Nuestra colega, Violeta Santiago, tuvo que emigrar de Veracruz como una medida de protección ante amenazas del gobierno, en el sur del estado donde radicaba, y al no recibir protección alguna en su crítica situación de periodista sujeta a agresiones del poder público


Por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Una de las más brillantes egresadas de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, cuya labor periodística es reconocida nacional e internacionalmente, Violeta Santiaga, narró, en reciente evento organizado por la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México, como su labor periodística fue motivo de amenazas y presiones diversas por gobiernos locales del sur de Veracruz sin que hubiera protección alguna extendida hacia ella ni por el gobierno estatal ni por la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas en el Estado de Veracruz, razón por la cual prefirió autoexiliarse de nuestro estado, aprovechando la oportunidad de estudiar un posgrado que, por ahora, la mantiene al margen de su labor periodística en el estado de Veracruz, que motivó el clima de incertidumbre y peligro que vivió durante varios meses antes de salir de la entidad.

En su relato, si bien considera que las acciones en su contra no se dimensionan con otras que llegaron a situaciones más graves como agresiones más violentas, incluso la muerte, contra una o un periodista veracruzano, no deja de ser un claro ejemplo de que la situación de los periodistas en éste, y en casi todos los estados del país, sigue siendo el de la indefensión y carencia de protección legal y social a una profesión de importancia para nuestra sociedad en donde el realizar una labor periodística objetiva y de investigación para denunciar graves casos de corrupción a nivel estatal, lejos de ser motivo de admiración y apoyo por parte de instancias de gobierno que se dicen interesadas en acabar con ese tipo de delitos, vuelve a los periodistas un objetivo en la mira para acallarlos y borrarlos del mapa de la comunicación estatal.

Compartimos con ustedes este relato de nuestra admirada colega, Violeta Santiago, para conocer de viva voz lo que dijo acerca de su dramática historia de vida, en donde si bien ha cosechado triunfos en el ámbito de concursos nacionales de periodismo a nivel internacional y publicado libros que son un ejemplo de dedicada labor en pos de la erradicación de la corrupción en el país, ha tenido que sobrevivir en ambientes laborales en donde sigue siendo el periodismo una profesión mal pagada, sin garantías de la seguridad social y sujeta a presiones abiertas de los poderes del sector público y privado a los que no les conviene que dicho tipo de periodismo exista, para no ser expuestos en su tramposo ejercicio en el sector público.

Muestra también como organizaciones como la Comisión Estatal para la Atención y Protección de Periodistas en el Estado de Veracruz son organismos que dejan mucho que desear al no generar un clima de protección real a los periodistas de Veracruz, comenzando por una serie de acciones en pro de mejorar sus condiciones de contratación en los medios de comunicación estatales, más allá de la supuesta protección que brindan a periodistas en peligro que, como el caso de Violeta Santiago, nunca operaron a su favor, pese a haber sido enterados del clima de presión al que estaba sujeta nuestra compañera egresada, una profesional del periodismo auténticamente veraz maltratada de esa forma no solo por los políticos del sur del estado que se quitaron así a una vigilante de sus malas acciones, sino también por una comisión fundada originalmente por Javier Duarte, en sus tiempos de gobernador, para encubrir el clima de extrema violencia que generó muchos asesinatos de periodistas veracruzanos, en gran parte egresados de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación.

Si esa Comisión quiere dar muestras de protección real a los periodistas veracruzanos que comience a generar foros entre empresarios de la comunicación (algunos de los cuáles forman parte de la comisión junto con otros comisionados que nada tienen que ver con los medios) y los reporteros veracruzanos para analizar la situación contractual y de seguridad social de los periodistas veracruzanos y así llegar a acuerdos concretos para la seguridad primaria de periodistas, antes de dedicarse a otras tareas de menor prioridad, salvo el de proporcionar apoyo financiero para los deudos de los periodistas que han caído en el cumplimiento de su deber periodístico. Más allá de su interés en la formación académica de los periodistas debe mostrar también su interés en el aseguramiento de que los comunicadores tengan garantizado un sueldo digno a la altura de la labor que realizan en nuestra sociedad.

Historias como la de Violeta Santiago no deben quedar en el anecdotario de lo comunicación veracruzana ni en el amargo sabor de boca de que los tiempos no han cambiado en cuánto a que los caciques políticos veracruzanos siguen ejerciendo su innoble presión para deshacerse de gente noble y honorable como nuestra compañera comunicadora.

No se vale, y aunque se valga, no debe prevalecer la indiferencia social y mutismo oficial.