ESO DE MORIR A PLOMAZOS O A PLUMAZOS….



Por Irene Arceo

 

por Irene Arceo, egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana y miembro con voto en la organización internacional «Reporteros sin Fronteras

Según el reporte Anual  2017   de  la Organización internacional Reporteros sin  Fronteras, (RFS) con sede en Paris, Francia,  (de la que he sido donateur  y miembro desde hace varios años),  Nuestro México, a pesar de   que es   país sin guerra,  se ha convertido  en  este año  en el   lugar  más letal para  ejercer el oficio de periodista, porque  con   el  asesinato del comunicador   Gumaro Pérez Aguilando, ocurrido este lunes 19 de diciembre,  en el municipio de Acayucan, Veracruz,  ya se   registran  12 fallecidos durante  2017 , lo que es señal de alarma, pues tal  cifra  empata con     la de Siria, un país árabe   que durante su etapa de guerra lleva 12 periodistas asesinados y por eso es  considerado el más peligroso para los periodistas.

El joven Gumaro Pérez Aguilando de 35 años, fue asesinado a balazos  alrededor de las 11 de la mañana  delante de su hijo, familia y maestros,   mientras se celebraba un festival navideño dentro de la escuela primaria Rafael Aguirre Cinta, ubicada  en la colonia Villa Alta  de  Acayucan, Veracruz, uno de los municipios con mayor incidencia delictiva y, en donde en últimas fechas, se han registrado varias ejecuciones. Según trascendió  fueron tres personas las que presuntamente siguieron a la víctima hasta el colegio, y luego le dispararon en nueve ocasiones, incluyendo un tiro de gracia  en la cabeza.

No era la primera vez que Gumaro era agredido.  Datos del  portal Diario del Sur -uno de los medios donde  había colaborado el reportero asesinado- indican que  en 2012 había sido atacado a golpes por un abogado en las instalaciones del Ministerio Público de Acayucan mientras  recopilaba información. En aquella ocasión Pérez denunció los hechos y al tratar   de captar a los agresores, éstos le destruyeron la cámara y lo golpearon en la cara. Después de otros incidentes, en 2015 Pérez Aguilando  (quien formaba parte de  la Asociación de Periodistas independientes  de Acayucan) solicitó ingresar al programa de Protección a Periodistas  del Estado, debido al tipo de coberturas que realizaba, sin embargo nunca recibió la protección necesaria para salvaguardar su vida, por culpa  de  la burocracia e intereses personales y políticos  que caracterizan a  esa organización estatal, nido y fuente de   enriquecimiento de    vividores  y farsantes del periodismo que jamás han escrito una nota en su vida, pero que  por ser los herederos del  poder de Gina Domínguez  siguen ahí  repartiéndose las carteras.

Para muestra de las  negligencias y  omisiones tenemos el caso del periódico el Buen Tono incendiado e el 6 de octubre de 2011 y es la hora que la fiscalía del Estado actualmente  dirigida  por Jorge Winckler Ortiz ha ofrecido nulos resultados, sin ni siquiera encontrar la carpeta de investigación. El único detenido  e identificado como incendiario, no ha pasado nada con él mientras que los otros delincuentes  que participaron como el Chilango  y el Chuletón siguen libres.

Como son tiempos  preelectorales de campañas políticas para la gubernatura del estado y la muerte violenta de otro periodista conmociona a la sociedad entera , enseguida surgieron las versiones gubernamentales para atenuar  el problema: El  convaleciente ministro de  Seguridad Pública del estado Jaime Tellez Marié, al apresurarse con   sus más sentidas condolencias a su familia y  el medio periodístico, dijo   que “son cosas que salen del control de la autoridad, sobre todo cuando no se tiene conocimiento de una amenaza”, es decir negó   que hubiera  amenazas contra   Gumaro de una  manera tan irresponsable y errónea,  como  su decisión inapelable de que  la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) a su cargo   retiraría  por lo menos un promedio de 30 elementos que servían como escoltas a dueños y directores de periódicos, columnistas y reporteros, con el pretexto de que  por tener una amenaza  desde hace  varios años  ya no es vigente.

Al respecto, Tellez Marié   argumentó  que   detectaron  que había directores de medios de comunicación que hasta 20 escoltas tenían  y  que los utilizaban para otros fines y que no les daban un trato “digno”, sino  los tenían “como esclavos” y para cargar las bolsas del supermercado de las esposas. A  varios escoltas  al servicio de los periodistas, los tenían vigilando bajo el sol y la lluvia, sin permitirles pasar a utilizar el baño de sus casas. Añadió  que  a  dos mujeres periodistas del norte de Veracruz  les retiraron la seguridad    porque se les escapaban a los escoltas  para pasear,  lo que indicaba  que no los necesitan.

Lo cierto es que los policías de Fuerza Civil entrevistados por esta reportera explicaron  que  anteriormente, en tiempos del  gobierno  estatal priista,  los escoltas  asignados a  directores de medios  por disposición de  la  CEAPP -debido a situación de riesgos- tenían un ingreso  quincenal  de 5,800   pesos más  4 mil pesos mensuales de compensación y actualmente en el gobierno  panista de Yunes Linares, con Tellez Marié al frente de la SSP, se ha estandarizado  el sueldo de los policías  y no obstante  estar  asignados a algún director de medios de comunicación se mantiene ese mismo salario sin compensaciones.

Es más, en ésta administración el propio  gobernador  Miguel Angel Yunes Linares decidió  quitar los escoltas asignados al diario el Buen Tono, a pesar de un Juez ordenó mantener medidas cautelares para  el edificio y el director del  Periódico  hasta contar con  resultados concluyentes de la investigación sobre el incendio a las instalaciones.

Así son las cosas en estos rumbos,  si no,  leamos las  declaraciones del  alcalde de Acayucan  Marcos Martínez  Amador  quien  ya desmintió  que el reportero asesinado  laborara  en el área de comunicación social  de ese ayuntamiento y   la  Fiscalía  Especializada   en Atención  a Denuncias  contra Comunicadores del Estado ya corroboró por los medios  que Gumaro   no trabajaba ,  ni como reportero, ni como  periodista, ni fotógrafo en  El Golfo Pacífico o  El Diario de Acayucan o   El liberal de Coatzacoalcos  o la Voz del Sur, (hasta  dicen  que lo anterior  fue confirmado por su  esposa) , es más,  una página web de su autoría  fue dada de baja hace algunos meses. Con una rapidez  asombrosa,  la fiscalía estatal    concluyó    que  Pérez Aguilando   formaba parte de un grupo delictivo que opera en el sur del estado y que lo ejecutaron por un ajuste de cuentas  entre bandos contrarios y por tanto no tenía ninguna relación con  la actividad periodística.

Mientras son peras o son manzanas,  lo cierto es que la Comisión Estatal de Atención y Protección de Periodistas ( CEAPP)    aceptó  que desde 2015 Gumaro  había  solicitado  estar en el Programa  preventivo de agresiones,   debido a las coberturas que realizaba, pero que  nunca  les  había manifestado  si  recibió alguna vez amenazas. Hace apenas unos días se enteraron  que el reportero había sido  amenazado de muerte.

El ya enquistado en el puesto  de director ejecutivo de la CEAPP Jorge Morales viajó al municipio de Acayucan para atender a la familia  del reportero asesinado y recabar  datos sobre el crimen pero bueno, ya para que, sí dicen las autoridades que resultó  malandro y  por eso lo mataron.

Eso  sólo sucede en la entidad veracruzana  donde  está extraviado el Estado de derecho, ya que  en lo que va de este año han sido asesinados tres comunicadores: El primero fue Ricardo Monlui en la región de Córdoba. El segundo fue Edwin Rivera Paz, camarógrafo de Honduras que tenía unos meses refugiado en la entidad,  baleado en el municipio de Acayucan. Y ahora Gumaro Pérez Aguilando quien  al parecer, cubrió  secciones policiacas  de manera ocasional en algunos medios.

Lo que hay que  destacar es que ,en ninguno de los casos el fiscal general del estado Jorge Winckler Ortiz ha presentado avances de las investigaciones o a los responsables de los asesinatos, y que o resultan  asesinados por estar  involucrados con el crimen o el narco, o simplemente los matan porque aquí, uno se muere a plomazos o a plumazos ,  evidenciando que la impunidad que prevaleció en los gobiernos del PRI , también es el  distintivo   del  gobierno panista de Miguel  Ángel Yunes Linares,  empecinado en su   proyecto familiar de  nepotismo y sucesiones.

 

 

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