Ensayos: Fantasmas de la libertad


_Por Ignacio Oropeza López

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La educación es el cemento que permitirá a las nuevas generaciones edificar la nueva sociedad que oprime a la libertad, para que no sea un fantasma sino una objetiva realidad.
Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Ignacio Oropeza López, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Un verdadero cambio educativo, y por consiguiente, político y social, debe ser fraguado en las instituciones para revertir las tendencias negativas de una globalización económica que solamente mira hacia el desarrollo de las grandes empresas trasnacionales, empezando por las Siete Hermanas, un mundo bipolar que se tambalea a cada instante por el deterioro social y ambiental, el regreso de la guerra fría (guerra de propaganda) y de medios masivos.

Se necesita una nueva filosofía de la conciencia que racionalice lo que actualmente pasa en la ciudad-mundo, con su dimensión cognoscitiva y ética, lo que implica una revisión de los valores materiales establecidos. Es necesaria también una revisión a fondo de los paradigmas científicos vigentes, especialmente en las ciencias sociales, para reducir el relativismo que muchas veces es el libro de indefiniciones de los charlatanes y vendedores de vida.

Si bien es cierto que la mente humana, si quiere ser moderna, debe ser flexible y plural para adaptarse a los cambios actuales, no debe significar por fuerza una ruptura con nuestra herencia cultural al grito de la modernidad, como se enseña a los niños, olvidando a veces que en los discursos sociales y educativos no hay siempre na estética, sino al revés, pensando en Foucault, los discursos poderosos se imponen a las voces más débiles, como sucede en el caso de organismos cúpula de empresarios y sus cajas de resonancia.

Juan Jacobo Rousseau, fundador de las ciencias del hombre, al igual que Voltaire, querían liberar al hombre de esa época de las “cadenas” de la esclavitud, la opresión, la ignorancia, el fantasma de la libertad humana, que tarde o temprano llegaría a todos los rincones de Francia, a grado tal, que el maestro Ludwig Van Beethoven dedicaría la Sinfonía Tercera, al héroe francés Napoleón y al “hombre nuevo”.

En la película “El fantasma de la libertad”, de Luis Buñuel, hay una referencia a la idea de la libertad, ante el rechazo español a José Bonaparte, el hermano incómodo de Napoleón, en la invasión a la ciudad de Toledo en 1808, las tropas francesas disparan y hablan de liberación, y el pueblo masacrado grita “Vivan las cadenas”, para manifestar su respaldo a Fernando Séptimo, el deseado, experto jugador de billar.

La independencia de México y otros países de América Latina no se hubiera logrado si no se presentan movimientos surgidos de los aires de libertad que soplaban en Europa, las Cortes de Cádiz, precisamente, la presencia de los parlamentarios, de los tribunos, los conservadores, los liberales, los sindicatos, los gremios, las huelgas, los partidos políticos, las revoluciones, lo que haría escribir a Marx y Engels, en la entrada del Manifiesto Comunista “Un fantasma recorre Europa”.

En los años recientes, hemos sido testigos de guerras regionales, lo mismo en Medio Oriente que en Asia Menor, y en la propia Europa, por una combinación de la geopolítica del terror, el ajedrez político y la lucha por los recursos naturales, especialmente, los energéticos. Hay una guerra secreta por la energía mundial, que muchas veces se disfraza de problemas étnicos, políticos o religiosos.

El fin de la guerra fría, con la restauración democrática de Europa y la unificación de Alemania, se ha mantenido con fragilidad, debido a la presencia militar en diversas regiones del planeta, lo mismo de Estados Unidos que de Rusia, China y Corea del Norte, y lo más reciente, los brotes de rebeldía en los que fueron países miembros de la antigua URSS, hoy occidentalizados con deseos de formar parte de la Unión Europea.

Por lo que se refiere a América Latina, aunque se percibe una distensión parcial en el caso Cuba, subsiste el interés de mantener una guerra de propaganda y movilizaciones en contra del gobierno de Maduro, en Venezuela, así como también el deseo del gobierno británico por seguir controlando el territorio de las Islas Malvinas, situado a miles de millas náuticas de Londres.

En 1968, los estudiantes de Francia, Alemania, Estados Unidos, Italia, Checoeslovaquia, México, salieron a las calles para manifestarse en contra de los sistemas políticos, económicos y sociales que oprimen al fantasma de la libertad. Bajo el brazo llevaban el libro del filósofo Herbert Marcuse.

Los avances alcanzados, en la democracia de hoy, son el resultado de aquellas luchas juveniles en las que muchos murieron y otros sufrieron cárcel.

El destacado maestro Peter McLaren ha dicho que una verdadera pedagogía crítica debe contribuir para que el estudiante conozca la realidad que le toca vivir, para transformarla, para cambiarla.

La educación es el cemento que permitirá a las nuevas generaciones edificar la nueva sociedad que oprime a la libertad, para que no sea un fantasma sino una objetiva realidad.

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