Tras el Telón…Escuela y familia


Por: Jorge A. González/Tras Telón

por Jorge Alberto González, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Sin duda alguna el núcleo familiar es el centro del que se desprenderá el universo que habrá de vivir el ser humano toda su vida.

De ahí se deviene lo bueno, lo malo, la bondad, la maldad; todos los atributos y malas costumbres que se puedan tener.

No perdamos de vista, que una cosa es la educación en casa que está estructurada en los valores humanos, y otra la instrucción del conocimiento en la escuela.

Erróneamente muchos padres de familia consideran que el comportamiento debe moldearse dentro de las aulas.

No señores, el comportamiento humano depende de lo que se ve, se escucha y se vive en casa, y eso mismo es lo que llevan los niños a la escuela.

Déjeme decirle con tristeza que la escuela no es una “nana” que le dice al niño cómo debe comportarse ante los demás.

La limpieza, amabilidad, tolerancia, cooperación, honestidad, conciencia, etcétera; se encuentra -si es que lo hay- en casa, con los padres.

Padres preocupados por la formación de sus hijos no son aquellos que los dejan con la “señora televisión” para que los entretengan.

¿Usted se ha preguntado alguna vez quién educa a sus hijos en realidad? ¿Es usted, o confiere esa importantísima tarea a factores externos que no están bajo su supervisión?

Si el niño a cierta edad levanta los platos después de comer, comparte y es amable, eso mismo hará en el interior del aula. Si no, será todo lo contrario en el mismo sitio.

El poco o mucho tiempo que los padres pueden pasar con sus hijos, debe ser tiempo de calidad formativa, humana, de valores, y fundada en la sensibilidad del arte y la cultura.

Si no se acostumbra al niño a leer, dibujar, pintar, cantar, bailar, actuar; apreciar el arte, una obra de teatro o un concierto, ese niño quedará en las manos del tirano: el entretenimiento vacío.

Y el entretenimiento vacío lo hará un autómata, un ser inmóvil, insensible, invisible, poco reflexivo, nada pensante, sedentario, malhumorado, individual y alejado del mundo exterior.

Si usted logra que sus hijos estén más cerca de la cultura y las artes, no hay duda que tendrán una visión del mundo más completa, menos problemática, más inclusiva, productiva y sin duda, encontrarán con menor dificultad la felicidad.

Porque, aunque la felicidad para muchos tiene un significado distinto, a veces materialista, equívocamente tratamos de buscarla en lo banal sin pensar que puede estar tan cerca como en lo sensorial, emocional y convivencial.

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