Réquiem a Ignacio Oropeza López


por Raúl López Gómez

Por Rául López Gómez, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde el puerto de Veracruz

Periodista ejemplar, catedrático de la Facultad de Comunicación de la UV, de donde fue un distinguido egresado de la carrera de licenciado en periodismo y en donde fue director, Ignacio Oropeza López, se caracterizó como el personaje convencido de que a través de la cátedra muy profunda y llena de sabiduría es como se podía dar impulso a las nuevas generaciones hacia el periodismo.

Convertido en un segundo padre para muchos de sus alumnos por la generosidad de las horas dedicadas a ser y estar cerca de todos sus discípulos desde las aulas y hasta en el ofrecimiento del primer trabajo como guía y amigo extramuros en su enorme compromiso con el magisterio por herencia de su señor padre y que heredó a su hermana Charo y a su hijo Nacho, así como a sus muchos de sus discípulos de la Facultad de Comunicación de la UV.

Nacho Oropeza en la comunicación y el periodismo ha sido el único en todos estos tiempos que lo fue todo en el difícil campo profesional: jefe de prensa del ayuntamiento de Veracruz, jefe de Radio Universidad y jefe de prensa en la UV, coordinador de comunicación social del gobierno del estado y regente de la Editora del Estado con Dante Delgado.

En el periodismo se hizo un reportero muy respetado desde las filas del Diario de Xalapa, la Nación y el Dictamen. Fue director del periódico el Universal de Veracruz, jefe de redaccion en Notiver y coordinador de la oficina del Sol Veracruzano.

Fue miembro de la Junta de Gobierno del Colegio de Periodistas, fundador de la Comisión Estatal para la Defensa de los Periodismos (El Ombudsman de la prensa) y del Consejo Editorial del Periódico Imagen de Veracruz.

En su desempeño profesional compartió con sus muchos alumnos la oportunidad del primer trabajo, algo que lo hacía siempre generoso de apoyar a sus colegas.

Enseñó a muchos a sentir el gran cariño por la Facultad de Comunicación de la UV en donde fue uno de los maestros que marcaron la vida de muchos de sus alumnos al disertar sus clases de redacción, teoría del lenguaje y semiótica como verdaderas conferencias inolvidables y que se convertían en autenticas películas que con su narrativa hacían ver y sentir a los grandes exponentes autores de la comunicación que citaba con elocuencia y hacia que quedaran grabados en la memoria del estudiante.

Hablaba de los autores de la UV, Renato Prada, Roberto Williams, Sergio Pitol y muchos más. Conoció a los grandes del periodismo como Gabriel García Márquez, Julio Scherer y Manuel Buendía.

Entre sus teóricos de profundo estudio, dedicó tiempo especial a Umberto Eco y a Ferdinand de Saussure, entre muchos, al destacar como un gran investigador de la semiología de la comunicación.

En la Facultad de Comunicación de la UV, siempre inculcó a sus alumnos el reconocimiento a tres grandes forjadores de la Antigua Facultad de Periodismo, Alfonso Valencia Ríos, José Pablo Robles Martínez y Francisco Gutiérrez.

Como un faro de luz, Nacho Oropeza, estuviste en el momento esperado y en ocasiones ayudaste a tus alumnos con el consejo anhelado, como un padre en ausencia o un amigo, cumpliendo una doble función a mi lado, sin esperar nada a cambio, comprometido a dar el todo de tu esfuerzo diario con la convicción de sentirte honrado, en una estoica labor por la que siempre serás recordado.

Al entregar la mayor parte de tu vida en la formación de los futuros periodistas, que se acordarán de ti siempre en los momentos más esperados, porque tu obra queda para siempre en el corazón guardado, de todos aquellos momentos que pasaste a nuestro lado, observando cada parte del tiempo que se fue volando, para dar oportunidad a otros a seguir presentes en tu misión de maestro como un autentico apostolado.

En tus pláticas y anécdotas contadas cada mañana, hacías que mi mente se transportara por lugares insospechados, que algún día dejaron de ser sueños para convertirse en la realidad anhelada.

Al final del día, con la reflexión de los años, amigo, compañero, padre o hermano, siempre estuviste a mi lado, como un faro de luz que no se extingue y alumbra en mi caminar andado, aunque pase el tiempo nunca se puede borrar de la mente y el corazón las experiencias y los ejemplos compartidos a tu lado. Gracias maestro Nacho Oropeza. Así las cosas.

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