Caso Ye Gon: Sin casa ni sentencia. ¿Y el dinero?


“Es probable que Ye Gon siga legalmente la ruta de su principal cómplice”.

 

por Ricardo Ravelo

Por Ricardo Ravelo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El empresario de origen chino Zhenli Ye Gon  y la residencia de Las Lomas donde se hallaron 205 millones de dólares, cuyo destino se desconoce, siguen dando de qué hablar:

El ex Procurador General de la República, Ignacio Morales Lechuga, prepara una denuncia por daño moral en contra del doctor y periodista Alfredo Jalife-Rahme, quien el 8 de agosto último aseguró a través de su Twitter que la residencia subastada por el Gobierno federal perteneció al notario público 116 de la Ciudad de México.

En charla sostenida en su despacho, el martes 20, Morales Lechuga dice que está recabando elementos, sustentando muy bien la denuncia que próximamente presentará ante el Ministerio Público para llamar a cuentas a Jalife Rahme a fin de que pruebe el infundio que hizo público.

Nunca he sido dueño de esa propiedad –ataja–, sólo actué en calidad de notario cuando la casa fue comprada por Zhenli Ye Gon cuando el anterior propietario, Germán Corona del Rosal –ex director de Investigaciones Políticas y Sociales de la Ciudad de México– decidió venderla en el año 2003.

La venta fue cerrada en 985 mil dólares, de acuerdo con la escritura, cuyos fondos, según adujo entonces Ye Gon, provenían de sus negocios y de inversionistas radicados en Shangái. En ese tiempo, el empresario de origen chino todavía no era perseguido por ninguna autoridad mexicana ni extranjera.

La residencia fue asegurada por la entonces Procuraduría General de la República luego de un cateo realizado a la misma y que permitió el hallazgo de 205 millones de dólares, más 17 millones 306 mil pesos, más 201 mil 460 euros, así como cantidades menores en diversas monedas.

Las investigaciones en contra de Ye Gon se iniciaron en 2007, luego de que las autoridades federales aseguraron, en el puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, un cargamento de pseudoefedrina que, de acuerdo a las pesquisas, sería entregado al Cártel de Sinaloa, para cuya organización supuestamente trabajaba el empresario de origen chino.

Sobre el origen del dinero y su posterior uso está extraviada la línea de verdad: De acuerdo con las primeras versiones de Ye Gon, el entonces Secretario del Trabajo en el Gobierno de Felipe Calderón, Javier Lozano, le dio a guardar dicha suma, lo que Lozano rechazó.

Circularon otras versiones: que los recursos formaban parte de un sobrante de la campaña de Felipe Calderón; que lo incautado por la PGR en realidad era el doble y no sólo 205 millones de dólares, por lo que se infiere que una mano aviesa se quedó con la mitad; que era dinero del narcotráfico, entre otras.

Lo cierto es que el dinero fue declarado “mostrenco”, es decir, que no tiene dueño conocido. Y luego empezó la danza de versiones sobre el uso que se le daría:

La primera versión que difundió el Gobierno de Felipe Calderón fue que los recursos se pondrían en manos del Banjército para que ésta institución bancaria realizara una transferencia hacia el Bank of América. Nadie entendió entonces por qué los recursos debían ser enviados a Estados Unidos.

Luego se dijo que los fondos se depositarían en la Reserva Federal.

Posteriormente, el Gobierno difundió que se utilizarían para reforzar la lucha contra el crimen organizado, la procuración y la administración de la justicia.

Y, más tarde, otra versión oficial sostenía que los fondos asegurados a Ye Gon se utilizaron finalmente en la lucha contra las adicciones, particularmente en la construcción de 335 centros Nueva Vida para la Prevención y Tratamiento de Adicciones en el país. ¿Alguien ha visto algún centro Nueva Vida? Habrá que revisar.

Esta versión es la que sostiene el ex Presidente Calderón y la que manejó, con una celeridad inusitada, a través de su Twitter el miércoles 17 de julio, cuando el Presidente Andrés Manuel López Obrador dijo que se investigará dónde está el dinero asegurado en la casa de Zhenli Ye Gon.

La versión de Calderón, sin embargo, deja algunas dudas porque, durante una gira por Colima, el 17 de abril de 2007, dijo que “una tercera parte” de esos fondos se destinarían para la prevención de las adicciones y otra se destinaría al Poder Judicial.

Sin embargo, para el Presidente López Obrador existen dudas respecto del uso del dinero asegurado y, por ello, ordenó una investigación para conocer el verdadero destino del dinero.

El dinero asegurado en la residencia de Ye Gon fue declarado “mostrenco”, como ya se dijo. Sin embargo, 12 años después de su aseguramiento, el Gobierno de López Obrador procedió a poner en subasta la casa del empresario de origen chino bajo el argumento de que estaba abandonada, lo que exhibe algunas contradicciones.

Si la casa fue asegurada por la PGR en 2007, no pudo caer en estado de abandono. Lo curioso del caso es que la residencia ubicada Sierra Madre 515, en las Lomas de Chapultepec, sigue estando a nombre de Zhenli Ye Gon, preso en el penal de La Palma, quien aún no ha sido sentenciado por ningún delito.

El Gobierno federal sacó a remate la residencia tras declararla abandonada, mediante un escrito anexado a la escritura pública el 8 de agosto último, unos días antes de que saliera a subasta y fuera comprada por el empresario Carlos Bremmer en 102 millones de pesos.

Zhenli Ye Gon fue detenido en Estados Unidos en 2007 y en 2016 fue absuelto de los cargos que se le imputaron, por lo que el Gobierno de Estados Unidos lo extraditó a México. Fue internado en el penal de La Palma, en el Estado de México, donde permanece recluido por cargos de narcotráfico, delincuencia organizada en varias modalidades y lavado de dinero.

Unos días antes de que la residencia fuera subastada, Ye Gon interpuso un amparo contra la venta, pero le fue negado.

Ye Gon no ha sido sentenciado en México. A su principal cómplice, Juan José Escandón Paz, le fue impuesta una sentencia en primera instancia a 20 años de prisión, pero un tribunal de alzada lo absolvió en forma definitiva de cualquier cargo por delincuencia organizada.

La Magistrada Sara Olimpia Reyes echó abajo la sentencia condenatoria porque, según sus argumentos, el expediente carecía de pruebas y las conclusiones de la PGR fueron presentadas en copias simples y sin certificar. ¿Error o corrupción?

Es probable que Ye Gon siga legalmente la ruta de su principal cómplice. De recobrar su libertad, –posibilidad que cabe y no es nada descabellada– el empresario de origen chino se enfrentaría a un escenario harto complicado: La casa, que está a su nombre, ya fue vendida, en tanto que el dinero asegurado en ella ya se gastó en los programas contra las adicciones, de acuerdo con el ex Presidente Felipe Calderón, lo cual está en entredicho, según el Presidente López Obrador. Por ello se indaga en manos de quien quedó esa millonada de dólares.

 

Las mujeres de Caltongo: una lucha por las calles


Las mujeres de Caltongo contaron con el apoyo de la organización Controla tu Gobierno que les orientó en la exigencia de derechos y el uso de la información pública como una herramienta de ciudadanía, Caltongo, Xochimilco, México.

Salieron de sus casas para evitar la corrupción del gobierno de Xochimilco en la reparación de una calle. Con su lucha, las mujeres de Caltongo sembraron la semilla de una organización comunitaria que busca decidir sobre su territorio y sus propias vidas

Por: Daniela Rea

Video y Fotos: Mónica González (Con colaboración de Ximena Natera)

por Daniela Rea, Egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Las mujeres de Caltongo convocaron a los vecinos para vigilar al gobierno de Xochimilco en la reparación de una calle. Además de las cuestiones administrativas, la calle principal sería cerrada y eso alteraría la vida comunitaria.

Para atender esas alteraciones las mujeres de Caltongo inventaron un mecanismo: escribieron una especie de manual en el que le explicaban a la autoridad cómo tendría que llevarse a cabo la rehabilitación de la avenida y cómo sería la contraloría. Es decir, los habitantes enseñaron a las autoridades sus obligaciones.

Ese manual fue resultado de una observación de la vida comunitaria, que, claro está, partió de las mujeres que están constantemente ancladas a la vida y a las necesidades cotidianas: el transporte público –¿por dónde pasará el transporte mientras la calle esté cerrada?–; el abasto de agua, –¿cuáles son las redes que permanecerían abiertas?–; la seguridad pública, –¿cuáles serían los rondines de seguridad, pues si la calle está cerrada la gente tendrá que caminar largas distancias hasta su casa, de noche y madrugada?–, entre otros temas.

“Todas esas esferas de necesidades se convierten en subcomisiones –entre vecinos y autoridades–. Todas las reuniones eran públicas. Eso fue muy estratégico y nos posicionó, ya no solo en Caltongo, sino Xochimilco.”, recuerda Citlali.

Estrategia, creatividad, imaginación. Las Asamblea votó e hizo un grupo de facebook llamado “Caltongo organizado” para convocar y organizarse. En poco tiempo llegaron a 3 mil 500 seguidores, todos vecinos de la zona, jóvenes, señoras, señoras más mayores. Ahí, los vecinos que no acudían a las asambleas en la plaza se informaban, opinaban, hacían peticiones.

Y a partir de ese grupo las mujeres comenzaron a transmitir en vivo las asambleas públicas, las reuniones con funcionarios en sus oficinas y, posteriormente, la revisión de la construcción de la obra, obligando de esta manera a que el gobierno respondiera a la población.

“En la primera mesa de trabajo llegaron los funcionarios y los recibimos con la cámara del teléfono encendida. ´Buenos días, les voy a pedir que se presenten con nombre y cargo porque ésta es una transmisión en vivo y empezamos’”, recuerda con emoción y carcajadas Citlali.

Con inteligencia, entendieron que esta estrategia, además de publicitar las reuniones, funcionó para dejar constancia de las promesas y para sostener las solicitudes de información pública que harían para seguir la obra y evitar actos de corrupción.

Citlali, al ser la más joven del grupo y la más diestra en el manejo de tecnología, se encargó de tomar las opiniones de los vecinos, escribir los documentos con ellas, referenciados a leyes y reglamentos, y enviarlas a la administración pública. “Los oficios salían de mi teléfono como las tortillas. Así me integré a la dinámica de la comunidad”, recuerda.

Asambleas públicas, grupos en redes sociales como facebook y whatsApp, transmisiones en vivo de cada acción, volanteos y perifoneos para convocar vecinos, conferencias de prensa… mientras una lucha se daba en la calle, otra se daba en los papeles. Con la ayuda de Controla Tu Gobierno las mujeres de Caltongo ejercieron su derecho a la información pública y solicitaron el proyecto de la obra, el contrato, las minutas de las juntas de autoridades que intervenían. Así pudieron conocer los detalles de la contratación, el grosor de la varilla, el grosor del asfalto y con esos papeles en mano verificar en el terreno la obra.

Las mujeres de Caltongo trabajaban en el escritorio y volvían al terreno. El 1 de junio de 2017, el día que estaba prometido el arranque de la obra a las 7 de la mañana, transmitieron en vivo y dejaron constancia del incumplimiento del gobierno. Esta vigilancia obligó a las autoridades a responder y a presionar el arranque de la obra, que se dio en la madrugada del día siguiente.

En septiembre del 2017, a tres meses de haber arrancado la obra y cuando ésta llevaba menos de la cuarta parte de avance, un sismo sacudió las entrañas de la Ciudad de México. El sismo asfixió Xochimilco. La avenida Nuevo León, que estaba en obra, se tuvo que abrir de día a la circulación, para atender la emergencia, y de noche se cerraba para continuar la obra.

En lugar de bloquearse por una nueva urgencia, las mujeres aprovecharon su capacidad de convocatoria en la comunidad para ayudar: por el dia registraban daños en las viviendas y por la madrugada salían a revisar el trabajo de los obreros que rehabilitaban la obra.

Las asambleas públicas seguían los jueves a las 5 de la tarde, aunque cada vez iban menos vecinos. “Pero las abuelitas siempre estaban ahí. Nunca me voy a cansar de repetirlo, si nosotras hubiéramos llegado un jueves a la asamblea y no hubiera ninguna persona, ¿entonces de qué valiera nuestro esfuerzo?. Dejamos casa, hijos, esposos, todo para esta lucha. Y ellas estaban ahí, las abuelitas esperándonos”, recuerda Martha.

“Cuando supe de la obra me interesé porque el drenaje ya estaba malo. Vi gente que se estaba involucrando en la participación y me entusiasmó. Poco a poco la gente se fue alejando porque exigía mucho compromiso con la comunidad. Al final ya solo estaban Martha, Citlali… ellas no decayeron, se quedaron”, recuerda Guadalupe Ovalle Lozano, de 72 años, comerciante de abarrotes y una de las mujeres mayores que permanecieron en las asambleas.

“Yo veía cuando se hacían las reuniones sólo le reclamaban a ellas, y no era justo porque ellas estaban trabajando, estaban pendientes hasta altas horas de la noche”.

“Cuando empezaron las asambleas vi un compromiso y eso me agradó, ellas siempre andaban al pie del cañón y les agradecí todo lo que hicieron. Algunos dejaron todo por sus compromisos, sin embargo ellas terminaron el trabajo que se echaron encima. Es importante el compromiso porque es hacer alto para todos, un barrio unido sale más adelante”, dice Catalina Trejo Rosas, de 74 años, maestra de primaria jubilada y otra de las mujeres mayores presentes siempre en la plazuela.

Los baches

Estamos a inicios de mayo del 2019 en el invernadero de Martha Patricia, dos años después de que se comenzó la lucha por las decisiones de la comunidad de Caltongo y un año después de que se concluyó la obra. El espacio está ocupado en la mitad por macetas de hortensias que apenas florecen.

Para estas fechas en la víspera del Día de las Madres, dice Martha, su invernadero tendría que estar lleno de macetas y sus hortensias completamente floreadas, rebosantes de ramilletes morados, rosas, blancos, como los invernaderos y las macetas de sus vecinos. Martha dejó la producción a la mitad de 2017 y todo 2018.

“Para que una hortensia salga bonita tarda un año, ahorita apenas está en maduración y bueno, le estamos dando chocomil para que crezca rápido, pero será hasta el próximo año que la veré bien”.

Martha dejó casa, hijos, invernadero y esposo por la lucha de la avenida Nuevo León.

Todas hablan de los costos. Además del descuido de la casa y el invernadero, Martha recuerda las noches de estrés o taquicardia por el  miedo a que las atacaran en la calle grupos de choque del delegado Avelino Méndez.

Enfrentarse con la función pública no fue fácil. Desde el año 2017 las mujeres de Caltongo fueron acosadas y amenazadas por actores políticos de la delegación como representantes de mercados, transportistas, comerciantes e integrantes del Comité de Participación Ciudadana.

Este comité es un órgano reconocido por la ley, que se supone sirve para representar a la comunidad ante las autoridades. Pero en la práctica usan a la comunidad que representan y negocian a su nombre ante las autoridades. Estos comités, relata Maylí Sepúlveda, se sintieron desplazados por la intervención de las mujeres de Caltongo.

En varias ocasiones las mujeres fueron amenazadas en redes sociales. Un usuario publicó en facebook el siguiente mensaje:

“Estas señoras que son del grupo #Caltongo_Organizado son las que están organizando todo el cierre de la avenida nuevo leon en los barrios de san cristobal y caltongo esta señora patricia vive en la esquina de —– y ——-**. Quemen a estas señoras y compartan porque por su culpa todo Xochimilco está afectado en vialidades #COMPARTAN”.

El mensaje tenía comentarios de respuesta como:

“Deberían tener respeto pero lo que nos hacen sufrir las malditas perras!!!”, “Deverian de ponerce a hacer algo productivo o ya quieren ser famosas. Pinches viejas argüenderas”, “jajaja quemelas vivas jajajaja”, “señoras huevonas sin que hacer”, “como no tienen nada que aser cierran la pinche avenida… vallan a la pinche delegación y quemen a quien tengan que quemar”.

Las mujeres tuvieron miedo. Miedo a salir a la calle, a ser perseguidas, a ser señaladas.

Junto con Controla tu Gobierno establecieron estrategias para protegerse, pidieron la intervención de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México y convocaron a una rueda de prensa ante medios locales y nacionales para hacerlas visibles y señalar que estaban en riesgo, dejando claro que cualquier cosa que les sucediera, sería responsabilidad de las autoridades.

Las autoridades de Xochimilco azuzaron a la población contra las mujeres de Caltongo, para quebrar su lucha y su demanda de información y rendición de cuentas. Además de la confrontación con los integrantes del Comité de Participación Ciudadana, las autoridades acusaron a las mujeres de Caltongo ante las víctimas del sismo diciendo que la delegación no tenía capacidad para atender la emergencia porque tenía que terminar la rehabilitación de la avenida Nuevo León.

“Nos mandaba a sus actores políticos… la presión y el estrés era demasiado. Nos pegó en la salud y en la seguridad. Tuve taquicardia una noche por todo el temor de lo que pasábamos”, recuerda Martha.

Para Adriana los costos fueron el desgaste físico y emocional por enfrentarse a la apatía de la gente. “Se sabe que con el gobierno uno va a contracorriente, pero no espera lo mismo de los vecinos que, se supone, tendrían interés en mejorar la comunidad para todos, no para uno mismo. Eso es lo más duro. Yo les decía a mis vecinas ‘vamos’, no estamos buscando poder, dinero, votos… ”.

Cristina coincide con Adriana. Lo más difícil fue sacudir a los vecinos la apatía, la impotencia aprendida en años, sexenios, décadas de no ser escuchados y ser utilizados políticamente. Sacudirles el desgano y el desinterés.

Para Citlali, como el resto de sus compañeras, el costo económico y profesional fue alto. “Yo tenía un trabajo comunitario en la chinampa con compañeros voluntarios, cuando les dije que me involucraría en la asamblea no entendían que yo lo dejara por involucrarme en la lucha política. No entendieron por qué era importante vincular ambas luchas, lo que se interpretó que yo tenía ambición política por la relevancia que ha tomado ese proceso”.

En la parte personal, Citlali tuvo que aprender a negociar consigo misma. “Tolerar que en todo el barrio, todos los vecinos, critiquen mi estilo de vida, un estilo de vida de libertades que no se entiende en ese espacio”. Citlali es una mujer joven que rompe los estereotipos del deber ser de una mujer en la comunidad: es soltera, no tiene hijos, tiene estudios universitarios, abre su casa a personas de otras luchas y cuando por ese motivo entran hombres, le cuestionan su moralidad.

La lucha que sigue

El 31 de marzo del 2018 la obra de rehabilitación de la avenida Nuevo León concluyó. O al menos para la autoridad. Hasta mediados de 2019 no se repararon banquetas ni se colocó señalética. Tampoco se incluyeron redes de agua y drenaje en la mayor parte de la avenida, porque era irregular.

“Terminar la avenida fue como un triunfo, como una coronación”, dice Adriana. También lo sentí como un reto para seguir adelante. No dije ‘qué padre, ya la hicimos’. No, hay muchas cosas qué hacer. Ya metidos en esto, surgen y surgen asuntos muy importantes para la comunidad. Mi anhelo, mi interés es que la gente se empiece a motivar, a participar”.

“El gobierno de Xochimilco nos vieron débiles, a mí por ser joven y a mis compañeras por ser mujeres. Este proceso no fue de personas, sino que la propia comunidad nos dirigió con un contexto moral, las demás señoras confiando en nosotras, compartiéndonos la historia de este lugar y cómo defender las decisiones de todos”, dice Citlali.

“Se siente bien bonito que todo lo que trabajaste y desvelaste haya servido a la comunidad. Y pues es una satisfacción de que lo logramos. Es padre que quedes en el recuerdo, que hayamos salido en el periódico, que la gente diga ‘por ellas lo logramos’, que seamos útiles, se siente bonito, valió la pena todo eso…”, agrega Cristina.

La última etapa de reparación coincidió con el proceso electoral y el gobierno de Xochimilco prometió colocar redes de agua en las zonas irregulares dirigidas por grupos de choque.

“Nos pareció injusto. Aunque necesitábamos drenaje, aceptamos que en Caltongo no se ampliara la red de drenaje porque no había uso de suelo en todo el barrio, sólo se reemplazó la existente. No quisimos aceptar negociaciones que son corrupción”, relata Citlali.

Y es que una parte del barrio de Caltongo –la que ha crecido en años recientes– está ubicada en suelo de conservación, por lo tanto es irregular. Al igual que el barrio de San Gregorio, ubicado sobre suelo de conservación.

Preguntamos a Citlali si esto, que no se colocara una obra de agua en una zona irregular controlada por grupos de choque, significó un triunfo para ellas, como mujeres de Caltongo.

“En un proceso de transparencia y no corrupción es un triunfo, porque no se dio el uso político de los recursos. Sin embargo, no creemos que sea un triunfo en general porque hay una necesidad social, real, de agua y drenaje. Pero queremos pensar que de alguna forma es positivo que, a partir de nuestra lucha, personas en esa zona tengan más claro que tienen derechos y que estos derechos se pueden reclamar de forma distinta, no a través del uso político de las personas”.

En la inercia de la lucha por la avenida Nuevo León las mujeres de Caltongo pusieron un horizonte más ambicioso: lograr que legalmente el barrio sea reconocido como pueblo originario -por sus antecedentes de ser un espacio indígena náhuatl- para regirse de manera autónoma. Pero en la necesidad de cuidarse ellas, las mujeres de Caltongo repensaron ese horizonte.

Citlali explica que ahora el objetivo es compartir la experiencia que aprendieron en la lucha por hacer un gobierno que responda a la comunidad, para que otras comunidades se organicen para resolver problemas. Hace unos sábados, por ejemplo, en la chinampa de Citlali se reunieron vecinos de distintos barrios de Xochimilco y otras delegaciones, integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI), para compartir experiencias. Llegaron otomíes que pelean contra la invasión de su bosque para colocar una carretera, llegaron vecinas náhuatls de Tláhuac que están iniciando la defensa del territorio contra la expansión de la mancha urbana, llegaron de otros barrios de Xochimilco para tratar la limpia de los canales.

Además, las mujeres mantienen despierta la vida comunitaria a través de talleres públicos, que se dan en la misma plaza donde eran las asambleas los jueves a las 5 de la tarde: talleres de primeros auxilios, plantas medicinales, cartografía para mapear los barrios, acceso a la información y transparencia.

Las mujeres tuvieron miedo. Miedo a salir a la calle, a ser perseguidas, a ser señaladas.

Adriana lo explica así: “La lucha ahora es social, de labor con la comunidad. Para lograr mejoras, por un lado, pero también para que la gente se empiece a involucrar. Este espacio en la calle no lo vamos a soltar”.

**Omitimos los nombres de las calles por seguridad de Martha Patricia Gómez.

Publicado originalmente en: https://piedepagina.mx/las-mujeres-de-caltongo-una-lucha-por-las-calles/

La disciplina de una escritora


 

por Juan Eduardo Flores Mateos

por Juan Eduardo Mateos Flores, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Volver a Veracruz es como aquel capítulo cuando Superman regresa a Krypton. Llega y pierde todos sus súper poderes. Por eso mismo, ¿qué les puedo yo decir de mí que ya no sepan?

Quien habla es María Fernanda Melchor Pinto, escritora veracruzana. Aquel día que soltó aquella frase en la Librería Mar Adentro, era viernes 25 de agosto del año 2017 y todavía no ganaba los premios internacionales que hoy en día su novela Temporada de Huracanes ha merecido en Alemania.

Por aquel tiempo no sólo las presentaciones de su libro comenzaban, su nombre empezaba a destacar más allá de lo que ya lo había hecho con la publicación de su libro de crónicas, Aquí no es Miami y su primera novela, Falsa Liebre.

Ese día de agosto, a diferencia de las presentaciones en las que gente de gafas y gabardina opina de la obra y hace largas digresiones que a poca gente interesa, la sucedida en la Librería Mar Adentro se volvió más bien una tertulia familiar.

Familiares, amigos y maestros de Fernanda Melchor superaban en número al público general. No era para menos, estaban emocionados por el regreso exitoso de aquella chica de cara bonachona e inundada de lunares que se había ido del puerto a probar suerte en eso que llaman la escena literaria del centro.

El momento más conmovedor fue cuando Rodrigo Montané, el director de la secundaria Ollimani a la que Fernanda asistió de adolescente, lloró de orgullo al recordar lo buena alumna que fue Fernanda, quien solía aislarse de todo el mundo para sentarse a leer novelas de Stephen King.

—Recuerdo que mi mamá pensaba que por leer tanto yo necesitaba un psicólogo—acotó Fernanda sobre eso. Enseguida el público comenzó a reír, entre ellos sus padres, que también se encontraban ahí.

***

Hay una alumna, Fernanda, que ganó algo de la UNAM. Un concurso nacional, no recuerdo cómo se llamaba el concurso, era como un reality. El caso es que fue alumna mía. Yo la admiraba mucho porque hablaba con palabras que luego no entendía. Un día fue con Loret de Mola, a su noticiario matutino. Comentó al aire que ella, todas las mañanas, leía una palabra del diccionario. Buena alumna, Fernanda. Yo jamás podría hacer algo como eso.

***

Conocí a Fernanda Melchor en una conferencia de medios que hizo la facultad de Ciencias de la Comunicación. Corrían, si no mal recuerdo, los meses finales del año de 2009. Yo estaba en primer semestre y quería ser, por aquel entonces, de estos periodistas tipo Spotlight cuyo sueño es derrotar al poder con sus investigaciones. Ella trabajaba para el periódico de la universidad.

Escribo otras cosas del sueldo que gano por hacer panegíricos sobre el rector—decía Melchor respecto a su trabajo.

En aquel panel los ponentes se echaron loas y elogios mutuos, pero Fernanda se comportó diferente, se limitó a parpadear y lanzar comentarios inteligentes. Uno de ellos fue muy elegante con el que vapuleó al periódico universitario para el que trabajaba.

—Al periódico El Universo le hace falta ser más universal.

Me dio pena acercarme ese día. De los que estábamos ahí por la clase de entrevista y nota periodística, sólo una compañera pensó que ella podría dar una buena nota. Todos los demás se fueron a entrevistar a otros panelistas. Pienso con esto en el cliché periodístico: nadie se hubiera imaginado que años después esa mujer de playeras negras y andar lento, se iba a convertir en una de las mejores novelistas mexicanas. Por eso mismo, en la noche, con la intención de concretar una entrevista, la busqué en Facebook y la agregué. Estaba como Lynnus Tanner, cuyo nombre era un homenaje al personaje femenino del programa ALF. Tardé unos días en escribirle para no verme tan desesperado. Sin embargo, por alguna extraña razón, entablamos muy buena amistad y olvidé hacerle la entrevista.

Creo que fue la literatura. Las ganas de escribir. Las lecturas. Semanas después me invitó a su casa de la que, al principio, le dio pena dar dirección, pues se ubicaba en una de las zonas más acaudaladas de la conurbación. Allí vivía en el cuarto de servicio que bien le había prestado su abuela.

La farragosa memoria me hace ahora una mala pasada. No recuerdo bien si llegué con unas cervezas o ella ya las tenía listas para beber. No recuerdo si ese mismo día conocí a Jorge, el que en ese entonces era su marido y quien le contaba historias jarochas como la de La Casa del Estero, que bien se puede leer en Aquí no es Miami.

Lo que sí recuerdo es que nos fumamos un porro. También que la palabra que más me dijo en aquellas idas constantes a su casa fue disciplina. “Si quieres escribir, sé disciplinado. A mí me gusta levantarme temprano y darle un rato a la tecla, aunque no sepa a dónde me lleve lo que estoy escribiendo”.

Recuerdo también que fui triste a su casa muchas veces, vapuleado por las formas cuadradas del mundo periodístico. Y siempre tuvo, además de una cerveza, una palabra de consuelo para mí. “Mándalos al carajo, esos periodistas no saben escribir”, decía. Siempre fue generosa y revisó con seriedad los bodrios que en aquel momento había escrito, en la que me creía el nuevo Bukowski veracruzano. Gracias a ella obtuve mi primera convocatoria. Era de la Fundación para Las Letras Mexicanas, para jóvenes. Se alegró mucho, semanas después, cuando supo que quedé seleccionado. Sin embargo, no todo fueron loas: debo decir que conmigo siempre fue sincera y directa.

“Fallas aquí. Fallas acá. Creo que podrías intentar hacer esto o tal cosa” decía. “Juan, recuerda, tienes que leer y escribir mucho. Ser disciplinado, sobre todo, ser disciplinado, sin eso, la gente como nosotros que no tiene conectes en el mundo literario no llega a ningún lado”.

Y vaya que ella lo era. Tenía enormes cuadernos llenados con tinta, historias, anotaciones, recortes de periódicos sobre crímenes. Recuerdo haberla visto teclear mientras me escuchaba. Escribía parada, apoyándose en un pequeño desayunador. Recibía con gusto a sus amigos, que tenían más que ver con sus aventuras adolescentes, videojuegos, música de bandas estilo Slash, borracheras en el malecón que con el mundo literario. No le caía tan bien ese mundo literario local, pero decía que nunca había que pelearse con nadie. Recuerdo que me presentó a un amigo suyo que una vez me pidió dinero para que pudiera conectar piedra. El individuo pagó su deuda regalándome una versión vieja de los Diálogos de Platón editados por Porrúa.

En algún momento todas esas visitas terminarían. Fernanda migraría a Puebla, para estudiar una maestría en Estética y Arte, de la que se graduaría haciendo una tesis sobre Enrique Metínides, una leyenda de la fotografía de nota roja como documental. Como no podía llevarse todos sus libros, me citó en su casa junto a otro amigo, Ulises. Me prestó unos y regaló otros. Aún le debo un par que se me fueron en el incendio de mi casa.

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Ella y yo íbamos en la secundaria del Colón y luego en el Ollimani. Y pues ella era fan de Manson, jalaba mucho con otra flota amigos de mi primo. En una temporada también organizamos partidas de Dungeons and Dragons, los domingos en su cantón. Y en casa de otro cuate que también vivía en el Reforma, Bruno. Eso como por el 97-98 empezamos a rolar. Éramos Nu Merol, Slipknot, Rammstein, God snack. Creo que ella fue quien me regaló un cd de God snack. Hubo un maestro que fue quien le metió el gusano por la lectura a toda la generación. Sergio “Chipo”. Él era raza. Daba filosofía y letras. Y creo que él nos metió a toda esa generación el gusto por leer escribir. Eso fue como en los 99 también. Chipo no siempre era bien visto por las escuelas porque sus clases no eran ortodoxas. No eran ejercicios sino disertaciones. Era como una especie de Merlí, lo más cercano a una cátedra así. Incluso se salía de las reglas y podía fumarse un porro con los alumnos en algún momento. Pero más que nada éramos vagos. Recuerdo que las fiestas era lo normal, caguamas, el toquesín, etcétera, pero sí jalábamos más o menos regularmente porque coincidimos en muchas fiestas con la flota. Me daba risa que alguna vez nos platicó que se robaba los libros de la librería de Cristal. Y luego cuando los acababa los devolvía. Porque no tenía sentido quedárselos. Pero pues, tenía una mente una forma de pensar diferente. Era como un “dude” más en la pandilla.

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En las postrimerías de la universidad, Fernanda siempre resaltó su gusto por la nota roja. Abrió un blog titulado Olas de Sangre. En él vertía crónicas relacionadas con ese apasionante, bello y oscuro arte que es el asesinato. Tuvo un par de colaboradores, entre ellos, a los mejores reporteros de nota roja de aquellos tiempos, quienes decidieron firmar con pseudónimos. Durante ese tiempo, quizá sin saberlo del todo, se fue gestando Aquí no es Miami. Recuerdo que cuando la conocí, dos cosas ya habían pasado.

La primera: era reconocida más en otros lados que en Veracruz por sus crónicas. Su emblemática La Rubia que todos querían fue publicada en la Revista Replicante que dirigía Rogelio Villarreal y tuvo muy buena aceptación. La historia cuenta la vida de Evangelina Tejera, quien fuera reina de carnaval de Veracruz y cuyo reinado terminaría sepultado en la memoria de los veracruzanos por haber asesinado, despicado y enterrado en una maceta a sus hijos.

La otra: en aquellos años los Zetas dominaban Veracruz. Debido a varias estampas que le habían contado pero también vivido, publicó en Replicante Veracruz se escribe con Zeta.

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Esta anécdota no es mía. Pero te la voy a contar. Sé que siempre dice que para cualquier evento importante hay que hacerle una cruz a un limón y luego meterlo en el bolsillo, antes de ir a cualquier evento importante.

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Fernanda se llevaba muy bien con muchos reporteros. En realidad, se llevaba muy bien con mucha gente, aunque muchos en la facultad la odiaban: decían que era petulante. Ella siempre decía que había que llevarse bien con todos. “No se puede ir por la vida pendejeando a la flota. Yo lo hacía y no está bien, lo único que haces es ganarte enemigos”. Su amistad con varios reporteros y su calidad literaria hizo que le pagaran por sus crónicas, a pesar de que en Veracruz el periodismo narrativo por ese entonces no sólo no existía, era un chiste: todavía se hablaba a mansalva de la objetividad del reportero. Un día de tantos que pasé en su casa, un amigo suyo tocó el timbre. Me lo presentó como uno de los mejores reporteros de nota roja que había tenido Veracruz.  Ya no se dedicaba a eso: era asesor de siniestros personajes de la política local. Salimos de casa y nos subimos al auto. Dimos vueltas por la parte sur de la ciudad, pero nos detuvimos un buen rato en La Petrolera. Era de noche: la tibieza y el calor convivían allá fuera pero también, por momentos, se volvían nuestros compañeros adentro del auto. Por esa larga espera supe que, gracias a él, Fernanda pudo reportear Tatahuicapa y escribir con ello El corrido del quemado, una crónica que también viene en Aquí no es Miami y cuyo tema es un linchamiento. Ellos hablaron sobre muchas cosas, yo me limité a escuchar. Sólo cuando salió el tema del asesinato de la reportera Yolanda Ordaz, sucedido días antes, hice preguntas. “No sé qué pecado haya cometido La Gorda, no he preguntado y por el momento no quiero preguntar” nos dijo él. En algún momento me perdí entre sus voces un rato. Cuando reparé en mí, escuché de Fernanda cierta idea que le martillaba la cabeza: hacer una novela con una nota periodística que ella había visto hace tiempo sobre un asesinato en La Matosa. Su amigo, al escuchar la historia quedó asombrado y dijo que estaría muy bien que lo hiciera. Corría el año 2011. Yo podría decir cualquier cosa, como que desde entonces comenzaba a cocinarse el éxito de su novela. Pero lo cierto es que nadie sabe, quizás ni ella, en qué momento realmente se gesta una novela y menos una tan trepidante como esa.

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Texto publicado en la revista llave de Julio-Agosto del 2019.

 

 

Con Sergio Obeso Rivera se va una de las figuras nacionales más notables del ala conservadora intelectual de la Iglesia Católica mexicana


por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Este domingo 11 de agosto falleció el cardenal mexicano, Sergio Obeso Rivera, reconocida figura del alto clero mexicano y quien tuvo a su cargo, como muestra de su gran habilidad politica en el ámbito de la jerarquía católica, en tres  ocasiones la presidencia de la Conferencia Episcopal Mexicana (periodos 1982-1985, 1985.1988 y 1995-1997) así como la presidencia de Comisión Episcopal del Clero, a la que le tocó negociar los términos del retorno a la normalización de las relaciones entre la Iglesia de México, durante el régimen del presidente Carlos Salinas de Gortari.

Dotado de singular carisma, nació circunstancialmente en Xalapa debido a que su madre, doña Estela Rivera, oriunda y residente de Las Vigas, Veracruz, fue traslada a la capital veracruzana para ser atendida del parto en mejores condiciones que en su localidad, de tal manera que dió a luz en esta ciudad al que sería destacado sacerdote mexicano, el día 31 de octubre e 1931. Después del nacimiento, el recién nacido y su madre regresaron a la pequeña localidad donde vivían sus padres, en la zona montañosa cercana al Cofre de Perote.

Su padre era un inmigrante asturiano llamado Emilio Obeso, quien decide  salir de Las Vigas para trasladarse a Xalapa, con toda su familia, cuando el pequeño Sergio tenia 9 años. Por lo general, la gente consideraba al cardenal como un xalapeño de pura cepa, al decir de algunos, pero él mismo solía decir entre sus allegados que su nacimiento había sido circunstancial y que él se consideraba, más bien, oriundo de Las Vigas.

Su trayectoria de formación sacerdotal comenzó después de haber cursado sus estudios de primaria, según se cita en alguna de sus biografías, ingresando al seminario para posteriormente hacer los estudios correspondientes a las humanidades y la licenciatura en Filosofía y Doctorado en Teología, estos dos últimos realizados en la ciudad de Roma, Italia.

Recibió su ordenación sacerdotal en el año de 1954, en la misma fecha de nacimiento ya mencionada del día 31 de octubre. A su regreso a México sus actividades principales se ejercieron en el Seminario de la Ciudad de México, entre 1955 y 1971, en reconocimiento a su notable formación académica y gran elocuencia oratorio, ocupando los puestos de prefecto de filosofía y teología, director espiritual y rector. A la vez, era capellán de un Monasterio Capuchino en la capital del país.

En 1971, el papa Paulo VI lo nombró obispo de Papantla  y su siguiente puesto fue ocupa en la principal diocesis del Estado de Veracruz, donde aún desde antes que falleciera el entonces Arzobispo de Xalapa, Don Emilio Abascal y Salmerón, ya había sido nombrado Sergio Obeso como su sucesor inmediato, mientras ejercía el Arzobispado de Uppena, por designación del papa, perteneciente al episcopado de Túnez, país ubicado el norte de África.

Sergio Obeso, además de su labor pastoral destacada como Arzobispo de Xalapa, siempre estuvo presente en los movimientos más notables del alto clero mexicano, siendo parte de la comisión de obispos que junto con el nuncio apostólico lograron el acercamiento con el presidente Carlos Salinas de Gortari, para normalizar nuevamente las relaciones con el Vaticano y dar mayor libertad en la presencia de la Iglesia Católica en eventos públicos, sin tantas restricciones, a través de la modificación del artículo 130 constitucional

Ubicado, ideológicamente,  en el  ala conservadora de la iglesia, se movió en los laberintos de la política clerical con notable habilidad para hacer sentir su presencia a nivel nacional, en épocas donde la teología de la liberación se expandía por toda latinoamérica y la presencia de un ala de corte liberal y de lucha social matizaba el discurso de un sector del clero mexicano.

Cuando la Iglesia Católica Mexicana tuvo su primer choque contra el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, a raíz del asesinato, en 1993,  del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, arzobispo de Guadalajara, que provocó la ira del sector conservador clerical, encabezado por su sucesor Juan Sandoval Iñiguez, protegido el nuncio apostólico, Girolamo Priggione, entonces resurgió el papel de Sergio Obeso como la más prominente influencia política para matizar y conciliar los ánimos atemperados de esa época, al calor de la sucesión de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Mexicana.

Como ya hemos mencionado, Sergio Obeso tuvo una destacada trayectoria como formador académico en el Seminario de la Ciudad de México, razón por la cual era considerado un obispo si bien con tendencia conservadora también como perteneciente a una línea de estas tendencia considerada la intelectual. Toda esta ala conservadora intelectual inició una lucha por el poder del episcopado mexicano en contra de los candidatos a la presidencia del mismo, que protegía el nuncio Girolamo Priggione, que eran el  arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, y los obispos de Tijuana, Emilio Berlie Belauzarán, y de Zacatecas, Javier Lozano Barragán.

Finalmente ganó el grupo conservador intelectual que logró que llegara por tercera vez a la presidencia del Episcopado, el arzobispo Sergio Obeso Rivera, por el periodo 1995-1997. Hay quienes llegan a afirmar que esta lucha por el poder clerical de la década de los noventas, ganada por Obeso, provocó que Girolamo Priggione bloqueara cualquier posibilidad de que el arzobispo de Xalapa pudiera llegar a ser nombrado, primero Arzobispo de la ciudad de México, cargo al que llegó Norberto Rivera, quien después fue nombrado cardenal , también por influencia del nuncio, en detrimento del presidente de la Comisión del Episcopado Mexicano, quien tenía mayores méritos en trayectoria y liderazgo para llegar a ser cardenal.

 

Como presidente de la Comisión del Episcopado Mexicano, Obeso Rivera logró que los ánimos del sector clerical molesto por el asesinato de Posadas fueran disminuyendo, a la vez que jugó un papel importante como líder  del ala conservadora de la iglesia en los   acuerdos de san Andrés Larrainzar, en el territorio rebelde de la Iglesia Católica Mexicano, comandado por el obispo de San Cristóbal de Las Casas, Samuel Ruiz García.

Todavía ocupó otros cargos en la Comisión del Episcopado Mexicano, para finalmente renunciar a su encargo como arzobispo de Xalapa, en el año de 2007, pasando a ser nombrado como Arzobispo Emérito por el papa Benedicto XVI.  Cabe señalar que gozaba de un gran afecto entre la feligresía de la capital xalapeña, así en el ambiente político gubernamental. Reconocido como orador notable en  sus  homilias habituales en las misas que celebró, también será  por su  trato amable con los medios de comunicación veracruzanos y nacionales.

Sorpresivamente, años más tarde, el Papa Francisco lo nombró cardenal el 28 de junio de 2018. Su avanzada edad y enfermedades no le permitieron permanecer en el cargo más de un año y dos meses. Con él se va toda una época de fuerte presencia espiritual y política de quien habiendo nacido en Xalapa, algunas veces solía decir que era de Las Vigas, Veracruz.

Desde Londres, en los cincuenta años de la famosa fotografía de los Beatles en Abbey Road


 

Haga play en el video de abajo, para ver el video reportaje de Rodolfo Mata Reyes desde Londres.

por Rodolfo Mata Reyes y  Rodolfo Calderón Vivar

 

 

Videorreportaje de Rodolfo Mata y Reyes, egresado de la Facultad de Periodismo, hoy de Ciencias de la Comunicación, de la Universidad Veracruzana
Redactor y editor Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

 

 

Londres, Inglaterra. 8 de agosto.- Con gran afluencia masiva de fans en la capital inglesa,  se cumplieron los 50 años de la mítica fotografía del grupo musical The Beatles, que es propiamente uno de  discos mejor logrados del famoso cuarteto, así como el último como grupo integrado, contando con  aportaciones musicales de todos sus integrantes, en cuanto a composiciones  y propuestas musicales muy novedosas para la época.

Por tal motivo, la famosa calle londinense de Abbey Road se convirtió este jueves en una verbena popular que tuvo características internacionales, al encontrarse personas de diferentes partes del  mundo que acudieron a festejar el cincuentenario de una foto que, en aquel año de 1969, orilló a que un policía londinense parara el tráfico por diez minutos para que Ian Macmillan, el fotógrafo que la tomó, hiciera las tomas necesarias para seleccionar la que sería parte de la portada del disco que ese mismo día se terminó en los estudios de grabación de EMI Records.

Este día fue de alegría y festividad para todos los que se reunieron en el popular lugar, donde gente proveniente de diferentes partes del mundo festejó   la foto del albúm Abbey Road del grupo de los Beatles, que hoy 8 de agosto de 2019 cumplió 50 años de haber sido tomada por Ian MacMillan.

La gente comenzó desde muy temprano a llegar para cruzar la calle que, aquí en Londres, se le conoce como la cebra, tomándose fotografías y que festeja, se viste como los Beatles, y admira al carro emblemático que John Lennon utilizó en el Sargento Pimienta.

La fotografía dió pie, durante años posteriores, a una supuesta interpretación de indicios acerca del fallecimiento de Paul Mac Cartney, el ahora famoso solista de música pop, uno de los dos sobrevivientes que aún quedan del grupo, ya que John Lennon fue asesinado en 1980, y  George Harrison falleció de cáncer en el año 2001.

Manejados con una gran maquinaria publicitaria, esa leyenda de la muerte de Mac Cartney agrega un interés extra a la fotografía tomada por Mac Millan en el año 2019. Sin embargo, la teoría de los  mensajes de los ocultos no fueron más que un elemento más de atracción de las audiencias, generado seguramente desde la toma de la  misma fotografía.

Este día nuevamente hubo problemas de tránsito en Abbey Road, pero ahora más intensos porque fueron miles de visitantes al famoso cruce peatonal de esa calle tan céntrica en la capital inglesa, la mayoría empeñados en cruzarla una y otra vez para replicar la pose de los músicos británicos.

No faltaron los músicos anónimos  que aportaron al recuerdo histórico de este famoso disco algunas interpretaciones de varias de las canciones de ese álbum.  Entre las piezas rememoradas están: “Something” de George Harrison, “Here Comes the Sun”  también de Harrison, “Octopus’s Garden” de Ringo Starr, “You Never Give Me Your Money” de Paul Mac Cartey, asi como “Come Together” de John Lennon, que destacamos por su gran impacto entre todos los seguidores del cuarteto inglés.

El grupo estaba ya con severos conflictos financieros y de relaciones humanas, justo en la plenitud de su talento en la serie de composiciones a las que había dado un giro notable, enfocándose a la experimentación apoyada con los recursos de los estudios de grabación más modernos de la época.

Precisamente hay fuentes que afirman que “You Never Give Me Your Money”  fue compuesta por Mac Cartney como una clara alusión a los problemas económicos del grupo. Pero fuera de sus problemas personales que dieron, a la postre, como resultado su separación final, este albúm de Abbey Road puede considerarse que fue un gran logro con unos Beatles en la cúspide de su carrera musical.

Cabe señalar que la llegada de los admiradores del grupo inglés que hoy se congregaron en este calle se mostraban como un mosaico de varias nacionalidades y llegaron sin convocatoria de por medio, atraidos por la mágica idea de que este 8 de agosto es un día singular en la historia de la beatlemania mundial.

La policía londinese se vió en problemas para parar el tráfico porque la gente asistente cruzaba de una manera muy efusiva la calle, para tomarse la fotografía, en tanto los buses y los carros pitaban y pitaban para avanzar, porque la calle constituye una de las de mayor tránsito en esta antigua ciudad.

Finalmente  no hubo ningún problema de mayor magnitud en el  tránsito y la festividad masiva prosiguió  durante todo el día. Aunque de todas maneras, la calle se ha convertido en un sitio de culto durante todo el año para millones de visitantes que llegan a caminar en el paso de la cebra, tratando de hacerlo de la mejor manera posible para asemejar los pasos dados por John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, hace ya cincuenta años.

El fenómeno Beatle sigue dando de que hablar, y puede que siga así durante mucho tiempo pues la gran difusión que todavía se le da a su música a través de múltiples plataformas tecnológicas, sigue generando interés aún en las nuevas generaciones. Sin embargo, son precisamente las más antiguas generaciones las que hicieron un mayor acto de presencia,  este día, en Londres, lo cual dio un tono de nostalgia a la conmemoración pública de los cincuenta años de la famosa y enigmática fotografía de The Beatles, tomada en esta calle londinense.

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Las huellas indelebles de un campamento de exterminio de Tamaulipas


Familiares de personas desaparecidas unieron pistas y lograron encontrar un campamento, en Mante, donde criminales tenían secuestradas a personas, que después, se sospecha, calcinaban. El espacio se encuentra en las faldas de la Sierra Madre Oriental

Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Antes de comenzar a recolectar la evidencia Graciela Pérez, madre de Milynali, una adolescente desaparecida en el verano del 2012 en las carreteras de Tamaulipas, toma una veladora y convoca a los acompañantes a que se le unan en oración. Peritos, policías estatales, judiciales, miembros de protección civil y otros familiares la rodean y con la cabeza inclinada repiten la oración con la que Graciela pide por las personas que estuvieron aquí y que sufrieron los peores horrores. Pide por sus almas para que descansen y a estas almas les pide ayuda para sacarlas de este lugar. El sonido del viento y los murmullos provocan escalofríos.

Este lugar, al que Graciela llama un campo de exterminio, está ubicado en el municipio de Mante, Tamaulipas. Es un cerro rodeado de sembradíos de sorgo y cañaveral, de canales de riego, dividido por el cauce de un arroyo (ahora seco) y un par de veredas que suben desde las faldas hasta la cima, a unos 800 metros de altura. Un cerro con una contradictoria belleza: su suelo está tapizado de hojas secas y los rayos del sol se cuelan entre las hojas verdes de los árboles. Los cantos de distintos pájaros y flores silvestres completan el paisaje.

A lo largo del cerro hay varios campamentos que presuntamente fueron usados por criminales y, al menos, 7 puntos donde integrantes del colectivo Milynali Red CFC, encabezado por Graciela Pérez, han encontrado restos óseos calcinados. Las familias estiman que, a lo largo del cerro, entre los campamentos, habría otros 8 puntos con restos enterrados.

Graciela Pérez, madre de Milynali -que fue desaparecida el 14 de agosto de 2012 al volver de vacaciones con su tío Ignacio Pérez Rodríguez, de 54 años, y sus primos Aldo de Jesús Pérez Salazar, de 22 años, y Alexis y Arturo Domínguez Pérez, de 18 y 22 años-, explica cómo lograron dar con el lugar:

El Ejido 7, ubicado en Ciudad Mante, Tamaulipas, México, fue utilizado por miembros del crimen organizado, del grupo delictivo denominado los “Z”, para tener cautivas a las personas secuestradas, asesinarlas y después incinararlas. El Grupo Mylinalli Red ha denunciado estos lugares y su trabajo de recolección de restos humanos inicio este 12 de mayo del 2019.

“Supimos de ese sitio en enero de 2018. Por redes sociales supimos que este lugar se encontró por parte de las fuerzas estatales, pero a nosotros como familiares no nos dijeron nada. A nosotros como familiares lo que nos interesa es saber cuándo hay un hallazgo de cualquier tipo, o sea un campamento, unas personas detenidas o secuestradas o liberadas, a nosotros nos interesa acudir porque sabemos que podemos encontrar más cosas, reconocer ropa, por ejemplo.

“Entonces en el colectivo nos dimos a la tarea de encontrar este lugar. Tuvimos acceso a dos croquis que coincidían, pero no eran muy precisos y finalmente cuadran con una coordenada que a mí me hacen llegar. Así unimos las tres pistas y llegamos. Llegamos”.

Llegar no fue fácil. Aún con las tres pistas, Graciela y sus compañeros de búsqueda tuvieron que hacer cinco recorridos prospectivos antes de dar con el sitio preciso. Esto sucedió en junio de 2018.

Aún cuando la policía estatal había llegado aquí seis meses antes, en enero de 2018, las familias encontraron todavía gran cantidad de evidencia: ropa, basura de comida, garrafones de agua, cazuelas, limpiadores de armas, tambos de 200 litros donde se podrían haber calcinado a las personas. Y restos humanos calcinados. Cientos de restos óseos esparcidos a lo largo del cerro conocido como “La sierra de cucharas”.

“Tomamos fotografías de todo eso y es con lo que le decimos a la Fiscalía que tenemos que levantar la evidencia de este lugar”, explica Graciela.

En septiembre del 2018, por exigencia e iniciativa de las familias, la Fiscalía del estado comenzó a levantar la evidencia de este campamento.

El lugar

A lo largo del cerro hay tres campamentos -se encontró una tienda de campaña y cobija, cazuelas y basura de comida; ropa, zapatos, mochilas y decenas de latas de químico para limpiar armas-. Además de tambos de 200 litros de capacidad perforados y oxidados, donde se supone habrían quemado los cuerpos de personas.

“Hasta ahorita lo que hemos logrado interpretar”, explica una de las personas que trabajan en el lugar, “es que tenían tanto su campamento de observación, que es el punto más alto de la sierra, donde tenían un campamento, prácticamente que vivían ahí: tenían sillones, ollas, prendas de vestir, área como de una cocina -cocina donde preparaban comida-, otra área de lavandería con piedras donde tal vez lavaban su ropa, cepillos dentales, artículos de uso personal, pasta de dientes, desodorantes. Nosotros hacemos la hipótesis de que ese campamento se usaba como para vigilar las entradas. Más abajo, como unos 500 metros de ese campamento, hay un depósito como de basura donde hay prendas de vestir, bolsas, latas de sardina, de atún y decenas de latas de químico para limpiar armas, enterradas. Ese aún no lo trabajamos, pero suponemos que es un punto donde depositaban su basura. Nos llama la atención que está semienterrada o enterrada, lo hacían con el fin de que si un helicóptero andaba arriba no se pudiera detectar ese punto de basura porque estamos en medio de la nada y ver basura desde un helicóptero pues sí llamaría la atención. Y más abajo es donde estaban las mentadas cocinas, donde calcinaban a las personas”.

Hasta el mes de mayo del 2019 se ha recuperado evidencia de restos óseos calcinados en 7 puntos. Sobre lo que sucedía aquí hay dos hipótesis de los peritos y las familias que han trabajado el lugar.

Para las familias, cada uno de esos 7 puntos hasta ahora revisados fue un lugar donde calcinaban los restos en tambos. “En estos puntos que llevamos, en todos, debió de haber habido un tambo incinerador, porque las cenizas no están superficiales”, explica Graciela.

Para los peritos, no en todos los 7 puntos se calcinaron restos, sino que algunos restos pudieron haber llegado a los puntos por escurrimiento del agua de lluvia.

Hasta mayo las familias con la Fiscalía del estado han trabajo 29 días levantando evidencia; 29 días distribuidos a lo largo de 8 meses. Así es como trabajan: los peritos y familias detectan puntos en el suelo, por hundimientos o por la presencia de carbón o cenizas, lo cercan y comienzan a barrer la tierra con escobetitas para recogerla en una cubeta y llevarla a las cribas.

Bajo un toldo, los familiares de desaparecidos con algunos funcionarios de la Fiscalía vacían las cubetas sobre la red de metal y, como si estuvieran separando frijoles, remueven la tierra para recuperar fragmentos de hueso calcinados, dientes o muelas y “objetos asociados” que pueden ser botones, hebillas, o cualquier cosa que se haya encontrado con los huesos. Mientras lo hacen, platican de cosas cotidianas, celebran el hallazgo de un diente o repiten lo sorprendente que es esa escena: nunca nadie -ni siquiera los peritos- imaginó que un día de su vida estaría removiendo la tierra buscando fragmentos óseos de personas que fueron calcinadas. Cuando hay familiares o acompañantes nuevos, se comparten algunos tips para identificar los restos calcinados: tienen poros, sus poros son circulares y los de la madera lineales, pesan menos que un trozo de carbón o de piedra. La experiencia que nace del dolor se comparte. Pero si hay alguna duda, el fragmento se recolecta y se deja a la expertis de los forenses determinar si es resto humano.

El material de criba, los guantes y los trajes forenses, la comida y bebida para las autoridades que participan es pagada por las familias.

Este día de mayo del 2019 los peritos sacaron más de siete cubetas de tierra que fue cribada durante unas tres horas. Al final del día se encontraron varios cientos de fragmentos óseos y 17 dientes, muelas o coronas. En total, en los 29 días de trabajo en este lugar, se ha encontrado cientos -o miles- de fragmentos óseos calcinados. No se sabe, pues la Fiscalía no cuenta los fragmentos, los pesa por kilos.

“Creo que el ojo se hace más ágil, ya no miramos igual, cuando miras el monte y la yerba y sabemos qué es lo que estamos buscando, nos hacemos más perfeccionistas a la hora de revisar. O yo no sé si los mismos restos sienten que nosotros queremos encontrarlos y nos hacen mirar, entonces, lo primero que vemos es eso, vemos el panorama, y cuando hay así uno, sabemos que debe haber más alrededor, entonces continúas caminando. Cuando ves los campamentos puedes imaginar cómo estaban las personas que tenían secuestradas y eso nos genera mucho dolor”, dice Graciela.

“De los 15 posibles puntos vamos en el número 7, o sea han sido 7 siete fosas en las que hemos encontrado restos. No podemos calcular cuánto tiempo pueda llevarnos, porque a veces la lluvia nos impide acceder al terreno. El tiempo se va bien rápido y pareciera que no avanzamos”, agrega.

Pero ellos avanzan, avanzan en las veredas desconocidas, empujando consigo a una decena de funcionarios públicos, algunos de ellos se han ido sensibilizando ante la tarea que realizan; otros la cumplen como si se tratara de un mero trámite, con desgano o fastidio.

“A los funcionarios que nos acompañan, les digo que piensen que aun cuando son pedacitos, tan insignificante que pudiera parecer nada por tan calcinado que está, que piensen que pudiera ser una parte de cualquiera de sus familiares -si tuvieran un familiar desaparecido-. Nosotros no queremos dejar ninguno, ningún pedacito, porque yo me imagino que si de verdad fuera mi hija alguno de ellos yo no quisiera dejar ni un puntito de ella, en esa tierra tan horrorosa. Nosotros no vemos esos huesos como huesos, o pedazos de huesos, o como huesos calcinados, los vemos como personas”, dice Graciela.

Los desaparecidos

Red Milynali CFC es una agrupación de familiares de personas desaparecidas integrada por 300 personas de distintos estados, cuyos familiares fueron desaparecidos en distintas regiones de Tamaulipas. De ellos, varios tienen sospechas de que sus parientes pudieron ser llevados a la región rural que rodea Mante.

El señor Francisco Camargo, soldador de profesión, busca a su hijo Paco, un adolescente que tenía 15 años cuando fue desaparecido, el 2 de enero de 2017.  De los familiares que integran la Red Milynali, éste es uno de los casos más recientes. Ese día del 2017 Paco estaba en un parque a dos cuadras de su casa, en Mante, Tamaulipas. Como a las siete y media su padre le llamó por teléfono y no contestó; esperó pensando que estaría ocupado en el juego. Llamó a las ocho y media y nada. Entonces fue al parque y lo encontró vacío. El señor Francisco se dirigió a la casa de un amigo de Paco y el amigo tampoco había llegado. El señor Francisco se fue a buscarlo a la policía, a las ambulancias, a los hospitales; fue con Protección Civil, con los Bomberos y nada.

Las autoridades estatales pasaron de decirle “No se preocupen, a lo mejor están vivos, de repente se han de haber puesto bien jarras, hicieron algo y se fueron por ahí”, a “Ya ni lo busques, si se lo llevaron los mañosos ya ni los anden buscando”.

Al tercer día de los hechos, cuando el señor Francisco fue a denunciar la desaparición ante la Fiscalía estatal, se dio cuenta que un tercer muchacho, Daniel, había sido desaparecido en las mismas horas y zona de 2 de enero del 2017.

A los 15 días los muchachos Carlos y Daniel aparecieron, llegaron a sus casas, pero Paco no. Lo que el señor Francisco pudo saber -por miedo las familias de los otros dos jóvenes no querían hablar con él- fue que los traían “trabajando para la organización, secuestrando, robando”. El señor Francisco sospecha que su hijo, si fue asesinado, podría estar en este lugar.

* * *

Paulina Rivera y Abiel Morales buscan a su hijo Ariel, desaparecido el 2 de abril del 2013. Ese día Ariel salió de su casa, “regreso a las 10 de la noche”, dijo a su familia, pero no regresó. “Cuando vemos que no aparece fuimos a la cárcel, al Semefo, luego mi esposo puso la denuncia”, relata Paulina, su madre.

El 5 de abril, tres días después de la desaparición, apareció una manta colgada en distintos puntos de Mante con un mensaje escrito en el que se acusaba a un capitán del Ejército de ser el responsable de la muerte de dos jóvenes, quienes supuestamente serían sus informantes. El mensaje escrito estaba acompañado de una fotografía de dos jóvenes vivos maniatados y detrás de ellos hombres apuntándoles a la cabeza con sus armas largas. Uno de los dos jóvenes era Ariel.

A partir de la aparición de esa manta, “empezamos mi hija, yo, mi esposo a investigar en internet eso y se habla que a mi hijo lo utilizó la militar para darles puntos de los delincuentes. Yo siento que mi hijo quiso hacer un bien, quería denunciar a los delincuentes. Ahí se habla de que según esto a ellos los ejecutaron y esté muerto o vivo quiero encontrarlo”, dice Paulina. Ella y su esposo Abiel han recorrido el campamento de la Sierra Madre Oriental en busca de su hijo.

* * *

Leticia Aguilar y su esposo Alejandro López buscan a su hijo Axel, que fue sacado de su casa el 10 de junio del 2013. Después de eso, la familia de Leticia recibió llamadas para pedir rescate. Leticia realizó una denuncia anónima a las autoridades desde un teléfono público por el secuestro, y después de eso comenzó a recibir llamadas de policías estatales a su celular y visitas en su domicilio. Leticia y su esposo Alejandro se dedicaron a buscar a su hijo en medio de los cañaverales, sembradíos, canales en los alrededores de Mante.

“En mi bicicleta me salí a buscarlo hasta El Huastequillo, hasta Nacimiento, hasta Labra, por allá, por todos esos caminos, esa fue mi búsqueda que realicé. Encontraba balaceras y trataba de averiguar qué pasaba para ver si por ahí traían a mi hijo. Dos tres balaceras que sucedieron en Mante a plena luz del día y en lugares concurridos que nunca salieron a la luz pública, ahí me inmiscuía, andaba tras la pista de mi hijo. Yo anduve en muchos lados caminos de terracería, todo eso en bicicleta casi dos años”, relata Alejandro.

Hasta la fecha Axel no ha sido encontrado.

* * *

Aurelia Martínez, ama de casa, busca a su hermano que fue desaparecido el 3 de julio de 2017, en Mante. Junto con el caso del señor Francisco, éste es de los más recientes de Red Milynali. Aurelia relata que su hermano estaba en casa de su pareja, una mujer con un hijo pequeño y uno adolescente, cuando a la hora de la cena entraron hombres armados y se llevaron al hermano y al adolescente. Por miedo y desconfianza en las autoridades, Aurelia puso la denuncia dos semanas después de la desaparición.

“La gente platica que esa gente tiene campamentos y nosotros pensamos que de ahí se lo llevaron… No hemos sabido nada, hemos ido a (Ciudad) Victoria, y nada”.

* * *

Celia Rodríguez y Jorge Luis Mora, ama de casa y campesino, buscan a su hijo Jorge Luis Mora, que fue desaparecido el 7 de marzo del 2010. “Se lo llevaron a la fuerza. Ahí por la calle Rotaria iba a mi casa y una camioneta lo topó en la moto, lo bajaron a la fuerza y lo echaron a una camioneta. Él va a cumplir el mes que entra 28 años, se lo llevaron de 18, acababa de salir del Conalep. Esperamos en dios que los encontremos a todos. Le estoy pidiendo a dios que los encuentre a todos porque todos somos madres y primeramente dios nos va a ayudar”.

La evidencia

Hay algo siniestro en el hallazgo de los campamentos de personas secuestradas. Los restos de cosas que quedan después de la huida de los criminales -desechos, cobijas, zapatos, ropa- obligan a imaginar cómo vivían mientras estaban ahí, qué pudieron haber hecho con sus víctimas.

En este lugar, por ejemplo, es inevitable imaginar a los criminales -a partir de las envolturas de basura que se encontraron- sentados en algún peñasco, bajo la sombra de los árboles, tomando café con coffemate, comer pingüinos, pan con crema de cacahuate, tostadas de atún o sardina; pasar la tarde comiendo chocolates -se encontraron muchas envolturas de chocolate, “necesitaban energía para lo que hacían”, dice un policía- es inevitable imaginarlos cocinar frijoles o arroz con catsup, incluso lavar sus cazuelas de peltre con jabón líquido para una nueva comida.

Es inevitable -y doloroso- imaginar qué hacían los criminales con un pedazo de cuerda aún atado a un árbol, a unos cuantos metros de donde se encontraron restos calcinados; es inevitable y doloroso imaginar los gritos de auxilio de quienes estuvieron aquí secuestrados y la imposibilidad de ser escuchados, salvo por los pajaritos y animalitos del lugar.

Por eso, Graciela enciende una veladora y reza. Porque quizá así “descansen en paz y tengan una luz para salir de este lugar”.

Publicado en: https://piedepagina.mx/las-huellas-indelebles-de-un-campamento-de-exterminio-de-tamaulipas/

Presunto Zeta, en el Poder Judicial de Veracruz


Ricardo Ravelo
Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Por Ricardo Ravelo

 

 

A pesar de las capturas y asesinatos de muchos de sus miembros, el cártel de Los Zetas no está extinguido. Tiene vida y sus piezas están colocadas en la cúspide del poder, incluso en el Poder Judicial. Foto: Twitter (@edelalvarezp).

El cártel de Los Zetas, que tuvo su expansión en Veracruz con el respaldo político de altos funcionarios estatales, no está extinguido en esa entidad. Algunos de sus más destacados representantes ahora se escudan en las entrañas del Tribunal Superior de Justicia, encabezado por Edel Álvarez Peña, exalcalde de Coatzacoalcos, uno de las demarcaciones que lleva más de una década sumida en la violencia criminal.

Es el caso de Manuel Fernández Olivares, señalado en investigaciones federales como una pieza importante de Los Zetas, quien desde el poder judicial, donde ha fungido como juez de distrito, ha servido a los intereses de esa organización criminal liberando a presuntos delincuentes ligados a ese grupo delictivo.

La historia de Fernández Olivares, conocido en el mundo del hampa como “El Pámpano”, es larga y en ella están entreverados nombres de políticos y abogados que presuntamente se relacionaron con Los Zetas desde hace varios años.

Los expedientes hablan: En el año 2011 fue capturado en Veracruz Luís Hernández Lechuga, El Lucky, cabecilla de Los Zetas en la plaza de Veracruz; meses después, en octubre de 2012, durante la implementación del operativo “Veracruz Seguro”, fueron aprehendidos otros presuntos miembros de ese cártel: Cristopher Fuentes Letelier, “El Chuletón”; Ignacio Valdez Ramírez, “El Chilango” y Gerardo Trejo Cruz, “El Trejo”, quienes formaban parte de la estructura operada por “El Lucky”. La carrera de este sujeto creció con el apoyo de altos funcionarios estatales y de políticos priistas.

Estos criminales fueron interrogados por Pedro Alberto Huesca Barradas, entonces fiscal investigador especializado adscrito a la Fuerza de Tarea de la Secretaría de Marina, desaparecido después presuntamente por el crimen organizado.

En las declaraciones que rindieron –expediente 947/2012/VER-FIEAFTVS –los detenidos incriminaron a Fernández Olivares: afirmaron que era uno de los agentes del Ministerio Público aliados de Los Zetas a quien por sus servicios entonces le pagaban cien mil pesos en efectivo.

Fernández Olivares, “El Pámpano”, según sus antecedentes, empezó su carrera en la procuración de justicia como agente ministerial. Desde entonces se le relacionó en la defensa de presuntos delincuentes, según se afirma en los expedientes consultados. Después saltó al Poder Judicial y ahí sigue, intocable.

Otros anteceden indican que a él se le atribuye la liberación, en el año 2002, del narcotraficante Ubaldo Gamboa Tapia, conocido como “El Uba”, quien fue asesinado en 2004 por sicarios al servicio del capo Albino Quintero Meraz, jefe de la plaza del narcotráfico en el puerto de Veracruz, detenido en 2002 durante un operativo implementado por la PGR y el Ejército.

No es todo: En 2009, un ciudadano denunció a Fernández Olivares por favorecer el desalojo de una vivienda que le fue despojada a sus propietarios por parte de un agente de la policía ministerial que presuntamente estaba relacionado con Los Zetas. Así empezaba a tejerse la historia sucia que, hasta la fecha, carga en su haber Fernández Olivares.

No obstante los señalamientos que pesan en su contra desde hace una década por sus presuntos nexos con el crimen organizado –y que constan en la indagatoria PGR/SIEDO/UEITA/114/2009 –Fernández Olivares ha tenido una carrera meteórica en el Poder Judicial veracruzano: en 2017 fue designado Juez Primero de Primera Instancia en Coatzacoalcos.

En julio de ese mismo año, unos meses después de su nombramiento, fue removido del cargo porque presuntamente protegió a Hernán Martínez Zavaleta, un Zeta conocido como “El Comandante” que, según las investigaciones, era el jefe de la plaza en el sur de Veracruz.A pesar de los señalamientos reiterados que lo relacionan con el narcotráfico, la carrera de “El Pámpano” no se frenó, por el contrario, se encumbró en lo más alto del Poder Judicial tras el arribo de Edel Álvarez Peña como presidente del Tribunal Superior de Justicia en el estado.

Actualmente funge como Secretario de Acuerdos de la Sala Constitucional del Poder Judicial; es asesor jurídico de Álvarez Peña, según se afirma, y con frecuencia se le ve muy cerca del Gobernador, Cuitláhuac García Jiménez, en las reuniones de seguridad para la Construcción de la Paz, a las que asiste por recomendación de Edel Álvarez.

Además, tiene acceso a las reuniones privadas y a información sensible, de carácter reservado, donde se discuten los temas de combate a la criminalidad precisamente ahora que la plaza de Veracruz está en abierta disputa entre los cárteles de Jalisco Nueva Generación y Los Zetas, respectivamente.

Las investigaciones iniciadas en 2012 –728/2012 –que fueron atraídas por la PGR (actual Fiscalía General de la República) –según se pudo averiguar, no están cerradas, pero extrañamente se han mantenido detenidas durante los últimos nueve años sin que exista desistimiento de los acusadores ni una negativa de ejercicio de la acción penal por parte del Ministerio Público Federal.

Y hasta donde se sabe, el caso sigue abierto y forma parte de las pesquisas que aún se siguen en contra de otros personajes veracruzanos que, presuntamente, están relacionados con el cártel de Los Zetas.

Los Zetas se afincaron en Veracruz, particularmente en el sur de esa entidad, en el año 2000, apenas 48 meses después de haber sido fundado. En ese tiempo formaban parte del cártel del Golfo y actuaban como brazo armado. En aquellos años todos sus miembros eran desertores del Ejército Mexicano. Tanto entonces como ahora se caracterizaron por implementar verdaderos baños de sangre en sus intervenciones armadas. A ellos se les atribuye haber puesto de moda la práctica de la decapitación y el descuartizamiento de cadáveres como instrumentos para infundir el terror. Veracruz fue escenario de esa violencia atroz que, por desgracia, todavía prevalece debido a la impunidad que cobija a esos delincuentes.

El cártel del Golfo, bajo el mando de Osiel Cárdenas Guillén, operó en Veracruz desde 1997 y hasta 2003, cuando Osiel fue detenido. De acuerdo con el expediente que da cuenta de la vida criminal de Cárdenas Guillén este personaje –actualmente preso en Estados Unidos –se afincó en el sur de Veracruz y desde ahí operaba el trasiego de droga desde Chiapas, Tabasco, Veracruz, Tamaulipas y Estados Unidos.

Osiel Cárdenas abrió varias casas de seguridad en Coatzacoalcos, uno de sus bastiones, y desde entonces la región sur de ese estado no ha podido regresar a la tranquilidad: El cártel del Golfo, primero, y Los Zetas, después, comenzaron a controlarlo todo: se infiltraron en las filas policiacas, capturaron a las autoridades locales y se relacionaron con políticos de esa región, cuyo respaldo institucional resultó clave para la expansión de esos grupos criminales.

Los Zetas, que se independizaron como cártel en 2003, llegaron a dominar toda la plaza de Veracruz: financiaron a diputados locales y federales, a presidentes municipales y senadores. Actualmente controlan varias alcaldías. En el norte del estado, por ejemplo, tenían un poder descomunal con su representante Francisco Colorado Cessa, “Pancho Colorado”, fallecido el año pasado en una prisión de Texas, donde purgaba una condena de veinte años por lavado de dinero.

El estado de Veracruz es uno de los más sacudidos por la violencia y la imparable ofensiva criminal en buena medida tiene que ver con la operación de criminales que están protegidos por las autoridades. Apenas hace unos días el Presidente Andrés Manuel López Obrador puso en marcha las operaciones de la Guardia Nacional.

La matanza de Minatitlán –donde varios sicarios ejecutaron a trece personas en una fiesta presuntamente como acto de venganza porque un empresario de bares y cantinas se negó a pagar el derecho de piso –es el más claro ejemplo del poder que ejerce el crimen organizado en Veracruz, particularmente en la zona sur.

Se sabe que uno de los sicarios, identificado como Adrián González, alias “El Pelón”, era trabajador de Petróleos Mexicanos. Tras perpetrar el multihomicidio acudió a las oficinas de Pemex y solicitó una licencia de tres días, sin goce de sueldo, para ausentarse de sus labores. Se sabe, también, que la policía de Minatitlán y de todo ese corredor petrolero protege las actividades criminales tanto de Zetas como de miembros del Cártel de Jalisco, de ahí que puedan actuar impunemente.

El caso de Fernández Olivares es un claro ejemplo de cómo el crimen organizado se esconde en las instituciones públicas. Y nadie actúa en consecuencia. Ciertos o falsos, las acusaciones en su contra obran en autos y provienen de declaraciones de miembros de Los Zetas que conocieron a este personaje.

A pesar de las capturas y asesinatos de muchos de sus miembros, el cártel de Los Zetas no está extinguido. Tiene vida y sus piezas están colocadas en la cúspide del poder, incluso en el Poder Judicial –donde se imparte la justicia –como lo acredita el caso de Manuel Fernández Olivares, señalado como uno de sus aliados estelares, quien a pesar de los señalamientos y las investigaciones ni siquiera es molestado, por el contrario, sigue escalando posiciones gracias al apoyo de Edel Álvarez Peña, de quien se afirma que es su padrino político.

ALVARADO, TIERRA DE GENTE TRABAJADORA. + De oficios y empleo, vive el alvaradeño… + Zapateros, peluqueros, pescadores y otros… + El recuerdo de aquel pueblo tranquilo y seguro…


por Ruperto Portela Alvarado.

 

Por Ruperto Portela Alvarado, egresado de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Si de algo tiene que presumir un alvaradeño es de ser gente trabajadora, sincera y honesta; y no les sigo diciendo más virtudes porque me acusarían de vituperio…aunque tenga la razón. Alvarado es cuna de hombres y mujeres bien paridos, con dignidad y no como nos afaman de groseros cuando esos que lo dicen, jamás han pisado esta bendita tierra de Dios.

         Y en eso me asaltan los recuerdos de muchos personajes ya olvidados por las nuevas generaciones que no saben quiénes fueron los que les reparaban los zapatos a su sus abuelos o a sus padres, como mi papá Celedonio Portela Sánchez o Higinio Terrazas “Lapio”, que fueron los más connotados allá por los años 60s, 70 e inclusive la década de los 80s. Tampoco saben ahora quienes les cortaban el pelo cuando de chamaquitos íbamos antes de un desfile, para recibir nuestros documentos de primaria o una fiesta importante.

         Me gusta recordar y platicar. Y por fortuna me encuentro a JOAQUÍN “Quino” ZAMUDIO, mi compañero de primaria y secundaria, de quien no sabía que es un excelente conversador. Al instante afina la memoria con muchos detalles de aquellos personajes de oficio peluquero como él y su señor padre, don MANUEL ZAMUDIO USCANGA quien tuvo su peluquería “La Tijera de Oro” en el boulevard Juan Soto, frente al almacén de“Berros y Señal” y el “Hotel Chapultepec” de BOBO LARA –ex presidente municipal de Alvarado– y donde ahora es la licorería de COQUI ALCEDA, o mejor dicho de su hijo VINICIO ALCEDA FIGUEROA.

         “El Paso de las Damas” era la peluquería de don Ángel Santos. Me dicen –porque yo no lo recuerdo– que era de madera, ubicada donde estaba la coctelería de “El Pirri”, cerca de la nevería “La Coqueta” de Julio Lara, el suegro de Tomás Tejeda, en el boulevard Juan Soto. Por ahí tenía su joyería don Manuel Zamudio Verdón “que después fue de Amadeo Cruz”. Si recuerdo que en esa línea estaba el almacén de ropas, zapatos, telas, chinelas que confeccionaba mí papa Celedonio Portela Sánchez y de todo lo que se pudiera imaginar, “La Nueva Norma” de Isidro Rivera; la ferretería “El Ave Fénix” de Pepillo Ferreira –que atiende su hijo– y “El Candado” de Miguel Saba Nader, quien luego fue Presidente Municipal de Alvarado. Pepillo Ferreira siempre decía que toda su mercancía era de primera y Miguel Saba que era alemana.IMAG0046.jpg

         Entre los  personajes de esta actividad de la barbería de antaño no se deben olvidar a Jaime “El “Peluquero” Santiago“El Cojo Caballero” yRodolfo “Chiquito” Cruz. Tampoco los no tan reciente como Francisco González “El Viejo” que también vendía revista y era concesionario de varios periódicos nacionales. Tuvo en su “establo” a su sobrino José Luis “Chelí” González Santiago, hijo de “Pompón” –que no recuerdo como se llamaba– y la extraordinaria doña María “Pompón” Santiago, quien vivía en Paso Nacional y era experta en preparar exquisitos chapos de limón, guanábana, jobo, cacahuate y hasta de chile si se lo pedían.

         En ese oficio de peluquero se destacaron también “Pablo Erú” y “El Hueco”, que nunca supe exactamente cómo se llamaban. En una esquina del mercado municipal ejercía el oficio de peluquero un señor del barrio de la Fuente que le llamaba Chely quien luego convirtió la peluquería en tienda de bisutería y regalos. Y así nos podemos ir acordando de muchos que la verdad, en algunos puedo equivocarme, porque se me fue el tiempo y los momentos.

         Recuerdo con aprecio a mi amigo Beto Zamudio Barrientos “El Aculeño” que tuvo su peluquería en la calle Llave, frente a la “Santa Cruz”, cerca de la gasolinera que fuera de Julio Yunes que luego la convirtió Pimpollo en restaurante y ahora es una tienda de Coppel. Pero la verdad, de quien nunca nos debemos olvidar es de don Pedro “Perico” Aguirre que trabajaba en su domicilio de la esquina de Sotero Ojeda y Morelos. Se hizo famoso por aquel dicho, “estás más jodido que Perico Aguirre”, que no sé si se referían a él, porque quienes lo conocimos, sabemos que fue un ciudadano ejemplar, honesto y respetuoso. Por ahí también peluqueaba mi tío Cecilio Sánchez, quien a la vez –no se bien—tocaba la trompeta.

Por el rumbo del barrio de la fuente conocí a varios peluqueros, entre ellos a Diego Silva Fernández y su hermano Roberto Silva “El Güero Pellejudo” quienes también tuvieron una gran afición por la música e integraron el conjunto “Los Picapiedras”Diego tocaba las tarolas y cantaba; Lucio Fernández “El Canario” en el acordeón; Fray Luis Salomón Norberto “El Bello”  el güiro y Manuel Palacios “Pata de Plomo” la trompeta. Eran tiempos maravillosos de la “Sonora Veracruz” y el compositor Lorenzo Barcelata a mediados de los años 60s, y por eso “Los Picapiedras” tocaba sus éxitos en bailes de sábados y domingos, que se celebraban en un terreno baldío propiedad de mi tío Ángel Portela Sánchez, casi frente de donde estaba la cantina de José Trijio Valencia y el pozo de donde tomaba agua el tren.IMAG0043.jpg

                   FERNANDO, UN PELUQUERO DE AYER…

Poco son los peluqueros que quedan en Alvarado y hay quienes heredaron el oficio de sus padres como el hijo de “Carmona” que tiene su peluquería en la calle Nicolás Bravo, donde estuvo la farmacia del doctor Ángel Cobos Aspiazú. Pero quien se ha resistido a “bajar las cortinas” esFernando Reyes Enríquez, quien todavía tiene su “oficina” que más parece un almacén de reciclado en la bajada de la calle Madero, entre boulevard Juan Soto y el   muro marginal del Río Blanco. Dice Fernando que tiene más de 51 años de peluquero y 19 en ese mismo lugar.

Está orgulloso de quienes le enseñaron el oficio y aprendió el arte de cortar cabello, los maestros de las tijeras como Ángel Santos y Jaime Santiago. Agrega Fernando –hijo de don Rafael Reyes Fernández “Fay el Cacahuatero” y doña Guadalupe Enríquez Muñoz— que fue precisamente su mamá quien lo mandó a que aprendiera la peluquería con los antes mencionados.

No olvida tampoco que sus papás le mandaron hacer su primer sillón de peluquero con “Pelón Camarero” que vivía cerquita de su casa en la calle Galeana, entre Aldama y Guerrero, por donde está la tienda “La Reynita” de doña Carmita, esposa de Pablito Zamudio, la mamá de “Cien Gramos”. Después ya tuvo otros sillones más modernos y formales de peluquero profesional.

Fernando ya está cansado de aquello que inició allá por 1967 “pelando a tijeretazos con unas maquinitas manuales y unas navajas para rasurar, que ya no se usan; para eso están las eléctricas”, dice. Son ya 78 años de vida y presume que todavía le entra la jiribilla por las noches, pues se fortalece con un licuado de avena, plátano y chocomilk.

Lo cierto es que ya su peluquería se convirtió en un almacén de productos reciclables y un punto de reunión de sus amigos con  quienes todavía se echa sus farolazos de chapos de limón o el ya famoso “pecho amarillo” de jugo de naranja con un tanto de alcohol de caña de 96 grados.

Quiero decir que este es solo un bosquejo de aquellos tiempos donde el oficio de peluquero era redituable y había los más connotados personajes que ejercieron con empeño y responsabilidad este trabajo –como muchos otros—y que por eso los recordamos, tal lo haré en otra ocasión con panaderos, zapateros, albañiles, pescadores, talabarteros, músicos, nacateros, carniceros, que han honrado por siempre el ser alvaradeños, gente honesta y trabajadora, como hemos sido los habitantes de este pueblo ribereño del río Blanco y el Papaloapan. Rp@

Con un saludo desde la Ciudad del Caos, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, la tierra del pozol, el nucú, la papausa y la chincuya…

Para contactarme: rupertoportela@gmail.com 

Cuando tu amigo o pareja es señalado en el #MeToo


A raíz del #MeTooMx: ¿Qué pasa en la mente y sentimientos de quien tiene relación con un hombre denunciado en las cuentas de redes sociales? En esta entrega buscamos compartir la reflexiones de quienes han vivido de cerca este proceso

por  Daniela Rea y Lydiette Carrión

Foto: Ximena Natera

Coautora Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Cecilia Santillán Barrera y Alejandra Lomelí son mujeres cuyos amigos o parejas fueron acusados de cometer violencia de género en el #MeTooMx. Cecilia y Alejandra buscaron a Pie de Página para expresar sus sentimientos como amigas o parejas de personas señaladas. Desde ese lugar reflexionan sobre lo que implica un señalamiento a un hombre cercano y lo que consideran debe suceder con la denuncia en redes sociales.

“Aliada de la justicia”
Aunque Cecilia, que es docente y escritora, ha sufrido violencia de género y cuando denunció ante el MP no tuvo justicia, lo que la convoca ahora es reflexionar en torno a la denuncia pública que sucedió en redes sociales alrededor del #MeTooMx porque una ex pareja y ahora amigo fue acusado por otra mujer de intento de violación.

El #MeTooMx, dice, le hizo replantear su postura como feminista, sobre todo a partir del ejercicio de la denuncia pública. Cuestionarse, por ejemplo, “si éstas prácticas (la denuncia pública) llegan a debilitar realmente la estructura patriarcal o se quedan en la superficie”.

Otro punto a reflexionar, plantea Cecilia, es pensar “cómo el ejercicio de denuncia puede permear y favorecer a sectores mucho más vulnerables”, fuera de los espacios de difusión de redes sociales. Por último, su reflexión se torna hacia la denuncias falsas: “la tendencia a asumir que todas las denuncias son incuestionables”,  “me parece un terrible error”.

La bandera del movimiento feminista “Yo te creo”, dice Cecilia, “obedece a la necesidad de visibilizar la violencia de género que, por siglos, ha sido sepultada principalmente por instancias de impartición de justicia, pero eso no quiere decir que podamos elevarla a dogma”, pues un porcentaje de ellas puede ser poco certeras. Desde ese lugar, Cecilia considera que “analizar y decidir no apoyar la denuncia de una compañera por considerarla falsa o poco objetiva”, “no nos convierte automáticamente en aliadas del patriarcado, sino de la justicia”.

Cecilia dice que a partir del apoyo a un hombre, amigo, que fue acusado en el #MeTooMx se le ha tachado de ser “mala feminista” y por lo tanto los espacios feministas ya no le hacen sentir segura.

“Se me ha echado en cara que defiendo a los hombres y sí, sí lo hago,  porque ellos no son enemigos, como sí lo es, en todo caso, el sistema patriarcal. Últimamente, en estos espacios me siento señalada, juzgada, infantilizada y reducida, como hacía años no me sentía”.

El que compañeros cercanos hayan sido señalados en denuncias públicas le genera miedo de que un cierto feminismo se imponga, que no se escuche a quienes piensan que la denuncia pública no servirá a la causa y le también le genera coraje no poder defender a su amigo o compañero acusado gravemente. Cecilia también habla del enojo por ver a mujeres como “buenas víctimas”.

“Me da una tristeza infinita ver hombres destruidos y sin posibilidad de redención, sean culpables o no, pues veo que reproducimos los mismos mandatos que tratamos de tirar. Pero sobre todo, eso muestra que no sabemos distinguir entre persona y acto. Los ‘castigos’ muchas veces nada tienen que ver con el ‘delito’, cerrar espacios a los hombres no nos  hace revolucionarias, nos hace patriarcales. La rabia nos hace defendernos, pero no tiene porqué destruirnos”, opina Cecilia.

En este contexto del #MeTooMx en que ella se sintió agraviada como amiga de un hombre acusado de violencia de género, Cecilia se sentiría segura si pudiera ser escuchada sin prejuicios. “Me gustaría que activáramos el autocuidado para dejar de ser víctimas, pero también el cuidado del otro, para no seguir con la misma dinámica de violencia”.

Cecilia dice que se siente triste y enojada por ver el sufrimiento de su amigo que fue difamado.

“Me parece que la dimensión de sus errores no es proporcional con el castigo;  y me duele también la segregación de la cual una se vuelve objeto por ir a contracorriente, pero de ninguna manera me considero una víctima. Es doloroso, pero asumo mi responsabilidad en aras de no traicionarme a mí misma”.

Cecilia considera que se deben asumir los costos políticos de la denuncia pública, incluída la disculpa pública a los hombres que fueron difamados.

“Evitar el linchamiento”

Alejandra Lomelí, de 31 años, trabaja como editora en Tomatazos, medio de comunicación especializado en cine. Un compañero de trabajo y la pareja de Alejandra fueron señalado en el #MeToo.  Los señalamientos la desconcertaron pues tanto su compañero de trabajo (ella es la jefa) como su pareja son personas que ella percibe  como alguien “en quien se puede confiar, atento y responsable”.

“El punto aquí es que la denuncia también nos afecta a las personas que estamos a su alrededor, a mí me afectó emocionalmente, pero lo que debo destacar es el apoyo que he tenido de mis amigos”.

La denuncia, dice Alejandra, modificó la relación “a raíz del efecto emocional que hemos experimentado”. Como jefa del joven señalado, Alejandra no consideró el despido como opción, “sino respetar su presunción de inocencia, de esta forma, la comunicación ha crecido y he estado al tanto del desarrollo de su caso”. En el caso de su pareja “’es algo complicado debido a nuestra relación sentimental, la cual ha cambiado por el efecto emocional que tuvo en él, por el momento he decidido acompañarlo en este proceso haciéndole saber que estoy presente y que cuenta con mi apoyo”.

Desde su posición como amiga y pareja de dos personas acusadas en el #MeToo, Alejandra considera que “se necesita una reflexión más amplia del problema de la violencia sexual”.

“Aunque la forma es cuestionable, visibilizó la violencia sexual en nuestro país de una forma en la que ya no puede ser ignorada. Lo que se requiere ahora es abrir el diálogo, sin duda, apoyar a las víctimas, pero al mismo tiempo, respetar la presunción de inocencia de los señalados y buscar la forma de resarcir el daño en cualquiera de los dos casos. Como mujeres, crear una verdadera sororidad, construir redes de apoyo y no tomar las posturas feministas como una vara para golpear a otras mujeres, porque si bien se visibilizó el problema, también se reveló la radicalización de las mujeres que simpatizan con este movimiento contra aquellas que no. Sin duda, ampliar el panorama a la violencia de género, la desigualdad laboral y salarial, así como una revisión personal de la forma en la que hemos interiorizado el patriarcado, es decir, ir a la raíz del problema”.

Alejandra considera que se debe evitar el “linchamiento público”, que si bien las redes sociales son una plataforma efectiva para visibilizar problemas sociales, no lo son para hacer justicia.

“Por desgracia, y sin una intención de menospreciar los testimonios, leí muchos donde se podía sentir un profundo odio hacia los señalados, una postura que llamaba a la radicalización en vez del debate, de hecho, percibí que para muchas de las denunciantes su única justicia radicaba en que el hombre perdiera su empleo. Creo que no va por ahí, creo que se debe apostar por debatir las posturas y construir un movimiento sólido que construya en escala sociopolítica y que busque formas justas de resarcir el daño”.

Reportera. Autora del libro “Nadie les pidió perdón”; y coautora del libro La Tropa. Por qué mata un soldado”. Dirigió el documental “No sucumbió la eternidad”. Escribe sobre el impacto social de la violencia y los cuidados. Quería ser marinera.

Lydiette Carrión Soy periodista. Si no lo fuera,me gustaría recorrer bosques reales e imaginarios. Me interesan las historias que cambian a quien las vive y a quien las lee. Autora de “La fosa de agua” (debate 2018).

Periodista visual especializada en temas de violaciones a derechos humanos, migración y procesos de memoria histórica en la región. Es parte del equipo de Pie de Página desde 2015 y fue editora del periódico gratuito En el Camino hasta 2016. Becaria de la International Women’s Media Foundation, Fundación Gabo y la Universidad Iberoamericana en su programa Prensa y Democracia.

“Uno no amanece ‘deconstruido’ de la noche a la mañana”


¿Puede un hombre machista dejar de serlo?

¿Qué compromisos exige eso?

En el contexto del #MeTooMX compartimos el testimonio de un hombre que violentó a compañeras e inició un proceso para dejar de hacerlo.

Texto: Lydiette Carrión y Daniela Rea

Fotografía: Ximena Natera

Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

CIUDAD DE MÉXICO.- A Mario, lo conocemos desde hace más de 20 años y de alguna manera hemos sido testigos de su transformación. Si bien es una persona a la que no vemos mucho, mantenemos un contacto constante con él desde redes sociales, y coincidimos en espacios de lucha. Sabemos que tiene una trayectoria política, que es dibujante desde que era adolescente, y que siempre mantuvo un interés profundo en la sociedad, un grado de compromiso.

De Mario sabíamos poco acerca de su relación con otras mujeres, hasta que a lo largo de los años fuimos testigos de un cambio en su discurso. Fuimos testigos también de cómo cortó de tajo con amigos abiertamente machistas.

Todo esto no lo decimos en aras de “ensalzar” a Mario. Sino de narrar lo difícil que es atestiguar y documentar que un hombre trate de superar sus propios atavismos. Proceso que, por supuesto, nunca termina.

Es difícil por varias razones: primero, porque, desde nuestra experiencia periodística empírica, ha sido difícil hallar hombres que reconozcan sus machismos y busquen de forma sistemática deshacerse de ellos.

Segundo: consideramos que, para recabar un testimonio así, necesitábamos tener certeza de que este proceso no era reciente ni breve, sobre la ola del movimiento feminista de los dos últimos años, sino producto de varios años de revisión interna.

Tercera: porque la mayoría de los hombres que cumplían esto último se sentían demasiado incómodos como para hablar.

¿Por qué iniciaste este proceso de revisión de machismos y cómo lo llevaste a cabo?

¿Cómo fue el proceso de “amigo, date cuenta”? No puedo hablar de un momento de “epifanía” en el que, de pronto, me di cuenta de qué tan idiota había sido y cuánta violencia había ejercido, porque en realidad ha sido complejo, y asumo que continúa. En este tipo de cosas, supongo, no se puede hablar de un proceso terminado, sino de un gerundio. Es decir; uno no amanece “deconstruido” de la noche a la mañana, sino que se está deconstruyendo constantemente.

Imagino que un punto de inflexión temprano fue cuando, en el bachillerato, una pareja me dijo algo como: “Siendo sinceros, ¿tú andarías con alguien como tú?”.

Me gustaría decir que, a raíz de eso, cambié muchas de mis actitudes… Pero lo cierto es que durante mucho tiempo después de eso seguí reproduciendo algunas de mis violencias; es sólo que éste es uno de los primeros cuestionamientos reales que puedo recordar a algunas de mis prácticas de masculinidad que, hasta entonces, daba por naturales.

Y el proceso siguió, incipiente y la mayor parte del tiempo inconsciente, durante mi largo e involuntario alejamiento del mundo académico, en particular por uno de los trabajos que ejercí en ese entonces: el de escritor–dibujante–entintador de historietas abiertamente porno.

En aquel entonces era común que algunas historias de las que presentaba fueran rechazadas porque daba demasiado protagonismo o poder de decisión a la protagonista femenina. De acuerdo con el criterio de mi editor, “los lectores no querían ver mujeres protagonistas, sólo ‘acción’* cada dos o tres páginas…”. Esto me llevó a plantearme en qué tantas de mis lecturas habituales y escritos las mujeres dejaban de ser protagonistas para transformarse en meros reclamos sexuales para el lector.

De cualquier forma, esto también es sólo un paso más en un proceso que distaba mucho de estar completo, porque a mi regreso a la universidad y en las relaciones que en ese entonces construí, reproduje algunas de las violencias que ya he reconocido.

De hecho, fue justamente por uno de los “rompimientos” frecuentes en una de estas relaciones (una particularmente tóxica), que mi terapeuta me recomendó asistir a un taller sobre masculinidades… Supongo que es entonces cuando pude verbalizar adecuadamente el daño que yo causaba a mi intermitente pareja y cómo éste permitía que ella, a su vez, me dañara (como dije, no era una relación sana).

Y el proceso continuaba, porque a pesar de esta conciencia en lo que respecta a relaciones personales, ciertas racionalizaciones bastante machistas sobre movimientos sociales y el papel de las mujeres en general, y de algunas de ellas en particular en éstos, continuaban como parte de mí.

Y aquí, creo, entra mi paso por el periodismo. Fue el cubrir cosas como los feminicidios en Ciudad Juárez o el submundo de la prostitución y la pornografía infantil lo que externó la conciencia ya incipiente de que la bronca no era sólo de actitudes personales, sino de una violencia sistémica y sistemática.

Y el proceso siguió y sigue, acompañado de lecturas y de pláticas con las mujeres cercanas a mí o no tanto… Como dije, el proceso en sí no puede darse por concluido, sino que es constante; el darse cuenta de qué tan idiota fui en el pasado, para saber reconocer qué actitudes mías y de los demás son parte del problema.

¿Qué violencia reconoces que cometiste?

No me siento orgulloso de esto y, por supuesto, no pretendo generar ningún tipo de simpatía… La violencia que ejercí contra las mujeres que me rodeaban tomó múltiples formas, sin llegar a la agresión física como tal, pero no por eso menos invasiva.

Obviamente no es posible hacer un relato pormenorizado de todas las violencias pequeñas y grandes que, en tanto varón heterosexual, pude ejercer contra mis compañeras sexoafectivas, amistades, familiares y conocidas cercanas o no tanto… Ésta fue desde el acoso “romántico” hacia intereses relacionales, pasando por la invasión visual del espacio personal de desconocidas en la calle y transporte público (sin llegar al contacto físico), presionar anímicamente para mantener relaciones sexuales con parejas “formales” u ocasionales, menospreciar la participación de mujeres en actividades socio-políticas o académicas, por “malcogidas”, y hasta el haber aprovechado el estado de embriaguez de una mujer para obtener, si bien no una relación sexual con penetración, sí juegos eróticos.

Lo triste de todo esto es que este listado podría terminar con un “lo normal” dentro de un ambiente pretendidamente progresista, pero con fuertes atavismos patriarcales.

¿Tienes miedo de algo? ¿Culpa?

Miedo, propiamente, no… Al menos no en el sentido de que alguna de mis acciones del pasado pudiera “salir a la luz”, porque en distintos momentos afronté éstas y asumí la responsabilidad ante a quienes afecté y el entorno social en el que les afecté.

La culpa, por otra parte, permanece… No en el sentido de posibles consecuencias de mis acciones, sino en el sentido de la conciencia de haber lastimado a quien quería, pudiendo haberlo evitado.

¿Cómo dañaste a tu compañera o amiga, familia, y de qué forma este daño te lastimó a ti también?

Obviamente sólo puedo hablar desde mi perspectiva y, por ende, la visión que pueda tener del daño que causé a las mujeres en mi entorno es limitada. Sé, por pláticas posteriores con algunas de ellas, que les dañé emocionalmente al minimizar sus aportaciones y menospreciar sus capacidades.

Sé también que causé daños al violar la confianza en mí depositada y platicar cosas que se me habían confiado a quienes no debería haberlas platicado.

Soy consciente de que, en más de una ocasión, me [adjudiqué] el derecho de decidir sobre quienes podían o no relacionarse… ya ni siquiera con mis parejas afectivas, sino incluso con amistades femeninas cercanas. Esto último no en el sentido de “prohibir” expresamente a alguien que tuviera una u otra amistad, sino que tomaba acciones y chantajes emocionales para que ellas “por decisión propia” se alejaran de ciertas personas.

En tanto perpetrador de estas acciones, en realidad, no importa qué tanto éstas también me “lastimaron” o si llegaron a hacerlo. Llegado el caso se podría decir que ciertas actitudes de celotipia ocupaban tiempo y atención que podrían haberse destinado a mejores actividades, que empleé recursos que podrían haber tenido una mejor finalidad y que mis acciones, evidentemente, afectaron no tanto mi “imagen pública”, como sí aquella que personas cercanas y a quienes estimaba tenían de mí, llegando incluso a creerme capaz de realizar acciones que yo consideraría impensables (cosa que fue aclarada en su momento).

¿Qué acciones realizaste para reparar el daño?

En la medida de lo posible, y en cuanto fui haciéndome consciente del grado de violencia que mis actitudes habían implicado, pedí disculpas a quienes afecté y reconocí las culpas que pudiera haber tenido… En más de una ocasión, aceptando lo difícil o hasta imposible de reconstruir una relación afectada por mis acciones, debí despedirme de personas valiosas y queridas, a fin de que ellas fueran libres de construirse y construir sus entornos sin la presencia de quien, así fuera involuntariamente, les agredió.

¿Qué ha sido sanador para ti, para tu familia y las personas en tu vida?

Reconocer la violencia ejercida y reparar, en la medida de lo posible, el daño ocasionado.

¿Cómo te sentirías seguro en la comunidad para seguir transformándote y transformando tu entorno? [Nota: el sentido de esta pregunta era confrontar también las dificultades que los hombres tienen para transformar sus propias violencias, debido a que romper los pactos de complicidad entre hombres generalmente aísla al hombre que lo hace.]

No creo que, en tanto varón heterosexual, la cosa deba centrarse en cómo me sentiría yo “seguro”, sino en cómo cambiar las cosas para que la seguridad sea el común denominador para todes y todas en particular… Y esto pasa, necesariamente, por socializar nuevas formas de masculinidad y señalar en cualquier oportunidad, así cueste “amistades”, aquellas actitudes y acciones que implican violencia contra las mujeres.

Ésa es la única forma que veo de construir comunidades y transformar el entorno.

Publicado originalmente en: https://piedepagina.mx/uno-no-amanece-deconstruido-de-la-noche-a-la-manana/

ALVARADO, CON UN “LOCO CANO” ESPECIAL.


+ Pescador como su padre y buzo profesional…

+ Una familia de músicos y cantantes…

+ El trio “Los Cano”, ya hizo historia…

 

                         por    Ruperto Portela Alvarado.

Por Ruperto Portela Alvarado, egresado de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

El privilegio de llamarse REYES es único y seguramente son pocos los que en el mundo llevan ese nombre. Mi personaje de hoy es el buen amigo REYES CANO SANTOS, un alvaradeño especial al que todos en el pueblo lo conocen como“El Loco Cano”.

         Bullanguero, dicharachero y contador de anécdotas, “El Loco Cano” como lo conocen más en Alvarado, sin lugar a dudas es un personaje singular; alvaradeño sin igual que no niega la cruz de su parroquia.

         No sé cuándo, pero ya hace muchos ayeres que conocí al “Loco Cano” y hasta hace poco me enteré de su nombre de pila que lleva por su fecha de nacimiento, el 6 de enero, mero día en que llegan los Reyes Magos a su pesebre, o mejor dicho a la casa de sus padres en la ribera de la Playa o en la subida de la calle Doctor Luis E. Ruiz, de la siempre heroica y generosa Ciudad y Puerto de Alvarado.

         REYES CANO SANTOS es hijo de un conocido pescador, don PEDRO CANO GONZÁLEZ, quien le enseñó a sus hijos varones el arte de la pesca con chinchorro y atarraya, pero más bien dos de ellos –si no me equivoco—se convirtieron en extraordinarios buzos que pescaban con arpón la mojarra, el chucumite y el robalo. Me refiero a MATEO y el propio REYES, a quien mejor lo identifico como “El Loco Cano”.

         Muchos años de buzos y no supe en qué momento REYES y su hermano LUIS “Güicho” CANO se convirtieron en músicos tocando la guitarra y el requinto y cantando boleros de antaño y las más cotizadas canciones del célebre “Pablito Coraje”. Por cierto, ambos, jugaron béisbol, pero fue“Güicho Cano” quien se destacó como pitcher en el equipo de Alvarado y creo que hasta en la Liga Mexicana de Béisbol.

         Me dice REYES que su hermano LUIS “Güicho” CANO, empezó en la música y la cantada antes que él con el “Trío Vagabundos” que integraba con LITO MORALES (cantante) y JOSÉ TIBURCIO. Esta es una parte de la historia de los tríos, cantantes, grupos musicales y orquestas que tenemos que rescatar, como la de mi padrino FELIPE ZAMUDIO MORA, “Felipete”, que fue ranchero, torero y además, tocaba la trompeta; del que en algún momento escribiré su propia historia.

         Pero lo interesante es cómo GÜICHO y REYES CANO se han mantenido en la línea de la música integrando dúos, tríos y cuartetos con amigos y compañeros del barrio. Aunque “El Loco Cano” ha llevado su afición y vocación a la familia y con sus hijos MIGUEL Y BETO, que han resultado excelentes cantantes e intérpretes de la guitarra y el requinto integrando el “Trío Los Canos”.

         Antes de seguir, quiero mencionar que REYES tiene varios hermanos: LUIS, que también fue beisbolista, como ya lo mencioné; MATEO que mucho tiempo se desempeñó como buzo; HUMBERTO, “El Papa”; PEDRO, “El Ciego”; BENJAMÍN, “Chamín”; FELIZ y BERTA CANO SANTOS, quien por cierto fue campeona estatal de natación.

         Lo cierto es que REYES CANO SANTOS hace equipo, dúo o trío con sus hijos, MIGUEL “Mike Cano”, que es un extraordinario cantante de boleros,  salsa y  tropical y, REYES HUMBERTO CANO ESLAVA que actualmente es integrantes  y cantante en el grupo musical “Master Cumbia”. Pero, ¿cómo aprendió el “Loco Cano” a tocar la guitarra y cantar? El mismo nos lo cuenta.

         “Resulta que mi tío “Lego” –FRANCISCO CANO—tenía un trío que hacía con “La Almendra” y “Josesito Vera” que se juntaban para tomar (trago, me supongo). Yo los escuchaba y así fui aprendiendo. Pero el que sí me enseñó  bastante fue HUMBERTO SILVA, requinto del “Trío Alvarado” que integraba con HÉCTOR HERNÁNDEZ “Miramón” y GIL RÍOS”.

         Por supuesto que REYES CANO tiene su folclor y alegría bullanguera de los alvaradeños, pero se puede platicar con él en otros planos como el de las anécdotas –que se sabe muchas de sus amigos y compañeros de generación— y de autores de canciones que recuerda junto a su hijo MIGUEL CANO ESLAVA como el peruano ERWING ALVARADO y ROBERTO BALLESTER que compusieron todas las canciones cantadas por “Los Jhonics”  o MABEL MONTERROSA, el autor de aquella que dice “se van perdiendo los años” y la tradicional de “Mátalas”.

         Una de las especialidades de REYES CANO y sus hijos es tocar y cantar las canciones de PABLO ZAMUDIO ROSAS, el ejemplar compositor alvaradeño conocido como “Pablito Coraje”, pero en su andar por más de “40 y tantos años” en la farándula, el “Trío Los Canos” interpretan todas las canciones de antaño, tradicionales y las modernas que más les piden en sus actuaciones.

         Queda para que los escuchen, unas melodías que le grabé en uno de sus ensayos, que espero les gusten…

Un saludo desde la Ciudad del Caos Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, tierra del pozol, el nucú, la papausa y la chincuya…

Para contactarme: rupertoportela@gmail.com

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DON ARMANDO PALACIOS, EL POETA ECOLÓGICO. + Ciudadano del Mundo y mil oficios… + Cronista del Municipio de Acapetagua… + Recibió el Premio “Dios Izamná”…


+ Ciudadano del Mundo y mil oficios…

+ Cronista del Municipio de Acapetagua…

+ Recibió el Premio “Dios Izamná”…

 

por Ruperto Portela Alvarado.

        

 

Por Ruperto Portela Alvarado, egresado de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

Platicar con don ARMANDO PALACIOS VÁZQUEZ, es una delicia. Un hombre de mundo; “Ciudadano del Mundo”, diría yo. Quien sabe de poesía, de autores de canciones  y la historia de músicos y poetas. Fue él quien me contó que MARIO MOLINA MONTES, el excelso compositor de música y canciones es alvaradeño.

         Y así, como si nada, surgió la plática donde don ARMANDO me cuenta una historia desde que nace y tiene que vivir en un rancho “porque éramos muy pobres”, me dice. También agrega con alegría y la nostalgia de los recuerdos: “nací en la montaña, en un rancho del municipio de Acapetagua y ahí tuve mucho contacto con la naturaleza”.

         En su recorrido por la vida, don ARMANDO PALACIOS, que nace en 1938, inicia sus estudios de primaria en Acapetagua, pero va a terminarla en Arriaga. No dice exactamente donde hizo su Secundaria, pero confirma que estudió hasta primer año de Preparatoria. Cuenta: “entro a trabajar en Correos y llego a Niltepec, y luego a Tlaxiaco, Oaxaca; ahí la nostalgia me hizo escribir un poema a Acapetagua”.

En 1963, ya con 25 años a cuesta, llega al entonces Distrito Federal y trabaja con don MOCTEZUMA PEDRERO en la empresa productora del “Ron Bonampak”, que hizo historia en Chiapas. Luego, en 1967, se emplea en Teléfonos de México y en ese año se casó.  Más tarde renunció a Telmex e ingresa  a la Comisión Federal de Electricidad (CFE) donde labora hasta 1993  para  dedicarse al comercio y sobreviviendo vendiendo terrenos y casas; “pero siempre escribiendo”, afirma.

¡Ah!, pero antes, en 1978 le sigue brotando el gusanito del arte de escribir y participa en el concurso “La Ceiba, Relatos y Crónicas”, convocado por el CONAFE, con el texto: “Estamos a Tiempo”, una relación ecológica. Pero la vida tenía que seguir y tuvo que trabajar como agente de seguros “América Banamex”.

Relata la peripecia de su entrada al círculo de poetas y escritores cuando se viene a Tuxtla con sus hijas y se queda convierte en ciudadano “Conejo”.  “Un día –relata– el maestro ARIOSTO GUTIÉRREZ me invita a un evento cultural y me anuncia como el Poeta Ecológico de la Costa”, título por el que se le conoce.

Claro, ahí en ese evento  recita sus poemas y “le gusta a la gente. Fue entonces cuando se acerca la maestra SOCORRO TREJO SILVENT y me dice: lo espero en la Casa de la Cultura Juan Sabines (ahora Luis Alaminos Guerrero) y cuando llego, ahí estaba la licenciada MARGARITA LÓPEZ ALEGRIA, que era la presidente de la Asociación de Escritores y Poetas del Estado de Chiapas, de la que hasta hoy soy socio”.

“Me dieron entrada, pero antes, intenté entrar a la Asociación de Cronistas de Chiapas y el maestro MARCO ANTONIO OROZCO ZUART que era el presidente, me dijo que sí, pero que tenía que presentar una crónica de Tuxtla. La hice y la presenté, pero no me abrió la puerta. Me quedé escribiendo y presentando mis trabajos que me han dado reconocimientos estatales y nacionales”, explicó.

Don ARMANDO PALACIOS VÁZQUEZ, actualmente es el “Cronista de Acapetagua” con reconocimiento estatal. Recibió el “Premio Dios Izamná” –por toda su obra– que otorga la organización “Promotores Independientes por la Cultura”, cuyo presidente es ROBERTO FUENTES CANIZALES.

También ha recibido reconocimientos por su trabajo literario, en el municipio de Comalapa; el “Premio de Cultura Izapa” en Tuxtla Chico y otros reconocimientos más en Tapachula y su natal Acapetagua. Me dice que siempre le ha gustado cantar y declamar, “pero, cada quien a su manera”; que tiene mucho trabajo poético, cuentos y adivinanzas “que por muchas cosas, X o Z, no se han publicado, pero esperemos que esta año se me haga”.

Entre ese cúmulo de obras y producción literaria que tiene don ARMANDO, podríamos mencionar –la que ya dijo–, “Estamos a Tiempo”, presentada ante la “Comisión de la Capa de Ozono” de la ONU cuando vino a Chiapas; “La Ceiba de mi Pueblo” escrita en Pazo Hondo, municipio de Frontera Comalapa, “que ha sido muy comentada”. Le agregamos a esta producción literaria, “El Llanto de mi Tierra” y “Algo para Meditar”.

Además, es autor de la canción “Acapetagua”, que es en sí, el himno de ese municipio; y como les decía, don ARMANDO PALACIOS sabe mucho de compositores y menciona por ejemplo a ALFONSO ESPARZA OTERO, autor de muchas las canción, entre otras, “Collar de Perlas” y “Amada También”. Pero no podría faltar que mencionara a su amigo compositor, MARIO MOLINA MONTES y sus canciones: “Viajera”, “Quinto Patio” y su versión de “Candilejas”, cuya anécdota dice, que el mismo CHARLES CHAPLIN comentó que era mejor esa letra que la suya.

Faltaba decir de don ARMANDO PALACIOS VÁZQUEZ, que la “Casa de la Cultura de Acapetagua”, lleva su nombre, igual que una calle de la colonia Bonanza de ese municipio y una generación de estudiantes de la escuela primaria “Niños Héroes”. Luego entonces, además de tener el título de “Poeta Ecológico de la Costa” –cuyo libro con ese mismo título pronto será publicado– nuestro personaje favorito de hoy es el “Cronista de la Ciudad de Acapetagua”.

En fin, todo un personaje don ARMANDO PALACIOS VÁZQUEZ, de quien próximamente presentaré y comentaré parte de su obra, entre poemas ecológicos, cuentos, adivinanzas y una que otra canción…

Salud y saludos; Dios con Ustedes y yo también…

Para contactarme: rupertoportela@gmail.com

Siete cuerpos, cien restos


Texto de Daniela Rea e imagen de Marina Azahua

por Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Después de dos semanas, la Cuarta Brigada de Búsqueda de Personas Desaparecidas concluyó trabajos en Guerrero. Las familias encontraron, ahora las autoridades deben identificar

Siete cuerpos, más de cien restos humanos (se desconoce a cuántos cuerpos pertenecen) y otras evidencias como ropa, carteras, dentadura, y pertenencias personales fueron recuperados por familiares de todo el país que llegaron a varios parajes de Guerrero a buscar a las personas desaparecidas, agrupados en la Cuarta Brigada Nacional de Búsqueda.

Durante dos semanas, alrededor de 170 familiares y 60 solidarios, rastrearon cerros, pozos, cuevas y parcelas donde podrían haber entierros clandestinos.

La mayor parte de los hallazgos, informó la Brigada en un comunicado, fueron encontrados en zonas de alto riesgo donde no se había buscado antes; otros restos humanos se encontraron en áreas ​que ya habían sido procesadas por las autoridades sin que se realizara una revisión a fondo.

María Argüelles, Rufina Abaroa Rodríguez y Reyna, de Guerrero, Jalapa y Poza Rica, encontraron uno de los cuerpos en un pozo. Con las manos y con un palito comenzaron a sacar la basura que se acumuló en su interior. Con el palo picaron tierra y sintieron que estaba suave, es decir, que no era tierra virgen. Ahí comenzaron a buscar y sacaron zapatos, piedras, carteras, calcetines y un cuerpo.

Otro cuerpo fue encontrado en una cueva, a casi tres horas de caminata a pie.

“Yo sentí la tierra blanda y brinqué porque dije: ‘a lo mejor estoy encima de un muerto’, y un compañero empezó a cavar y encontramos huesos, como que lo cortaron porque no tenía cabeza ni de las piernas para abajo”, relató Maria Argüello, que busca a su padre y esposo desaparecidos durante la Guerra Sucia.

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“Yo pienso muchas cosas porque tenemos muchos familiares desaparecidos en Atoyac, como 350, de todo: niños mujeres hombres. Nosotros pensamos que a lo mejor los llevan vivos y los hacen cavar su propia fosa”, agregó Maria.

“Sentí dolor, impotencia, cómo hacen esas criaturas… mi hijo tiene siete años desaparecido… ayer escarbé y me puse a llorar como loca, siento feo, siento impotencia”, dijo Reyna.

“Las familias demostraron que las autoridades no hicieron bien su trabajo, ellos ya habían exhumado en algunas zonas y al volver encontramos restos humanos”, dijo Mario Vergara en entrevista.

Familiares en distintos estados del país —a la Brigada llegaron de 19 entidades— han desarrollado en los últimos años distintas técnicas de búsqueda ciudadana que ha dado resultados en la búsqueda de restos humanos. Sin embargo, afirmó Vergara, este es trabajo que la autoridades deberían hacer y aún tienen pendiente identificar lo restos que las familias han recuperado.

Al terminar las actividades de la brigada, dieron una conferencia de prensa en Huitzuco. Ahí, Guadalupe Narciso del Frente Guerrero por Nuestros Desaparecidos, dijo sobre los cuerpos recuperados: “estas familias aún cuando no somos nosotros, van a tener esta tranquilidad en sus hogares”. Guadalupe se sumó a la exigencia de que el Estado se comprometa en la búsqueda de personas desaparecidas.

María Herrera, que busca a sus cuatro hijos desaparecidos, dos de ellos en Guerrero, dijo en la conferencia que la Brigada es una exigencia a los gobiernos para encontrar la verdad.

“Este proceso se tiene que cuidar porque es un esfuerzo de las familias, y es una manera de desenterrar la verdad. La verdad no se encuentra tras su escritorio. La verdad allí está enterrada, enterrada en los cerros, enterrada en los llanos, enterrada en los barrancos. Allí es donde van a encontrar ellos la verdad, si es que la quieren dar a conocer.”

A lo largo de estas dos semanas los integrantes de la Brigada agradecieron —en escuelas e iglesias— a la sociedad civil la confianza para acercarse a dar pistas donde pudieran haber entierros clandestinos. Los puntos encontrados fueron precisamente referencias que distintas personas hicieron llegar de manera anónima.

“Gracias a la sociedad que ha perdido el miedo, estamos encontrando a nuestros familiares”, dijo Vergara.

La construcción de diálogo con las comunidades no sólo ayuda a encontrar personas, sino también es parte de la reconstrucción del tejido social, que es otro objetivo de la Brigada.

“Cada vez más la sociedad civil entiende que las personas desaparecidas nos faltan a todos y todas y que estar unidos en la exigencia al gobierno de encontrarles e identificarles es indispensable para la construcción paz y evitar que esta tragedia”, señalaron los organizadores en un comunicado.

En la organización estuvieron Marabunta, Reverdecer, Uniendo Cristales, el Frente Guerrero por Nuestros Desaparecidos, los Centros de Derechos Humanos Minerva Bello y Tlachinollan, y el Centro Morelos, que llamó a organizar otra brigada de búsqueda en Guerrero.

Publicada en: https://piedepagina.mx/siete-cuerpos-cien-restos.php

Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor y la fuente.

“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

LA MUERTE DEL REY SALSERO


Por Juan Eduardo Mateos Flores / @Corazondepajaro

por Juan Eduardo Mateos Flores, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

—No te diré nada.

El que habla es Manzanita I, un hombre menudo de cara rojiza y aspecto morisco con las arrugas colgadas. Manzanita I se llama en realidad José Manuel Cullel y es el presidente del comité de los ex-reyes del carnaval de Veracruz, que más que un comité es un breve grupo de cincuentones que solo cobra importancia cuando se acerca el Carnaval de Veracruz, entre febrero y marzo.

Manzanita está afuera de un velorio. Es enero de 2014 y le acabo de preguntar si es cierto lo que se rumora en las calles. Que a Tavo Rumbas, el Rey del Carnaval de 2008, lo cortaron en pedazos después de asesinarlo; que lo dejaron en la puerta de la casa de su mamá, como si se tratara de una especie de paquete postal, dentro de una caja de zapatos.

Tavo Rumbas fue coronado Rey del Carnaval cuando Fidel Herrera Beltrántodavía era gobernador. El Rey es una tradición singular: serlo durante un año significa que se encarna la alegría, la amabilidad que supuestamente caracteriza al Puerto y nos distingue en todo el país. Se dice, por eso mismo, que quien se convierte en rey solo muere de viejo o por alguna enfermedad.

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Tavo Rumbas / Foto: Facebook.

El Carnaval de Veracruz nos hace creer importantes. Los turistas vienen a contemplar el jolgorio y las clases escolares se suspenden, mientras las ofertas de cerveza se apoderan de las calles y los políticos no paran de hablar sobre eso que llaman “la derrama económica”. Pero lo cierto es que la ciudad se llena de riñas y vómito; los turistas no saben que las playas en las que nadan son el desagüe de nuestros desechos.

La muerte de Tavo Rumbas no apareció en ningún periódico, pese a que era uno de los timbaleros más reconocidos de un puerto que se asume salsero. Había tocado con Celia Cruz, ganado un concurso nacional de timbaleros en la Ciudad de México y había subido muy rápido el escalafón de las oficinas de Tránsito Municipal.

A Manzanita se le cuelga de la boca una sonrisa nerviosa. Los mosaicos verdes y mal iluminados de la Funeraria Huerta enmarcan su rostro compungido. No esperaba esa pregunta. Sobre todo porque esta noche le pertenece a Daniel Rergis, El Catrín, otro Rey del Carnaval quien murió fulminado por un paro cardiaco hace unas horas y a quien velan ahora dentro de un ataúd sencillo. Nadie más ha escuchado mi pregunta. La gente remoja el pan dulce en sus tazas de café mientras recuerdan anécdotas de El Catrín, famoso por haber interpretado a Carmelo, el amor platónico de María Rojo en la película Danzón.

Antes de que me muestre la espalda sin despedirse, le pregunto a Manzanita por qué no puede decirme nada.

—Porque no puedo —responde seco—. No quiero que mañana salga en el periódico que yo te dije eso y me vayas a meter en un problema.

José Manuel Culell regresa con sus compañeros, los demás exreyes que han llegado a despedirse del Catrín —Papaíto, Bembé, Jiribilla, Jorge Negrote, Montenegro—, y me evita durante toda la noche.

Jamás volverá a dirigirme la palabra.

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Puerto de Veracruz / Foto: CC.

***

Todos los que conocieron lo saben; no lo dicen pero a veces lo cuentan en voz baja, como si ese nombre —Tavo Rumbas— fuera un vocablo prohibido capaz de hacerlos merecer la horca.

Pero su muerte no es lo único en esta ciudad que se cuenta entre murmullos: con cada hecho violento ocurre lo mismo. Esta es la tierra del susurro, del eufemismo, donde las cosas pierden su nombre. A los Zetas, por ejemplo, no se le dice así, “Zetas”; a ellos se les dice AquellosLos de la Letra. Y aquí no existe el Cártel de Jalisco, sino Los malandros. Es como si los nombres fueran una conjura, una invocación que tiene que evitarse a toda costa.

Hace tiempo que a las muertes tampoco se les dice ya con ese término. Los asesinatos, aquí son ejecuciones. Y cuando alguien muere, decimos que “ya fue”. Si alguien pregunta a cualquiera: oye, loco, ¿qué pasó con Tavo Rumbas?  Le responderán que nada, que ya fue, que ya mamó.

***

La mamá de Tavo Rumbas, Consuelo Almazán, cuenta siempre la historia de sus cacerolas arruinadas. Desde niño, Tavo solía improvisar sobre ellas usando unas cucharas de peltre como baquetas; una y otra vez, las golpeaba con ritmo y sabor, hasta dejarlas inservibles.

Desde entonces pintaba para timbalero. Gustavo Delgado Luna —su verdadero nombre— nació el 19 de enero de 1971, en una familia anclada, como muchas en el Puerto, a la cadencia salsera. Inspirado en su tío “El Mango”que tocaba con la Sonora Veracruz, Tavo aprendió la técnica de golpear el timbal antes de aprender a enamorar a las mujeres.

Su primer empleo fue con el grupo La Clave, a los 14 años; meses después sería reclutado por los Sembradores del Son, una de las orquestas más solicitadas en todo el Puerto, donde Tavo, todavía un niño, tocaría hasta cumplir 22.

Veracruz ya era, en esos años, la capital mexicana de la salsa: los jóvenes de entonces crecieron con los bailes masivos del Salón Villa del Mar, frente a la playa; con las noches interminables dentro de salones sindicales, donde Héctor LavoeCelia Cruz y Tito Puente sonaban en vivo y a todo volumen. No había fiesta local o camión en el que no sonaran la voz de Galy Galiano, las experimentaciones de las Estrellas de Fania o el ritmo desenfadado del Grupo Niche.

La vida era una extensión de la música, del baile, y esa fiebre por la rumba despertó en Tavo una ambición. Entonces, además de timbalero, figuraba ya como segundo coro. Pero quería más: quería cantar y hacerlo bien. Por eso y por muchas otras cosas, cuentan que dejó a los Sembradores del Son; por eso también cambió de mujer y se fue a Xalapa a probar suerte con el grupo Combo Ninguno.

Pero el puerto no lo dejaría ir tan fácil. Tavo Rumbas estaría de vuelta a los pocos meses, listo para forjar su nombre, su leyenda y su desgracia.

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Tavo Rumbas / Foto: Facebook.

***

La violencia nunca fue tan salvaje como en esos meses de 2011, el mismo año en que Tavo Rumbas fue asesinado. Las muertes violentas se quintuplicaron: en el 2010 se contaron 34 asesinados; ese año fueron 176.

Pero las cifras no hablan de la zozobra que hizo a los porteños adoptar extraños comportamientos. El mutismo de las autoridades se volvió impenetrable y, como consecuencia, en las redes sociales comenzaron a difundirse historias sobre asesinatos y desapariciones que nadie podía comprobar.

Veracruz dejó de ser la ciudad del bullicio y la rumba, para convertirse en la del silencio y el rumor. Las balaceras dejaron de aparecer en los diarios y cuando alguna era demasiado evidente, se publicaba con un eufemismo: “Operativo de seguridad”.

Los antros y los bares se vaciaron, las fiestas tenían lugar en casas y en moteles. Entrar a un antro era suficiente para recibir un elogio irónico: “valiente”. Ningún padre de una “buena familia” permitía que sus hijos salieran a divertirse.

Hubo rumores memorables. Un día de agosto, por ejemplo, todos estábamos seguros de que los Zetas habían esparcido niños muertos sobre la arena de Playa Norte. Niños desollados en la playa, sí, como una suerte de ofrenda salvaje ante una ciudad que, de pronto, exigía ritos mórbidos.

Estas leyendas, sin embargo, se fundaban en un horror real. El año en que Tavo Rumbas murió, pero el 20 de septiembre, pasadas las cinco de la tarde, 35 cadáveres fueron arrojados sobre una concurrida avenida de Boca del Río, como si fueran bolsas de basura, a unos metros del lugar donde se llevaría a cabo la Comisión Nacional de Procuradores.

El gobernador, Javier Duarte, y su secretario, Reynaldo Escobar, quisieron enterrar el suceso y aseguraron que esas 35 personas eran sicarios y secuestradores. Pero, entre murmullos y voces anónimas en las redes sociales, circulaba otra versión: que algunos de aquellos cuerpos, de aquellos 35 cuerpos sin vida, habían sido sacados de una fiesta en el barrio de Icazo, donde se celebraba un campeonato de fútbol.

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***

Fue la ilusión de cantar lo que trajo a Tavo de regreso al puerto.

Con sus hermanos, Irene y Ricardo, dos amigos y su hija pequeña formó un nuevo grupo: Candela. Cada 31 de diciembre, fin de año, el grupo tomaba una camioneta de batea y navegaba por toda la ciudad. Tocaban donde pudieran, toda la mañana y tarde, para recolectar dinero con la tradición de El Viejo. La tradición consiste en que una persona se disfraza de viejito encorvado y baila bajo el influjo de ritmos latinos mientras recolecta dinero.

En 1998, Tavo había ganado el título de “mejor timbalero a nivel nacional”. Solía presumir al respecto: “esos chilangos me pelaron la verga”, decía. Por eso cuando se enteró del concurso Cantar es Superior, que reuniría  decenas de cantantes del sureste mexicano, Tavo Rumbas quiso demostrar que su gaznate también era de oro y se inscribió.

Ni siquiera llegó a las finales.

Las decepciones comenzaban. De nada le servía su carisma jarocho, su labia, ni su fama de gran timbalero. Porque tocar en un grupo —y recibir una paga al final del día— no es lo mismo que administrarlo, publicitarlo y dirigirlo. A los problemas financieros, pronto se sumó su alcoholismo y su adicción a la coca. Y, por supuesto, el mal de amores.

***

El silencio es una cosa frágil. Puede cubrir a una ciudad por entero, someter a sus habitantes, pero cualquier nimiedad lo rompe con escándalo. Eso pasó en 2011 —el mismo año que mataron a Tavo—, cuando un par de tuits enloquecieron a todo Veracruz. A ese día de agosto se le conoció como “El Jueves Negro”. Durante horas no se habló de otra cosa; en el cotilleo de las calles, en las conversaciones de Facebook, en mensajes y llamadas telefónicas. Los Zetas —Aquellos— estaban secuestrando niños en las escuelas primarias. Eso decían.

Algo inaudito sucedió después. La Procuraduría General de Justicia Estatal de Veracruz detuvo a dos personas: Gilberto Vera, un profesor de clases particulares que tuiteó sobre una supuesta explosión en la calle de Anton Lizardo; y Maruchi Bravo, quien fuera funcionaria cultural en tiempos de Fidel Herrera y que entonces usaba su cuenta de Facebook para criticar la administración de Javier Duarte y para replicar mensajes anónimos sobre balaceras y asesinatos que no se informaban en los periódicos.

Después de encerrar a ambos, la administración de Duarte de Ochoa los nombraría los primeros twitterterroristas del mundo. Su crimen fue practicar lo que en esta ciudad es desde entonces una forma de vida: esparcir rumores como única alternativa al silencio y al miedo.

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Postulación de Rey del Carnaval.

***

La canción la escribió en una servilleta, la tituló “Mírame cariño”En un inicio, la dedicó a la madre de su hija Esbeydi. Tavo, eso cualquiera lo sabe, tenía facilidad para el romance; pero su exesposa era la única mujer a la que buscaba siempre, hasta que ella decidió abandonarlo definitivamente.

Tavo Rumbas era ya parte de una de las orquestas de salsa más famosas en el puerto: La Selecta de Fallo Argumedo, con quien tocaría hasta poco antes de su muerte.

—Yo no lo quería contratar porque tomaba mucho —recuerda Argumedo—.  No fue hasta que vi que había dejado la bebida que lo acepté. Y es que todo mundo le invitaba; al principio, él aceptaba las copas por cortesía pero no se las tomaba. Tomaba el vaso, agradecía y los dejaba llenos en algún lugar del escenario. Se dedicaba a tocar nomás. Y es que era tan amiguero que a él las pedas no le costaban. Comenzó a tocar con nosotros y, durante buen tiempo, no bebió. Pero recayó a los pocos meses.

Tavo le mostró la canción a Fallo Argumedo mediante una grabación casera —de guerrilla, le llaman— en la que su voz apenas se escuchaba. Fallo preparaba lo que sería el segundo disco de la orquesta, Corazón salsero, y le pidió que transcribiera la letra para componer los arreglos. La grabación les llevó más tiempo de lo habitual porque Tavo, como buen jarocho, añadía una ‘s’ al final de todos los verbos.

—Eran problemas de prosodia: los jarochos cuando hablamos nos comemos las eses, se la ponemos a donde no. Tavo cantaba “fuistes”, en vez de “fuiste”. Le costó trabajo, pero al final quedó bien.

“Si tú supieras lo que quiero de ti/ Es el cariño y el amor que me diste/ Mi vida me la volviste loca/ Y por eso que te quiero y me alocas/ Mírame cariño cómo estoy por ti.”

Aun conociendo su situación sentimental es difícil distinguir una brizna de pesar en esa letra tan simple, en esa voz aguda rodeada de trompetas.

Tal vez porque el dolor, el dolor real y mayúsculo, todavía no llegaba.

Fue justo antes de la presentación del disco que a Tavo se le cayó el mundo: su hija de 15 años, Esbeydi, se suicidó; según dicen algunos familiares lejanos, por el amor de una bailarina.

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Bahía de Veracruz / Foto: CC.

***

Las versiones sobre su muerte se multiplican. Fue un año después de haber sido nombrado Rey del Carnaval, que Tavo llegó a la dependencia de tránsito; algunos amigos de rumba aseguran que ahí está la razón de su desgracia, porque Tavo abusaba de su poder o porque a alguien no le gustó su fiesta. Cuentan también que Tavo encontró su muerte porque tuvo la ocurrencia de desobedecer “órdenes de arriba”.

Se dice también que El Capi, un bar que estaba ubicado en Nezahualcóyotl casi esquina con Cortés, era suyo; que adentro, el verdadero negocio era la droga. Por eso la contra —como llaman aquí  al Cártel que no domina la plaza— decidió llevárselo.

Quién sabe.

Un familiar cercano que pide —como todos— no publicar su nombre, narra que durante el levantón —aquí nadie dice “secuestro” a Aquellos —los narcos, los sicarios, los Zetas— se les pasó la mano —por no decir que lo torturaron hasta matarlo—; y que bastaron cuatro golpes, como en el ajedrez, para que a Tavo le diera un infarto

Sin embargo, en las redes sociales, en los bares y en las plazas, cuentan que a Tavo lo hicieron cachitos. Hay quien jura que lo metieron en una bolsa de basura. Otros, que apareció dentro de una caja de cartón. Los más exagerados aseguran que Tavo Rumbas fue encontrado “hecho cachitos” dentro de una caja de zapatos.

El día que Tavo Rumbas murió, el 9 de abril del 2011, Javier Duarte declaró Veracruz era una tierra segura para sus habitantes y para los vacacionistas que quisieran venir a disfrutarla, los Tiburones Rojos perdieron 1-0 contra los Indios de Ciudad Juárez y el presidente de Televisa, Emilio Azcárraga Jean, sufrió un ridículo accidente en un rally de Chihuahua. El día que Tavo murió nadie pronunció su muerte y, aunque años antes su foto había aparecido en todos los periódicos locales, con su corona brillante y su sonrisa jarocha al frente del festival, ese día todos prefirieron mirar hacia otro lado.

Todavía hoy, años después, cuando se habla de Tavo Rumbas, es siempre cuidándose la espalda. Su muerte es aún una asignatura pendiente. Nadie quiere que le corten la lengua por andar diciendo que a Tavo Rumbas los Zetas lo cortaron en pedazos.

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Javier Duarte, gobernador de Veracruz / Foto: Deinterespublico.com.

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Entre sus muchas derrotas, Tavo perdió también su batalla contra el alcohol y la coca. Tantas veces entró y salió de centros de rehabilitación que la cuenta se pierde en la memoria de sus amigos cercanos. “Allá me tienen siempre trabajando, siempre me tienen ocupado y no me gusta vivir así”, se quejaba cada que prometía jamás volver al anexo.

Su madre Consuelo se quedó esperando que su hijo dejara “esos malos vicios”.  Pero a nadie más parecía extrañarle; que un tipo mujeriego, llevadero, sea además adepto al trago o a la droga es una obviedad en esta tierra de machos y baile.

Tavo Rumbas era eso: un estereotipo del jarocho rumbero. El músico que duerme en el día y vive de noche, el jarocho venido de menos a más. Un hombre que, además de saber hablarle a la flota con el caló de cualquier barrio, sabía también dirigirse entre los empresarios. Un tipo llevadero, rodeado de amigos, que pronto superó el círculo musical y se involucró en los vericuetos del poder municipal.

Fue ese ímpetu bullanguero el que lo llevó a postularse como Rey del Carnaval. De nuevo, los rumores se cruzan: un locutor de salsa muy conocido en la ciudad cuenta que Tavo presumía que el cacique de los ferrocarrileros, Víctor Flores, había depositado cincuenta mil pesos para que consiguiera el reinado; otros dicen que Tavo se esforzó boteando y recolectando dinero en las kermeses para lograr su sueño: ser el magnate de las fiestas carnestolendas.

Ya era, entonces, uno de los músicos más célebres del puerto y sus contrincantes —La Beba, El Nene y Mi Sangre— perdieron por una diferencia contundente de, por lo menos, mil votos.

Cuando fue coronado, celebró con los brazos extendidos como un atleta que llega triunfal a la meta. Era su noche, él lo sabía; su Carnaval, su momento. Por una semana, Tavo Rumbas, fue el hombre más feliz de la tierra.

Un año después, y gracias a su creciente fama, Tavo Rumbas fue nombrado Jefe de Patrullas de Tránsito Municipal. El jarocho alegre, el timbalista carismático, el bullanguero, se convirtió en “un hombre importante”. A partir de ese día, bastaba una llamada al buen Tavo Rumbas para que tu auto no cayera al corralón; si un oficial te sorprendía ignorando el semáforo en rojo, mentar su nombre era suficiente para no recibir una infracción: la corrupción, antes privilegiada para los hombres de abolengo, se había democratizado.

Nadie lo decía, pero no era un secreto que la oficina de tránsito guardaba la caja chica de los Zetas —Aquellos—. Si uno intenta rastrear la relación de multas de esos años, la oficina argumenta que “los archivos correspondientes de enero-junio de 2011 tuvieron que incinerarse debido a las inundaciones de 2014”.

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Las palabras rumba y rumor se parecen. Ambas tienen cinco letras y suenan casi igual. El origen etimológico de la primera es incierto pero, quizá, no lo sé, en el pasado ambos términos tuvieron algo que ver. Ahora, en el Puerto, después de la muerte de Tavo Rumbas, después de todas las ejecuciones y los levantones, el sonido de la rumba suele estar acompañado siempre de rumores sueltos, cosas que uno oye entre una canción y otra; de manera inevitable, los significados de ambas palabras se confunden.

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Tavo Rumbas / Foto: Facebook.

Si no fuera por una solicitud de información al Comité de Carnaval, en la que se reconoce su muerte —por un paro cardiaco—, Tavo Rumbas aún estaría vivo para las instituciones.

Y aunque para sus familiares y gente cercana su muerte es un hecho —ocurrió un 9 de abril del 2011, coinciden todos—, las versiones sangrientas sobre su asesinato parecen desmesuradas. No basta decir que Tavo Rumbas ya no existe, hace falta saciar el morbo: decir que lo torturaron, que lo hicieron cachitos; contar que lo metieron dentro de una bolsa, que lo dejaron enfrente de la casa de su madre. Decir todo eso, para que su muerte tenga peso.

Sus más allegados aseguran que no fue así sino que, simplemente, a Tavo “nunca lo regresaron” y que una llamada anónima al celular bastó para enterarse.  Y cuando eso sucedió, su familia nunca se quiso a denunciar “por temor a represalias”; todos prefirieron no comentar nada, porque nadie era de confianza y el miedo era desmesurado. Uno de sus hermanos prefirió exiliarse a Nueva York. Un par de periodistas ha querido buscarlo pero él prefiere evitar el tema, como toda su familia.

Su madre, Consuelo, estaba por tramitar una declaración de ausencia, el paso previo para obtener un acta de defunción cuando no existe el cuerpo de un finado. Los abogados locales cuentan que antes este trámite solía hacerse por otros motivos —abandonos, extravíos—; hoy lo más común son las desapariciones. Doña Consuelo, cuentan, había perdido el miedo pero murió antes de hacer el trámite.

Porque en Veracruz, no sólo te pueden arrebatar la vida y el nombre, también la posibilidad de ser recordado.

Pese a todo hay quien todavía se acuerda, entre risas, de la Caribe que Tavo pintaba con brocha y que siempre arrancaba a empujones; de su alegría jarocha cuando recibió su corona durante el carnaval; de su escándalo de timbales en el patio aclimatado como establo de boxeo en la casa de sus padres, de los golpes en las cacerolas de su madre, de su ritmo en cada parranda del Puerto. De Tavo Rumbas sólo quedan susurros en boca de todos y aunque todo el mundo habla de su muerte, nadie se atreve a nombrarla.

Publicado originalmente en: https://www.yaconic.com/la-muerte-del-rey-salsero/

Expedición del mapeo y reconocimiento del Camino Real Viejo entre los pueblos de Plan del Río y Cerro Gordo (también conocido como Camino Viejo de Cortés en el siglo XIX)


por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El pasado sábado 5 de enero de 2019, se efectúo con éxito la primera expedición documental y de investigación histórica del año, por parte del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR). Esta vez, buscando rematar el trabajo iniciado con las expediciones anteriores del 13-14 de octubre, 11 de noviembre, 15-16 y 27 de diciembre de 2018, cuyos antecedentes se remontan al 16 de abril de 2013.

En esta ocasión, se convocó como de costumbre a los amigos de Veracruz, Boca del Río, Paso de Ovejas,Xalapa y Coatepec a participar, pero al no presentarse ninguno en el punto de reunión en el pueblo de Plan del Río, el Lic. Mario Gaspar, director del equipo EXESCR y organizador de estas expediciones, tomó la decisión de realizar sólo el trabajo el día. Tras avisar a su colega el ingeniero Luis Manuel Villanueva Garza en Veracruz y a la bio-constructora Soleil Milo Caraza en Xalapa, para que fueran siguiendo su progreso vía de comunicación celular, emprendió la marcha saliendo desde la iglesia de la Nuestra Señora de los Remedios a las 10:05 AM para subir la calle Camino Antiguo a la Ciudad de México hasta el segundo de los muros de contención que la bordean desde lo alto, alcanzando el limite de la expedición del 14 de octubre de 2018.

Luego prosiguió por senderos angostos hasta la subida de la enorme meseta de aproximadamente 2.48 kilómetros de largo y 500 metros de anchura en su parte central, que separa los pueblos de Plan del Río y Cerro Gordo y cuyas paredes de hasta 160 metros de altura bordean el río Grande del Plan por su flanco suroeste.

Caminando a un paso de mediana velocidad para poder documentar fotográficamente el terreno, fauna, flora y estructuras, en video, mapear con GPS los accidentes geográficos y puntos de referencia, así como constatar que no se apartaba de su ruta por lo muy crecido de la maleza en invierno, a las 11:30 AM alcanzó el limite de la expedición del 16 de diciembre, rectificando el rumbo donde aquella se desvió hacia el norte-noreste abandonando la meseta. Hasta las 1:37 PM avanzó siguiendo el camino, distinguible por las enormes lajas de piedra caliza y espaciosas anchuras de 3 a 5 metros, bordeado además por alambradas de varios ranchos.

En esta parte de la meseta, el camino real no está empedrado como calzada regular, como es posible constatar en otras regiones entre Veracruz y Perote (desde las afueras de Xalapa hasta la entrada de Cruz Blanca), sino constituido a base de capas de tierras apisonadas o simplemente aprovechando los numerosos afloramientos de roca dura. La vegetación, producto del abandono y falta de uso por siglos, hace tarea muy difícil seguir el rumbo, ocultando tramos de hasta 7 metros y obligando a rectificar constantemente o abrirse paso en medio de arbustos agrestes como el cornizuelo, muy abundante en la meseta y que durante la Guerra de Independencia (1810-1821) fuera utilizado por los insurgentes veracruzanos como su versión del “alambre de púas”, para crear barreras que bloquearan caminos y puentes al paso de las tropas realistas.

La espesura de la vegetación es tan grande, que impide ver a más de 10 metros desde el camino real viejo. Así, aunque la meseta no sobrepasa los 3 kilómetros de longitud, el avance se ralentiza por la necesidad de despejar el camino muy constantemente. Lo que sería una marcha de una hora o hora y media, se alarga considerablemente por estos obstáculos naturales.

El camino real viejo entre Plan del Río y Cerro Gordo, señalado como camino viejo de Cortés en mapas militares de la década de 1840, atraviesa la meseta por el centro, distante aproximadamente 107 metros del borde noroeste en su parte más ancha y 250 del borde sureste que da al río Grande del Plan. Esta denominación militar ayuda a fundamentar la interpretación de diversos historiadores y sustentada en las descripciones de diversos cronistas de Indias del siglo XVI (sin limitarse únicamente a Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara), de que la hueste de Hernán Cortés se dividió en dos al llegar al pueblo de Izcalpan (hoy Rinconada) hacia el 17 de agosto de 1519, marchando una parte al mando de Pedro de Alvarado por el valle del río Actopan y otra con Cortés, por el pueblo de Pangololotlan (hoy Plan del Río) y las poblaciones desde Cerro Gordo hasta el Encero; uniéndose los dos contigentes españoles y sus aliados en el pueblo de Xallapan (hoy en la ciudad de Xalapa) antes de proseguir hacia las alturas de Xicochimalco e Ixhuacan. Utilizándose esta división de fuerzas para no sobrecargar con pedimento de abastecimientos a los pueblos indígenas que hallasen en la ruta, invocando un descontento que amenazara su retaguardia.

Esta ruta seguida entre Cempoala, Rinconada y Xalapa, años más tarde, fue tomada para trazar la dirección del camino real de México a Veracruz. Por ello, es muy posible que la hueste cortesiana haya avanzado por esta meseta, cuyo ascenso y bajada no son demasiado difíciles o por sus proximidades en la barranca del río Grande del Plan, ya que el paso por la barranca que da frente al terreno plano ocupado por el pueblo de Plan del Río (de ahí el origen de su nombre), solo fue solventado hasta 1803 con la construcción de un gigantesco muro de contención de 205 metros de longitud por el Consulado de Veracruz. A partir de este año, se comienza a abandonar el uso del camino real viejo al disponer de una ruta más nivelada que rodea los accidentes geográficos importantes y no los atraviesa directamente.

En relación a la disposición del ejército mexicano para la batalla de Cerro Gordo entre el 17 y 18 de abril de 1847, donde su flanco derecho estaba ocupando esta meseta, el Lic. Mario Gaspar subió directamente desde Plan del Río por el rumbo donde se encontraba la batería de cañones conocida como “del centro”, por ser la segunda de tres establecidas para bloquear el ascenso de los invasores norteamericanos desde Plan del Río y el inicio del camino real nuevo. Fue en este sector, donde se logró el éxito para las armas nacionales deteniendo varios asaltos y causando fuertes perdidas a los invasores, mientras que simultáneamente se peleaba fieramente y se perdían el Cerro del Telégrafo y el flanco izquierdo del ejército. La perdida de estas dos posiciones a nivel estratégico y al quedar cortadas la retirada, atrapados por el enemigo por dos lados y las barrancas por otros tantos, con la linea de mando desorganizada al huir el presidente y general en jefe Antonio López de Santa Anna con los restos de su Estado Mayor, fue lo que llevó a rendirse a la victoriosa ala derecha en esta sangrienta batalla.

Avanzando por el centro de la meseta, el Lic. Mario Gaspar transitó en medio de los sectores ocupados en esa jornada, por los 5o. y 6o. Batallones de infantería de linea y el de Guardia Nacional de Atlixco. Su salida de la meseta y del camino real viejo, lo hizo en medio del espacio que ocuparon las dos baterías custodiadas por el batallón de Supremos Poderes, totalizando unos 1.360 hombres al mando del general Rómulo Díaz de la Vega.

El Lic. Mario Gaspar prosiguió en dirección casi lineal hacia centro de la meseta, donde la espesura estrecha la visual frontal del camino casi a cero y fue preciso dedicar mucho tiempo a abrir senderos nuevos con machete, alentando la marcha. El paisaje se caracteriza por ser una selva donde se percibe enseguida la escasez de agua y los organismos luchan por obtener la humedad existente. Muchísimos árboles viejos y muertos, donde proliferan hongos parasitarios de gran tamaño. Además de numerosas concentraciones de magüeyes y otras plantas de gran tamaño, que ocultan completamente el camino. De 2:03 a 3:46 PM, se tomó el único descanso de la jornada y utilizando una combinación de GPS, Google Earth y brújula tradicional, con varias marchas y contramarchas para registrar variaciones en el mapa satélital, fue que se consiguió reencontrar el sendero correcto, apenas visible o entrecruzado con otros de muy similar aspecto; saliendo a un espacioso camino de hasta 5 metros de anchura y con abundante piedra caliza despedazada.

A partir de este punto la marcha fue muy rápida hacia el noroeste, bajando totalmente de la meseta a las 4:28 PM, donde el camino real viejo se une con otro formando un solo sendero que lleva directamente hacia la carretera federal 140, que en esta región, a partir de Plan del Río, fue el camino real nuevo abierto por el Consulado de Veracruz a partir de 1803. La confluencia de ambos caminos reales, en las inmediaciones de los históricos Cerro del Atalaya y Cerro del Telégrafo o Cerro Gordo, se alcanzó a las 5:03 PM. Gracias a la baja temperatura, menor a 25 grados, la marcha fue menos agotadora que si se hubiese realizado en verano o época de lluvias con calores de hasta 45 grados, el consumo de agua fue muy poco y grande la economía de fuerzas.

Siguiendo por la carretera 140 por donde el camino real se adentra al pueblo de Cerro Gordo, el Lic. Mario Gaspar logró culminar la expedición del día a las 5:41 PM llegando al cañón “El Cangrejo” junto al salón social. Para a las 5:51 PM regresar a Plan del Río a recoger parte del equipo que dejó para poder avanzar más ligero en su ascenso a la meseta. Hacia las 8:30 PM registró su llegada sin incidentes a su hogar en la ciudad de Veracruz.

A pesar de marchar sin compañía y hacer numerosos altos para realizar geoposicionamientos y fotografías (se obtuvieron 529 de alta resolución y un video), no hubo ningún incidente que lamentar, solo se perdió un flexómetro. La experiencia y aclimatación de 10 años trabajando en esta antiguas rutas de comunicación, ayudó a sobrellevar los rigores de la marcha en medio de la vegetación tan agreste.

Así, se registró la existencia de una red de numerosos caminos secundarios que se unen todos al camino real viejo y bajando a las barrancas formadas por los lados de la meseta. En resumen, el camino real viejo, de aspecto muy similar al que baja de La Cumbre a Plan del Río pero sin sus muros de cal y canto, no es un sendero apto para carruajes pesados de cuatro ruedas en su trayecto por la meseta. No se localizó obra de fábrica alguna en forma de calzada regular con alcantarillas y muros de mampostería. Los parapetos y trincheras de las baterías mexicanas en la batalla de Cerro Gordo, si acaso existen todavía, han quedado cubiertos por la vegetación y ya no son visibles a simple vista.

En general y en la meseta, se trata más bien de un camino de herradura, donde pese a la abundancia de materia prima para construir, al parecer no se hizo inversión de recursos en siglos anteriores, más que para mantenerlo apenas abierto. Solamente la bajada por el lado de Cerro Gordo es propicia para las carretas debido a su suave pendiente de descenso. La meseta se halla virtualmente deshabitada pese a la presencia de cercas dividiendo diversas rancherías, donde no se aprecian ni construcciones ni sembradíos ni establos.

Las únicas obras de alguna importancia registradas por el momento, son los dos muros de contención cuyo estudio por el equipo EXESCR aún no ha finalizado y denotan que la subida a la meseta desde Plan del Río sí fue razón de preocupación e inversión económica tanto en el periodo virreinal como en el México independiente. La bajada por el lado de Cerro Gordo no presenta grandes inconvenientes, dado que la meseta solo es de pendiente pronunciada por el lado de Plan del Río y esto fue resuelto mediante curvas de ascenso y nivelaciones del terreno; utilizando las pequeñas elevaciones como escalones a fin de lograr un ascenso gradual y seguro sin riesgo de deslaves de tierra.

También se estudiaron diversos ejemplares de rocas componentes del camino y se marcaron 45 puntos de referencia por GPS y establecer en el mapa una ruta continúa para expediciones posteriores. Además de la dirección, aspecto y detalles del camino real viejo, que eran los objetivos primarios de todas las expediciones realizadas desde octubre de 2018.

Posteriores expediciones dotadas de más participantes, equipo y experiencia multidisciplinaria, aportarán más datos y perspectivas de la historia, arquitectura, ingeniería, biología y climatología del camino viejo de Cortés, una ruta de apenas 6 kilómetros que ha sido frecuentemente olvidada por lo agreste y accidentado del terreno y la falta de interés en superarlo, a pesar de ser un tramo de importancia tres veces histórica.

Se espera poder dar a conocer una compilación de los resultados obtenidos en las diversas expediciones, en conferencia al público en general en los meses siguientes de este año.

El Lic. Mario Gaspar agradece a todos las personas de los diversos municipios veracruzanos y que integraron las expediciones en 2018, por su activa y entusiasta participación, que ayudó a conocer mejor el terreno y rectificar errores. Siendo este conocimiento de vital importancia para alcanzar el éxito en la jornada del 5 de enero de 2019. Así como al ingeniero Alejandro Vite Mendoza, presidente del grupo ARTE, CIENCIA Y CULTURA por su apoyo económico para señalizar esta ruta.

Que tengan todos muy feliz y próspero año 2019… ¡¡¡BÉNDITOS SEAN TODOS!!!

Sacalaca, la población maya explotada y con graves enfermedades.


Por Oscar Meza García, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana (desde Quintana Roo)

por Oscar Meza.- Con seguridad hay un elevado número de comunidades mayas en la entidad que ponen en entredicho el ejercicio de gobierno del cambio, dejan de manifiesto la histórica deuda que se tiene con los herederos de esta extraordinaria civilización que surgió en el periodo preclásico y, por supuesto, muestran la abismal desigualdad que enfrentan en relación con los destinos turísticos del norte del estado, pero Sacalaca, situada a 70 kilómetros de la cabecera municipal de José María Morelos, es uno de los más vivos ejemplos de la explotación laboral, la falta de desarrollo económico y el abandono en materia de salud.

En el poblado, los aproximadamente mil 100 habitantes tienen dos cenotes y dos parroquias devotas a San Francisco y la Virgen María, respectivamente, fieles testigos de la evangelización en tiempos de las colonia, que forman parte de la Ruta de las Iglesias, y que a pesar de su importancia, ninguno de estos atractivos es explotado turísticamente en su beneficio.

Pero en términos de importancia, la falta de promoción turística es lo de menos, así como el hecho de que por falta de fuentes de empleo, la mayoría de hombres y mujeres urdan hamacas para un empresario yucateco que se aprovecha de manera vil de su apremiante necesidad.

El hombre de negocios encontró un nicho de mercado importante en Sacalaca: excelente mano de obra e increíblemente barata; no paga impuestos ni derechos de ninguna clase y tampoco gasta en prestaciones sociales en el urdido de hamacas que compra a 35 pesos por cada una.

El problema más grave que forma parte de la estampa diaria que tienen en esta población maya que siembra maíz, calabaza y frijol para autoconsumo y obtiene magros recursos, a través de estar inscritos en programas federales como Prospera, es que aproximadamente el 50 por ciento de sus habitantes padece enfermedades neuromusculoesqueléticas.

El más frecuente es el síndrome de Down, seguido por parálisis cerebral, niños con consecuencias de hipoxias -falta de oxígeno al nacer-, enfermedades metabólicas, trastornos de atención, enfermedades hereditarias, hiperactividad y, enfermedades lisosomales -conjunto de trastornos físicos que causan deformidades esqueléticas-.

En esta lamentable acumulación de males, una parte de sus habitantes padece síndrome de Morquio, enfermedad que afecta a uno de cada 200 mil personas y que se caracteriza por la estatura corta, afectación ósea severa con coeficiente intelectual normal. Por cierto, ante la falta de interés por parte de la Secretaría Estatal de Salud, los enfermos tienen que trasladarse a Mérida, Yucatán a fin de recibir atención médica.

Las adicciones, de manera especial a la mariguana, y el alto consumo de refrescos se convirtieron en problemas de salud pública de acuerdo con el Centro de Salud Rural Sacalaca. El enervante es consumido desde la primaria y la Pepsi Cola suple en un 80 por ciento la ingesta de agua.

Y mientras la exitosa industria turística crece al amparo de la marca “Maya”, los herederos de esa gran cultura siguen en el olvido, trabajando dos días al hilo para ganar 35 pesos por urdir una hamaca, rodeados de un “coctel” de enfermedades neuromusculoesqueléticas, tan frecuentes que se volvieron parte de su estampa.

 

Publicado en: https://www.elobituario.com.mx/obituario/sacalaca-la-poblacion-maya-explotada-y-con-graves-enfermedades

Detectan fallas, incumplimientos y falta de dinero en Conagua


Texto de Daniela Rea Gómez y  fotografía de Ana Cristiana Ramos

 

aniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La organización Controla tu Gobierno revisó las revisiones que la Auditoría Superior de la Federación hizo a la Comisión Nacional del Agua en 16 años. Encontró, entre otras cosas, fallas en el ejercicio de 75 mil millones de pesos

En 16 años, la Comisión Nacional del Agua ha presentado problemas en el ejercicio de 75 mil millones de pesos. Esto, de acuerdo con la revisión a 222 auditorías emitidas por la Auditoría Superior de la Federación que fueron revisadas por la organización Controla tu Gobierno.

La información está disponible en el informe “La Comisión Nacional del Agua en los informes de la Auditoría Superior de la Federación”, coordinado por Verhónica Zamudio Santos, que fue presentado este miércoles 21 y que revisó el ejercicio del año 2000 al 2016.

Entre los hallazgos encontrados en las auditorías, están:

  • Falta de definición de metas, objetivos e indicadores.
  • No precisa la información objetivo de sus programas.
  • No cumple con los requisitos para acceder a recursos públicos.
  • Falta de documentos probatorios de la ejecución de recursos
  • Diferencia entre recursos programados y ejercidos. Por ejemplo, se entregaron recursos para programa de alcantarillado si no tiene claro su población objetivo.
  • Falta de sistema de fiscalización de recursos. Falta de cuantificar la totalidad de metas programadas
  • Falta de validación de gastos, actas entregadas y cierres de ejercicio.
  • Obras inconclusas, no ejecutables o sin operar
  • Reintegros extemporáneos
  • Montos utilizados en rubros indebidos
  • Mal manejo de cuentas bancariasDe los 75 mil millones de pesos que la ASF consideró como recuperables, sólo 1 por ciento de ellos se han recuperado; el resto, 98.3 por ciento se informó que se “aclararon”, pero no se ha transparentado lo que significa eso.

Entre algunos ejemplos de los ejercicios problemáticos, Controla tu Gobierno señaló:

En el Estado de México, en el año 2011, la Conagua ejerció 335 millones de pesos en 11 obras, sólo cinco se iniciaron a tiempo y ninguna se concluyó.

En el Estado de Nayarit, también en el 2011, la Conagua ejerció 200 millones de pesos para seis obras, ninguna se concluyó.

En Veracruz en 2011, Conagua ejerció 17.6 millones de pesos, ninguna obra se ejecutó de manera completa.

En el año 2014 a nivel federal la Conagua ejerció casi 2 mil millones de pesos a través del Programa de Agua y Saneamiento en zonas rurales, que no fueron acreditados con evidencia.

Del total de las auditorías revisadas, en el 89.2 por ciento de ellas se detectaron irregularidades; de esas 198 auditorías con irregularidades, en el 19.2 por ciento la ASF se solicitan acciones correctivas. En las auditorías revisadas, se encontró que un 54 por ciento de las acciones correctivas que pedía la ASF era sanción administrativa a funcionarios responsables; es decir, que es alta la frecuencia del mal desempeño de los servidores públicos.

Verhónica Zamudio dijo que a pesar de la información valiosa que arroja la ASF, tiene limitaciones, pues “no retoma distintos enfoques de análisis que son necesarios de considerar cuando hace una auditoría de una temática como la del agua”, donde se debe revisar calidad, acceso, territorialidad.

Carmen Fernández, consultora internacional, puso énfasis en el agua potable como derecho humano y ese enfoque que debe prevalecer en las auditorías, que tienen un enfoque contable. Señaló que según los datos oficiales en México hay 9 millones de personas sin acceso a agua potable y 10 millones de personas que no tienen servicio de alcantarillado, pero estas cifras se ponen en duda según los resultados de las propias auditorías.

Fernández dijo que “hay gente que tiene agua corriente en su casa una vez al mes y esa gente esta registrada como parte del porcentaje que sí tiene acceso al agua. En México 1 de cada 3 personas, es decir 39 millones, no tiene agua potable cuando la necesita”.

Mónica Olvera, coordinadora del proyecto Acceso Equitativo al Agua de Oxfam México, dijo que los resultados de la ASF muestran un mal uso del recurso: hay pagos excesivos, compras injustificadas, obras mal planeadas y obras no construidas. “Más que insuficiencia presupuestaria, hay problemas institucionales. ¿Quién se beneficia del modelo de gestión del agua actualmente?”, cuestionó.

Zamudio, Fernández, Olvera y Nathalie Seguin (coordinadora general de FAN México, Red de Acción por el Agua) coincidieron en señalar que es urgente hacer un uso efectivo de los recursos que tiene Conagua y crear una entidad reguladora independiente, pues el órgano interno de control no tiene independencia presupuestaria y tiene conflicto de interés.

El documento completo, la metodología y gráficas pueden ser revisadas en el sitio de Controla tu Gobierno https://controlatugobierno.com/


 

“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

Presunto narco, candidato de Morena al Senado


por Ricardo Ravelo Galo

 

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En Baja California Norte, particularmente en la ciudad de Ensenada, estalló el escándalo mediático que salpica al candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador, quien pregona ser un defensor a ultranza del periodismo libre y, sobre todo, de la libertad de expresión.

Pero la convicción de López Obrador sobre la libertad de expresión y de pensamiento no es acogida, por lo visto, por todos sus seguidores y menos por algunos los candidatos de Morena a puestos de elección popular, quienes en muchos casos actúan como caciques, son prepotentes y piensan que todo lo resuelven con dinero y bravuconadas.

Es el caso, por ejemplo, del político y empresario de la comunicación, Jaime Bonilla, un personaje de sucia historia en Ensenada, Baja California, quien es dueño del canal 29 de televisión.

Resulta que en días pasados, Bonilla, quien se ostenta como amigo estrecho de López Obrador –por lo menos deberían tener afinidades en común, pero no es así –despidió al periodista Jorge Díaz, sin mayores explicaciones, cuando conducía su programa Lánzate, un espacio que, como pocos, era aceptado por el público por su libertad en el manejo informativo.

En medio de la efervescencia por las campañas políticas, el despilfarro de recursos de dudosa procedencia y otros vicios que han salido a flote en el proceso electoral, a Jorge Díaz se le ocurrió hacer un comentario sobre el derroche de recursos del candidato del PT-Morena por el distrito 03, Armando Reyes.

El comunicador hizo una crítica sin mencionar nombres ni partidos. Simplemente habló en términos generales; argumentó que ese candidato estaba gastando mucho dinero en la campaña y que, hasta donde se podía inferir, se desconocía el origen de los recursos.

El periodista fue sacado del aire sin mayores explicaciones, al más puro estilo de los caciques del PRI en las peores etapas de la represión a las libertades. De inmediato se comunicó con él Jorge de a Cruz, contador de la empresa, quien le dijo que por órdenes de Bonilla se cerraba el espacio televisivo, a menos que fuera a ver personalmente al candidato Armando Reyes para ofrecerle una disculpa, la cual se haría extensiva públicamente.

Después se comunicó con el periodista Armando Ayala, gerente del canal, quien le dijo que lo esperaba en su oficina para aclarar lo que había dicho al aire. Le ordenó que le pidiera disculpas al candidato Armando Reyes, pues esa era la condición para considerar reabrir el espacio. De lo contrario se quedaba sin trabajo. Además, le dijo también que su regreso al programa Lánzate dependía de lo que decidiera el candidato Armando Reyes.

El periodista se negó, al considerarlo humillante, después de que criticó el despilfarro económico del abanderado del PT. Simplemente le pareció indigno hacerlo y asumió el despido como una consecuencia del ejercicio de su libertad.

Ayala lo condicionó:

–Si no ofreces disculpas, no se abrirá el espacio. Tienes que pedirle perdón por lo que hiciste. Esas son las instrucciones de arriba.

Pero días después de su despido Jorge Díaz le llamó por teléfono a Jaime Bonilla, el propietario del canal, quien como ya se dijo es candidato de Morena al Senado de la República y amigo cercano de Andrés Manuel López Obrador.

La llamada fue grabada por los órganos de inteligencia y sus partes medulares fueron difundidas en redes sociales. En la comunicación telefónica se escucha hablar al periodista, quien se quejó del despido y de que la televisora resultó intolerante ante una crítica que, según dijo en un comunicado difundido en las redes sociales, no tenía la mayor trascendencia porque no mencionó el nombre del candidato ni del partido que lo abandera. Pero queda claro que todo el mundo se enteró y supo a quien se refería.

Sin embargo, para Jaime Bonilla la crítica de Díaz hacia Armando Reyes sí tendría consecuencias y muy graves: se podrían en riesgo algunos negocios de construcción, previamente pactadas, por lo que Bonilla expuso su más elevado interés en ganar varios distritos del estado de Baja California Norte, entre ellos, Rosarito, Tijuana y Ensenada, pues había hecho compromisos fuertes en temas de negocios y el triunfo en ese distrito depende de Armando Reyes, le dijo con tono tajante.

Bonilla le recriminó al periodista que lo estaba afectando en sus intereses políticos y empresariales. Le dijo también, según el audio que se dispone, que él estaba apoyando con dinero al abanderado del PT y de Morena y que además le había prometido otorgarle todo el apoyo de la televisora para garantizar su triunfo.

“Para mí es muy importante ganar ese distrito, le dijo Bonilla a Jorge Díaz, y si golpeas a Armando Reyes me golpeas a mí. Golpeas mis intereses cuando le pegas a los candidatos que van conmigo en la coalición. Quiero que me apoyes y que te sumes a este proyecto, quiero que se solidarices conmigo. Y para esto te pido que vayas a ver a Armando Reyes y hagan las pases. Es para mi es muy importante porque no vaya a pensar que lo estoy traicionando y no es así.

Lo que llama la atención de todo esto es la incongruencia de Bonilla con los intereses de Morena y de su candidato presidencial, quien se solaza públicamente de ser un defensor de la libertad de expresión. Pero su candidato al Senado por Baja California –Jaime Bonilla –despide al comunicador por ejercer la crítica, lo que confirma que el empresario y político es un usurero de los medios y del periodismo.

El empresario Jaime Bonilla Valdez es señalado en Tijuana y Ensenada como un insubordinado y un hombre que no respeta los lineamientos de Morena. Simplemente quiere hacer su voluntad y en ese afán ha causado muchos problemas a Morena y a AMLO en el estado.

Alrededor de Bonilla han surgido varias voces críticas que cuestionan su comportamiento y se preguntan por qué Morena y AMLO lanzaron a este “hombre anárquico” como su candidato al Senado. Una de esas voces es la del teniente coronel Julián Leyzaola durante una entrevista que le concedió al periodista Paco Palani.

Dijo Leyzaola que Bonilla Valdez es un delincuente. También dijo, sin cortapisas, que Jaime Bonilla Valdez actuaba como un candidato anárquico e insubordinado que no respeta las reglas del juego. “Me parece ilógico que un subordinado del partido Morena en un estado quiera cambiar las reglas a nivel nacional”.

También le preguntaron a Leyzaola –por años el responsable de la seguridad en Chihuahua y Baja California –que con quien preferiría hacer alianza: con Bonilla o con el senador panista Jorge Ramos. Y respondió sin rodeos:

–Con Bonilla jamás trabajaría, con Ramos tendría que pensarlo

No es la primera vez que Leyzaola cuestiona a Jaime Bonilla, de quien ha dicho que ha sido acusado de actos de corrupción y de estar vinculado con algunos narcopolíticos. Algunos miembros de Morena, incluso, lo acusan de ser el responsable de una desbandada de morenistas ocurrida en 2015 en Baja California Norte.

En ese tiempo, los morenistas rechazaron su nombramiento como dirigente de Morena en el estado, pues entre otras acusaciones fue señalado de estar relacionado con el lavado de dinero. Pese a esta mala fama, Morena y AMLO dieron su visto bueno para que fuera el dirigente, primero, y el candidato al Senado, después. ¿Será esto un ejemplo de la amnistía de AMLO para los presuntos delincuentes y narcopolíticos?

Jaime Bonilla tiene una historia sucia. Es pública, muy pública al igual que sus presuntos nexos con el manejo de dinero de dudosa procedencia. Ahora quiere fuero como senador y busca afanosamente serlo a costa de lo que sea. No tiene límites en sus ambiciones personales.

De acuerdo con informaciones difundidas en Baja California y documentos en poder de quien esto escribe, Jaime Bonilla amasó una gran fortuna a base de corrupción.

Un corporativo trasnacional hizo amasó millones de dólares exportando agua potable que pertenecía por derecho a Baja California gracias a los pactos que Bonilla hizo cuando fungió como diputado federal, en 2012, por el Partido del Trabajo.

Bonilla protestó como diputado federal en 2012, pero antes fue uno de los cinco directores de Agua de Otay, en San Diego, California. Se asegura que sus alianzas le ayudaron a cabildear a favor de la Consolidated Water Company, empresa que se amasó millonarias ganancias a costa de los bajacalifornianos.

Y es que Bonilla operó a favor de CWC para que se explotaran los recursos naturales del estado y se vendiera al Distrito de Agua de Otay. Bonilla dirigió esta dependencia hasta el 2011, pues fue separado del cargo debido ser acusado de actos corrupción.

Una investigación en las oficinas estatales y centrales de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la Secretaría de de Infraestructura y Desarrollo Humano (Sedue) y La Comisión Nacional del Agua, así como el seguimiento que se hizo en el Distrito de Otay, revela que Bonilla logró que el gobierno emitiera el dictamen ambiental a favor de la corporación privada en marzo de de 2015.

Pero de manera inusual, Semarnat  no subió copia digital de la resolución para consulta ciudadana ni tampoco incluyó el resolutivo en los números de la Gaceta Ecológica correspondiente a ese tiempo.

CWC –la empresa que operó el negocio del agua con Bonilla – opera en ocho países, posee veinte plantas desalinizadoras que producen 98.2 millones de litros diarios de agua potable. Sus ganancias anuales se estiman en unos 500 millones de dólares, pero gran parte de sus operaciones las realiza al estilo de la trasnacional Odebrecht: corrompiendo a políticos.

En el reciente debate celebrado entre candidatos a senadores y diputados en Baja California, la historia sucia de Bonilla salió a la escena pública. El abanderado de Morena no asistió a debatir. Alejandro Arregui, el candidato del PRI, dijo que lamentaba que Bonilla no haya asistido al debate y públicamente exhibió un documento titulado “Expediente Bonilla” y dijo que en dicha investigación hay muchas cosas oscuras que el morenista debe explicarle a la gente.

Ahí mismo, Ignacio Anaya, abanderado del Partido Verde, celebró que Jaime Bonilla no haya asistido a debatir. “No me gusta debatir con delincuentes”, señalo.

Armando Reyes, por su parte, resulta ser otra ficha negra. Actualmente es el candidato de PT y de Morena por el distrito 03, pero a lo largo de su historia acumula acusaciones por presunto enriquecimiento ilícito, compra de propiedades millonarias, entre las que destaca una mansión en la llamada ruta del vino. También posee varios vehículos de lujo.

Pero otro lado oscuro de Reyes es que ha sido acusado de acoso sexual en varias ocasiones. En Baja California se afirma que suele ofrecer puestos en el gobierno a mujeres que militan en la política o que aspiran a un cargo público, pero a cambio tienen que ceder a sus pretensiones sexuales. Tan larga es su historia delictiva que, se asegura, esa es la razón por la que busca un escaño en la Cámara de Diputados, pues pretende blindarse con el fuero. Y también se dice de él que representa a “la mafia del poder”, justamente lo que AMLO cuestiona, pero si se trata de sus candidatos el tabasqueño guarda silencio.

Recientemente visitó el estado de Baja California Tatiana Clouthier, la coordinadora de la campaña de AMLO. A ella le cuestionaron que cómo era posible que López Obrador y Morena apoyaran a candidatos de negra historia como Bonilla y Reyes, además de otros que tienen antecedentes de estar ligados al narcotráfico.

Clouthier respondió sin tapujos:  Si no quieren a los candidatos de Morena, no voten por ellos, pero apoyen a Andrés Manuel para la presidencia de la República. Esa fue la salida. Ni un argumento más y mucho menos una explicación. Simplemente se ausentaron las palabras.

Lo cierto es que en Baja California como en otros estados –y eso lo sabe AMLO –Morena se ha convertido en refugio de presuntos delincuentes, lavadores de dinero que, como Jaime Bonilla, buscan blindarse en el fuero para mantener sus cotos de poder ahora desde la izquierda. Y en la defensa de sus intereses mafiosos despiden a periodistas, cierran espacios críticos a pesar de que López Obrador defiende la libertad de expresión, pero respalda a personajes de la peor ralea.

Por Ricardo Ravelo

Ricardo Ravelo Galó es periodista desde hace 30 años y se ha especializado en temas relacionados con el crimen organizado y la seguridad nacional. Fue premio nacional de periodismo en 2008 por sus reportajes sobre narcotráfico en el semanario Proceso, donde cubrió la fuente policiaca durante quince años. En 2013 recibió el premio Rodolfo Walsh durante la Semana Negra de Guijón, España, por su libro de no ficción Narcomex. Es autor, entre otros libros, de Los Narcoabogados, Osiel: vida y tragedia de un capo, Los Zetas: la franquicia criminal y En manos del narco.

50 KILÓMETROS EN SOLITARIO, DE CONEJOS A PAJARITOS…


por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

¡Feliz noche, queridos amigos facebookianos! Hace poco me preguntaron sobre cuál fue mi experiencia más emocionante e inolvidable, en los 8 años que tengo explorando y estudiando los caminos reales de Veracruz a México, así como sus caminos secundarios. Contesté que fue en el periodo de abril a diciembre de 2013.

Como ya saben, inicié mi proyecto del camino real el 1 de enero de 2010 y pasé hasta diciembre de 2012, viajando siempre sólo por el Estado de Veracruz, visitando y documentando edificios militares, cuevas y obras antiguas. Viajaba sólo porque nadie creía o comprendía lo que estaba haciendo, incluso hasta sufrí el desprestigio gratuito por parte de guías de San Juan de Ulúa y académicos de la Universidad Veracruzana. Y digo gratuito, es porque mi único pecado era y es compartir lo que se de historia en facebook, en lugar de guardarmelo celosamente para mi.

Al iniciar 2013, dividía mi tiempo en estudiar un diplomado de 9 meses en historia del arte prehispánico, impartir alguna conferencia, dar mis cursos de fotografía y mapear el camino real de Veracruz a Xalapa, haciendo levantamiento foto-arquitectónico de cuanta estructura antigua encontraba. De enero a abril recorrí los 19 kilómetros del camino real de Paso de Ovejas, con mis buenos amigos pasovejenses Francisco Castillo, Aurelio Molina, Saúl Pimentel y don “Canelo”, trabajando ardúamente 2 veces por semana.

De repente tras la semana santa, ya nadie me podía acompañar y todos estaban demasiado ocupados. Había trabajo pendiente, pero faltaban manos. Reflexioné que mis amigos, en su bondad ya me habían ayudado bastante y no era cortés de mi parte molestarles. Ya que la naturaleza humana es muy voluble y se dan los casos más variados: a veces las esposas se encelan, no resisten el clima ni caminar mucho, los negocios hay que atenderlos, les entra pánico al caer la noche, etc. Pero esa es la realidad y hay que aceptarla tal y como es.

Recordando un viejo dicho que mi santa madre, la enérgica y porfiriana profesora de educación física doña Aúrea Luz Covarrubias González me enseñó de muy niño, que “Él que es buen gallo es cualquier gallinero canta”. Que traducido a lenguaje metafísico, es que cada quien debe y puede brillar con luz propia en cualquier situación oscura. Le agregué además un Sikata Ga Nai (no puede hacerse nada al respecto) y un Shō ga nai (hay alternativa), que aprendí de la cultura japonesa que tanto he admirado y estudiado, en la que me hubiese encantado nacer si el destino no hubiese escogido México.

Acepté que me había quedado sólo y que sí había alternativa, y esta era continuar y hacerlo sólo, retomar el sendero del caminante solitario y avanzar con tal fuerza y decisión, que a la larga las fuerzas del cosmos se inclinarían a mi favor, aunque como comprobé después, solo necesitaban comprobar de qué madera estoy hecho.

Así que tomada la resolución, hice inventario de mi pobre humanidad: 1.75 metros de alto, delgado fibroso, manos grandes como aletas de pato, jarocho, piel morena clara, cabello negro, míope, pies de 8,5, zancada de un metro y obstinado como las siempre inefables y bien ponderadas mulas de San Pancho. Empaqué en mi mochila mi machete de 12″, mi cuchillo “Tiburonero”, agua, fruta, tortillas, chicharrón y carne de res. En mi cinturón de trabajo, una pequeña cámara Kodak Easy-Share de 16 megapixeles, baterías de repuesto. Me enfundé en un uniforme y botas de CFE y una gorra café con letras doradas a la que le tengo mucho cariño. Todo mi equipo era simple, nada costoso y sofisticado, exento de marcas de alpinismo o excursionismo especializados.

Soy un hijo de Capricornio que nació con el ascendente en Libra, el cual no es el más recomendable para estos quehaceres, pero en fin, uno tiene que trabajar con lo que hay y no se consigue una nueva constelación en el OXXO de la esquina.

La verdad, no podía culpar a mis amigos por no querer salir, pues el estado y mi ciudad Veracruz se hallaban en su peor fase de asesinatos, decapitados, balaceras, histeria en las redes sociales, facebook servía de alarma temprana, aparecían cuerpos tirados en las rutas que debía recorrer y las patrullas militares deteniendo a todo mundo, tras disolver a la policía municipal por casos de corrupción, En resumen, el peor escenario posible para un explorador que hace estudio de campo. Pero confiando en mi buena estrella que nunca se ha apagado, solo eclipsado ocasionalmente, me puse en marcha, a despecho del eterno y egoísta Doc Ventarrón de color gris que en vano me tentaba con sugerencias de pasarmela tranquilamente encerrado en mi casa mientras Veracruz se caía a pedazos por la inseguridad.

Y debo decir que mis fieles amigos de otros municipios me avisaban que aquí y allá había muertos, ejecutados, que las alcantarillas del camino real estaban llenas de malandros, que no me presentara por allá, etc. Y deliberadamente, pese al cariño que les tengo, nunca les hice caso.

En los siguientes meses trabajé por tramos, bajo el ardiente calor de la zona semiárida del centro del Veracruz: de 40 a 50 grados centígrados en las carreteras, el aire ardiendo y el suelo desértico candente bajo las botas. Comencé en Casa Blanca (extremo oeste de Puente Nacional) y bajé 11 kilómetros hasta Conejos. Después 10 kilómetros de Rinconada a La Cumbre. Luego 7 kilómetros de Cerro Gordo a Plan del Río y luego 16 kilómetros de Cerro Gordo hasta Pájaritos. Más algunos kilómetros de caminos secundarios calculo que serían alrededor de 50 en total. Salía de mi casa a las 5 o 6:00 AM y regresaba a veces en la madrugada del día siguiente, si améritaba pasar la ocasión trabajar todo el día, practicar foto nocturna de narturaleza y el cielo estrellado.

En esos meses y con la experiencia del periodo 2010-2012, recorrí senderos pedregosos, subí a muchos cerros, bajé a incontables zanjas para limpiar de maleza con mi machete las decenas de alcantarillas del camino real que iba encontrando, Geoposicionaba y marcaba en mi mapa. Frecuentemente se me terminaba mi ración de agua potable y tuve que echar mano de mangos, ciruelas y tunas salvajes para hidratarme, como en el infernal tramo Cerro Gordo-Plan del Río. O simplemente cerrar el pico y aguantarme hasta que apareciera un poblado o un arroyo. Los pies me dolían a más no poder por el terreno accidentado y el calor que se transmitía a la planta de mis pies. Varias veces me perdí en caminos antiguos como en el Órgano y La Bocana, Nada me salvaba de las asoleadas, picaduras de mosquitos y menos de las caídas por los caminos y carreteras en mal estado. Crucé barrancas y ríos buscando captar las estructuras y su belleza natural.

Pero no todo fue sufrir, en cada pueblo hice buenos amigos, muchos me conocían por facebook y seguían mis publicaciones. Al regresar tenia 2 o 3 contactos nuevos que agregar. Muchos me reconocían aunque aun no portaba el overol rojo escarlata que me hizo muy identificable desde 2014. Una vez un chico vendiendo mangos en El Vigía, me reconoció y me dijo “Yo lo conozco, usted es el hombre del camino real”.

Casi siempre comía mi pobre ración en donde podía descansar a la vera del camino o la carretera, con un poco de sombra o simplemente caminando y haciendo mis miserables taquitos sobre la marcha, ante la mirada de gente extrañada ante mi proceder.

Las fotos donde yo aparezco, eran tomadas a pedido mío a gente que encontraba, pues pese a ser instructor de fotografía, soy pésimo para captar mis selfies, jajajaja. Me topé con gente grosera, prepotente, individuos que llegaron a insultarme y echarme sus perros encima sin más causa justificada que acercarme a hacer una pregunta. Conocí también gente muy amable que me daba agua y consejos, de cada municipio donde pasaba (Veracruz, Paso de Ovejas, Puente Nacional y Emiliano Zapata) me enteraba de como vivían y como el terror estaba en el aire, porque los Zetas y otros grupos criminales no daban descanso. Curiosamente, nunca tuve líos con los militares, criminales y malandros locales; posiblemente pensaron que un loco que no traía equipos costosos encima, que no iba a pedir protección a los palacios municipales ni a impresionar a los rancheros y cronistas con credenciales académicas cual si fuera dios todopoderoso de la Universidad Veracruzana, que estaba con la piel y ojos enrojecidos por el sol y con cara eterna de sediento, no valía la pena gastar una bala en él.

Recuerdo el día en que mapeé el Camino Nuevo del Consulado de Veracruz entre Cerro Gordo y Plan del Río, hallando alcantarillas bajo la carretera. En una de ellas, al regresar al terraplén, encontré la calavera pelada al sol brutal y sin mandíbula, de un infeliz al que habían decapitado una semana antes. La autoridad halló el cuerpo y yo la cabeza. Hice el levantamiento fotográfico, marqué el sitio y subí a pedir ayuda a los marinos, los cuales jamás aparecieron y vaya que frecuentemente los veía pasar junto a mi, Ya después desde Veracruz, pedí a Protección Civil de Emiliano Zapata que fueran por el cráneo y le dieran cristiana sepultura.

Recuerdo a un perro enorme que quería comerme en Corral Falso pero al que mis gritos y una buena piedra le hicieron recapacitar a tiempo (no llegué a lastimarlo, solo quería espantarlo). También los ricos flanes y carnitas de RInconada, porque, aunque hambriento, por extrañas razones no consumía sus garnachas, que son su orgullo gastronómico para viajeros (en 2014 corregí esa omisión).

¡Inolvidable aquella vez que caí en las trampas del fortín de Plan del Río! Solo me salvé al caer de espaldas, porque estaban llenas de maleza y eso amortiguó el golpe. Bueno, sirvió para captar desde un ángulo inusual al viejo guardián y dedicarle unos improperios a su diseñador venezolano Fernando Miyares y Mancebo y a sus constructores, los hermanos RIncón. O las veces que ascendí hasta el Cerro Gordo y las que caminé hasta la torre telegráfica de Corral Falso abriéndome paso entre excrementos del ganado y vegetación crecida y seca.

¿Cuantas veces no me espiné y lastimé las rodillas bajando a zanjas para localizar alcantarillas y muros de contención? ¿Cuantas no dejé mi propia sangre en el terreno? Y mucho de eso me lo hubiese evitado si usando el sentido común hubiese copiado a los lugareños y me hubiese provisto de una buena vara para apoyarme. Al menos logré seguir el consejo dos veces centenario de llevar machete en esos terrenos.

¿No recordaré que en los túneles del alcantarillado colonial jamás hallé a los tan temidos malandros sino tan solo un conejo café que huyó saltando al verme? ¿Olvidaría las mentadas de madre, burlas y sarcasmos de gente que sin conocerme se burlaba de mi al pasar en sus vehículos en la carretera? ¿Y que decir de los arqueólogos que me decían que no perdiera mi tiempo porque ya no quedaba nada que ver del camino real, ni arriba ni abajo, pero que por favor les pasara mis datos si volvía vivo? ¿Y la hostilidad gratuita de mis hermanos de profesión, que se burlaban de mi porque ellos muertos de miedo ya no salían a grabar ni al rancho más cercano o averiguaban si hubo balaceras para no ir?

Nunca les dije, para no preocuparlos o humillarlos (porque hay egos muy frágiles que enseguida se ofenden) que yo salía en cualquier día y hora, a cualquier sitio, incluidos los de muy mala fama por sus ajustes de cuenta como Cerro Gordo, Paso de Ovejas o Santa Fé. Y que mi única protección eran mis convicciones, un machete sin filo del que muchos se burlaron y las oraciones de mi madre ciega pero preocupona como buena Virgo que es.

Mis fieles amigos al escribirme o llamarme ya no decían ¿Como estás? sino ¿En donde andas? Y a veces por la radio en algún pueblo remoto, oía que alguien le mandaba saludos a un tal Doc Ventarrón, ese ente que mi hermano comunicólogo Calderon Vivar Rodolfo Multimedia definió a finales de 2014 como “una especie de mítico personaje que recorre de norte a sur nuestra entidad, allegándose evidencias del pasado, con su cámara fotográfica y los archivos históricos documentales encontrados” (ahora ya sabe que no es mítico y sí de carne de pollo rostizado).

Pero tampoco podría olvidar las noches de cielo estrellado, con las conjunciones planetarias de Venus y Júpiter con la Luna. Los bellos amaneceres desde los cerros cuando decidía quedarme o las candentes puestas de sol en medio de arena y tierra calcinada. El refrescarme la cara con agua de los arroyos, el reírme de mis propias estupideces y falta de experiencia como explorador ¿Cuantas veces no pasé junto al cañon Cangrejo en Cerro Gordo? ¿Cuantas cosas interesantes no logré captar con mi “Uva”? ¿Cuantas veces no me atrapó la lluvia y otras el viento cargado del malvado pica pica, que es el terror de los excursionistas?

Recuerdo aquel chico de Plan del Río que me salvó de morir de sed llenando mi recipiente, cuando en otra casa una mujer desaprensiva ignoro totalmente mi súplica. También mi llegada al “Limón Gigante” o sea la pelota emblemática del Club de Golf de Xalapa a orillas de la carretera 140. O cuando las camionetas de CFE pasaban junto a mi y me saludaban creyéndome uno más de su fraternidad (por el uniforme), me invitaban a subir para darme el aventón y se extrañaban de que decía “Gracias, ya me falta poco” (en mi estilo personal, decir poco son 10 kilómetros, como cosa de caminar cualquier día).

Y ese hermosísimo tramo de Cerro Gordo a Corral Falso que llegué a amar, por el rancho Los Reyes y porque durante 5 horas no paraba el cielo de mantenerme mojado con lluvia, secarme al sol que se asomaba tras las nubes y nuevamente lluvia, sol, lluvia, sol hasta que se decidió salir totalmente cuando arribé a la laguna de Miradores del Mar. Sobra decir que no morí de neumonía gracias a uno de esos cafés de 15 pesos que venden en el OXXO más cercano.

Y siempre con la mala fortuna de que nunca tropecé con uno de esos doblones de oro español que dicen los numismáticos que están a flor de tierra por todo el camino real (rayos, me hubiesen servido para financiar mi trabajo sin tantas penalidades). Pero a decir verdad, hay que ser honesto, mi trabajo es de investigación y no me dedico a cazar tesoros, aunque no falte quien diga que me los quiero quedar todos para mi (en sus sueños solamente) y porque se, que aún en los amigos de años, existen quienes al olfatear algo de metal (no necesitan verlo para sacar sus ambiciones reprimidas) se olvidan de ética, mesura y sensatez. Se les mete la fiebre del oro y echan al caño toda amistad.

Nunca pude ver un espectro o fantasma o espíritu chocarrero cuando estaba dentro del alcantarillado o cuevas (mil demonios, de verdad que tengo mala suerte, porque le hubiese cobrado a Castañeda o a Maussán por traerlos a filmar). Y desde luego, no obtuve ni una visión (más allá de espejismos de deliciosas Coca Colas bien frías), ni vi ángeles ni demonios ni químeras (bueno, solo las de algunos pueblos, cuyo nombre no viene al caso pero que todos conocen, incluso con orgullo) y solo me aproximé al Nirvana cuando a punto de morir de deshidratación en Palo Gacho, unas inoportunas ciruelas de jugo me disuadieron de presentar mis respetos a Buda por el momento.

Jamás olvidaré esa tarde que buscando cierto fortín en el área del Órgano, me perdí totalmente y tras agudizar mi cerebro buscando referencias geográficas, logré regresar a la ruta y en el proceso, hallar por accidente los muros de cal y canto de una calzada tapizada de cantos rodados. Igual las veces en que llegaba exhausto a mi destino y el gran vestigio aparecía en la última hora de luz, obligándome a sacar fuerza extra de quien sabe donde y seguir trabajando.

O cuando me lastimaba un brazo o una pierna, tenia que de alguna forma controlar el dolor y seguir avanzando, cojeando, en contra del sentido común que me gritaba que abordara el próximo AU o TRV y mandara al diablo al camino real junto con Maximiliano, Juárez, Miyares y una larga lista de señores ilustres que por él transitaron.

Si algo aprendí, no del todo porque de 2010 a 2012 ya había visto suficiente mundo, es que muchos de los temores con qué vivimos actualmente, no es que el mundo sea muy peligroso (y el Todopoderoso sabe que lo es), sino son nuestros temores los que nos predisponen a ver un mundo de pesadilla que no existe en realidad y vivimos en una permanente paranoia, que nos hace cuidarnos clínicamente tanto, que esa salud supervisada solo es para llevar vidas intrascendentes y exentas de significado, con una enorme tendencia a los resultados fáciles y a buscar fama, fortuna y poder sin derramar una sola gota de sudor si es posible economizar incluso eso.

Porque hemos creado una sociedad que se basa en la percepción hipócrita del puesto, de la fama, del micrófono y la cámara, para determinar la valía de una persona y las oportunidades, despreciando los verdaderos méritos y esfuerzos. Yo que soy comunicólogo, se que en mi profesión mucho de culpa tenemos de eso,

Después de esos meses, y tras sufrir tanto en cuerpo, alma y hablar conmigo mismo en tantos kilómetros solitarios, sin más compañía que mi mochila, mi cámara y el terreno desolado, el espíritu de un hombre no vuelve a ser el mismo y muchisimas de las incomodidades cotidianas que alteran a nuestros semejantes, se vuelven insignificantes pequeñeces. Pero tal estado de vitalidad, seguridad en uno mismo (que muchos ignorantes confunden con petulancia o soberbia) y alta autoestima (la que se logra por méritos propios y no por estar rodeado de gente o recibiendo likes) no son regalos que el cielo otorgue gratuitamente. No, los cobra muy caro y duelen en carne propia.

Solo así se logra lo que Apolo Creed le dice a Rocky Balboa: “Tener ojos de tigre” (aunque en lo personal prefiero tenerlos de gato, porque no hay animal más perfecto que esos pequeños tunantes, reyes de su ecosistema).

Pero tras pasar por el infierno ¿Pueden espantarme los desatinos de una mujer de mal carácter enferma de megalomanía? ¿Pueden superar mi entereza el bullyng de 8 contra 1 porque no se atreven a medirse de 1 a 1? ¿Pueden romper mi fuerza de voluntad el verme abandonado, incomprendido y despreciado en algún momento? ¿Puede romper mi capacidad de asombro ver tantos prejuicios y decadencias sociales y políticos? ¿Tengo que retroceder porque haya académicos que desprecian la investigación libre y que valoran el fruto por su cáscara y no por su pulpa? ¿Pueden disuadirme de continuar los sarcasmos y burlas de otros que presumen su experiencia en esta u otra cosa? ¿O pueden hacerme variar de decisión quienes nunca se han atrevido a cruzar una barranca profunda sin más apoyo que sus pies y por caminos que no están trazados? ¿Pueden darme otra cosa que no sea risa, el que mentes enfermas digan que me las doy de historiador cuando siempre he tenido la ética de decir que soy un orgulloso hijo de la Facultad de Ciencias de la Comunicación UV y que Dios da oportunidades para todos?

Y digo mentes enfermas en sentido compasivo, pues quiero creer que existe algo en el clima, el calor o alguna sustancia nociva en el ambiente, para justificar la enorme cantidad de personas afectadas por conductas sociopatas, esquizofrénicas y maniaco-depresivas, que existen en el Estado de Veracruz. Triste es cuando estos dolientes, que no diferencian el bien y el mal en su debida dimensión, se apoderan de una red social y se dedican a hostilizar al resto de la humanidad en formas tales, que mucha gente cuerda les apoya… hasta que son víctimas de sus peculiares procederes.

Definitivamente no y en esos meses comprendí también, que si el espíritu humano no se pone a prueba por la adversidad, será siempre mediocre y tenderá a buscar la gloria en el plagio, el robo y en creer que decir y escribir simplezas es lo mejor que se puede lograr. No es que uno busque el dolor, pero sabía es la reflexión de qué necesitamos probarnos en el fuego para purificarnos de la vil escoria que contamina el metal noble del que podríamos estar hechos.

Cuando finalmente descansé comiendo el pastel de mi cumpleaños 2013, supe que ese periodo de sufrimientos no sería en vano y de alguna forma, me serviría para los años venideros, para resistir los golpes de la mala fortuna y las ingratitudes de la raza humana, a la que muy orgullosamente pertenezco. Mi peregrinar por esos caminos de mala muerte pero llenos de historia, sol, tierra calcinada y vientos que irritan los ojos, me dio también una paz inigualable y un sentido del humor que si ya tenia, se amplificó notablemente al tener que consolarme a mi mismo cuando se acababa el agua potable o se percibía la histeria popular por algún asesinato ¡Y el Todopoderoso sabe que todos los días se sabía de uno desde Veracruz hasta Xalapa!

“El Carrete”, financiero de campañas


por Ricardo Ravelo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En el estado de Morelos, donde Graco Ramírez se jacta de gobernar con la ley en la mano, el control de más de medio estado está bajo el poder del crimen organizado, el narcotráfico, su expresión más violenta, operado por Santiago Mazari, el famoso “Carrete”, líder del cártel de “Los Rojos”.

Intocable en lo que va del gobierno del perredista, protegido por la policía del estado, “El Carrete” es el azote de Morelos, el capo que ya alcanzó en poder e impunidad a Arturo Beltrán Leyva, abatido en 2009 por efectivos de La Marina; también se equipara en control territorial a Juan José Esparragoza Moreno, “El Azul”, declarado muerto por sus familiares, quien en el sexenio del panista Sergio Estrada Cajigal gozó de una etapa de esplendor porque, igual que ahora ocurre con “El Carrete”, vivía sin ser molestado, tenía a su servicio a la policía y traficaba con todo tipo de sustancias con la complicidad de las autoridades.

Refugiado en Morelos y Guerrero –su principal corredor para el trasiego de drogas –“El Carrete” logró controlar ambas entidades a base de violencia, pero también por medio de la corrupción perniciosa. Nadie se explica por qué el gobierno de Graco Ramírez no ha podido frenar a este capo y hay personajes como Javier Sicilia que sostienen que lo único que explica la impunidad de Santiago Mazari es la protección oficial y la corrupción en el gobierno de Morelos. No hay de otra.

Y es que tan poderoso es, que “El Carrete” se convirtió en el financiero de campañas políticas. No hay distingos de partidos. Una gran parte de los alcaldes de Morelos, según declaraciones de testigos e investigaciones criminales, recibieron dinero del capo en sus respectivas campañas por las presidencias municipales y ahora sirven, obedientes, a los intereses del cártel de “Los Rojos”.

Recientemente salió a flote información relevante sobre las operaciones de Mazari en Morelos. La captura de dos temibles sicarios a su servicio permitieron a las autoridades conocer mayores detalles de lo que todo el mundo sabe: que el capo financió las campañas políticas de varios presidentes municipales de diversos partidos, quienes después de asumir el poder se convirtieron en protectores de Mazari en las demarcaciones que gobiernan.

De acuerdo con esos testimonios, el jefe del cártel de “Los Rojos” financió las campañas de Enrique Alonso, Alcalde perredista de Tlaquiltenango; la de Jorge Toledo, presidente municipal de Mazatepec por el Partido Humanista, así como la del panista César Augusto Franco, edil de Coatlán del Río. También se sumaron al círculo de Mazari los priistas Alberto Sánchez, de Xoichitepec, David Salazar de Tlaltizapán y Jorge Miranda de Amacuzac. A la red de presuntos narcoalcaldes también se sumó Francisco León, de Miacatlán y Dulce Medina, de Puente de Ixtla.

Según los informes policiacos y una amplia nota publicada el 9 de marzo en el portal “La Silla Rota”, de igual forma fueron cooptados por el líder de Los Rojos Francisco Salinas, Alcalde de Zacatepec y Alfonso Sotelo, de Jojutla. Estos últimos pertenecen al PSD. Luz Dary Quevedo, Alcaldesa de Tetecala, también formaría parte de la estructura de Santiago Mazari. Ella pertenece a Movimiento Ciudadano.

Las investigaciones al respecto, enderezadas dentro y fuera de Morelos, establecen que estos alcaldes habrían recibido financimiento de Mazari, se habla hasta de un millón de pesos para realizar tareas proselitistas y así garantizaron los triunfos electorales en 2015. Luego, el capo pidió pagos que oscilan entre los cien mil y los quinientos mil pesos, según el municipio que se trate, según también su presupuesto y alcance económico.

El jefe de “los Rojos”, de acuerdo con los testimonios y las investigaciones, la entrega de altos porcentajes de obra pública, el control del negocio de la basura –esquema muy socorrido para el lavado de dinero –y la protección de las policías, del Mando Único, estructura que ha sido elogiada por el propio mandatario estatal a pesar de estar infiltrada desde hace mucho tiempo por el crimen.

Del cúmulo de declaraciones se desprende que los vínculos de los alcaldes referidos no parecen ser solamente de negocios: ellos se habrían incorporado a la estructura del cártel de “Los Rojos”, pues incluso algunos aparecen mencionados como piezas centrales en la compra de armamento de alto poder, con lo cual se robustecería al cártel encabezado por Mazari.

El radio de acción de Mazari, a partir de las complicidades políticas y policiacas tejidas por él, se ha ampliado y ahora el jefe de “los Rojos” controla buena parte del estado de Morelos, desplazando a Guerreros Unidos, el cártel rival con el que se disputan el estado.

Los focos rojos, sin embargo, se mantienen encendidos en los municipios de Amacuzac y Puente de Ixtla, en los límites con Guerrero. Ahí, al sur de la entidad, los sicarios tanto de “Los Rojos” como de “Guerreros Unidos” están enfrascados en una guerra por el control territorial, una de las rutas más boyantes en el trasiego de drogas y dinero.

En la zona que comprende Jojutla, Tlaltizapán y Zacatepec –región productora de caña y azúcar –los enfrentamientos entre estas bandas del crimen organizado son frecuentes. La policía nada puede hacer porque la mayor parte de los agentes están maniatados por la corrupción. Los tentáculos de estos cárteles también mantienen fuerte presencia en Cuernavaca, Jiutepec y Temixco, territorios de muerte.

Lo que más llama la atención –y esto explica las complicidades entre el narcotráfico y las autoridades –es que en Morelos la gente sabe que el capo Santiago Mazari vive muy tranquilo en el poblado de San Gabriel, municipio de Amacuzac, de donde es oriundo. Ahí se le ve, dicen los pobladores, muy quitado de la pena. Y en esa demarcación “El Carrete” parece estar más que protegido, pues su tío, Alfonso Miranda Gallegos, quien fue Alcalde entre 2009 y 2012, lo protegía y lo protege porque la red de complicidades se ha ampliado en toda la región.

Las autoridades atribuyen la ola de secuestros, “levantones” y ejecuciones a la violencia que generan tanto “los Rojos” como “Guerreros Unidos”, rivales a muerte desde hace años. Detrás de Mazari, según las autoridades, parece estar el cártel de Sinaloa, uno de los más poderosos, el cual se ha fraccionado en unos cuatro frentes como una forma de diversificar sus actividades.

Santiago Mazari es el cuarto capo emblemático que se apodera de Morelos en los últimos veinte años y que vive impune y protegido, igual que en los años noventa lo hizo Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, quien vivió una etapa boyante en el negocio del narco. Mazari también rememora los tiempos de bonanza de “El Azul” en Morelos, Arturo Beltrán Leyva, “El Barbas” y Sergio Villarreal Barragán, “El Grande”, quien al lado de Beltrán estuvo afincado en Morelos.

Todos ellos tuvieron algo en común durante sus respectivas etapas: todo el tiempo que permanecieron en Morelos estuvieron protegidos por la policía e incluso por altos mandos militares. De otra manera no se podía entender todo el poder y la impunidad que acumularon y que los volvió intocables, hasta que llegó la hora de morir o de ir a prisión.

Esa es la única razón que da sentido a la impunidad que cobija a Santiago Mazari. Ningún capo puede pasar tanto tiempo sin ser detenido si no tiene arreglos con gobernadores y jefes policiacos.

Y “El Carrete” no es una excepción.

La violencia en los cuerpos


En la Ciudad de México, cada día de los últimos 3 años, 1.6 mujeres denunciaron haber sufrido violación sexual. Todas las delegaciones, desde las más precarias y las más inseguras, hasta las más privilegiadas, son un espacio de riesgo. La violencia de género no es (solo) un problema de casa

Texto: Celia Guerrero, Daniela Rea, Emanuela Borzacchiello, Eréndira Aquino y Lydiette Carrión

Fotografía: Mónica González
Gráficas: Arturo Contreras Camero

 

Parte del equipo de redacción del reportaje, Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La Ciudad de México encabeza la lista de las entidades peligrosas para las mujeres en el país: en una mirada panorámica la violencia total que las mujeres de la capital sufren a lo largo de la vida llega hasta el 79.8 por ciento, según Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (Endireh 2016).

¿Por qué en una ciudad cosmopolita, que desde hace años ha establecido políticas de género y que tiene legislaciones avanzadas, las mujeres somos violadas, torturadas, y vivimos años de violencia doméstica? ¿Qué pasa cuándo intentamos denunciar? ¿Cómo nos atienden cuándo acudimos a un centro contra la violencia de género? ¿Por qué, en la ciudad con los indicadores educativos más altos del país, desde que nacemos sufrimos violencias múltiples en la escuela, en la universidad, en el trabajo? ¿Por qué los espacios que cruzamos son violentos? ¿Por qué ninguna forma de “empoderamiento” parece ser suficiente para evitar que las calles nos rechacen cada vez con más brutalidad? ¿Qué ha hecho la autoridad para advertir las amenazas y proteger nuestras vidas? ¿Hay un lugar verdaderamente seguro? ¿Nuestra casa, nuestra delegación?

Para esta primera entrega de la investigación, elegimos mirar la violencia sexual, el acto más extremo de expropiación de un cuerpo vivo. El paso antes del feminicidio.

Entre enero de 2015 y octubre de 2017, mil 585 mujeres denunciaron haber sufrido violación sexual en la Ciudad de México, según los datos proporcionados por la Procuraduría General de Justicia. Esto significa que, al menos, una mujer fue violada en esta metrópoli cada día de los últimos tres años.

En ese mismo lapso, otras 5 mil 47 mujeres presentaron denuncias por abuso sexual. De acuerdo con la legislación vigente, se considera violación sexual cuando hay penetración con pene, pero cuando hay penetración con cualquier otro objeto, se considera abuso sexual. Este tipo de definición de abuso sexual incluye cualquier forma de agresión con o sin contacto físico, es decir, pone bajo el mismo paraguas muchas violencias sin diferenciarlas, por ejemplo, acoso u agresión sexual grave.

Y muy probablemente la cifra sea mayor, pues estos datos son las denuncias ante la Procuraduría General de Justicia, pedidos por medio de la ley de transparencia. Con la información que nos entregaron tampoco podemos saber si esas agresiones fueron acompañadas de amenazas o golpes. Sabemos que, en ese mismo periodo, 43 mil 462 personas denunciaron amenazas, lesiones y estupro, pero no podemos saber cuántas de esas son mujeres, porque la PGJ incumple la obligación que le da la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, de desagregar los datos por género.

Una cartografía en CDMX

La forma en que se violenta en la Ciudad de México lanza escenarios preocupantes, pues el uso de arma de fuego ha ido al alza en los asesinatos y agresiones contra mujeres y hombres.  En el 2015, por ejemplo, 54 por ciento de los homicidios registrados en la capital del país ocurrió con este tipo de arma; para 2017, la cifra aumentó a 68 por ciento, según datos de la PGJ. En el caso de las lesiones dolosas, las provocadas por armas de fuego pasaron de 20 a 26 por ciento en esos mismos años.

El Centro de Atención a Víctimas de Delitos de la Procuraduría capitalina no tiene información desglosada por tipo de violencia, pero registró 10 mil 143 dictámenes psicológicos victimales entre 2015 y 2017. Estos datos corroboran la cifra de la Encuesta de Victimización y Percepción de Inseguridad del INEGI: en la Ciudad de México se denuncian solo uno de cada diez delitos.

En las mismas fechas, el Centro de Terapia de apoyo a víctimas de delitos sexuales, también de la Procuraduría, registró: 3 mil 256 documentos periciales de mujeres víctimas de violencia sexual. Un dato importante es que apenas una tercera parte (mil 82 casos), llegó a tener un informe psicojurídico, que es una prueba clave por el procedimiento de las denuncias.

La violencia sexual es la más difícil de medir porque existen datos de cuántas mujeres denuncian, pero no de cuántas mujeres atiende el sistema de salud o los centros de atención integral a las víctimas de violencia.

En el desagregado por años, la violación sexual permea todos los territorios y las temporalidades.

Para controlar un territorio, hay que marcarlo y para hacerlo se usan cuerpos de mujeres: lanzados al borde de una avenida o mutilados dentro de una maleta en el metro o tirados junto a una casa.

En esta nueva cartografía de la violencia en la Ciudad de México, donde las formas de agresión se recrudecen, encontramos que no hay territorio que sea seguro para nosotras. Todas las delegaciones, desde las consideradas más precarias e inseguras hasta las más privilegiadas, son un espacio de riesgo.

Si hacemos un el cruce de la violencia contra las mujeres y el nivel de inseguridad de cada delegación, encontramos que las que tuvieron menos homicidios dolosos en el periodo 2015-2017, concentran el 6 por ciento de las violaciones sexuales, Cuajimalpa, Magdalena Contreras y Milpa Alta. En tanto, Iztapalapa, Cuauhtémoc y Gustavo A. Madero, que tuvieron el mayor número de homicidios dolosos entre 2015 y 2017, concentraron el 41 por ciento.

 

 

 

 

 

 

Pero si hacemos el cruce de la violencia contra las mujeres en relación con el nivel socioeconómico de las delegaciones, tampoco ninguna zona se salva.

Benito Juárez, Miguel Hidalgo y Coyoacán, las tres delegaciones con el mayor Índice de Desarrollo Humano (IDH), concentran el 15.6 por ciento de las denuncias de violación sexual entre 2015 y 2017. Mientras que las delegaciones con el menor IDH, Iztapalapa, Tláhuac y Milpa Alta, suman el 25.4 de las denuncias ante la PGJ.

Sin diagnóstico de las (muchas) violencias

En CDMX falta un diagnóstico que dibuje la complejidad de las violencias deferentes que las mujeres viven en cada delegación.

Julia Pérez Cervera, directora de la organización Vereda Themis, que atiende a mujeres víctimas de violencia, considera que aquellas de nivel socioeconómico más alto se atreven menos a denunciar porque el entorno es más castigador.

“Viven como viven y todavía se quejan, es lo que suelen decirles. Además, en estos entornos las familias normalmente son un freno para que estas mujeres no denuncien para no perder el status. Los hombres tienen poder de controlar, vigilar y comprar a los abogados en procesos legales, hemos tenido mujeres que vienen con guaruras que les puso el esposo para vigilarlas”, dice.

Los testimonios recogidos en distintas delegaciones nos hablan de distintas violencias. Caminamos, por ejemplo, con Beatriz, una ama de casa de 50 años que desde hace 17 vive en la delegación Benito Juárez: “En esta delegación la violencia es silenciosa. No sabemos de casos de feminicidio. Sí hay violencia, pero se oculta mucho, se guarda en casa. Muchos hombres tienen problemas de alcoholismo. En este barrio las mujeres no denuncian la violencia doméstica justo por su nivel socio económico medio-alto. Porque piensan: ‘¿y qué van a decir de mí?… que me maltratan, que me compran un carro y no digo nada. ¿Cómo puede pasar eso en mi clase social?’”

En Venustiano Carranza muchas mujeres sufren violencia comunitaria por el entramado de sicarios que controlan sus colonias. “Todo gira en torno a la Merced, pero seguimos sufriendo en las casas mucha violencia de pareja”, dice Isabel, de 40 años, quien trabaja como vendedora ambulante.

En Álvaro Obregón la situación parece similar: “Siguen pensando que te la buscaste… o que si te violaron en tu comunidad no puedes tener un novio, no salimos solas en determinadas horas, y en las casas muchas vivimos violencia familiar, pero no lo decimos. ¿A quién?”, dice Silvia, trabajadora doméstica. “Muchas sufrimos acoso por la calle y hay compañeras que fueron violadas y no lo denuncian”, afirma Ana, ama de casa.

En Tláhuac, muchas mujeres laboran como trabajadoras domésticas en zonas lejanas de sus barrios. “Podemos testimoniar cuánto aumentó la violencia en el transporte público. Sin pensar que cuando volvemos a casa, el barrio es cada vez más inseguro por el incremento del narco”, dice Alicia, una veinteañera.

En Miguel Hidalgo la violencia familiar se cruza con el acoso callejero, mientras que en Gustavo A. Madero y Coyoacán las mujeres afirman tener más miedo de la violencia sexual porque está incrementando.

Todo se mezcla: vergüenza, miedo, sentimiento de culpa, no tener la posibilidad de estar atendidas en los centros de salud o en el sistema de procuración de justicia sin ser re victimizadas.

En Azcapotzalco, las mujeres viven bajo el fuego cruzado de la violencia sexual y del abuso, en particular las adolescentes, nos dicen madres de esta zona. Azcapotzalco es una de las delegaciones más peligrosas de la ciudad, pero solo hay una denuncia entre 2015 y 2017 por violencia de género, aunque la Procuraduría no especifica a qué tipo de “violencia de género” de refiere; en cambio, el Centro de Justicia para las mujeres en esta delegación, que depende también de la Procuraduría, registra 884 denuncias por violencia familiar en el mismo periodo.

¿Qué les ayudaría a sentirse más seguras?

“Sobre todo más posibilidad de tomar talleres gratuitos sobre violencia de género, derechos. Siento que nosotras estamos evolucionando, mientras que ellos –los hombres- sigue siendo cavernícolas, porque nunca se cuestionaron. El agresor nunca se cuestiona”, dice Beatriz, la ama de casa de Benito Juárez.

 

 

No es (solo) un problema de pareja

Las mujeres que sufren violencia doméstica afirman que la violación en una relación de pareja no está reconocida como delito. El marido, el novio, el esposo siguen ejerciendo el derecho de propiedad del cuerpo de la mujer, de su mujer.

La maté porque se quería ir.  La maté porque se burló de mí. La violé porque la odiaba. Son los relatos de algunos victimarios.

Cada acto violento nunca es el producto inconsciente de un momento de locura. Cada acto violento no es instintivo. No sería posible que un acto violento se replicara, sin la permisividad social e institucional que lo sostiene.

Julia Pérez Cervera refiere que si bien la mayoría de las mujeres que llegan a solicitar apoyo legal son por problemas de violencia familiar –la sexual incluida-, éste no es un problema de casa, de pareja, lo que violenta o mata mujeres.

“La violencia familiar no se la inventó tu abuelo ni tu padre, sino que se la inventa un sistema que le dice a los señores tú tienes acceso a la economía, tú tienes derecho a poner orden en tu familia, tú puedes salir cuando quieras. Esta violencia ocurre en la casa, en el transporte, en el mercado, en la escuela… ocurre porque la violencia es una herramienta del sistema para reproducirse”.

 

Publicado en: https://piedepagina.mx/8m/violencia-de-los-cuerpos.php

 

 

El salario mínimo es un derecho humano: SCJN


por Daniela Rea Gómez     Fotografías de Aurelio Contreras

Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Una resolución de la Suprema Corte de Justicia en un amparo contra la Comisión Nacional de Salarios Mínimos establece su obligación de garantizar una vida digna como un derecho humano. El salario mínimo, dice la Corte, debe cubrir las necesidades básicas y la Conasami está obligada a considerar los tratados internacionales para que el salario mínimo alcance para cubrir necesidades normales de un jefe de familia y su familia

Hace casi un año la señora Luz interpuso un recurso de revisión  ante la Suprema Corte de Justicia  por un amparo en contra de la Comisión Nacional de Salarios Mínimos, porque el ingreso que percibía como limpiadora en un hostal era insuficiente para satisfacer sus necesidades básicas.

Luz, madre de familia, gana el salario mínimo, 80 pesos diario, 2 mil 400 al mes. Para completar su ingreso debe trabajar doble jornada limpiando casas. ¿Por qué una persona que trabaja de manera legal y digna hasta dobles turnos vive en la pobreza?

Un poco de contexto. En México 3 millones  870 mil personas que trabajan ganan el salario mínimo, esto es 80 pesos diarios. Este es el segundo salario mínimo más bajo de los países que integran la OCDE. La línea de bienestar -la medición que se utiliza para determinar el ingreso que debe tener un jefe de familia para satisfacer las necesidades mínimas en alimentación, vivienda, transporte, salud y educación- tenía en marzo del 2016 un estimado de 2 mil 714 pesos para zonas urbanas.

Sólo para transportarse al trabajo, Luz invertía 15 pesos diarios.

En otros casos como el de Enrique Colón, la cosa es más extrema. Él es mesero en la Ciudad de México y trabaja en el Estado de México. Como Luz, gana el salario mínimo de 80 pesos diarios y usa la mitad sólo para llegar al trabajo.

“La pecera que me saca de Tecamac me cobra 14 pesos, más 6 del metrobus, haga cuentas, son 40 de ida y vuelta. Así que nos vemos obligados a completar con la propina, por eso hemos sobrevivido, con 560 pesos a la semana nunca la haría”. Además de la inversión de dinero para trabajar, Enrique invierte entre 3 y 4 horas diarias para ir y volver, casi media jornada.

Hace unos meses Enrique se hizo famoso en las redes. Él impulsó una campaña en change.org para pedir que subieran el salario mínimo. Se juntaron 89 mil 610 firmas. En esa campaña Enrique escribió:

“Llevo 20 años trabajando como empleado de un restaurante en la Ciudad de México, soy viudo tengo 47 años y cuatro hijos, de los cuales dos dependen económicamente de mí. Siempre he ganado el salario mínimo. Tengo que pagar agua, luz, vivienda, inscripción a la escuela de mis hijas, útiles escolares y muchas otras cosas. Decidí iniciar esta petición porque estoy muy preocupado de que al retirarme, después de 20 años de trabajo, o si me llegara enfermar, con este salario no podré pagar las cosas más básicas de mi día a día. Las autoridades tienen que entender que nadie puede vivir así. Ayúdame con tu firma a que las autoridades se comprometan a subir el salario mínimo”.

A la distancia, desde aquella vez que lanzó su carta, Enrique lamenta que a la par del aumento del salario mínimo de 7 pesos este año, haya aumentado la inflación. Y a quienes argumentan que no es necesario un aumento, pues completan con “propinas”, Enrique responde:

“Toda mi seguridad social depende de mi ingreso legal: mi retiro y mi Infonavit. Al ganar ‘legalmente’ un salario mínimo, aspiraré a una pensión casi de limosna”.

Enrique tiene planes a futuro, cuando se jubile como mesero. Quiere poner un negocio.

La Corte y el trabajador

En el 2016 la Suprema Corte decidió atraer el amparo 67/2017 de Luz. Y vinieron entonces los tecnicismos. Lo que se propuso analizar era, primero, si la decisión de la Conasami de determinar el monto es auto o heteroaplicativa, esto es si de manera automática afecta a Luz como trabajadora; segundo, analizar si había motivos para amparar a Luz.

Y vinieron entonces los fortunios políticos. El proyecto quedó en manos del ministro Medina Mora, que aprobó a favor de Luz el primer punto, pero que no le dió el amparo porque si se lo daba, ella se queda sin el salario mínimo, argumentó el juez. Es en el engrose de la resolución de la segunda sala donde se ve un rayo de luz en la misma

El abogado de Luz, Jaime Araiza, lo explica así:

“Medina Mora presenta un proyecto en los que dice que la resolución de la Conasami es autoaplicativa, es decir que afecta a todos los trabajadores de forma directa. Establece también que la Conasami es una autoridad y por eso es posible irse a un amparo por ser autoridad”. En este punto Araiza hace una pausa y apunta que este reconocimiento es importantísimo, pues al reconocerla como autoridad, se afirma que está obligada a cumplir con las leyes y normas y garantizar los derechos de las personas.

“Un tercer punto que decide la Corte es reconocer que el salario mínimo debe cubrir necesidades básicas, garantizar una vida digna como un derecho humano. Y esto también es importantísimo porque no había pronunciamiento judicial que lo dijera, el derecho al salario mínimo lo toma en perspectiva de derechos humanos”.

Y un cuarto punto que determina la Corte es que no da el amparo a Luz por un tecnicismo:

“Después de decir que el salario mínimo digno es un derecho humano, dice no puedo darle el amparo a Luz porque esta resolución de Conasami se asemeja a una ley, una norma general y abstracta. Como se asemeja a una ley debo darle la aplicación de una ley: conceder un amparo contra una ley, significa que si yo le dejo de aplicar a Luz la determinación de la Conasami, el efecto es en perjuicio de la propia Luz porque la dejo sin salario mínimo”, explica Araiza.

Sin embargo, en su resolución la segunda sala de la Corte  le dice a la Conasami que está obligada y debe considerar los tratados internacionales para que el salario mínimo alcance para cubrir necesidades normales de un jefe de familia y su familia.

“Es un avance muy importante, sin duda. El llamado a la Conasami y al Congreso es que replanteé si realmente la Conasami está cumpliendo con su función constitucional de garantizar un salario digno y suficiente, que es su razón de existir”, concluye el abogado.

Y ahora, ¿cuáles son los escenarios?

Cualquier trabajador puede recurrir de nuevo a la Corte e interponer un amparo, explica Jaime Araiza, sin embargo, señala que se debe buscar con creatividad espacios legales para llegar de nuevo al máximo tribunal y hacer que se pronuncie. Un segundo escenario es que la CNDH se active y ejerza una acción de inconstitucionalidad sobre las decisiones de la Conasami, pues ella misma dijo ya que sus decisiones violan derechos fundamentales de las personas.

En el 2016 publicó el informe Salario Mínimo y Derechos Humanos en el que concluía que el salario mínimo es el medio fundamental para asegurar una vida digna, por lo cual se debe dar una recuperación gradual y sostenida del poder adquisitivo.

Y un tercer escenario es elevar la denuncia a instancias internacionales porque el Estado Mexicano está violando el derecho de los trabajadores a un salario digno.


Publicado originalmente en: https://piedepagina.mx/el-salario-minimo-es-un-derecho-humano-scjn.php

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“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

Categorías: Noticias y entrevistas. Desigualdad, Educación, Salud y Trabajo.

LOS PATRONES DE LA MUERTE


Miembro del equipo de investigación del reportaje; Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Entre 2006 y 2014, militares del Ejército mexicano se enfrentaron a civiles en 3.520 ocasiones. Miles murieron, sobre todo de aquellos que no iban de uniforme: 19 personas perdieron la vida por cada militar caído. En la mayoría de los casos, el Ejército explicó que los civiles eran agresores; que les habían atacado y ellos se habían limitado a responder. Pero, ¿cuántos de esos enfrentamientos, de esos muertos, ocultan una historia distinta a la que divulgaron las Fuerzas Armadas?

Este equipo de investigación entrevistó a 6 soldados que participaron en enfrentamientos esos años, los primeros de la militarización del país. Cinco fueron procesados por homicidio. Quisimos saber cómo lo vivieron, qué piensan del enemigo, del agresor. Quisimos entender qué significa la obediencia para ellos, las órdenes, la cadena de mando. Quisimos escuchar, por último, los detalles del adiestramiento que recibieron para combatir al crimen organizado. Y todo para contestar una pregunta: ¿Por qué mata un soldado?

Tener automóvil con vidrios polarizados, rebasar a un convoy militar, circular con actitud sospechosa, parecer drogado, parecer narcomenudista, parecer que quiere desenfundar un arma, barbechar el sembradío comunal o no detenerse en un retén militar fueron los motivos por los cuales distintas personas murieron asesinadas por soldados del Ejército.

 

Estos son, según los testimonios de soldados que cumplían órdenes de combate al crimen organizado en las calles del país, los motivos por los cuales dispararon y mataron a personas.

 

Desde el año 2006 a abril del 2016 la Comisión Nacional de Derechos Humanos ha dado 143 recomendaciones a las fuerzas armadas por violaciones a los derechos humanos (tortura, desaparición forzada, ejecución extrajudicial y otras como discriminación y violación al derecho a la salud en los centros hospitalarios). De ese total, casi una tercera parte, el 28.6 por ciento, son  por ejecuciones extrajudiciales.

 

Desde que el Ejército fue sacado a patrullar en las calles, en el año 2006, la presión social y política para devolverlo a los cuarteles ha sido constante: en el 2011 Javier Sicilia encabezó una caravana que cruzó el país acompañado por cientos de víctimas con ese reclamo; en ese año 2011 la CNDH reconoció que entre 2007 y 2011 habían llegado 4 mil quejas por violaciones graves a derechos humanos. También organizaciones internacionales como Human Rights Watch y Amnistía Internacional, incluso la Corte Interamericana de Derechos Humanos, emitieron informes o comunicados llamando a sacarlos de las calles. Recientemente, el informe Atrocidades innegables, confrontando crímenes de lesa humanidad en México, Open Society Foundations se sumó al reclamo.

“Casi una tercera parte de recomendaciones de CNDH al Ejército,  son  por ejecuciones extrajudiciales”.

 

Marcos Pablo Moloeznik, académico de la Universidad de Guadalajara especializado en fuerzas armadas, dice en entrevista: “Si usas a los militares  sabes cuales son los efectos. En muchos casos, la intervención del Ejército sí es necesaria, y es amparable en el artículo 29 constitucional, que regula el uso del estado de excepción. Pero de la manera que se ha hecho, evitando declarar el estado de excepción, las fuerzas armadas actúan sin un manto de protección legal. La respuesta del Ejército debe ser cortoplacista, de choque, para recuperar espacios públicos al narco. A largo plazo, es malo”.

 

En respuesta a la presión política y social el 30 de mayo del 2014 el gobierno de Enrique Peña Nieto publicó el Manual del Uso de la Fuerza, que prohíbe, entre otras cosas, restringir la respiración a una persona detenida, disparar desde o hacia vehículos en movimiento –excepto cuando “no hay alternativa” y haya riesgo inminente contra personas-, disparar a través de ventanas, puertas o paredes a un objetivo que no está plenamente identificado, disparar cuando se puede hacer daño a terceros o disparar a personas que sólo hacen daños materiales.

 

Pese a la publicación de este documento y a la capacitación en derechos humanos que la Sedena presume dar a la tropa para regular el uso de la fuerza y evitar acciones arbitrarias, los crímenes y las víctimas siguieron aumentando.

 

Apenas un mes después de que se hiciera público el manual del uso de la fuerza, soldados asesinaron a civiles en Tlatlaya, Estado de México, en lo que podría ser una de las más graves masacres cometidas en México, como lo calificó Human Rights Watch. Sin embargo, un juez exoneró a los soldados implicados, pues entendió que la PGR no había aportado pruebas suficientes. El caso está en proceso.

 

El 28 de julio del 2015 soldados agredieron a comuneros de Ostula y un niño murió a causa de las balas; en Calera, Zacatecas, el 7 de julio del mismo año, militares –actualmente en proceso judicial- desaparecieron y asesinaron a siete personas; en Veracruz, en marzo del 2016 desaparecieron y asesinaron al mecánico Víctor García –también se inició proceso judicial por este hecho-.

 

Por ninguno de estos casos tres crímenes la CNDH ha dado recomendación, pese a que en algunos tienen más de un año de ser cometidos. La CNDH tampoco emitió recomendación por el asesinato de 11 personas, dos de ellos mecánicos, ocurrido el 17 de junio del 2011 en la carretera Xalapa-Banderilla, en la que participaron policías estatales, federales y militares, quienes justificaron la agresión diciendo que se trataba de criminales. La versión de las autoridades fue desmentida por Janet Figueroa, hija de uno de los mecánicos asesinados, quien aclaró que fueron atacados cuando se dirigían del trabajo a casa, que les sembraron armas y les dieron tiros de gracia. La CNDH tendría que aclarar las razones por las cuales no ha investigado o concluido la investigación de estos hechos.

 

Este equipo de reporteros revisó las 34 recomendaciones que la CNDH emitió por ejecución extrajudicial contra el Ejército desde el 2007 a la fecha,  que suman 154 víctimas de las cuales 73 fueron asesinadas. A partir del año 2013 el organismo defensor bajó considerablemente los señalamientos a la autoridad militar, pues desde entonces sólo ha dado dos recomendaciones por ejecuciones extrajudiciales, a pesar de que las mismas cifras de la Sedena reflejan en el 2014 un ligero incremento de personas asesinadas en supuestos enfrentamientos.

 

En la revisión a los documentos se encontraron patrones que muestran poca capacidad de los soldados para responder a momentos de tensión, presión para salir a combatir a “un enemigo” y el respaldo de la institución castrense que en sus informes oficiales justifica siempre el uso excesivo de la fuerza y culpa, a primera instancia, a los muertos de su destino.

 

Por ejemplo, durante un enfrentamiento ocurrido en pleno centro de Apatzingán, Michoacán, el 5 de julio del 2007, los militares utilizaron una bazuca para atacar una vivienda y detener a unos presuntos criminales, matando a cuatro personas y dejando a otras ocho heridas.

La institución castrense, en sus informes oficiales justifica el uso excesivo de la fuerza y culpa, a primera instancia, a los muertos de su destino.

El 1 de junio del 2007 la familia Esparza pasó por un campamento militar instalado en la carretera que lleva al poblado La Joya, en Sinaloa, cuando los soldados dispararon contra ellos, matando a cinco personas, entre ellas tres  menores de edad. Para justificar su crimen, los soldados alteraron la escena del crimen colocando un costal de marihuana en la camioneta, comprobó la CNDH.

El 8 de mayo del 2008 habitantes de la comunidad indígena de San Carlos, Oaxaca, estaban limpiando su solar cuando un grupo de 20 soldados llegó, hizo disparos al aire y cuando asustados las personas comenzaron a correr, dispararon contra ellos matando a dos personas y sembraron cinco armas en el terreno, según la CNDH.

El 20 de noviembre del 2011, soldados sacaron de su domicilio a dos personas, las llevaron al cuartel militar donde se les interrogó y torturó y uno de ellos murió por la tortura. Los soldados dijeron que le habían detenido porque salió de su domicilio con una maleta negra llena de armas y droga, y que su muerte fue por causas naturales, según la CNDH.

Criminalizar a las víctimas

En 32 de las 34 recomendaciones, es decir 94 por ciento, las autoridades militares intentaron evadir su responsabilidad alterando la escena del crimen o la narrativa de los hechos para responsabilizar a las víctimas de su destino.

De las 32 agresiones, en 18 casos se alteró la escena del crimen: en diez ocasiones los soldados sembraron armas, en tres casos hubo exhumación clandestina del cuerpo de la víctima, en dos ocasiones se sembró droga y en un caso los soldados hicieron disparos para inculpar a las víctimas.

En 14 agresiones, los soldados alteraron la narrativa de los hechos para responsabilizar a las víctimas: por ejemplo mintieron sobre la forma de detención, negaron la tortura, o simplemente no informan sobre los hechos.

En 94 por ciento de los casos  autoridades militares intentaron evadir su responsabilidad alterando la escena del crimen o la narrativa de los hechos.

Los soldados colocaron un costal de marihuana a la familia Esparza del poblado La Joya, Sinaloa, que perdió a cinco integrantes agredidos al pasar un campamento militar, en 2007, según la recomendación de la CNDH. Soldados colocaron armas sobre los cuerpos de   los estudiantes del Tec de Monterrey asesinados en 2010. A los esposos Rocío Elías Garza y Juan Carlos Peña asesinados al salir del trabajo en Anáhuac, Nuevo León, en 2010, los soldados les colocaron rifles junto a los cuerpos y la Sedena los boletinó con apodos del narco. Ese mismo año a un campesino asesinado en Guerrero, los soldados le colocaron un AK-47. Los soldados le colocaron armas al cuerpo de Jorge Parral, empleado de Capufe, y otro compañero de Aduanas, ambos asesinados en General Bravo, Nuevo León, en 2010. Se movieron algunos cuerpos de las víctimas de la masacre en Tlatlaya, en el Estado de México en 2014.

Ver gráficos en:

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Ver gráficos en:

¿Cómo los mataron?

11 casos: ocurrieron cuando los vehículos de las víctimas estaban en movimiento (incluye pasar por retén, o pasar cerca de donde había un convoy militar)

14 casos: soldados dijeron que estaban en  enfrentamiento o fuego cruzado, aunque pudo ser ataque directo (incluye asesinato directo con el pretexto de estar en enfrentamiento)

9 casos: detención arbitraria (incluye detención arbitraria, tortura, interrogatorio)

Ver gráficos en:

¿Evadieron responsabilidad?

18 casos: soldados alteraron escena del crimen (sembrando armas, droga o moviendo cuerpos)

14 casos: soldados alteraron la narrativa de los hechos.

Publicado en: http://www.cadenademando.org/patrones-de-muerte.html

 

 

Yunes y el narco: cogobierno impune


por Ricardo Ravelo

 

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En Veracruz hay dos gobiernos, dos estructuras de poder: el que encabeza Miguel Ángel Yunes desde el 1 de diciembre de 2016 y el de la delincuencia organizada que también impone su ley: mata, secuestra, roba, trafica con drogas y humanos sin que autoridad alguna lo impida.
A poco más de un año de su gestión, el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares ya superó en muertes, secuestros y desapariciones forzadas a los gobiernos que encabezaron sus dos inmediatos antecesores: Fidel Herrera Beltrán y Javier Duarte de Ochoa.

El de Yunes ha sido un gobierno ineficaz para enfrentar al crimen organizado, no obstante que ocupó cargos relevantes en las áreas de seguridad pública durante los aciagos gobiernos panistas de Vicente Fox y Felipe Calderón.

Los propios detractores políticos de Yunes, a pesar de no estar de acuerdo con sus formas de gobernar, alimentaban cierta esperanza de que pudiera resolver el problema de inseguridad pública en el estado. Pero por desgracia eso no ha ocurrido, al contrario, el exsecretario de Gobierno de Patricio Chirinos ha ocupado más tiempo en “hacer justicia” encarcelando a exfuncionarios duartistas –y de paso ejercer venganza –que en resolver la violencia atroz que azota al estado cual campo de batalla donde no hay tregua.

Las cifras son alarmantes y por ello no se puede dejar de considerar que en Veracruz priva la ingobernabilidad y está por demás decir que el gobierno de Yunes y toda su estructura policiaca está totalmente rebasada. En resumen, el gobierno del estado no le puede garantizar a nadie ni la vida ni el patrimonio. Esto en cualquier parte del mundo se llama gobierno fallido, aunque el propio Yunes justifique sus yerros aduciendo que la violencia es entre criminales y que se están matando entre ellos.

Volvamos a las cifras. Hasta noviembre de 2017, es decir, en once meses de gobierno, en Veracruz se habían cometido 2 mil 420 crímenes. Dos meses después las cifras de secuestros, según datos oficiales y no oficiales, se había disparado en un 550 por ciento: se han perpetrado en un año 167 plagios. Esto quiere decir que la delincuencia organizada Veracruz opera en un paraíso: existe toda la posibilidad de asesinar, desaparecer, traficar con drogas de todo tipo y ejecutar a personas tanto de día como de noche sin que haya ningún riesgo de ser encarcelado. Esta oquedad legal, conjuntamente con la ingobernabilidad, es un verdadero escenario de bonanza para el crimen organizado y es la mejor promoción para que las mafias se asienten en la entidad.

Esto también quiere decir que el gobierno de Yunes manda un mensaje constante al mundo del hampa –nacional e internacional –en el sentido de que en el estado sólo se aplica la ley para los enemigos políticos, pero narcotraficantes, secuestradores, traficantes de personas y otros delincuentes pueden hacer y deshacer a sus anchas sin ser molestados.

Todo este desastre de inseguridad ocurre a pesar de que en el estado está toda la artillería pesada de la Federación: La Policía Militar arribó a Xalapa, Coatzacoalcos y Minatitlán. Estos dos últimos municipios, dese hace unos veinte años, han sido considerados un verdadero corredor de la muerte. Aquí matar es un deporte y los policías son meros espectadores de la desgracia.

La Gendarmería Nacional está patrullando la zona de Córdoba-Orizaba, otro corredor de la delincuencia organizada, pero ni así se puede frenar la violencia, los asesinatos y secuestros.

Y cuando la gente se pregunta por qué no se frena la violencia en Veracruz, la respuesta es obvia: porque el gobierno de Yunes, en coordinación con las fuerzas federales, están llevando a cabo una limpieza de la plaza. Por eso nadie se opone a que entre los propios criminales se ejecuten, por eso ninguna corporación local ni federal está implementando operativos eficaces, pues es claro que al gobierno ya no le interesa detener a los delincuentes sino matarlos. A eso en Tamaulipas y en Sinaloa se le ha denominado “Operación Barredora”.

Y es que después de un largo periodo de dominio por parte del cártel de Los Zetas, que arribaron a Veracruz a finales de la década de los noventa con Osiel Cárdenas a la cabeza del cártel del Golfo, lo que está ocurriendo ahora en Veracruz es una guerra entre cárteles por el control de la plaza. Y tanto el Ejército como la Marina están supervisando el reacomodo de fuerzas para que finalmente sea uno sólo grupo o dos los que se queden con el territorio y con el amplio portafolios de negocios que incluyen unas veinticinco tipologías delictivas. Cuando esto ocurra el estado podría comenzar a pacificarse. Pero mientras tanto la violencia, es muy probable, puede aumentar en los próximos meses.

Actualmente son seis los cárteles que a sangre y fuego se disputan el territorio: Los cárteles de Jalisco Nueva Generación y del Golfo; Los Zetas, Cárteles Unidos, Jarochos Unidos y Gente Nueva. Algunos llevan varios años operando en el estado; otros arribaron con el gobierno de Yunes Linares, como fue el caso del Cártel de Jalisco, antiguo brazo de Sinaloa, cuyo asiento es el estado de Jalisco, bastión, en otro tiempo, de Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.

El anuncio de la limpieza de narcos en el estado no es nuevo. En abril de 2016, un nuevo cártel apareció en la entidad. Se autodenominó Jarochos Unidos e irrumpió en el escenario estatal con una “narcomanta” en la que se podía leer: “Empieza la limpieza. Venimos por todos los pinches mugrosos del CJNG, que son los mismos que Los Zetas: rateros, secuestradores y mugrosos que matan inocentes… pero siguen cobrando cuotas”.

Horas después, en Tierra Blanca otra manta apareció con un nuevo narcomensaje: “Aquí estamos aún y no permitiremos que ninguna lacra venga a robarles la tranquilidad (a la población), como ya lo vieron, no jugamos. El viernes fue El Tigrillo, un delincuente dedicado al tráfico, robo y secuestro y que forma parte de los mugrosos Zetas. Les recuerdo: aquí estamos y no descansaremos hasta exterminarlos de la región. Tierra Blanca es de los terrablanquenses. No se equivoquen, lacras. Somos (Ciudadanos Unidos C.U) y estamos aquí para limpiar de basura, secuestradores, ladrones, extorsionadores. Los conocemos a todos. La lista es larga”.

Era la guerra, sin duda, guerra que aún continúa sin que autoridad alguna intervenga, pues la policía, como ya se dijo, es mera espectadora de esta ola de masacres y secuestros.

Y es que el gobierno de Miguel Ángel Yunes Linares no ha realizado la depuración de los cuerpos policiacos. Son los mismos policías infiltrados por el crimen organizado los que siguen operando. El único cambio que hizo Yunes fue geográfico: rotó a los principales mandos. Los que estaban en Tierra Blanca los mandó a Pánuco y los de Córdoba se fueron a Coatzacoalcos. Sin mayores filtros, sin depurar, sin exámenes de confianza.

De esta forma, la policía del estado –igual que ocurre en Tijuana, Tamaulipas o Coahuila –se ha convertido en un brazo operativo de la delincuencia organizada, por decir lo menos, pues en realidad en muchos otros estados las estructuras policiacas se transformaron en cárteles pagados por el Estado.

Todo el estado de Veracruz está en llamas. Xalapa, la capital, donde están los poderes, es un campo de batalla. Frente a los ojos de la policía el narcotráfico ejecuta y desaparece. El gobernador Yunes sólo justifica la violencia: es guerra entre delincuentes – dice –como si no le importaran las vidas humanas.

En la zona sur del estado –Coatzacoalcos, Minatitlán, Acayucan y Jáltipan, por citar sólo cuatro demarcaciones –la vida no vale nada. De acuerdo con datos consultados en el Sistema Nacional de Seguridad Pública esa región lleva veinte años de violencia y en los últimos diez ésta se ha recrudecido. Todos los días –tanto de día como de noche –hay secuestros, asesinatos, levantones, desapariciones y robos.

El tráfico de drogas es un negocio legal: opera abiertamente y con el respaldo de la policía municipal. No hay autoridad que haga algo frente a ese flagelo del narcotráfico ni de la violencia.

En los últimos dos años y medio –se asegura –la gente ha optado por refugiarse en sus casas y las calles principales empiezan a quedarse vacías cuando cae la noche. Es evidente que el miedo penetra entre la gente. Solo en la zona del Malecón los bares y cantinas siguen abiertos, dan servicio a jóvenes que a deshoras de la madrugada siguen la parranda aún con todo el riesgo de enfrentarse a una balacera o a los secuestros que ejecutan las bandas de criminales incluso en el interior de restaurantes y bares. Esto no es vida, pero así es el día a día en un estado sin ley.

Cuando era un opositor político, Miguel Ángel Yunes emprendió una abierta campaña en contra de Fidel Herrera Beltrán, a quien acusó de todo y por todo. Le recriminó la inseguridad, los secuestros, los homicidios; a Javier Duarte le pidió incluso que dejara el cargo si no podía con la inseguridad. Cuando fue candidato a gobernador, en 2016, Yunes ofreció, entre otras cosas, que resolvería la inseguridad del estado y que encarcelaría a quienes habían defraudado a los veracruzanos.

Cumplió con lo segundo, pero no lo con lo primero. El crimen organizado campea impune por toda la entidad sin que el gobernador haya resuelto, a un año de gobierno, el problema que se comprometió a solucionar. Hoy que su hijo Miguel Ángel Yunes Márquez es el precandidato al gobierno del estado muchos veracruzanos le recriminan que no hay vida posible ni desarrollo sin paz social.

Pero resulta muy claro que el objetivo de Yunes sólo fue cobrar venganza “haciendo justicia” y trabajar para que su hijo sea el nuevo gobernador. De esa forma Yunes Linares gobernaría ocho años. Se asegura que el gobernador tiene toda la estructura electoral bien aceitada por concretar su proyecto por encima de lo que se oponga. Dispone del dinero suficiente para asegurar el triunfo de la coalición PAN-PRD.

Mientras tanto, no se ve cómo el PRI –y su ala mafiosa –puedan superar este escenario, sobre todo porque Yunes –en medio de esta guerra y limpieza de plaza –se ha encargado de romper las estructuras del crimen organizado, aliadas del PRI, con lo cual ese partido se queda sin brazos y sin operadores que puedan sustentar un posible triunfo en las elecciones venideras.

De ahí que tenga sentido la “operación barredora”.

Publicado en: http://www.sinembargo.mx/19-01-2018/3375223

El asesinato de Cristóbal Leal Alarcón: ¿tiene un final esta tragedia?


por José Luis Ortega Vidal

(1)

Por José Luis Ortega Vidal, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Amadeo González Caballero y Rubén B. Domínguez fueron representantes de la llamada corriente política del “alemanismo” en el sur de Veracruz.
Protegidos por el ex presidente Miguel Alemán Valdés pusieron y dispusieron de cargos públicos -alcaldías, diputaciones federales y locales, regidurías- desde Alvarado hasta Las Choapas durante las décadas de los 50s y 60s en el siglo XX.
Rubén B. Domínguez -padre de Guillermo “guillo” Domínguez Dalzell, ya fallecido como su progenitor- fue llamado el cacique blanco y operó desde Acayucan.
Amadeo González Caballero -nativo de Coyol de González en Hueyapan de Ocampo- fue pariente del general Miguel Alemán González, partícipe de la revolución de 1910 y padre del “cachorro de la revolución”: Miguel Alemán Valdés.
González Caballero tuvo su domicilo hasta el final de su vida en Coatzacoalcos y desde el antiguo Puerto México decidió sobre futuros y almas.

(2)

A la sombra de Rubén B. Domínguez hicieron carrera política Ramiro Leal Domínguez “tío rami” y su medio hermano David Dávila Domínguez.
Ambos fueron alcaldes de Acayucan y diputados locales.
Ramiro Leal fue, además, legislador federal y un siete de junio de 1997 se pegó un tiro en la cabeza tras padecer durante meses un incurable cáncer de próstata. (1)
Ninguno de sus hijos incursionó en la política y se dedicaron al negocio de los bienes inmuebles, la ganadería y la enseñanza del idioma inglés.
Su hermano David ya se retiró tanto del trabajo como fedatario público y del quehacer político.

(3)

Al morir Ramiro Leal Domínguez su nieto Cristóbal Leal Alarcón habría nacido unos cuatro años antes.
Ayer -miércoles 10 de enero- fue asesinado a la edad de 24 años frente a su domicilio de la calle Constitución, en pleno centro de Acayucan.
Leal Alarcón escapaba de sicarios que se trasladaban en una motocicleta y murió a escasos metros de la casa donde empezó todo: la historia de su clan, la historia de su propia vida, la casa blanca con techo de tejas que habitó Rubén B. Domínguez y donde el inefable Guillermo Domínguez Dalzell -el duque de Aca- fumaba día con día sus puros de humo tan imponente como incompartible.
“Tío guillo”, autor de novelas, contador inolvidable de historias orales, amigo personal de Miguel Alemán Velasco con quien compartió la niñez, hombre poderoso, millonario, influyente pero básicamente un sibarita…

(4)
�El 27 de diciembre del 2012 elementos de la Secretaria de la Marina Armada de México detuvieron a siete hombres jóvenes y una mujer presuntamente integrantes de una banda dedicada al narcomenudeo y el secuestro exprés.
La captura ocurrió en Ocampo esquina Carranza de Barrio Nuevo, en Acayucan, al sur de Veracruz.
Cristóbal Leal Alarcón, integrante de la histórica familia política de los Leal Domínguez, los Dávila Domínguez, los Domínguez Dalzell, estuvo entre los detenidos.
Otro joven cuya vida terminó de manera trágica fue detenido junto con él. Su nombre: Octavio García Baruch.
Se les decomisaron 191 unidades de crack, 341 unidades de cocaína, un arma de fuego modelo HKMP-5 robada a un policía municipal acayuqueño. (2)
Por aquellos hechos Cristóbal Leal estuvo un tiempo preso y trascendió que su familia lo habría internado en Oceánica, para su rehabilitación.

(5)
�Su presunto cómplice, Octavio García Baruch fue “levantado” por un grupo armado el 29 de septiembre del 2016 en el puerto de Veracruz.
Junto con el joven nativo de Acayucan fueron secuestrados la joven jaltipaneca Génesis Deyanira Urrutia Ramírez, así como Leobardo Arroyo Arano y Andrés García.
En octubre del 2015 desapareció Gustavo García Baruch, de 22 años y hermano de Octavio quien recién había obtenido la libertad tras su encarcelamiento junto a Cristobal Leal Alarcón en diciembre del 2012.
Sobre el destino de Gustavo no se tienen informes hasta la fecha aunque hay indicios de que habría sido asesinado al poco tiempo de su secuestro o “levantón”.

(6)

A Octavio García Baruch se le vinculó con el crimen organizado.
Su ejecución, trascendió, corrió a cargo de los zetas por el cobro de deudas y por haber -presuntamente- invadido territorio ajeno para la venta de estupefacientes.
Un tal Alberto Armas, de Minatitlán, habría delatado a los hermanos Gustavo y Octavio García Baruch lo que provocó la muerte de ambos(3)
A Génesis Deyanira Urrutia, Leobardo Arroyo y Andrés García no se les encontró relación alguna con la delincuencia.
Los tres habrían estado con la persona equivocada en un momento trágicamente inoportuno.
Sus asesinatos fueron dantescos.
Tres cuerpos aparecieron el 7 de octubre del 2016 en un paraje de Paso del Macho, Veracruz. Un cuarto fue hallado días más tarde.
La prensa ofreció detalles cual literatura naturalista o amarillismo puro.

(7)

Hay algo común en estas historias: todos los asesinados eran jóvenes.
No rebasaban los 25 años de edad.
Cuando fue detenido en diciembre del 2012 Cristobal Leal Alarcón contaría con unos 19 años.
Octavio García Baruch, detenido junto con él y asesinado en septiembre del 2016, tendría una edad semejante.
Hay una o muchas razones por las que nuestra sociedad está perdiendo a sus jóvenes.
Verlos morir en circunstancias anti-natura es sólo uno de los muchos escenarios de esa pérdida.
De hecho, aun vivos, los perdemos también aunque lo consideramos menos terrible y le damos -equivocadamente- menos importancia.
Somos la estúpida sociedad del pensamiento: “mientras no me pase a mí”.
El asesinato de Cristobal Leal Alarcón es una tragedia inenarrable para su familia.
Es, también, un capítulo notablemente doloroso en la vida de un clan ligado al poder en la historia del sur veracruzano.
Constituye un drama humano que nos enluta a todos al margen de las noticias policiacas que puedan rodear esta narración.
¿Cuándo empezamos?
¿Cuándo terminaremos?
¿Tiene final esta desgracia?

(1) http://www.diariodelsur.mx/?p=156733
(2) http://imagendelgolfo.mx/resumen.php?id=360769
(3) http://www.milenio.com/…/narco-jovenes_levantados_en_Veracr…

Ser adolescente en Ecatepec


por Daniela Rea Gómez  Fotos: Mónica González

El Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México contabilizó, el año pasado, 39 feminicidios en el municipio de Ecatepec. Tres cada mes. ¿Qué significa ser mujer adolescente en el municipio más violento para mujeres? Ellas nos cuentan

 

A manera de epígrafe:

Roselia, una mamá de Ecatepec, dice que cuando estaba embarazada
 y supo en el ultrasonido que su bebé sería niña, 
pensó dos cosas. La primera, 
una especie de alegría porque tendría una compañera,
 alguien que le ayudaría a cuidar a sus dos hermanos más grandes
 y a ella misma cuando envejeciera; la segunda, un temor porque 
sabe que en el lugar donde vive, a las mujeres las secuestran, las desaparecen, las matan.
Así se espera la llegada de una niña a la vida en Ecatepec.

* * *

Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Algunos datos sobre el municipio. Es el que tiene mayor número de pobres en todo el país, casi 500 mil personas, según el Coneval. Sobre violencia contra mujeres, tan solo el año pasado, el Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México (Mexfem) contabilizó 39 feminicidios, tres casos al mes. En Ecatepec hay registro de 177 mujeres desaparecidas desde el año 2000, según la base de datos www.personasdesaparecidas.org.mx de Data Cívica.

Los primeros siete meses de este año, en el Estado de México se denunciaron mil 150 violaciones sexuales (más otros mil 114 casos de violencia sexual de otro tipo), la cifra más alta del país; el doble de Chihuahua, el estado que sigue en mayor número de denuncias, con 564 casos.  El Estado de México en 2016 registró la mayor incidencia delictiva nacional por los delitos de homicidios (culposos y dolosos), secuestros, extorsiones y robo de vehículos. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Desde el año 1985 está en el ranqueo de los 10 primeros estados en tasa de defunción de mujeres con presunción de homicidio.

I. Cargar un cuchillo para defenderme

Fernanda tiene 15 años, estudia la preparatoria. Su historia, resumida, es así: su papá migró a Estados Unidos cuando ella tenía tres años y desde entonces no lo ve; su mamá murió de cáncer cuando ella tenía 11 años. De esa época recuerda que los compañeros de la escuela le gritaban “la huérfana”. Sin mamá y con su papá del otro lado de la frontera, se acomodó en la casa de un tío materno, donde a los pocos años comenzó con el acoso sexual.

“Yo me quedaba sola con uno de mis primos, entonces eran como intentos de abuso sexual. Que no llegaron a más lejos, porque comencé a tomar protecciones, al principio intentaba gritar y patalear y hacer diversas cosas, pero creo que la mujer siempre lleva las de perder, hablando de fuerza física, entonces no se puede hacer gran cosa, de ahí comencé a cargar con un cuchillo para defenderme”.

Fernanda cuenta que el acoso de sus primos y tíos, de quienes se supone debieron cuidarla, le generó tal inseguridad y trastornos que intentó suicidarse en tres ocasiones. “Ninguna lo logré por falta de valor”. Fernanda dice que un día tuvo que usar su arma contra el primo, “intentó tocarme y me defendí, le sangró la muñeca”.

Fernanda hace un listado de lo que es la violencia contra las mujeres:

“Yo digo que va desde que te dicen ‘tienes que lavar platos’, hasta una bofetada, un acuchillamiento. También están los hombres que pues, debido a que las mujeres también les dan el derecho y la cultura se los ha dado, se creen más que nosotras. Tienden a bajarnos y como que hacen menos la dignidad de la mujer, como si su papel no valiera casi nada, como si la mujer sólo sirviera para parir hijos y hacer quehacer”.

Fernanda cree que las mujeres “les dan el derecho” a los hombres para violentarlas. Sobre eso, abunda: “Yo creo que sí, porque las que no se rebelan son las que generalmente están en casa plantadas y sólo ocupan para tener sexo. Lo que pasa con estas mujeres es que se atan al hogar, y ya no salen de ahí y es algo realmente triste, porque se enajenan con eso. Por ejemplo, hoy en día, hay memes que circulan en Facebook ‘le perdí el toper a mi mamá y para mi mamá es el fin del mundo’”.

Sobre crecer en Ecatepec:

“Crecer en Ecatepec… yo creo que sí está bien grueso, porque es peligroso, cada esquina tiene una bandita que a nosotras las mujeres nos acosan, nos ven con morbo y los hombres creen que todo lo que hacemos es porque los queremos provocar”.

“Aquí encuentras un muerto cada semana. Le dije a una amiga ‘vamos a tomarnos un helado, porque no me siento bien’ y me dice ‘pero no nos vamos por el deportivo porque violaron a una de mis primas’. Es algo feo, no puedes caminar, ser libre”.

II. Ella era mi tía

“No nos esperábamos esto porque fue de repente. De hecho, ya en algunas veces ya la había querido… ya la había ahorcado o así, pero ella trataba de defenderse y se salvó dos veces. Pero pues la tercera fue cuando ya…”.

Ella es Betsy, estudia el segundo año de preparatoria y relata el asesinato de su tía en manos de su pareja.

“La tercera fue cuando ya… Nos avisan y pues sí nos cayó así de sorpresa. Ni nos esperábamos eso. Cuando la iba a ahorcar las otras veces fue a denunciar y hubo como que una orden de alejamiento, pero pues este hombre iba y la buscaba y la buscaba y la buscaba. Él seguía insistiendo e insistiendo y ella ya le había dicho que no quería estar con él, pero como que no entendía, él se acercaba según supuestamente por sus hijos, pero no, no era cierto que se acercaba por sus hijos. Él tenía miedo a que lo dejara mi tía”.

Betsy cuenta que la familia tuvo que repartirse a los cuatro hijos que quedaron huérfanos, todos entre 1 y 9 años de edad. El asesino sigue suelto.

“A mí como mujer, la verdad me afecta mucho porque me quedé con ese miedo, miedo de que esa persona nos pueda hacer algo en el momento que sea. Y me afectó con mucha tristeza porque era mi tía, era muy cercana a mí. Y yo ahora vivo con el miedo todo el tiempo, el miedo a que me pueda pasar algo”.


III.
¿Qué es lo que quieren de una mujer?

Jocelyn tiene 18 años y se hace cargo de su hermana menor y su mamá.“En mi casa se ha vivido violencia desde que tengo memoria, mi papá ha sido muy muy muy machista, él ha pegado a mi mamá, incluso quemaba la ropa de mi mamá, quemaba la ropa de nosotros”.

Jocelyn relata que cada día, al volver de la escuela, tenía miedo de abrir la puerta y ver qué le había hecho su papá a su mamá o de recibir ella una golpiza. Su papá le dejó de pagar los estudios porque decía que la escuela era solo para hombres.

“Yo tuve que aprender como a quererme a mí misma porque yo no me quería, yo por lo que vivía, yo no me quería. Yo veía que mi mamá tampoco se quería a sí misma porque dejaba que mi papá la golpeara, le revisara la ropa interior para ver si le había sido infiel, le aguantaba todo”.

Hasta que Jocelyn actuó: demandó al papá por los golpes y logró una orden de alejamiento. Luego, convenció a su madre de dejar la casa y al esposo golpeador. Su miedo era que los golpes ya no sólo fueran a la madre y a ella, sino a su hermana menor de 8 años. Jocelyn estudia con dificultades (llega tarde a clases, no cumple con todas las tareas, falta) porque trabaja y cuida a su hermana y su mamá.

“Yo siento feo porque no sé, como que no logro entender a los hombres ¿qué es lo que quieren de una mujer? Como que me hago esas preguntas diario. Estuve preguntándole a mis amigos y ellos decían ‘no es que una mujer cuando viste así, algo quiere y si se porta así, pues hay que enseñarles a que aprendan a respetar, aunque sea a golpes’. Y yo les decía que no, que no tienen razón, pero así crecen y así educan ellos a sus hijos y es un círculo que no termina”.

IV. Vivir la muerte todos los días

A inicios de año, investigadoras del Instituto Nacional de Psiquiatría publicaron el estudio Sintomatología postraumática en estudiantes de preparatoria, el cual indagó el impacto de la violencia en adolescentes de los municipios de Luvianos, Tlatlaya y Ecatepec. En esos municipios se entrevistaron a mil adolescentes hombres y mujeres estudiantes del turno matutino y vespertino de preparatoria para analizar cuáles son los efectos traumáticos de las violencias que sufren.

El 80 por ciento de los estudiantes dijo que había sufrido un evento traumante (esta cifra es mayor a la que se refleja en la Encuesta Mexicana de Salud Mental Adolescente que tuvo casi un 70 por ciento) como presenciar una muerte, ser víctima de abuso sexual, de robo o golpes; 56 por ciento de quienes dijeron sufrirlo eran mujeres y el 50 por ciento de Ecatepec.

En promedio, dijeron haber sufrido casi 3 eventos traumantes en su vida.

Ser víctima o testigo de la violencia les genera a los adolescentes daños a la salud mental como depresión, pensamientos y tentativas suicidas, consumo de alcohol o sustancias, miedo, ansiedad, conductas delictivas y violentas, problemas de apego, trastornos de la alimentación y experiencias de vida negativas posteriores.

Las mujeres sufrieron más agresiones sexuales, se culpan por lo sucedido y otorgan mayor valor a la amenaza; mientras que los hombres experimentaron más sucesos externos como golpizas, robos con violencia y tienden a internalizar lo que sienten después del evento.

El estudio encontró que las y los adolescentes que afirmaron ser “obligado a tener relaciones sexuales” (la mayoría mujeres, por un familiar a los 12 años de edad en promedio) tuvieron tentativas suicidas, sin importar educación edad o sexo. Ecatepec ha presentado un número de víctimas por violación superior a la media nacional.

Sheila Mendoza Mojica es especialista en estudios de salud mental y violencia, y una de las autoras del estudio, que constó en una encuesta y un relato breve.

“Cuando estaba capturando los relatos la verdad es que estaba muy enojada, con mucha rabia. Pensaba cómo es posible que estén viviendo estas cosas. Algunas de abuso sexual no contestaron nada, solo puntos suspensivos o escribían ‘no quiero recordar no quiero hablar de eso’. Otras expresaban su coraje, su dolor, su miedo, escribían cosas como ‘después de eso no soy la misma persona, me sentí desprotegida, que la vida no valía la pena, que yo ya no valgo la pena como persona’”.

“Esto hace pensar como ellas están construyendo ser mujer joven en este contexto. Como es común, hasta es naturalizado ‘te va a pasar, aguántate’. Algunas reaccionan reprimiendo lo que sienten para poder seguir adelante, como una forma de defensa para ser funcional en la sociedad; otras dicen que golpean a hombres y mujeres como una forma de defensa”.

“Yo creo que ser mujer adolescente es como intentar salir adelante todos los días pese a lo difícil de la vida, de las situaciones que les han ocurrido y que ellas no han podido hacer nada para evitarlo. Yo las veo como si estuvieran viviendo muchas muertes todos los días, esquivándola, sobreviviéndola, tratando de salir adelante, pero que cada una de esas muertes las va tocando, les deja prótesis con las que siguen viviendo”.


Publicado en: http://piedepagina.mx/ser-adolescente-en-ecatepec.php

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“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

Categoría: Crónicas y Reportajes. Equidad / Mujeres. Equidad / Género

Matar o Morir


Proyectos editoriales de Daniela Rea

Proyectos de investigación de Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

“Cuando estás en un enfrentamiento sudas, entras en un shock de ¿qué va a pasar? ¿voy a morir aquí? Algunos compañeros los ves llorando, otros repeliendo, otros defendiéndose, otros diciendo ‘órale, cabrón, ¿piensas morir aquí?’ En tu cabeza solo pasa si vas a morir o no. En ese momento, un segundo, unos segundos, te acuerdas de que tienes familia y pones en juego todo lo que tienes y como todos, de que lloren en tu casa, pues que lloren en la de él, lamentablemente”.

 

“Habla Javier. El nombre con que será identificado este soldado de 27 años que ingresó a las fuerzas armadas apenas cumplió la mayoría de edad. Javier no quería portar uniforme militar, quería ser arquitecto pero no logró terminar los estudios de la preparatoria. La urgencia de mantener a la familia lo llevó a buscar espacio en el Ejército”.

“Nunca tuve en mi vida un sueño… Nunca me sentí comprometido aquí, era un trabajo más. Antes había trabajado en el comercio, con mi familia. En algún momento, ya adentro, tuve expectativa de ser soldado, estudiar aquí y tener una carrera… Yo no me metí aquí para morir ni para matar, yo me metí aquí para superarme, para ser un orgullo a la familia… Y mira….”, lamenta. Javier enfrenta un proceso penal por un homicidio cometido por su convoy durante un patrullaje en Tamaulipas.

 

Aquí se presentan testimonios de soldados entrevistados  que, como Javier, participaron en acciones contra la delincuencia organizada y se vieron involucrados en homicidios. Los testimonios reflejan la forma en que ellos dicen combatir el crimen: las órdenes, la presión, las emociones, las dudas, las ganas de vengar la muerte de sus compañeros. ¿En qué condiciones sale a la calle un soldado?

Erradiquen

José ingresó a las fuerzas armadas en 2003, cuando tenía 18 años. Como varios de sus compañeros, ser soldado, dice, le daba la posibilidad de tener un ingreso fijo y de salir de su hogar. José creció en una familia con problemas, el padre abandonó a la madre desde que él era niño y no tuvo otra opción que trabajar, por lo que dejó los estudios cuando iba en la primaria. En el año 2007 salió de las fuerzas armadas para convertirse en Policía Federal pues el ingreso como soldado, menor a dos mil pesos quincenales, no alcanzaba para mantener a su propia familia, además de que quería un mejor status social.

“Ellos nos decían ‘jóvenes, van a salir a patrullar, van a salir, quiero chamba, quiero que metan resultados, la pinche delincuencia debe quedar erradicada, los sicarios, los traidores a la patria, todos esos pinches militares que ya no están con nosotros y que están en el otro bando deben ser erradicados. Ellos a ustedes no se la van a perdonar (…) Erradiquen jóvenes, erradiquen a todos los pinches traidores de la patria’. Entonces tu salías con esa imagen, pinche sicario pa´abajo”.

Lo que José relata sucedió en 2005, cuando salía a patrullar las calles de Nuevo Laredo, Tamaulipas, donde estuvo destacamentado durante un año y 15 días. Entonces esa era la ciudad más violenta del país con un récord de 250 asesinatos por año. Entonces, la llamada “guerra contra el narco” no había sido declarada, pero los soldados ya patrullaban en las calles de esta ciudad y estaban al frente de operativos policiales. Él explica que la palabra “traidores” era la forma de nombrar a los ex militares que dejaron las filas de las fuerzas armadas para sumarse al grupo de los zetas.

Los muertos no hablan

“El mando se aprovecha de que tú como elemento andas en la calle, de que si te tumbaron a un compañero ya tienes rencor en contra del crimen. Entonces el mando te dice ‘no hay pedo, mátenlos, que no quede nada vivo, ustedes mátenlos, yo los pago’, porque haciendo memoria en el Ejército sí me tocó recibir esa orden, que no queden vivos, los muertos no hablan. Esa era la norma número uno, los muertos no hablan, los muertos no declaran. Esa es la uno. Ah pero cuando ya todo sale mal, que se chinguen las escalas básicas, que se chingue la tropa. El mando se lava las manos”, agrega José.

Otro soldado, que será identificado como Ramiro, de 31 años de edad y que ingresó a los 18 años a las fuerzas armadas, relata aquella ocasión en que su convoy fue enviado a patrullar las calles de Nuevo León de rutina y terminaron en un “enfrentamiento”. Esa noche, antes de salir, recuerda, el capitán al mando les dio “luz verde” para “accionar”.

 

“Luz verde significa que te dan la libertad de hacer lo que tú quieras, sin pedir permiso o autorización. Por ejemplo por reglamento las camionetas de los soldados (cuando van en convoy) no se pueden separar, con luz verde, se pueden separar; si ves a un sospechoso se puede revisar y disparar antes de que ellos disparen porque un hombre armado es un peligro para el soldado”, dice Ramiro.

 

Ramiro es del estado de Oaxaca y se hizo soldado por urgencia. Su mamá lo había corrido de la casa y necesitaba encontrar un trabajo, una salida; a los tres días se fue a registrar a las fuerzas armadas.

“(Estar en un enfrentamiento) es pura adrenalina. Por los muertos muchas veces dices no, no quiero venganza, pero sí que pagaran lo que hicieron. Los narcos ejecutaban civiles, te tocaba ver a familias llorando por sus hijos ejecutados. La mamá de un chavo llorando, por ejemplo, nos decía ‘haga algo, haga algo, búsquelos y hágalos pagar’. Muchas veces, por qué les voy a decir que no, había veces y golpeábamos al narco. Por ejemplo, en una esquina está un tirador (vendedor de droga). Para que tengas información es necesario golpear a una persona y así te da los puntos (de venta) y así era cómo obteníamos información y los resultados ahí estaban, agarrábamos gente con armas”, explica Ramiro.

 

Cuando había heridos en un enfrentamiento, relata el soldado Ramiro, el mando les decía que era mejor matarlos. “A veces detenerlo es más complicado porque lo tienes que llevar al hospital, a veces el mando nos decía que para evitarse trámites, pues mejor tirarle (…) Así lo manejaban, porque también si lo pones a disposición, te conoce porque te careas con él, sale y busca su desquite. A dos o tres compañeros los mataron porque se carearon con personas y pagaron un dinero y salieron libres y buscaron venganza. El mando se dio cuenta de esto y tomó una medida interna: si había forma de no carearse con tal delincuente, pues mejor no hacerlo, el oficial lo decía. Muchas veces ya las palabras u órdenes salen sobrando porque el soldado se da cuenta de la situación que vive. Ahí uno usa el criterio, tienes familia, mejor que lloren allá a que lloren en mi casa. En una situación de riesgo, con tu vida en peligro, es lógico, si tengo con qué defenderme claro que lo voy a hacer, más si son personas que hacen mal a la población”.

 

“La extrema violencia en Nuevo León era el pan de todos los días. Ya no era novedad que hubiera muertos,  todos los días te topas a los malos. El uso extremo de la fuerza se volvió cotidiano porque era lo que hacíamos normal, ellos muchas veces nos madrugaban, ya no había reglas ni de uno ni de otro bando”, dice Ramiro.

 

Israel es un soldado más que entrevistó este equipo de reporteros. Él ingresó a las fuerzas armadas a los 18 años y fue destacamentado en Nuevo León. Recuerda el recibimiento que tuvo por parte de su mando.

 

“El general nos recibió en el batallón y nos reunió con un equipo de audio, éramos como 200”. El soldado se refiere a la bienvenida como parte del Operativo Conjunto Tamaulipas-Nuevo León, lanzado durante el Gobierno de Felipe Calderón que como parte de la estrategia gubernamental contra el crimen consistía en enviar fuerzas federales a los estados con altos niveles de violencia, casi siempre con la consecuencia de disparar más aún los índices de muerte. “Nos dijo ‘cuídense mucho, ya saben que hay que trabajar conforme a derecho, pero si ven camionetas con vidrios polarizados en la noche, son malandros’…”.

 

Israel reflexiona sobre la guerra contra las drogas lanzada por Felipe Calderón en el 2006, que es vigente en el sexenio de Enrique Peña Nieto.

 

“Pensábamos, ‘si esto es una guerra, desgraciadamente va a haber muertos’. Desde que dices guerra, sabes que va a haber muertos. Realmente era algo verdadero, nunca he visto una guerra donde no haya muertos. Y pues eso era, tener mucho cuidado porque no disparas a un enemigo, disparas a tu paisano. Para mí no es un enemigo, aunque esté armado. Yo no veo a nadie como un enemigo, jamás”.

 

-¿Cómo se explica que muera gente en un enfrentamiento?

 

-Por la ignorancia, el poco adiestramiento. Mucha gente se mete al ejército por la cartilla y se queda por la tortilla. Hay gente que ni leer sabe, desde ahí empieza la mala, en el reclutamiento. Dentro de la institución, te haces la idea y aceptas de que va haber fallecidos.

 

-Después de un enfrentamiento ¿llegaban a sembrar cosas?

 

-Agarrábamos a un delincuente y por ponerlos a disposición me tocó ver que a unos individuos iban bien drogados, llevaban armas, traían poca droga y les pusimos a disposición, les pusimos un poco más de droga. No sé de dónde la sacaban o si ya la llevaban en la camioneta.

 

“Pensábamos, ‘si esto es una guerra, desgraciadamente va a haber muertos’. Nunca he visto una guerra donde no haya muertos”.

Maureen Meyer, directora del programa para México de WOLA, considera que hay varias razones para explicar las ejecuciones extrajudiciales.

 

Por ejemplo, durante el sexenio de Felipe Calderón fue común el asesinato al no detenerse en un retén, o en ataques a la población civil, “en estos casos tiene que ver con la capacitación militar, con una lógica de usa de la fuerza masiva”. En otros casos, como el de Tlatlaya, lo que explica la ejecución extrajudicial es la orden o la interpretación de una orden. La especialista en derechos humanos critica que en México la investigación de las ejecuciones no avanza en la cadena de mandos.

 

“Si hay una investigación de un soldado responsable, se queda en el soldado implicado. Hay que investigar la cadena de mando, la disciplina militar, preocupa porque es dejar toda la responsabilidad al soldado y no a sus superiores que podrían estar emitiendo órdenes ilegales o simplemente permitiéndolas”, dice.

Publicado en: http://www.cadenademando.org/matar-o-morir.html

ESO DE MORIR A PLOMAZOS O A PLUMAZOS….



Por Irene Arceo

 

por Irene Arceo, egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana y miembro con voto en la organización internacional “Reporteros sin Fronteras

Según el reporte Anual  2017   de  la Organización internacional Reporteros sin  Fronteras, (RFS) con sede en Paris, Francia,  (de la que he sido donateur  y miembro desde hace varios años),  Nuestro México, a pesar de   que es   país sin guerra,  se ha convertido  en  este año  en el   lugar  más letal para  ejercer el oficio de periodista, porque  con   el  asesinato del comunicador   Gumaro Pérez Aguilando, ocurrido este lunes 19 de diciembre,  en el municipio de Acayucan, Veracruz,  ya se   registran  12 fallecidos durante  2017 , lo que es señal de alarma, pues tal  cifra  empata con     la de Siria, un país árabe   que durante su etapa de guerra lleva 12 periodistas asesinados y por eso es  considerado el más peligroso para los periodistas.

El joven Gumaro Pérez Aguilando de 35 años, fue asesinado a balazos  alrededor de las 11 de la mañana  delante de su hijo, familia y maestros,   mientras se celebraba un festival navideño dentro de la escuela primaria Rafael Aguirre Cinta, ubicada  en la colonia Villa Alta  de  Acayucan, Veracruz, uno de los municipios con mayor incidencia delictiva y, en donde en últimas fechas, se han registrado varias ejecuciones. Según trascendió  fueron tres personas las que presuntamente siguieron a la víctima hasta el colegio, y luego le dispararon en nueve ocasiones, incluyendo un tiro de gracia  en la cabeza.

No era la primera vez que Gumaro era agredido.  Datos del  portal Diario del Sur -uno de los medios donde  había colaborado el reportero asesinado- indican que  en 2012 había sido atacado a golpes por un abogado en las instalaciones del Ministerio Público de Acayucan mientras  recopilaba información. En aquella ocasión Pérez denunció los hechos y al tratar   de captar a los agresores, éstos le destruyeron la cámara y lo golpearon en la cara. Después de otros incidentes, en 2015 Pérez Aguilando  (quien formaba parte de  la Asociación de Periodistas independientes  de Acayucan) solicitó ingresar al programa de Protección a Periodistas  del Estado, debido al tipo de coberturas que realizaba, sin embargo nunca recibió la protección necesaria para salvaguardar su vida, por culpa  de  la burocracia e intereses personales y políticos  que caracterizan a  esa organización estatal, nido y fuente de   enriquecimiento de    vividores  y farsantes del periodismo que jamás han escrito una nota en su vida, pero que  por ser los herederos del  poder de Gina Domínguez  siguen ahí  repartiéndose las carteras.

Para muestra de las  negligencias y  omisiones tenemos el caso del periódico el Buen Tono incendiado e el 6 de octubre de 2011 y es la hora que la fiscalía del Estado actualmente  dirigida  por Jorge Winckler Ortiz ha ofrecido nulos resultados, sin ni siquiera encontrar la carpeta de investigación. El único detenido  e identificado como incendiario, no ha pasado nada con él mientras que los otros delincuentes  que participaron como el Chilango  y el Chuletón siguen libres.

Como son tiempos  preelectorales de campañas políticas para la gubernatura del estado y la muerte violenta de otro periodista conmociona a la sociedad entera , enseguida surgieron las versiones gubernamentales para atenuar  el problema: El  convaleciente ministro de  Seguridad Pública del estado Jaime Tellez Marié, al apresurarse con   sus más sentidas condolencias a su familia y  el medio periodístico, dijo   que “son cosas que salen del control de la autoridad, sobre todo cuando no se tiene conocimiento de una amenaza”, es decir negó   que hubiera  amenazas contra   Gumaro de una  manera tan irresponsable y errónea,  como  su decisión inapelable de que  la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a su cargo   retiraría  por lo menos un promedio de 30 elementos que servían como escoltas a dueños y directores de periódicos, columnistas y reporteros, con el pretexto de que  por tener una amenaza  desde hace  varios años  ya no es vigente.

Al respecto, Tellez Marié   argumentó  que   detectaron  que había directores de medios de comunicación que hasta 20 escoltas tenían  y  que los utilizaban para otros fines y que no les daban un trato “digno”, sino  los tenían “como esclavos” y para cargar las bolsas del supermercado de las esposas. A  varios escoltas  al servicio de los periodistas, los tenían vigilando bajo el sol y la lluvia, sin permitirles pasar a utilizar el baño de sus casas. Añadió  que  a  dos mujeres periodistas del norte de Veracruz  les retiraron la seguridad    porque se les escapaban a los escoltas  para pasear,  lo que indicaba  que no los necesitan.

Lo cierto es que los policías de Fuerza Civil entrevistados por esta reportera explicaron  que  anteriormente, en tiempos del  gobierno  estatal priista,  los escoltas  asignados a  directores de medios  por disposición de  la  CEAPP -debido a situación de riesgos- tenían un ingreso  quincenal  de 5,800   pesos más  4 mil pesos mensuales de compensación y actualmente en el gobierno  panista de Yunes Linares, con Tellez Marié al frente de la SSP, se ha estandarizado  el sueldo de los policías  y no obstante  estar  asignados a algún director de medios de comunicación se mantiene ese mismo salario sin compensaciones.

Es más, en ésta administración el propio  gobernador  Miguel Angel Yunes Linares decidió  quitar los escoltas asignados al diario el Buen Tono, a pesar de un Juez ordenó mantener medidas cautelares para  el edificio y el director del  Periódico  hasta contar con  resultados concluyentes de la investigación sobre el incendio a las instalaciones.

Así son las cosas en estos rumbos,  si no,  leamos las  declaraciones del  alcalde de Acayucan  Marcos Martínez  Amador  quien  ya desmintió  que el reportero asesinado  laborara  en el área de comunicación social  de ese ayuntamiento y   la  Fiscalía  Especializada   en Atención  a Denuncias  contra Comunicadores del Estado ya corroboró por los medios  que Gumaro   no trabajaba ,  ni como reportero, ni como  periodista, ni fotógrafo en  El Golfo Pacífico o  El Diario de Acayucan o   El liberal de Coatzacoalcos  o la Voz del Sur, (hasta  dicen  que lo anterior  fue confirmado por su  esposa) , es más,  una página web de su autoría  fue dada de baja hace algunos meses. Con una rapidez  asombrosa,  la fiscalía estatal    concluyó    que  Pérez Aguilando   formaba parte de un grupo delictivo que opera en el sur del estado y que lo ejecutaron por un ajuste de cuentas  entre bandos contrarios y por tanto no tenía ninguna relación con  la actividad periodística.

Mientras son peras o son manzanas,  lo cierto es que la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas ( CEAPP)    aceptó  que desde 2015 Gumaro  había  solicitado  estar en el Programa  preventivo de agresiones,   debido a las coberturas que realizaba, pero que  nunca  les  había manifestado  si  recibió alguna vez amenazas. Hace apenas unos días se enteraron  que el reportero había sido  amenazado de muerte.

El ya enquistado en el puesto  de director ejecutivo de la CEAPP Jorge Morales viajó al municipio de Acayucan para atender a la familia  del reportero asesinado y recabar  datos sobre el crimen pero bueno, ya para que, sí dicen las autoridades que resultó  malandro y  por eso lo mataron.

Eso  sólo sucede en la entidad veracruzana  donde  está extraviado el Estado de derecho, ya que  en lo que va de este año han sido asesinados tres comunicadores: El primero fue Ricardo Monlui en la región de Córdoba. El segundo fue Edwin Rivera Paz, camarógrafo de Honduras que tenía unos meses refugiado en la entidad,  baleado en el municipio de Acayucan. Y ahora Gumaro Pérez Aguilando quien  al parecer, cubrió  secciones policiacas  de manera ocasional en algunos medios.

Lo que hay que  destacar es que ,en ninguno de los casos el fiscal general del estado Jorge Winckler Ortiz ha presentado avances de las investigaciones o a los responsables de los asesinatos, y que o resultan  asesinados por estar  involucrados con el crimen o el narco, o simplemente los matan porque aquí, uno se muere a plomazos o a plumazos ,  evidenciando que la impunidad que prevaleció en los gobiernos del PRI , también es el  distintivo   del  gobierno panista de Miguel  Ángel Yunes Linares,  empecinado en su   proyecto familiar de  nepotismo y sucesiones.

 

 

UN PUEBLO FIESTERO QUE SE ENFRENTÓ A LOS GIGANTES


 

En Veracruz se juntaron, al mismo tiempo, la empresa más corruptora de gobiernos en el continente y uno de los gobiernos más corruptos del país, que usaba el terror social para mantener el poder. En los días en los que nadie se oponía a los mandatos del ex gobernador Javier Duarte, una comunidad de Veracruz decidió oponerse a un proyecto millonario de Odebretch

 

Co autoría de Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

JALCOMULCO, VERACRUZ.- Cuando uno revisa en retrospectiva la resistencia de este poblado contra la presa que la trasnacional Odebrecht y el gobierno de Javier Duarte pretendían construir, hay tres cosas fundamentales para, hasta ahora, frenar el proyecto: primero, la capacidad organizativa de un pueblo de vocación turística y festiva; segundo, la importancia del río como parte de la vida de las comunidades; y tercero, un poco de suerte.

Esta historia comienza en ese poco de suerte. Jalcomulco es uno de los mayores atractivos turísticos de Veracruz, un río rodeado de una exuberante selva donde se practica el rafting, el campismo y la escalada en roca. Así, un día del año 2010 como cualquier otro, un grupo de turistas llegó a pedir un servicio de descenso, como cualquier otro. El relato ha pasado de boca en boca y lo que se cuenta es que ese grupo de 5 hombres, al terminar el descenso, se sentaron a comer en el restaurante y así, con una confianza que ahora parece ingenua, llenaron la sobremesa con relatos que prendieron las alertas de la dueña: hablaban de altura, de cortinas, de presas, de velocidad y potencia del agua.

La señora dio aviso a otros pequeños empresarios que, como ella ofrecen el servicio turístico, y se formó una comitiva que llegó al restaurante a exigirle más información a este grupo de hombres. Los señores dijeron ser de una empresa tal, que querían construir no una, sino 6 presas pequeñas a lo largo de la cuenca La Antigua, hasta terminar con una gran presa en el poblado de Jalcomulco. Confiados, los hombres dejaron a la gente del pueblo un usb con la información que acababan de presentar y la gente del pueblo les invitó a volver una semana después para explicar eso mismo a las autoridades ejidales y municipales.

“El proyecto ya estaba echado a andar, estaban haciendo la Manifestación de Impacto Ambiental. Así que pronto formamos el primer comité y como tenemos vocación turística, estamos acostumbrados a organizar, organizar mucha gente”, relata Gabriela Maciel Espinoza, una de las integrantes del comité coordinador.

Con el usb que les dejaron recorrieron las comunidades para alertar a la gente y juntar firmas. Fueron tres meses intensos de trabajo. Ese era apenas el inicio de una batalla que lleva ahora casi 4 años, de un pequeño pueblo contra una empresa cuyas prácticas de corrupción han provocado la caída de presidentes, funcionarios y legisladores en todo el continente.

La Cuenca de la Antigua tiene una extensión de 2 mil 326 kilómetros cuadrados y a lo largo de su recorrido recibe los nombres de Río La Antigua, Pescados, Jalcomulco y Santa María; cruza los pueblos de Jalcomulco, La Antigua, Tuzamapán, Xico y Teocelo y llega hasta el mar en el Golfo de México.

El proyecto que impulsaba la trasnacional Odebrecht y el gobierno de Javier Duarte – hoy preso por desvío de recursos públicos- era una presa de 120 metros de altura en el poblado de Jalcomulco para generar energía eléctrica y, además, transportar agua a la ciudad de Xalapa, la cual sería administrada por un consorcio privado.

EL CAMPAMENTO

La información que logró conseguir la gente de Jalcomulco tenía una fecha fatídica: el 20 de enero del 2014 era el límite para que la empresa entregara la investigación de factibilidad. Durante esos meses habían visto a las máquinas entrar para revisar, aplanar el terreno y prepararlo para construir lo que suponen era una pared.

“No sabíamos qué hacer. Como sabemos hacer fiestas, dijimos vamos todos con mariachi para cantarles ‘Las golondrinas’ porque los vamos a despedir, dos días antes habíamos conseguido otro documento donde les habían extendido el permiso para quedarse 40 días máximo. Así que era ahora o nunca. Y esa noche nadie durmió porque la organización comenzó un día antes, había gente que hizo un spot para invitar a los pueblos que se sumaran a una acción, no les dijeron qué, sólo que estuvieran preparados para el llamado”, recuerda Gabriela.

A las 4 de la mañana de ese 20 de enero comenzaron a repicar las campanas. A las seis de la mañana llegó la gente a la plaza de Jalcomulco y de ahí en camionetas se desplazaron al predio Tamarindo, el sitio por donde entraba la maquinaria de la empresa. Cuando llegaron los trabajadores, una hora después, les fue imposible el paso. Llegó tanta gente, que cerraron por completo la carretera y se hizo un campamento, que sigue hasta el día de hoy.

“Los primeros meses eran al menos 300 personas al día en el campamento, todos comíamos 3 veces al día, era un mini pueblito allá de muchas comunidades, lo que no se había logrado nunca, la unión de las comunidades, se dio, gente de todos pueblos y partidos y religión sentados en la misma mesa. El éxito del campamento es que todos fuimos incluidos”, recuerda aún emocionada Gabriela.

La clave de la organización fue no tener liderazgos, sino una coordinación horizontal, y que las juntas eran públicas en la plaza de Jalcomulco cada semana. La gente de las 43 comunidades asentadas en la rivera de la Cuenca La Antigua se organizó en grupos para la guardia en el campamento; con el boteo mantienen las necesidades de alimentación, copias de documentos y traslados. Cuando uno de los habitantes no puede acudir a su ronda, le paga un día a otro compañero para que lo supla; incluso algunos empresarios con negocios de hotel, restaurante, campismo o descenso, pagan su sueldo a los trabajadores para las rondas. De alguna u otra forma todos cooperan.

Cuando el campamento no fue suficiente para que el gobierno de Javier Duarte informara el proyecto, presionaron con un bloqueo de 11 horas en la autopista Veracruz-Jalapa; así lograron una mesa en el Congreso del Estado y otra más que se rompió porque llegó gente de otras comunidades a “apoyar” el proyecto.

Pero la vida cotidiana no daba pausa y el pueblo empezó a resentir las energías gastadas en la lucha. Poco a poco la gente comenzó a bajar del campamento para ir a sus negocios a trabajar, al campo a sembrar. La resistencia bajó en número, pero no en capacidad, dicen los pobladores. A la fecha el campamento persiste con guardias las 24 horas de unas 5, 6 personas.

“Con las elecciones (para gobernador del estado, en julio de 2016) se mezclaron muchas cosas, muchos se fueron porque perdieron, porque se enojaron con los otros… pero aquí debemos seguir. No queremos una presa de 120 metros de altura”, dice Marcelino Zambrano, uno de los señores que mantiene hoy su guardia en el campamento.

LA REVANCHA

Mientras la gente de las comunidades mantuvo con vida el campamento, en el campo legal se gestó un proceso en su contra. Una veintena de vecinos fue demandada penalmente por despojo. La mitad de los demandados formaba parte de la coordinación de la resistencia contra la presa, la otra parte eran personas solidarias. La demanda fue puesta por una parte de los ejidatarios que acusó a la otra parte de despojarlos de las oficinas ejidales. Los demandados acusan a Telésforo Peña de haber sido él mismo quien ordenara el cierre de las oficinas durante una asamblea y encarrilarlos en un proceso penal que, si bien confían saldrán exonerados, los tiene en vilo de ser detenidos.

La demanda se puso en noviembre del 2014, pero los acusados fueron avisados cuatro meses después. Los 18 acusados se fueron a proceso ante la Fiscalía General del Estado de Veracruz por despojo, sin embargo, la Fiscalía se declaró incompetente por tratarse, dijo, de un caso agrario. Así el caso llegó a nivel federal y el 22 de abril del 2017 la PGR envió citatorios a las 10 personas en calidad de inculpados por el delito de despojo.

Mario Gerón, uno de los 10 demandados, considera que esta reactivación del proceso judicial es una muestra de que el proyecto de la presa no está cancelado, a pesar de los escándalos internacionales de corrupción que envuelven a Odebrecht y al encarcelamiento de Javier Duarte.

Alejandro Gallardo, otro de los compañeros de la coordinación, habla de una campaña más amplia de acoso contra la oposición al proyecto:

“Fue evidente el acoso con las demandas masivas, asaltos al campamento, intimidación en el campamento. Se apuesta mucho al cansancio, a la falta de economía, que son esfuerzos individuales y colectivos, pero sin duda la estrategia utilizada durante años es que la gente se canse”.

Pero hubo más. La estrategia de control también se echó mano del uso de los programas sociales: en el momento de la lucha, dice Alejandro, llegó una oleada de programas sociales que no habían salido en años.

SEGUIR, COMO EL RÍO

No hay relato en este pueblo que no esté vinculado al río.

“El río no es solo una fuente de empleo, además de darnos pescado, diversión, turismo, desde chamacos nos inculcaron que es nuestro amigo, nuestro cuate con el que puedes platicar. Es un ser vivo con el que hemos convivido toda la vida. El río tiene muchas otras cosas”, dice Alejandro Gallardo.

“Tengo 43 años viviendo a la orilla del río, toda mi vida tiene que ver con él. Desde pequeño que íbamos a la escuela y me escapaba para ir a pescar, llegar a mi casa, llevar unas truchas para que no me regañaran, jugar con él, trabajar con él. Es él quien nos hace resistir”, dice Mario Gerón, que trabaja en un restaurante y en una empresa de descenso de río, él fue además uno de los organizadores del Campeonato Internacional de Rafting, este verano del 2017.

“Afortunadamente en este río vivimos 43 comunidades a su orilla, todos nos hemos beneficiado de él, del turismo, agricultura, pesca. Así que para nosotros no hay negociación, no permitiremos nada que mate al río”, dice Marcelino Zambrano, un campesino y pescador que este verano del 2017 encontramos en la guardia del campamento.


Gabriela hace un corte de caja de estos casi 4 años de lucha:

“La lucha no se ha ganado, ganamos pequeñas batallas que nos dan la fortuna de tener el río libre en estos días. Para cada uno ha tenido un costo. Pelear por nuestros derechos tiene un costo. Queremos que nos tomen en cuenta, que nuestra voz sea válida, que los ríos estén libres. Y estamos dispuestos a pagar el costo”.

LA DEFENSA COLECTIVA SE FORTALECE

Los integrantes de Los Pueblos Unidos de la Cuenca Antigua por los Ríos Libres (PUCARL) consiguieron la protección de la justicia federal otorgada por el Segundo Tribunal Unitario del Sétimo Circuito, para que el juzgador federal los reconozcan como defensor jurídico colectivo del medio ambiente y admita la demanda en contra de las empresas Odebrecht y Geogrupo, al gobierno del estado, a la Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa y a la Conagua, Semarnat y Sener por hacer obras en el río Los Pescados en el ejido Tamarindo de la localidad de Tuzamapa.

Esta resolución de reconocerlos como “defensor jurídico colectivo del medio ambiente” a las más de mil 800 personas que representan al millón 200 mil habitantes de las comunidades de Jalcomulco, Apazapan y Tlaltetela, entre otras, es una de las primeras sentencias de esta índole en el país y se otorga dentro del juicio de acción colectiva 71/2014, con lo que los pobladores podrán defender su río.

HISTORIA DE UN NEGOCIO FALLIDO

Antes de destaparse la corrupción de la empresa brasileña en 12 países de América Latina, en el 2013, la empresa Odebrecht recibió 355 millones 795 mil pesos de la Secretaría de Finanzas y Planeación de Veracruz para llevar a cabo el proyecto de Usos Múltiples Xalapa S.A.P.I. de C.V. ,en sociedad anónima con el ex gobernador Javier Duarte de Ochoa. Para lograr su objetivo construirían una presa en la cuenca del Río La Antigua

 

El plan era perfecto: hacer una presa, generar electricidad y vender el agua almacenada a los habitantes de Xalapa. Un negocio redondo que sería operado por una empresa recién creada entre un gobernador y una trasnacional. Los protagonistas de esta historia son el ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte y Odebrecht, empresa que sustituiría ciertas funciones de la Comisión Municipal de Agua y Saneamiento de Xalapa para convertirlos en ganancias.

El 4 de marzo de 2013 se puso manos a la obra. Amadeo Flores Villalba, consejero de Asuntos Legales de la Oficina del Gobernador, envió al Congreso del estado el oficio 075/2013, con el cual, Javier Duarte solicitaba permiso para llevar a cabo el Proyecto de Propósitos Múltiples Xalapa, SAPI de CV., a través del esquema de Proyecto para la Prestación de servicios.

La autorización se dio y se justificó. Días después de recibir la petición, el Congreso de Veracruz, a través de las comisiones de Hacienda y Medio Ambiente, expuso en la Gaceta Legislativa del 13 de marzo de 2013 una necesidad ciudadana que ameritaba tal empresa: “La zona metropolitana de la ciudad de Xalapa, capital del Estado de Veracruz, enfrenta actualmente un déficit de agua potable de cerca de 500 litros por segundo, la Comisión Municipal de Agua Potable y Saneamiento de Xalapa tiene que recurrir a tandeos que impactan a la sociedad al no contar con agua de manera continua. Dicha situación se irá agravando con el tiempo, debido al incremento poblacional”.

El 19 de abril del 2013 la trasnacional y el gobierno estatal crearon una sociedad anónima, Usos Múltiples Xalapa SAPI. De CV, inscrita en la escritura pública número 9005. Y la presa comenzó a construirse en la cuenca del Río La Antigua, en la parte denominada río Los Pescados, en los límites de los municipios de Apazapan y Jalcomulco, Veracruz.

¿CÓMO OPERARÍA EL NEGOCIO?

El 21 de febrero del 2013 el Congreso de Veracruz aprobó el Proyecto de Propósitos Múltiples Xalapa, SAPI de CV (fue publicado el 13 de marzo de ese año en la Gaceta legislativa). Así, autorizó que la Comisión de Agua del Estado de Veracruz (CAEV), bajo el amparo de la Ley de Fomento Económico y de la Ley de Proyectos para la Prestación de Servicios para el Estado, emprendiera una presa de almacenamiento de agua sobre el río La Antigua; un sistema de bombeo, conducción y entrega en bloque para el abastecimiento de agua a la zona metropolitana de Xalapa; y una central hidroeléctrica a fin de aprovechar el embalse de almacenamiento, reduciendo el costo de inversión con la misma energía de la presa, además de la venta de su excedente a grandes consumidores a través del esquema de autoabastecimiento.

Parecía que el plan estaba pactado, pues el Proyecto fue aprobado por el Congreso mediante Acuerdo CIPPS/ORD/002/2013, una semana antes de que Javier Duarte le solicitara permiso para hacerlo. Este proyecto hidrológico requería 7 mil 400 millones de pesos, que según ese mismo Acuerdo, 72 por ciento sería aportado por la iniciativa privada y el 28 por ciento restante por el gobierno de Veracruz. La primer parte de la aportación gubernamental fue de 355 millones 795 mil pesos que se dio a la Sociedad.

Es decir, en este plan, primero se aprobó el proyecto para crear una presa, entubar y vender el agua; después el gobernador solicitó permiso al Congreso para llevarlo a cabo; luego el Congreso justificó el proyecto al hablar del déficit de agua en Xalapa; y finalmente se creó la sociedad anónima entre el gobernador y Odebrecht.

DEL CONTRATO DE SOCIEDAD ANÓNIMA ENTRE ODEBRECHT Y GOBIERNO DE VERACRUZ

Para hacer realidad el proyecto se requirió la firma de dos contratos. El primero, para crear la sociedad anónima, Usos Múltiples Xalapa SAPI. De CV.; el segundo, para crear el Fideicomiso que financiaría el Proyecto hídrico.

El primero fue firmado entre el gobierno del Estado (a través de la Secretaría de Desarrollo Económico y Portuario, que el 23 de julio de 2013 la representación fue reemplazada por la Secretaría de Finanzas), la Comisión de Agua y la empresa Odebrecht-, con irregularidades: tiene espacios en blanco y no hay nombres de los representantes legales de todas las partes.

Solo al calce aparecen circo firmas y en el margen superior derecho e izquierdo los sellos de las notarías 15 –de Eduardo García Villegas, esposo de la ex ministra Olga Sánchez Cordero- y 248 del Distrito Federal -a cargo de Eduardo Francisco García Villegas Sánchez Cordero-. (VER CONTRATO EN: https://issuu.com/periodistasdeapie/docs/contrato)

 

 

 

El contrato establece una alianza “a largo plazo” y que el gobierno estatal, “asumirá íntegramente los riesgos de riesgo geológico, aspectos hidrológicos no previsibles y de hallazgos arqueológicos así como el derivado de problemas con los derechos inmobiliarios”. El segundo contrato fue firmado para hacer el Fideicomiso. Este documento se firmó entre la recién creada Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa, SAPI de C.V., -representada por los socios de Odebrecht-, y el gobierno de Veracruz -a través de la Comisión de Agua del Estado de Veracruz-, con el banco.

Se trata del “Fideicomiso irrevocable de inversión, administración y medio de pago número 17205-5 denominado Proyecto de Usos Múltiples de Xalapa”. Según ese contrato, obtenido mediante una solicitud de acceso a la información, firmaron como representantes legales de la sociedad de Propósitos de Usos Múltiples de Xalapa S.A.P.I, Eduardo de Melo Pinto Filho y Luiz Martins Catharino  Gordilho Neto.

¿Suenan los nombres? Ambos fungían como representantes de Odebrecht en los contratos de Veracruz y están involucrados en el caso Lava Jato, el mayor caso de corrupción detectado en América Latina que incluye investigaciones a dos ex presidentes brasileños.

 

SIN PERMISOS ODEBRECHT ENTRA AL PREDIO

El proyecto en el Río Los Pescados se ha visto plagado de corrupción e irregularidades. Primero, se planteó construir una presa en un lugar con veda, que data desde la administración del presidente de la Lázaro Cárdenas.

Segundo, sin autorización, la empresa ingresó a hacer trabajos a la rivera del río. Bajo el número 30VE2014HD001, la delegación de Semarnat dio inicio al trámite de solicitud de permiso que promovió la “Sociedad de Propósitos Múltiples Xalapa SAPI de CV”, para realizar la exploración geológica y así obtener muestras de subsuelo, pruebas de permeabilidad y toma de niveles de agua subterránea. Sin tener el permiso, desde finales del 2013 a inicios del 2014, la empresa –como operadora de la Sociedad anónima- entró a la rivera del Río Pescados, a la altura del predio El Tamarindo, e hizo un terraplén dentro del cauce del río La Antigua, trazó caminos entre limonares y cañales y perforó 30 barrenos de cinco metros de diámetro, en donde construiría la presa de 440 hectáreas, que tendría producción de 50 años. La Comisión Nacional del Agua (Conagua) negó que haya dado permisos para estas obras. Por este ingreso sin permiso la Profepa multó con 140 mil pesos a la empresa brasileña Odebrecht el 14 de mayo de 2014.

UN PROYECTO ABIERTO

A pesar de las investigaciones penales por corrupción que hay alrededor de Javier Duarte y la empresa Odebrecht, el proyecto de la presa sigue abierto.

Pie de Página solicitó al gobierno local información para verificar el estado actual del proyecto y a la fecha no hay documento que determine un cese del contrato. Por otro lado, el contrato del Fideicomiso no tiene fecha de término, lo cual significa que en cuanto se reactiven las cuentas con recursos éste podría operar.

Por otro lado, el contrato del Fideicomiso no tiene fecha de término, lo cual significa que en cuanto se reactiven las cuentas con recursos éste podría operar.

El 5 de abril de 2017 la Comisión de Transparencia y Anticorrupción de la Cámara de Diputados Federal hizo un exhorto al Congreso de Veracruz y a los ayuntamientos de Veracruz, Boca del Río, Medellín y Pemex para que suspendan toda concesión a Odebrechet, hasta la fecha no se ha retirado ninguna concesión a la empresa brasileña.

Este reportaje fue realizado con el apoyo de Fundación Ford y elaborado por el equipo de Pie de Página. Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor.

 


 

¿Puedes ver a un niño y pensar que no hay futuro?


María Torres es maestra en preescolar y primaria en Culiacán, Sinaloa, desde hace siete años. En ese tiempo ha visto pasar por las aulas a niños torturados por sus padres, a niños que amenazan con matarla o decapitar compañeros, a una directiva asustada por venganzas de narcos contra la escuela.

por  Daniela Rea
Fotos: Cortesía / niños de Culiacán

MARÍA Y EL AULA

 

por Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Soy María Torres, maestra de inglés en preescolar y primaria en Culiacán. Tengo 32 años y crecí en el Estado de México, pero luego me vine a vivir al norte. En el 2010 entré a trabajar a un kínder y el tema común de los niños era el de los narcos. En el recreo me sentaba a observarlos y uno jugaba a ser el grupo del Mayo, otro del Chapo. Jugaban a los balazos, a las metrallas. Yo observaba y les preguntaba a las maestras que tenían más tiempo en la escuela, ¿por qué hacen eso? me decían que era por cultura, que todos tienen a alguien ahí.

De esos juegos a la fecha los niños pasaron a decir ‘te voy a matar, te voy a descuartizar’. Como cuando uno de niño en la primaria decía ‘te voy a acusar con la maestra’ pues ahora ellos dicen ‘te voy a descuartizar’. Los niños no entienden el alcance de las palabras. ‘Te voy a decapitar, a quemar, a matar, a desangrar’ son palabras muy fuertes para niños tan pequeños, de 5 o 6 años.

Tengo un alumno que hace unas semanas no vuelve a la escuela. Tiene 8 años, su mamá al parecer anda con un problema neuronal, del papá nunca sabemos nada. El que lo cuida es su hermano mayor, va en la secundaria, pero lo golpea desde chiquito. Seguro ya no va a volver a la escuela. ¿A qué vuelve, si trae diario 200, 300 pesos diarios en la bolsa? El otro día lo estaba regañando, me sacó el teléfono y me dijo ‘a ver, háblele a mi papá, qué le va a decir, que me haga qué?’ y me aventó 300 pesos para mis chicles. Los compañeros del salón se reían. Les dije que si se daban cuenta de que lo que estaba pasando, que eso era una amenaza. No sabían los niños. Me decían que era normal.

Tuve otro alumno que siempre pegaba a las niñas, a los niños. Un día otra maestra me comentó que le viera los pies. Le pedí que se quitara los zapatos y vi su planta chamuscada, me dijo que su papá lo agarró con un soplete porque no quería hacer la tarea. ‘Me sacó el soplete y me quemó, cada vez que no le hago caso me quema con la colilla del cigarro. Mi mamá vive en otra casa y no se da cuenta’. El director de la escuela me advirtió que no llamáramos al papá porque tenía vínculos con el crimen y temía que llegaran a la escuela a vengarse.

Un día intervine en una pelea entre dos niños de preescolar que discutían por un borrador. Uno de ellos tomó una vara y se lo quiso enterrar en el estómago al otro. Se lo quité y aventé, el niño me gritó groserías ‘le voy a decir a mi papá que la mate, es una maldita desgraciada. Yo tengo 8 papás y le van a venir a hacer algo’. Le dije que los llamara, que no tenía miedo (yo antes no tenía miedo) al día siguiente llegó la mamá, dijo que era prostituta y salía con esos 8 hombres a los que el niño les decía papás, uno de ellos tenía un cargo fuerte en el narco.

Hay otro caso de una niña que fue testigo de cómo el papá mató a su hermanito de meses de nacido. La niña cuenta que desde que nació el bebé, su papá lo quemaba con colillas de cigarro porque lloraba mucho. Ahora el papá está en la cárcel, pero la mamá tiene miedo de que salga. La niña también tiene miedo, dice que quería a su papá, pero que no lo quería volver a ver porque si salía a la calle la iba a matar porque ella vio cómo mató a su hermanito, ‘lo agarró a golpes, vi como le pegaba en la cara, en la pancita, lo tiró al piso… ¿ticher, estoy bien porque quiero a mi papá aunque haya matado a mi hermanito?’ ¿Qué le contestas en ese momento? ¿Qué le puedes decir a un niño para que la vida no se le haga pedacitos?

¿Es posible identificar el inicio de la guerra?

Sandra es una sicóloga de 46 años. Trabaja en una escuela en Culiacán atendiendo a niños en conflicto o con problemas de aprendizaje. Le pido que haga memoria sobre el momento en que sintió que su realidad conocida se había roto y relata de manera tropezada el asesinato de un policía municipal en la caseta de la colonia donde vivía. Aunque dice el nombre de ésta, prefiere que no lo escriba.

“Los criminales mataron al policía, lo asesinaron en la esquina, en la parte baja de la colonia. Un criminal se refugió en una casa y tomó a una familia de rehenes. Ahí sentimos que ya no había espacio de paz. No recuerdo la fecha exacta de cuándo sucedió… pero estamos hablando de unos 20 años”. En algunos lugares del país la guerra que conocemos y nombramos ahora, llegó antes.

“Uy, acá eso ya tiene tiempo. Los ataques de los grupos que antes eran entre ellos, empezaron a generalizarse en cualquier lugar y cualquier hora. Lo que ustedes han vivido estos 10 años ya fue el resultado de lo que nosotros veníamos viendo antes. Cuando vi la violencia en el resto del país sentí cierto alivio porque eso hizo que mucha gente hiciera estudios y reportajes para saber qué estaba pasando, dónde, cómo nos afectaba. Acá ya éramos inmunes, no sentíamos ni pensábamos nada”, dice Sandra.

En su relato Sandra cuenta cómo los espacios de la ciudad se fueron cercando. A tal centro comercial no vamos porque ahí hubo una balacera. Al café a Catedral ya es un riesgo ir porque te puede pasar un secuestro o asalto. La ciudad conocida se trastocó por las referencias de muerte. El estar conocido de Sandra también. Se comenzó a sentir vulnerable, en angustia constante, triste, ansiosa, sin confianza. Hoy se siente como una sobreviviente y una testigo que espera un día pueda hablar de esta guerra como algo del pasado.

Dibujos de los alumnos 

 

MARÍA Y LOS NIÑOS

En la escuela donde doy clases de inglés tenemos a unas cuatas de tercero de preescolar. Supimos que el padrastro las estaba violando y desde la escuela se le denunció ante la Procuraduría, al DIF… Luego llegaron a amenazar a la escuela, la mamá nos dijo que no nos metiéramos, que eran sus hijas y el padrastro las cuidaba y las quería.

A veces en la escuela me preguntan cómo es la violencia… Así: hay una grabación de un niño que cacharon en el baño intentando violar a una niña. El niño empezó a decir que todo eso se lo hacía su abuelo… llamamos a los papás y nada. Lo único que puede hacer fue decirle al niño ‘sé que estás sufriendo, intenta defenderte, conmigo pararon cuando pude decir no’.

Yo siento empatía con los niños porque cuando era niña me pasó lo que a ellos, porque sé que cuando dicen que tienen algo es real o porque cuando no lo dicen, algo también está pasando en ese silencio y esa ira. No es normal que un niño de esa edad tenga ira.

Yo pasé por muchas cosas cuando niña y me hubiera gustado que alguien me hubiera escuchado. Fui abusada sexualmente en dos etapas de mi vida, la primera cuando tenía 5 años de edad. No sabía si era bueno o malo lo que me hicieron, pensé que era normal hasta que tuve conciencia de que me hacían daño. Tenía ataques de pánico, me orinaba en la cama, mis papás no me creyeron y pasé mi infancia en mucha soledad. Mi mamá siempre fue agresiva, me decía ‘no me abraces, el cariño es dañino, el amor es debilidad’. Cuando cumplí 10 años sufrí otro abuso, pero nadie me creía. Ni mis papás, ni en el catecismo, me decían que yo lo había provocado. Uno siente la violencia en el cuerpo. Siente que no está segura, como que tiembla. Yo dejé de sentirme segura, la vida como la conocía se me acabó, ya no me sentía a salvo en ningún lugar. Y luego vino la violencia en la calle… me generó mucha inseguridad, incertidumbre de no saber si voy a regresar o no a casa… narcos, asaltantes, violadores, camioneros. Todo es violento alrededor. No me he vuelto a sentir segura, pero he aprendido a no dejarme dominar por la inseguridad, a estar alerta. Así es una manera de perder el miedo.

¿Es posible identificar el origen de la violencia?

Martha es maestra de una telesecundaria en una comunidad rural de Sinaloa. Tiene un grupo de 15 alumnos en promedio a quienes insiste, con prudencia, enfocarse en la escuela, en desarrollarse y salir adelante. Martha evita mencionar palabras relacionadas con el crimen organizado, pues teme represalias. Un día, recuerda, llegaron a la escuela jóvenes de entre 13 y 16 años, que no eran estudiantes, y le dijeron que no se metiera con ellos (sus alumnos), que si lo hacía amanecería amarrada o encintada en el canal. Martha se sintió paralizada: nunca habló mal de un grupo o de otro, tampoco les dijo que no se fueran de narcos. Sólo intentó hacer su trabajo, motivarlos a estudiar, a pensar en un futuro bueno.

“Desde ese momento me di cuenta que tenía mucho trabajo por hacer, pero también temor. Cuando salgo de la escuela me vengo a mi casa. A veces no me dan ganas de hacer nada, la verdad no y entonces pienso que si a la gente le pasa algo es porque en algo andaba. Yo no me quiero meter, quiero mucho a mi vida. Además ¿qué puedo hacer yo sola contra esa gente? ¿contra quién voy a luchar? Mi hijo se enoja conmigo por ser indiferente, pero se trata de sobrevivir como se pueda”.

Las reflexiones de Martha van de la indiferencia al interés de hacer cosas como intentar quitarles a los alumnos la inquietud de irse al narco. Relata con orgullo cómo en el grupo anterior 10 alumnos se mantuvieron en la escuela después de terminar la telesecundaria, cuando un grupo previo fueron sólo 4. Las batallas no siempre se ganan. Este semestre un alumno se fue con el narco, el anterior otro. Se van de punteros o narcomenudistas.

La carga emocional la acompaña a casa cuando se cuestiona qué está haciendo como maestra, si está funcionando o no, si podrá salvarlos. Volver a casa con la pregunta o a veces la certeza de que algunos no se podrán salvar. ¿Cómo se planta uno ante el futuro si no se cree en él?

Sandra, la maestra sicóloga, habla también de la realidad que enfrenta en el consultorio. Ante ella tiene niños violentos o violentados, pero casi todos con una idea muy pobre de ellos mismos. Y no sólo los alumnos. La capacidad de acción se ha restringido también para los maestros. Sandra relata que sus compañeros, por temor, evitan corregir a los estudiantes pues si lo hacen los niños rayan los vehículos o amenazan a los maestros con que el hermano mayor o el papá los va a levantar. Y la escuela como institución teme denunciar porque se arriesga a que lleguen a cometer una venganza. Y esa capacidad de acción también se ha restringido en las familias. Sandra ha visto padres ausentes, salvo para los golpes y mamás que no se atreven a corregir a sus hijos por la culpa de dejarlos solos todo el día, ¿cómo voy a llegar en la noche a regañarlos?, le preguntan.

“Por eso ya nadie les dice nada para no tener problemas. A veces siento que hay niños que aunque los quiera ayudar uno, no tiene mucha esperanza porque la parte de las familias no contribuye. Se siente un desánimo… ¿qué le puedo dar que le ayude más? Pero hay un límite que no es visible y ese límite lo marca el entorno que tiene el niño, todo es violencia: en la casa, en la calle, en la escuela, en la tele”.

La guerra de la que hablamos en esta entrevista con Sandra empezó en otro lado. Sandra lo explica: guerra y violencia se difuminan y esto de lo que el resto del país hablamos en los últimos 10 años para ella empezó dentro de las casas, contra las mujeres y los niños. Ella misma tuvo una experiencia de maltrato intrafamiliar que tardó varios años en sanar. Luego, dice Sandra, la violencia llegó a las escuelas cuando los mismos papás se metían a robar o mandaban a sus hijos golpeados o sin hacerles caso.

“Los papás creen que si no están metidos en eso nada les va a pasar. O que todos son corruptos y ellos también porque no hay dinero y hay que buscarle para vivir. O que esa es la vida que vale, el poder, el dinero. Esa es la corriente. Nos faltan imaginaciones, sueños, inspiraciones de algo más”.

Mientras la violencia carcome la vida de las aulas y los estudiantes, afuera los maestros libran otra batalla: defender sus plazas con la reforma educativa y pelear el pago de la quincena y aguinaldo que se les debe en este diciembre de 2016.

Dibujos de los alumnos 

 

MARÍA Y LAS PALABRAS

Hace unos años creamos un proyecto llamado Recuperarte. Se trataba de rescatar las casetas de policía abandonadas en las colonias violentas de Culiacán. En esas colonias pasaban muchas cosas balaceras, persecuciones. Las pintábamos, las limpiábamos y sacábamos a los adictos que se iban a drogar ahí, en las tardes los niños de la colonia llegaban a hacer sus tareas o a leer. Logramos muchas cosas bonitas, en mi celular tengo fotos, una que dice “No dañes ni te drogues, aquí es para aprender”, otra de un mural que pintaron los niños. No fue fácil, fue un proceso difícil, varias veces llegaban los niños y habían vuelto los adictos y no había seguridad. Luis, un niño que estaba en el proyecto, un día iba caminando de regreso de la escuela y en el baldío cerca de su casa vio a una mujer descuartizada, en una bolsa de plástico, abandonada sobre un sofá viejo con una cartulina que decía “vamos por más”, le cayó muy mal eso y durante varios días ya no quería venir a la caseta. Y así por muchas cosas el proyecto empezó a fallar. Vi focos rojos, pero me confié. Nos jodió el ego, la falta de organización, el miedo, la falta de disciplina. Ilusionamos a los niños y no cumplimos.

Ahorita estoy saliendo de un momento de depresión. Siento que no hemos logrado nada y me cuesta ver más allá, no imagino cómo hacerle… Tuve que reconocer que hay niños que no se van a salvar. No los vamos a poder salvar. Lo más seguro es que terminarán en el crimen y con suerte en la cárcel, si no tienen suerte, terminarán muertos antes de llegar a los 20 años. Ellos hablan de la muerte normal, no tienen miedo. Dicen que prefieren vivir recio, pero vivir bien.

Me costó un año entenderlo y manejarlo otro año más. Mucho tiempo sentí que les había fallado, que les quedé mal, que no logré salvarlos. No es fácil darte cuenta que es demasiado el dolor que se trae encima, muchos dolores. Son niños que no llegan a los 6 años y ya conocieron la muerte, el abandono, la tortura, la violación, los golpes… Comprender que ese niño tiene que ser consciente de su vida misma y que tu no lo puedes hacer por él. Lo único que puedo hacer es guiar, mostrar otras maneras. Reconocer mis límites también ha sido una forma de salir adelante y de ver qué sí puedo hacer. Conversar y la empatía es lo que me ha ayudado a establecer una relación con los niños.

Quiero cuidar la esperanza. Que no pierdan su capacidad de sentir, de ser empáticos con los otros. Quiero enseñarles a cómo protegerse, ayudar a formarlos y a defenderse, que no pueden dejar que los estén violando, golpeando, quemando, obligando a hacer cosas que no quieren. Empezando porque yo no puedo obligarlos. Quisiera protegerlos de todo, pero no puedo.

Quiero cuidar la inocencia. Que sean ellos, no el narco, ni el gobierno, ni el sistema educativo. Sino ellos y sus sueños.

Publicado en: http://piedepagina.mx/puedes-ver-a-un-nino-y-pensar-que-no-hay-futuro.php

 

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Este reportaje especial fue realizado con apoyo del Fondo Canadá, para iniciativas locales.

“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

Ser adolescente en Ecatepec


Texto: Daniela Rea. Foto: Mónica González

El Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México contabilizó, el año pasado, 39 feminicidios en el municipio de Ecatepec. Tres cada mes. ¿Qué significa ser mujer adolescente en el municipio más violento para mujeres? Ellas nos cuentan

A manera de epígrafe:

Roselia, una mamá de Ecatepec, dice que cuando estaba embarazada y supo en el ultrasonido que su bebé sería niña, pensó dos cosas. La primera, una especie de alegría porque tendría una compañera, alguien que le ayudaría a cuidar a sus dos hermanos más grandes y a ella misma cuando envejeciera; la segunda, un temor porque sabe que en el lugar donde vive, a las mujeres las secuestran, las desaparecen, las matan.

Así se espera la llegada de una niña a la vida en Ecatepec.

* * *

por Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Algunos datos sobre el municipio. Es el que tiene mayor número de pobres en todo el país, casi 500 mil personas, según el Coneval. Sobre violencia contra mujeres, tan solo el año pasado, el Observatorio Ciudadano contra la Violencia de Género, Desaparición y Feminicidio en el Estado de México (Mexfem) contabilizó 39 feminicidios, tres casos al mes. En Ecatepec hay registro de 177 mujeres desaparecidas desde el año 2000, según la base de datos www.personasdesaparecidas.org.mx de Data Cívica.

Los primeros siete meses de este año, en el Estado de México se denunciaron mil 150 violaciones sexuales (más otros mil 114 casos de violencia sexual de otro tipo), la cifra más alta del país; el doble de Chihuahua, el estado que sigue en mayor número de denuncias, con 564 casos.  El Estado de México en 2016 registró la mayor incidencia delictiva nacional por los delitos de homicidios (culposos y dolosos), secuestros, extorsiones y robo de vehículos. Datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. Desde el año 1985 está en el ranqueo de los 10 primeros estados en tasa de defunción de mujeres con presunción de homicidio.

I. Cargar un cuchillo para defenderme

 

Fernanda tiene 15 años, estudia la preparatoria. Su historia, resumida, es así: su papá migró a Estados Unidos cuando ella tenía tres años y desde entonces no lo ve; su mamá murió de cáncer cuando ella tenía 11 años. De esa época recuerda que los compañeros de la escuela le gritaban “la huérfana”. Sin mamá y con su papá del otro lado de la frontera, se acomodó en la casa de un tío materno, donde a los pocos años comenzó con el acoso sexual.

“Yo me quedaba sola con uno de mis primos, entonces eran como intentos de abuso sexual. Que no llegaron a más lejos, porque comencé a tomar protecciones, al principio intentaba gritar y patalear y hacer diversas cosas, pero creo que la mujer siempre lleva las de perder, hablando de fuerza física, entonces no se puede hacer gran cosa, de ahí comencé a cargar con un cuchillo para defenderme”.

Fernanda cuenta que el acoso de sus primos y tíos, de quienes se supone debieron cuidarla, le generó tal inseguridad y trastornos que intentó suicidarse en tres ocasiones. “Ninguna lo logré por falta de valor”. Fernanda dice que un día tuvo que usar su arma contra el primo, “intentó tocarme y me defendí, le sangró la muñeca”.

Fernanda hace un listado de lo que es la violencia contra las mujeres:

“Yo digo que va desde que te dicen ‘tienes que lavar platos’, hasta una bofetada, un acuchillamiento. También están los hombres que pues, debido a que las mujeres también les dan el derecho y la cultura se los ha dado, se creen más que nosotras. Tienden a bajarnos y como que hacen menos la dignidad de la mujer, como si su papel no valiera casi nada, como si la mujer sólo sirviera para parir hijos y hacer quehacer”.

Fernanda cree que las mujeres “les dan el derecho” a los hombres para violentarlas. Sobre eso, abunda: “Yo creo que sí, porque las que no se rebelan son las que generalmente están en casa plantadas y sólo ocupan para tener sexo. Lo que pasa con estas mujeres es que se atan al hogar, y ya no salen de ahí y es algo realmente triste, porque se enajenan con eso. Por ejemplo, hoy en día, hay memes que circulan en Facebook ‘le perdí el toper a mi mamá y para mi mamá es el fin del mundo’”.

Sobre crecer en Ecatepec:

“Crecer en Ecatepec… yo creo que sí está bien grueso, porque es peligroso, cada esquina tiene una bandita que a nosotras las mujeres nos acosan, nos ven con morbo y los hombres creen que todo lo que hacemos es porque los queremos provocar”.

“Aquí encuentras un muerto cada semana. Le dije a una amiga ‘vamos a tomarnos un helado, porque no me siento bien’ y me dice ‘pero no nos vamos por el deportivo porque violaron a una de mis primas’. Es algo feo, no puedes caminar, ser libre”.

II. Ella era mi tía

 

“No nos esperábamos esto porque fue de repente. De hecho, ya en algunas veces ya la había querido… ya la había ahorcado o así, pero ella trataba de defenderse y se salvó dos veces. Pero pues la tercera fue cuando ya…”.

Ella es Betsy, estudia el segundo año de preparatoria y relata el asesinato de su tía en manos de su pareja.

“La tercera fue cuando ya… Nos avisan y pues sí nos cayó así de sorpresa. Ni nos esperábamos eso. Cuando la iba a ahorcar las otras veces fue a denunciar y hubo como que una orden de alejamiento, pero pues este hombre iba y la buscaba y la buscaba y la buscaba. Él seguía insistiendo e insistiendo y ella ya le había dicho que no quería estar con él, pero como que no entendía, él se acercaba según supuestamente por sus hijos, pero no, no era cierto que se acercaba por sus hijos. Él tenía miedo a que lo dejara mi tía”.

Betsy cuenta que la familia tuvo que repartirse a los cuatro hijos que quedaron huérfanos, todos entre 1 y 9 años de edad. El asesino sigue suelto.

“A mí como mujer, la verdad me afecta mucho porque me quedé con ese miedo, miedo de que esa persona nos pueda hacer algo en el momento que sea. Y me afectó con mucha tristeza porque era mi tía, era muy cercana a mí. Y yo ahora vivo con el miedo todo el tiempo, el miedo a que me pueda pasar algo”.


III. 
¿Qué es lo que quieren de una mujer?

 

Jocelyn tiene 18 años y se hace cargo de su hermana menor y su mamá.“En mi casa se ha vivido violencia desde que tengo memoria, mi papá ha sido muy muy muy machista, él ha pegado a mi mamá, incluso quemaba la ropa de mi mamá, quemaba la ropa de nosotros”.

Jocelyn relata que cada día, al volver de la escuela, tenía miedo de abrir la puerta y ver qué le había hecho su papá a su mamá o de recibir ella una golpiza. Su papá le dejó de pagar los estudios porque decía que la escuela era solo para hombres.

“Yo tuve que aprender como a quererme a mí misma porque yo no me quería, yo por lo que vivía, yo no me quería. Yo veía que mi mamá tampoco se quería a sí misma porque dejaba que mi papá la golpeara, le revisara la ropa interior para ver si le había sido infiel, le aguantaba todo”.

Hasta que Jocelyn actuó: demandó al papá por los golpes y logró una orden de alejamiento. Luego, convenció a su madre de dejar la casa y al esposo golpeador. Su miedo era que los golpes ya no sólo fueran a la madre y a ella, sino a su hermana menor de 8 años. Jocelyn estudia con dificultades (llega tarde a clases, no cumple con todas las tareas, falta) porque trabaja y cuida a su hermana y su mamá.

“Yo siento feo porque no sé, como que no logro entender a los hombres ¿qué es lo que quieren de una mujer? Como que me hago esas preguntas diario. Estuve preguntándole a mis amigos y ellos decían ‘no es que una mujer cuando viste así, algo quiere y si se porta así, pues hay que enseñarles a que aprendan a respetar, aunque sea a golpes’. Y yo les decía que no, que no tienen razón, pero así crecen y así educan ellos a sus hijos y es un círculo que no termina”.

IV. Vivir la muerte todos los días

 

A inicios de año, investigadoras del Instituto Nacional de Psiquiatría publicaron el estudio Sintomatología postraumática en estudiantes de preparatoria, el cual indagó el impacto de la violencia en adolescentes de los municipios de Luvianos, Tlatlaya y Ecatepec. En esos municipios se entrevistaron a mil adolescentes hombres y mujeres estudiantes del turno matutino y vespertino de preparatoria para analizar cuáles son los efectos traumáticos de las violencias que sufren.

El 80 por ciento de los estudiantes dijo que había sufrido un evento traumante (esta cifra es mayor a la que se refleja en la Encuesta Mexicana de Salud Mental Adolescente que tuvo casi un 70 por ciento) como presenciar una muerte, ser víctima de abuso sexual, de robo o golpes; 56 por ciento de quienes dijeron sufrirlo eran mujeres y el 50 por ciento de Ecatepec.

En promedio, dijeron haber sufrido casi 3 eventos traumantes en su vida.

Ser víctima o testigo de la violencia les genera a los adolescentes daños a la salud mental como depresión, pensamientos y tentativas suicidas, consumo de alcohol o sustancias, miedo, ansiedad, conductas delictivas y violentas, problemas de apego, trastornos de la alimentación y experiencias de vida negativas posteriores.

Las mujeres sufrieron más agresiones sexuales, se culpan por lo sucedido y otorgan mayor valor a la amenaza; mientras que los hombres experimentaron más sucesos externos como golpizas, robos con violencia y tienden a internalizar lo que sienten después del evento.

El estudio encontró que las y los adolescentes que afirmaron ser “obligado a tener relaciones sexuales” (la mayoría mujeres, por un familiar a los 12 años de edad en promedio) tuvieron tentativas suicidas, sin importar educación edad o sexo. Ecatepec ha presentado un número de víctimas por violación superior a la media nacional.

Sheila Mendoza Mojica es especialista en estudios de salud mental y violencia, y una de las autoras del estudio, que constó en una encuesta y un relato breve.

“Cuando estaba capturando los relatos la verdad es que estaba muy enojada, con mucha rabia. Pensaba cómo es posible que estén viviendo estas cosas. Algunas de abuso sexual no contestaron nada, solo puntos suspensivos o escribían ‘no quiero recordar no quiero hablar de eso’. Otras expresaban su coraje, su dolor, su miedo, escribían cosas como ‘después de eso no soy la misma persona, me sentí desprotegida, que la vida no valía la pena, que yo ya no valgo la pena como persona’”.

“Esto hace pensar como ellas están construyendo ser mujer joven en este contexto. Como es común, hasta es naturalizado ‘te va a pasar, aguántate’. Algunas reaccionan reprimiendo lo que sienten para poder seguir adelante, como una forma de defensa para ser funcional en la sociedad; otras dicen que golpean a hombres y mujeres como una forma de defensa”.

“Yo creo que ser mujer adolescente es como intentar salir adelante todos los días pese a lo difícil de la vida, de las situaciones que les han ocurrido y que ellas no han podido hacer nada para evitarlo. Yo las veo como si estuvieran viviendo muchas muertes todos los días, esquivándola, sobreviviéndola, tratando de salir adelante, pero que cada una de esas muertes las va tocando, les deja prótesis con las que siguen viviendo”.


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¿Parir como un mamífero?


México es el cuarto país en el mundo con más nacimientos quirúrgicos, después de Estados Unidos, China y Brasil. Los bebés mexicanos que nacen por cesárea superan por mucho las cifras recomendadas de la Organización Mundial de la Salud. Pero las cesáreas son sólo la punta del iceberg de una silenciosa, invisible y cotidiana violencia contra las mujeres que deciden ser madres

por Daniela Rea Gómez

por Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Cuando tenía tres meses de embarazo, mi pareja y yo nos acercamos a una partera porque queríamos tener a nuestra hija en casa. Su primera recomendación fue mirar videos de animales pariendo.

“Vacas, elefantes, jirafas, lo que quieran, pero vean partos de animales”, nos dijo Yolanda Ilescas.

No era una broma. Con su recomendación, quería quitar de nuestra cabeza las imágenes de partos que durante décadas nos han educado: una mujer acostada con las piernas abiertas al aire, gritando de dolor, un hombre a su lado a punto del desmayo y un grupo de médicos robotizados en rutina. En su lugar, llenaríamos nuestra mente con escenas de animales pariendo en un lugar seguro y tranquilo, como la sombra de un árbol.

“Eres un mamífero, tu bebé es un mamífero”, nos dijo al despedirnos Yolanda, quien tiene más de tres décadas acompañando a mujeres y capacitando doctores en distintas partes del país. Biológicamente –leería después– el parto es dirigido por la parte primitiva del cerebro, la misma que rige las emociones. Es decir, un proceso completamente instintivo y emocional.

Después de la cita llegamos a casa, tecleamos “partos de animales” en google y vimos algunos videos de vacas, orangutanes y rinocerontes. Los días siguientes los pasé mirándolos de nuevo, tratando de sentirme un mamífero, de relajarme y tener la certeza de que mi cuerpo, como el de la vaca, sabría su tarea llegado el momento.

Entonces entendí que mi embarazo sería un proceso para desaprender lo que la civilización y la hipermedicalización me habían dictado sobre nuestros cuerpos.

¿Cómo son los partos en México?

Hay en Facebook un grupo que reúne casi a 8 mil mamás llamado Momzillas, donde se comparten dudas sobre embarazo, nacimiento y crianza. En el foro abierto, lanzo una pregunta sobre la experiencia de sus partos y las respuestas llegan:

“Mi hija nació por una cesárea innecesaria. Yo me dejé llevar por mis miedos y terminé aceptando la cesárea que impuso el doctor de guardia, a quien no conocía. Mi hija nació y nadie me lo dijo, fui yo quien alcanzó a ver pasar a la enfermera con su piecito colgando entre las sábanas. Vi por primera vez a mi hija a través de la fotografía que mi prima le tomó con su celular”.

“A mí el doctor de guardia me dijo: ‘si no se apura le voy a hacer cesárea y todo su dolor de trabajo de parto se va a ir a la basura’. Me hicieron episiotomía (corte de piel y músculo en la zona del perineo para abreviar el parto), aunque pedí que no lo hicieran. Mi hija nació contra todo pronóstico, por parto natural”.

“Después de 36 horas de parto en casa, como 10 centímetros de dilatación, mi hija no salía y las parteras me decían que era porque yo no quería soltar a mi bebé, me sentí presionada y agredida. Tuve que tener cesárea porque mi hija estaba atorada en mi pelvis. La cesárea nos salvó”.

“Mis médicos eran los jefes de enseñanza y metieron a 10 estudiantes a la sala de parto. Fue una falta de respeto. Entraban y salían y platicaban entre ellos. En medio de las contracciones los mandé callar porque no me dejaban concentrar”.

“Me sentí abandonada durante el parto. La enfermera del hospital privado me vino a callar porque con mis gritos espantaba a otras parturientas, el enfermero no me permitía caminar para calmar el dolor porque él no podía monitorearme, mi ginecólogo planeó una cesárea a distancia por motivos que, a la fecha, no sé si son ciertos o sólo fue por su comodidad”.

La violencia obstétrica, ocurrida durante el embarazo, parto o puerperio (periodo que tarda el cuerpo de la mujer en regresar a su condición anterior al embarazo) tiene una amplia gama física y psicológica.

El Grupo de Información en Reproducción Elegida (Gire), en su informe “Omisión e Indiferencia, derechos reproductivos en México 2015”, enumera regaños, burlas, ironías, insultos, amenazas, humillaciones y desinformación que sufren las mujeres, así como la aplicación de prácticas invasivas que no respetan su dignidad, sus tiempos, ni posibilidades del parto biológico. Estos daños implican violaciones a los derechos a la integridad personal, a la salud, a una vida libre sin violencia y a la protección de la vida perinatal.

¿Qué implicaciones emocionales -además de las físicas que pueden llegar hasta la muerte- tiene para ellas un parto así?

“Emocionalmente es algo muy básico, todos los seres humanos necesitamos la validación de los sentimientos de otra persona, como el miedo, las certezas, la angustia, la emoción. Una invalidación sistemática a las personas genera trastornos. Yo no me sentí validada en mi parto”, me dice Nasnia Oceransky, madre y sicóloga que sufrió violencia obstétrica.

Parir como mamifero

Violencia silenciosa

Cada año mueren en México alrededor de mil 192 mujeres durante el embarazo, parto o puerperio. La cifra no detalla cuántas de ellas murieron por violencia obstétrica, pero la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal, por ejemplo, en el Informe anual 2013, dedicado a los derechos de las mujeres, registró la muerte de 3 madres y 5 bebés por esta causa.

La violencia obstétrica sólo es visible cuando llega a niveles de muerte, advierte la CDHDF en ese informe, pues las burlas, los malos tratos, la manipulación del dolor, o la discriminación se asumen como normales.

¿Cómo llegamos a permitir esa violencia en los partos? Alina Bishop, partera, doula y directora de la escuela en salud perinatal “Casa de Luz” en Morelos, responde:

“Pusimos toda nuestra confianza en el sistema médico y éste se ha aprovechado de ella. Lo hicimos porque tenemos miedo al dolor, a la muerte. Todo mundo sabe que los partos son dolorosos y cuestan trabajo, todo mundo sabe que la mujer puede morir en el parto, es real. Pero se trata de revertir lo que sabemos, de acercarnos a otra información, a otra manera de parir y de concebir el cuerpo de la mujer. Una manera que pasa necesariamente por el respeto”.

En México, las mujeres han empujado que se hable del tema y una forma ha sido impulsando leyes que penalizan la violencia obstétrica como las que hay en Chiapas, Chihuahua, Colima, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Quintana Roo, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz. Aunque en la Ciudad de México ya se aprobó, desde abril de 2015, la incorporación del concepto a la Ley de Acceso a una Vida libre de Violencia, no se ha publicado.

Partos con respeto

“Todo parto puede ser natural, salvo que se demuestre lo contrario”, dice el sitio web elpartoesnuestro. El parto natural es entendido como aquél que comienza de forma espontánea, en el que la mujer genera oxitocina y contracciones adecuadas y suficientes para dilatar y empujar al bebé hasta que sale por la vagina. Pero la tendencia ha sido la opuesta: tratarlos todos como si fueran patológicos.

Si el parto es algo tan instintivo, ¿cómo fue que se convirtió en un asunto médico de quirófanos, cables, anestesias y bisturís?

Las posturas son diversas. La directora Catherine Béchard plantea en su documental “Loba” (España 2015) que la medicalización de los partos buscó controlar el cuerpo de la mujer, su autonomía y libertad. Un estudio de la Revista de Salud Pública de Colombia relata cómo desde siglos atrás el hombre (primero desde la alquimia y luego desde la medicina) buscó alternativas para eliminar el dolor del parto y la tendencia se popularizó cuando la reina Victoria usó cloroformo durante el nacimiento del príncipe Leopoldo, en 1819. Otro estudio, publicado en Ecuador, remonta su origen a la Revolución Industrial y la necesidad de controlar la naturaleza humana para salvar vidas; entonces los nacimientos se trasladaron de los hogares a los hospitales y las parteras fueron reemplazadas por médicos obstetras.

Pero ese objetivo de salvar vidas no fue del todo cumplido: hoy, 91 por ciento de las mujeres que en México murieron durante el parto o puerperio tuvieron consultas médicas donde no hubo diagnósticos certeros para detectar o atender los factores de riesgo. Los datos del Observatorio de Mortalidad Materna muestran que la medicalización per se del embarazo no salva vidas.

Desde hace tres décadas, la Organización Mundial de la Salud puso en duda la efectividad del parto medicalizado y emprendió la promoción de un parto lo más natural posible –en la medida en que la salud de la madre y el bebé lo permitan– basado en atención primaria, con participación de parteras, protegiendo la dignidad y las necesidades emocionales, sociales y culturales de la mujer.

El parto al que apeló la OMS está enfocado en las necesidades de la mujer, su hijo y su pareja, no en las del doctor o el hospital.

Lo que las mujeres hemos asumido como natural en el proceso del nacimiento — rasurado púbico, ruptura de membranas, prohibición de alimentos o bebidas durante el parto, episiotomía, exploración manual–, son en realidad una serie de agresiones que en algunos casos, como obligar a la mujer a parir acostada, controlar el dolor con anestesia epidural o administrar oxitocina antes del nacimiento, pueden afectar el parto natural y encaminarlo a la cesárea, explica Alina Bishop.

Además, se trata de reivindicar el parto natural por los beneficios que tiene como el apego y lactancia temprana, que se dan justo en el nacimiento.

Pero también aclara: no es el lugar lo que hace a un parto, sino la forma en que la mujer ha podido elegir, con base en información, en su seguridad y confianza, acompañada por un profesional que conoce y respeta su cuerpo y no interviene en el proceso natural del parto de forma injustificada.

Parir como mamifero

Cesáreas innecesarias

Desde hace varios años el excesivo número de partos por cesárea han prendido alertas en México. El nuestro, es el cuarto país en el mundo con más nacimientos quirúrgicos, después de Estados Unidos, China y Brasil.

En 2012, la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (Ensanut) registró que 45.1 por ciento de los bebés mexicanos nacieron por cesárea. En el Distrito Federal la cifra se elevaba a 52 por ciento.

Son números muy por encima del 20 por ciento que recomienda la Norma Oficial y el 15 por ciento máximo que sugiere la OMS, a partir de los mayores riesgos que implica una cesárea, sobre un parto vaginal, de presentar infección, hemorragias, coágulos de sangre, lesiones en la vejiga o el intestino, aumentar posibilidades de placenta previa y acreta para futuros embarazos.

En los hospitales privados de la Ciudad de México la cifra se dispara hasta 80 por ciento, es decir, 8 de cada 10 mujeres que llegan a parir a estos establecimientos, terminan en cesárea, según registró la CDHDF en su informe. Los hospitales públicos de la capital no tienen mejor récord: los de la Secretaría de Salud local tuvieron 32 por ciento de cesáreas, el IMSS 53 por ciento y el ISSSTE 62 por ciento.

¿Por qué tantas cesáreas? La Ensanut 2012 explica: El mal uso de distintas intervenciones médicas, el exceso de monitoreo fetal, la ruptura artificial de membranas antes del trabajo de parto activo, información sesgada a las mujeres sobre supuestos riesgos del parto natural y supuestos beneficios de la cesárea, la falta de preparación del personal de salud, el afán de lucro de los proveedores, incentivos económicos relacionados con las aseguradoras y la comodidad para médicos.

La CDHDF coincide en que el incentivo económico por parte de médicos y hospitales es una de las causas del alto número de cesárea, que pueden costar desde 20 mil hasta 130 mil pesos, según la clínica. Además de la percepción errónea en mujeres con alto nivel socioeconómico de que la cesárea es una técnica más rápida y segura de dar a luz.

Estanislao Díaz, del Colegio Mexicano de Especialistas en Ginecología y Obstetricia, reconoce que el número de cesáreas llega a niveles preocupantes, aunque lo justifica.

“Se ha abusado de la cesárea, por la sobre carga de trabajo, la falta de médicos para atender a las mujeres, el tiempo de atención por cada paciente… para atender a una parturienta tiene que esperarse a veces unas 10 horas, ocupando camas. Hay muchos doctores que hacen cesárea, también por la circunstancia económica que es más ganancia para el doctor y el hospital”, dice. Aunque, cabe aclarar, la recuperación por cesárea implica que la mujer pase de 2 a 3 días hospitalizada.

Díaz dice estar de acuerdo con algunas recomendaciones de la OMS, pero no con todas. Por ejemplo, que la decisión médica quede en la mujer: “El paciente no siempre tiene criterio, no podemos sujetarnos a la voluntad del paciente, de algo debe servir la ciencia”.

Tampoco comparte el uso generalizado de las parteras y el parto en casa: “Lo ideal es formar parteras que nos apoyen en zonas rurales, en la ciudad pueden funcionar, pero en casa es mucho riesgo, más que beneficio”.

Presiones de todos lados

Alejandra González quiso un parto natural en un hospital privado. Ese era el lugar que le hacía sentir tranquila y en confianza: acompañada de su esposo, ginecólogo y doula, como se les llama a las acompañantes del parto. En su habitación contaba con pelota de yoga para los ejercicios y una tina con agua tibia. El doctor le propuso colocarle la epidural para el dolor pero ella decidió que no, intentaría el parto sin anestesia.

Acompañada de su doula, comenzó a experimentar posturas con cada contracción.

“Llegó un momento en que sentía el dolor irracional, ya no podía”.

El doctor propuso de nuevo poner la epidural para continuar el trabajo de parto natural y ella accedió. Pese a tener 10 centímetros de dilatación el bebé no nacía y comenzaba con sufrimiento fetal.

Su doula, que trabajó coordinada con el ginecólogo, la tomó de la mano y le dijo que tendrían que hacer cesárea. Durante las pláticas preparatorias, lo hablaron como una posibilidad pues la cesárea es una operación quirúrgica que puede salvar vidas.

“Cuando me dijeron que era necesaria la cesárea, me puse a llorar. Fueron como tres minutos en que respiré y lloré. No era lo que yo quería. Entonces me tome la panza y le dije a mi hijo: ‘Amor, ya hicimos todo lo que pudimos, vamos a estar bien’. Mi doula me dio un beso en la frente y el doctor me tomó de la mano. Mateo nació y se lo dieron a mi esposo quien de inmediato me lo puso en el pecho. Él cortó el cordón y nunca me separaron de mi hijo”.

La primera noche de Alejandra después de parir fue una especie de duelo. Soltar que no tuvo el parto como lo deseó, entender que hizo lo posible y su hijo nació sin riesgos. Dejar ir las presiones externas que violentan y desvaloran a quienes no tuvieron partos naturales. A quienes ponen en duda su capacidad como mujeres, como madres.

“La violencia está por todos lados. Hay violencia obstétrica y hay violencia en desvalorizar a quienes tuvieron cesárea o eligieron anestesia, se les ve con una especie de mujeres frágiles que ‘no pudieron’”, considera María del Mar Monroy García, responsable de la coordinación de Vinculación con la Sociedad Civil y Políticas Públicas de la CDHDF.

Ella es una empeñada en combatir los fundamentalismos que violentan a las mujeres: ‘sólo desde la maternidad una mujer descubre el verdadero ser mujer’, ‘sólo un parto natural te convierte en madre’.

“Tenemos que romper los roles y estereotipos que te hacen una buena o mala mujer porque estos fundamentalismos refuerzan otros nuevos estereotipos que nos encierran en un círculo de violencias”.

El cuerpo está preparado; nosotras no

Luisa, mi hermana menor, fue el primer contacto que tuve con un parto natural. Ella vivía en un pueblito de Veracruz y cuando se embarazó decidió que parir en su casa le daría la seguridad y confianza que necesitaba.

La decisión fue tomada con reservas en la familia y sus conocidos. Luisa tuvo que defender su postura de las dudas y los miedos de nosotros: “¿y si el bebé viene mal?”, “¿y si tienes una hemorragia?”, “¿y si algo te pasa?”. En algún momento le ofrecimos contratar una ambulancia para que esperara afuera de su casa. Ella respondió con un plan de emergencia: ubicó la clínica de salud más cercana y el tiempo de recorrido para llegar ahí.

“Nuestro cuerpo está listo, está preparado para parir — decía con paciencia a quien quería oírla– lo que hay que trabajar es la mente, hay que callarla, tranquilizarla para que no se impongan nuestros miedos a nuestro instinto”.

Alina Bishop matiza: “Aunque el cuerpo sabe parir, es importante que la mujer sea consciente de cómo funciona para que se dé cuenta de esa arquitectura y favorezca su funcionamiento. Hay zonas que se tienen que abrir, relajar, soltar, otras empujar”.

En su parto, Luisa recuerda que su cuerpo le dijo qué hacer. El cuerpo le pidió hincarse y ella lo hizo, le pidió un soporte y ella se sujetó de su pareja como si él fuera un árbol fuerte y comenzó a pujar. Su hijo nació.

Nicolás ahora tiene 3 años y le pregunto qué diferencia hizo para ella que naciera en casa, que ellos fueran los protagonistas.

“Mi hijo nació en casa, como quisimos, porque era el lugar en el que yo me sentía segura, como a otras mujeres puede hacerles sentir seguras el hospital, ahí también podemos tener partos respetuosos, libres. Hubo un momento, durante el trabajo de parto, que yo sentía no poder, entonces cerré mis ojos y le hablé a él, le dije: ‘yo ya no puedo, pero tú puedes, ayúdame a hacerlo’. Estábamos muy conectados. Este fue el primer trabajo en equipo que hicimos mi hijo y yo”.

Sentir el dolor

Uno de los mayores temores que tuve durante el embarazo era si sería capaz de soportar el dolor que implica. Esa inquietud me llevó a platicar con una amiga de la Universidad que tuvo su parto natural.

“Trata… no de disfrutar el dolor, sino de sentirlo, tranquilizarte, meditar y sentir cómo el bebé comienza a acomodarse y empieza a bajar”, me dijo Carmen Teolli.

Sentir el dolor. Las ideas alrededor del parto natural van desde lo puramente animal, hasta lo esotérico y otros excesos. En esa búsqueda interminable me encontré con el documental “El parto orgásmico” donde el proceso estaba lleno de placer. Pero las imágenes de la mujer sostenida en las paredes de una tina, balanceándose con el éxtasis en su rostro y en sus gemidos mientras paría, estaban fuera de mi realidad.

Por eso las palabras de Carmen fueron tan luminosas. No se trataba de disfrutarlo, sino de sentirlo. “No te pelees con él, no lo rechaces, no le huyas, siéntelo”.

En su libro “Dar a luz con amor” Verena Schimd explica que hay dos fuentes de dolor durante el parto: el vientre, por la presión sobre los tejidos y nervios sacros; y el cerebro, por los condicionamientos negativos que como sociedad le hemos dado. “¿Qué valor social le damos al dolor? –escribió- Se combate, se elimina, se esconde, no tiene sentido”.

Es el dolor es el que activa el trabajo de parto, leí en el libro de Schimd. El dolor te hace buscar posiciones que sean “menos dolorosas” para abrir el canal de nacimiento, como estar hincada, en cuclillas o a cuatro patas, y estimula las hormonas necesarias para el parto: la adrenalina, la oxitocina y las endorfinas.

“Buscamos las ‘ilusiones’ de seguridad y bienestar–escribió Schimd-. El dolor en el parto parece anticuado, incluso un castigo”.

Liliana Ramírez, del colectivo Tribu Co-madres, me explica ahora lo que como doula dice a las mujeres que acompaña:

“Hemos sido criados con miedo a sentir, a lo desconocido y como mujeres, hemos estado adormecidas al sentir el cuerpo desde la menstruación, las relaciones sexuales y eso nos dificulta el llegar a sentir una de las experiencias sexuales más potentes que como mujer podemos tener”.

Mi cuerpo, una pangea

Al acercarse la fecha del nacimiento de mi hija, nuestra partera confirmó que el embarazo no era de riesgo y podíamos intentar el parto en casa.

Para entonces, ya sentía una especie de confianza ciega en todas las mujeres que habían dado a luz a lo largo de la vida humana. Ahí estaba mi abuela pariendo a sus ocho hijos y mi madre a nosotros cuatro. Dediqué unos días a llamarlas por teléfono para preguntarles sobre sus partos. Ninguna recordaba tantos detalles como para satisfacer mi inquietud. Ninguna se había hecho tantas preguntas, tampoco. Simplemente me repetían que su cuerpo supo qué hacer.

Dibuje en el diario lo que sentía que pasaría con mi cuerpo y resultó una pangea.

Mi parto comenzó una noche de primavera. Le llamé a la partera y me recomendó descansar lo más posible, antes de que comenzaran las contracciones más fuertes, para tener energía en el momento culminante del parto. Yo no pude dormir, tampoco mi hermana y mi pareja, que me acompañaban.

En la habitación había hecho un pequeño altar donde estaban las fotos de mi mamá y mi abuela, y una vela que se había encendido en un encuentro de parteras, como para decirme que toda la fuerza todos los partos estaba ahí conmigo.

Las contracciones iban y venían, mi cuerpo tenía la capacidad para reponerse entre una y otra, pues aunque el dolor se incrementaba con cada una de ellas, no se acumulaba. Las sentía como un oleaje que llegaba, me cubría por completo, para luego irse y dejarme arrojada sobre el espejo de agua.

No sé cuántas horas habían pasado, pero desde la ventana vi que amaneció. Con el sol llegó mi madre, quien me alimentó con licuados de frutas y granos, para tener energía suficiente, y masajes en mi cuerpo para sanar los dolores.

Como a las 9 de la mañana las parteras entraron a casa. Monitorearon el ritmo cardiaco de la bebé y las contracciones. Aún había que esperar. Las contracciones subieron de ritmo e intensidad, pero todavía no era el momento de su nacimiento. Entonces perdí el sentido de las cosas. Sólo recuerdo que tomé baños de agua caliente para relajarme, que lloré porque sentí que no podía más, que grité hasta quedar afónica, que acudí al pequeño altar de mi cuarto y le pedí ayuda a mi hija para nacer. “Dime qué más tengo qué hacer, hija, aquí estoy dispuesta para que nazcas”.

En algún momento, entre los gritos de dolor, mi partera me preguntó si estaba enojada, entonces me di cuenta que estaba a punto de mandar todo el trabajo hecho hasta entonces, al demonio. Le pedí apoyo a mi pareja para que me diera calma hasta que, de forma instintiva, me tumbé en el pasillo de la casa donde había menos luz y me puse a cuatro patas, como los animales que había visto en los videos de internet.

Sentí mis caderas abrirse, sentí que mi cuerpo se fracturaba como la Pangea. Vinieron unas contracciones más potentes y ella nació. Tenía el cordón enredado en los pies. Alrededor parecía un campo de batalla: sangre, sudor, sustancias viscosas.

Yo estaba exhausta física y emocionalmente. Sólo recuerdo que en algún momento, mientras mi hija lanzaba sus primeros llantos, pensé “el siguiente parto será cesárea programada”.

Ahora eso es una simple anécdota que me permite dimensionar el dolor y la fractura que tuvo mi cuerpo en el parto.

Después de casi dos años de ese día, no hay dolor en los recuerdos. Parir como mamífero me dejó la satisfacción de permitirle a mi cuerpo hacer lo que sabe, me permitió conectar con una parte instintiva o animal que había dejado de lado y significó para mi y mi pareja la confianza de que podemos, casi cualquier cosa… (hasta que llegó el puerperio).


Se autoriza su reproducción siempre y cuando se cite claramente al autor del Texto: Daniela Rea y la  Fotografía: Mónica González. Colectivo SacBé y la fuente: Proyecto Periodistas de a Pie

“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

Una escuela contra la dominación


Texto y video de Daniela Rea Gómez

Manuel Amador ha dedicado 10 años de su vida a trabajar contra la violencia de género con estudiantes de una preparatoria en Ecatepec, uno de los municipios más violentos del país y donde la precarización cruza todos los espacios. A través de investigaciones y performance, con los que se apropian de las calles, el maestro induce a sus alumnas y alumnos a encontrar una significación para la vida

por Daniela Rea Gómez, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Cuando aún no amanece, Manuel Amador llega al paradero norte del metro Indios Verdes de la Ciudad de México. Con la misma prisa que el resto de los transeúntes, pero a contracorriente, camina por los pasillos entre puestos de ambulantes, fierros viejos y restos del día anterior para llegar al final del pasillo a esperar la combi que lo lleve a la colonia Hank González, en Ecatepec.

El paradero norte es un punto nodal en el traslado que cotidianamente hacen cientos de miles de personas para llegar a la ciudad a trabajar –desde sus casas en el Estado de México–, la mayoría en empleos precarios; además de la jornada, deben aumentar unas 3 o 4 horas para el traslado. Mientras todos ellos vienen, Amador va.

Amador recorre unos 20 minutos en una combi vacía, se baja al pie de la carretera a la altura del frontón, una de las paradas más peligrosas de la ruta, pues el acceso a dos vialidades de alta velocidad ofrece salidas rápidas a asaltantes y secuestradores. Después trepa una barda, cruza un puente sobre la autopista y se interna en unas callejuelas esquivando microbuses y motonetas.

Esta mañana de junio, mientras camina a paso acelerado, llama por teléfono a un amigo y le pide que vaya a su casa porque su llave se atoró en la chapa al cerrar y él no quiso esperar a un cerrajero, pues hoy se presenta los proyectos finales de la materia “Métodos y Pensamiento crítico”, en la que ha estado trabajando seis meses. Amador es maestro de la preparatoria 128 Francisco Villa y acaba de llegar a su clase 3 minutos después de las 7 de la mañana.

Llegó aquí hace casi 10 años, por invitación de Joao Arriaga, con quien había coincidido en la carrera de sociología en la Universidad Autónoma Metropolitana. Amador no tenía trabajo. Había pasado una temporada intensa como candidato a la diputación local del partido Alternativa Socialdemócrata, como activista por los derechos de las personas LGBTTTI y dentro de las oficinas del gobierno del Distrito Federal, “ahí mi trabajo no trascendió, era sólo un burócrata”. Cuando Joao lo invitó, no tuvo nada que perder.

Amador debía imaginar cómo llenar las horas de clase de Etimología, su primera materia asignada, pues por sí misma resultaba aburrida e inservible para los alumnos de Ecatepec. Después le tocó educación física. Como no había ni cancha, se le ocurrió dar clases de baile. Pero el baile se convirtió en algo más que mero mover de cuerpos. Influido por su formación sociológica y las enseñanzas de pensamiento crítico de su mentor, Hugo Zemelman, fue convirtiendo las clases en talleres de expresión que ayudan a las jóvenes a entender los problemas de su vida, no como una desgracia personal, sino como resultado de la precarización de la vida en el Valle de México.

Ser maestro en Ecatepec

 

Amador había leído, como varios de nosotros, las historias de Ecatepec en la prensa: pobreza, corrupción, mujeres desaparecidas, mujeres asesinadas, cuerpos encontrados en baldíos, en barrancas, desnudos, lastimados, en sus casas frente a sus hijos. Las historias que escuchó en el salón de clases no fueron –no han sido- más sencillas y él se esforzó por generar un espacio seguro para nombrarlas.

“Quería construir pedagogías que pudieran responder a esos contextos –cuenta el maestro-. Que pudieran contribuir a regresar la sonrisa, la dignidad a estas personas, la posibilidad de entender que estudiar valía la pena, importaba. Me interesaba sobre todo que estas materias tuvieran una significación para su vida aquí”.

Ecatepec es el municipio con mayor número de pobres de todo el país, casi 500 mil personas viven en esa condición, según el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Social. Es además el municipio donde los habitantes se sienten inseguros, 7 de cada 10, según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Quienes aquí habitan son los migrantes (y sus descendientes) que llegaron en las décadas de los 80 y 90 como consecuencia del desmantelamiento de la Reforma Agraria que emprendieron Carlos Salinas y Ernesto Zedillo. Llegaron expulsados del campo y encontraron un espacio sin oportunidades laborales dignas. En Ecatepec, el empleo formal escasea y cuando lo hay es precario, por ello la mayoría sobrevive de la economía informal e ilegal, relatan Héctor Domínguez y Amador en el estudio “Diálogos interdisciplinarios sobre violencia sexual”; muchos jóvenes aspiran a ser narcomenudistas, comprar un carro para ser taxistas o vender mercancía de fayuca. Consecuencia, también, ha sido el borramiento de la identidad campesina e indígena como una forma de sobrevivencia ante el racismo. Es común, dice el estudio, que los hablantes de alguna lengua indígena no la hablen en los espacios públicos o no lo enseñen a sus hijos. En una de las clases de Amador, un grupo de alumnas expuso sobre el racismo y ellas mismas con marcados rasgos indígenas, se referían a los indígenas como los otros.

El salón de clases lo ocupan entre 55 y 60 alumnos que llegan en su mayoría sin desayunar, no sólo por falta de dinero, sino porque muchas mamás salen de madrugada a trabajar como obreras, empleadas de comercios o casas particulares; otros no viven con sus papás o tienen a su cargo a los hermanos menores a quienes hay que despertar, vestir, llevar a la escuela. A la mitad de la clase, el maestro les permite salir por café y pan.

La materia de Métodos y Pensamiento Crítico es el pretexto para que ellos hagan análisis, entrevistas, encuestas e historia de vida. Amador toma algunas estrategias de psicomagia para que alumnas y alumnos nombren las distintas experiencias de violencia. Por ejemplo, les hace formar escenas congeladas de momentos de violencia intrafamiliar o escribir en una hoja un momento triste o doloroso para luego quemarlo. Estas actividades se convierten en los performances que llevarán más tarde al espacio público. “Esto es más que una estrategia pedagógica, llevar los terrores íntimos, es más bien articular el conocimiento del espacio íntimo donde hay violencia y sacar a la luz estrategias de control del patriarcado que se han tratado de invisibilizar. Trasgredir lo público-privado y llamar a la intervención ciudadana”, comenta.

Otra de las estrategias educativas es el proyecto de investigación. Cada semestre los alumnos eligen temas que les preocupan en su vida cotidiana, los cuales han sido recurrentes en los años de clase: machismo, feminicidio, violencia en el noviazgo, discriminación indígena, embarazo adolescente, suicidio, drogas y bullying. Casi todos los temas salen de la experiencia personal.

Esta mañana, los alumnos presentan los avances de su investigación. Un equipo habla de “las formas y causas de abandono y de violencia.”

“Elegimos el tema porque yo había pensado en los perros callejeros, de ahí derivamos el tema, de las formas de abandono. Vimos un perro y no le dimos importancia y luego nos dimos cuenta que estaba muerto, días después, nadie se dio cuenta, nadie lo levantó. Pensamos que no sólo se sentía dolor por los animales sino también por las personas, por donde vivimos hay un viejito que esta en la calle todo el tiempo, también nos derivamos de eso”, expone una alumna.

Otro equipo habla del machismo. Su tema es “¿Cuáles son las motivaciones de los hombres que violentan a la mujer?” y según explica Rebeca, “este tema lo elegimos porque en mi casa se vive violencia. Quien practica esto es mi tío, él es militar y de ahí nos derivamos a todo esto. Lo que yo veo en mi casa diario es que un hombre se siente mayoritario a una mujer porque dicen ser más fuertes, nosotros como mujer debemos respetarlo, nosotros nos sentimos menor que él, nos hace sentir menos”. Una compañera agrega: “también llegamos a una conclusión que esto se ha dado desde antes, entonces tenemos que dejar de decirles a los niños no llores porque tú eres hombre. También como ellos dañan, ellos también fueron dañados y siguen ese mismo patrón y todos salimos mal, con una cicatriz en la corazón”.

— Como mujeres, ¿qué les aporta esta investigación?- interviene el maestro.

— A que cuando crezcamos y tengamos nuestras familias ya no hacer eso- responde una alumna.

— Desde el momento que estableces un noviazgo también- dice el maestro.

— El machismo se va dando desde que los padres de un niño lo maltratan, le dicen que no pueden llorar, eres el hombre de la casa, y el niño va creciendo con esas ideas, él lo va aplicando cuando se casa con su pareja va maltratando a su esposa- participan más estudiantes.

— Muy bien, gracias por involucrarse. Recuerden que ustedes están haciendo ciencia, están generando conocimiento. Con las entrevistas, con su observación, están generando conocimiento- concluye Amador.

En los cuadernos de los estudiantes se pueden leer citas de Judith Butler, Boaventura do Santos, Paulo Freire. Los términos de la filósofa norteamericana son retomados en las tareas, como una que habla de la vida precaria: pobreza, desempleo, explotación, violencia, machismo, falta de vínculos, indolencia, carencia, depresión constante, ansiedad, soledad, hostilidad, odio, resentimiento, baja autoestima. La alumna que enlistó esas palabras en su libreta escribe después: “a estos humanos se les debe regresar su dignidad”.

Ser hombre en Ecatepec

 

En el Estado de México, según datos de la Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, cada día 6 mujeres son asesinadas. Durante los años en que Enrique Peña Nieto fue gobernador, los feminicidios aumentaron 133 por ciento, según datos de la misma Procuraduría estatal. Esta es la realidad que enmarca la vida de las estudiantes de La Panchito, una violencia que cruza los espacios privados y públicos. Pero para entender qué es ser mujer aquí, Amador plantea primero lo que es ser hombre aquí.

“En estos lugares de exclusión y de marginación, hay hombres que se construyen a partir de elementos de exclusión. Son hombres excluidos, que yo les llamo ‘los hombres machos marginados’. Entonces, no hay oportunidades de trabajo, son explotados, hay desempleo, hay salario que no alcanza suficientemente y buscan otras formas de conseguir el dinero en los espacios de lo ilegal, lo que le llaman hacer los bisnes o la bisneada. Vemos hombres que ven en el crimen la oportunidad para subsistir, robar, vender cosas robadas en los tianguis, ingresar al crimen organizado. Eso, por una parte. Por otra, vemos hombres con carencias, sin educación, sin empleo, sin reconocimiento, sin un espacio, sin oportunidad, que fueron criados con padres autoritarios, intolerantes, porque son hombres frustrados, desesperanzados. Hay una frustración y un odio que se va naturalizando. Y cuando entran a situaciones de noviazgo, brotan las dificultades para relacionarse, para platicar con una chica, entonces se ven esas situaciones de control. Si entendemos estos espacios como esos lugares de precarización de la vida, pues bueno, ¿cómo entonces podemos entender ahí a las mujeres?”.

Ser mujer en Ecatepec

 

Joselin tiene 18 años recién cumplidos. Llegó a La Panchito -como le llaman de cariño a la prepa- después de dejar varias escuelas porque tenía que cuidar a su hermana, diez años menor. Joselin se hace cargo de su hermana porque su mamá no puede. No es que trabaje de sol a sol, o sí, pero está saliendo de una condición de violencia a la que estuvo sometida por su esposo desde hace casi 30 años. Entonces, Joselin es la tutora de su hermana y su novio es su tutor ante la escuela. Joselin es una joven de piel morena, cabello largo y negro, ojos negros rasgados y labios gruesos. Tiene la estatura y la complexión de una niña, quizá un poco menos niña que cuando tenía 12 años y le arrojó una cazuela con aceite hirviendo a su padre al ver que estaba abusando de su mamá. La cazuela le rebotó en la espalda y ambas cicatrices permanecen: la que dejó el aceite en el cuerpo del hombre y la que quedó en la memoria de la niña. Muy chica, Joselin entendió que si ella no salvaba a su hermana menor, la perdería de una u otra forma. Y decidió salvarla y salvar también a su madre, aunque eso implique postergarse. Ahora, estudia y trabaja para pagar la renta del cuartito a donde viven las tres.

Betsy va en segundo semestre de preparatoria, tiene 16 años. Ella y sus compañeras de equipo eligieron hablar sobre feminicidios en la exposición frente al grupo. Ella no quiere hablar y sus compañeras la protegen. Después, contará que su tía fue asesinada apenas hace unos meses. “Ella se salvó antes dos veces, pero la tercera fue cuando nos avisan y nos cayó de sorpresa, a mi como mujer nos afecta porque me quede con ese miedo de que él sigue libre, con ese miedo de que nos pueda hacer algo. Esta persona una vez estuvo en el reclusorio y quedó de cambiar, la primera vez sucedió en su casa porque estaba borracho, lo hizo frente a sus hijos y una de sus hermanas, hubo orden de alejamiento, pero el insistía e insistía. Ella no quería estar con él, pero él el no entendía, decía que se acercaba por sus hijos, pero tenía miedo de que mi tía lo dejara, ella metía denuncias y el escapaba. Aquí se crece con miedo, con miedo a salir a la calle, porque ya no estamos seguras, aquí pasan muchas, muchas cosas. Mi tía tenía 25 años y cuatro hijos de 9, 5, 4 y 3 años”.

Amador trae a colación otras historias de sus alumnas. Una de ellas le contó que su vecina se suicidó a los 18 años. “Ella estaba embarazada… dejó una carta diciendo que se suicidaba porque no quería engañar y mentirle al novio, porque había sido violada por un familiar y que ese hijo no era de él”. Otra sufrió abuso sexual de su padre cuando tenía 10 años, en revancha porque la mamá se había ido con otro; su mamá la ve como rival. En este caso, dice Amador, los lazos de parentesco y lógica del patriarcado tradicional se ha desvanecido al punto de que los miembros de la familia se convierten en enemigos.

En su estudio, Amador y Domínguez dicen que ese maltrato a las mujeres, esa misoginia “debe entenderse no solo como una fobia incubada en el plano de la frustración de los hombres marginados”, que son producto de la participación femenina en espacios de poder, sino también como resultado de esa precariedad de la vida que parte de los discursos institucionales y mediáticos, como consecuencia de una crisis social, económica y de valores.

Tomar las calles

 

Amador, La Panchito y las estudiantes, se hicieron famosos cuando algunos medios locales publicaron una fotografía aérea de la frase “no más feminicidios” que 120 alumnas vestidas de blanco formaron en el cerro de Guadalupe. Era el año 2011 y fue ésta la primera actividad que hicieron fuera del salón de clase. Amador lo recuerda como una hazaña, pues la violencia tenía las calles de Ecatepec convertidas en un campo de batalla. Dos años después, hicieron el performance de “Las quinceañeras”: consiguieron vestidos de gala y salieron a las calles maquilladas con golpes y heridas. La imagen es impactante: sus vestidos brillantes contrastan con el color gris de la periferia y sus rostros toman el espacio público con historias de secuestros y feminicidios.

“Las imágenes que se construyen desde ahí, son imágenes que interpelan a todos, a la sociedad, al gobierno y eso es interesante de los performance. Es decir, que se hacen imágenes que pueden lograr interpelar a la sociedad, desestabilizar y esto es lo interesante de estas imágenes”, dice Amador.

El performance de “Las quinceañeras” lo hicieron dos meses antes de que Gabriela Faustino Berenice fuera asesinada, el 16 de junio de 2015. La joven tenía 25 años y un hijo de 8. Trabajaba en una abarrotería. Salió a recoger leche subsidiada y no volvió a casa, su cuerpo quemado se encontró en un baldío. Las noticias dijeron que todavía estaba viva cuando la encontraron.

“Entonces una alumna me dice, ‘¿qué pasó, profesor? No sirve de nada las cosas que hacemos, ¿verdad?. Imagínese con qué facilidad la mataron, yo la conocía, maestro’. En ese momento dices: ‘sí, sí, sí, creo que vale la pena, hija, creo que vale la pena porque para ti y para tus compañeras que están aquí escuchando, esta realidad no les es indiferente, no nos queda de otra, debemos seguir analizando y cuestionando para que no se normalice’, les dije. Mientras hablaba pensaba ¡qué absurdo me siento diciendo esto! no era la respuesta seguramente que querían escuchar, pero ¿qué respuesta tenía en ese momento?, ¿qué respuesta tengo ahora?, no tengo respuestas”.

O quizá la respuesta fueron más performances.

Como el de “La Barbi”: las alumnas llevaron al salón una muñeca a que intervinieron con las palabras que les han gritado a lo largo de su vida. Zorra, puta, pendeja, no sirves para nada, mensa, zonza, suata, estúpida, piruja, fácil, culo fácil. Después, salieron del salón a las calles y llegaron a un lugar donde 15 días antes habían tirado el cuerpo de una joven asesinada y gritaron las palabras que les pertenecían, no las que otros querían colocar sobre sus vidas: Con falda o pantalón, respétame cabrón, ni una más, ni una más, no más violencia a las mujeres, ni objetos ni desechos, mujeres con derechos. Amador aún recuerda el diálogo con una de sus alumnas: “ay profe yo iba caminando y sentía que mis piecitos, mis piernitas se me caían, pero como vi a mis demás compañeras gritando, yo gritaba, yo gritaba”.

O el de los “Daños humanos”, que hicieron para cerrar el ciclo escolar 2016-2017: una serie de postales vivas en donde los estudiantes representaron esos daños que el capitalismo ha dejado en la vida humana: maltrato, soledad, depresión, suicidio. Eligieron hacerlo en el Deportivo, donde fue encontrado el cuerpo de una joven.

“Daños humanos”

El performance, considera Amador, permite a sus alumnas y alumnos desarticular una ideología de dominación: salir a las calles de Ecatepec, específicamente al espacio en el que son encontrados cuerpos de mujeres asesinadas (los espacios y los temas son elegidos por los estudiantes) a mostrar la violencia que viven cotidianamente en las calles y las casas, rompe con esa idea de que el espacio privado o el cuerpo es impermeable a la intervención de las instituciones o la sociedad y por tanto no se debe denunciar. Y por tanto es culpa de la víctima. Y por tanto se debe silenciar.

El hombre que va

 

Amador ha sido entrevistado varias veces por periodistas y académicos. Un estudiante del CIDE hizo una tesis de maestría sobre su proyecto; otra joven vino desde Francia a conocer el trabajo; otra, de la Universidad de Nueva York, se acercó a conocer la escuela en su estudio de feminicidios. Un grupo de estudiantes coordinado por el maestro Rafael Mondragón de la UNAM prepara un libro sobre la experiencia alrededor del proyecto. Las entrevistas y conversaciones con otros le han permitido conocerse un poco más. Por ejemplo, ese estudiante del CIDE trató de indagar por qué Amador escogió Ecatepec y las mujeres de Ecatepec para dedicar su vida profesional, escarbó en sus antecedentes y trató de explicarlo en la violencia que la madre del maestro sufrió de su padre, aunque él no la atestiguó. “Puede ser… mi mamá fue una mujer trabajadora que vivió violencia de mi padre, ella sufrió discriminación, crueldad. Yo no lo recuerdo porque cuando crecí nos salimos del rancho, crecí en Piedras Negras, Puebla, en el monte. A los cinco años nos fuimos de ahí”.

Pero, según él mismo, son otras las violencias que lo han cruzado. “Homofobia, intolerancia, asaltos… en el 2005 sufrí una agresión por parte de unos policías, eran como diez, me golpearon, me agarraron y otros me golpearon en la cara y fue homofobia. Yo denuncié, no pude pegarles. Decía un amigo que los crímenes de odio por homofobia en el fondo son feminicidios”.

¿Por qué Amador va todas las mañanas antes de que amanezca a contracorriente, desde su casa en el centro de la Ciudad de México a Ecatepec, para trabajar con sus alumnas, sus alumnos, para aprender a nombrar lo que les daña?

“No me es indiferente lo que pasa, me sorprendió, me impactó ver esas imágenes de mujeres que pueden ser llevadas, asesinadas. Recuerdo que una ocasión una niña me dijo ‘es que allá arriba hay un tiradero de mujeres, allá las van a tirar y yo no quiero pasar por ahí’. Me sorprendió que dijera ‘un tiradero’ y fui a ver y efectivamente era un lugar donde había cuatro cruces, de varios años que iban y tiraban ahí… Ver el miedo, el terror, el que puedan ser violentadas, ultrajadas, asesinadas y tiradas a los canales, a los bordos como si fueran una basura. Mujeres, pero también animales, hombres ancianos. ¿Qué somos nosotros, qué dice esto, estos cuerpos abandonados, de lo que somos quienes vivimos aquí ahora?”.

Amador se hace preguntas directo al cuerpo. Y las responde con el cuerpo. Por eso, pensar en él es regresar a esa imagen del paradero norte, cuando aún no amanece y él corre a contracorriente para alcanzar la combi que lo lleve a la colonia Hank González en Ecatepec, y acompañar a esas adolescentes, a esos adolescentes, al lugar del que muchos intentan escapar.

Publicado en: http://piedepagina.mx/una-escuela-contra-la-dominacion.php

 

“Este trabajo forma parte del proyecto Pie de Página, realizado por la Red de Periodistas de a Pie. Conoce más del proyecto aquí: http://www.piedepagina.mx“.

 

 

 

 

 

 


 

El brazo panista de Los Zetas


por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Desde 1997 a la fecha, la expansión del cártel de Los Zetas en el país ha sido vertiginosa.

Comenzaron en Tamaulipas, su cuna, donde Osiel Cárdenas, Arturo Guzmán Decenas y Heriberto Lazcano lograron cooptar a un nutrido grupo de militares de élite que desertaron del Ejército para ligarse al narcotráfico.

Los Zetas son el primer grupo criminal que incorporó el paramilitarismo al narcotráfico y luego se extendió a otras actividades criminales. Nadie competía con ellos en capacidad de fuego y en la saña que mostraban al asesinar a sus rivales.

En la descompuesta escena pública primero mostraron el horror de las decapitaciones. Esto lo aprendieron de los “kaibiles”, sus pares guatemaltecos, quienes terminaron en las filas de Los Zetas. Luego no fue suficiente con cortar cabezas y procedieron a descuartizar a sus enemigos y a desperdigar sus despojos por las calles cuando no los exhibían en negocios públicos señalados por detractores como centros de lavado de dinero.

Tamaulipas fue su bastión principal. Ahí fueron cobijados por la impunidad de al menos dos gobiernos: el de Tomás Yarrington, primero, y Eugenio Herández, después. Ambos exmandatarios, ampliamente investigados en Estados Unidos por brindar respaldo al narcotráfico, están en la antesala de ser extraditados a la Unión Americana para ser juzgados por los sobornos que recibieron. El primero aguarda en una prisión de Florencia, Italia; el segundo espera en una cárcel de Ciudad Victoria, Tamaulipas.

No obstante los escándalos que han originado en el país –por sus actos de violencia y su capacidad para corromper autoridades – la historia oficial de Los Zetas está rodeado de silencios.

El gobierno federal y mucho menos el Ejército han rendido cuentas sobre la forma en que los militares fundadores de Los Zetas fueron cooptados por el cártel del Golfo. Nadie ha publicado un informe de lo que realmente pasó en 1997, por qué los soldados desertores terminaron enganchados en las filas del narcotráfico. Más allá de la corrupción, deben existir otras razones de fondo que hasta ahora se ignoran.

Después de trece años de operar como brazo armado del cártel del Golfo, entre los años 2013 y 2014, Los Zetas decidieron independizarse. Fue entonces cuando se erigieron como un cártel bien organizado, quizá el mejor estructurado del país.

Y así emprendieron la conquista de los territorios que hasta la fecha dominan. Están presentes en una veintena de entidades federativas donde han sentado sus reales a base de sangre, fuego y corrupción. Aunque cabe decir que no todo se ha podido probar fehacientemente.

De acuerdo con datos históricos, por ejemplo, hacia el año de 1998, Los Zetas de afincaron en Veracruz. Aquellos eran los tiempos de Patricio Chirinos y de Miguel Ángel Yunes Linares, el brazo golpeador del poder.

En esa época, Los Zetas lograron rentar varias propiedades en el sur del estado, desde entonces convertido en un enclave importante del narcotráfico. Varios cárteles se afincaron en el estado. Con Chirinos y Yunes en el poder, nadie molestaba, por ejemplo, a Arturo Izquierdo Hebrard –el padrino de la mafia –quien vivía a su anchas en el municipio de Náutla cobijado por la impunidad.

Tanto poder tenía y tan protegido estaba que incluso llegó a ser un miembro distinguido del Comité de Financiamiento del PRI en Veracruz en los tiempos de Yunes.

Arturo Izquierdo era un capo que operaba al más puro estilo de la vieja guardia. Igualito que Juan Nepomuceno Guerra, el tío de Juan García Ábrego, otro padrino de mafiosos.

Izquierdo Hebrard fue socio de Miguel Ángel Félix Gallardo y ahí en Náutla ambos edificaron El Camino Real, un rancho genético donde se mejoraban la calidad del ganado. Tenía tenia laboratorio y una pista de aterrizaje que por las noches se iluminaba como si fuera de día.

Izquierdo y su hermano Hugo fueron auxiliares del exgobernador de Sinaloa, Leopoldo Sánchez Célis, un capo encumbrado en el poder. Y ahí se conocieron los hermanos Izquierdo y Félix Gallardo, pues quien a la postre fue el jefe del llamado cártel de Guadalajara había sido chofer del entonces poderoso gobernador de Sinaloa.

Arturo Izquierdo estuvo muy encumbrado en el poder. Fue cuñado de Arturo Durazo Moreno, el jefe de la policía capitalina que en el sexenio de Lopez Portillo llegó a tener tanto poder como el propio presidente de la República. Adicto a la cocaína y al dinero, murió como una piltrafa humana en una cárcel de Guerrero.

En el puerto de Veracruz, otro capo del narcotráfico también vivía sin mayores tensiones. Era Albino Quintero Meraz, “Don Beto”, quien llegó a ser vecino de Miguel Alemán Velazco en el fraccionamiento Costa de Oro del puerto de Veracruz. Albino Quintero tuvo su etapa de esplendor en los gobiernos de Chirinos y Alemán debido a la protección que recibía de la Secretaría de Seguridad Pública del estado.

Aunque eran aparentemente rivales, durante el gobierno de Chirinos y Yunes, Osiel Cárdenas –entonces poderoso jefe del cártel del Golfo –llegó a realizar importantes negocios con Albino Quintero. Cuenta Quintero en las declaraciones que rindió ante la Procuraduría General de la República tras ser detenido que la droga la pasaban el territorio mexicano a través de Guatemala, luego la transportaban hacia Tabasco y Veracruz y así los cargamentos terminaban en Tamaulipas para después ser cruzados a Estados Unidos. Todo con el cobijo político y policiaco.

En Minatitlán y Coatzacoalcos el cártel del Golfo y Los Zetas crearon un enclave importante. Desarrollaron la industria del secuestro y por primera vez se tuvo conocimiento de que los cárteles ya no solo operaban con el tráfico de drogas sino que comenzaron a implementar otras modalidades delictivas: tráfico humano, extorsiones, venta de protección, cobro de piso a giros negros…

Resulta extraño que el informe de la Clínica de Derechos Humanos de la Universidad de Texas no haya incluido en su amplio estudio estos antecedentes, claves para entender el amplio mundo criminal de Los Zetas y sus cómplices.

La Universidad de Texas se deslindó del informe presentado por Ariel Dukitzy, de tal suerte que el estudio quedó como un mero documento elaborado por académicos sin respaldo institucional. Además, los autores tampoco confirmaron –solamente creen que así es – si los testimonios de varios miembros de Los Zetas son veraces, requisito indispensable para que se integren expedientes sólidos en contra de los implicados.

Son embargo, el hecho de que se hayan rendido ante una Corte estadunidense y que hayan servido para incriminar a algunos personajes del crimen organizado no quiere decir que tengan la misma veracidad para efectos de otras incriminaciones, como las que hicieron en contra de los exgobernadores Humberto Moreira y Fidel Herrera Beltrán.

Moreira, por ejemplo, en un amplio comunicado, negó de una manera muy fácil todos los señalamientos que en el informe lo implican como protector de Los Zetas durante su gestión gubernamental; también negó haber recibido multimillonarios sobornos de ese grupo criminal a cambio de protección y dijo estar abierto a cualquier investigación relacionado con ese tema. Es más, se ofreció como coadyuvante del propio grupo de académicos que encabeza Dukitzy para ahondar más en el tema.

Fidel Herrera –quien fue mencionado de refilón en el informe –hizo lo propio y rechazó cualquier vínculo con el narcotráfico y con Los Zetas, pues dijo que estos señalamientos, que datan de hace catorce años, son parte de un infundio orquestado por Miguel Ángel Yunes Linares, su enemigo político.

Y es que en el caso de Fidel Herrera existe un testigo de apellido Hinojosa –sentenciado en Estados Unidos a 24 años de prisión por narcotráfico –quien en el juicio que se le sigue al empresario Francisco Colorado por lavado de dinero mencionó que en el año 2004 le entregó a un candidato al gobierno de Veracruz doce millones de dólares para su campaña. Y que el dinero provenía del narcotráfico. Sin embargo, el testigo no mencionó el nombre del candidato al que supuestamente le entregó el dinero.

Hinojosa fue agente del Ministerio Público Federal en Laredo, Texas, cuando Yunes Linares fungió como subsecretario de Seguridad Pública Federal, en el sexenio de Vicente Fox. En el informe de la Universidad de Texas se incluye a este pasaje donde el agente del Buró Federal de Investigaciones (FBI), Scot Lawson, es quien refiere el nombre de Herrera. Cabe mencionar otro dato: Lawson es amigo cercano de Yunes desde el 2004.

Y curiosamente el informe de la Universidad de Texas tampoco menciona que un personaje cercano a Francisco Colorado –sentenciado en Texas por lavado de dinero –fue Miguel Ángel Yunes Linares, quien acusa a Herrera de estar ligado al narcotráfico.

De acuerdo con la historia de esta relación –que además es pública dentro y fuera de Veracruz –Yunes Linares mantuvo una estrecha relación tanto con Francisco Colorado como con su hermano Miguel Colorado al menos desde el año 2009.

Así lo publicó la agencia Agencia Proceso (Apro) en su despacho del 13 de junio de 2009. La nota refiere textualmente:

“En 2009 el PAN postuló a Miguel Colorado Cessa, hermano de “Pancho” Colorado, acusado por el gobierno de Estados Unidos de lavar dinero para el grupo criminal “Los Zetas”, como candidato a diputado federal por el distrito cinco de Veracruz.

“Miguel Ángel Yunes Linares, excandidato del PAN al gobierno de Veracruz, respaldó al candidato e incluso participó en actividades proselististas a su lado, como exhibe la fotografía que ilustra esta nota informativa”. En la foto aparece Yunes levantándole la mano a su tocayo Miguel Colorado en un acto proselitista.

“El gobierno estadunidense acusó a Miguel Colorado Cessa de ser el prestanombres de los hermanos José y Miguel Ángel Treviño, líderes del cártel de Los Zetas, quienes participaban en millonarias carreras de caballos clandestinas en Oklahoma”.

La nota refiere que Yunes le declaró a Carmen Aristegui, cuando conducía el noticiero de MVS, que Fidel Herrera había recibido recursos de Colorado, que era su amigo y que incluso acudía a su rancho. (Fidel Herrera rechazó el infundio y dijo que la única vez que vio a Francisco Colorado fue en una cabalgata organizada en el norte de Veracruz, donde coincidieron por accidente).

La nota de Apro añade:

“No obstante, Yunes tiene relaciones con la familia Colorado Cessa desde el sexenio de Patricio Chirinos (1992-1998) donde participó como secretario General de Gobierno”.

Cabe señalar que además de que Yunes apoyó a Miguel Colorado Cessa en dos candidaturas –alcalde y diputado –también le entregó a este personaje una notaría pública, la cual hasta la fecha usufructúa el presunto Zeta del norte de Veracruz.

Francisco Colorado –cuyo caso también es referido en el informe de la Universidad de Texas –es un acaudalado empresario que se incorporó a Pemex como contratista experto en los temas de remediación ecológica. Obtenía contratos millonarios por los apoyos que recibía de importantes figuras del PAN, entre otros, figura Juan Bueno Torio, exdirector de Pemex-Refinación en el sexenio de Vicente Fox, exdiputado federal, excandidato independiente al gobierno de Veracruz.

Bueno Torio estuvo implicado en fuertes escándalos por presuntos actos de corrupción en la entrega de contratos a los hijos de Martha Sahagún, a quien con frecuencia solía contestarle el teléfono oficial en Pemex para atender sus asuntos particulares.

Durante el sexenio de Fidel Herrera Beltrán se suscitaron varios eventos de violencia. Uno de los más escandalosos fue la masacre en la carrera de caballos donde fue asesinado Efraín Teodoro Torres, el Z-14, socio de Francisco Colorado, quien participó en aquella justa sangrienta.

Sin embargo, cuando era candidato en 2004 la PGR investigó a Herrera Beltrán por haber sido señalado de rebasar los gastos topes de campaña. La PGR nunca integró expediente alguno en su contra y hasta la fecha ninguna autoridad federal ha integrado investigaciones en su contra por narcotráfico o delincuencia organizada.

En su administración destaca un dato relevante: la lucha contra la delincuencia el propio Herrera se la entregó al Ejército, muestra de ello es que los secretarios de seguridad pública que despacharon entre los años 2004 y 2010 fueron miembros de la milicia.

En Coahuila el panorama, sin embargo, parece diferente a la luz de los hechos. Los hermanos Humberto y Rubén Moreira están señalados de recibir millonarias sumas de dinero de Los Zetas. Se les ha investigado por ello y existen todavía expedientes donde son mencionados.

Coahuila, sin duda, fue un bastión de Los Zetas: ahí vivieron cómodamente Miguel Ángel Treviño Morales, el Z-40 y Heriberto Lazcano Lazcano, fundador de ese grupo criminal en 1997.

Se afirma que trabajaban muy cerca de la zona carbonífera en esa entidad donde durante muchos años operó el tráfico de drogas este cártel, pues resultaba clave para cruzar los cargamentos hacia Estados Unidos.

El informe de la Universidad de Texas, con el respeto que se merecen sus autores, no revela nada nuevo, nada que no sepamos en México. Si acaso sirve para recordarle a las autoridades mexicanas y estadunidenses que si existen elementos probatorios para proceder en contra de los exfuncionarios mencionados, pues que lo hagan y así se deslinden las responsabilidades correspondientes.
Sin embargo, la PGR ha guardado silencio al respecto.

De otra manera estos retazos de declaraciones sólo sirven para generar confusiones, pues los que acusan –como en el caso de Yunes Linares –también poseen una larga historia de corrupción no desligada de la delincuencia organizada.

De lo que no queda duda es de que conforme se acerca el proceso electoral del 2018 seguirán apareciendo informes y acusaciones entre los políticos de uno y otro partido. Es posible que ya se afinen otros informes, encargados en Estados Unidos, para tender cortinas de humo y de esa manera confundir a la sociedad.

 

Publicado en: http://www.sinembargo.mx/10-11-2017/3347731

Los cómplices de Lozoya: impunidad y más contratos


Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Emilio Lozoya no sólo goza de impunidad sino que sigue vigente en el negocio de los contratos millonarios. Foto: Diego Simón Sánchez, Cuartoscuro

Durante su paso por Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya dejó enquistada una amplia red de funcionarios y empresas aliadas que se han convertido en un lastre para la paraestatal.

Se trata de compañías que, durante la gestión de Lozoya, recibieron sumas multimillonarias en contratos asignados en forma directa y que formaron parte de un selecto portafolio de compañías preferidas del ex funcionario ahora acusado de recibir sobornos de la contratista brasileña Odebrecht desde el año 2012 para el presunto financiamiento de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.

Además de los escándalos que enfrenta con el fiscal de delitos electorales de la Procuraduría General de la República (PGR), Santiago Nieto, Lozoya tendría que responder, de igual forma, por la corrupción que heredó en Pemex y cuyos protagonistas se siguen beneficiando de jugosos contratos de obra en las refinerías de la paraestatal y en el nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.

Es el caso de la compañía Construcciones Tapia –cuyo propietario es el empresario y contratista Carlos Tapia Vargas –que durante la gestión de Lozoya provocó diversos escándalos dentro y fuera de Pemex porque, cuando no obtenía los contratos que quería en la paraestatal, recurría a la violencia y a los bloqueos de las refinerías con el único objetivo de obtener contratos o, en el menor de los casos, ser subcontratada por alguna otra compañía.

A Carlos Tapia y a los directivos de su empresa nunca les ha gustado quedarse “sin rebanada de pastel” y cuando no lo obtiene mediante sobornos disponen de una amplia red de activistas que lo mismo bloquean carreteras que suele amenazar a sus contrincantes en el negocio del contratismo para que se retiren o los subcontraten.

La historia de Tapia Vargas da cuenta de ser un personaje hábil para moverse en las aguas de la corrupción, la violencia y el chantaje. Pero su éxito estriba en sus relaciones con los hombres del poder, tan corruptos como él. Y es que de ser un simple soldador de un taller de Tula, Hidalgo, Juan Carlos Tapia se convirtió en tan sólo ocho años en uno de los nuevos empresarios del sector metalúrgico y en uno de los consentidos del sexenio de Enrique Peña Nieto.

Con dinero y poder, se abrió paso en el inmenso mundo de la corrupción institucional y fue justamente en la gestión de Enrique Peña Nieto como gobernador del Estado de México cuando este empresario comenzó a obtener contratos multimillonarios de obra pública:  sus primeras puertas se le abrieron de la mano de la española OHL, involucrada en una ligazón de intereses corruptos del actual gobierno federal. Así comenzó a edificar su empresa Construcciones Tapia, la que más adelante pasó a ser parte del estrecho pool de compañías ligadas a Emilio Lozoya que lo mismo participaban como “relleno” en las licitaciones amañadas que obtenía contratos millonarios sin licitación de por medio.

De acuerdo con información oficial, debido a estos vínculos Construcciones Tapia y su propietario Carlos Tapia han obtenido durante este sexenio más de seis mil millones de pesos en contratos de obra pública. De la mano de Loyoza, primero, y de Odebrecht, después, la compañía se coló al primer círculo de empresas que eran las primeras en ser llamadas para atender emergencias en las refinerías del país, causando el enojo de otros empresarios que se decían con mayores derechos, antigüedad y capacidad técnica pero que se quedaban fuera de los concursos por no formar parte de la red de corrupción dentro de Pemex.

Dentro de Pemex, Juan Carlos Tapia supo tejer fino. Hábil en el arte del convencimiento, trabó relación con Carlos Treviño Medina, un panista sobreviviente del sexenio de Felipe Calderón que se ha mantenido incrustado ahora en el grupo priista.

Treviño es actualmente director Corporativo de Administración y Servicios de Pemex. Trabajó muy cerca de Emilio Lozoya y ahora es muy cercano del actual director de la paraestatal, Antonio González Anaya. Antes, Treviño fue subalterno de González Anaya en el Instituto Mexicano del Seguro Social.

La relación de Tapia Vargas con Carlos Treviño se estrechó aun más a finales de la gestión de Enrique Peña Nieto como gobernador del Estado de México. Desde entonces, Tapia ya se perfilaba para trabar varios negocios a nivel federal y se alió a Treviño por ser un amplio conocedor de los entresijos del poder y de las relaciones para obtener contratos millonarios a través de la modalidad de la asignación directa, a pesar de carecer de experiencia en labores como construcción, remodelación, mantenimiento en refinerías o en otras instalaciones de Pemex.

Pero no sólo Carlos Treviño le ha abierto las puertas a Tapia Vargas y a su empresa. En la red de vínculos también aparecen Froylán Gracia y Miguel Tame Domínguez. Este último fue director de Pemex-Refinación, un funcionario que operó bajo el mando de Emilio Lozoya.

Froylán Gracia tiene negra historia en Pemex. Durante la gestión de Lozoya se desempeñó como Coordinador Ejecutivo de la Dirección General de la paraestatal.

De acuerdo con sus antecedentes, Gracia era el responsable de diseñar las estrategias y operaciones oscuras al interior de la empresa estatal. Se le vinculó públicamente con varios hechos de corrupción, entre otros, haberle pedido veinte millones de dólares a una petrolera texana que se interesaba en participar en la ronda uno de la Reforma Energética. Froylán Gracia, además, está en la lista de funcionarios que fueron beneficiados con el reparto de sobornos de la empresa Odebrecht y que implican a Lozoya con más de diez millones de dólares a cambio de contratos.

Y precisamente Carlos Tapia Vargas le debe su fulgurante ascenso económico a esta cauda de exfuncionarios de Pemex ahora ligados a los escándalos de corrupción. A través de múltiples favores, Tapia consiguió dos contratos entre 2015 y 2016: uno por más de cien millones de pesos (DCPA-OP-SCC-SPR-CPFGA-15) y otro más por 19 millones de dólares. Ambos para realizar trabajos en la refinería de Cadereyta, Nuevo León.

Estos contratos han seguido recayendo en Construcciones Tapia, pero dentro de la paraestatal se han negado a efectuar las licitaciones por concepto de ampliaciones en los trabajos y, por asignación, se le otorgan a la compañía de Juan Carlos Tapia. Esto ha derivado en múltiples molestias de otras empresas que de ninguna manera han podido participar en dichos concursos.

Y es que para lograr estas asignaciones y continuar con las ampliaciones de los trabajos la empresa hidalguense cuenta con otros aliados: Miguel Ángel Servín, titular de la dirección de Procura y del gerente de la refinería de Cadereyta, Eduardo de la Cruz. Este último ha sido un cercano colaborador de Miguel Tame Domínguez, exdirector de Pemex-Refinación.

Protegida del sistema, la empresa de Juan Carlos Tapia no tuvo reparo en vincularse en el robo de combustibles y así entrar al competido mercado de la venta de “guachicol”.

El 10 de marzo de 2017, durante un recorrido de rutina por algunas calles de Tula, Hidalgo, la Policía Federal detectó que dentro de las instalaciones de la empresa Construcciones Tapia había una larga manguera. Tras seguir su tendido, detectaron que se trataba de una toma clandestina de combustibles que se había instalado dentro del terreno que ocupa la contratista.

Tras el hallazgo, la policía elaboró el oficio PF/DSR//CEH//GAA/P.D. 15277297 y posteriormente la indagatoria se turnó a la Procuraduría General de la República (PGR), donde duerme el sueño de los justos. La empresa jamás ha sido molestada por haber incurrido en el robo de gasolinas.

No es todo: A partir del año 2016, el consorcio Citapia y Odebrecht nuevamente saltaron a la palestra al participar en la licitación para la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuya obra se realiza ya en Texcoco, Estado de México.

En esta ocasión, la dupla conformada por Odebrecht-Citapia quedó en tercer lugar en la licitación que ganó la sociedad del Grupo Carso-Carlos Slim y la empresa ICA, que ofrecieron el mejor monto económico para adjudicarse la obra.

Sin embargo, Construcciones Industriales no quedó fuera del proyecto del nuevo aeropuerto. Hace apenas unos días se dio a conocer que la empresa española ALDESA, a través de su filial ALDESAM, subcontrató a Citapia para construir desde septiembre de 2017 la torre de control del nuevo aeropuerto de la ciudad de México.

Las empresas Aldesa y Aldesem son las compañías que se vieron involucradas en el escándalo derivado del socavón que se abrió en el Paso Express de la autopista México-Cuernavaca, donde el pasado 12 de julio dos personas perdieron la vida al caer el automóvil en el que viajaban a una profundidad superior a veinte metros.

Fue por ello que senadores de oposición solicitaron a la Secretaría de la Función Pública y a la Auditoría Superior de la Federación investigar los contratos que se han entregado en la construcción del nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, en cuyo reparto aparece beneficiada Construcciones Industriales Tapia, vinculada a Emilio Lozoya y a la empresa brasileña Odebrecht.

De acuerdo con el proyecto de obra, Construcciones Industriales Tapia y Aldesem iniciaron los trabajos de la torre de control en septiembre pasado y concluirán en marzo de 2018.

Resulta inaudito que la empresa Construcciones Industriales Tapia –investigada por la PGR por robo de combustibles y no obstante que está ligada a la red de corrupción de Emilio Lozoya y Odebrecht –haya sido subcontratada para esta nueva obra del aeropuerto de la ciudad de México.

Esto indica que Emilio Lozoya no sólo goza de impunidad, sino que sigue vigente en el negocio de los contratos millonarios a través de las empresas que benefició en Pemex y que continúan gozando de privilegios en el gobierno de Enrique Peña Nieto.

La corrupción, sin duda, no sólo se protege. También se premia.

Aduanas: hasta el acoso sexual se protege


 

Por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En la gestión de Ricardo Treviño como Administrador General de Aduanas ha pasado de todo: lo mismo se han beneficiado las operaciones de contrabando –textiles, carros chocolates, droga y dinero –que se ha protegido a buena parte de los administradores que han incurrido en presuntos actos de corrupción y hasta acoso sexual.

No obstante, el titular de la AGA ya piensa en abandonar el cargo porque aspira a encabezar la Organización Mundial de Aduanas (OMA), un lugar que lo colocaría en una posición privilegiada pese a sus oscuros antecedentes dentro del Sistema de Administración Tributaria (SAT).

Al interior del Sistema Aduanero Nacional también se ha dado rienda suelta al nepotismo, lo que ha derivado en que muchas investigaciones sensibles se queden archivadas y las investigaciones se trunquen ante los intereses familiares y de grupo, lo que por cierto ha crecido en la gestión de Treviño.

Un ejemplo de lo anterior es José Octavio Gómez Sánchez, Administrador de Operación Aduanera. Él es esposo de Yolanda Aguirre González, quien despacha como Administradora Central de Planeación y Programación de Comercio Exterior. Esta área depende de Eduardo Lara Gutiérrez, familiar de Fernando Gutiérrez Barrios, ex Gobernador de Veracruz y ex Secretario de Gobernación.

Existen muchos casos de corrupción que no se investigan, pues en la AGA opera una camarilla de funcionarios que se protegen unos a otros y cuando alguien es sorprendido en algún delito se le destituye por un tiempo y luego se le reinstala en el puesto. Es una práctica común, por ejemplo, que muchos administradores con negros antecedentes sean rotados en las 49 aduanas del país y se les brinde protección por parte de Ricardo Treviño y sus cómplices.

Un caso escandaloso que fue solapado por los altos funcionarios de la AGA fue el de Yadeneiro Hernández Austria, quien como administrador de la aduana de Ciudad Juárez, Chihuahua, fue acusado de acoso sexual por parte de varias empleadas. El caso llegó hasta la Cámara de Diputados, donde Luisa María Calderón Hinojosa –hermana del ex Presidente Felipe Calderón –presentó un punto de acuerdo el 3 de marzo de 2016 y exigió no sólo la destitución del funcionario, sino su castigo. Nada ocurrió.

En su punto de acuerdo, la entonces Diputada por el PAN solicitó a la Secretaría de la Función Pública, a la Auditoría Superior de la Federación y al SAT investigar al entonces administrador de la aduana de Ciudad Juárez por una acusación de acoso sexual. Sin embargo, el funcionario Yadeneiro Hernández –vinculado a la cadena de protección de Ricardo Treviño –fue protegido. Ahora despacha como administrador de la aduana de Aguascalientes.

En el apartado siete del punto de acuerdo se describe lo que ocurrió en la aduana de Ciudad Juárez que manejaba Yadeneiro: se expone que “un escándalo se desató en las oficinas de la Administración Local de Auditoría Fiscal del SAT en Ciudad Juárez, pues supuestos empleados denunciaron que en las instalaciones realizaron un show de baile sensual a la vista de servidores públicos de la dependencia”.

Esta denuncia –explica Calderón Hinojosa en su punto de acuerdo –se dio en medio de una pugna interna entre funcionarios y personal del SAT en esa demarcación y tras la filtración de una fotografía se agravó la tensión, pues en ésta se muestra a una mujer arriba de un escritorio que aparentemente baila frente a cinco o seis hombres.

Quienes enviaron la foto (ésta llegó a las más altas autoridades del SAT) solicitaron el anonimato para evitar represalias y explicaron: “Se trata del show de baile sensual que se dio en las oficinas de la Administración Local de Auditoría Fiscal del SAT en Ciudad Juárez, como se constata en la imagen de esta nota, donde aparece una mujer haciendo sus evoluciones encima de los escritorios de las oficinas, ante la ávida contemplación de los señores funcionarios de la citada oficina gubernamental. Tal parece que ya es una tradición del SAT en Ciudad Juárez, ya que recientemente se dio a conocer que en la aduana de esta misma ciudad fueron contratadas bailarinas conocidas como teiboleras para el regocijo de los burócratas”.

El punto de acuerdo señala también que personal de la Procuraduría General de la República arribó a Ciudad Juárez para investigar las presuntas corruptelas y una denuncia de acoso sexual que llevaron a la suspensión de dos subadministradores de la aduana de esa ciudad fronteriza, entre otros, a Yadeneiro Hernández Austria.

Posteriormente, la Administración Central de Comunicación Institucional del SAT informó que Hernández Austria estaba sometido a un proceso de investigación a fin de ser separado del cargo. El SAT no explicó los motivos de la destitución de este y otros funcionarios, pero se confirmó que derivó de una denuncia por acoso sexual que interpusieron empleadas fiscales. Además de Hernández Austria los implicados en este presunto delito fueron los subadministradores Julio Huerta y Ernesto Delfino Ramos.

De igual forma se abrieron carpetas de investigación interna por presuntos actos de corrupción que surgieron en el área jurídica de la dependencia y que aparentemente tenía que ver con el contrabando documentado, ya que se habrían validado pedimentos de importación apócrifos para el cruce de mercancías y vehículos al país, procedentes de los Estados Unidos y China, con clasificaciones distintas a lo que se importaba.

De igual forma, las investigaciones se centraron en la contratación y promoción de ascensos injustificados de mujeres aduanales que presuntamente fueron conocidas en el bar “El Museo” por parte de los funcionarios Ernesto Delfino y el administrador Yadeneiro Hernández.

De igual forma, el SAT tuvo que despedir, entre 2014 y 2015, a cien funcionarios del área de comercio exterior por participar en actos de corrupción.

Pese a las denuncias y los elementos de prueba que se entregaron al SAT, Yadeneiro Hernández fue destituido por las acusaciones de acoso sexual y/o presuntos actos de corrupción en la aduana de Ciudad Juárez.
Sin embargo, la protección oficial no se hizo esperar por parte del titular de la AGA, Ricardo Treviño, quien posteriormente ordenó la reinstalación de Hernández Austria, quien ahora despacha sin sobresalto alguno en la aduana de Aguascalientes.

Un caso similar de protección institucional ocurrió en agosto pasado con Marco Flavio Soto Rigada, administrador central de apoyo jurídico de la AGA. Lo implicaron en el presunto tráfico de automóviles “chocolates” , pero no le presentaron cargos de ningún tipo. Posteriormente también fue señalado de recibir dinero a cambio de favorecer a empresas importadoras de mercancía pirata, pero de nueva cuenta fue protegido por el alto mando de la AGA.

Recientemente, Gerardo Alberto Suárez Hasbach, Administrador Central de Operación Aduanera –brazo derecho de Ricardo Treviño Chapa –dejó su cargo. Se pudo saber que realizó una reunión interna y expuso salía de la AGA. Su lugar ahora lo ocupa Guillermo Peredo Rivera, quien fue Administrador de Operación Aduanera y, antes, despachó en la Administración General de Evaluación.

Este personaje está estrechamente ligado a Ricardo Treviño Chapa y también tiene su grupo interno. Entre otros personajes, su gente de confianza es Daniela Corral Yepiz, jefa de operación aduanera (3), quien es esposa de Luis Edmundo Almaguer Contreras, administrador de la aduana de Miguel Alemán. Este último obedece a los intereses de Guillermo Peredo.

Así están las redes de la corrupción.

Aduanas: las puertas de la mafia


por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Durante la guerra fallida de Felipe Calderón en contra del crimen organizado y las acciones emprendidas por la administración de Enrique Peña Nieto en materia de seguridad, un hecho ha quedado claro: los cárteles de la droga siguen adquiriendo armamento de alto poder y continúan moviendo cuantiosos cargamentos de droga. Lo grave es que todo este trasiego se realiza a través de las 49 aduanas del país, en una abierta complicidad entre altos funcionarios del SAT y el crimen organizado.

Ya ni se diga del movimiento del contrabando –textiles, ropa, juguetes chinos, cigarros… –cuya introducción ilegal se paga en efectivo a los funcionarios y luego los cargamentos pueden ser trasladados, en fletes privados, hasta la ciudad de México para ser comercializados en Tepito. Y detrás de las mercancías el administrador de la aduana envía por carretera los maletines de dinero para salpicar a toda una red cómplice. Es la mafia oficial.

Los cobros son cuantiosos: 35 mil dólares por cruce. Cuando las sumas alcanzan varios millones de pesos el dinero es trasladado a la ciudad de México, donde empieza el reparto y éste llega hasta la cúspide, pues las operaciones, en su mayoría ilegales, deben llevar el visto bueno del administrador general de Aduanas, Ricardo Treviño Chapa y de Gerardo Alberto Suárez Hasbash, titular de la Administración Central de Operación Aduanera. De ahí parte todo.

De acuerdo con informes de inteligencia consultados, la mayoría de los administradores de las aduanas del país ya tienen acuerdos establecidos con las mafias del contrabando, del narcotráfico y del tráfico de armamento. Desde las administraciones aduaneras –incluso existen despachos privados que cobran por dar asesoría al crimen organizado –les indican qué aduana utilizar, qué ruta marítima tomar, donde descargar la mercancía..Todo esto ocurre porque mientras los cargamentos están en trayecto la red mafiosa opera en tierra la corrupción para que las mercancías ilegales ingresen al país sin mayores contratiempos.

Cuando un cargamento de armas o de textiles está por arribar a alguna de las aduanas del país, ya todo está listo. Los pagos en efectivo se han realizado y de esa forma se garantiza el ingreso de las mercancías. Si es por barco, les indican la ruta y por qué aduana pasar; si es por tierra, ocurre lo mismo. Todo está arreglado previamente.

Y en el momento en que el cargamento cruza se le da trato preferencial. Se puede solapar desde la subvaluación de mercancía, los permisos de importación falsos y hasta cruzar droga, si fuera el caso, previo pago en efectivo que de inmediato lubrica a todo el sistema. Todo esto ocurre a diario. Incluso existen administradores de aduanas que pueden estar en Mexicali y al mismo tiempo controlan otra aduana de Reynosa. Es toda una red mafiosa que está al servicio del crimen organizado y que es tolerada al más alto nivel del gobierno federal.

La de Lucio Eliseo González Coronel –fue administrador de la aduana de Reynosa y actualmente despacha en Mexicali, Baja California –tiene una historia truculenta: Era el encargado de manejar todo tipo de mercancías y traslados de dinero en efectivo hasta la Ciudad de México para entregar a los altos funcionarios del SAT.

A través de él, las redes del contrabando podían introducir al país productos de todo el mundo en forma ilegal: tabacos, telas, ropa, armas previo pago. Cuando lo cambiaron a Mexicali, hace un año, no soltó la aduana de Reynosa sino que dejó a un encargado, Walter Cordero, quien ahora funge como su principal enlace y se asegura que “desde Mexicali sigue controlando la aduana de Reynosa” y todo el negocio con las mafias.

En México operan 49 aduanas, de las cuales son 11 interiores, 17 marítimas y 21 fronterizas. De estas últimas existen 19 en el norte de la República y 2 al sur.

De acuerdo con las fuentes consultadas, cada una de las aduanas ha cobrado fama por facilitar el cruce de cierto tipo de mercancías, lo cual es del conocimiento de los mafiosos. Por ejemplo, por la aduana de Reynosa el cruce de un contrabando de ropa cuesta entre 32 y 35 mil dólares si se coloca en el lugar de destino. Si sólo se cruza el rango –es decir, sin que sea trasladado a ningún otro punto –el costo es de entre 17 mil y 22 mil dólares.

En cualquier caso, los contrabandistas deben tener bien aceitadas sus relaciones con el administrador de la aduana y quienes se encargan de cerrar estas operaciones ilegales son los subadministradores de control y vigilancia, así como de operación aduanera. El administrador es quien autoriza todos los movimientos. Este esquema opera en las 49 aduanas del país.

Es fama pública, por ejemplo, que buena parte de la piratería que se mueve en el país ingresa por la aduana de Ciudad Hidalgo, Chiapas; también por la de Subteniente López, en Quintana Roo. Y todo esta mercancía ilegal se vende en Tepito. Ambas aduanas están consideradas como las más abandonadas de todo el sistema, pues carecen de infraestructura y de vigilancia adecuada.

Los informes consultados indican que por las aduanas del norte del país, principalmente por el cruce conocido como “El Chaparral” , se introducen armas que provienen de Estados Unidos. También cruzan los llamados carros “chocolates” y ropa de contrabando.

Por la aduana de Mexicali, donde despacha como administrador Lucio Eliseo González –uno de los funcionarios consentidos de Ricardo Treviño –el cruce de las pacas de ropa es frecuente y a los contrabandistas se les permite la subvaluación, es decir, introducir las mercancías a un precio inferior. Por otorgar esa “facilidad” el cobro en efectivo y por debajo de la mesa es de 32 mil dólares. La red de mafiosos opera en Tepito con absoluta protección de las autoridades de la Ciudad de México.

A través de las aduanas de Manzanillo, Lázaro Cárdenas y Veracruz cruza mercancía subvaluada como cigarrillos, productos chinos de todo tipo, electrónicos y textiles.

En estas aduanas, por ejemplo, por cruzar ilegalmente un contenedor de 40 pies que ingresa con clave A1 (Importación Definitiva) cargado con gabardinas o mezclilla tiene un costo de entre 340 mil y hasta 450 mil pesos. En forma legal, el importador tendría que pagar un costo de entre 800 y un millón de pesos. En realidad en estas aduanas juegan con la fracción arancelaria y con la unidad de medida de la tarifa, además de que todo opera mediante una red de complicidades internas.

También existen las llamadas operaciones virtuales. Es una modalidad muy socorrida para evadir impuestos. Y las operaciones son de la siguiente manera: la mercancía ingresa con la clave T3 (Tráfico Interno) y puede pasar por la aduana de Pantaco, en la ciudad de México y luego se introduce a Tepito o bien a otros puntos de comercialización. Otra forma es la importación con retorno, pero después de un tiempo la mercancía ya no regresa a su lugar de origen.

Por la aduana de Monterrey cruzan productos químicos y por Lázaro Cárdenas y Manzanillo –también llamada la ruta de la corrupción –el crimen organizado introduce precursores químicos como efedrina, la sustancia para producir medicamentos antigripales que también es utilizada por el narcotráfico para elaborar drogas sintéticas que, de acuerdo con la PGR, son muy demandadas en el país por la red de consumidores.

Por la aduana de San Emeterio, en Sonora, el cruce más frecuente es de armas, droga y dinero. Lo mismo en Michoacán y Colima. El huevo chino ingresa al país por la aduana de Ciudad Hidalgo, Chiapas. Y por Veracruz entran productos de La India como textiles y las playeras que utilizan los candidatos a puestos de elección popular.

Todo esto ocurre a pesar de que el ex director del SAT, Aristóteles Núñez, desmanteló muchos sistemas de vigilancia de las aduanas, como las cámaras. La corrupción institucional al más alto nivel es lo que explica que todos estos productos ilegales ingresen al país sin restricciones, pues las 49 aduanas están equipadas con rayos X, Gamma, Rapiskán, bonomios y cámaras de videovigilancia. El problema, como siempre, es el factor humano y la corrupción.

En las diversas aduanas, los decomisos de armas y drogas, por ejemplo, no coinciden con lo que realmente cruza al país. Los montos que ingresan son estratosféricamente mayores que los que se aseguran. Lo mismo ocurre con el decomiso de dinero. Lo que se declara como asegurado jamás equivale a la realidad. Así está ese mundo oscuro de las aduanas, una verdadera mafia al servicio de la mafia.

El propio Administrador General de Aduanas, Ricardo Treviño, reconoció desde el 2016 que aumentaron las alertas por decomisos de armas hasta en un 227 por ciento.

Y es que según se afirma en las aduanas ahora operan nuevos controles, a través de equipos operador con software para detectar riesgos. Con base en ello, dijo, de enero a abril de 2016 se decomisaron 85 mil 294 kilogramos de drogas, casi cuatro veces más que en mismo periodo del 2015.

De igual forma, se aseguraron 35 mil 951 piezas de cartuchos, armas largas y cortas y se embargaron 2.7 millones de dólares en efectivo. Y dijo que las drogas más socorridas para mover dinero y droga por parte del crimen organizado son Manzanillo, Veracruz y Nuevo Laredo.

Lo que el administrador General de Aduanas no explicó es por qué en las aduanas del norte del país ingresan miles y miles de cartuchos para armas largas y cortas y el decomiso de armamento es menor. Hay casos en Mexicali, Reynosa y Nuevo Laredo donde se han asegurado una arma de alto poder y miles de cartuchos útiles.

La cifra de aseguramientos de armas no coinciden con la de los cartuchos útiles. Lo que a juicio de las fuentes consultadas es la muestra de que el armamento cruza e ingresa a México sin mayores problemas. Quizá esto explica el nivel de violencia que impera en el país y que por momentos parece decirnos que estamos en un Estado de Guerra sin cuartel.

 

 

 

Lozoya benefició a empresa guachicolera


por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Durante su gestión como director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya no solamente terminó enredado en la corrupción orquestada por la compañía Odebrecht sino que convirtió a la paraestatal en un verdadero botín: repartió contratos al por mayor, algunos sin licitaciones, para beneficiar a amigos, compadres y socios.

Las transas del ex director de Pemex –quien es acusado en Brasil de recibir sobornos de Odebrech por diez millones de dólares –están documentadas por la Procuraduría General de la República (PGR) y por la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados. En lasas pesquisas resulta más que evidente que el ex funcionario también se involucró, a través de sus empresas aliadas, en el robo de combustibles a gran escala.

Esto salió a flote cuando la Policía Federal descubrió una toma clandestina en un parque industrial de Tula, Hidalgo, propiedad de la empresa Construcciones Industriales Tapia, cuyo propietario es Juan Carlos Vargas Tapía, quien lo mismo realizó jugosos negocios con Emilio Lozoya, Odebercht, OHL y aparece enredado en los escándalos de corrupción en Pemex operados mediante la asignación de contratos sin licitación.

Según los expedientes consultados, Construcciones Industriales Tapia se enredó en la madeja de corrupción de Loyoza y su equipo. Fue una de las compañías más beneficiadas a partir del 2012, cuando Emilio Lozoya –actualmente investigado por recibir sobornos de Odebrecht –arribó a la dirección General de Pemex.

Tan pronto se entronizó en Pemex, Lozoya creó una amplia red de empresas para adjudicarles contratos millonarios y así beneficiarse mediante el pago de sobornos. Y así fue como Construcciones Industriales Tapia alcanzó una etapa de Jauja y esplendor.

De la noche a la mañana se convirtió en una de las empresas consentidas de los altos funcionarios de Pemex , pues le otorgaron múltiples contratos multimillonarios a pesar de que en muchos casos la empresa carecía de experiencia suficiente para desarrollar los trabajos en las refinerías de la paraestatal.

Pero la inexperiencia de los integrantes de esta empresa no resultó impedimento para asignarle contratos, ya que han contado con el respaldo de funcionarios y ex funcionarios de la parestatal –incondicionales de Lozoya –como Froylán Gracia y Miguel Tame Domínguez, éste último fungió como director de Pemex Refinación en tiempos de Lozoya.

De acuerdo con los documentos consultados, Construcciones Industriales Tapia se benefició con el contrato DCPA-OP-SCC-SPR-CPFG-A-15 por un valor superior a los cien millones de pesos y otros por 19 millones de dólares para la reparación de la planta catalítica 1 de la refinería de Cadereyta. Esto ocurrió entre 2015 y agosto de 2016.

Pese a tener un periodo de término, el contrato ha tenido ampliaciones para realizar trabajos de reparación de la misma planta en tres ocasiones y de esa forma el contrato se ha extendido hasta este año, lo que implica una violación de la ley.

Todo esto ocurrió a pesar de que la paraestatal debió someter a licitación las nuevas ampliaciones de los trabajos de mantenimiento de dicha planta, pero ha preferido asignarlos a la empresa Construcciones Industriales Tapia, lo que ha generado protestas de diversas empresas contratistas que, según denunciaron, llevan meses sin trabajo y a la espera de un contrato. Todo esto ocurre debido a que desde Pemex los funcionarios hacen arreglos con las compañías para ganar altos porcentajes de ganancias mediante la asignación de contratos o la ampliación de los mismos.

La red de funcionarios con los que opera el grupo de Lozoya está encabezado, entre otros, por Eduardo de la Cruz, un cercano colaborador de Tame Domínguez –ligado a Lozoya –cuando fungía como director de Pemex-Refinación

La danza de contratos asignados a las empresas consentidas no se detuvo a pesar de las denuncias. Entre 2012 y octubre de 2014, Lozoya y su grupo de socios otorgaron un contrato –ROPL08212P –por un monto superior a los 53 millones de dólares a los grupos empresariales Technip de México de R.L., Technip S&W Process Technologies Inc, Global Offshore México y, por su puesto, Construcciones Industriales Tapia, que fue beneficiada con 13 millones de dólares mediante diversos contratos adicionales.

De acuerdo con las denuncias que se hicieron llegar a Pemex, a la Comisión de Energía y a la PGR, Construcciones Industriales Tapia nada tenía que hacer en esta asignación de contratos, pues carecía de experiencia para desarrollar los trabajos. Sin embargo, los intereses del equipo de Lozoya, representado por Miguel Tame, se impuso y de esa forma salieron beneficiados con cuantiosas ganancias.

Construcciones Industriales Tapia supo abrirse mayores oportunidades en Pemex mediante la instrumentación de los sobornos, según las denuncias. Y fue de esa forma que logró también obtener en forma directa el contrato PXR-OP-SCC-SPR-GPA-10-13 –por un monto superior a los 64 millones de dólares “para el desarrollo de ingeniería, construcción, procura de equipos, capacitación, arranque y pruebas de comportamiento de la nueva planta de hidrógeno número 2, así como la terminación de un gasoducto en la refinería Héctor Lara Sosa”.

La empresa Construcciones Industriales Tapia no ha sido ajena a los escándalos de corrupción ni de robo de hidrocarburos. Por ejemplo, entre 2012 y 2013 apareció ligada a la empresa OHL que, como se recordará, se vio fuertemente inmiscuida en las conversaciones grabados que dieron a conocer por los medios de comunicación en la que se menciona a Emilio Lozoya como el principal operador para la asignación de contratos millonarios.

De igual forma, en marzo de este año, la empresa Construcciones Industriales Tapia, cuyo dueño es Juan Vargas Carlos Tapia, se vio implicada en el robo de combustibles en el parque industrial Atitalaquia, en Tula, Hidalgo, propiedad de la empresa.

La Policía Federal descubrió que en ese parque industrial había una toma clandestina que se utilizaba por miembros de esa empresa para la ordeña de un ducto por donde se extraían millones de litros de gasolinas para luego ser vendidos en el mercado informal.

De estos hechos tiene conocimiento las Policía Federal. Mediante el oficio PF/DSR/CEH/GAA/P.D. 015/2017, se dio parte al Ministerio Público de la Federación sobre lo hallado en el parque industrial de Construcciones Tapia:

“Nos permitimos informar a usted que el día de hoy, al estar efectuando nuestro servicio de inspección, verificación, seguridad y vigilancia, dentro de las acciones específicas para prevenir ilícitos y debido a los problemas que existen en la región (sustracción ilícita de hidrocarburos) a bordo de los carros radio patrulla con número económico 15637, 15638 y 15635 del grupo anti asaltos de la Coordinación Estatal Hidalgo Tripuladas por los suscritos, siendo las 13:30 horas al (ir) transitando sobre la calle cerrada de Tula (camino al basurero), en el Parque Industrial de Atitalaquia, nos percatamos que sobre el terreno baldío se apreciaban irregularidades sobre la superficie por lo que al realizar la inspección del lugar localizamos una manguera de hule de color negro, misma que al seguir el rastro nos percatamos que uno de sus extremos estaba adherido por medio de coples metálicos al ducto propiedad de Pemex (toma clandestina), la cual se localiza a veinte metros de la vía del tren, con Georeferencia 200597180-992581970, por lo que se procedió a asegurar el mismo que quedó bajo la custodia del C. Oficial Víctor Villafaña Baltazar y Suboficial David Hernández Pedraza”.

Y añade el informe: “Continuando con la inspección del lugar y al seguir el rastro de la manguera de hule sobre el terreno baldío, aproximadamente a 300 metros de la toma clandestina pudimos apreciar que esta se introduce a la empresa Construcciones Industriales Tapia y corre por debajo de una barda trasera que delimita dicha empresa”.

Tras el hallazgo de la toma clandestina, los policías dieron parte a Pemex, al Ministerio Público de la Federación con sede en Tula, Hidalgo, y se procedió a asegurar el inmueble para posteriormente proceder a su cateo”.

Los hechos fueron expuestos ante las autoridades por Eduardo Becerril Cortés, suboficial de la Policía Federal y quedó registrado bajo el expediente 1210.

Emilio Lozoya ahora está en el ojo del huracán tras las denuncias que lo implican con Odebrecht, la empresa que ha sido exhibida en varios países por su forma de operar. El tema no queda sólo en el soborno de 10 millones de dólares que habría recibido Lozoya por parte de este consorcio para obtener contratos. El asunto ahora apunta a que el consorcio brasileño puede estar detrás del financiamiento de la campaña de Enrique Peña Nieto en el 2012, lo que la presidencia de la República ha negado.

De esta forma, a un año y cuatro meses de que concluya el sexenio, Enrique Peña Nieto nada en escándalos de corrupción que parecen imparables que implican tanto a ex gobernadores, ex colaboradores y a él mismo. La PGR por ahora citó a declarar a Emilio Lozoya sobre el caso Odebrecht, pero tal parece que el caso será sepultado.

La razón: que no hay voluntad de investigar ni mucho menos ir a fondo. La Fiscalía Antocorrupción ni siquiera se ha pronunciado en estos casos. Tal parece que está convertida en una figura decorativa de mal gusto para tapar el saqueo del país y no para investigar.

Desapariciones: La angustia de no saber


por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La mañana del 5 de agosto, la niña Astrid Amezcua Marín, de doce años de edad, le pidió permiso a su madre para ir a la biblioteca y consultar unos libros. Le dijo que iría con una amiga de nombre Paola y que regresaría a casa a las cuatro de la tarde.

La señora Angélica Marín le dijo que sí pero que iría acompañada de su abuelo, un señor de más de setenta años. Ambos tomaron camino hacia la biblioteca pero en el trayecto se desviaron: Astrid le pidió a su abuelo que la llevara a la casa de Fernanda Lilith Izaguirre, una compañera de escuela a quien le habían prohibido ver porque, según la madre, “influenciaba mucho a su hija con mensajes suicidas, con viajes sin retorno, con amoríos y fantasías a través de las redes sociales”.

A pesar de que el abuelo conocía este mundo fantasioso en el que con frecuencia se internaba Astrid, lo cierto es que, según la señora Angélica Marín, el anciano ignoraba que la inductora era Fernanda. Por esa razón, dice, aceptó llevarla con ella.

Cerca del mediodía ambas niñas se encontraron en la vecindad donde vive Fernanda y entablaron un largo diálogo en la calle. El abuelo sólo observaba, de pie, a unos cuantos metros de distancia. El tiempo transcurrió y el señor se fatigó. Comenzó a sentir un dolor en un costado del estómago y decidió moverse y agacharse para mitigar lo que sentía. Tan pronto dio la espalda y se distrajo, Astrid y Fernanda desaparecieron.

Al perderlas de vista, el abuelo de Astrid pensó que habían caminado hacia el interior de la vecindad. Y ahí espero por más de tres horas hasta que no supo más de su paradero y tuvo que regresar a casa y dar la noticia de que su nieta se había perdido. El único dato que pudo rescatar es que ambas niñas habían salido hacia el Eje Central y la avenida Bolívar, en la ciudad de México. Nadie supo decirle a qué fueron a esa dirección. Y entonces comenzó la búsqueda: la madre tomó camino a la biblioteca, visitó la casa de otra amiga, la buscó en varios parques del centro a donde solía ir pero no encontró ningún rastro.

Unas horas más tarde, recibió la llamada de la madre de Fernanda, de nombre Gina. Le dijo que Astrid había ido a su casa a buscar a su hija, que ambas habían salido juntas y que tampoco sabía donde se encontraban. La angustia atenazó a ambas familias.

Según la señora Angélica Marín, su hija y Fernanda ya habían intentado escaparse dos meses atrás. Habían planeado ir a Veracruz “a conocer las playas”, pero yo no le di permiso, dice.

Y añade: “Astrid sufre una fuerte depresión y se agravó más cuando conoció a Fernanda. Esta niña ha intentado suicidarse en varias ocasiones y por esa causa ambas tuvieron que ser sometidas a tratamiento psicológico. Pero no experimentan mejoría, al contrario, han empeorado.

Como la relación de las dos era dañina, las madres de Astrid y de Fernanda acordaron que prohibirían que se vieran y que tuvieran una relación de amistad. Con esa medida, pensaron, las separarían y dejarían de influir una a la otra. Pero fracasaron. Astrid y Fernanda mantenían una intensa comunicación a través de las redes sociales y era tan estrecho ese vínculo que hasta intercambiaron las contraseñas del correo electrónico personal. Astrid podía ingresar al correo de Fernanda y viceversa. Fernanda se hacía pasar por Astrid y Astrid por Fernanda. Y de esa forma mantenían una constante comunicación con distintas personas tanto de México como del extranjero. A través del mundo virtual crearon su propio mundo, dieron rienda suelta a sus fantasías.

De la misma manera en que compartían mensajes que ahondaban en sus respectivas depresiones también planeaban irse de casa “y no volver jamás”, externaban el odio hacia sus padres, la frustración por la vida vacía que llevaban, el amor no correspondido, historias de amor y desamor, abandono, soledad, “los hombres son malos”, “no quiero ver a mis padres”, “vámonos de este mundo de mierda”, “me voy a quitar la vida, he pensado aventarme de la azotea de mi casa” y en no pocas ocasiones Astrid veía en Fernanda el gran apoyo que necesitaba en la vida.

De acuerdo con la señora Angélica Marín, su hija Astrid era una niña normal pero comenzó a cambiar cuando en compañía de Fernanda empezaron a leer la llamada literatura Anime, cuyo boom lleva varios años y lo mismo explota historias de la mitología griega que fantasías de todo tipo impulsadas a través de las redes por grupos asiáticos que han explotado, con nuevos arquetipos, este género.

El padre de Astrid observa, en silencio. Tiene la mirada perdida, los ojos hundidos en la tristeza. Foto: Ricardo Ravelo

Dice la señora Marín que Astrid leía historias de muerte, suicidios, todo lo que tenía que ver con la vida vacía, el sinsentido y lo que alimentaba sus sentimientos depresivos. Astrid fue abandonaba por su padre hace algún tiempo –regresó al enterarse de su desaparición — tras el divorcio con su madre, y la mayor parte del tiempo la pasaba sola. Por eso, dice, encontró en Fernanda un cierto sentido para su vida. Pero no fue positiva esa relación, comenta.

A través de varias cartas encontradas en la recámara de Astrid la madre se enteró de que ambas parecían tener una relación de amor un tanto fantasmática. Era y no era. Y las dos planearon en varias ocasiones quitarse la vida juntas o fugarse lejos, a Japón o a donde fuera y no regresar nunca al lado de sus padres, a quienes rechazaban.

En un mensaje que dirigió a su madre, Fernanda escribió:

“Si yo muero no llores… ya no seré un problema y yo seré feliz”.

En un pequeño escrito, hallado en su recámara, Astrid escribió con tinta color rosa:

“No lo se, no se nada, que soy tan pendeja por ti…Seguí un gran tiempo de mi vida, pero me harté, me harté de esta vida, me duele mi brazo, me harté de esta vida y me vale madres lo que los demás piensen de mi, lo siento, voy a terminar con mi vida, perdón por existir…”

La señora Angélica cuenta que tanto su hija como Fernanda tenían muchos amigos virtuales, lo cual han constatado a través de las cartas encontradas y por medio de una tercera amiga –la cual también planeó fugarse con ellas pero de último momento se arrepintió –quien les dijo que había un chico venezolano con quien ellas chateaban a diario y con quien, al parecer, se encontraron el pasado 5 de agosto.

El caso de la desaparición de Astrid y Fernanda ya está en manos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México, donde no se descarta que hayan sido enganchadas por una red de trata de personas, organizaciones criminales que suelen inducir a niños y jovencitas a través de las redes sociales para después contactarlas personalmente y secuestrarlas con fines de explotación sexual.

Por ahora el asunto se investiga como un caso de desaparición. Sin embargo, la presencia del chico venezolano de 18 años –posible enlace de la presunta red –podría convertir esta historia en una más relacionada con redes de trata de personas, las cuales, como se sabe, tienen un amplio campo de acción a través del mundo virtual tan socorrido por los adolescentes y jóvenes.

Las redes de trata y otras de la delincuencia organizada virtual suelen enganchar a niños y jóvenes con muchos recursos. Pueden saber cuando un adolescente sufre soledad y abandono y en estos casos resulta más fácil engancharlos porque les refuerzan su mundo fantasioso y les pintan otras realidades diferentes a las que viven y la mayoría de ellos caen presa fácil de estos criminales.

La madre de Astrid se desgarra por dentro y el llanto es incontenible. Siente culpa porque acepta que abandonó a su hija “por trabajar todo el día”. El padre, Carlos Antonio Amezcua, regresó cuando se enteró de la desaparición de su hija. “Me siento culpable también porque me fui y no supe dimensionar que por abandonar a mi hija causé un gran vacío en ella”.

La madre: “Ella decía que sentía un hueco en el pecho”, y ese hueco era el sentimiento de abandono. El padre: “Espero que mi hija aparezca y si Dios me la devuelve le pediré perdón y le diré que siempre la he querido mucho”.

Las autoridades realizan las investigaciones dentro y fuera de México. En este caso existen los indicios fundados de que una red de trata las pudo haber secuestrado en la ciudad de México. Astrid estudiaba en la escuela secundaria técnica número 6, Sor Juan Inés de la Cruz, ubicada en Enrico Martínez 6, colonia centro.

La madre: “Quiero encontrar a mi hija”, susurra mientras las lágrimas le ruedan y le inundan el rostro. Esto es un infierno. Llevo días sin comer y sin dormir. Nada me consuela. Nada me calma. No tengo paz. Todo es sufrimiento y dolor. No sé por qué estoy viviendo esto tan duro en mi vida. Quiero decirle a mi hija que su padre y yo la estamos esperando y que ojalá regrese a casa”.

El padre de Astrid observa, en silencio. Tiene la mirada perdida, los ojos hundidos en la tristeza.

REAL ORDEN PARA EL ESTABLECIMIENTO DE CEMENTERIOS AFUERA DE LOS POBLADOS EN LA NUEVA ESPAÑA Y OTROS DOMINIOS ESPAÑOLES DE ULTRAMAR


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 8 de octubre de 1789 desembarca en Veracruz el nuevo virrey para la Nueva España, don Juan Vicente de Güemes Pacheco de Padilla y Horcasitas (1740-1799), II conde de Revilla Gigedo. Durante su administración, del 16 de octubre de 1789 al 11 de julio de 1794, se encargó entre otras cuestiones importantes, además del arreglo del camino real de Veracruz a México, el establecer los primeros cementerios ventilados o situados fuera de las poblaciones y la prohibición de entierros en las iglesias; como medida sanitaria y en virtud de la real cédula expedida por el rey Carlos IV el 27 de marzo de 1789.

Anteriormente, el 3 de abril de 1787, aún en vida del rey Carlos III, se había emitido una cédula real para reglamentar el manejo de los cuerpos de las personas fallecidas. Ordenando “Se harán los cementerios fuera de las Poblaciones siempre que no hubiere dificultad invencible o grandes anchuras dentro de ellas, en sitios ventilados e inmediatos a las Parroquias, y distantes de las casas de los vecinos (…)”. El enterramiento dentro de las iglesias no se prohibió pero sí se restringió notablemente. Como guía, debían seguirse las instrucciones del reglamento del cementerio del Real Sitio de San Ildefonso, emitido el 9 de febrero de 1785.

Una real cédula era una orden expedida por el rey de España entre los siglos XV y XIX. Su contenido resolvía algún conflicto de relevancia jurídica, establecía alguna pauta de conducta legal, creaba alguna institución, nombraba algún cargo real, otorgaba un derecho personal o colectivo u ordenaba alguna acción concreta. Fueron usadas principalmente en los dominios españoles de ultramar (América y Filipinas), con asesoramiento en la mayoría de los casos del Consejo de Indias.

Esta se aplicó en el periodo de mayor esplendor económico y crecimiento demográfico de la Nueva España (1770-1810), cuando la población pasó de 3.3 a 6.1 millones de personas, sobre todo en la población indígena, concentrada en alrededor de 4682 localidades rurales de 2000 a 3000 habitantes, pues los núcleos urbanos eran comparativamente escasos. Por ejemplo, la Intendencia de Veracruz creada en 1786, solo poseía como ciudades de más de 5000 habitantes a Veracruz, Xalapa, Córdoba y Orizaba. La población novohispana se componía mayoritariamente de jóvenes menores de 16 años y la esperanza de vida oscilaba entre los 55 y 58 años para los de raza blanca, y disminuía para los indígenas y mestizos. A pesar de la mortandad causada por las epidemias de tifus y viruela que se presentaron en 1736, 1762, 1763, 1780, 1798 y 1814.

La aplicación de esta real cédula fue muy difícil por las arraigadas costumbres de siglos y principalmente, por la resistencia del clero católico. Varias veces se canceló y se volvió a realizar. No obstante, en 1790 se inicia la construcción del primer cementerio afuera de las murallas de la Nueva Veracruz, en el área de la iglesia del Cristo del Buen Viaje a un costo de $8,888 pesos pagado por los comerciantes y autoridades ecleciásticas de Puebla, funcionando hasta 1833.

BIBLIOGRAFÍA:

Pablo Escalante,Bernardo Garcia, Luis Jauregui, Josefina Zoraida, Elisa Speckman, Javier Garciadiego, Luis Aboites. HISTORIA MINIMA DE MÉXICO ILUSTRADA. El Colegio de México, México, 2008.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

CÉDULA DEL REY CARLOS IV A LAS AUTORIDADES CIVILES Y ECLESIÁSTICAS COMUNICANDO LA NECESIDAD DE HACER CEMENTERIOS FUERA DE POBLADO POR RAZONES HIGIÉNICAS Y SOLICITANDO PARECERES SOBRE DICHO ASUNTO, 500 años de México en documentos, Siglo XVIII > 1780-1789: http://www.biblioteca.tv/…/C_dula_del_rey_Carlos_IV_a_las_a…

EL SEGUNDO CONDE DE REVILLAGIGEDO, Palacio Nacional: http://www.historia.palacionacional.info/…/64-el-segundo-co…

SALUD PÚBLICA Y PROHIBICIÓN DE ENTERRAMIENTOS EN LAS IGLESIAS EN LA NUEVA GRANADA A FINALES DEL SIGLO XVIII, Revista Gerencia y Políticas de Salud, vol. 7, núm. 14, enero-julio, 2008, pp. 54-72, Pontificia Universidad Javeriana
Bogotá, Colombia, Álvaro Cardona Saldarriaga y Raquel Sierra Varela, Raquel: http://www.redalyc.org/pdf/545/54571402.pdf

REAL CÉDULA, Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Real_c%C3%A9dula

LAS EPIDEMIAS DE VIRUELA Y TIFO EN EL SIGLO XVIII, Saber más, revista de divulgación de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, Rosa María Trujillo Aguirre y José Gustavo González Flores, 29 de mayo de 2015: http://www.sabermas.umich.mx/…/225-las-epidemias-de-viruela…

Narco DF: La ruta de la droga


por Ricardo Ravelo Galo

 

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El caso sobre el cártel de Tláhuac, la presunta complicidad del jefe delegacional –Rogoberto Salgado Vázquez — y el explosivo narcomenudeo que inunda a la ciudad de México, alcanzaron niveles de escándalo político. Su magnitud es de tal grado que la Procuraduría General de la República (PGR) ya investiga una amplia red de vínculos, lavado de dinero y complicidades que hicieron posible la expansión de la organización criminal que encabezaba Felipe de Jesús Luna Pérez, El Ojos.

En la Asamblea Legislativa del Distrito Federal las posiciones se polarizaron y el caso se dividió en tres piezas: por un lado está la investigación federal de amplio espectro que ya inició la Procuraduría General de la República; por otro camino transita la rencilla política, la exigencia de que el delegado Salgado Vázquez renuncie y, en una ruta distinta y casi silenciado está el tema central: quienes protegen el narcomenudeo, como opera y qué delegaciones están afincados los cárteles de la droga. Esto último empieza a bajar de intensidad porque el sainete político tiene, en parte, ese propósito.

La PGR inició las investigaciones y, con independencia de los integrantes del cártel de Tláhuac, los reflectores están centrados en el delegado Salgado Vázquez, a quien se la atribuyen propiedades cuantiosas, fuentes de ingresos económicos en apariencia sospechosos y presuntos socios y amigos que estarían implicados en el crimen organizado y en Morena.

El miércoles 2, tras comparecer en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, se le exigió la renuncia al cargo –a lo que se ha negado — a fin de que pueda ponerse a disposición de las autoridades federales que investigan al cártel de Tláhuac y su red de protección política sin la cual –se afirma –hubiera sido imposible su ascenso tan fulgurante en el mercado de las drogas de la Ciudad de México.

No hay ningún argumento que refute una lógica contundente: en los territorios donde hay narcotráfico también existe protección política. Si el cártel de Tláhuac u otros han crecido en la Ciudad de México es porque las ganancias que derraman llegan a niveles muy altos. No sólo eso: también porque existe un mercado de consumo boyante que debe abastecerse de cualquier forma y todo ello representa miles de millones.

En la Ciudad de México no sólo opera el cártel de Tláhuac. Centrar el problema del narcomenudeo en ese grupo criminal es reducir su verdadera dimensión: el negocio es mucho más amplio. No sólo es la venta de droga. Los cárteles o grupos criminales desde hace varios años son empresas del crimen, corporativos que operan con veinticinco tipologías delictivas, entre otras, han incorporado a su abanico de tareas los secuestros, extorsiones, venta de protección, cobro de piso a comercios fijos y ambulantes, así como a bares y cantinas.

De igual forma controlan el tráfico humano, la prostitución en todas sus escalas –desde los burdeles de baja estofa hasta las casas de cita de postín –; estos cárteles también operan la piratería, el robo de autos, están vinculados a los asesinatos por encargo y no es menos cuantioso para ellos el tráfico de armas, cuyo mercado también es creciente en la Ciudad de México.

Así se trate del cártel de Tláhuac, la Familia Michoacana, el cártel de Jalisco Nueva Generación, Los Zetas, La Unión de Tepito y otras derivaciones criminales, lo cierto es que en todas las delegaciones de la Ciudad de México el narcomenudeo y muchos otros delitos son una realidad.

El auge de las drogas y su consumo es evidente en Tláhuac, sin duda, pero también en Xochimilco, donde existen decenas de carreteras y caminos por donde se mueven los cargamentos, en muchos casos, protegidos por la policía. La zona de Chalco también es otra ruta muy socorrida por estas redes que, en su mayoría, ingresan la droga desde Michoacán –donde arriba por vía marítima o aérea – o bien proviene de Guerrero, otro puerto controlado por el narco, para luego ingresar por Morelos o el Estado de México, puntos estratégicos del crimen organizado. De ahí saltan al gran mercado de consumo: la Ciudad de México.

A través del estado de Hidalgo –entidad controlada por Los Zetas –también ingresa mucha droga a la capital del país. Puebla, enclave de los huachicoleros, es otra vía por donde ingresa la droga que proviene de Veracruz, donde el Cártel de Jalisco Nueva Generación opera desde que arribó al poder Miguel Ángel Yunes Linares.

El crimen organizado afincado en la Ciudad de México también controla otro punto clave: el Aeropuerto Internacional Benito Juárez, el cual desde principios del 2000 está bajo la mira del Departamento de Aduanas de Estados Unidos por ser el centro de operaciones más grande en cuanto al tráfico de drogas y dinero sucio.

En el año 2004, se encendieron los focos rojos en Estados Unidos: primero porque les llamó la atención que a través de vuelos comerciales llegaba mucha droga a Los Ángeles y a Nueva York. Más tarde, conforme las líneas aéreas abrieron más rutas, comenzaron a inundar de droga y de precursores químicos otras ciudades de ese país.

El problema estalló en 2004, cuando en la terminal 1 fue robado un cargamento de tres toneladas de efedrina –el precursor especial para elaborar drogas sintéticas –en el cual resultaron implicados altos funcionarios de Aduanas, policías federales y fiscales adscritos al aeropuerto, según consta en la indagatoria PGR/SIEDO/182/04.

La efedrina fue sustraída del recinto fiscal –donde extrañamente se guardó por varias semanas – pese a que el agente aduanal por ley está obligado a entregar la mercancía al propietario.

Este episodio derivó en el asesinato de José Noé Garduño, quien entonces se desempeñaba como subadministrador de Aduanas en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. Este personaje presuntamente estaba vinculado a un cártel de la droga.

Las investigaciones iniciadas entonces por la PGR –extrañamente nunca se conocieron sus conclusiones –registraron que el cargamento de efedrina fue importado de China por la empresa SICA, S.A. de C.V. La operación se realizó a través de las agencia aduanal Montalvo, S.C., empresa que, según las investigaciones, es propiedad de Rafael Montalvo, tío de José Guzmán Montalvo, quien fue director General de Aduanas en el sexenio de Vicente Fox y uno de los hombres cercanos al entonces poderoso secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz.

A este hecho se sumaron otros casos que evidenciaron lo que todo el mundo sabe: que la terminal aérea es centro de operaciones del crimen organizado y que todo el negocio de la droga opera con protección de las autoridades. Por esa razón, el gobierno de Estados Unidos encendió las alertas y envió desde entonces agentes encubiertos para vigilar las operaciones dentro de esa terminal aérea.

Eso no fue todo. A principios de 2012, una balacera sacudió la terminal ll del Aeropuerto capitalino. El enfrentamiento se suscitó entre agentes federales, entonces bajo el mando de Genaro García Luna, el policía que estuvo a cargo de la seguridad del país durante los sexenios panistas encabezados por Vicente Fox y Felipe Calderón.

La balacera obedeció a la disputa por un cuantioso botín de dinero que un cártel había ofrecido para proteger el arribo de un avión de Aeroméxico que provenía de Lima, Perú, con un cargamento de cocaína, la cual, según se supo, sería distribuida en la Ciudad de México. Algunos de los policías que resultaron heridos dijeron que la protección al narcotráfico en el aeropuerto era dirigida desde la propia Secretaría de Seguridad Pública Federal (ya desaparecida).

Durante el sexenio de Felipe Calderón la PGR integró un amplio expediente sobre la infiltración del narco en esa institución, Interpol y varias estructuras policiacas presuntamente ligadas al narco.

En esa investigación, conocida como “Operación Limpieza”, se acreditó, por ejemplo, que el cártel de Sinaloa controlaba desde entonces el Aeropuerto Benito Juárez; que Rey Zambada (ya detenido) hermano de Ismael El Mayo Zambada, actual jefe de ese grupo criminal, era uno de los responsable de operar el narcotráfico en esa terminal aérea y de comprar el silencio de los funcionarios de las aduanas.

No obstante las evidencias, las autoridades han politizado para su conveniencia el llamado caso Tláhuac reduciendo el hecho a un mero sainete político. El problema es más profundo y si no existen las pruebas por lo menos sí las sospechas fundadas de que en todas las delegaciones de la Ciudad de México el narcotráfico opera a gran escala con la protección oficial.

También queda claro que no sólo es el cártel de Tláhuac el único que controla el mercado. Hay de todo: desde cárteles hasta células muy bien organizadas –brazos de organizaciones poderosas –que han conquistado el gran mercado de consumo con violencia y corrupción. Quizá más con lo segundo que con lo primero.

Tláhuac: el narco ya es gobierno en el DF


Por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El abatimiento de Jesús Pérez Luna —El ojos — y de sus cómplices confirmó lo que el Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, niega a pesar de las evidencias: que la Ciudad de México es asiento de cárteles del narcotráfico. Los operativos implementados por la Marina y la Policía Federal en Tláhuac y zonas aledañas también evidencian que el Gobierno del Distrito Federal está rebasado para enfrentar al crimen organizado –por incapacidad o complicidad –y que debe ser una autoridad federal, como pasa en Sinaloa y Tamaulipas, la que devuelva el orden y la tranquilidad a los habitantes de esa zona aunque sea por corto tiempo.

La evolución del cártel de Tláhuac es de tal magnitud –el operativo de la Marina así lo acredita –que para alcanzar tan amplios dominios e impunidad la organización comandada por Pérez Luna tuvo que aliarse con autoridades del más alto nivel y enquistarse en la estructura de poder. Al menos en Tláhuac se tuvo que establecer una suerte de cogobierno con el jefe delegacional para poder operar sin ser molestados.

Las complicidades seguramente escalaron otros niveles: jefes policiacos, comandantes e incluso el propio Secretario de Seguridad Pública y, así, el narco pudo llegar, incluso, a la propia oficina del Jefe de Gobierno, Miguel Ángel Mancera, con o sin su complacencia.

El llamado cártel de Tláhuac surgió hace casi un lustro y se le considera una extensión de la Familia Michoacana, el grupo criminal que durante muchos años sembró terror y muerte en Michoacán, su zona de asiento. Este cártel, más tarde aliado de los Caballeros Templarios, se adentró al Distrito Federal a través del estado de Morelos, entidad que donde opera Santiago Mazari Hernández, El Carrete, jefe del cártel de “Los Rojos”, quien ha vivido su etapa de esplendor en el sexenio de Graco Ramírez, el llamado miembro de la izquierda progresista.

El cártel de Tláhuac no es el único que opera en el Distrito Federal. La ola de levantones, secuestros, extorsiones y distribución de droga también es operada por el grupo delictivo La Unión de Tepito y no es menor la penetración del cártel de Sinaloa y Nueva Generación en el territorio que gobierna Miguel Ángel Mancera, quien aspira a la presidencia de la República en el 2018 como candidato independiente.

Hasta no hace mucho tiempo el cártel de Sinaloa estaba infiltrado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México: desde la terminal aérea operaban los hermanos Beltrán Leyva y familiares de Ismael El Mayo Zambada, quienes controlaban el tráfico de droga vía aérea y a través de las aduanas, que se convirtieron en instrumentos del crimen organizado durante los gobiernos de Vicente Fox y Felipe Calderón y que, en la actualidad, siguen infiltradas por el narco.

Entre el estado Coahuila, Morelos y el Distrito Federal transitaba con un ejército de hombres armados Sergio Villarreal Barragán, El Grande, capo actualmente preso en Estados Unidos. Villarreal tiene nexos políticos importantes: fue cuñado de Guillermo Anaya Llamas –compadre de Felipe Calderón — excandidato panista al gobierno de Coahuila –y era uno de los principales operadores de Arturo Beltrán, quien vivió a sus anchas en el estado de Morelos y, desde ahí, manejaba el trasiego de droga tanto en el estado de México como en el Distrito Federal.

Villarreal Barragán, de acuerdo con informes de la PGR que constan en la llamada “Operación Limpieza” se encargaba de coordinar el arribo de importantes cargamentos de cocaína y otras sustancias a través de los aeropuertos de Toluca y el Distrito Federal. Entre otros grupos criminales, le abastecían al cártel de Neza, cuya etapa de auge se presentó cuando Marcelo Hebrard – exiliado en Europa –era secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal. El Jefe de Gobierno era Andrés Manuel López Obrador y un policía ligado en su tiempo a Guillermo González Calderoni estaba a cargo de la Central de Abastos.

Durante la administración de Mancera, el Distrito Federal ha sido sacudido por eventos de alto impacto propios del crimen organizado. Ahí está la desaparición de once jóvenes del bar After Heaven, ubicado en la Zona Rosa, donde operan varias células distribuidoras de droga con el respaldo de la policía.

Entre los desaparecidos en aquella redada criminal figuraron un hijo de Jorge Ortiz Reyes, El Tanque, y el vástago de Alejandro Sánchez Zamudio, El Papis, ambos jefes de una de las bandas criminales más violentas y mejor organizadas que forman parte del cártel de Tepito y que cayeron en prisión en el año 2003 aunque sus familiares continúan en el negocio.

Al parecer este ataque tuvo como causa una venganza tras el asesinato de Horacio Vite Ángel, quien fue ejecutado cerca del bar Black, ubicado en la colonia Condesa –otra plaza boyante en la distribución de coca –quien era una pieza importante del cártel de la Unión.

En el Distrito Federal como en Sinaloa, Tamaulipas, Veracruz, Quintana Roo, entre otros estados plagados de violencia, los cárteles también han diversificado sus actividades delictivas. Lo mismo abastecen de droga a los consumidores en bares y cantinas que se internan en Ciudad Universitaria, donde operan abiertamente y, hasta donde se sabe, con la complacencia de algunas autoridades de la UNAM.

El problema del consumo de droga en la UNAM no es un tema nuevo. Tampoco es novedoso que en el campus universitario se refugien narcos para cerrar operaciones y hasta testigos protegidos utilicen las instalaciones para delinquir. Lo que llama la atención es que las autoridades universitarias sigan admitiendo alumnos con problemas de adicción y no establezcan como obligatorio el examen antidoping para inscribirse en alguna carrera universitaria. Esto parece no importarles. ¿Será porque el mercado de consumo y las ganancias por venta de droga es muy cuantioso? Es posible.

Las autoridades federales también han efectuado operativos y cateos en casas y negocios donde presuntamente se lava dinero del crimen organizado. La Secretaría de Marina, por ejemplo, desmanteló una célula ligada al lavado de dinero en la avenida Miguel Laurent, en la colonia del Valle. Otro golpe lo ejecutaron en Polanco y otro más en un hotel de la colonia Nápoles. Si la Marina y la PGR rastrean operaciones de lavado y efectúan cateos en el Distrito Federal es porque los cárteles del narcotráfico están activos y necesitan blanquear sus ganancias.

Las operaciones del cártel de Tláhuac de pronto sorprendió al Jefe de Gobierno. Más aún cuando la Marina tuvo que intervenir, ante la falta de reacción de la policía capitalina, cómplice en buena medida del crimen organizado. Resulta que nadie sabía que en esa zona del Distrito Federal había un grupo criminal. Ni el procurador Edmundo Garrido Osorio, a pesar de que como subprocurador tenía bajo su responsabilidad las investigaciones y el combate al narcomenudeo.

Todo el mundo se sintió sorprendido pese a que las experiencias internacionales establecen que ninguna organización criminal puede crecer y operar a tan gran escala –como el cártel de Tláhuac –sin protección oficial. Es por ello que ahora los reflectores se encendieron en contra del delegado en esa demarcación, Rigoberto Salgado –amante de los gallos y de las apuestas –señalado de haber recibido dinero de Jesús Pérez Luna, El Ojos, para su campaña.

Como pago por los favores, el jefe delegacional de Morena habría respondido con protección institucional. Ahora la Asamblea Legislativa del Distrito Federal solicita la comparecencia de Salgado para que explique sus presuntos vínculos con el cártel de Tláhuac, así como los contratos millonarios y sin licitación que ha otorgado a quienes le aportaron dinero para su campaña política.

Lo que Mancera no ha explicado es a qué atribuye la evolución del cártel de Tláhuac si, como ha venido diciendo, “en el Distrito Federal no hay cárteles”. Cómo fue posible, entonces, que este grupo criminal se afincó en Tláhuac y comenzó sus operaciones a gran escala en el tráfico de drogas en varias delegaciones. Si no es con protección política y policiaca, cómo podría explicarse el robustecimiento de esta organización criminal.

El caso no es menor, más aún cuando el Jefe de Gobierno se introdujo en su disco duro le negación como defensa ante la avasallante evidencia. El aspirante presidencial es refutado por la realidad y, pese a ello, simula ceguera y sordera porque simplemente no quiere ver lo que acontece en la ciudad que gobierna.

El cártel de Tláhuac se vinculó con distintas autoridades y a gran escala. Pudo ser que el cortocircuito esté en la delegación que encabeza Rigoberto Salgado, quien presuntamente está relacionado con ese grupo criminal, pero no se descarta que la policía tenga que ver con la protección. En la lógica criminal nada es descartable. Ni siquiera que la protección institucional llegue hasta la cúspide.

Políticamente este caso también ha resultado un golpe contundente para Mancera, quien tiene una larga lista de temas que ya lo alcanzaron y justo cuando pretende lanzarse con candidato presidencial independiente. Además, del narcotráfico, otro tema que no se olvida es el encubrimiento de la presunta corrupción de Marcelo Hebrard con la construcción de la línea doce del metro. Ese caso simplemente fue enterrado.

De igual forma se encubren los secuestros y levantones en la Central de Abastos. Lo curioso es que el financiamiento de las encuestas que Mancera ordenó para medir sus preferencias en el país están siendo financiadas con recursos salidos de la Central de Abastos, a través de varios operadores. De ahí se pagan millones de pesos a los encuestadores, quienes piden la credencial de elector de la gente y les preguntan si votarían o no en el 2018 por Miguel Ángel Mancera.

Este proyecto se realiza en varios estados del país y los pagos se realizan en efectivo, en billetes contantes y sonantes que son entregados por un operador que carga, cada quincena, un sobre con muchos fajos de papel de color café y rosa.

Todo esto pone en evidencia que si un político quiere ser presidente de la República tiene que buscar financiamiento hasta debajo de las piedras. Y el narco es una gran fuente de recursos para ellos. Un ejemplo contundente es Tomás Yarrington, aspirante presidencial en el año 2006, quien al decidir competir por la candidatura del PRI a la presidencia de la República ordenó a sus operadores que el cártel del Golfo y Los Zetas financiaran su proyecto. A cambio, vendría como pago el más cuantioso cheque: la impunidad.

Estampas de la vida de un hincha


por Juan Eduardo Flores Mateos

por Juan E. Flores Mateos

Por Juan Eduardo Flores Mateos, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Hace unos días murió un hincha. Pero no cualquiera. Era uno de los que estaban siempre al frente, de los que siempre estaban en la tribuna saltando sobre su propia alegría, de los que trepados sobre la valla, alzan la mano enmarcados por la luz de las bengalas. De los que, así tuvieran a David o Goliat, les harían frente; ora agrandándose ante la porra rival, ora sin miedo a la autoridad de los policías: de los hinchas con los que uno debía estar de cerca para estar en las anécdotas de los que hacen el viaje desde casa y le hacen frente al estadio enemigo y regresan, como hermanos de la misma familia, llorando la alegría prometida o la maldita derrota.

Adán Fernández se llamaba, tenía 30 años. Hincha desde el cajón hasta la cuna de los Tiburones Rojos; le apodaban Chipileta porque de más niño, en aquel viejo barrio de Veracruz en el que creció, alguien le vio un parecido a la ardilla de la paleta del mismo nombre.

Como un sorpresivo gol de media cancha, así el infarto que ocasionó su muerte y que sorprendió a sus amigos y familiares: algo de esperarse en una ciudad que condiciona a los jóvenes como él a morir de un balazo o a desaparecer. Apenas hace unos días hizo uno de sus habituales masivos cotorreos al que asistió mucha gente para bailar y beber. Nadie en esta tierra de brujos hubiera predicho que Chipileta se volvería ese cliché de las abuelas: tan joven, tan lleno de vida y aventuras, y con una muerte tan repentina.

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Chipileta soñaba tener su propia línea de autobuses. Lo contaba a sus amigos más cercanos: Que deseaba que Chipi Tours fuera una empresa totalmente constituida con sus autobuses propios. Él se había vuelto emprendedor, tal como lo fue en la secundaria y en el bachillerato donde vendió chucherías para ayudarse en la escuela. Además ya se había acercado a Dios: su última publicación en Facebook fue una interpretación sobre el salmo 23. Lejos había quedado ese pasado lleno de adrenalina: el de ser un barrabrava, además de su simpatía por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional y por el guerrillero Lucio Cabañas, sus ondas skinheads y lejos también, aquel hecho que lo convirtió leyenda, el héroe anónimo de muchos jóvenes de la generación:

Cuando aquel 25 de abril de 2008, a la hora tranquila de la tarde, ya con los Tiburones Rojos sentenciados al descenso y con la batalla desatada contra lo policías, Chipileta, con precisión de un francotirador, emergió entre la masa roja de la porra bajo asedio, para lanzar un bombo a un policía del IPAX cuyo golpe terminó por desparramarlo.

—Era un tipo muy raro. Traía ondas skinheads, también simpatizaba con el EZLN, es como una parte muy oculta de su pasado. Quién sabe por qué todos esos ideales se esfumaron, eso fue a raíz de que empezó a sacar viaje y volverse “un poco popular” derivado del tamborazo al puerco en el descenso contra Pumas en el 2008- comentó uno de sus grandes amigos.

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Anécdota de un amigo que viajó con él en alguno de sus tours.

De lo que más recuerdo de él fueron de sus primeros tours. Nos fuimos a la Cumbre Tajín, todo el camino echamos desmadre. Tomamos, iban fumando. Me acuerdo que alguien que iba hasta adelante se paró a decirle que abrieran las ventanas porque el chofer se iba horneando de tanta mota. Ese día él se puso un loquerón que le robaron su casa de campaña. Aún así, él decidió quedarse y nosotros nos regresamos solos en el autobús.

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En las postrimerías de octubre de 2015, entre la planeación de dos viajes, uno a Naolinco y otro al festival del globo a Zozocolco, Chipileta se fue a platicar brevemente con Krusty, un indigente que duerme en los alrededores del estadio Luis Pirata Fuente y que para ganar dinero, recoge botellas de plástico y las vende al reciclaje. Chipileta lo conocía porque luego lo ayudaba a recolectar mercancía. Ese 24 de Octubre, le tomó una foto y la subió a sus redes sociales. Aquel día Veracruz le ganó al Toluca en casa, Chipileta escribió.

—Cuando gana Veracruz, ganamos todos. Krusty o Bon Ice contento por la recolección de plásticos y de aluminio— escribió al lado de la foto donde se ve al señor con su playera roja, su triciclo, su bermuda y sus tenis cargando una bolsa más voluminosa que él.

Por esos mismos tiempos, Chipileta promocionaba a Cacahuates Doraditos, un personaje de los estadios que es cubetero y vendedor.

—Cacahuatititos Doraditos te recomienda viajar en ChipiTours—escribía luego acompañándolo de una foto de el chico, todo sonriente, cargando su mercancía. En el estadio, Chipileta, solía repartir volantes sobre los viajes y excursiones que organizaba.

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14 de enero, en algún lugar del centro de Veracruz, cerca de las diez de la noche, Chipileta escribe:

—Horas después de ser testigo de la reunión del ilustre y heroico sindicato de Cubeteros, decidí pasear en mi bicicleta como cada tarde-noche acostumbro, gustosamente me fui de paseo por la Alameda Díaz Mirón que la sinvergüenza de Carolina Gudiño destrozó. Yo venía muy relajado pedaleando, pasé Mina, Alacio Pérez, me detuve tantito a ver ‘el árbol de las chiches’, sonreí, me dije ‘qué curiosa es la naturaleza’, todo iba bien hasta que de repente una calle se apoderó de mi atención: la calle por nombre ‘Mariano Abasolo’. Un olor muy extraño se introdujo en mis fosas nasales, una mezcla de perfume barato, loción de Avon y ese peculiar olor de recién bañaditas. Rápidamente volanteé, hasta en sentido contrario me fui y casi me atropella el camión de la basura que, por cierto, ¡saludo a la flota que a veces me da el ride! Había llegado: Mujeres de todos colores y sabores. Introduje rápidamente las manos al bolsillo, a huevo, sí me alcanza, dije, pero después recordé que era dinero de una inversión, por lo que el deseo y las ganas se disiparon.

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—En mis tiempos fui loco—escribió Chipileta aquel 24 de abril de este año. Recitó su palmarés:

En la semifinal de la liga de ascenso contra Dorados, dijo, incité a la violencia. Corrimos a los policías del estadio y tiré un humo a la cancha. En Puebla, le pegué ‘un pedradón’ a un policía.Aún recuerdo su cara de miedo con sangre en la cabeza. Otro pedradón, agregó, a otro policía por maltratar a un caballo. Pegarle a los de la extinta intermunicipal por molestar a un borracho.

Y el más memorable de todos, el que le dio la vuelta el mundo: El tamborazo al policía en aquel juego de descenso de los Pumas contra Veracruz del año 2008.

—Tenía serios problemas, odiaba a la policía, un chico desubicado, desorientado, bien pude estar preso o haberme pasado algo serio. El mejor ejemplo que le puedo dar a los morros de ahora que quieren ser o se creen ‘barras bravas’ es di no a la violencia por tu prójimo.

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En aquellos Cuartos de Final contra Dorados en el Ascenso de 2009, Veracruz necesitaba un gol para pasar a las semifinales. Ya en lo últimos minutos, Chipileta y Mugroso, otro de los hinchas fieles ya también muerto, subirían al enrejado para alentar desde la primera línea al equipo de sus amores. Esto ocasionaría disgusto en los policías quienes a punta de toletazos intentarían bajar a ambos, consiguiendo sólo bajar al segundo ya que Chipileta se escabulliría sobre el enrejado. La afrenta policíaca enojaría a los hinchas, quienes irían en ayuda de sus amigos mientras tanto, en la cancha, abajo, la tensión: Los Tiburones estaban descalificados, se jugaba ya el minuto 3 de compensación, y sólo necesitaban un gol para clasificar. Gracias a un riflazo que terminaría en tiro de esquina y que cobrado en el último minuto, Luis García, con el dorsal 16, anotaría de rebote para volver loco a todo el estadio. Chipileta vería el desenlace de ambos espectáculos desde la cima del enrejado, fumándose un cigarro con la tranquilidad de un capo.

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Hace unos días murió un hincha. Pero no cualquiera. Era de los que siempre estaban, como los mejores guerreros, al frente, alentando, saltando tanto en las victorias como en las humillaciones. Dicen que el olvido no cabe en la hinchada; allí, entre las decenas de cuerpos que saltan y nunca dejan de alentar, se sabe quiénes son los verdaderos hombres, y quiénes los fariseos que sólo quieren al equipo por moda.

Chipileta era de los primeros: los verdaderos. Por eso, en la noche de su muerte y de su velorio, aquel viernes 21 de Julio, sus amigos, la hinchada, sus compañeros de aventuras, le llevaron una serenata inesperada —tal como su muerte— con bombo y platillo a la funeraria San Judas Tadeo ubicada en la Fragua. Tristes fueron las melodías como triste su inesperada pérdida que se sumaba a una porra, a una hinchada que tiene por lo menos unos diez desaparecidos y un par de asesinatos de los suyos sin esclarecer.

Dos días después de su muerte, en el primer partido de la Liga, los padres de Chipileta llevaron sus cenizas al estadio donde la hinchada —y algunos colados que no estuvieron en el velorio–, los que saben del amor a los colores, los que les tienen sin cuidado la policía y las porras contrarias, le lloraron y corearon brincando a su recuerdo, representado por su camisa favorita, sus colguijos artesanales y un recipiente con forma de angelito en el que reposaban sus cenizas

—No, no se va, no se va, no se va. Chipi no se va—le cantaron, al unísono, una y otra vez aquella tarde del domingo 23 de julio. Si los nuestros nunca mueren para nosotros, por consiguiente, un hincha nunca morirá para su hinchada. Chipileta, por esa razón, Siempre estará alentando al tibucomo lo hizo cada día de su vida en esa tribuna que es el corazón de los amigos que nunca dejan de alentar.

Publicado en: https://reporterodelcrimen.wordpress.com/2017/07/27/estampas-de-la-vida-de-un-hincha/

Lino Korrodi: historia nebulosa


por Ricardo Ravelo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Operador financiero de la campaña de Vicente Fox, Lino Korrodi se suma al proyecto político de Andrés Manuel López Obrador a pesar de tener un pasado nebuloso que lo relaciona con la recaudación de dinero de dudosa procedencia que sirvió para financiar la campaña panista en el año 2000.

La lógica de López Obrador –sediento de reclutar a personajes que le inyecten recursos a su campaña –es que todos merecen una nueva oportunidad. Bajo ese esquema, es claro que si Ismael Zambada García, El Mayo, buscara una “nueva oportunidad” sería bienvenido en el proyecto de Morena representado por el tabasqueño.

Las múltiples operaciones financieras que Korrodi realizó en el 2000 con los “Amigos de Fox” nunca se aclararon a pesar de que las maniobras fueron vistas como verdaderas acciones de lavado de dinero. Esa fue la razón de que la Procuraduría General de la República (PGR) integrara la averiguación previa PGR/UEDO/102/2002 y de cuyo desarrollo nunca hubo información. Tampoco se consignó a nadie ni fue procesada persona alguna.

Simplemente Lino Korrodi fue cobijado por la impunidad en el sexenio foxista. Lo mismo ocurrió con su amiga entrañable, Carlota Robinson Kauachi, quien recibió 17 cheques y múltiples depósitos en efectivo cuyo origen nunca se aclaró.

Y es que la pista de los dineros recibidos en la campaña de Vicente Fox llevó en varias ocasiones a las autoridades a toparse con Carlota Robinson, personaje sospechoso que fue operadora de los fondos en mancuerna con el estratega financiero de Fox, Lino Korrodi.

En aquel momento las autoridades detectaron que Robinson recibió recursos de varias fuentes y a su vez los recanalizó hacia sus destinatarios finales, como ocurrió con una extraña transferencia de 45 mil dólares a otro oscuro personaje: Pura Leonor Guillermoprieto Rivera, empresaria cocacolera y dueña de varios ingenios azucareros y que también estuvo estrechamente relacionada con Korrodi.

Las pesquisas seguidas por la PGR documentaron que las transferencias para pagar la campaña de Fox se hicieron mediante similar al que se usa para lavar dinero,  pues grandes sumas se pulverizaron y se depositaron en cientos de cuentas bancarias y se reciclaron en distintas instituciones bancarias.

En el expediente citado hay datos duros que vale la pena resaltar. Por ejemplo, un estado de cuenta bancario a nombre de Carlota Robinson muestra movimientos entre el 4 de enero de 1999 y el 28 de abril de 2000. Las entradas, según el documento, sumaron 13.4 millones de pesos que procedían de tres empresas de Korrodi: Grupo Alta Tecnología en Impresos, K Beta y St and K México, de la persona física de Lino Korrodi y de otras tres fuentes que nunca fueron identificadas y que depositaron dinero en efectivo a través de Banamex y Vector Casa de Bolsa.

Robinson, a su vez, giró cheques por 13.4 millones de pesos a entidades como “Amigos de Fox” (3.7 millones de pesos), Fideicomiso para el Desarrollo y Democracia (1 millón) Ixe Casa de Bolsa (490 mil) , Automotores Soni (450 mil), entre otros destinatarios.

Los destinos de Lino Korrodi y Vicente Fox se trenzaron desde 1967, en Tampico, Tamaulipas, cuando ambos trabajaron en la empresa Coca Cola, al lado de José Luis González. El trío de los llamados “cocacolos” pasó una temporada en Tampico, se encumbró en esa empresa, se dispersó y, a mediados de 1997, se reencontró en Guanajuato para trazar la ruta hacia Los Pinos. A Korrodi, economista descrito como elegante y sutil –aunque de lenguaje rudimentario –amable hacia el exterior y duro hacia dentro, le tocó ser el recaudador de los fondos del proyecto político.

Entre los empresarios a quienes Korrodi tocó la puerta para pedirles dinero figura Carlos Slim, quien el mayo del 2000 giró un cheque por 19 millones de pesos. Lorenzo Zambrano, entonces dueño de la empresa Cementos mexicanos, Cemex, aportó 14 millones en dos remesas. Este dinero se aportó cuando Vicente Fox realizaba su precampaña.

Otras entidades también aportaron mucho dinero gracias a la magia de Korrodi y que ahora busca explotar López Obrador después del escándalo ocasionado por Eva Cadena, quien fue filmada en Veracruz cuando recibía fajos de dinero en efectivo, según se dijo, para la campaña de López Obrador.

Korrodi logró, por ejemplo, que sociedades mercantiles como Nadro, de Pablo Escandón Cusi, aportaran dinero al proyecto de Fox; Seguros Comercial América hizo lo propio al igual que el empresario Alfonso Romo, entre otros.

En el ir y venir de los fondos, se giraron cheques a favor de empresas de comunicación, consultoras y representantes de medios e incluso una de las empresas de la familia del candidato panista –Fox –, “El Cerrito”, sociedad de producción rural con sede en Guanajuato, también se benefició con la recaudación millonaria de Korrodi.

Cuando el PRI documentó que en la campaña de Fox hubo financiamiento extranjero y presunto lavado de dinero, el gobierno del panista frenó de tajo las investigaciones bajo el argumento de que se violaba el secreto fiscal y bancario.

El tema del financiamiento se paró en seco, luego se reabrió y las investigaciones fueron desestimadas por el entonces presidente Vicente Fox, quien se refirió en estos términos al caso: “No vale la pena, hombre, no tiene importancia”.

Por su parte, el hombre de los dineros –Lino Korrodi –se escurrió en la escena pública y luego reapareció en España, durante una gira realizada por Fox para promocionar el proyecto turístico Nuevo Vallarta.

Después de toda la danza de millones recaudada por Lino Korrodi, en el gobierno de Vicente Fox se privatizaron decenas de ingenios azucareros. Korrodi y algunos otros empresarios fueron beneficiados con esos negocios. Incluso se dijo insistentemente que la industria azucarera fue utilizada con fines criminales, es decir, para presuntamente blanquear capitales de origen dudoso. Lo cierto es que esa línea nunca fue investigada por ninguna autoridad federal.

Las investigaciones sobre el origen de los dineros recibidos por Vicente Fox para su campaña nunca se ahondó. El propio Fox le restó importancia y desestimó las indagaciones, las cuales fueron sepultadas por la PGR.

La línea de investigación que se seguía –el lavado de dinero –se frenó en seco y los empresarios que aportaron dinero para la campaña jamás fueron molestados por la institución. Actualmente ese expediente está archivado en los sótanos de la PGR.

Ahora Lino Korrodi vuelve por sus fueros y se coloca en una posición privilegiada al lado de López Obrador, de quien afirma que es mejor que Vicente Fox. Sin duda ambos se necesitan. Quizá más el dueño de Morena, quien está urgido de dinero para financiar su proyecto político rumbo a la presidencia de la República en el 2018.

López Obrador no quedó del todo desmanchado después del escándalo derivado de los videos públicos en los que aparece la exdiputada Eva Cadena recibiendo dinero supuestamente para la precampaña de López Obrador. El precandidato presidencial culpa al gobernador de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, de haber orquestado la maniobra. Quizá tenga razón. Yunes es capaz de eso y más.

Sin embargo, Korrodi parece ser la pieza que necesitaba López Obrador en su campaña política. Un recaudador con buenas relaciones, un mago de las finanzas y de la recaudación de dinero.

Conoce todas las fuentes para obtener dinero, sabe manejarlo como un experto malabarista y no deja huellas en el camino. Y si las deja, las investigaciones se frenan de tajo, como ocurrió en el sexenio foxista donde el origen del dinero pasó de un plumazo  de la controversia al olvido.

 

La Laguna: Historias de muerte


 Por Ricardo Ravelo Galo

Por Ricardo Ravelo Galo, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La Comarca Lagunera es una de las regiones más prósperas del país pero también es de las más violentas: grupos del crimen organizado como Los Zetas, el Cártel de Juárez y del Pacífico mantienen una disputa a sangre y fuego desde hace varios años, en tanto que buena parte de la clase empresarial ligada al sector agropecuario se ha dedicado, por décadas, al saqueo de tierras y de pozos de agua en municipios tanto de Durango como de Coahuila.

Un ejemplo de este descomunal saqueo ocurre, por ejemplo, en el municipio de Gómez Palacio, uno de los más prósperos del país que le aporta a Durango el 60 por ciento del PIB estatal. Ahí, entre 132 comunidades rurales y 400 mil habitantes están asentadas las empresas más acaudaladas de la República, algunas de ellas presuntamente ligadas con capos de la droga.

En La Laguna opera la boyante “Lala”, que encabeza Eduardo Tricio Haro, quien a su vez es dueño del 25 por ciento de las acciones de Aeroméxico; Leche Bell –alguna vez presuntamente ligada con Ismael “El Mayo Zambada”y cuyo escándalo tronó por el uso de recursos públicos por parte de esa compañía — así como Chilchota, fundada por el extinto Carlos Herrera Araluce, cuyo emporio fue heredado a sus hijos y durante su expansión no estuvo ajena a los escándalos por estar presuntamente relacionada con el narcotráfico y el lavado de dinero.

Ocurre que entre las principales empresas lecheras de esa región existe una abierta disputa, tan férrea como la del crimen organizado, por el control de los pozos de agua. Y no es para menos. La Laguna es una región ubicada en pleno desierto.

Un dato estima que el 80 por ciento de los pozos de agua están controlados por Lala y Chilchota y muy poco han dejado para los campesinos. Otros datos sostienen que en toda la región lagunera existen unos 3 mil pozos de agua –unos mil 500 son piratas, pues no tienen concesión –y de ese total unos mil pozos están ubicados en el municipio de Gómez Palacio, de los cuales el 97 por ciento pertenecen a los grandes emporios lecheros y sólo el 3 por ciento están en manos de los campesinos.

Hasta 1988, cuando todavía no era muy evidente la participación del crimen organizado en el despojo de las tierras y el agua, el 87 por ciento de los campesinos vivían de la producción agrícola. Actualmente sólo entre el 4 y el 6 por ciento pueden sobrevivir de esa actividad, pues han tenido que vender sus propiedades algunas veces mediante amenazas de muerte por parte de los grupos de poder vinculados al narcotráfico. Otros grupos sociales vulnerables han sido desplazados debido a las amenazas del crimen organizado vinculado con las empresas más poderosas.

Y por encima de la inmensa pobreza que existe en esa región, en La Laguna se han construido los más importantes establos del mundo, las empresas más boyantes en la producción de leche, pollo y huevo. Pero la riqueza se ha quedado en pocas manos.

Quizá esta desigualdad explique la enorme violencia que azota a la Comarca Lagunera, ya que las bandas del narcotráfico se han aprovechado del vacío de Estado que existe en esa región, por décadas controlada por el crimen organizado, una actividad tan boyante como violenta.

Las cifras no mienten. Los municipios más violentos, desde el 2010 a la fecha, son Torreón y Gómez Palacio. En Torreón la disputa por el territorio la protagonizan los cárteles del Pacífico –también conocido como cártel del Poniente –, Los Zetas y el cártel de Juárez. En Gómez Palacio sólo opera el cártel del Pacífico.

Las estadísticas establecen que en el año 2010, por ejemplo, en Gómez Palacio hubo 437 crímenes y en Torreón 375; en 2011 la primera demarcación registró 255 asesinatos y la segunda 735; en 2012, 315 y 783, respectivamente; en 2013, 208 contra 299 (Aquí la baja criminal obedeció a que el ejército entró a la región y desaparecieron los cuerpos municipales de policía debido a que estaban relacionados con el narcotráfico). En el año 2014 hubo 109 crímenes frente a 177; en 2015, 62 contra 214; en 2016, 45 por 98 ocurridos en Torreón. Y hasta abril de este año se contabilizan 67 asesinatos: 7 en Gómez Palacio y 58 en Torreón.

La cifra ha bajado en Gómez Palacio, según expertos consultados, debido a que en ese municipio la actividad criminal está controlada por una sola organización –el cártel de Sinaloa –en tanto que en Torreón la disputa es entre tres grupos.

Los grupos políticos y empresariales no han estado exentos de violencia. En el año 2013, por ejemplo, cuando el Ejército disolvió las policías municipales de los municipios de La Laguna –estaban al servicio del narcotráfico –hubo reacciones violentas: un grupo armado desató una balacera y rafaguearon la casa de Rocío Rebollo, exalcadesa de Gómez Palacio y actual diputada federal.

Algunos testigos dijeron que los balazos también se escucharon en la residencia de la familia Herrera Ale –sus vecinos — dueños de Chilchota, la segunda empresa productora de leche más importante en La Laguna, cuyos dueños han estado implicado en escándalos relacionados con el narcotráfico.

Una primera versión de estos hechos apuntó que un grupo del crimen organizado amedrentó a los Rebollo con la balacera, pero otra sostiene que tuvo que ver con la diputa familiar que existe entre los Rebollo y los Herrera y que éstos últimos habrían desatado la balacera como una medida de intimidación, su estilo para someter. No todo quedó ahí: días después los negocios de madera y pintura de la familia Rebollo fueron incendiados por desconocidos, según se dijo.

Un dato que no puede soslayarse es que en los municipios de Gómez Palacio y Lerdo, Durango, ha regresado por sus fueros Arturo Hernández González, El Chacky, quien fue sicario del cártel de Juárez y lugarteniente de Vicente Carrillo Fuentes, hermano de “El Señor de los cielos”.

Hernández González estuvo ligado con Ernesto Herrera Ale, hijo de Carlos Herrera: en el año 2003, cuando el capo era perseguido por las fuerzas del orden, se refugió en la casa de la familia Reza, en Gómez Palacio, suegros de Herrera. Aquello abrió varias investigaciones por parte de la Procuraduría General de la República que no prosperaron, aunque los antecedentes forman parte de un voluminoso expediente criminal.
“El Chacky” después se refugió en Lerdo, Durango, y vivió al amparo de familiares de algunos políticos de la región, figuras del panismo, hasta que fue detenido. Poco más de diez años después, este personaje regresó a la Comarca Lagunera y a él se le atribuye ahora la ola de violencia y de terror en la zona.

Justamente Leticia Herrera Ale, hermana de Ernesto, construye su proyecto rumbo a la gubernatura de Durango desde la presidencia municipal de Gómez Palacio,Durango, territorio bajo el dominio de “El Chacky”.

Ella presume tener el apoyo de Emilio Gamboa y de Manlio Fabio Beltrones, líder del grupo parlamentario del PRI en el Senado y expresidente nacional del PRI, respectivamente, pero debido a su carácter estridente se ha peleado con sus propios correligionarios, entre ellos, el gobernador José Rosas Aispuro Torres, así como con los exmandatarios Ismael Hernández Deras y Jorge Herrera Caldera.

De igual forma ha enderezado campañas de intimidación en contra de periodistas, entre ellos Juan Monrreal, quien afirma que desde hace seis meses es blanco de ataques y descalificaciones por parte de la alcaldesa Herrera debido a las publicaciones que ha realizado y que exhiben “sus actos de corrupción, su prepotencia” y los antecedentes de buena parte de sus colaboradores, muchos de ellos con antecedentes penales.

Después de interponer una queja por estos ataques, la Secretaría de Gobernación y la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) tomaron cartas en el asunto: giraron sendos oficios a la Secretaría General de Gobierno de Durango para aplicar el protocolo de protección al periodista Juan Monrreal debido a las amenazas de muerte que enfrenta por parte de la familia Herrera Ale.

Sin embargo, no han cesado los ataques en su contra, dice, pues afirma que existe la consigna por parte de Leticia Herrera de seguir con el hostigamiento, por lo que ya piensa en salir de la región y refugiarse en otro lugar. Expone sus razones: “Temo por mi vida y me queda claro que las autoridades parecen que desconocer lo que es el poder del narcotráfico en esta región”.

Juan Monrreal afirma que no quiere ser un número más en la lista de periodistas desaparecidos y/o asesinados en La Laguna, crímenes que por cierto siguen impunes porque fueron cometidos por exfuncionarios del mismo perfil que Leticia Herrera: “Son personas prepotentes que sienten que el poder les pertenece, que sienten que pueden pisotear a cualquier persona y ninguna autoridad mete las manos. Es la mentalidad de los delincuentes en el poder. Esta nueva clase política no sabe dialogar, sólo saben golpear, amedrentar y en el último de los casos asesinar y desaparecer”.

Monrreal López afirma que el perfil de Leticia Herrera es muy parecido al de su padre, Carlos Herrera, quien se sentía el dueño de la voluntad social. Era sumamente prepotente y sentía que con dinero y poder podía mandar incluso al propio gobernador.

Así operó Carlos Herrera hasta el 2007, cuando un comando armado del narco lo atacó a tiros y lo sentenció a muerte. Fue entonces cuando Herrera Araluce se retiró de la actividad política y empresarial. Se mandó construir un cuarto de pánico en su casa, donde se la pasó la mayor parte del tiempo encerrado.

Cuando falleció, hace un año, su cuerpo fue sacado del hospital Español por la puerta trasera. La familia mandó construir tres tumbas en un cementerio particular, donde el pánico lo siguió después de muerto: le pusieron vigilancia al panteón las 24 horas del día, pues hasta la fecha los atenaza el temor de que el crimen organizado se robe el cuerpo y lo tiren en la vía pública.

Armando Riesk y la identidad jarocha


por Jorge A. González

Hace una semana caminaba por las calles de la ciudad de Veracruz, y fue inevitable no detenerme en la esquina de Abasolo y 16 de Septiembre.

por Jorge Alberto González, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

De pronto me encontré de frente con una explosión de colores en murales que de inmediato llamaron mi atención.

Desde hace meses la Unidad Deportiva Fernando Pazos Sosa está siendo remodelada, y dentro del proyecto de modernización y rescate del inmueble por parte del ayuntamiento, se incluye esta propuesta.

Surgió enseguida la duda. ¿De quién son estos murales? Me dí a la tarea de investigar, no sin antes tomarnos una selfie para el recuerdo.

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Armando Riesk Hernández es el autor de estas intervenciones en mural, un proyecto que inició hace ocho meses y continúa en desarrollo.

El artista con 21 años de experiencia dentro de esta manifestación creativa, trabaja en coordinación con el Arquitecto Manolo Ruiz, quien es director municipal del Centro Histórico.

Hasta el momento el autor ha intervenido parte de los cuatro lados de la Unidad Deportiva Fernando Pazos Sosa, y uno más que se observa en el acceso principal.

Su trabajo no sólo contribuye al rescate del inmueble como tal, además de ser esta una expresión artística que la hace de manera intrínseca válida, tiene como fin la preservación de la cultura tangible e intangible.

Su obra de amplias extensiones, que abarcarían -de cada lado- una tercera parte de una cuadra obliga a mirar en realidad la esencia del veracruzano, del jarocho.

Además de refrescar a la memoria colectiva las grandes figuras que dieron gloria por ejemplo al béisbol veracruzano como “Beto” Ávila, y a las personalidades de la sociedad civil impulsoras del deporte como Don Fernando Pazos Sosa, hace un regalo a la sociedad de grandes proporciones.

Justo ahí donde me detuve, pude apreciar con detalle el trabajo de Riesk Hernández. Se trata de intervenciones limpias, trazos finos y mucho colorido que definen con exactitud el orgullo de ser veracruzano.

Y es esta parte la que es dedicada a nuestra riqueza cultural. Enseguida reconocí a personajes como Agustín Lara, claro, sin dejar de mencionar a su mejor intérprete, María del Carmen Antonia Peregrino Álvarez, mejor conocida como “Toña La Negra”.

Y de la mano de la artista que por tantos años entonó el tema “Raza de Bronce”, no puede faltar la representación del barrio de “La Huaca”.

Entonces el observador se ve caminando por uno de los barrios históricos de la ciudad porteña, único testigo que permanece para recordar que alguna vez Veracruz fue llamada Ciudad de Tablas.

Y no pueden faltar los personajes de este sitio, el jaranero, el bolero y la señora que se asoma a la calle, recostada en la reja de la puerta de su casa.

Veracruz es sin duda inigualable, como lo es la obra de Riesk Hernández. Su obra cargada de realismo y que araña el hiperrealismo, tiene varios procesos para alcanzar tal resultado.

Primero decide el tema y luego considera el espacio en coordinación con quien encarga la obra, en este caso, con el arquitecto Ruiz Falcón.

Así se dispone a realizar los bosquejos para luego entrar de lleno a los trazos. Su proceso creativo requiere paciencia y precisión, ambos atributos que comenzó a dominar desde los 12 años.

Su trabajo muralístico se va afinando según le va pidiendo la obra. Y es que su propuesta, que lo hace distinguible, es la suma de varias técnicas para obtener los resultados ya alcanzados.

Confiesa: “se ha pintado con varias técnicas, desde acrílico para el fondo, otros se han hecho con graffiti, óleo; y casi siempre finalizo con aerografía para los pequeños. Le dedico ocho horas al mural en un día”.

El también ingeniero industrial por el Instituto Tecnológico de Veracruz (ITV), se ha ganado el cariño de los veracruzanos con sus trabajos en su especialidad: el arte urbano, aunque también hace pintura y arte objeto.

Búscanos en nuestro Twitter @jorgeglezz75, en nuestra Fan Page Jorge Glezz y en nuestro correo electrónico jagr2784@gmail.com.

 

¿Qué mas le puedes hacer a un muerto si ya lo mataste?


Aspecto de la marcha del 10 de mayo de este año en la que participaron las madres de personas desaparecidas en Veracruz./Ilse Huesca/Cuartoscuro

   El hallazgo de cientos de fosas clandestinas en el fraccionamiento Colinas de Santa Fe, en el puerto de Veracruz, exhibió la negligencia de las autoridades locales ante los reclamos de los familiares de las víctimas, quienes han contabilizado 250 restos, sólo en ese predio. Estos testimonios son una muestra de cómo la violencia de la delincuencia organizada y las fuerzas de seguridad estatal ha convertido a Veracruz en un cementerio clandestino

POR JUAN E. FLORES MATEOS Y FERNANDA MELCHOR

 

Veracruz es el cementerio de migrantes más grande de México.
Veracruz debe ser ahorita el principal lugar en donde hay fosas (…)
Tiene que abrirse el suelo veracruzano, porque yo creo que ha de ser un hervidero de esqueletos”

Alejandro Solalinde, 16 de mayo de 2011

/

por Juan Eduardo Flores Mateos, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Veracruz. Allá está el horror, piensa el reportero. Allá detrás de aquellos árboles, pasando la laguna, bajo las nubes grises que bloquean los rayos del sol en aquella mañana lluviosa de abril de 2017, cuando al fin las autoridades le han dado permiso de entrar al predio.

Por María Fernanda Melchor Pinto, egresada de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Por eso está sentado afuera del Yepas del fraccionamiento Colinas de Santa Fe, entre agitado y nervioso, a pesar de que la vida transcurre con perfecta normalidad a su alrededor: los camiones siguen su ruta habitual; las madres llevan a sus hijos a la escuela; los empleados del Yepas, a su espalda, cuentan historias de su última francachela. Pero el reportero sólo piensa en lo que le espera, allá en el predio. Piensa en cómo será entrar por fin al lugar del que todo el mundo habla: el cementerio clandestino en donde el Colectivo Solecito, en colaboración con otras organizaciones dedicadas a la búsqueda de personas desaparecidas y técnicos forenses de la Policía Científica, han hallado más de 250 cráneos y miles de miembros y fragmentos humanos enterrados en cientos de fosas cavadas en la arena. El mismo predio que el reportero sólo conoce por fotografías, gracias a las imágenes que las madres del Colectivo capturan con sus celulares durante las exhumaciones. Y en sus sueños. Porque de tanto escuchar las historias de estas mujeres que buscan los cuerpos de sus hijos con sus propias manos, al reportero le ha dado por soñar con el cementerio, el cual se le aparece como una playa rodeada de cerros en donde alguien lo sepulta mientras él juega con un pedazo de venda; o como un terreno despoblado, árido y oscuro al que él llega a tientas. O como un camino muy largo, una de esas veredas desoladas que sólo conducen a poblados en donde no hay otra cosa más que árboles, sol, maleza.

La primera vez que supe de este lugar fue por las noticias. Yo buscaba a mi hijo, yo sola, y oí que aquí se estaban encontrando cuerpos. ¡Y yo viviendo aquí, en Colinas de Santa Fe! ¿Cómo no me había enterado de esto? Me quedé con la boca abierta. (…) Yo tenía un negocio de comida, de antojitos, y ese día que lo cierro como a las cinco o cinco y media de la tarde, de pura angustia; del ansia grande que tenía de encontrar a mi hijo. Y ahora me digo: ¿cómo lo iba a ir a buscar, si venía toda así, como estoy ahorita, sin nada? ¿Qué estaré loca, o qué tengo, Dios mío? ¿Cómo voy a encontrar a mi hijo? ¿En dónde? ¿En el monte, o cómo? (…) Bueno, en el momento no piensas; es todo tan angustioso que no piensas cómo lo vas a buscar, y así fue como yo entré al predio, caminando sola, casi de noche. Caminé y caminé hasta que me metí, allá por donde están las vías del tren, ahí estaban los policías, estaban cuidando, y uno me dijo: ¿A dónde va? Y yo le digo: Voy acá a buscar a mi hijo. Y me dicen: Madre, así no se busca, ¿cómo cree? No puede pasar. Y es que yo no tenía ni idea de cómo estaba esto. Y entonces les dije: Ay, discúlpeme, pero miren, yo estoy muy mal, estoy loca con las ansias de saber dónde está mi hijo”.

Celia García, miembro del Colectivo Solecito y madre de Alfredo Arroyo García, desaparecido en 2011.

Está muy delicado esto… Es un genocidio (…) Algo para espantarnos a nivel mundial. Lo que pasa es que nos hemos hecho guaje. (…) Si yo luego estaba aquí en la casa, y me estaba meciendo, y veía yo el chingo de zopilotes… Era por eso… Si me imagino que, cuando estaba abierta la fosa ésa, para haber metido 250 cabrones dentro, la fosa tuvo que haber estado abierta días enteros. Ahí nomás llegaban y, fum, fum