En pocas palabras… La obsesión de Cuitláhuac


por María Elvira Santamaría Hernández

Por Elvira Santamaría Hernández, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El luto embarga a Coatzacoalcos. El luto, la indignacion y lo que es peor, la impotencia al ver la inutilidad de las autoridades para garantizar la seguridad de sus ciudadanos. El dolor predomina entre los habitantes de esta otrora bella ciudad, por la muerte de 27 seres humanos y por el sufrimiento de los que quedaron lesionados, muchos de los cuales están graves.

A toda esta tristeza, tenemos que agregar el coraje que da ver la falta de sensibilidad de nuestros funcionarios estatales, que han dedicado apenas unos cuantos instantes a informar sobre las condiciones en que están los heridos, sin pormenorizar a donde han sido trasladados, si han hecho acto de presencia en los nosocomios para expresar su solidaridad, conocer su estado de salud e informarles las medidas para ayudarlos; o la forma en que se ha apoyado a los deudos en la horrible tarea de reconocer a sus familiares muertos. Y sí en cambio, se les ha visto desesperados por desviar la atención y evitar la responsabilidad que tienen, destinando horas a través de diferentes medios de comunicacion, a dirigir, a machacar en forma casi obsesiva que la culpa de lo sucedido, es del Fiscal general del Estado Jorge Winckler aunque para eso tengan que caer en galimatías, en enredos argumentativos y en explicaciones necias que solo exhiben sus limitaciones.

La matanza en el bar Caballo Blanco, precedido del video de una ejecución, así como de otros cinco atentados cometidos de mayo a la fecha, llevan a cuestionarnos, otra vez -como antes se hizo en otros gobiernos cuando anunciaban movilización de elementos y operativos-, ¿para qué ha servido la Guardia Nacional que destacamentaron en Coatzacoalcos donde además la autoridad municipal apenas es perceptible? ¿No es esto un flagrante desafio a su presencia? ¿Al estado de derecho? ¿No es esto una clara muestra de la ineficacia de nuestras autoridades, que no pueden derrotar a los criminales?

Ya cansan el Secretario de Gobierno Erick Cisneros y el Gobernador Cuitláhuac García con su letanía de que los delincuentes “no quedarán impunes” y de que la culpa es del Fiscal General del Estado; porque los veracruzanos percibimos esto último como un pleito personal, como una lucha de poder, una segunda intención de fondo que desacredita lo que pudiera tener de verdadero.

Finalmente hablamos de una tragedia, de personas asesinadas, y ese es el centro de nuestra atención, no las revanchas entre funcionarios. Winckler no es el tema señor Gobernador. Usted tampoco. Es la aterradora inseguridad.

Hasta pronto.

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