranjero.

No debemos olvidar que la masacre electoral que vivió el PRI y que lo llevó a convertirlo en un pequeño partido, fue exactamente por este tipo de acciones en contra del pueblo mexicano y que se agudizó en el sexenio anterior. La muestra más evidente y papable de este tipo de políticas se manifestó a través de un incremento impresionante de  la cifra de pobreza.

De acuerdo a indicadores oficiales, se estima que cerca del 60 por ciento de la población nacional se encuentra en grado extremo de pobreza, consecuencia lógica de políticas privatizadoras, entre otras causas, pero cuyo común denominador es la concentración de la riqueza en unas cuantas manos.

Lo positivo de esta marcha en la ciudad de México y en otras ciudades del país, es que no hubo disturbios. No se observaron ese grupo de anarquistas, así le llama la prensa, a personas que se dedicaban a atacar comercios, hacer saqueos, pintar bardas y cometer todo tipo de ilícitos a la par de los manifestantes. Personas, de casquete corte y de gran condición física, eran parte de las características de esos anarquistas.

Esta vez no se observaron. Y qué bueno que así fue.

BUSCAR LA EFICIENCIA

No está de más que AMLO observe con buenos ojos estas críticas de los ciudadanos y analizar en dónde se está fallando. Es necesario escuchar y enmendar las fallas de su gobierno.

Es bueno lo de la austeridad, pero no se puede llevar hacia extremos límites porque entonces se ponen en peligro otro tipo de situaciones que van en contra del bienestar social.

Analizar a fondo el proyecto del Tren Maya, a fin de no afectar el medio ambiente, como alertan algunos especialistas sobre el tema.

Pero, sobre todo, urge aumentar la velocidad para poner en marcha las obras de infraestructura para agilizar la economía del país, porque ésta se encuentra paralizada y hay grandes sectores de la población que están afectadas por esa ausencia de dinamismo.

El discurso tiene que transformarse en realidades. Todo lo que se ha prometido debe llevarse a la práctica, con lo que se inyectaría confianza al ciudadano. Además, su manera de ver la política y su lucha contra los depredadores de los bienes nacionales es bien vista por grandes núcleos de población, pero se requiere que los beneficios lleguen hacia los diversos sectores sociales y empresariales.

Esa debe ser la respuesta. Acciones de gobierno, autorizar las partidas presupuestales y que haya miles de fuentes de empleos. ¡Esto le urge a México!.

 

Y hasta la próxima

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