Escenarios…Malas cuentas


por Luis Velázquez

De Ricardo Ahued

En Xalapa

Un feminicidio que el domingo 24 de abril llevó a una multitudinaria marcha de protesta de las mujeres, la mayoría vestidas de negro, por el crimen de Juana Ovando de los Santos, de 21 años de edad, la chica que llegara a la capital para estudiar Leyes en la Universidad Veracruzana.
Y aun cuando el alcalde, como tantos otros, bien pudiera “lavarse las manos”, ¡oh Poncio Pilatos!, “tirando la pelotita” al gobierno de Veracruz, es corresponsable de la seguridad y de garantizar el llamado Estad de Derecho.

DOS. Ahued se “lava las manos”

Y más, porque es alcalde en la capital, la sede de los tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial).
Homicidios con armas de fuego, con armas blancas, a puñetazos y a puñaladas.
Y sin embargo, el edil, ex diputado local y federal, exsenador de la república, efímero director de Aduanas en el obradorismo, alardea de que Xalapa “goza de buena calificación en materia de seguridad y a nivel nacional”.
En todo caso, bastaría referir que para los políticos una cosa es su realidad construida “a imagen y semejanza, y otra, mil años luz de distancia, la realidad real como la definen los teóricos.

TRES. El peor mal de Veracruz

El pendiente social número uno en la tarea de gobernar y ejercer el poder y de norte a sur y de este a oeste de Veracruz es la inseguridad, la incertidumbre, la zozobra y la impunidad.
Y por añadidura, si la realidad es así, entonces, cada presidente municipal y cada diputado local y federal en su distrito, y el gobierno del Estado, claro, han de empujar la carreta para que la población electoral viva sin sobresaltos y sin temores, sin miedo ni pánico, sin angustia ni desesperación individual, familiar y social.

CUATRO. Alcaldes omisos

Por lo general, los alcaldes se hacen tontos, omisos y occisos en materia de seguridad.
Pero ni modo de permanecer ajenos, lejanos y ausentes, porque, además, significa la garantía número uno para alentar la inversión privada y crear empleos, miles perdidos en el tiempo del COVID sin poder recuperarse como ha exhibido el Seguro Social a Veracruz.

CINCO. El cadáver hecho cachitos

La estadística del INEGI delata que 6 de cada diez habitantes de Veracruz viven en la miseria, la pobreza, la jodidez y el desempleo.
Y si a los anteriores cuatro jinetes del Apocalipsis se añade la inseguridad, entonces, ningún ciudadano tiene razones de peso y con peso para decir que vive feliz en la tierra jarocha.
Por el contrario, nadie parecer escapar de un secuestro y en la misma casa, una desaparición, un asesinato, un ultraje si es mujer, y una fosa clandestina, el cadáver hecho cachitos.

SEIS. En el pecado llevará la penitencia…

Es la hora, entonces, de que Ricardo Ahued (soñando con la candidatura de MORENA a gobernador en el año 2024) escuche con hechos concretos y específicos los gritos de cientos, miles quizá, de mujeres en la marcha contra el feminicidio el domingo 24 de abril.
Podrá el edil pavimentar calles, mejorar el servicio de agua y energía eléctrica, incluso, hasta regalar su coche clásico.
Pero si la atmósfera de inseguridad sigue dominando el paisaje urbano y suburbano y rural de Xalapa, entonces, “en el pecado llevará la penitencia”.
Cada asesinato, cada feminicidio, cada cadáver tirado en la vía pública, evidencia su calidad como político.

Publicado en: https://www.blog.expediente.mx/nota/44911/periodico-de-veracruz-portal-de-noticias-veracruz/malas-cuentas

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