La muralla de Veracruz


Texto y fotos de Mario Jesús Gaspar Cobarrubiasmuralla_de_veracruz

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El tema de la muralla de Veracruz apasiona a los estudiosos de la historia, dado que la antigua barrera defensiva ha desaparecido pero la ciudad y su puerto han continuado evolucionando favorablemente a pesar de eso. Al aproximarse la celebración de los 500 años de la fundación de la Villa Rica de la Veracruz, se está revalorando el patrimonio histórico que revestía aquella obra, ahora perdida para siempre. Pero ¿qué se sabe realmente acerca de la muralla como objeto? ¿Cuáles eran sus características técnicas y militares? ¿Estaba bien diseñada? ¿Qué defectos  presentaba?

 

En términos generales se conoce que su edificación había comenzado en el siglo XVII pero que solo a partir del asalto a Veracruz en 1683 por los piratas de Laureen de Graff –mejor conocido como Lorencillo por su baja estatura- continuaron los trabajos a una velocidad razonable. El período de construcción más importante se ubicó entre 1741 y 1790, duros años en que las guerras constantes de España con Francia, Holanda e Inglaterra hacían prever invasiones a las costas de la Nueva España. El fraile Francisco de Ajofrín describe la muralla al hablar ampliamente de las fortificaciones veracruzanas en 1762:

 

“Se halla murada la ciudad por todas partes de una muralla de cal y canto de dos varas de alto (ni puede tener más altura por la sanidad del pueblo) y sobre de ella una estacada fuerte de madera de igual altura, teniendo en lo interior una barqueta para poder batir con la fusilería.”

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Maqueta de la ciudad amurallada en 1860, vista por el lado de tierra.

 

La forma de la muralla y sus medidas se pueden ver también en el Plano de la Ciudad de Vera Cruz por el cual se manifiestan las obras y reparos que han hecho hasta 9 de Marzo de 1763 presentado por el ingeniero militar Ricardo Aylmer al virrey Joaquín Juan de Monserrat, marqués de Cruilles.

 

A su conclusión en 1790, tenía una longitud de 2.653 metros, una altura de 3.34 metros y un espesor de 83.59 centímetros aproximadamente. Estaba construida con mampostería, cal y canto. Poseía numerosas aberturas verticales llamadas aspilleras por donde los soldados podían disparar sus fusiles, ayudados por una pequeña banqueta interior.

 

Sobre ella se construyeron 8 baluartes, 1 batería de cañones y un edificio que se ilustran en orden de norte a sur:

 

NOMBRE                                                FORMA ABALUARTADA              UBICACIÓN                 

                                                                                                                        EN LA CIUDAD

 

Nuestra Señora de la Concepción          Pentagonal regular de                      Extremo norte

Pentagonal regular                                 tamaño mediano

(llamado también de La Caleta)

 

San Juan                                                 Pentagonal pequeño                        Noroeste

San Mateo                                               Pentagonal pequeño                        Noroeste

San Javier                                               Pentagonal pequeño                        Oeste

Santa Gertrudis                                       Pentagonal pequeño                        Sureste

Santa Bárbara                                         Pentagonal pequeño                        Sur

San José                                                  Pentagonal pequeño                        Sur

San Fernando                                          Batería de cañones                          Sur

Santiago

(llamado también de La Pólvora)             Heptagonal irregular                         Extremo Sur

de tamaño grande

Escuela Práctica de Artillería                    Rectangular grande                         Sur

 

La forma no pentagonal del San Fernando y el estar construido junto a la sureña Puerta de la Merced, hacen que no aparezca en los informes del siglo XVIII como parte de la lista de baluartes. esto tiene su razón de ser, pues el San Fernando no es una baluarte sino una batería de cañones a barbeta.

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Maqueta de la ciudad amurallada en 1860, vista por el lado de mar.

 

Igual sucede con las listas de armamento, el historiador Manuel B. Trens en el Tomo II de Historia de Veracruz escribió respecto al dictamen sobre la defensa de Veracruz y San Juan de Ulúa, hecho por el teniente coronel Pedro de Laguna y presentado el 24 noviembre de 1798, días antes de la junta de guerra que más trascendencia tuvo sobre fortificar ambos puntos:

 

“La plaza de Veracruz debía de estar prevenida, habilitada de todo lo necesario para su defensa, de acuerdo con las prevenciones reales sobre plazas en general, y proponía que, dada la pequeñez y poca resistencia de los baluartes, su artillería debía ser de 61 cañones, 3 pedreros de a 16 pulgadas, 2 morteros de a 12 y uno de 9.” (Pág. 274)

 

ARTILLERÍA EN NOVIEMBRE DE 1798

(Tte. Cnel. Pedro de Laguna)

 

Nuestra Señora de la Concepción: 8 cañones, 2 pedreros y 1 mortero.

San Juan: 7 cañones.

San Mateo: 7 cañones.

San Javier: 5 cañones.

Santa Gertrudis: 5 cañones

Santa Barbara: 2 cañones.

San José: 6 cañones

San Fernando: ?

Santiago: 9 cañones.

Escuela Práctica de Artillería: 3 cañones, 1 pedrero y 1 mortero.

 

El historiador Miguel Lerdo de Tejada en el Tomo III–Capítulo VIII de sus Apuntes Históricos de la Heroica Ciudad de Veracruz, señala que en los 9 baluartes se pueden montar cómodamente más de 100 piezas de artillería y habla de nuevas obras sobre la antigua estructural colonial:

 

“Estas obras de fortificación permanentes han sido aumentadas con otras obras exteriores pasajeras, construidas en 1857, por orden del gobierno, bajo la dirección del coronel de ingenieros D. J. Palafox, para mejorar la defensa de aquella plaza en el caso de que fuera atacada por los españoles, como se anunciaba y son las siguientes:

 

Un retrincheramiento enfrente del baluarte de Santiago, conteniendo una batería hacia el mar, y otras defensas hacia la parte de tierra. Cuatro flechas, una de las cuales está colocada entre los baluartes de San Fernando y San José, dos delante de los cuarteles, y otra enfrente a la Noria, entre los baluartes de Santa Gertrudis y Santa Bárbara.

 

Cinco lunetas en este orden: dos sobre los médanos inmediatos a la plaza, colocadas una frente al baluarte de Santa Gertrudis, otra entre este baluarte y la Puerta Nueva, y las tres restantes entre los baluartes de San Javier, San Mateo, San Juan y Concepción. Un retrincheramiento irregular en Casamata, en dientes de sierra, capaz de contener 2.500 a 3.000 hombres.” (Pág. 43)

 

 Por su parte, en febrero de 1860 –un mes antes de empezar el segundo sitio de Veracruz por el ejército del presidente reaccionario Miguel Miramón- el capitán de infantería Sebastián I. Campos describe en su obra Recuerdos Históricos de la Ciudad de Veracruz y Costa de Sotavento del Estado (1ª. Edición en 1895) los preparativos para fortificar la plaza y su armamento:

 

“En el interior de la población, las bocacalles inmediatas a la muralla estaban atrincheradas y defendidas por una pieza de artillería cada una, seis en el Muelle, y además el Indianola y las seis cañoneras ya mencionadas. Aparte de esto los fuertes montaban 148 bocas de fuego, de los calibres 24, 36, 68 y 80, perfectamente provistas y servidas, más la batería de Artilleros de Oaxaca  y reclutas de la misma plaza.” (Pág. 47 y 48)

 

ARTILLERÍA EN FEBRERO DE 1860

(Cpt. Sebastián I. Campos)

 

Nuestra Señora de la Concepción: 12 cañones.

San Juan: 3 cañones.

San Mateo: 3 cañones.

San Javier: 3 cañones.

Santa Gertrudis: 3 cañones.

Santa Bárbara: 3 cañones.

San José: 3 cañones.

San Fernando: 4 cañones.

Santiago: 10 piezas.

 

Este oficial que estuvo al mando del pequeño reducto o fortín avanzado llamado La Gola –que defendía la ciudad en su punto más accesible y peligroso con apenas 80 artilleros y 200 infantes- menciona además los nombres y armamento de las nuevas obras que en su mayor parte son reductos para reforzar la potencia de fuego de la muralla:

 

La Calavera: 3 cañones.

La Gola: 9 cañones.

Primera y Segunda Noria: 7 y 6 cañones respectivamente.

Primer y Segundo Gemelo: 3 y 3 cañones respectivamente.

Primera y Segunda Flecha: 3 y 3 cañones respectivamente.

Maestranza y Batería de Morteros de a 14 pulgadas: 6 cañones.

Hospital Militar: 1 cañón.

San Juan de Ulúa y su Caballero Alto: 35 cañones.

Bocacalles, el Muelle y los buques: 25 cañones en conjunto.

 

La muralla –término mal aplicado pues no reunía los requisitos necesarios- tenía los defectos de ser demasiado delgada y poco alta. Sus dimensiones y ángulos eran tácticamente su peor enemigo. El doctor en geografía Omar Moncada Maya, de la Universidad de Barcelona, en su texto Las defensas de Veracruz en 1783, según una relación del ingeniero Miguel del Corral menciona el juicio emitido por este profesional de la fortificación sobre los graves defectos de la muralla. La lista de defectos es contundente, confirmando la visión puramente defensiva con que se concibió y el esfuerzo de ahorrar al máximo el presupuesto, a pesar de tratarse de la defensa del puerto más importante de la América española:

  • Los baluartes pequeños son defectuosos por su corta altura, que es la misma que la de la muralla y no la dominan desde lo alto. En 1783, solo hay una parte de la muralla que  les ayude a una proporcionada defensa. Las demás secciones por su muy extensa longitud, superan  el alcance de tiro de los fusiles o les dificultan disparar para flanquear al enemigo.
  • La muralla que va por el lado del mar desde La Concepción hasta Santiago forma ángulos entrantes y salientes, causados por la acción desgastante del mar. Por ello, la defensa se reduce a una sencilla pared, cuyos extremos coinciden con las entradas de los baluartes y los ángulos desde donde pueden ser flanqueados.
  • El escaso espesor de la muralla, que solo se dúplica en el lado sur por la Escuela Práctica de Artillería y los cuarteles.
  • La presencia del enorme edificio de cuarteles entre los baluartes laterales del sur y suroeste, impide que los fuegos de ambos se apoyen mutuamente.
  • No existe un foso, camino cubierto, glacis y todo está dominado por los médanos de arena volátil.
  • Resume que el diseño de esta defensa tan delgada y baja, deja a Veracruz incapaz de una regular defensa y que solo sirve para evitar un golpe de mano por una corta tropa (cita como ejemplo la de Lorencillo en 1683).

Los reductos añadidos durante la Guerra de Reforma (1857-1860) forman parte sin duda, de un intento tardío para paliar esas deficiencias que impedían aplicar las máximas de la fortificación abaluartada.

 

El doctor en historia Martín González de la Vara, del Colegio de Michoacán, las resume en su ensayo El virrey Revillagigedo y la defensa del puerto de Veracruz, 1789-1794,cuando cita la opinión de tal funcionario en su inspección por San Juan de Ulúa y la ciudad:

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La muralla abarcaba prácticamente lo que hoy es el centro histórico de la ciudad de Veracruz. Aqui se puede ver como estaba el perímetro en 1854

 

“Si del castillo parecía no tener mayor queja, de la muralla afirmaba que no merecía ese nombre y pensó que necesitaba muchas modificaciones. Era intencionalmente muy baja para ser efectiva con el fin evitar que el aire dentro del recinto amurallado se estancara y causara epidemias. Otro defecto que tenía era que las arenas de la playa con frecuencia se acumulaban a su lado y formaban una rampa que hacía que el muro estuviera en constante reparación20 y que facilitaría muchísimo el acceso de cualquier posible atacante.” (Pág. 14)

 

 La muralla era también el reflejo de la oposición a dar mayor fuerza a sus súbditos americanos y de la acción de la corrupta, lenta y casi siempre entorpecedora burocracia, que los reyes españoles habían construido, tolerado y no siempre controlado en su gigantesco imperio, ya debilitado a finales del siglo XVIII.

cimiento de muralla de Veracruz
El Cimiento de la Muralla de Veracruz Habiéndose decidido que en el Edificio que ocupaba la Heroica Escuela Naval Militar se creara e inaugurara el Museo Histórico Naval el 1 de julio de 1997; se procedió a realizar las excavaciones correspondientes con el fin de crear un jardín en dicho patio y durante estas se detectó un muro, por lo que se solicitó la intervención del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Al realizarse la inspección y levantamiento arqueológico se constató que en realidad ese muro era parte de la cimentación de la muralla que circundaba la Ciudad de Veracruz. Con dicho descubrimiento la Secretaría de Marina propuso que se expusiera al público, como vestigio de una de las obras arquitectónicas más importantes y costosas del Veracruz colonial cuyo objetivo de realización obedeció a un sistema de defensa de la época que se complementaba con los fuertes, baluartes y los sistemas de flotas. ESPECÍFICACIONES: Objeto: parte de los cimientos de la muralla que circundaba la ciudad de Veracruz en el siglo XVIII. Ubicación: patio del Museo Histórico Naval. Longitud: 9 metros. Anchura: 3 metros. Altura: 60 centímetros. Material: hecho con piedra de coral. Clasificación: sin número de inventario. FUENTE: Tomo I del Catálogo del Museo Histórico Naval de Veracruz, Unidad de Historia y Cultura Naval de la Secretaría de Marina, Armada de México, Noviembre de 2010