60 Segundos: SEPARACIÓN DE BASURAS, UNA PROPUESTA AVEJENTADA

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En los tiempos del presidente municipal Carlos Rodríguez Velasco se ensayó por vez primera la separación de basuras en la ciudad y el fracaso fue rotundo.

Por Raúl González Rivera

 

Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por Raul González Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En los años del régimen municipal del ex diputado federal Carlos Rodríguez Velasco se ensayó por vez primera la separación de basuras en la ciudad y el fracaso fue rotundo.

La ciudad es generadora hoy de poco más de 400 toneladas de basuras diariamente y, que se sepa, cada autoridad edilicia se propone erradicar el problema y para ello se inventan programas, y uno de los que más se han insistido es la separación de basuras. Obviamente, el problema se agranda, porque se trata de una técnica que sólo trabajadores especializados realmente podrían sacar adelante.
En el caso nuestro, las condiciones en que se recolecta la basura no son las más óptimas.
El camión recolector carga con montañas de porquerías, sin vigilar y mucho menos escudriñar en la calidad de dichas porquerías. Esta sería una tarea titánica, que las instancias del poder municipal, que es el caso, se verían imposibilitadas de atender el rubro con exactitud y puntualidad. Y mucho menos que lo pudiera sugerir para su realización en los hogares de la ciudad.
Algunos en aquella ocasión se vieron precisados a poner en práctica una idea que no ha podido cristalizar, porque además, no se percataron los señores ediles que acompañaban en su gestión a Carlos Rodríguez Velasco, que es menos que imposible, habida cuenta que las moradas de una mayoría adolecen de espacios suficientes como para estar separando las basuras, y tampoco las mayorías gozan de tener un jardín en sus casas, y mucho menos 30 años después.
Sería lo aconsejable, romper con el hito de la basura, como sinónimo del feo rostro que ofertan nuestras ciudades. Pero sin duda, se tendría que reflexionar otras acciones, para determinar qué hacer con más de 300 toneladas, adonde se depositan igual productos comestibles, en plena descomposición, y otros tantos no renovables.
Empero, separar basuras es una faena que sería imposible de realizar, en tanto el sistema de recolección continúe siendo tan anacrónico como el que se realiza en esta capital, ajeno a cualquier cuidado de la higiene, la limpieza y el decoro con que un rubro semejante tendría que ser tratado, para evitarse los agentes que generan la contaminación del ambiente, que no deja de ser previamente anunciada, bajo las condiciones en que se desarrollan las tareas de recolección y confinamiento de porquerías en nuestras ciudades, entre éstas Xalapa.

* COATEPEC, COMO EN
FOTOGRAFÍA CENTENARIA

Don Leo es un viejo ex jefe policiaco, que en los años 30 y 40 sirvió a las fuerzas de seguridad como su jefe y cuyo asiento fue precisamente la ciudad natal de la poetisa María Enriqueta y de numerosos personajes que las letras, la literatura, la academia y hasta uno que otro en la política, se destacaron.
Pero que en los años de la posrevolución mexicana, el asedio de la delincuencia ensombreció por quinquenios la seguridad de la cafetalera población.
Su casco histórico huele a tierra mojada y al aromático grano. Su centenario kiosko, bajo el cual opera una nevería –como se denominaban hace cien años–, la cual sigue abierta a un público sobre todo venido de otras latitudes del país.
Las horas del día pasan como en la vieja fotografía que reflejó la ciudad que fue y que sigue siendo tranquila, después de ser aniquiladas las distintas bandas delincuenciales y que se disputaban el enorme filón de la riqueza que representaba precisamente la siembra, cultivo y cosecha del café.
Coatepec ganó fama mundial como parte del corazón de una vasta región dedicada al cultivo del café, precisamente. Durante los primeros 50 años del siglo XX se hizo de una enorme fortuna personal un puñado de apellidos ilustres, dueños y herederos muchos de ellos del caserío a base de residencias con grandes ventanales, pórticos de maderas y fierro y sus tejados en dos aguas.
La reciedumbre de su carácter y apego a la tierra que los vio nacer, les ha hecho sobrevivir, cuando el café dejó de ser un negocio. Hoy, el orgullo puede más que la ausencia de circulante, así que la población toda, cortadores, campesinos, ejidatarios y comerciantes de productos comestibles y otros de consumo generalizado, se fueron a pique, abandonaron las tierras y los cafetales aparecen a la orilla de las carreteras que desembocan en Coatepec, porque simplemente el cultivo del kilogramo del grano en cuestión, es más caro que venderlo al consumidor.
Los betuneros, que abundan en su parque central, sucio, sin barrerse, la jardinería con rezagos en su renovación, cuentan que la imagen citadina es la que se viene avistando en días como los que corren. El corazón de Coatepec intacto, su gente camina las calles circundantes con alguna prisa o de plano el desgano, hacia sus moradas o el trabajo en el comercio, y los viejos de todas las ciudades, viendo pasar el tiempo y extinguirse la vida, desde sus bancas.
Y Coatepec, también experimenta la inseguridad, el miedo, el temor y la zozobra que les provoca a sus habitantes saberse en el filo de una inquietud que sobresalta y que hacía más de sesenta años no experimentaban, como recuerda don Leo, el jefe policiaco, que sin utilizar ni portar armamento alguno aprehendió y encarceló a peligrosos asesinos en la primera etapa de la violencia en la ciudad, hacia las primeras cuatro décadas del anterior siglo. Como en ninguna otra localidad veracruzana ocurría. Nos dice.
La vida en Coatepec corre como en la vieja ciudad, sede del gobierno del mayor Tolentino Alcántara, el alcalde que ponía a barrer las calles de la ciudad a los presos con delitos menores, confinados en su prisión local, es decir, en medio de la brisa fresca del viento que sopla en sus rúas y su parque, punto de reunión de las familias y los personajes que vieron nacer a don Juan Martínez, el amo del café que mantuvo su poderío económico en la región de Coatepec y poblados aledaños entre los siglos XIX y XX.

* JUICIOS ORALES VS
TORTUGUISMO EN TRIBUNALES

La buena nota es que con la apertura de los juicios orales se propondría en un primer tramo terminar con el feo episodio de los tribunales judiciales, que tardan muchos años sus penosos procesos, para dar por terminados no pocos de los embarazosos pleitos judiciales.
Lo suyo ocurre en cualquiera de las asignatura del derecho y particularmente de los pleitos jurídicos obviamente, que bajo esas condiciones se alargan kilómetros, dejan de dar respuestas prontas a los demandantes de justicia, y los abogados postulantes, en el mejor de los casos, tienen que estar dando explicaciones pueriles a sus clientelas acerca de la tardanza en conseguir una resolución, un acuerdo o la sentencia de rigor.
En el año próximo pasado de 2013, dio inicio, con un caso en materia de derecho penal, cuyo desarrollo, su proceso, se vino abajo debido a marcadas deficiencias de los actores que lo dirigieron, no obstante que Felipe Amadeo Flores Espinosa, entonces procurador general de justicia, habría advertido que la capacitación a los agentes del ministerio público era la óptima y que el primer ejemplo de un juicio con participación de abogados, agentes ministeriales y un público exigente testificando con sus pormenores el debate, concluyó lamentablemente con la puesta en libertad de unos pillines que a la postre se dijo que no lo merecían.
Sin embargo, las diferencias de opinión entre especialistas y otros estudiosos en la materia, sobre la efectividad de dichos juicios, la que hoy día es claramente expuesta al mejor juicio de sus críticos, acabó cuando hicieron el anuncio en el sentido de que se deberán posponer dichos juicios orales, en espera de un mejor escenario para un ejercicio que tiene que ser estrictamente profesional, con aristas precisas de su condición ética y dando a la sociedad demandante de justicia, resoluciones con apego a la norma jurídica y la impartición de darle a cada quien lo que estrictamente le corresponde conforme a derecho y la ley.
Propuesta de los juicios ésta última, que sigue pesando como deuda pendiente con los demandantes de justicia y que los tribunales judiciales han sido incapaces de poder satisfacerlos de manera justa y oportuna.
Una magistrada del tribunal superior de justicia habría advertido apenas hace unas semanas, que el rezago que arrastran sus tribunales (juzgados del fuero común) es del 95 por ciento de sus expedientes, sin recibir la sentencia o acuerdo correspondiente.
Lo cual discrepa particularmente, sobre todo, cuando el cuerpo de magistrados gozan de excelentes y confortables y vastas oficinas en su edificio recién construido sobre terrenos que, a propósito, sigue siendo un misterio cómo es que los autorizó el consejo – órgano vigilante por parte de los derechohabientes del IPE–, al poder judicial para construirse éste, las majestuosas oficinas que hoy disfrutan allá sobre la avenida Lázaro Cárdenas de esta ciudad.
Empero, hasta el nuevo timonel de la facultad de leyes UV, José Luis Cuevas Gayosso, ha anunciado que buscará algo así como un millón de pesos para construir un símil de sala de juicios orales, que buena falta está haciendo a los abogados en formación académica, sobre todo porque éstos estarán en boga en próximos años y, por otro lado, permitirá a los estudiantes universitarios una expectativa y motivación para poder enfrentar el nuevo plan escolar, que en mentideros de la UV resulta de un retraso descomunal. Al tiempo.

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