FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS NO FUNDÓ EL PUEBLO DE TOLOME


por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

A 37.5 kilómetros al noroeste de la ciudad de Veracruz, ubicada en la costa del Golfo de México, se localiza el pueblo de Tolome, perteneciente al municipio de Paso de Ovejas, fundado el 1 de diciembre de 1868 y cuya jurisdicción territorial abarca desde el pueblo de Puente Jula hasta el puente del arroyo Lagartos, que le separa del municipio de Puente Nacional.

Tolome, ubicado a una altitud de 20 metros sobre el nivel del mar, en plena Zona Semiárida Central del Estado de Veracruz, poseía según el censo INEGI de 2010, 2715 habitantes dedicados a las más variadas ocupaciones, desde la agricultura y la ganadería, hasta las ciencias y la política. El pueblo dista 4 kilómetros de su cabecera municipal, la villa de Paso de Ovejas, que fue fundada como pueblo español en 1631, cuando era una ranchería de la gran hacienda de San José de Acazónica, cuyos propietarios y administradores eran los padres de la Compañía de Jesús. Los primeros jesuitas llegaron a la Nueva España en 1572 y comenzaron su labor, no en la región del río Atliyac y Paso de Ovejas como se ha creído por muchos años, sino en la Ciudad de México, desde la cuál décadas después, fueron expandiendo su sistema educativo de colegios sostenidos económicamente por las rentas de numerosas haciendas.

El original nombre de Tolome, que lo distingue de muchas otras poblaciones con nombres españoles toponímicos, es decir, derivados de los accidentes geográficos de la región, ha sido definido por la Universidad Veracruzana desde la década de 1990, como originado en las antiguas lenguas indígenas de la región, con la palabra TOLOM, que significaría “lugar de cerros en forma de bolas” o lomas, como también se les conoce. El nombre denominaría a toda la región, no solo al pueblo actual. Una loma es una elevación del terreno de poca altura, normalmente de forma redondeada, que viene a ser el primer grado después de la llanura y ese rasgo geográfico es muy visible en esta parte del municipio de Paso de Ovejas. Ascendiendo desde Veracruz por la carretera federal 140 o libre hacia la ciudad de Xalapa, que en parte fue realizada sobre el viejo camino real hacia la Ciudad de México, a partir de las localidades de Tierra Colorada y Boquerón comienza el terreno a elevarse abruptamente con una serie de lomas de decenas de metros de alto, que se extienden hasta las playas del Golfo de México.

Pequeños montículos de hasta 3 metros de alto sobre el terreno, fueron realizados cientos de años antes por los habitantes de las antiguas culturas prehispánicas, como sitios funerarios. La región de Tolome y Paso de Ovejas fue habitada hacia el primer siglo de la Era Cristiana, por emigrantes de la ciudad de Teotihuacan, mismos que la abandonarían hacia el año 900, posiblemente por cambios climáticos y malas cosechas. Para el siglo XIV, es ahora la cultura totonaca la que habita la región, irradiando su estilo y arte desde Zempoala y Cotaxtla, mismos que aun pueden apreciarse en la abundante cerámica que se puede hallar en los campos de cultivo. Como otros pueblos totonacas, fueron sometidos por los mexicas de Tenochtitlan, hasta el fin de este poder hegemónico en 1521. Esto sucedió a manos de los españoles de las expediciones de Hernán Cortés y Panfilo de Nárvaez, auxiliados por decenas de miles de guerreros de todos los pueblos enemigos u otrora amigos de los mexicas.

En 1535, se instauró el virreinato de la Nueva España y la región de Tolome pasó a ser parte de la alcaldía mayor de la ciudad de Veracruz, cuyo origen se remonta a la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz hacia el 20 de mayo de 1519, en los arenales frente al islote de San Juan de Ulúa. En julio del mismo año, se asentó de forma permanente a 60 kilómetros al noroeste, con edificios de piedra a 200 metros de las playas situadas a 2 kilómetros frente al pueblo totonaco de Quiahuiztlan, en el actual municipio de Actopan. En 1525 este asentamiento fue abandonado por sus pobladores y reubicado en la margen izquierda del río Huitzilapan (hoy río La Antigua), ahora con el nombre de ciudad de Veracruz. Cuando en 1609 se haga efectiva la división territorial que separa a las ciudades de Veracruz y Nueva Veracruz (fundada en 1600 con emigrantes de la primera ciudad), la región de Tolome, Paso de Ovejas y Acazónica pasó a la jurisdicción de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja, hasta su extinción política en 1804.

El nombre de Tolome siempre ha significado alguna fuente de incertidumbre para sus habitantes, y desde décadas atrás, se le buscado un origen en base a los conocimientos de las diferentes épocas. Pese a la definición ofrecida por la Universidad Veracruzana, todavía una parte de la población cree que el nombre de Tolome deriva de TOLOMÉ, que sería una abreviación del nombre de BARTOLOMÉ y buscando un nombre ilustre a quien atribuirlo, se menciona al ilustre religioso de la Orden de Santo Domingo, Fray Bartolomé de las Casas (1474-1566). Quien fuera un encomendero español, luego convertido en fraile dominico, cronista y obispo de Chiapas. Su fama hasta nuestros días, se debe en gran parte a que fue el principal defensor de los indígenas y fue nombrado “Procurador o protector universal de todos los indios de las Indias” hispánicas. Una forma de acción que también le atrajo la enemistad de los mismos españoles, a quienes criticó dura y no siempre justamente, sobre su forma de tratar a los naturales del continente americano.

No obstante estos famosos antecedentes, cabe destacar que en toda la región no hay nada que recuerde al religioso: no hay iglesias, capillas o tradiciones a San Bartolomé, no hay lugares que se señalen como de su paso ni monumentos, mesones, libros o crónicas que mencionen que haya hecho algo relevante en esta remota región de la alcaldía mayor de Veracruz en el siglo XVI.

Es indudable que la zona de Tolome ya estaba habitada en esta centuria, en torno a los numerosos arroyos y ríos, con pequeños poblados situados al abrigo de las altas lomas, para protegerse de los fuertes vientos del norte y los huracanes que casi anualmente azotan la costa veracruzana. Sin embargo, la población existente en 1519 tendió a redistribuirse a causa de las epidemias derivadas de la infortunada interacción biológica entre indígenas, españoles y africanos, así como de la implantación del régimen municipal hispano. En suma, en lo que hoy es el Estado de Veracruz y más en su parte central donde se halla Tolome, durante siglos existieron enormes extensiones de territorio deshabitadas y eso hizo que las rancherías y congregaciones evolucionaran muy lentamente como para ser consideradas pueblos. Cabe como datos, que en 1525 cuando la Villa Rica de la Vera Cruz es abandonada, su población solo estaba conformada por 100 familias españolas y hasta 1600, solo se logró dúplicar el número. Para 1810, año de inicio de la Guerra de Independencia, la población de la provincia de Veracruz apenas alcanzaba según los censos de la época, alrededor de 180.000 habitantes repartidos en apenas una ciudad (Nueva Veracruz) y en varias villas y pueblos principales (Xalapa, Córdoba, Orizaba, Perote, Cotaxtla, etc).

En medio de este panorama, no se encuentra un rastro de Fray Bartolomé de las Casas que permita justificar esta creencia de tomarlo como fundador del pueblo en la primera mitad del siglo XX.

Cabe destacar que muchos pueblos, cuya historia de siglos a partir de 1519 fue apenas registrada por escrito por quienes podían hacerlo, al llegar la paz de la década de 1940 en México, con el fin de las luchas entre generales y cultos en pugna desde la Revolución Mexicana (1910-1920), se encontraron con su memoria histórica bastante mermada. Y fueron los maestros de escuela los que asumieron la tarea de cronistas no oficiales, recopilando lo que se sabía de las localidades a través de sus tradiciones orales y el testimonio de sus ancianos antes de morir. Sin embargo, estas fuentes de información deben ser cotejadas con otras actuales y fuentes diversas, pues si bien un anciano campesino dice lo que sabe en forma muy honesta, su forma de estructurar ese conocimiento no siempre es la adecuada y con la carga de los años, muchos acontecimientos se trasgiversan en épocas ajenas y se confunden nombres, lugares y hechos; por lo que reconstruir el pasado basado únicamente en esta forma, deja mucho que desear si se cree que todo es exactamente como se cuenta.

Ejemplos de erróneos resultados de esta índole, son, por ejemplo, el creer desde la década de 1920, que las ruinas de la Casa de Contratación en La Antigua fueron de una casa propiedad del conquistador Hernán Cortés, quien nunca tuvo solares o propiedades en esta localidad, pues sus cargos de capitán general y gobernador de la Nueva España no podían ejercerse desde la malsana costa veracruzana, sino desde el mismo centro del poder y las decisiones políticas: la Ciudad de México, donde la autoridad española reemplazó a la mexica como eje rector de la política de los pueblos del altiplano, que sería por siglos, la parte más poblada y económicamente más activa del país.

En Paso de Ovejas aún se cree que en 1572 los padres jesuitas recién desembarcados, llegaron al río Atliyac a fundar Paso de Ovejas. Idéntico caso, que en 1524 los Doce Franciscanos llegaron a La Antigua a hacer la ermita del Rosario, a la cual muy erróneamente le atribuyen ser la primera iglesia de América Continental, pues el sitio nació como una ermita,un pequeño santuario a orillas del camino real, y desde 1510 se construyó la iglesia a la Virgen de La Antigua en la villa y desde 1515, ciudad de Santa maría de La Antigua del Darién, que fue el verdadero primer ayuntamiento y la primera ciudad de la América Continental, años antes de que la expedición de Cortés arribara a las costas mexicanas.

Esta forma de asociar grandes hechos, construcciones o fundaciones con el año de llegada de los personajes, es comprensible si se toma en cuenta que quien recopila la historia del pueblo en cuestión, trabaja con fuentes de información limitadas y a veces, grande es la tentación de cuadrar fechas, hechos y nombres en una armonía que explique a los que menos saben, lo que sucedió sin mucho esfuerzo. Esta es la clase de error que sucedió en Tolome, donde se ha difundido desde hace años, que en 1532 Fray Bartolomé de las Casas fundó el pueblo de Tolome.

Sin embargo, numerosas fuentes de diverso tipo confirman que si bien en noviembre de 1531 el ilustre dominico llegó a la Nueva España por el circuito de San Juan de Ulúa-Ciudad de Veracruz (a oriillas del río Huitzilapan), en compañía de Fray Tomás de Berlanga y del presidente de la Real Audiencia de Santo Domingo, Don Sebastián Ramírez de Fuenreal. también indican que los dominicos ya asentados en este país, consiguieron el apoyo del cabildo de la Ciudad de México y lo encarcelaron, mandándolo luego de vuelta a la isla de La Español (hoy República Dominicana/Haití). En 1533 un encomendero arrepentido en su lecho de muerte le pidió que liberara a sus indios encomendados. Él lo hizo, sin embargo se granjeó la enemistad de su heredero, Pedro de Vadillo, y logró que lo encarcelaran nuevamente. Sus hermanos de Orden lograron que se le cambiara la pena por reclusión en alguno de sus conventos.

El 19 de enero de 1545 regresó a la Nueva España desembarcando en San Lorenzo de Campeche y pese a ser traer la investidura de obispo de Chiapas, fue recibido nuevamente con hostilidad a causa de la promulgación de las Leyes Nuevas que protegían a los indios y de las que fue un apasionado promotor con el rey Carlos I. Marchó a la Ciudad Real de los Llanos de Chiapas y tras una importancia estancia en la Ciudad de México en 1546, regresó a España saliendo por Veracruz-San Juan de Ulúa. Moriría en la ciudad de Madrid en 1566, sin haber regresado a tierras novohispanas.

El paso del ilustre domínico por la ciudad de Veracruz en 1531-1532 y 1547, ha sido utilizado, como en otros tantos casos, para crear una tradición mal fundamentada pero fácil de creer, que le atribuya una fundación para la cual no estaba autorizado ni estaba dentro de su jurisdicción religiosa ni mucho menos, en su área de movilidad geográfica. De las Casas, como muchos viajeros que llegaron a apenas 10 años de la caída de Tenochtitlán, tuvo que dirigirse a alguna de las escasas ciudades habitadas por españoles, siendo su destino, como lo fue el de los franciscanos en 1524, la Ciudad de México. El camino real entre la costa y la capital apenas estaba naciendo con las ordenes de Hernán Cortés y su circuito desde Ulúa, iba a la ciudad de Veracruz, después a Rinconada, Plan del Río, Xalapa y por el camino de las ventas hacia Perote, Puebla, Tlaxcala y México. No había un camino real por la región de Paso de Ovejas y Tolome, habrá que esperar hasta 1803, en que se inició su construcción por el Consulado de Veracruz y hasta 1809 para que estando terminados sus calzadas, muros de contención, puentes y alcantarillas, estuviese dispuesto para el tráfico carretero.

Las primeras menciones de Tolome como sitio habitado y e alguna importancia en los mapas, comienzan en el siglo XVIII, cuando junto a un arroyo distante 1 kilómetro al oeste del río Tolome, existía una ranchería de la hacienda de San José Acazónica, llamada Paso Tolome, pues era sitio de cruce de una vía de agua natural. Aparece señalado como Paso Tolome y en calidad de ranchería -una categoría menor que una congregación, pueblo, villa y ciudad- en el MAPA CHOROGRAFICO DEL TERRITORIO QUE ABRAZA LA DEMARCACION DEL CUERPO DE CAVALLERIA DE LANCEROS DE VERACRUZ, trazado en 1799 por Nicolás Monteagudo, mostrando la jurisdicción territorial de cada una de las 7 escuadras del regimiento de Lanceros de Veracruz. La primera abarcaba desde la ciudad de Nueva Veracruz frente a San Juan de Ulúa hasta Paso Tolome. La importancia de esta ranchería, igual que muchas otras, es que era un sitio donde los viajeros podían ser auxiliados o cambiar caballos, en los tramos entre una venta y otra. Saliendo de la Nueva Veracruz, quienes transitaban hacia el altiplano pasaban por los ranchos -después pueblos- de Santa Fé, La Nevería (hoy Paso San Juan), el Manantial (hoy Manantiales) y Tolome, antes de llegar al mesón principal en Paso de Ovejas, la famosa “Casa de los Portales”, cuya construcción inició desde 1720.

Con el nombre de Tolome -no Tolóme o Tolomé- aparece también en el gran plano de la porción oriental de Nueva España que el científico prusiano Alexander von Humboldt (1769-1859) publicó en 1811. Idéntico caso será en la abundante cartografía que los militares españoles y criollos desarrollaron durante la Guerra de Independencia (1810-1821) auspiciados por el virrey Juan Ruíz de Apodaca (1754-1835), a quien varios de ellos obsequiaron valiosos planos que hoy existen como parte del acervo de la Real Academia de la Historia.

Numerosos testimonios escritos se tienen de la Guerra de Independencia por parte de sus protagonistas. Uno de ellos, el periodista e historiador Carlos María de Bustamante (1774-1848), publicó sus memorias en su gran obra CUADRO HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN DE LA AMÉRICA MEXICANA, cuyo tomo III se publicó en 1844. En esta sección, mencionó que el 5 de enero de 1814, un convoy realista que iba subiendo por el camino real del Consulado desde la ciudad de Veracruz hacia la de Xalapa, fue atacado por los americanos (nombre que se daban los insurgentes para diferenciarse de los europeos) en las “lomas que llaman de Tolome” y con dificultad logró avanzar hasta Paso de Ovejas, para probar suerte al día siguiente, en el Puente del Rey (Puente Nacional desde 1824). El dato que proporciona del nombre que recibían las lomas en las proximidades del camino real, no solo coincide con que estas elevaciones son el accidente geográfico que da origen al nombre de la ranchería, sino que está en consonancia con el significado dado por la Universidad Veracruzana en la década de 1990. El nombre escrito nuevamente en este texto y en los mapas ya mencionados, es Tolome sin añadidura del acento.

Igualmente así lo escribieron numerosos autores y viajeros, como el capitán inglés George Francis Lyon (1795-1832) en su obra RESIDENCIA EN MÉXICO, 1826: DIARIO DE UNA GIRA CON ESTANCIA EN LA REPÚBLICA DE MÉXICO”, donde describe el paisaje al entrar y salir de Paso de Ovejas y descender al puente del río Tolome por la “bajada de Toluma”.

No obstante, algunos autores anotaron mal el nombre acentúandolo como Tolomé, como el joven ingeniero alemán, Eduard Harkort (1797-1836), quien participará en la batalla de Tolome el 3 de marzo de 1832. En su obra EN LAS PRISIONES MEXICANAS describe “Esa mañana un poco antes de las ocho llegamos al otro lado del pueblecito de Tolomé. Como consiste de unas cuantas chozas, el pueblecito en sí no tiene importancia, pero este día tendría su lugar en la infamia”. Señaló algo interesante: la vieja ranchería del siglo XVIII ya había crecido en los intermedios de paz desde 1821 y comenzaba a conformarse como un futuro pueblo.

Jean-Louis Berlandier (1805–1851) fue un naturalista, médico, y antropólogo franco-mexicano, que arribó a México por Panuco en diciembre de 1826 y sirvió como capitán, cartógrafo, y ayuda de campo en el Ejército de México, por lo que realizó numerosos mapas de batallas, entre ellos, el de la batalla de Tolome trazado en 1851, con el título de “Pour […] a la description de la bataille de Tolome entre les troupes des [Santa Anna et …General Calderon] en 1832. / Etat Veracruz”. En este documento, señaló con exactitud donde estaba el pueblecito de Tolome y las dos lomas que le daban nombre. Cuya ubicación no es donde está el pueblo actual y su puente, sino junto al camino real que va a Paso de Ovejas, a un kilómetro de distancia del puente.

En el mapa de 1850 que señala la división de terrenos correspondientes a las haciendas de Manga de Clavo y Paso de Varas, Tolome sigue apareciendo como un punto de paso antes de llegar a Paso de Ovejas y la frontera de los limites de la primera hacienda mencionada.

Pero hacia 1857 comienza a aparecer en los mapas, un nuevo asentamiento llamado TOLOME NUEVO en el área alrededor del puente del camino real, como lo prueba el CROQUIS DEL CAMINO DE CERRO GORDO A VERACRUZ trazado en ese año por el ingeniero Ernest H. Lane. Es muy posible que tras la guerra con los norteamericanos (1846-1847) y a causa de estar ubicado a orillas del camino real o nacional hacia Xalapa, el pueblecillo de Tolome haya sido muy castigado y obligado a sus habitantes a emigrar más cerca del puente construido en 1810 y que sobrevivió hasta 1993. Más grave aún, en su obra HISTORIA ANTIGUA Y MODERNA DE XALAPA Y DE LAS REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ, dentro de su narración de la batalla de 1832, el ingeniero e historiador Manuel Rivera Cambas señaló que las últimas casas de Tolome fueron destruidas en 1865 en medio de las luchas generadas por la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867).

El asentamiento de Tolome Nuevo fue el origen del pueblo actual de Tolome, comenzando a poblar alrededor del puente del río cruzado por el camino real o nacional de Veracruz a México. A esta zona se le conoce ahora como Tolome Viejo, por ser la parte más antigua del pueblo actual. En el siglo XX se poblaron las colinas y el pueblo se extendió grandemente hacia el oriente, hasta la curva de la Cuartana.

El famoso geógrafo Antonio García Cubas, en su MEMORIA PARA SERVIR A LA CARTA GENERAL DE LA REPÚBLICA MEXICANA publicada en 1861, describe el derrotero que se seguía la vía telegráfica desde la capital hasta Veracruz, partiendo desde la garita de San Lazaro. Tras salir del pueblo de Paso de Ovejas, se seguía hacia la Cumbre de Paso de Ovejas, la Cumbre y el rancho del Comité, puente de Tolome, Tolome Nuevo, la Cuartana, etc.

Para fines del siglo XIX, la zona del Tolome original volvió a poblarse coexistiendo con el Tolome Nuevo, tal como puede verse en el CROQUIS DEL CAMINO DE PLAN DEL RÍO A VERACRUZ trazado en 1898 y que puede consultarse en la Mapoteca Manuel Orozco y Berra con la clasificación 6514-CGE-7261-A. En todos los documentos mencionados, el nombre que se escribe es Tolome, no Tolomé ni Tolóme.

En el siglo XX, se le cambió el nombre al Tolome Nuevo, usándose el de Paso de la Piedra. Pero esto no prosperó, pues entre los años de 1932 y 1935, el gobernador Gonzalo Vázquez Vela emitió el decreto que le devolvió su nombre original a Tolome y le añadió además el ser cabecera de su congregación. El nombre oficial no llevaba acento y es el que se ha mantenido desde entonces, tal como era escrito desde el siglo XVIII.

Sin embargo, como solía ocurrir frecuentemente, entre 1940 y 1990, se quiso explicar el origen del nombre reinterpretándolo en base a la lectura de obras donde el nombre viene acentuado como Tolomé o haya querido evocar el nombre de Bartolomé y asociado al famoso fraile domínico como fundador, sin saber que él no ejerció su ministerio en la región de Tolome y sus pasos por la ciudad de Veracruz, hoy pueblo de La Antigua, fueron solo parte del circuito entre la costa y la Ciudad de México. Además de que como miembro de una orden religiosa o clero regular, no poseía facultades para fundar pueblos civiles. Su vida ha sido extensamente documentada y en ninguna obra se registra que haya sido fundador de ningún pueblo en territorio veracruzano, además de que a su arribo en 1531, fue recibido con animadversión por los mismos españoles que ejercían la autoridad civil y los encomenderos.

Como se ha visto, Tolome no se conformó como pueblo sino hasta la segunda mitad del siglo XIX, su fecha de fundación como Tolome Nuevo, si es que se hizo acto fundacional oficial, dataría de algún momento entre 1850 y 1857, es decir, en el periodo de relativa paz entre la invasión norteamericana y la Guerra de Reforma (1857-1860).

El espacio que ocupaba la ranchería original de Tolome hacia 1832, cuando ocurre la batalla entre los generales Santa Anna y Calderón, se halla actualmente deshabitado pero el paisaje apenas ha sufrido cambios sustanciales y es posible ubicar aún el camino real y las lomas de Tolome que fueron el origen verdadero del nombre del pueblo. Como ha podido comprobar el autor de este texto en las expediciones que el equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México realizó entre abril y agosto de 2018, auxiliados por habitantes de Tolome, Paso de Ovejas, Loma Fina, Mata de Caña y Cerro Guzmán.

Todo esto sumado a un extenso trabajo de investigación en archivos, hemerotecas y entrevistas a los ancianos de la región, a fin de ordenar sus recuerdos en un marco referencial continúo, que permita hacer una linea de tiempo enriquecida en datos pero también coherente en su explicación, separando cuidadosamente el dato histórico, de las leyendas y los mitos, que son comunes en todos los pueblos del mundo.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Se ha desempeñado como profesor de historia universal y de México, conferencista a nivel estatal, diseñador gráfico, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones educativas y empresas. También es diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros muchos reconocimientos a su labor en investigación y difusión de la cultura e historia universales. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus calzadas, puentes, alcantarillas, muros de contención y las poblaciones que atraviesan. Su experiencia y conocimiento de la región de Paso de Ovejas y Tolome abarca desde el año 2011 a la actualidad.

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