Ensayo: El Boom Latinoamericano


 

boomPor Ignacio Oropeza López

Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Los críticos literarios coinciden en su mayoría en que el “boom de la literatura latinoamericana” fue, esencialmente, un fenómeno literario y al mismo tiempo editorial, en un contexto del  auge de la guerra fría, la amenaza nuclear, y el interés por la Revolución Cubana, momento histórico que se ubica entre 1960-1970, principalmente, con sus propios antecedentes históricos, influencias poéticas y pioneros de diversas nacionalidades.

Un numeroso grupo de escritores como Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes saltan a la fama y se incluyen en la lista principal de escritores que, abandonando la estructura y estilo de la novela tradicional, innovaron las técnicas narrativas y el lenguaje, impregnando a sus narraciones la historia, las leyendas, los mitos y  el relato  oral de la   sociedad y la comunidad, fundando una nueva corriente que algunos denominaron el “realismo  mágico”.

En nuestra modesta opinión, pioneros de la nueva corriente literaria fueron, entre otros, el argentino José Bianco con su relato “Sombras suele vestir” (1941) publicado en la revista “Sur” de Silvina Ocampo, relato psicológico que muestra una clara influencia de Henry James, con diferentes puntos de vista narrativos, y posteriormente, la publicación de otra novela de corte dramático y psicológico “El Túnel” de Ernesto Sábato (1948), en tanto que los personajes y trama  que aparecen en “Pedro Páramo” de Juan Rulfo(1955), son una clara muestra de el realismo fantástico o mágico.latinoamerican literatureLos primeros relatos de Carlos Fuentes, tal como lo escribí en otro ensayo, (Fuentes, Borges, los espías)  fueron mal recibidos por la crítica literaria y las buenas conciencias no se molestaron, pero no sucedió lo mismo con “La región más transparente” (1959), excelente novela y en mi opinión la mejor que hizo , y poco después, la Universidad Veracruzana publicaba (1962) una colección de cuentos de García Márquez “Los funerales de la mamá grande”, antecedentes de “Cien años de Soledad”, cumbre de la nueva novela latinoamericana.

Un escritor de Estados Unidos, William Styron (La decisión de Sofía, Esa visible oscuridad) logró que la crítica literaria del país vecino se interesara en las obras de Fuentes, que era su amigo, pero también en Cortázar y García Márquez. Asimismo, la maestra Ana María Barrenechea había escrito un estupendo ensayo sobre Jorge Luis Borges, y Carmen Balcels y la editorial Seix Barral de Barcelona, divulgaban a los nuevos y desconocidos autores.juangarciamelo

Los círculos cerrados de los grupos culturales y literarios obstaculizaron la escasa difusión de la obra de Juan Vicente Melo, José Agustín y principalmente, el veracruzano Parménides García Saldaña, (Orizaba, 1949) cuyas novelas y cuentos como “El rey criollo” y “Pasto Verde” lograron capturar el movimiento heavy rock, los reventones, los hoyos funkies y el panorama, entonces incipiente, de las drogas. Otro de los grandes ausentes fue Luis Spota.

En lo que se refiere a la música, la década de los 60 inundó los mercados latinoamericanos con los discos de rock y baladas, ocupando los primeros lugares del “ hit parade” en Argentina cantantes como Leonardo Favio, Heleno, Sandro, Palito Ortega. Leo Dan, Los 5 latinos y la maravillosa voz de Estela Raval, así como los mexicanos Enrique Guzmán, César Costa, Alberto Vázquez, Angélica María, lo mismo con “covers”  de canciones Made in USA pero también con originales.

La música, como conjunto de sensaciones auditivas y estéticas, hicieron también que América Latina entera cantara las canciones de Tomás Méndez, José Alfredo Jiménez, Armando Manzanero  y que se lanzaran verdaderas estrellas continentales como Marco Antonio Muñíz y José José, y que continuara el éxito de los tríos famosos como “Los Panchos” o “Los Tres Ases”  y mujeres como Lola Beltrán, llamada  Lola la grande.

Si los 60 y 70 fueron de esplendor, principia también una música, supuestamente de origen tropical o grupera, que en el mundo globalizado persigue conservar una serie de rasgos de identidad social, ante la avalancha, por radio y TV, de música extranjera moda extravagante, que empieza a influir las prácticas rituales, gustos y economías, principalmente de los jóvenes, que se convierten en el mercado ideal para el consumo sin sentido.

En la época actual, ya se considera anacrónico y fuera de la moda escuchar a los nuevos cantantes y autores latinoamericanos, como Pablo Milanés  y menos leer a los nuevos escritores, que han sido suplantados por la literatura del corazón y de la superación personal, cuyos libros nos prometen el falso paraíso de resolver nuestros problemas espirituales.

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