En Pocas Palabras… La disfunción entre AMLO y el Seguro Popular


Por María Elvira Santamaría Hernández

Por Elvira Santamaría Hernández, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Generalizar es un error en el que caemos frecuentemente. Es también un reiterado error de nuestro presidente de la Republica, Andrés Manuel López Obrador.

Para no ir muy lejos el pasado martes el Presidente denostó al Seguro Popular, lo descalificó totalmente. No era Seguro ni era Popular, insistió el mandatario convencido de sus palabras, mismas que contradicen, que desoyen, que ignoran el llamado hecho un día antes por seis exsecretarios de Salud, a no destruir este programa que aunque lo niegue López Obrador, ha sido benéfico e importante para millones de mexicanos que no están inscritos en el IMSS, en el ISSSTE o en el servicio médico de Pemex.

De primera mano muchos de nosotros podemos constatar situaciones que confirman o desmienten esto. Por lo que hace a esta servidora he sido testigo de la eficiencia del Seguro Popular, en la atención de una mujer con cáncer de seno, del cual se recuperó afortunadamente; el de una señora de la tercera edad que ha recibido tratamiento para controlar y sobrellevar la penosa enfermedad del Alzheimer, y el de otra mujer sometida a cirugía de sus ojos, a causa de un problema que ponía en peligro su vista.

Estos tres casos no pueden ser un universo, es verdad; ni tampoco podrían borrar los presumibles casos de corrupción a los que ha hecho referencia -sin especificar ninguno-, el presidente de la República; pero sí ponen de manifiesto que no se puede generalizar, que es inadmisible que en base a generalizaciones se pretenda enterrar un programa de salud tan relevante.

Si tienes infección en un brazo, atacas ésta para erradicarla, pero no te cortas el brazo, ha dicho -palabras más, palabras menos-, el doctor Julio Frenk, ex titular de Salud, para ejemplificar lo injusto e irracional de las medidas adoptadas por el actual gobierno federal.

Y mientras esto ocurre, el desabasto en clínicas del Seguro Social es un hecho que cuesta calidad de vida todos los días, a miles de pacientes. Un botón de muestra: el martes pasado, enfermos de cáncer que debían recibir su tratamiento en la clínica 14 del IMSS en Veracruz, fueron regresados a sus casas porque el Seguro no cuenta con los medicamentos necesarios. Y algo peor: no tienen fecha prevista para recibirlos. (Hay detenidos en COFEPRIS 25 mil trámites de importación de insumos para medicamentos).

Así están las cosas, por si no lo sabe señor director del IMSS Zoé Robledo. Así están los problemas en la medicina institucional y todavía desaparecen el Seguro Popular.

En lugar de desmantelar, mejor depurar y corregir. ¿No creen ustedes?

Hasta pronto.

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