Datos sobre la presencia, en Veracruz, del samurai Hasekura Rokuemon Tsunenaga


 

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias.

Les saludo esta vez, queridos amigos, desde el Café de la Parroquia en Plaza las Américas, donde me reuní con mi gran amigo, colega estudioso de la historia y de sus aplicaciones prácticas, y además mi querido “hermano arqueológico”, el antropólogo y guía de turistas xalapeño Israel Guillermo Macías Lagunes, después de un año de no vernos a causa de la pandemia.
Esta vez la razón de vernos fue porque un día antes, me pidió ayuda para rastrear datos históricos de la famosa embajada japonesa encabezada por el samurai Hasekura Rokuemon Tsunenaga, quien realizó entre 1614 y 1620 un periplo diplomático para establecer relaciones comerciales y ayudar a la predicación del cristianismo en Japón, por ordenes de su daimio (señor feudal) Date Masamune en la ciudad de Sendai.
Este viaje guiado por el fraile franciscano Luis Sotelo, le llevó a él y a su comitiva de samurais, comerciantes y marineros a bordo del galeón Date Maru o San Juan Bautista -construido en Japón en tan solo 45 días para esta misión- a realizar el viaje por el Océano Pacífico partiendo el 28 de octubre de 1613 y arribando al puerto de Acapulco el 25 de enero de 1614.
Así, siguiendo el camino real, la embajada japonesa de Hasekura fue recibida en la Ciudad de México por las autoridades. Después siguiendo la ruta de Puebla y Córdoba, llegaron a la ciudad de Nueva Veracruz apenas fundada en 1600. Tras visitar la fortaleza de San Juan de Ulúa, embarcaron hacia España el 10 de junio del mismo año. Siguiendo la ruta acostumbrada de los galeones de la Carrera de Indias, visitaron La Habana, Sanlúcar de Barrameda y finalmente fueron recibidos en la ciudad de Sevilla el 23 de octubre de 1614.
Tras innumerables peripecias con las autoridades locales, el rey Felipe III y su corte, con negociaciones que nunca prosperaron por la persecución del cristianismo en Japón y el altísimo coste de esta embajada, que no fue considerada enviada por el emperador o el shogun japonés sino solo por un alto señor feudal. Fracasando el establecer una ruta y comercio continúo entre Sevilla y Sendai, también fracasaron en obtener el apoyo del papa Paulo V, aunque este les colmó de honores. Su viaje les hizo visitar numerosos lugares de España, el puerto francés de Saint Tropez e Italia entre 1615 y 1616.
De regreso en España, trataron varias veces de cumplir los objetivos de su misión pero el fracaso les acompañó siempre. Regresaron a Nueva España nuevamente por Veracruz, por orden del virrey ya no pudieron alojarse en la Ciudad de México y partieron de Acapulco en el San Juan Bautista. En abril de 1618 llegaron a las islas Filipinas, su nave fue adquirida por los españoles para fines militares y tras mucho sufrir, en agosto de 1620 regresaron a Japón.
La de Hasekura fue conocida también como la Embajada Keichō y fue precedida años antes por la Embajada Tenshō, que partió en 1582 y en 1585 fue recibida en Roma por el Papa Gregario XIII. Ambas fracasaron en sus objetivos y Japón se cerró casi completamente al contacto europeo a partir desde 1603 hasta 1868 bajo la autoridad militar de la dinastía Tokugawa, donde además cerraron iglesias, persiguieron y martirizaron a los predicadores cristianos y a sus fieles.
Todo esto y mucho más lo se, porque desde niño he sido un apasionado estudioso de la historia y cultura japonesa, antes de ser explorador de rutas terrestres mesoamericanas y coloniales, lo fui -en papel- de las grande rutas de navegación por los Océanos Atlántico, Pacífico, Índico y los mares Mediterráneo y Caribe. Ya más adulto, como egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación y profesor de historia, aumenté el caudal de mis conocimientos, especialmente en las áreas militar, náutica y religiosa.
Y como era de esperar, tengo una pequeña colección de libros y videos sobre Japón, me encantan los mangas y animes, el arroz y el sushi, entiendo un poco el japonés y practico en parte el Bushido como parte de mis valores personales en amalgama con los cristianos. Todavía no he podido cumplir dos de mis sueños: el poder tener un daisho (el conjunto de dos espadas samurais, la katana o espada larga y wakizashi o espada corta) y vestir un día la armadura de guerra de estos legendarios guerreros. Pero si algo he aprendido en esta vida, es a tener paciencia y a trabajar duro para que esos sueños se materialicen por mano propia o al menos, ser digno merecedor de recibir grande ayuda en el proceso.
Mientras seguiré paciente con la serenidad que da escribir haikus y ver el mundo con el par de ojos rasgados (“de rendija” mejor dicho) que casi no se ven cuando me río y que han llamado la atención de muchos de mis amigos. Algunos dicen que en muchas formas parezco más japonés que mexicano.Hasekura Tsunenaga by Alberto Alcántara Benítez - issuu
Pero regresando a la Embajada Hasekura, el buen “Memo” me puso a trabajar el miércoles por la tarde en ese tema, porque el señor Jorge Baldor, uno de sus turistas norteamericanos, estaba muy interesado en saber detalles de la historia de Hasekura en Nueva España y particularmente en mi ciudad de Veracruz, pues de su etapa en Europa hay abundantes crónicas. Hice una rápida investigación para conseguir datos en PDF, descargué 2 libros sobre el tema, uno de ellos es la famosa novela “El Samurai” de Endo Shusaku y Guillermo concertó una entrevista con don Jorge y su joven acompañante Ulises, para el día siguiente.
Así y antes de desayunar, conversamos largamente sobre la Embajada Hasekura y muchos temas relacionados. Pudimos enterarnos mutuamente del por qué del interés de cada uno en este episodio de la historia entre Japón, México y España. Se prepara un gran proyecto de Estados Unidos con México en materia de arte, cultura e historia y nos invitaron a participar. No es la primera vez que participo en proyectos que involucran a dos o más naciones y siempre estoy presto para el combate para participar en aquellos que beneficien a la gente de mi país.
Entre las cosas que nos enteramos, es que don Jorge es cubano nacionalizado estadounidense desde su niñez y que yo tengo antepasados procedentes de Cuba desde finales del siglo XIX, con buen aporte de rasgos africanos, aunque pasadas ya 4 generaciones ya no se notan en mi persona, más que en detalles muy pero muy específicos. Hablamos de Cuba, México, España, Veracruz y Oaxaca. Con su gran experiencia como antropólogo y viajero, Guillermo nos hizo las delicias con esa narrativa tan fluida y rica en detalles que le caracteriza.
Don Jorge quería saber si existe aún información del paso de la Embajada Hasekura en México, le di varias sugerencias de sitios, archivos y libros donde podía buscar. Guillermo hizo varias llamadas a sus amigos en otras ciudades y así establecimos un puente para ayudar. Me comprometí a ayudar investigando con los medios disponibles. Se habló de preparar un libro y me dijeron que seriamos invitados cuando se estrenara el proyecto en Oaxaca.Meet Hasekura Tsunenaga, The Samurai Who Charmed Europe
Tras desayunar cada quien lo que quiso -yo casi siempre pido huevos con jamón porque le caen excelentes y ligeros a la digestión de mi estomago por la mañana-, intercambiamos números, transmití la información recopilada y nos despedimos con mucha cordialidad.
Lo último que hablé con don Jorge y Ulises, fue -dado su interés en nuestra historia y cultura- a participar en mi gran expedición documental 2021. Cada año organizo una o dos.
Esta vez repetiremos la de 2017 pero en sentido inverso: partiremos caminando desde la ciudad de Perote, a 2400 metros de altitud en clima frío seco, hasta las cálidas playas de mi ciudad de Veracruz en la costa del Golfo de México, a lo largo de más de 150 kilómetros siguiendo el antiguo camino real que desde el siglo XVI comunicaba la costa con la Ciudad de México.
Partiremos el domingo 5 de diciembre de 2021 con quienes gusten acompañarnos ya sea caminando el viaje completo conmigo o las etapas que su disponibilidad les permita. El viaje terminaría el domingo 20 de diciembre o antes, dependiendo de la velocidad con que viajemos y las condiciones climatológicas. En 2017 lo hicimos del 9 al 23 de diciembre, descansando el 18 en Xalapa.
A lo largo de 14 o 15 días visitaremos decenas de localidades en 11 municipios y alojándonos en hoteles o donde nuestros amigos nos apoyen: la ciudad de Perote, San José de los Molinos, Sierra de Agua, Villa Aldama, Cruz Blanca, Normandía, Manzanillo, Las Vigas, Toxtlacoaya, El Fortín, La Joya, Cruz Verde, San Miguel del Soldado, Piletas, El Rosario, las ciudades de Banderilla y Xalapa, El Lencero, Dos Ríos, Miradores, Corral Falso, Los Reyes, Cerro Gordo, Plan del Río, La Cumbre, Palo Gacho, La Bocana, El Órgano, Rinconada, Cuesta de la Calera, Tamarindo y Puente Nacional.
A partir de ahí seguiremos el camino real que abrió el Consulado de Veracruz entre 1803 y 1812 y no por la Ruta de Cortés, transitando por Conejos, Paso Mariano, Paso Lagartos, La Higuera Prieta, Paso de Ovejas, El Cocuite, Tolome, La Cuartana, Mata de Caña, Curva del Burro, Boquerón, Tierra Colorada, Plan del Manantial, Finca Sayula, Puente Jula, Colegio de Postgraduados, Paso San Juan, Vargas y Santa Fe.
Entraremos al área metropolitana de mi ciudad de Veracruz por el Río Grande, Río Medio, Arroyo de Vergara y de ahí hasta el Centro Histórico, entrando por donde estuvo la Puerta México cuando la ciudad estaba amurallada. Cruzaremos por la Calle Real o avenida Independencia, parando en la iglesia del Cristo del Buen Viaje, atravesando el barrio de La Huaca y terminando en las playas frente a la fortaleza San Juan de Ulúa, donde atracaba la flota de la Carrera de Indias al llegar o partir hacia Europa.
En el transcurso de este viaje, ya mejor equipados que en otras expediciones, estudiaremos varias cuevas cerca del camino real, quizá visitemos el Volcancillo y tendremos como actividad especial el navegar por el río Santiago para llegar hasta el arco del puente sepultado de Las Ánimas en Xalapa y así poder realizar sus mediciones, analizar su material constructivo y obtener otros datos de esta vieja estructura de finales del siglo XVIII. También tomaremos muestras del terreno, haremos levantamientos arquitectónicos y fotográficos, elaboraremos un catálogo de sitios históricos que podrían restaurarse con obras sociales además, catalogaremos la flor y la fauna, entrevistas con los pobladores, captaremos sus actividades, usos y costumbres, etc.
Trabajo no faltará para los historiadores, antropólogos, geógrafos, biólogos, arquitectos, chefs de cocina, ingenieros, corresponsales, etc., que se animen a participar en esta travesía de larga duración. Si el viaje le sirve a alguien para hacer su tesis o monografía, por favor no deje de comunicarse conmigo para ver como ayudarle e incluirlo. A partir de hoy comenzamos la cuenta regresiva y a conformar el cuerpo expedicionario.
Será la sexta expedición de larga duración que encabezaré al frente del equipo EXESCR y donde esperamos reencontrarnos con muchos de nuestros hermanos senderistas, exploradores y deportistas que viven en otros municipios y con quienes en otros años hemos compartido el camino, la comida e inolvidables aventuras. Pues con la tierra bajo los pies todos somos hermanos y por lo tanto iguales, más allá de nuestras diferencias raciales, genéricas, ideológicas, religiosas, etc.
Con suerte, esta vez podremos grabar en video y hacer un documental de una hora para que las personas que no puedan ir, conozcan los sucesos caminando a través de esta ruta histórica que fue por varios siglos la más importante de la Nueva España y el México independiente.
Para diciembre esperemos que los participantes ya estén inoculados con las vacunas para el Covid-19 y hayan superado la etapa de reacciones secundarias. Si bien pasaremos frío intenso de 10 a 0 grados los primeros 4 días, gozaremos de la ventana de buen tiempo sin lluvias fuertes y con menos calor para atravesar unos 70 kilómetros de la Zona Semiárida Central de Veracruz con temperaturas menores a 30 grados y vientos frescos del norte y noreste. Haciendo menos penosa la travesía para quienes no estén aclimatados y al ir caminando cuesta abajo, no resentirán tanto el cambio de altitud y se cansarán menos cargando el equipo.
Mientras reviven en carne propia la experiencia de viajar por el camino real, que todavía alcanzaron a vivir muchos de nuestros abuelos hace más de 50 años.Hasekura Tsunenaga - EcuRed
Don Jorge se mostró interesado en participar y si todo sale bien, el cuerpo expedicionario que bajo mi mando haga toda la travesía, podría componerse de hasta 10 personas, con numerosos amigos que solo nos acompañarán unos días o cuando pasemos por sus poblaciones.
De aquí hasta el 5 de diciembre, hay que entrenar, bajar unos kilos de pancita, preparar el equipo, conseguir recursos, mantener contacto con quienes se interesen y establecer la logística, para ganar esta nueva batalla. Por suerte, hay ya mucha experiencia y cientos de kilómetros recorridos.
Muchos me han preguntado que se siente vivir una de estas expediciones, les digo simplemente que, al igual que el Camino de Santiago, es una experiencia que te cambia la vida, ya que no es lo mismo excursionar o viajar como turistas un día o tres, que convertirse en exploradores, estar semanas enteras avanzando viendo cambia el clima, el terreno y la gente, lejos de la seguridad de nuestro entorno cotidiano y siendo además parte de un proceso de generar nuevos conocimientos. No solamente se recuerda la historia del pasado, también se vive la del presente y se escribe una nueva para el futuro.
Esta clase de viajes solo necesitan buena salud, disciplina y constituye más que nada, una prueba de resistencia y adaptación para el cuerpo, la mente y el espíritu. Se pasan muchas incomodidades, pero al ir en compañía de amigos, viejos y nuevos, se van haciendo más tolerables hasta desaparecer. Para los principiantes pasa de ser dolor a gozo y felicidad si perseveran y no desertan. Para los veteranos es una fiesta y el conclave para reencontrarse con los amigos de toda la vida o hacer nuevos.
Al final termina uno viendo las estrellas (y no precisamente las del cielo) y adolorido hasta el tuétano del hueso, pero comprendiendo a esos locos viajeros y exploradores como Colón, Magallanes, Cortés, Coronado, Darwin, Humboldt, Fawcett y el mismo Hasekura, en su faceta humana más allá de los juicios históricos y morales que podamos hacerles. Dijeran mis amigos caminantes, “Se sufre pero con gusto”. O como yo mismo expreso a veces, “Estas cosas muchos no las comprenden y hasta las condenan, pero se les perdona porque no las han vivido”.
Finalizada la entrevista acompañé a Guillermo a una diligencia y de ahí nos separamos. Me caminé unos buenos kilómetros hacia el Centro Histórico cargando mi mochila, agua y mi vara de caminante para ir reacondicionando mi cuerpo tras meses de quietud por la pandemia. Antes de irse, Guillermo me comentó de un par de proyectos donde me inscribió y le dije que cuando se trata de trabajo, Mario Gaspar nunca dice que no. Le di las gracias por tomarme en cuenta y confiar en mis humildes habilidades y conocimientos.
El resto del día fue hacer compras y terminar de preparar mi nuevo celular para las tareas que le aguardan el resto del año.
Me despido de ustedes, queridos amigos, deseándoles que tengan una noche feliz y que puedan dormir serenos a pesar de los truenos y relámpagos de la tormenta.
¡Benditos sean todos!

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana