Siete Párrafos…La Pedagogía Social del COVID está ausente en México


por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Quizá uno de los factores que no se ha considerado es la carencia casi absoluta de una pedagogía social del COVID en México, es decir, el educar a la población sobre como afrontar en su totalidad este pandemia que agobia a todas las clases sociales del país, a fin de que tomen decisiones adecuadas conforme a la etapa que afronte, en cualquier momento de su vida, con la enfermedad. Y sobre todo para que las tomen de manera tranquila y no angustiante, como está sucediendo en muchos casos.

No se trata de generar campañas publicitarias como las que se han suscitado durante todo este tiempo en cuanto a que medidas sanitarias tomar cada uno para disminuir, lo más que se pueda, el riesgo del contagio. Sino de plantear fuentes de conocimiento que fomenten quehaceres, tal vez en su primera fase un tanto empíricas, sobre cómo proceder una vez que se está en la situación crítica del contagio en la familia.

A la fecha, ya hay muchas experiencias de tratamientos de enfermos que pudieran dar pauta a ir generando un protocolo general para educar a todos los médicos y personal del sector salud sobre cuáles son los protocolos para afrontar la enfermedad. Y esto hacerlo del conocimiento de la población para tener en un comparativo que les permitan saber si se cubren la medicación promedio que se ofrece, con cierto grado de éxito, en todo el país. Comprendiendo que mucho depende también de la situación del sistema inmune del paciente.

La heterogeneidad de los supuestamente variados tratamientos que circulan casi a nivel de rumor, aunque también a nivel de las noticias, es sorprendente y la vez decepcionante en cuanto a su variabilidad de remedios aplicables. Esto da pauta a un sinfín de curas con tratamientos hasta automedicables de sustancias sin ninguna garantía que sean efectivas, aunque en el ánimo de una parte de la población mexicana si lo sean. Propiciando incluso la generación de pingues negocios de distribuidores de dichos productos milagro cuya finalidad no es proporcionar ayuda, sino enriquecerse con la engañosa distribución comercial de sus panaceas contra el COVID.

Ahi hay un proceso educativo pendiente que se generalice hacia la mayor parte de los mexicanos, a través de los medios de comunicación de una manera sistemática y confiable, conducido por expertos en divulgación médico y científica que haga asequible a la comprensión de los ciudadanos sobre que se está aplicando médicamente para sacar avante a los enfermos del coronavirus.

Conocer al respecto, disminuiría ese pánico que todos tenemos en relación a una posible hospitalización por asociarla con una situación extrema, relacionada con lo que se considera el proceso final por medio de la intubación, de la cual se piensa es como una sentencia de muerte. Al no aplicar una pedagogía social al respecto, se genera un rechazo paulatino a continuar un tratamiento en los hospitales (que aparte ya no alcanzan) debido al estrés de lo desconocido.

Otro tanto de carencia pedagógica social es que no se ha generado conocimiento suficiente y sistemático en en cuanto a los tratamientos preventivos para disminuir el riesgo del contagio del virus, que pueden servir de aliciente anímico para buscar el apoyo médico, a fin de recibir tratamientos con antivirales, reforzadores del sistema inmune y dietas específicas que mantengan al organismo con la fortaleza física suficiente para resistir contagios. Ya los médicos dan esos tratamientos pero no se fomenta a la población a recurrir a ellos para recibirlos. Educar al respecto sería una buena medida para contrarrestar el clima de pánico social que se vive y el cúmulo de remedios falsos y engañosos que nutren el colectivo social de manera negativa y alarmante.

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