12 DE MARZO DE 1813: A 205 AÑOS DE LA DESTRUCCIÓN DEL PUEBLO DE LA ANTIGUA VERACRUZ


por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La Guerra de Independencia inició en la provincia de Veracruz en 1811, siendo que los caminos reales eran el conducto para el transporte de las mercancías y riquezas de comerciantes, mineros y la Real Hacienda, no tardaron en convertirse en uno de los escenarios de guerra predilectos por los insurgentes, para proveerse de recursos monetarios, y de los realistas, para mantener abiertas las vías de comunicación que sostenían la vida del comercio novohispano, la recepción de los productos y noticias de Europa, así como el auxilio a la Península Ibérica en guerra con Napoleón I entre los años de 1808 a 1814. La guerra por el camino real entre la Nueva Veracruz y Xalapa se dividió en tres sectores estratégicos condicionados por la red de vías de comunicación existente:

1) El camino real viejo que cruzando el río Huitizilapan pasaba por el pueblo de Veracruz La Antigua y por la calzada de San Francisco se conectaba con La Ventilla y Rinconada. Este tenia un ramal hacia La Ventilla por la orilla opuesta frente al pueblo.

2) El camino real nuevo que el Consulado de Veracruz acababa de construir entre 1803 y 1812, permitiendo el cruce del gran río a través del Puente del Rey y llegando a la costa por el rumbo de Paso de Ovejas, Tolome, Santa Fé y Río Enmedio.

3) Estas dos rutas estaban interconectadas por un camino secundario de 12 kilómetros que siguiendo el curso desde la confluencia del Huitzilapan con el río San Juan frente a La Antigua, pasa por los terrenos de Manga de Clavo (hoy Vargas) y desemboca a medio kilómetro del gran puente de tres arcos inaugurado en 1809 por el Consulado de Veracruz para el cruce del río San Juan. Otro ramal que sale de Vargas, se extiende 4.29 kilómetros hasta llegar a Santa Fé.

Muchos pobladores de esta región se unieron a la causa insurgente, liderada por caudillos destacados como Nicolás Bravo y por una multitud de cabecillas, que en ocasiones practicaban el bandidaje o luchaban entre ellos mismos debilitando los esfuerzos contra el ejército realista. El tercer año de la guerra fue especialmente trágico para los pueblos veracruzanos inmersos en la guerra y que sufrirían la represalia realista ante el fracaso de las medidas ordinarias para someter a los rebeldes.

El 5 febrero de 1813, el coronel Juan José Olazábal, comandante del regimiento expedicionario América, logró llegar a la Nueva Veracruz desde Xalapa tras 11 días de penosa marcha. En el puerto se reforzó con algunos piquetes de la infantería de Zamora, Castilla, Lobera y Fernando VII y con cien dragones recién venidos de España, saliendo el día 9 hacia Xalapa, desde donde envío la correspondencia europea a la Ciudad de México. Pero antes, ejerció represalia sobre los asentamientos que habían apoyado a los rebeldes, como señala el historiador Manuel Rivera Cambas en su obra HISTORIA ANTIGUA Y MODERNA DE JALAPA Y DE LAS REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ publicada en 1869:

“Al regresar Olazabal de Veracruz, envió desde Santa Fe una partida para que “destruyera el caserío que tenían establecido los insurgentes en el punto de San Bernardo,” también hizo salir del Puente del Rey 300 hombres, y un obús las ordenes de D. José Santa Marina, para que atacasen a los insurgentes que estaban en la Antigua, los cuales fueron dispersos, y se les tomaron 5 cañones y algunos fusiles, y en seguida “considerando que un pueblo como el de la Antigua, que tantos perjuicios había causado, no debía ya de existir,” dispuso “que se demoliera y quemara todo, come en efecto se verificó quedando todas las casas reducidas a cenizas.”

El periodista Carlos María de Bustamante también refiere este trágico suceso en su CUADRO HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN DE LA AMÉRICA MEXICANA publicado en 1844, al criticar en su obra el desempeño de Calleja, nombrado virrey de la Nueva España entre 1813 y 1816:

“A pesar de esto es preciso confesar que puesto Calleja en el caso de obrar como instrumento y agente principal del gobierno español, desarrolló su talento y dejó grandes pero terribles lecciones á los que puedan verse en su caso. Véamos el ensayo de su ferocidad en la carta que dirigió al general Olazabal en que aprueba que hubiese reducido á pavezas el antiguo pueblo de Veracruz, ó llámese la Antigua. . . .

Son muy merecedores (le dice) del severo castigo que V. S. hizo ejecutar en la Antigua, reduciéndola á cenizas, y los pueblos que como este permanecen en la obstinada rebelión que devora la Nueva España. ¡Bellos principios por cierto, y los más propios para atraer los corazones de sus gobernados.”

El antropólogo José Luis Melgarejo Vivanco precisó la fecha de la quema del pueblo de La Antigua en el día 12 de marzo de 1813, en su obra HISTORIA DE BOCA DEL RÍO publicada en 1984:

“La insurgencia cobró impulso en la costa veracruzana como guerra de guerrillas con el apoyo logístico de la población rural, aparte la dirigida por los caudillos, que cual Nicolás Bravo llego a tener su cuartel en Medellín el año 1812, donde perdonó a los 300 prisioneros españoles. Contragolpe había; el brigadier Olazábal, realista, el 12 de marzo de 1813 destruyó La Antigua, “quedando todas sus casas reducidas a cenizas”; Bravo pasó a Tlalixcoyan, atacó Alvarado y regresó para, en Coscomatepec, resistir el sitio.”

El pueblo de La Antigua, que antaño fuera la ciudad de Veracruz en el siglo XVI, quedó casi deshabitada de su población española hacia 1609, años después de que la mayor parte de su población emigrase y se fundara la ciudad de Nueva Veracruz frente a San Juan de Ulúa, el 28 de marzo de 1600. Durante el resto del siglo XVII y el todo el XVIII, fue recuperándose debido a que siguió siendo cabecera de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja, que en 1788 se convirtió en subdelegación y fue extinguida finalmente en 1804. Debido a las exigencias en la defensa de la Nueva España contra la armada inglesa, alojaba a la sexta escuadra del regimiento de Lanceros de Veracruz y hacia finales del siglo XVIII, pudieron contarse alrededor de 330 españoles viviendo en esta población y sus alrededores.

Con el incendio provocado por los soldados realistas, La Antigua conoció un segundo periodo de decadencia al ser destruidas sus viviendas y dañados sus edificios de piedra, huyendo sus habitantes. El pueblo quedó temporalmente deshabitado de sus pobladores indígenas y negros libres, sumándose a la lista de desgracias de esta naturaleza en la provincia de Veracruz. El siguiente 3 de abril de 1813 ardieron también el pueblo de Medellín y la ranchería de El Tejar, al negarse don José de Quevedo, gobernador de Veracruz, a atender una carta de condiciones de pacificación de parte de los insurgentes de Medellín.

Estos episodios trágicos, lejos de apaciguar la lucha insurgente, la intensificaron aun más en los años siguientes, impulsada por el caudillo Guadalupe Victoria que estableció su base principal en la zona del Puente del Rey, a 16 kilómetros río abajo del pueblo de La Antigua, cuyo lamentable estado quedó en el reflejado en el DIARIO DE LA PARTE TOPOGRÁFICA Y ESTADÍSTICA DEL TERRENO de la expedición comandada por el brigadier Fernando Miyares y Mancebo, llegada el 18 de junio de 1815 a Veracruz y puesta en camino hacia Xalapa el día 21, a donde arribó el 27 del mismo mes. A su paso por La Antigua el 21 de junio, Miyares menciona sus impresiones escribiendo su informe al virrey Calleja el 30 de este mes:

“En todo este país no he encontrado ni un solo habitante. El pueblo de La Antigua se conoce sólo por unas pocas casas arruinadas y una iglesia en el mismo estado. La falta de habitantes hace que esto sea un desierto horroroso, que transitan algunos bandidos.”

A pesar este desolador panorama, los realistas establecieron una guarnición junto al río Chico y los caminos que iban a Manga de Clavo y Tolome, en un fortín construido por el cabecilla insurgente apodado el Chino Claudio y que le fue capturado el 13 de diciembre de 1815, cuando la ofensiva de Miyares desalojó a Victoria del Puente del Rey, capturó esta fortificación y perjudicó a los rebeldes asentados en el pueblo de San Carlos Chachalacas. La Antigua sirvió también como base realista para la captura del puerto insurgente de Boquilla de Piedras en 1816.

En 1817, tras la caída del fortín de Palmillas, último reducto fortificado de Guadalupe Victoria, los realistas se esforzaron por diversos medios en reconstruir los pueblos devastados por sus propias tropas durante el gobierno de Calleja. Así menciona Rivera Cambas lo siguiente:

“La reducción de los habitantes de las costas á vivir en lugares poblados continuaba, pues el capitán del Fijo D. Cristóbal Tamariz decía en un parte oficial fechado en 20 de Mayo, al gobernador de Veracruz desde Tlaliscoyan, que siguiendo las órdenes que le había dado para que procurase que los habitantes de aquellos rumbos se dedicaran a las labores del campo por estar ya reducidos la obediencia del gobierno, había conseguido que lo ejecutaran, no solo en Tlaliscoyan, sino también en Cotaxtla, Boca del Río y muy particularmente en la Antigua, obligándolos a reedificar aquellas poblaciones incendiadas y destrozadas por sus antecesores.”

También de 1817, menciona los nombres de otras poblaciones que pagaron con su destrucción su apoyo a la causa insurgente o verse atrapadas en medio de los conflictos:

“En Marzo restableció D. Manuel Rincon el pueblo de San Carlos con ochenta y siete familias, cuya población había sido destruida completamente durante la guerra, y el 7 del mismo se dijo ya ahí la misa por el cura de la Antigua con gran solemnidad. Los pueblos de ]as inmediaciones de Veracruz acabaron de reedificarse en Junio, según se ve en un parte oficial que dirigió al gobernador de Veracruz el sargento mayor D. José I. Iberri. Conforme dicho parte se habían reconstruido Medellín, Jamapa, San Diego, Tamarindo, Huehuitztla, Paso de Ovejas, la Antigua y Santa Fé.”

La reconstrucción del pueblo de La Antigua en 1817 debió ejercer influencia en la arquitectura de las viviendas y en los pocos edificios de mampostería sobrevivientes del siglo XVI, cuyas viguerías y ventanales de madera fueron incendiados; alterando así sus rasgos arquitectónicos y de estilo, por las posteriores reconstrucciones y remodelaciones.

Una tercera etapa de decadencia se volvería a sufrir cuando el 1 de abril de 1925, a unos meses de cumplir 400 años de su fundación como ciudad española, la cabecera municipal del municipio de La Antigua, fundado el 1 de diciembre de 1868 por decreto del gobernador Francisco Hernández y Hernández, fue movida del pueblo de La Antigua al de San Francisco de las Peñas, cuya prosperidad fue impulsada con el ferrocarril y que con los años llegaría convertirse en la Ciudad José Cardel.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, conferencista a nivel estatal. diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura, así como técnico en informática, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, explorador con más de 200 expediciones en su historial e investigador independiente en historia y numismática. Ha sido galardonado dos veces en 2014 y 2016 con el diploma de honor y medalla “Veracruz al Mérito” de la Institución de la Superación Ciudadana, entre otros muchos reconocimientos a su labor. Ha sido capacitador, programador, ejecutivo de ventas, docente en historia y actualmente es director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR) que reconstruye la historia, arquitectura e ingeniería de antiguas rutas de comunicación en más de 18 municipios del Estado de Veracruz.

BIBLIOGRAFÍA:

Órtiz Escamilla Juan. EL TEATRO DE LA GUERRA VERACRUZ. 1750-1825. Universidad Veracruzana-Universitat Jaume, México, 2010.

Órtiz Escamilla, Juan. FUERZAS MILITARES EN IBEROAMÉRICA SIGLOS XVIII Y XIX. Colegio de México, A.C., México, 2005.

Rivera Cambas, Manuel. HISTORIA ANTIGUA Y MODERNA DE JALAPA Y DE LAS REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ. Tomo I, 1a. Edición, Imprenta de I. Cumplido, México, 1969.

Bustamante, Carlos María de, CUADRO HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN DE LA AMÉRICA MEXICANA, 2ª. Edición, Tomo II, Imprenta de J. Mariano Lara, México, 1844.

Melgarejo Vivanco, José Luis. HISTORIA DE BOCA DEL RÍO. H. Ayuntamiento municipal de Boca del Río, Ver., 1984.

Órtiz Escamilla, Juan, comp. VERACRUZ EN ARMAS. LA GUERRA CIVIL 1810-1820. Antología de documentos, México, Universidad Veracruzana, 2008.

Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

HISTORIA DE LOS LANCEROS DE VERACRUZ Y SU CUARTEL EN LA ANTIGUA, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, mayo 25 de 2016: https://efacico.wordpress.com/…/historia-de-los-lanceros-d…/

DIVISIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO DE VERACRUZ Y DISTRITOS JUDICIALES 1824-2003, Dr. José Lorenzo Álvarez Montero, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Veracruzana:
http://letrasjuridicas.com.mx/Volumenes/7/montero7.pdf

DIVISIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO DE VERACRUZ-LLAVE, DE 1810 A 1995, Instituto Nacional de Estadística y Geografía:
http://internet.contenidos.inegi.org.mx/…/702825222574_4.pdf

FRANCISCO HERNÁNDEZ Y HERNÁNDEZ, Secretaría de Gobierno, Estado de Veracruz: http://juridico.segobver.gob.mx/gobernadores/28B.pdf

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