El Baluarte de la Concepción


Por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias

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Baluarte de la Concepción en la litografía de Casimiro Castro del año 1846.
Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La ciudad de Veracruz comenzó su existencia como una comunidad constituida por casas de madera y tablazones de barcos naufragados e inservibles, por ello se le llamaba la Ciudad de Tablas a principios del siglo XVII. Sin embargo, al igual que muchos asentamientos españoles en América, evolucionó demográficamente y amplió gradualmente sus instalaciones civiles, comerciales y militares. Hacia el año 1634, comenzó a hacerse realidad el sistema defensivo que protegería la ciudad de los ataques de los piratas y corsarios, tan frecuentes en esa época. Así nació la famosa Ciudad Amurallada, que aun hoy, llama la atención a muchos estudiosos y amantes de la historia.

Al igual que su fortaleza protectora, San Juan de Ulúa, ubicada en el antiguo islote de Tecpan Tlayacac, la ciudad amurallada se desarrolló con mucha lentitud entre 1634, año en que se comenzaron a edificar los primeros baluartes y 1790 cuando el sistema puede considerarse completo. Llegó a constar de una muralla circunvalando prácticamente lo que hoy se conoce como Centro Histórico de Veracruz, con dos grandes baluartes en el norte y en el sur, siete pequeños a lo largo de la parte de tierra, tres puertas de acceso y en conjunto con San Juan de Ulúa, montaba más de 150 cañones de diferentes tipos. Actualmente, a 220 años de haberse terminado, solo sobreviven de la muralla el baluarte meridional o de Santiago, la Puerta de Mar y un fragmento descubierto en los patios del Museo Histórico Naval.

Los dos grandes baluartes fueron las piezas iniciales del sistema defensivo en la ciudad (San Juan de Ulúa había comenzado su evolución militar desde 1541), el de Santiago es muy conocido y visitado. ¿Qué se sabe del baluarte septentrional llamado de La Concepción que sobrevivió hasta 1a década de 1880?

Siguiendo el mapa de las antiguas calles de Veracruz que muestra el libro Recuerdos de la primitiva y amurallada ciudad de Vera-Cruz en el año de 1854 escrito por Juan Klünder y Díaz Mirón en 1945, caminando por la calle de Morelos (paralela al puente del mismo nombre) hasta llegar a la de José Montesinos, se localiza el punto donde finalizaba la muralla. A la derecha se unía con la sección que venía desde la Puerta de Mar y a la izquierda con la que llevaba al pequeño baluarte de San Juan. Ahí se halla la antigua estación de ferrocarriles, pasando la pared divisoria, existe un amplio terreno con edificios antiguos y andenes solitarios. Ahí estaba ubicado el antiguo baluarte español.

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Baluarte pentagonal de Nuestra Señora de La Concepción (ingeniero Adrian Boot en 1634).

Antes de que esa zona fuese desecada por la ampliación de las obras del puerto de Veracruz a principios del siglo XX, existía en esa zona una pequeña ensenada, cala o caleta, donde los pescadores de pulpos fondeaban sus embarcaciones. En sus orillas se levantó a partir de 1634 el fuerte de La Concepción, que también sería muy conocido durante el siglo XVII como el Baluarte de la Caleta.

En el libro Historia de las fortificaciones en Nueva España escrito por José Antonio Calderón Quijano y publicado en 1984, se hallan descritos los diseños, trabajos y situaciones políticas que experimentaron San Juan de Ulúa y la ciudad de Veracruz desde sus comienzos como plazas militares. Se pueden leer numerosas referencias de los baluartes conforme avanzaba su construcción:

“Sin embargo, por los años del virrey marqués de Cadereyta (1635-1640), sabemos que proseguían la fortificación de Veracruz y el reparo de Ulúa, todo ello con cantería procedente de Campeche. La ciudad tenia levantados dos baluartes, el de la Caleta, al norte, y otro al sur, probablemente el de Santiago, que no se había terminado en mayo de 1635. De ellos tenemos plantas, hechas por Adrian Boot en 1634.”

Adrian Boot fue un ingeniero militar de Flandes llegado a la Nueva España en 1614. Trabajó en Acapulco y en Veracruz en 1615 y desde 1621 fue nombrado técnico y director de la obras de fortificación de Veracruz. Gracias a una litografía atribuida a él en 1615, se conoce el aspecto de la Ciudad de Tablas con el arroyo Tenoya y el muro de las argollas en San Juan de Ulúa. También las primeras imágenes de los dos baluartes costeros en 1634 cuya construcción diseñó y dirigió.

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El baluarte en 1875 con el muelle inglés al fondo

Se sabe que el baluarte de Santiago construido con piedra múcar y mampostería tenía una figura de 7 lados irregulares pero el de La Concepción tenía una pentagonal con 5 lados idénticos. Aunque similares en varios aspectos, era más pequeño que el primero, constatándose en numerosas referencias bibliográficas que su depósito de pólvora era mucho más reducido (almacenaba de 10 a 13 quintales de ese explosivo en 1783, el Santiago albergaba 550 y tenía otros depósitos para otros 450, por ello se le llamaba también Baluarte de la Pólvora) pero montaba un número similar de piezas de artillería (de 16 a 23) Muy probablemente estas características estaban dadas por la proximidad de la fortaleza de San Juan de Ulúa -más potentemente artillada-, con la que el baluarte intercambiaba sus fuegos directamente y a menor distancia que el de Santiago

Debido a que el suelo costero de Veracruz, está compuesto de arenas limosas pero también finas, ricas en feldespato, micas y cuarzos, además de tener mantos de agua muy cercanos a la superficie; la construcción de murallas y baluartes según las especificaciones europeas, representaba un reto y numerosos problemas. En virtud de esto, en 1663, un informe del ingeniero Marcos Lucio, durante los trabajos provisionales de fortificación, mencionaba que:

“Con respecto a los baluartes, la mayoría se quedaron en alberca, por lo cual antes de servir estaban deshechos. Sólo los de los extremos tenían su debida perfección, más el de la Caleta, debido al largo abandono, se hallaba desplomado y abierto. Solís y Mendoza hizo que fuera inmediatamente puesto en estado de defensa. Más por hallar entre dicho baluarte y el mar un paso abierto, dispuso se erigiese también en dicha porción de tierra una estacada. Que en definitiva era una prolongación de la cortina en general que unía los restantes baluartes.”

El plan de fortificación de este ingeniero contemplaba que un baluarte situado frente a Ulúa, le auxiliase dado que en el puerto de la fortaleza no siempre se hallaba presente una armada de barcos de guerra. No obstante, muchos de los proyectos destinados a proteger Veracruz y terminar de construir San Juan de Ulúa, nunca se ejecutaron debido a las maniobras políticas, la enorme pero ineficaz burocracia española y a los diferentes pareceres entre los virreyes y el monarca respecto a los gastos financieros. Y no faltaban los conflictos entre los propios ingenieros constructores y sus subordinados.

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Componentes del Baluarte de La Concepción según Miguel del Corral en 1783.

El ataque a la ciudad por el filibustero holandés Laurens Cornelis Boudewijn de Graaf (mejor conocido como Lorencillo por su baja estatura), el 17 de mayo de 1683, con gran pérdida de bienes y vidas humanas, sacó a la administración colonial de su indiferencia y los trabajos de amurallar Veracruz se aceleraron. La diferencia la marcó el ingeniero alemán Jaime Franck, quien convirtió a Ulúa –que era solo una cortina de piedra para amarrar navíos en 1681- en una fortaleza cerrada, regular y según las normas del arte de la fortificación europea. También dirigió obras de defensa en Veracruz.

La poca solidez y escasa profundidad del terreno costero al norte siempre constituyó un problema capital para levantar la muralla y el baluarte de La Concepción. Esta obra militar presentaba muchos defectos que exigían unas reformas urgentes si se quería seguir utilizándolo en 1684:

“La ciudad seguía teniendo en crisis sus defensas. El baluarte de la Caleta o del norte estaba totalmente transminado por el agua, que pasaba de lado a lado, bajo sus cimientos. Era imperfecto en cuanto a su forma, en opinión del corregidor de Veracruz don Francisco Benítez Maldonado, el ingeniero Franck y el capitán Pedro de Rivera. Uno de sus frentes no podía recibir defensa, por lo cual recomendaban se le cambiara de sitio, ya que donde estaba no duraría más de tres años. Se debería fabricar uno nuevo, más a sotavento, a la orilla del agua, sobre el mismo arrecife, dándole la forma preescrita por el arte. Pero en México nada se decidió, y vista la duración de tres años que aún se le calculaba, quedó pendiente la resolución de lo que decidiesen en Madrid, a donde fueron enviados todos los antecedentes. Además, la guarnición escasa e indisciplinada, dejaba mucho que desear. Y la explicación estaba, que el clima malsano y enfermizo tenia constantemente disminuidos los efectivos, que por otro lado necesitaban ir a las haciendas del interior a trabajar y ganar el sustento, ocasionando todo ello una desorganización peligrosa, en el temido caso de un ataque.”

En 1697 llegó a México el célebre viajero italiano Gemelli Careri, quien al describir Veracruz, presenta una muy pobre opinión de las obras existentes:

“Los bastiones o reductos estaban distantes entre sí, y eran irregulares. Solamente los dos fortines (deben ser los baluartes del norte y del sur) que estaban en las extremidades de la playa, podían servir de alguna defensa.”

Mientras se libraba la Guerra de Sucesión Española (1701-1713), hubo alianza temporal entre España y Francia y hubo planes para aprovechar el gran espacio vacío entre la Caleta y el centro de la ciudad, construyendo una ciudadela de defensa alrededor de 1705. Durante la administración de don Juan de Acuña y Bejarano, marqués de Casafuerte (1722-1734), se pretendió construir en la Caleta un cuartel para los dragones (soldados de caballería) con capacidad para 400 caballos y otros tantos pabellones para oficiales, a un costo de 95.380 pesos en 1733. Se consideraba urgente, ya que la poca guarnición existente de Veracruz residía fuera de las murallas en cuarteles de madera y tejamanil, cuya reparación suponía un gasto anual muy elevado a la Real Hacienda. Pero estos proyectos al igual que otros tantos, no pasaron de los planos.

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Croquis metálico de la ciudad amurallada en el monumento al 475 aniversario de la fundación de Veracruz

Descripciones más precisas de cómo era el baluarte de La Concepción, las tenemos más en el siglo XVIII. Una es la presentada en la obra descriptiva Theatro Americano publicada en 1746 por José Antonio de Villaseñor:

“Los baluartes tampoco parece habían sufrido gran modificación de lo que conocemos con anterioridad. El llamado de la Concepción o del norte, situado en la parte septentrional de la ciudad, sobre una lengua de agua, servía para defender no solo el canal de su nombre, sino también la campaña y plaza de La Antigua Veracruz. Montaba dieciséis piezas de artillería.”

La más completa es la del ingeniero militar Manuel del Corral en 1783:

“La parte ó frente al mar, en sus ángulos extremos, tiene dos baluartes llanos ó terraplenados, uno al noroeste llamado de la Concepción, de figura regular pentagonal, cerrado por su Gola por doble puerta de madera en medio de ella, levantada del terreno natural, seis varas al nivel del cordón de su muralla, y terraplén ó piso de su Batería, a que se sube por una rampa de mampostería muy rápida, sus merlones a talud tienen por la línea de fuego una vara de espesor, y media más, al nivel de las embrazuras, monta veinte y tres cañones, en igual número de cañoneras, y en medio del espacio que encierra, un edificio de cinco varas de alto, descubierto de toda la campaña vecina, detallado en un Cuerpo de Guardia, capaz de diez hombres, debajo de este un sótano para repuesto de diez á doce quintales de pólvora, y un aposento de cinco varas de largo y tres de ancho, para custodiar, los juegos de armas, y pertrechos necesarios de uso de la Artillería.

Al pie de su Muralla, y unido a ella una batería baja cuyos parapetos son de cuatro y medio pies de grueso, y todo el alto comprendidos los merlones desde la playa seis pies, con diez y ocho cañoneras, el todo en mediano estado. Defiende con sus fuegos fijantes altos y bajos, la venida a la plaza, por la playa al noroeste y canal que por este mismo rumbo conduce al fondeadero, cruzando á este fin con los del castillo de San Juan de Ulúa, y con restantes partes del frente de la plaza al mar; y el colateral al este.”

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Mapa con nombres de las calles de Veracruz en 1854 según Juan Klünder y Díaz Mirón (cortesía de José Hernández Tellez)

Finalmente el 1 de enero de 1816, en plena Guerra de Independencia, el teniente coronel de ingenieros Juan Camargo reportaba al gobernador de la plaza de Veracruz, brigadier Fernando Miyares y Mancebo, sobre la situación de las fortificaciones existentes ahí y en San Juan de Ulúa. De los baluartes opinaba que:

“Las arenas que exteriormente se hallan arrimadas a la cortina de San Juan a la Concepción deben quitarse y echarlas a distancia que el viento norte las arrastre. Desde dicho fuertecillo de la Concepción al de Santiago en varios parajes, ya interiores ya exteriores, hay grandes depósitos de arena contra la muralla, deben quitarse y echarlas dentro del mar que se halla bien inmediato.”

Su descripción de La Concepción es muy similar a la del Corral, pero destaca que:

“Al pie de su muralla está una batería baja con 18 cañoneras o embranseras, la que se halla inútil por haber socavado el mar sus cimientos.”

También revela el por qué los españoles seguían manteniendo el centenario edificio en ese sitio, a pesar de las deficiencias de diseño y del terreno poco propicio para sustentarlo:

“Costa de barlovento de la plaza de Veracruz. En toda esta costa no hay abrigo ni cala de consideración para embarcaciones mayores, pero desde el baluarte de la Concepción hasta Punta Gorda, que dista poco más de media legua, se forma una ensenada toda de playa corrida, donde pueden hacer desembarco cualquiera número de gente con inmediaciones al recinto de la plaza. En el centro de la referida distancia, cuyo terreno llaman Vergara, estaba un barracón con destino a cuerpo de guardia de dragones y lanceros que patrullaban la costa.”

Cuando describe las obras y disposición de las bocas de fuego de Ulúa, menciona:

“Delante de la cara del baluarte Santiago hay otra batería nombrada Guadalupe, como la antecedente monta 17 cañones y 5 morteros o pedreros y defiende la entrada al puerto por la canal del noroeste cruzándose sus fuegos con los del baluarte Concepción de la plaza de Veracruz.”

A pesar de sus deficiencias y mal armamento, el baluarte participó activamente en la historia de la ciudad de Veracruz, como guardián de la zona septentrional. Entre los hechos relevantes, pueden mencionarse:

  • El 15 de septiembre de 1821, los vecinos de la ciudad de Veracruz, manifestaron su preocupación al Ayuntamiento por la situación política (faltaban pocos días para la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México) y las consecuencias perjudiciales que sufrían por el estado de defensa de la plaza, amenazaron con resistir a toda costa a los independientes y en caso extremo, harían volar los baluartes de Santiago y la Concepción (que ya se estaban minando), antes de retirarse a Ulúa con el resto de la guarnición fiel al Rey y desde ahí demolerían Veracruz con sus cañones y los del navío Asia. Cuando los víveres se agotasen, embarcarían en las naves disponibles hacia Europa, pero antes destruirían la fortaleza incendiando sus almacenes de pólvora y hundirían todos los barcos menos útiles en el canal. Todo ello para cerrar enteramente la navegación y el comercio a Veracruz.
  • El 26 de octubre de 1822, el brigadier Francisco Lemaur, al mando de San Juan de Ulúa, realizó un intento infructuoso por apoderarse de los dos baluartes con 200 soldados del regimiento ligero de Cataluña al mando del primer comandante Antonio La Oliva. La fuerte marejada causada por el viento del norte en el arrecife de la Caleta y el fuego nutrido de los defensores hicieron reembarcar a la fuerza atacante; que regresó bajo el fuego artillero de La Concepción, requiriéndose que Ulúa disparara sus cañones para silenciarlo.
  • El 5 de diciembre de 1838, durante la Primera Intervención Francesa (mejor conocida como la Guerra de los Pasteles), cinco grandes botes con soldados extranjeros realizaron un golpe de mano contra Veracruz, al mano de los capitanes Laine y Lardy. Tomaron el baluarte con facilidad y destruyeron los 13 cañones de a 24 libras y los morteros que desde ahí disparaban. Días antes, el 28 de noviembre, la fortaleza de San Juan de Ulúa había capitulado tras un terrorífico bombardeo por la flota enemiga.

Llegada la paz y un periodo de estabilidad política en México, se decidió la demolición de la muralla de Veracruz, que comenzó el 14 de julio de 1880 en la puerta de Acuña, durante el mandato del alcalde Don Domingo Bureau Vázquez y con permiso del presidente y general Porfirio Díaz Mori. El objetivo era sanear y ampliar la ciudad, además de unir los barrios que crecieron más allá de sus muros, como el hoy famoso de La Huaca.

Los siete baluartes menores y La Concepción estaban en la lista para ser derribados. Afortunadamente quedan bastante testimonios visuales de cómo era este edificio militar.

  • La imagen más famosa es la litografía de Casimiro Castro mostrando la ciudad desde el aire en 1846 (un año antes del asalto por el ejército norteamericano de Winfield Scott).
  • También las plantas realizados por J. C. Cowell en 1862, mostrando ambos baluartes. Estos trabajos se conservan en el Oficina de Registro Público de la ciudad de Londres.
  • Sobreviven numerosos planos coloniales donde se aprecia el diseño pentagonal y las cortinas de la muralla, que pueden ser consultados en la Sección de Mapas, Planos y Documentos del sitio web del Archivo General de la Nación.
  • En el Museo Histórico Naval, en la Sala de Consolidación de la Independencia puede apreciarse dentro de una gran maqueta de toda la ciudad amurallada durante el bombardeo en marzo de1847.
  • A pocos metros de donde comienza su ascenso el Puente Morelos en la avenida Marina Mercante, existe un pequeño medio arco acompañado de una lapida, cuya inscripción dice “Este monumento que levanta aquí el H. Ayuntamiento de la Histórica y Heroica Ciudad de Veracruz, para conmemorar los 475 años de la fundación de la Villa Rica de la Veracruz. Señala también el limite Este de la ciudad amurallada. Lic. Efrén López Meza. Alcalde del Primer Ayuntamiento de América Continental. 28 de noviembre de 1994”. En losas blancas puestas en el piso, se pueden ver dos croquis de metal oscuro de la ciudad amurallada con los nombres de sus baluartes y en su centro se lee VERACRUZ AMURALLADO (1698 – 1810). El segundo es de forma casi triangular, en cuya punta se lee claramente B. CONCEPCIÓN.

En 1874 se autorizó la venta de la Plazuela de la Caleta y el antiguo mesón de Cossío, para la construcción de la nueva estación del ferrocarril. En 1875 se construyó un muelle metálico de 213 metros, rompiendo la muralla por el lado del mar, para que una locomotora recogiera mercancías ayudada por cuatro grúas capaces de levantar hasta dos toneladas de peso y construidas en el mismo sitio. Debido al monopolio del capital británico en el ferrocarril mexicano, la instalación pasó a llamarse Muelle Inglés. Existe una fotografía monocromática del baluarte de la Caleta en 1875, mostrando sus cañones y al fondo aquel desembarcadero de metal.

El baluarte de La Concepción sobrevivió hasta 1889, no fue conservado debido al mal estado por los bombardeos sufridos en el siglo XIX, la venta de su terreno a la industria ferrocarrilera y sus cimientos siempre socavados por el mar.

2 Comentarios

  1. Buenas tardes estimado Mario. Me podrías informar dónde puedo conseguir la litografía que hizo Casimiro Castro sobre Veracruz, pero con buena resolución.
    Un saludo
    Manuel

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    1. Manuel López, cinco años después, espero te sirva esta respuesta. La litografía la puedes consultar desde el sitio web de la colección de mapas históricos David Rumsey http://www.davidrumsey.com con el título corto de «VERACRUZ». No debe ser muy difícil de divisar pues esa litografía es icónica, bastará con introducir veracruz en la barra de búsqueda y te la arrojará.

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