PARADIGMAS… CUANDO LA HAMBURGUESA GUIÑE UN OJO


por María Guadalupe Rico Martínez

 

por María Guadalupe Rico Martínez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde Tampico, Tamaulipas)

La demanda de carne está aumentando. El Fondo de la ONU para la Alimentación y la Agricultura proyecta que crezca en 76% hasta 2050. “Se consumirá más carne que nunca en la historia, y pagaremos un precio ambiental y humano, a menos que se haga un cambio”, asegura ONU Medio Ambiente. Producir una hamburguesa drena alrededor de 1695 litros de agua. Además de aumentar los gases contaminantes que influyen en el cambio climático, la cría de vacas contribuye a la deforestación y al desplazamiento de comunidades rurales e indígenas. También cuando se hace a larga escala, puede llegar a afectar la salud humana.

El Banco Mundial de Semillas de Svalbard https://www.youtube.com/watch?v=xla6SLVFyJs    inaugurada en 2008  es un enorme almacén subterráneo de granos de miles de plantas de cultivo de todo el mundo, situado en la isla de Spitsbergen, en el archipiélago noruego de Svalbard, ​Con una extensión de más de mil metros cuadrados repartidos entre tres almacenes, es el depósito de semillas más grande de la Tierra.

La cámara está construida a prueba de erupciones volcánicas, terremotos, tsunamis, todo aquello que pueda imaginarse como en las cintas apocalípticas.

El Banco ahora abre sus puertas no solo para guardar granos. Nat Friedman, director general de GitHub, viajó a Svalbard a finales de octubre con miras a preparar a sus compañías para futuro hecatombe, cataclismo. Llevó copias del código fuente original de diversos proyectos de software que podrán mantenerse por 2 mil años. De lo que llaman “la base del mundo moderno”, dependen Internet, los teléfonos inteligentes, los satélites y los dispositivos médicos y científicos, así como los robots. También, desde últimas fechas la cúpula esconde archivos del Vaticano, registros de la amazonia brasileña y películas italianas.

   Mi estimado lector si a Usted la hamburguesa le guiñe el ojo, la prepara o acude a algún establecimiento de comida rápida con frecuencia, le sugiero piense en las huellas de contaminación que deja en el planeta. Pero además, cree que ya dio por internet con los ingredientes de conocida adobo, la receta de la “salsa especial de McDonald’s le tengo una mala noticia. Es uno de los últimos secretos fielmente guardados en la isla, en donde según el sitio web de Piql, todos los datos se almacenan sin conexión, donde los hackers no pueden manipularlos.

lupitarico@hotmail.com

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