PARADIGMAS…¡VAMOS POR LA FELICIDAD!


por MARÍA GUADALUPE RICO MARTÍNEZ

por María Guadalupe Rico Martínez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (Desde Tampico, Tamaulipas)

   A la 4ª T no le gusta los pronósticos de los expertos en Economía, indican que el Producto Interno Bruto (PIB) de México caerá este año en al menos 7 por ciento, otros más pesimistas lo tasan en 9% o incluso más.

   Sin embargo hay fuertes críticas a este indicador por no considerar los efectos externos del crecimiento económico sobre el medio ambiente, que traducen en la destrucción de los recursos naturales y en la degradación del medio.

    Asientan, además algunos especialistas, que el PIB no recoge numerosos aspectos importantes para el bienestar humano. Tiene un enfoque cuantitativo y materialista, que no suma a las mejoras en la calidad de vida; Subestima la verdadera actividad económica y el nivel de producción de un país, por no tener en cuenta los bienes y servicios que no pasan por el mercado

   La idea del PIB surgió tras la Gran Depresión ante la necesidad de una organización productiva en la antesala de la segunda guerra mundial. Su idea inicial fue, recoger toda la producción económica realizada por individuos, empresas y el gobierno en una única cifra. En 1944 en la conferencia de Bretton Woods, se estableció el PIB como herramienta estándar para evaluar el tamaño de las economías nacionales. 

   El Reino de Bután ​ es un país budista ubicado entre la cordillera del Himalaya. Bután presta especial atención a la naturaleza y, consiguientemente, al impacto del cambio climático. Aunque fue la primera nación en medir su desarrollo a través de la felicidad (2012), hoy Finlandia está en la cúspide de la clasificación aceptada y promovida por la Organización de las Naciones Unidas.

   El Índice Mundial de la Felicidad se basa en un promedio de encuestas realizadas por el Instituto de Opinión Pública Gallup, analiza una variedad de indicadores como la esperanza de vida, el apoyo social, libertad, confianza, generosidad, ausencia de corrupción, entre otros.

   El Presidente Andrés Manuel López Obrador tiene en mente y desea llevar a México a los niveles de Finlandia  así lo menciona en repetidas ocasiones en sus discursos y no está mal en su ruta, es porque esta nación encabezó en 2020 la lista de países felices, le siguen Noruega, Dinamarca, Islandia y Suiza. Entre los países latinoamericanos, Costa Rica ha mostrado los índices de felicidad más altos, ocupando el puesto 12, le siguen México (23), Chile (26) y Guatemala (27), Panamá (31), Brasil (32) y Uruguay (33). Entre los países menos felices se encuentran Sudán del Sur, la República Centroafricana y Afganistán.

   El Presidente, varias veces se ha pronunciado a favor de la eliminación de la medición del Producto Interno Bruto (PIB), ¿vendrá a futuro inmediato para México el índice Mundial de la Felicidad? ¿Podremos los mexicanos echar un giro de 180 grados? ¿Usted qué opina mi amable lector?

   lupitarico@hotmail.com

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