Más Claro…Vamos a interactuar con nuestros vecinos y a reconstruir el tejido social entre todos


Por Felipe Mendiola Parra

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por Felipe Mendiola Parra, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

 

El niño José Angel, que el viernes pasado en Torreón Coahuila, disparó en nueve ocasiones dos armas de fuego, con lo que hirió a cinco de sus compañeros y un maestro, finalmente mató a una maestra y él se suicidó, es un caso que no se debe pasar por alto como una noticia más de la página policiaca, es un caso muy especial que nos motiva a despertar la conciencia.

Después de ese sangriento momento se han visto en las redes sociales mensajes muy diversos, en los que mucha gente reconoce que el niño padecía una gran falta de amor y cuidados, porque apenas tenía 11 años de edad.

La Fiscalía General de ese Estado reporto haber encontrado 9 casquillos percutidos, 8 de calibre 40 y uno de 25, es decir, utilizó dos armas al parecer.

En las investigaciones que se continúan realizando se descubrió que el abuelo del menor tenía una cuantiosa fortuna, más de cien millones de pesos que manejaba a su libre albedrío y que su padre ya había estado en una cárcel de los Estados Unidos.

Ese era el ambiente que rodeó a ese niño y de ahí cada quien puede sacar sus propias conclusiones, además de otros datos que seguirán apareciendo con los días.

Pero nos motiva el hecho de que las reacciones de los menores cuando viven ese tipo de pesadillas diariamente los convierten en personas distantes, alejadas de la realidad y quedan envueltos en un sueño o una condición difícil de poder entender porque en la mayoría de los casos nadie les hace caso.

Todo nuestro entorno debiéramos reconsiderarlo, porque hace unos 40 años todavía, la gente de la misma cuadra donde vivíamos se conocía perfectamente, todos se saludaban y existía una solidaridad espontanea para ayudarnos entre sí, había un completo respeto a los mayores y los éstos correspondían con cuidados a los menores.

Los chiquillos de esa época corríamos por las calles con toda libertad y nunca faltaba un adulto que estaba pendiente de que nada nos sucediera y actualmente ese tipo de relaciones humanas se ha ido perdiendo lamentablemente.

Entonces, si usted ve un niño en peligro, un niño en problemas, pues sencillamente debiéramos intervenir para evitar cualquier tragedia que se pueda producir.

Vamos a reencontrarnos con nuestros vecinos, vamos a conocernos más de cerca y saludarnos diariamente para poder conocer todas las familias que nos rodean.

Tal vez por la falta de tiempo en la actualidad, en algunos barrios y colonias los vecinos han organizado “Chats” para mantenerse comunicados e informar de cualquier anomalía que se vea cerca y eso también sería muy saludable ponerlo en práctica para reforzar la comunicación y mantenernos en contacto para darnos la mano en lo que sea necesario. Más claro ni el agua.

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