De Facultad de Periodismo a la de Ciencias de la Comunicación


Por Jesús Alberto Rubio Salazar, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (desde Hermosillo, Sonora)

*La generación 1974-1977 y su egreso hace tres décadas

* Primera facultad de Periodismo en la provincia mexicana.
*En 2008 fue el 30 aniversario de haber egresado de la licenciatura de Ciencias y técnicas de la Comunicación en la Universidad Veracruzana (UV).

  • En este contexto abordaré los antecedentes históricos del nacimiento de lo que primero fue denominada Facultad de Periodismo de la UV, de grata e importante historia como institución pública educativa de la provincia mexicana y ubicada en la ciudad y puerto de Veracruz.
    Por ello, qué mejor homenaje y reconocimiento a quienes han contribuido a enaltecer y enriquecer la formación de las nuevas generaciones de periodistas y comunicadores en nuestra inolvidable facultad.
    Evocar el desarrollo de esta institución, es del todo gratificante. Y, de esa época, me gustaría compartir con usted gratos recuerdos que atesoro de aquellos años que al paso del tiempo resultan inolvidables.
    Fuimos una generación integrada por 25 alumnos quienes en enero de 1974 iniciamos el nuevo plan de estudios en esa institución que durante 20 años había formado alumnos como Facultad de Periodismo.
    El plantel universitario estaba ubicado en el Centro Histórico de Veracruz, en la esquina de Arista Zaragoza, lugar donde hoy se encuentran los Talleres de Arte de la UV.
    Debo decirle que, para nuestro orgullo, la facultad que en 1974 inició el nuevo modelo curricular de las Ciencias y Técnicas de la Comunicación, ostenta el reconocimiento histórico como la primera escuela de Periodismo del país fuera del Distrito Federal.
    Fue en la Ciudad de México donde en 1949 se fundó la primera licenciatura de Periodismo, la Carlos Septién García, y más tarde, en 1951 la adscrita a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.
    En 1960 nació la primera carrera de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Iberoamericana, seguida en 1962 de la del Instituto Pío XII (hoy Universidad del Valle de Atemajac) en la ciudad de Guadalajara y luego la UNAM, en 1963. En 1967 el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) de Guadalajara, creó también la licenciatura de Ciencias de la Comunicación.
    En 1970 las universidades Anáhuac, de la Cd. de México; en 1971 la de Monterrey y el Tecnológico de Monterrey y en 1974 la UV, también abrieron la currícula de las Ciencias de la Comunicación.
    Fundación de la Facultad de Periodismo
    A mediados de la década de 1950 un grupo de periodistas encabezados por el director de El Dictamen, Juan Malpica Silva, entre los que se encontraba el maestro Alfonso Valencia Ríos, encabezó la fundación de la que se iba a convertir en la primera facultad de periodismo en la provincia mexicana.
    El noble fin era profesionalizar a una gran cantidad de reporteros formados en la praxis y a las nuevas generaciones que se interesaban en esta disciplina.
    La fecha histórica fue el 22 de febrero de 1954 y en tanto se construía un edificio propio para la naciente escuela, las primeras clases se impartieron en las aulas del Ilustre Instituto Veracruzano y posteriormente en espacios del Edificio Trigueros, del Centro Histórico de Veracruz.
    El Dictamen, decano de la prensa nacional fue la cuna de la Facultad de Periodismo.
    La edificación del edificio iniciaría hasta el dos de febrero de 1966, fecha histórica registrada por las páginas de los dos principales rotativos de ese tiempo: El Dictamen y La Nación.
    Más tarde, coincidiendo con 1974, el 12 de diciembre de aquel año, se fundaría el periódico Notiver de Veracruz. Cuando se inaugura la institución era gobernador de Veracruz Marco Antonio Muñoz, otorgándose la responsabilidad de dirigir los destinos de la facultad como primer director, al periodista Félix de C. Martínez, a la sazón jefe de Redacción de El Dictamen, periódico al que se incorporó tras dejar sus estudios de Ingeniería en la Ciudad de México.
    A Félix de C. Martínez le caracterizó su profundo interés por la lectura, la gramática, la literatura, las matemáticas y dominó en su tiempo el arte de la tipografía.
    Además de periodista, era un magnífico poeta; de ahí que junto con Francisco Broissín y Juan José González, fundó el Ateneo Veracruzano. Su gestión al frente de la facultad concluyó el 30 de enero de 1961.
    La primera generación, 1954- 1957, estuvo compuesta por Alfonso Domínguez Landa, Manuel Fuentes, Guadalupe Gilabert, Francisco Gutiérrez González, quién después sería director del plantel; Juan Pastrana Peña, Adrián Ramón Terán, Antonio Ramírez Lara, Ricardo Rubín Escobar, autor de la acreditada columna “A Cien por Hora”; Antonio Salazar Páez, Brígida Sánchez Vargas y Dulce María Vargas. La segunda (55-58) la integraron Gema Odila Garzón Arcos, quien tuvo relevante trayectoria de cinco décadas en el periodismo y la educación como fundadora y rectora de la Universidad Femenina de Veracruz; Celia Grovas Mora, Mercedes Ledward, Carlos Báez Díaz y José Luis Herrero.
    Las siguientes cuatro generaciones la conformaron: 1956-59: María del Carmen Bazáñez, Isabel Romero Olivo y Armando Correa Gana. Antonio Salazar Paez, en reciente homenaje 29 1957-60: Olga Miranda Rodríguez, Olga Rojas Campuzano, Saúl Romero Olivo y Andrés Yépez Rodríguez. 1958-61: Sofía E. de Esponda, Ildefonso Moreno Robles, José Pablo Robles Martínez y Libertad Rosas Bravo. 1959-62: Bárbara Herbrad Martínez, Artemio Ruiz Castillo y Enriqueta Velásquez Astorga.
    Alfonso Valencia Ríos, el segundo director de la facultad
    Alfonso Valencia Ríos fungió como el segundo director de la institución del 30 de enero de 1961 al 30 de abril de 1972, distinguiéndose por establecer fuerte vínculo entre la facultad y el periódico El Dictamen, donde era el jefe de Información.
    Al maestro Valencia, entrañable amigo, guía y compañero en El Dictamen le traté en la década de los 70 con profundo aprecio. Está considerado como otro de los mentores fundadores del plantel al lado de Félix C. Martínez.
    Fue profesor normalista y en su carrera periodística ganó tres premios nacionales. Gracias a su talento y versatilidad incursionó en todos los campos de la información, destacándose por varias décadas en ser el autor de los editoriales de El Dictamen donde trabajó hasta sus últimos días y del cual escribió su historia de 80 años, obra editada y publicada en 1978.
    Correspondió a esta fructífera etapa con el maestro Valencia Ríos de director cuando se inauguró el edificio de Arista y Zaragoza: en marzo de 1967. Lo inauguró el presidente Gustavo Díaz Ordaz; el gobernador era Fernando López Arias y Fernando García Barna el rector de la UV. Posteriormente, del 1ro. de mayo de 1972 al 16 de julio de 1973 figuró en la dirección el arquitecto Enrique Segarra Tomás y de este último día al 13 de octubre de 1976, el maestro Francisco Gutiérrez González asumió la misma responsabilidad.
    El nuevo modelo académico
    En 1974 correspondió al maestro Gutiérrez González inaugurar el nuevo modelo académico y nombre de la institución: Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Roberto Bravo Garzón era el rector de la UV (1973-1980).
    1974…. ¡en Veracruz!
    Fue en enero de 1974 cuando llegué a la ciudad y puerto de Veracruz; había concluido tres años de preparatoria y un semestre de la licenciatura de Letras en la Universidad de Sonora… cuando decidí continuar mis estudios en la Universidad Veracruzana.
    Juan Maldonado Pereda (1973-1976) era el alcalde porteño y el director del plantel, licenciado Francisco Gutiérrez González.
    El prestigio de la institución universitaria; el nuevo modelo académico de la Facultad; el forjarme lejos, lo más lejos posible del calor del hogar en Hermosillo y animado por la buena gente de Veracruz, su historia, costumbres, tradiciones… ¡El Aguila y su béisbol!… toda esa amalgama, me hizo llegar ilusionado y muy motivado al solar sotavento que tan bien me acogió.
    A mi arribo a Veracruz, además de inscribirme en la facultad, también me presenté con Jorge Malpica Martínez, director de El Dictamen, entregándole una carta de José Alberto Healy, entonces presidente y editor de El Imparcial de Hermosillo – donde había trabajado como reportero deportivo-, y más que de inmediato me incorporó a la Sección de Deportes.
    Ya inscrito en el primer año de la carrera, conocí a quienes me acompañarían los cuatro años de la licenciatura, además de establecer positiva relación con alumnos de semestres avanzados, con quienes me unió e identificó una amistad y coincidencias en nuestras aspiraciones como jóvenes universitarios.
    Deber moral y reconocimiento en el tiempo, obliga con agrado el mencionarlos, lo mismo que a Rosita Gómez, en cuya casa donde atendía a estudiantes, recibí de ella un trato inolvidable. Su residencia se ubicaba exactamente a media cuadra de la facultad, en el segundo piso de un edificio de Zaragoza, entre Arista y Morales.
    Por una reforma académica
    Del edificio de la Facultad, sólo me separaba media cuadra, ahí por Zaragoza y Arista, en el centro de la ciudad. La primera generación de alumnos de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación en 1974.
    En la casa de asistencia de Rosita Gómez también vivían estudiantes de distintas escuelas de la UV, de modo que entre todos privaba un clima de confianza y respeto como jóvenes universitarios.
    Algunos egresados de Periodismo habían ya vivido ahí y Rosita siempre los recordaba con cariño y aprecio, con algunos de ellos visitándola de vez en cuando. Mi estancia era por demás agradable porque también había hecho amistad con los vecinos de
    las viviendas de alrededor e incluso comencé a jugar béisbol en la Liga de Sotavento con el equipo “Leones de Zaragoza”… ¡qué más podía pedir! Después de todo, no podía olvidar que era un “Búho” de la Unison formado por el profesor Gustavo Hodgers.
    Luego también iba a jugar con “Búfalos de la Gran Sociedad” un equipo formado por jóvenes talentosos dirigido por Julio “Torito» Balderas.
    El patrocinador era don Perfecto Vélez Ortiz (+), propietario de la gran casa deportiva con que se bautizó al conjunto, en la Liga Marítima.
    Otros grandes equipos donde vi acción serían Dodgers de Deportivo La Pelota y Discoteca Perro Salado.
    Inolvidables amigos
    En esos días de de enero de 1974, cuando me incorporé a la facultad, pronto hice amistad con muchos condiscípulos, especialmente de semestres avanzados. Generación 1974 – 1977 Debo citar a Magdalena Mulia Cabrera, amigaza de Eduardo Mendo del Angel.
    Mendo, desafortunadamente, luego de concluir sus estudios, falleció en Juchitán, Oaxaca, donde alguna vez le visité, llevándome a la Casa de la Cultura de esa ciudad donde trabajaba con gran entusiasmo y dedicación.
    También hice amistad con Manuel Berman, Julio César Carmona Alvarado, Gaspar Frias Rayo, Magdalena Mulia Cabrera, labora actualmente en Cancún 32 Benito Escudero Capetillo, Rosaura Ruz Sánchez, Luisa Engracia Zamudio Sedano y Adolfo González Riande.
    Otros nuevos amigos fueron Manuel Alfonso Cabañas, Orlando Montes González, Felipe Mendiola y Gloria Morales, ex condiscípula desde las escuelas secundaria y preparatoria de la Universidad de Sonora, imagínese el gran gusto de encontrarla ahí en el plantel. También fraternicé con Miguel Angel Cristiani, Irene Arceo Muñiz, Moisés Limón Peña y Jesús Gilberto “Chucho” Méndez Maldonado y Fabiola Mendez Alvarez, quienes al contraer matrimonio, se trasladaron a trabajar el Tecnológico de Tehuacan, Puebla.
    En igual forma, Josafat López Melgarejo, Mauricio Herrera, César Ortiz Landeros, Ana Cristina Peláez, María de Jesús Rojas Espinoza, Charo Ramírez, Enrique Huerta, Ruperto Portela Alvarado y Andrés Ortiz Rico, quien me daba extra-clases de diagramación y diseño de páginas e periódicos.
    La reforma académica
    Nuestra formación universitaria en una década de constantes cambios, los 70 y la influencia cultural de movimientos estudiantiles en pro de reformas académicas y cambios sociales, impactaron también en nuestra visión del mundo. Por ello no extraña que una mayoría de aquellos jóvenes de la facultad, en esos días expresáramos en conjunto una diversidad de ideas y propuestas que mejoraran la calidad de nuestra educación.
    Y cuando no hubo respuesta positiva de las autoridades, sucedió entonces lo que permeaba entonces en la mayoría de las universidad públicas. Así, tras una lucha y huelga estudiantil impulsándose una reforma académica, se solicitó la renuncia a la dirección del maestro Francisco Gutiérrez.
    En octubre de 1976, cuando se concedió la razón al movimiento estudiantil, el licenciado Roberto Rivera Vargas se hizo cargo de la administración del plantel, entregándole el cargo al maestro Ignacio Oropeza López el 18 de febrero de 1977.
    A partir de esa fecha se fortaleció el desarrollo académico con un mayor enfoque hacia nuevas áreas de las ciencias de la comunicación en las áreas audiovisuales, publicidad y relaciones públicas, así como la del tradicional periodismo impreso.
    En este nuevo periodo se llevó a cabo la contratación de más docentes formados en el campo de la comunicación y la infraestructura del plantel se enriqueció con el arribo de nuevo equipo audiovisual, sin que se dejara de publicar el periódico “El Universitario” en la antigua prensa de la facultad. La característica del periódico –en formatos tabloide y estándar– era de que los contenidos que presentaba, producto de la “reporteada” de los alumnos, correspondían a hechos noticiosos de la ciudad y entidad veracruzana, así también del acontecer académico del plantel y la universidad.
    Cabe advertir que era el único equipo con que contaba la escuela para las prácticas escolares de Periodismo Impreso.
    La petición a López Portillo
    Por ello, vale la pena ir a la siguiente anécdota y referencia histórica en la búsqueda de fortalecer el nuevo modelo académico deseado por quienes formábamos parte de la institución universitaria.
    Se trataba de una petición al licenciado José López Portillo como candidato a la Presidencia de la República sobre la pista del aeropuerto de Minatitlán, entregándole un sobre cerrado en donde detallamos nuestros requerimientos en equipo y materiales audiovisuales que vinieran a fortalecer nuestra formación académica.
    El grupo de alumnos nos habíamos trasladado hacia aquella ciudad petrolera en el autobús de la escuela y cada uno de nosotros traíamos una copia de la misma solicitud “para ver quién tenía la suerte de entregarle el sobre”, correspondiéndole ese privilegio a Clemencia Griselda Guzmán entre uno y cien “jaloneos” de los guardias presidenciales.
    Ya instalado López Portillo como presidente de México, meses después una mañana nos llevamos la gran sorpresa al ver el arribo al estacionamiento del edificio de la escuela ¡de un camión cargado del equipo que le habíamos solicitado…!
    Una mayor proyección
    En ese nuevo desarrollo la facultad iniciaría una mayor proyección hacia el exterior de la entidad y el país, participando en simposios en diversas universidades, así como concursos nacionales como fueron los de prensa y radio en las ciudades de Oaxaca y Tlaxcala, respectivamente, en certámenes convocados por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUVE), entre otras actividades culturales y deportivas.
    En Tlaxcala el grupo de radio logró el segundo lugar y el primero en prensa en Oaxaca, resultados que permitieron a la facultad y a la UV recibir el 20 de noviembre de 1976 un reconocimiento nacional en la Ciudad de México. La ceremonia se efectuó en el Forum Siqueiros presidida por el entonces Secretario de Educación, Porfirio Muñoz Ledo.
    En el certamen de radio, Durango fue el primer lugar al utilizar equipo profesional; con el modesto de quipo nuestro logramos el segundo; el DF fue tercero y Sonora, cuarto entre 18 entidades participantes. Los ganadores de un concurso nacional de radio del INJUVE: Rosa Elena Ortega Zaleta, María del Carmen Rodríguez Castellanos, Guadalupe Salgado Gama, Rodolfo Calderón Vivar, Griselda Guzmán Hernández y quién escribe.
    El programa radiofónico se denominaba “60 Minutos de Comunicación con Radio Estudiantil Universitaria”, que con el patrocinio de la UV se transmitió durante un año todos los sábados en la estación XHTZ, Frecuencia Modulada, en Xalapa.
    Participamos: Guadalupe Salgado Gama, encargada de la sección “Panorama”; Clemencia Griselda Guzmán Hernández tenía a su cargo “La Difusión Universitaria”; Porfirio Martínez Rosas tenía “La Música y su Contexto” y un servidor tuvo la temática “El Cine, su Tiempo y su Espacio”. Los efectos musicales y audio eran controlados por Rosa Elena Saleta; Mary Carmen Rodríguez tenía la programación y coordinación y Rodolfo Calderón Vivar, la supervisión general.
    Prestigiados docentes
    En nuestra formación universitaria tuvimos el privilegio de contar con académicos y destacados periodistas, muchos de ellos egresados de la misma institución: Ameritados maestros de la facultad, en su tiempo, fueron el arquitecto Enrique Segarra, el periodista/articulista de El Dictamen, Antonio Salazar Páez; Julio S. Guerrero, Bárbara Herbrad de Navarro, quien fue tres años secretaria de la institución. El licenciado Avelino Muñiz García, se distinguió como académico de la asignatura de Derecho (Derecho Internacional), además de secretario de la Facultad; posteriormente, fue alcalde de Boca del Río, Veracruz. Avelino Muñiz García se había incorporado a la planta docente en 1962 y posteriormente entre 1973 y 1978 ocupó la secretaría de la Facultad.
    También José Pablo Robles Martínez y Agustín Aguirre Pitalúa, trascendieron como docentes y formador de profesionales del periodismo y la comunicación, respectivamente. Otros reconocido académico fue Romeo Antonio Figueroa Bermúdez, toda una autoridad en radio y recientemente distinguido como Maestro Decano de la Facultad y también director de la facultad, con Alberto Juárez, de secretario.
    En el mismo nivel se consideraba al licenciado Ramiro Guzmán Tesillos, especialista en la materia de Sociología y quien incluso organizaba grupos de estudios sabatinos en las propias aulas del plantel.
    Quién no recuerda que Ramiro un día nos sorprendió al darnos la noticia de que había pedido licencia para embarcarse en un buque petrolero y por todo un año “darle la vuelta al mundo” y luego reincorporarse a la planta docente.
    Qué decir del maestro Dámaso Nájera Sánchez, encargado de la materia de Periodismo Impreso y editor del periódico El Universitario, después director del plantel, así como Sofía E. de Esponda (Mecanografía), a la vez responsable de la Biblioteca de la escuela y del Archivo de El Dictamen.
    Otros grandes docentes fueron José Luis Bolado (Fotografía), Xóchitl García Benítez, Ricardo Rubín Escobar, Antonio Velazco Hernández, Marcela Prado, Francisco Blanco Calderón, Edelmira García Díaz, Luis Velásquez Rivera, Mario Vázquez Sandoval, Rosario Aranda Lozano, Sara Cuesta Barajas, Víctor Hugo Mata Tovar, académico proveniente de El Salvador; Manuel Salinas Arellano, Felipe Mendiola Parra y Alberto Juárez, quien posteriormente sería director del plantel.
    Valioso personal de apoyo
    En este proceso, ¡cuánto valor! encierra la contribución, apoyo, orientación y trabajo profesional de las queridas secretarias del plantel y demás personal de apoyo.
    Ahí estuvieron, siempre amables, siempre presentes, nuestras queridas y respetadas damas, Ignacia “Nachita” Reyes Uscanga (¡orgullo de Tlacotalpan!), Nadia Argáiz Cabrales, Luz del Alba Vela Rivera, doña Hilda, ahora trabajando en la Facultad de Medicina, ya casi por jubilarse; y el maestro de muy alta estima, Emeterio Barón, encargado del taller de la Prensa, así como del famoso Chava (+), amigo y conserje del plantel.
    Don Ramón (el velador) y por qué no recordar al gran amigo y chofer del autobús de la escuela, Vicente Muñoz Perdomo, quien nos llevaría a un “viaje de estudios” desde el puerto hasta Islas Mujeres, tocando puntos como Mérida, Valladolid, Palenque y Bonampak, Cozumel, Villahermosa… Coatzacoalcos… y en otras ocasiones, a simposios en la Universidad Anáhuac y la de Nuevo León, en Monterrey.
    Un óptimo egreso de la generación
    De aquellos 25 condiscípulos que integramos durante cuatro años nuestra recordada generación, debo decirle con orgullo que ¡todos concluimos la carrera en 1977.
    Sin duda, un dato del todo interesante conociendo los porcentajes de ingreso y egreso en el nivel universitario.
    En esos años nos formaríamos en un ambiente académico entre el tradicional periodismo impreso y el advenimiento del nuevo perfil/enfoque con las ciencias de la comunicación. El maestro Ignacio Oropeza López fungía como director al momento de nuestra emotiva y solemne ceremonia de graduación ante la distinguida presencia del alcalde porteño Roberto “Beto” Avila González…. ¡fíjese nomás quien!
    La fecha histórica fue el 10 de febrero de 1978 con una solemne y significativa ceremonia realizada en el auditorio del Palacio del Registro Civil de Veracruz. En ese acto, tuve la oportunidad de ofrecer el mensaje de despedida y en serio que no pude evitar una profunda emoción en mis palabras hacia los condiscípulos.
    Después de todo, formábamos parte de una nueva generación, quienes provenientes de distintos puntos del Veracruz y el resto del país habíamos compartido toda una vivencia y formación académica y profesional en un proceso de cambio entre el periodismo impreso y las ciencias de la comunicación que comenzaban a permearse en la sociedad mexicana.
    Esos instantes, en verdad, inolvidables y del todo significativos por la conclusión de una nueva etapa en nuestras vidas como jóvenes universitarios, ya de frente a un nuevo derrotero profesional o académico. Con Beto Ávila Precisamente en la gestión de Beto Ávila como alcalde de la cuatro veces heroica ciudad de Veracruz, también tuve la oportunidad de realizar mi Servicio Social bajo la dirección de la estimada periodista Teresa Sánchez Niño, quien una vez liberada esa actividad, me invitó a quedarme como subjefe del mismo Departamento de Difusión y Relaciones Públicas.
  • Y que si nos vimos inmersos en el periodismo, historia, arte, cultura, deporte, entre otras actividades impulsadas desde la presidencia municipal por primer campeón bat mexicano y de Latinoamérica en el béisbol de Ligas Mayores (Cleveland, 1954).
    Así fue. Esos años nos vimos inmersos en la historia de Veracruz, de frente al Castillo de San Juan de Ulúa, el último reducto de la corona española; el Baluarte Santiago, construido en 1790 como notable fuerte virreinal y último testimonio de lo que constituyó el sistema amurallado del Veracruz colonial.
    En su interior, se pueden apreciar “Las Joyas del Pescador”, piezas de un cargamento colonial que sufrió un naufragio y posteriormente fueron encontradas por un pescador.
    Otros sitio histórico que hacía volar nuestra imaginación, el Castillo de San Juan de Ulúa, fortaleza que sirvió contra la armada francesa en la llamada “Guerra de los Pasteles” y utilizada como fuerte, muelle, prisión y residencia presidencial. Visitábamos las Plazas de Armas y la de la República; el Santuario y Museo a la Reforma, edificado en 1715, con la estatua de Benito Juárez al centro y a los lados las de los liberales Miguel Lerdo de Tejada, Melchor Ocampo, Santos Degollado, Ignacio de la Llave, Manuel Gutiérrez Zamora, José Antonio de la Fuente y Guillermo Prieto.
    Lo mismo, el Palacio del Ayuntamiento, monumento del siglo XVIII que alberga el municipio más antiguo de México; la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, construida en 1731; El Edificio de Correos y Telégrafos, el Teatro Francisco Javier Clavijero inaugurado en 1900, la Iglesia del Cristo del Buen Viaje, el Faro de Carranza, los Portales y la vieja Parroquia; la Capilla del Griselda Guzmán, en el 25 aniversario de la facultad 38 Cristo, Isla de Sacrificios, La Antigua, Veracruz… Palacio del Registro Civil, Paseo del Malecón, los parques Zamora y Zaragoza y las Avenidas Independencia, 5 de Mayo…el Museo de la Ciudad…
    ¡Cuánto contenido social, político e histórico en la primera ciudad europea (ciudadnova), garganta de la cultura occidental surgida el 22 de abril de 1519 como Villa Rica de la Veracruz en la América del Norte!
    A los primeros comunicadores Aquella primera generación de la licenciatura de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, hoy debo honrarlos escribiendo sus nombres: Bertha Barrientos Becerra, Elia Iracema Flores Fuentes, Yolanda Ramírez Castellanos, Silvia Palma Martínez, Norma Vargas Hernández, María Aurora Villanueva, Martha Romero Salas, Maricarmen Rodríguez, Maricela Reglín Bolaños, de Tenenexpan, Ver., Rosa Edith Cañedo García (Banderilla), Rebeca Díaz Gracinete y Matilde Méndez Malpica (Orizaba).
    Y los caballeros con quienes también disfruté mi grata estancia universitaria, fueron: Carlos Bustos Ando, de Orizaba; Rodolfo Calderón Vivar, Luis Armas Bravo y José Luis Cerdán Díaz, de Córdoba; ;Guillermo Ortega Luquín, de Torreón, Coahuila; Alberto Ortega Mar (+ Poza Rica), Hermilo Menéndez Guzmán (Tierra Blanca), José Antonio Torres Berdejo (Veracruz), Eugenio Rodolfo Soler Valencia (Santiago Tuxtla), José Luis Velázquez Morales (+ Paso de Ovejas), además de los jarochos Gustavo Medina Ramírez (+) y Julio Bautista Guerra quien casi a sus cincuenta años concluyó su licenciatura compartiendo su tiempo como bibliotecario en el Instituto Tecnológico del Mar de Veracruz. Precisamente, de este selecto grupo, José Luis Cerdán Díaz, con doctorado en Sociología por la UNAM, ha sido desde 1981 académico de tiempo completo titular A en la facultad, también ocupó la secretaría académico (1987- 88) y luego la dirección de la institución en el periodo 2001-2005.
    Nuevas generaciones de comunicólogos
    A fines de la década de 1970, el desarrollo de la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la UV, proyectaba un nuevo perfil de egresados. Se definían los conceptos comunicador y comunicólogo, entendiéndose a los primeros como quien genera y transmite información, mientras que el segundo, además de producir, emplea la información para desarrollar proyectos de alto impacto.
    En ese nuevo proceso educativo se diseñaba y actualizaba el currículo académica acorde al desarrollo de la expansión de los medios de comunicación y su vínculo y respuesta a las exigencias de la sociedad.
    Ya se visualizaba lo que hoy es toda una realidad: el posgrado de Comunicación.Las generaciones que habían inaugurado a partir de 1974 el nuevo modelo de Ciencias y Técnicas de la Comunicación, enriquecieron sus conocimientos con un fuerte soporte del periodismo impreso y su función social.
    El maestro Dámaso Nájera Sánchez era en esos días el experto en tipografía y diagramado; Sofía Esponda en mecanografía; Francisco Gutiérrez González, el director y docente, impartía las materias relacionadas con la introducción al periodismo, ética y la redacción periodística. Avelino Muñiz García, secretario de la facultad y maestro, ofrecía la cátedra de Derecho Constitucional Mexicano, Romeo Figueroa, radio y publicidad, Carolina Navarrete, en psicología aplicada al periodismo.
    Ignacio Oropeza, además de lingüística y semántica, dictaba excelentes cátedras en historia del periodismo mundial y de México, Gerardo Macías Ávalos, “nos daba” Economía y Ramiro Guzmán Tesillos, Sociología… y así también se impartían asignaturas de inglés; filosofía, cultura general, la estilística y técnicas de documentación periodística, entre otras.
    Paco Blanco y el maestro Manuel Salinas arribaron en esos años para impartir las áreas de procesos y efectos de la comunicación y estructuras sociales…
    Pero ese proceso no se iba a detener.
    Ya en esta etapa se visualizaba el nuevo futuro sobre el desarrollo y horizonte que esperaba a las nuevas y Francisco Blanco Calderón Ignacio Oropeza, y Romeo Figueroa entregan carta de pasante a Griselda Guzmán.
    futuras generaciones, las tendencias de las carreras de comunicación, la formación de comunicadores, el de la profesión del comunicador y el diseño curricular en atención de las necesidades regionales. Incluso, todavía no llegaba el Internet a México.
    ¡Pero qué iba a tardar! Su arribo ocurriría en 1989 con la conexión del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey, en el Campus Monterrey, ITESM hacia la escuela de Medicina de la Universidad de Texas en San Antonio.
    En esa época fue muy común, como una práctica enriquecedora para nuestra mejor formación y visión del mundo comunicativo, recibir conferencias en paneles, talleres y simposios, a profesionales especialistas y académicos de diversas áreas de la información y la comunicación.
    Asimismo, tuvimos el privilegio de ser anfitriones del cineasta Gabriel Figueroa, Luis de la Fuente, director de la Orquesta Sinfónica Nacional, los músicos Guadalupe Trigo y Viola, Loló Navarro, Vicente Leñero, Talina Fernández, Miguel Angel Granados Chapa, Juan Ruiz Healy, entre otros. Alfonso Valencia Rios junto al gobernador, Agustín Acosta Lagunes, otros funcionarios y Griselda Guzmán en una visita a la facultad Generación tras generación Aun así, en este nuevo contexto, no se perdió la tradicional costumbre de fraternizar con los alumnos de nuevo ingreso a través de las fiestas de bienvenida, ahí mismo en el plantel, con mariachi ambientando la recepción y convivencia.
    Así, para 1976-1980 llegó una nueva generación conformada por Arminda Castillo Santos, Rosalía Amador López, Guadalupe Bravo, Alma Rosa Reyes Acosta, Adriana Olavarrieta Delgado, Elvira Isabel Pérez Freyre, Guillermina Silva Cerecedo, Ricarda López Torres, María Guadalupe Salgado Gama y Cruz María del Carmen Maldonado. 42 También la integraron Guadalupe Bravo Clere, Natividad Cruz Ríos, Elvira Figueroa Arellano y Consuelo Freyre Perea, Rosa Elena Ortega Zaleta, Patricia Patatuchi Soto, Dora Amanda Parrazal Cobos, Lidia Margarita Rosas Santiago y mi Clemencia Griselda Guzmán Hernández, claro, claro. Otros fueron Porfirio Martínez Rosas, José Luis Callejas Lagunes, Rodolfo Vizcaíno García, Constantino Vázquez Apolinar, Raúl Méndez Sosa (+), Eduardo García Aguilar, Reynold Farías Carvajal y Jaime Eduardo Ewald Montaño. Su graduación sucedió el 16 de febrero de 1980. Otros alumnos que sucedieron a esa generación, serían Mercedes Ortiz, Marina Muro, Lucía Navarro, Juan Gallardo, Héctor Saldierna, Juan Ramos…
    El proceso modernizador de la facultad, también continuó.
    Nuevo edificio en Mocambo
    En 1980 se crearon los Talleres Libres de Artes de la UV y, en 1985, la facultad se trasladó a las instalaciones que hoy ocupa (hoy se denomina Campus Mocambo).
    El maestro Dámaso Nájera Sánchez fungía como director de la facultad tras muchos años de responsabilidad académicas, especialmente en el área de periodismo impreso y como responsable del periódico “El Universitario”.
    En esa periodo comenzaron a incorporarse a la planta docente distinguidos egresados de la licenciatura, como Fernando Moreno Sánchez, Juan Soto del Ángel, Marco Agustín Malpica Rivera, Porfirio Martínez Rosas, María de Jesús Rojas, Francisco Blanco Calderón, Moisés Limón Peña, Manuel Salinas Arellano, Felipe Mendiola Parra, José Luis Serdán Arturo García Niño… Cabe destacar que en este desarrollo histórico de la facultad, también asumieron la dirección del plantel, Edelmira García Díaz, Alberto Juárez, Arturo Eduardo García Niño, José Luis Cerdán Díaz y actualmente María del Rocío Ojeda Callado.
    Quien esto escribe, al retornar en 1981 a Hermosillo, me reincorporé al periódico El Imparcial y al mismo tiempo ingresé a la planta académica de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación de la Universidad del Noroeste.
    En ese recorrido logré mi titulación profesional y por más de 25 años transité en el periodismo diario y la docencia en la Universidad Kino, el Colegio de Bachilleres del Estado de Sonora, en la dirección de un plantel CONALEP, hasta arribar ¡por fin!, a nuestra alma mater y a la docencia en la carrera de Comunicacion .
    Hoy, con sensibilidad, puedo expresar mi honor a esta primera generación de comunicadores de la Universidad Veracruzana.
    De nuestra facultad que hoy lleva el nombre del ameritado periodista y maestro Alfonso Valencia Ríos. Desde este noble campus de la Universidad de Sonora, mi reconocimiento en el tiempo a los maestros y autoridades administrativas que con su enseñanza, orientaciones y respaldo moral permitieron en esos cuatro años nuestra formación profesional dentro y fuera del aula.

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