LA SEGUNDA RUTA DE HERNÁN CORTÉS


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por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 16 de agosto de 1519 partió de la ciudad mesoamericana de Cempoala, la expedición al mando de Hernán Cortés, capitán general y justicia mayor de la Villa Rica de la Vera Cruz fundada jurídicamente en mayo de 1519 en los arenales frente al islote de San Juan de Ulúa y físicamente en la llanura frente al pueblo totonaco de Quiahuiztlan y el Peñón de Bernal. Ahí quedaron alrededor de 150 españoles y 2 caballos como guarnición al mando del nuevo alcalde Juan de Escalante. Por tanto, hicieron la marcha hacia el interior de Mesoamérica, más de 400 europeos como infantería, 15 caballos, 7 piezas de artillería y complementada por 40 indígenas principales y 1300 tamemes o cargadores, además varios auxiliares africanos.

Se inició así una travesía que culminó el 8 de noviembre del mismo año, con su entrada en la gran ciudad de Tenochtitlan, capital de los mexicas. Para lograrlo existían desde cientos de antes al menos cuatro rutas prehispánicas de comercio y guerra que comunicaban la mesa central con la costa del Golfo de México: la primera es la usada por la invasión de los teotichichimecas (ancestros de los tlaxcaltecas) a tierras veracruzanas, por Quimixtlan, Xicochimalco, Xallapan y Tlacolulan. La segunda usada por el ejército mexica para la conquista de Cotaxtla a finales del siglo XV, por Chichiquilan, Quimixtlan, Teoizhuacan, Macuilxochitlan, Tlactitlan y Oceolapan.

Otras dos rutas importantes en el centro del Estado de Veracruz, comunicaban a los pueblos del señorío de Cempoala con los del área de Xallapan (hoy ciudad de Xalapa) y la sierra de Chiconquiaco. Una era siguiendo la cuenca del río de Actopan con destino a Tlacolulan y Las Vigas, con suaves ascensos y descensos en su orografía. La otra, más apropiada para las temporadas en que las lluvias desbordaban los grandes ríos e inundaban las orillas, donde usualmente se asentaban numerosos pueblos, era bajar al pueblo de Itzcalpan, que desde el siglo XVI fue conocido como La Rinconada y su área actual es compartida por las localidades de Casa Blanca (municipio de Puente Nacional) y Rinconada (municipio de Emiliano Zapata). Y desde ahí marchar hacia el pueblo de Pangololotlan (hoy Plan del Río). Después se seguía hacia los pueblos de la región de Cerro Gordo, El Lencero y finalmente a Xalapa. La ruta de Actopan aún en la actualidad, pasa de un clima cálido a uno frío por la altitud. La de Rinconada, lo hace gradualmente del cálido al templado del valle y al frío de montaña.

La ruta que siguió la expedición de Cortés entre Zempoala y Xallapan no se conoce con absoluta certeza, pues apenas quedó referida en las diversas crónicas y cartas del siglo XVI. Pero investigaciones desde la década de 1940, basadas en estudios más amplios y sin limitarse solo a la obra de Bernal Díaz del Castillo, integrando otras como la del doctor Francisco Cervantes de Salazar, autor de la Crónica de Nueva España entre 1555 y 1565, el Lienzo de Tlaxcala realizado hacia 1552 por orden del cabildo de esta ciudad y numerosos trabajos de campo, han permitido reconstruirla con bastante seguridad. Además de verificar el posterior establecimiento de caminos reales, cuyo génesis fue la Ruta de Cortés. Así, se sabe que la travesía de Zempoala hasta Xicochimalco pudo desarrollarse en cuatro días con un avance aproximado de 5 leguas diarias (24.14 kilómetros):

PRIMER DÍA: guiados por dos capitanes mexicas, la expedición avanzó desde Zempoala hasta Itzcalpan por una dirección similar a la que después se utilizaría para trazar el camino real viejo comunicando la Ciudad de Veracruz (hoy pueblo de La Antigua) con La Rinconada, pasando por las rancherías de Paso de Varas, Paso Gallinas (hoy Chichicaxtle) y el Muerto hasta bajar a La Ventilla (hoy Puente Nacional). Cruzando quizá por el pueblo prehispánico de Oceolapan (hoy Boquerón) a orillas del río Huitzilapan, la Cuesta de la Calera y arribando a la actual Casa Blanca, donde en 1532 se fundó la famosa venta de La Rinconada por orden de Cortés.

SEGUNDO DÍA: el 17 de agosto 200 españoles al mando del capitán Pedro de Alvarado, tomarían el rumbo noroeste, posiblemente por Los Ídolos, para dirigirse a Xallapan, por la otra ruta prehispánica ya mencionada. La razón de marchar en dos partes, fue la precaución de no sobrecargar en su pedimento de abastecimientos a los pueblos que irían visitando, creando un temprano descontento que amenazara su propia retaguardia. La otra mitad con Cortés al frente, proseguirían por Pangololotlan, cruzando las barrancas del río Grande del Plan por una meseta de 3 kilómetros de largo, para bajar a la zona de Cerro Gordo, pasando la noche entre este punto y Mata de Caña, posiblemente abastecidos por los pueblos de Atezcac y Maxtlatan.

TERCER DÍA: al anochecer del 18 de agosto habrían entrado al pueblo de Xallapan, donde fueron muy bien atendidos, tras haber pasado por la región del Lencero. Ahí se habrían reunido con la tropa de Alvarado, cuya ruta cruzaría los pueblos de Actopan y Chicuocentepec (hoy Chicuasen), por el rumbo del río del Descabezadero y Naolinco; según la interpretación que hace de las pinturas del Lienzo de Tlaxcala. Es posible que hubiese pasado también por Almolonga y Chiltoyac antes de ir a Xallapan.

CUARTO DÍA: el día 19, habrían continuado hacia la región que después ocuparía Coatepec fundada en 1560 y entrarían a la provincia de Sienchimalen, nombre que se ha adoptado para definir al sitio de Xico Viejo, la parte más antigua y de origen prehispánico, de la actual ciudad de Xicochimalco fundada después de 1525, considerada una fortaleza de montaña.

En los días siguientes, alcanzaron el punto más alto de la Sierra Madre Oriental por el Puerto del Nombre de Dios, rodearon el volcán Cofre de Perote por el sur y hasta llegar a Zautla, fueron afectados por las bajas temperaturas y el mal país, muriendo los cargadores indios traídos desde Cuba. Cervantes de Salazar mencionó, en base al testimonio de varios de los 130 conquistadores y compañeros de Cortés que aún vivían en la Ciudad de México hacia 1555, que los guías mexicas los llevaron deliberadamente por los peores parajes, a fin de que enfermasen, muriesen o renunciasen a proseguir por las dificultades del camino. En los meses siguientes se adentraron en las tierras de Tlaxcala, Cholula y llegaron finalmente a Tenochtitlan.

Así se trazó lo que en el siglo XVIII se llamaba el Camino de Cortés y en el siglo XX, la Ruta de Cortés, con más de 400 kilómetros de largo. Sobre ella se trazó y se comenzó a construir el primer camino real de México a Veracruz, a partir de 1531 por Alvaro López y ordenado por Hernán Cortés. Para el siglo XVIII ya estaba bien establecida, aunque se abandonaron tramos enteros debido a la fundación de la ciudad de Puebla de los Ángeles en 1531, la rápida decadencia de Zempoala, el abandono de la Villa Rica de la Vera Cruz y la fundación de la Ciudad de Veracruz a orillas del río Huitzilapan en 1525, entre otros muchos factores. También era recorrida cada vez que tomaba posesión del cargo un nuevo virrey, dándole un sentido de desfile triunfal desde el puerto de San Juan de Ulúa y más tarde, de la ciudad de Nueva Veracruz hasta entrar en la Ciudad de México.

En el siglo XVIII no era desconocida la dirección que tomó el Camino de Cortés como le llamaban. Su viaje por la ruta prehispánica del sur por La Rinconada quedó reflejado en la cartografía de la época, por ejemplo, en el Mapa geográfico, de una parte de Nueva España donde se describe el camino de Cortes, trazado en 1783 por el geógrafo de los dominios de su Majestad, Tomás López de Vargas Machuca, para leer la obra Historia de la conquista de México, población y progresos de la América septentrional, conocida con el nombre de Nueva España del historiador español Antonio de Solís y Rivadeneyra publicada en 1684. Este mapa puede consultarse en el Fondo Antiguo de la Biblioteca de la Universidad de Sevilla en España.

El científico prusiano Alexander von Humboldt la recorrió en 1804 y lo indicó en el Mapa reducido de la parte oriental de Nueva España desde la meseta de la Ciudad de México hasta el Puerto de Veracruz publicado en 1811, colaborando con los constructores del nuevo camino real de Veracruz a Perote por el Consulado de Veracruz. Sobre sus mapas, el Estado Mayor estadounidense elaboró el plan de invasión de 1847, haciendo subir un ejército por la Ruta de Cortés hacia la Ciudad de México. En todos los casos mencionados, nunca se indicó que tal travesía se hiciera por el rio Actopan y al norte de Xalapa, pues desde el siglo XVI, se sabía que la Ruta de Cortés fue el antecedente del camino real de Veracruz a México, llamado camino nacional después de 1821.

La creencia de qué Cortés marchó por el río Actopan se inició en el siglo XX, por los datos inciertos del periplo de Pedro de Alvarado y aduciendo que los europeos serían incapaces de soportar las altas temperaturas de la zona semiárida central donde está Rinconada y que buscaban siempre el clima frío de montaña; olvidando o desconociendo que la mayoría ya estaba aclimatada, tras vivir colonizando las islas y la parte continental de Venezuela hasta Nicaragua, 27 años antes de la llegada de Cortés a Mesoamérica.

Por su importancia histórica y cultural, muchas expediciones documentales se han realizado desde 1910 por la Ruta de Cortés, siendo la primera realizada por los periodistas valencianos José Segarra y Joaquín Juliá durante en los actos conmemorativos del primer centenario de la independencia de México. Fue muy comentada, pues se hizo protegida por el gobierno, teniendo la finalidad parcializada de mostrar al mundo los logros del presidente Porfirio Díaz gobernando con una nueva raza mestiza y no la realidad social en que verdaderamente vivía la mayoría del pueblo de México.

En tiempos más recientes, del 9 al 15 de junio de 2019, conmemorando cinco siglos, se efectuó la expedición documental a pie 500 años de la Primera Ruta de Hernán Cortés por miembros del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR) dirigido por el comunicólogo veracruzano Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, investigador y explorador veterano de 10 años en estos caminos y autor de este tríptico, cubriendo la distancia de 76 kilómetros entre la ciudad de Veracruz y el pueblo de Villa Rica. Del 14 al 26 de agosto del mismo año, otra expedición bajo su dirección también, recorrerá los 127 kilómetros entre el Fuerte de Cortés en Villa Rica y el sitio de Xico Viejo; transitando por 34 localidades y anexando esta información a su libro de crónica documentada de ambas expediciones, que estará disponible para el público en 2020.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Se ha desempeñado como profesor de historia universal y de México, conferencista a nivel estatal, diseñador gráfico, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones educativas y empresas. También es diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros muchos reconocimientos a su labor en investigación y difusión de la cultura e historia universales. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus calzadas, puentes, alcantarillas, muros de contención y las poblaciones que atraviesan. Recientemente su trabajo documental sobre la Ruta de Cortés fue reconocido por el Consejo Cultural Ciudadano por el Rescate de la Historia de Actopan y el Consejo Cultural Afro-Mexicano del pueblo de Coyolillo, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Ciudad Cardel, el Club de Leones Costa de Oro y la empresa Dracontainers Corp.

BIBLIOGRAFÍA:

Trens Marentes, Manuel. B. Historia de Veracruz. Tomo II, La dominación española 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura. Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Ortiz Escamilla, Juan (coord.). El Veracruz de Hernán Cortés. Gobierno del Estado de Veracruz/ Secretaría de Educación del Estado de Veracruz/ Universidad Veracruzana, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 2015.

Florescano Mayet, Sergio. El camino México-Veracruz en la época colonial, 1a. Edición, Colección Historias Veracruzanas No. 3, Centro de Investigaciones Históricas, Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver. 1987.

Miralles, Juan. Las cinco rutas de Hernán Cortés. Fomento Cultural Grupo Salinas, 2010.

Bermúdez Gorrochotegui, Gilberto. Jalapa en el siglo XVI. Xalapa Antiguo Ediciones, México, 2018.

Del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Introducción y notas por Joaquín Ramírez Cabañas, Tomo I, Editorial Pedro Robredo, México, D.F., 1939.

López de Gómara, Francisco. Historia de la conquista de México. Fundación Biblioteca Ayacucho, República Bolivariana de Venezuela, 2007.

Cervantes de Salazar, Francisco. Crónica de la Nueva España. Hispanic Society of America, Tipografía de la revista de Archivos, Madrid, 1914.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

La ruta de Hernán Cortés en México. De la génesis histórica al desarrollo turístico de un itinerario cultural. Francisco Montes González, Universidad de Sevilla, España:
https://idus.us.es/…/bitstre…/handle/11441/53460/montes.pdf…

La Ruta de Cortés entre Cempoala y Xalapa en agosto de 1519, fue por la región de La Rinconada y Plan del Río. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, Efacico Blog, julio 1 de 2019:
https://efacico.com/…/la-ruta-de-cortes-entre-cempoala-y-xa…

LA RUTA DE CORTÉS ENTRE CEMPOALA Y XALAPA EN AGOSTO DE 1519, FUE POR LA REGIÓN DE LA RINCONADA Y PLAN DEL RÍO


 por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 16 de agosto de 1519 partió de la ciudad mesoamericana de Cempoala, la expedición al mando de Hernán Cortés, capitán general y justicia mayor de la Villa Rica de la Vera Cruz. Estaba compuesta por unos 400 combatientes europeos, 15 caballos, 6 piezas de artillería y complementada por 40 indígenas principales y 1300 tamemes o cargadores, tanto indios de la región del Totonacapan como los traídos desde la isla de Cuba. Se inició así una travesía que culminó el 8 de noviembre del mismo año, con su entrada en la gran ciudad de Tenochtitlan, capital de los mexicas.

Los principales cronistas acerca de este periodo, Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara, señalan que la etapa del viaje entre Cempoala y el pueblo Xallapan (hoy ciudad de Xalapa y separados por 76.4 kilómetros) se hizo entre uno (Bernal) y tres días (Gómara); aceptándose esta última cifra como la más veraz tomando en cuenta la accidentada geografía del Estado de Veracruz, las dificultades para avanzar en un ejército que desconocía el camino y las posibles rutas que pudieron haber tomado en 1519.

Gracias a los trabajos de numerosos antropólogos e historiadores en el Estado de Veracruz, hoy en día se conoce que para comunicar la costa con el llano de Perote, inicio del ascenso a la Mesa Central, antes de la llegada de los españoles, los diversos pueblos indígenas desarrollaron al menos cuatro rutas de comercio y guerra. La primera usada por la invasión teotichichimeca (tlaxcaltecas) a tierras veracruzanas, por Quimixtlan, Xicochimalco, Xallapan y Tlacolulan. La segunda usada por el ejército mexica para la conquista de Cotaxtla a finales del siglo XV, por Chichiquilan, Quimixtlan, Teoizhuacan, Macuilxochitlan, Tlactitlan y Oceolapan.

Otras dos rutas importantes en el centro del Estado de Veracruz, comunicaban a los pueblos del señorío de Cempoala con los del área de Xallapan y la sierra de Chiconquiaco. Una era siguiendo la cuenca del río de Actopan con destino a Tlacolulan y Las Vigas, con suaves ascensos y descensos en su orografía. La otra, más apropiada para las temporadas en que las lluvias desbordaban los grandes ríos e inundaban las orillas, donde usualmente se asentaban numerosos pueblos, era bajar al pueblo de Itzcalpan, que desde el siglo XVI fue conocido como La Rinconada y su área actual es compartida por las localidades de Casa Blanca (municipio de Puente Nacional) y Rinconada (municipio de Emiliano Zapata). Y desde ahí marchar hacia el pueblo de Pangololotlan (Plan del Río). Donde tras cruzar una larga meseta, se llegaba al área de Cerro Gordo, Corral Falso, Dos Ríos, El Lencero y finalmente a Xalapa. Después se cruzaba el río Sedeño, continuando hacia Acajete y Las Vigas.

Los cronistas ya mencionados -y otros más- solo indicaron los tiempos de marcha entre Cempoala y Xallapan, pero no el itinerario o el rumbo seguido. Debido a esta ausencia de datos, desde 1910 en que se comenzaron a realizar expediciones para recorrer la Ruta de Cortés con fines documentales y periodísticos, para afrontar este gran tramo, los viajeros han elegido casi siempre las rutas por Actopan (por considerarla más favorable por el clima y la distancia) y La Rinconada (utilizada desde el siglo XVI para establecer el camino real de México a Veracruz), añadiendo variaciones de rumbo en su forma de seguir los márgenes de los ríos Actopan y La Antigua. Durante el periodo del Porfiriato (1876-1911) y hasta 1969, fueron apareciendo numerosos textos referentes al periodo de la conquista de Mesoamérica por la expedición de Cortés, y que traducidos y publicados en México, aportaron nuevos datos y perspectivas a episodios narrados por los cronistas más conocidos.

En 1909, el historiador mexicano Francisco del Paso y Troncoso redescubrió en la Biblioteca Nacional de Madrid, un manuscrito original clasificado como 2011 y titulado CRÓNICA DE LA NUEVA ESPAÑA, que había sido escrito sin llegar a terminarse, entre 1555 y 1565. Su autor era el doctor en teología Francisco Cervantes de Salazar, nacido entre 1513 y 1518 en la ciudad de Toledo y fallecido el 14 de noviembre de 1575 en la Ciudad de México. Ocupó importantes cargos, siendo uno de ellos el estar al servicio del Cardenal García de Loaysa, presidente del Consejo de Indias, en calidad de secretario de cartas latinas. Conoció a Hernán Cortés, ahora marqués del Valle de Oaxaca, en las tertulias literarias que organizó en su casa en sus últimos años de vida, de 1544 a 1547.

Arribó al virreinato de la Nueva España hacia 1550. En 1553 se fundó la Universidad de México, donde se desempeñó como catedrático de retórica. A lo largo de su vida, estudió y se graduó como bachiller en Cánones, bachiller en leyes, licenciado y doctor en Teología, ocupando los cargos de primer cronista de la Ciudad de México y deán de la Catedral de México; desarrollando una amplia actividad académica e intelectual, convirtiéndose en una de las máximas figuras del humanismo de este periodo.

Como parte de su trabajo como cronista de la Ciudad de México y por encargo de su cabildo, escribió la CRÓNICA DE LA NUEVA ESPAÑA. En 1552 se publicó en Zaragoza, España, la segunda parte de la obra de López de Gómara, HISTORIA GENERAL DE LAS INDIAS, con el título de CONQUISTA DE MÉXICO, donde narró el desarrollo de la campaña de Cortés entre 1519 y 1521, atribuyendo un gran protagonismo y denotando un ensalzamiento a la figura del capitán general, de quien había sido capellán en su casa.

El 17 de noviembre de 1553, el príncipe Felipe (después rey Felipe II) ordenó la prohibición de la obra de Gómara, que en América causó la indignación de numerosos conquistadores, de los soldados como Bernal Díaz del Castillo, autor de la VERDADERA HISTORIA DE LA CONQUISTA DE LA NUEVA ESPAÑA. Todo esto ocurrió en el periodo en que la corona española estaba en litigio con los viejos conquistadores y sus hijos por la posesión de las encomiendas y la aplicación de las leyes que protegían a los indios. Además del pleito de los descendientes del marqués del Valle de Oaxaca con los reyes, por las ganancias y propiedades heredadas en Nueva España.

Cervantes de Salazar al redactar su crónica, refutando a Gómara a veces y copiándole partes en otras, siguió su esquema en general y sus motivaciones, como hombre de letras que no participó en la conquista militar, eran al parecer ganar dinero, fama, honra y alcanzar el puesto de cronista oficial de Indias, que otros grandes humanista habían desempeñado anteriormente. Nombrado cronista de la Ciudad de México el 24 de enero de 1558, tuvo el apoyo del cabildo, que sumado a su prestigio académico para poder desarrollar su obra. Su mérito radica en que si bien siguió el mismo esquema de Gómara, su fuente de información fueron muchos de los 130 viejos conquistadores, compañeros de Cortés y sus hijos, que aún vivían en la Ciudad de México y algunos escribían ya sus propios textos contradiciendo el heroísmo y engrandecimiento de la figura de Cortés en detrimento de los hombres y mujeres que le ayudaron en las batallas y expediciones.

De esta forma, Cervantes de Salazar dio voz a obras que nunca llegaron a publicarse, y aportó datos que esclarecen episodios escritos por López de Gómara y Díaz del Castillo. Así, él señala que en base al testimonio de otros soldados que vivieron la experiencia del viaje entre Cempoala y Xallapan, la expedición de Cortés escogió la ruta por Itzcalpan o La Rinconada guiada por dos capitanes de Moctezuma (ver imagen), en tanto que los otros dos autores mencionados, indican que fueron guiados solo por los cempoaltecas y sin ayuda mexica.

Esta ruta que siglos antes fue parte del tráfico comercial de la obsidiana desde la lejana ciudad de Teotihuacan, se halla en el corazon de la Zona Semiárida Central del Estado de Veracruz y se caracteriza por un bajo índice de lluvias de junio a agosto y no tiene ríos caudalosos que atravesar, pues el único, el de La Antigua, lo habían cruzado en junio en su marcha hacia el puerto de Bernal (Villa Rica). Los demás afluentes del río Actopan eran fácilmente vadeables. El único obstáculo importante, era la enorme meseta de 3 kilómetros de longitud que separaba los pueblos que más tarde se llamarian Plan del Río y Cerro Gordo, pues el paso rodeándole por la cañada sería solventado hasta 1803 con la construcción de un enorme muro de contención de 205 metros de longitud, financiado por el Consulado de Veracruz para su nuevo camino real de Veracruz a Perote. Pero aún con los estrechos caminos indígenas, no fue problema para la gente de Cortés.

La ruta de Actopan pasa de un clima cálido a un frío por la altitud, en cambio la de Rinconada, lo hace gradualmente del cálido al templado y el frío de montaña. Si bien está documentado por numerosos viajeros del siglo XVI hasta la fecha, las incomodidades causadas por los mosquitos, las altas temperaturas y la sequedad del terreno, de ser cierto lo que le comentaron a Cervantes de Salazar sus entrevistados acerca de las intenciones de los guías de Moctezuma sobre hacerlos renunciar ante estos obstáculos naturales, tampoco fue barrera para los europeos. Pues muchos de ellos eran veteranos de las campañas por la conquista de Cuba o habían estado en la región selvática del Darién con el gobernador Pedro Arias de Dávila desde 1514, antes de enlistarse con Diego de Velázquez. También habían sobrevivido al periodo de abril a junio en los arenales de Chalchicueyecan frente a San Juan de Ulúa y a la travesía hacia Villa Rica. Con mayor o menos éxito, ya estaban aclimatados.

Otro detalle importante que señaló Cervantes de Salazar, es que el ejército venía dividido en dos secciones, una dirigida por Cortés por el rumbo de La Rinconada y otra al mando de Pedro de Alvarado, quien fue designado como capitán de entradas al momento de fundarse el cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz entre el 20 y 25 de mayo de 1519. Como señaló Bernal Díaz en su obra, varias veces Alvarado encabezó las incursiones para conseguir abastecimientos para la expedición, en los pueblos indígenas cercanos. La constante preocupación por alimentar a sus hombres, hizo que la tropa se dividiera para no sobrecargar a los pueblos que se iban encontrando en la ruta, con una pesada exigencia de alimentos; lo que hubiese podido provocar un temprano descontento que a la larga constituiría una amenaza para su retaguardia mientras se adentraban cada vez más en los dominios de la Triple Alianza.

En el tomo II de su obra HISTORIA DE VERACRUZ publicada en 1945, el historiador y cronista de Veracruz, Manuel B. Trens, menciona este episodio cuando trata de trazar la Ruta de Cortés, según sus palabras, “..siguiendo como base la segunda Carta de Relación de Cortés, la crónica de Bernal Díaz y el mapa itinerario de esta ruta, formado por el insigne Orozco y Berra”.

B. Trens indica que tras dejar Cempoala, el ejército de Cortés llegó al pueblo de Itzcalpan y ahí se separaron ambos capitanes. Cortés continuó hacia Xallapan dirigiéndose hacia el noroeste, al siguiente pueblo de importancia, Pangololotlan (Plan del Río), siguiendo una dirección similar a la que años después seguiría el camino real de México a Veracruz, renombrado más tarde, como Camino o Carretera Nacional.

Alvarado por su parte remontó al norte, posiblemente por Los Ídolos, para alcanzar los pueblos de Actopan y Chicuocentepec (Chicuasen), por el rumbo del río del Descabezadero y Naolinco; según la interpretación que hace de las pinturas Lienzo de Tlaxcala. De ser así, es posible que hubiese pasado también por Almolonga y Chiltoyac antes de bajar a Xallapan, donde se reunió con Cortés.

En su obra XALAPA EN EL SIGLO XVI, publicada por primera vez en 1984, el historiador Gilberto Bermúdez Gorrochotegui estableció el itinerario de Cortés entre Cempoala y Xallapan en este orden sobre la premisa de una marcha de 5 leguas o 24.14 kilómetros diarios: 1) El 16 de agosto habrían finalizado el día durmiendo en Itzcalpan. 2) El 17 harían lo mismo en algún punto entre Cerro Gordo y Mata de Caña y 3) El 18 habrían entrado al anochecer en Xallapan, animados por el cambio del clima cálido al templado, donde fueron bien atendidos y se les habría reunido la tropa al mando de Alvarado.

Al siguiente día, habrían continuado hacia lo que después sería la ciudad de Coatepec fundada en 1560 y entrarían a la provincia de Sienchimalen, nombre que se ha adoptado para definir al sitio de Xico Viejo, es decir, la parte más antigua y de origen prehispánico, de la actual ciudad de Xicochimalco. Prosiguiendo su travesía hacia la ciudad de Tenochtitlan.

Una confirmación de que el recuerdo del paso de Cortés por la ruta de La Rinconada no se perdió en tiempos tan lejanos como la segunda mitad del siglo XIX, la constituye la señalización del camino real viejo de Plan del Río a Cerro Gordo, que el autor de este texto encontró al estudiar el documento militar PLAN OF THE MEXICAN AND UNITED STATES POSITIONS IN THE BATTLE HELD OF CERRO GORDO THE 18TH. APRIL OF 1847 durante el proceso de investigación para reencontrar tal sendero a finales de 2018. Este plano publicado en 1847, fue elaborado a partir de un croquis tomado por el doctor Vander Linden, inspector del Cuerpo Médico y con datos del profesor de Geografía del Colegio Militar, F. Soto, dedicándolo a la memoria del general Ciriaco Vázquez, caído en el Cerro del Telégrafo durante las acciones que determinaron la derrota del ejército mexicano en esta famosa y sangrienta batalla.

En el área al noroeste de la gran meseta paralela al río Grande del Plan, trazaron un camino con varias curvas que bajan de la elevación hasta pocos cientos metros del Camino Nacional (el construido por el Consulado de Veracruz entre 1803 y 1804) y de las posiciones ocupadas por el batallón mexicano de Supremos Poderes, está marcado con la leyenda CAMINO BIEJO DE CORTES. Este es un indicio de que al menos, hasta mediados del siglo XIX, la gente de la región o los militares, creían que el paso de la expedición de Cortés había sido por esta región y no por la ruta del río Actopan.

Otros aspectos que dan firmeza a esta aseveración, es que la ruta por Rinconada se pobló rápidamente desde 1522, con mesones que después dieron origen a pueblos con población europea y mestiza que hoy aún existen. Y que nacieron como consecuencia de asegurar el tráfico comercial por una ruta segura y apropiada para las temporadas de fuertes lluvias, entre las ciudades de México y Puebla con las de Veracruz La Antigua, la Nueva Veracruz y el puerto-fortaleza de aguas profundas de San Juan de Ulúa.

En base a estas consideraciones, a partir del 13 de agosto de 2019, los miembros del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR) emprenderán la expedición documental “500 años de la Segunda Ruta de Cortés: de Villa Rica a Xicochimalco”, dirigidos nuevamente por el autor de este texto, el comunicólogo y explorador con 10 años de experiencia de campo en antiguas rutas novohispanas, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

En pasados días, del 9 al 15 de junio de 2019, el equipo EXESCR, a pesar de las altas temperaturas y la inseguridad pública, logró coronar con éxito total su periplo de 80 kilómetros entre la actual ciudad de Veracruz y el pueblo de Villa Rica, en el municipio de Actopan, conmemorando los 500 años de esta Ruta de Cortés en el mismo mes y trabajando en condiciones climáticas parecidas a las de hace cinco siglos. En esa semana, apoyados por el Club de Leones Costa de Oro y el señor Carlos Ochoa Garcia, partieron desde el palacio municipal de Veracruz acompañados de sus patrocinadores de la empresa Dracontainers, atravesaron los arenales entre Veracruz y el río La Antigua a pesar del gran obstáculo físico y restrictivo del nuevo puerto artificial que se está construyendo en Punta Gorda. Cruzaron el río y en los días siguientes visitaron los pueblos de La Antigua, Playa Oriente y San Pancho, avanzando por el camino real viejo hasta la ciudad de José Cardel, contando con apoyo del presidente y distintos habitantes del municipio de La Antigua.

De ahí prosiguieron hasta Cempoala cruzando el Paso del Bobo en el río Actopan y los pueblos actopeños de Palmas de Abajo y Tinajitas, desde donde caminaron el último día hacia la zona arqueológica de Quiahuiztlan y bajaron hasta los vestigios de la fortaleza de Cortés a 200 metros de las playas de Villa Rica. Lugar donde a las 2:00 PM del día 16, realizaron el acto de clausura de la expedición, acompañados de miembros de la Cámara de Comercio de Cardel, de la empresa Ecolai y de distintas organizaciones culturales del municipio de Actopan.

En esta segunda expedición caminarán 128 kilómetros en aproximadamente dos semanas, partiendo el 13 de agosto del fuerte de Cortés en Villa Rica, para bajar a los pueblos de Farallón don Carlos, La Mancha, Paso del Cedro y San Isidro, ubicados en una extensa zona de desaparecidos pueblos indígenas, cuyos vestigios han sido localizados y estudiados por ilustres arqueólogos de la Universidad Veracruzana. El 16, día de los 500 años de la partida de Cortés, caminarán de Cempoala hacia ciudad José Cardel enfilando nuevamente por el camino real viejo hacia los pueblos de Paso de Varas, Chichicaxtle, Puente Nacional, Tamarindo, Casa Blanca (donde estuvo Itzcalpan) y Rinconada.

Así, en los siguientes días, visitarán El Órgano, La Bocana, Palo Gacho, La Cumbre y Plan del Río. Aquí seguirán el camino real viejo o de Cortés que el director del equipo EXESCR redescubrió en sus expediciones de octubre de 2018 a enero de 2019, ascendiendo y bajando de la meseta para llegar a Cerro Gordo, Mata de Caña, Los Reyes, Corral Falso, Miradores del Mar, Dos Ríos, El Lencero, Las Trancas y Xalapa. En esta ciudad subirán por el camino real a México hasta el gran mural de la Ruta de Cortés cerca del puente de Xallitic. Después bajarán hacia El Dique para proseguir por el camino real hacia Coatepec, San Marcos de León y finalizar en el monumento de la Ruta de Cortés en Xicochimalco, denominada “La puerta de las montañas de América” por Hernán Cortés en 1520.

Contando con la experiencia de las expediciones a pie del camino real de Veracruz a Perote (150 kilómetros del 9 al 23 de diciembre de 2017) y del camino real viejo de La Antigua a La Ventilla o Puente Nacional (del 12 al 18 de mayo de 2018), además de numerosas expediciones menores entre 2010 y 2019, se espera poder documentar la Ruta de Cortés entre la costa y el inicio de las montañas; esperando en el futuro poder hacerla entera hasta la Ciudad de México, cuando los medios para afrontar la travesía sean suficientes. Cómo siempre, el equipo EXESCR invita a sus amigos y habitantes de los diversos municipios a recorrer la Ruta proyectada con ellos, en su totalidad o por tramos según sea su disponibilidad.

Los resultados se darán a conocer al público en conferencias, exposiciones y el libro que narrará la crónica de ambas expediciones; cuyo objetivo no es glorificar ni satanizar a europeos, indígenas o africanos, sino de conmemorar los cinco siglos de la Ruta de Cortés, dar a conocer y explicar su legado universal, que sigue vivo en lo humano, biológico, cultural y material en el pueblo de México. Unir a las personas a través de su historia y no separarlas.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Se ha desempeñado como profesor de historia universal y de México, conferencista a nivel estatal, diseñador gráfico, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones educativas y empresas. También es diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros muchos reconocimientos a su labor en investigación y difusión de la cultura e historia universales. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus calzadas, puentes, alcantarillas, muros de contención y las poblaciones que atraviesan. Recientemente su trabajo documental sobre la Ruta de Cortés fue reconocido por el Consejo Cultural Ciudadano por el Rescate de la Historia de Actopan y el Consejo Cultural Afro-Mexicano del pueblo de Coyolillo.

BIBLIOGRAFÍA:

Del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Introducción y notas por Joaquín Ramírez Cabañas, Tomo I, Editorial Pedro Robredo, México, D.F., 1939.

López de Gómara, Francisco. Historia de la conquista de México. Fundación Biblioteca Ayacucho, República Bolivariana de Venezuela, 2007.

Cervantes de Salazar, Francisco. Crónica de la Nueva España. The Hispanic Society of America, Madrid, 1914.

Sanchiz Amat, Víctor Manuel, Francisco Cervantes de Salazar (1518-1575) y la patria del conocimiento: la soledad del humanista en la ciudad de México. Tesis de doctorado en literatura hispanoamericana, Universidad de Alicante, 2012.

Hernán Cortés. Cartas de relación. 1a. Edición, Grupo Editorial Tomo, S.A. de C.V., Nicolás San Juan 1034, México, D.F., 2014.

Trens Marentes, Manuel. B. Historia de Veracruz. Tomo II, La dominación española 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura. Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Ortiz Escamilla, Juan (coord.). El Veracruz de Hernán Cortés. Gobierno del Estado de Veracruz/ Secretaría de Educación del Estado de Veracruz/ Universidad Veracruzana, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 2015.

Gerhard, Peter. Geografía Histórica de la Nueva España 1519-1821. Traducción de Stella Mastrangelo. Universidad Nacional Autónoma de México, 1986.

Hernández Téllez, José. Ambiente y meteorología en La Antigua y Nueva Veracruz. Volumen I, hidrometeoros e informe ambiental. Huitzilapan del siglo XVI.2016.

Florescano Mayet, Sergio. El camino México-Veracruz en la época colonial, 1a. Edición, Colección Historias Veracruzanas No. 3, Centro de Investigaciones Históricas, Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver. 1987.

Melgarejo Vivanco, José Luis. El códice Actopan. Instituto de Antropología de la Universidad Veracruzana, Editora de Gobierno de Veracruz, Xalapa de Enríquez, 1981.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

La ruta de Hernán Cortés en México. De la génesis histórica al desarrollo turístico de un itinerario cultural. Francisco Montes González, Universidad de Sevilla, España:
https://idus.us.es/…/bitstre…/handle/11441/53460/montes.pdf…

PLAN OF THE MEXICAN AND UNITED STATES POSITIONS IN THE BATTLE HELD OF CERRO GORDO THE 18TH. APRIL OF 1847, Mapoteca Manuel Orozco y Berra, No. Clasificador 1324-CGE-7245-A:http://w2.siap.sagarpa.gob.mx/mapoteca/…/1324-CGE-7245-A.jpg

20 DE MAYO DE 1519: FUNDACIÓN DEL CABILDO DE LA VILLA RICA DE LA VERA CRUZ SEGÚN LOS NOTARIOS


por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 20 de mayo de 1969, la Unión Internacional del Notariado Latino y la Asociación Nacional del Notariado Mexicano, inauguraron una placa que aun puede verse en el extremo izquierdo del palacio municipal de la ciudad de Veracruz frente a la antigua plaza de armas, declarando ese día como el de fundación jurídica (solo en actas), del ayuntamiento de Villa Rica de la Vera Cruz a través de la actuación del escribano real Diego de Godoy.

Esta es una fecha más próxima a la que sugiere el cronista Bernal Díaz del Castillo (tercera semana de mayo) y a la que han propuesto modernos investigadores e historiadores en la presente década (del 17 al 20 o del 20 al 25 de mayo).

Descartando definitivamente el 22 de abril de 1519, por ser solo el día en que desembarcó la hueste de Hernán Cortés en las playas de Chalchicueyecan y comenzaron a construir su campamento provisional. Después de entablar contacto con los indígenas iniciando un intercambio de objetos por oro. Lo que sería un factor detonante, semanas más tarde, para tomar la decisión de fundar la Villa Rica de la Vera Cruz y que los integrantes de su cabildo, justicia y regimiento dieran nombramiento de capitán general y justicia mayor a Hernán Cortés, desvinculándolo de la autoridad del gobernador de Cuba y subordinándolo directamente a la del rey Carlos I.

Estas acciones se trataron de justificar ante los juristas del Consejo de Indias, según la voluntad popular fundamentada en la tradición de las Siete Partidas, un cuerpo normativo redactado en la Corona de Castilla, durante el reinado de Alfonso X (1252-1284), con el objetivo de conseguir una cierta uniformidad jurídica en su reino. Su nombre original era Libro de las Leyes, y hacia el siglo xiv recibió su actual denominación, por las secciones en que se encontraba dividida. Se redactaron, según las fuentes más antiguas, entre el 26 de junio de 1256 y el 28 de agosto de 1265 por una comisión compuesta por los principales juristas castellanos de la época, bajo la dirección personal de Alfonso X.

Estas leyes se encontraban vigentes en el reinado de los Reyes Católicos y de su nieto Carlos I. Y su interpretación podía indicar cuando las leyes vigentes podían anularse y adoptar nuevas normas, siempre y cuando fueran en beneficio de la Corona, fuente de legitimidad para sus súbditos y obligada a mantener el pacto de mutua ayuda entre el rey y sus hidalgos, aunque estuviesen separados por el Océano Atlántico.

Por otra parte, existe un documento fechado el 20 de mayo de 1519, en que Cortés firmó y emitió una merced de tierras como pago a los indígenas principales Tlamapanatzin y Atonaletzin por haberle mostrado un antiguo códice, con la que los dotó de forma vitalicia y hereditaria de las gubernaturas de sus pueblos. En este texto se asienta por primera vez, en opinión del escritor y antropólogo Luis Barjau en 1943, el mito de Quetzalcóatl relacionándole con Cortés y su contenido fue citado en el manuscrito “Real ejecutoria de S.M. sobre tierras y reservas de pechos y paga perteneciente a los caciques de Axapusco, de la jurisdicción de Otumba”, firmada por el rey Carlos I en 1526 y despachada en su Real Consejo de indias en 1537.

Si bien ha sido varias veces puesto en duda su autenticidad, este documento que se halla depositado en el volumen 1466 del Ramo de Tierras del Archivo General de la Nación en la ciudad de México, sería el primer documento europeo más antiguo que se conserva en México y que pudo ser emitido cuando Cortés ya ostentaba la autoridad como alcalde mayor y justicia mayor, por tanto, el cabildo de la Villa Rica ya estaría funcionando.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Se ha desempeñado como profesor de historia universal y de México, conferencista a nivel estatal, diseñador gráfico, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones educativas y empresas. También es diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros muchos reconocimientos a su labor en investigación y difusión de la cultura e historia universales. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus calzadas, puentes, alcantarillas, muros de contención y las poblaciones que atraviesan.

BIBLIOGRAFÍA:

Del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Introducción y notas por Joaquín Ramírez Cabañas, Tomo I, Editorial Pedro Robredo, México, D.F., 1939.

Martínez, José Luis. Hernán Cortés. Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1992.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

LAS SIETE PARTIDAS, LEYES DE LA ANTIGUA CASTILLA, Historia General, Miriam Martí:
https://historiageneral.com/…/las-siete-partidas-leyes-de-…/

EL PRIMER TEXTO EN ESPAÑOL EN AMÉRICA, Excelsior, 17 de julio de 2012, Virginia Bautista: https://www.excelsior.com.mx/node/848109

EL 22 DE ABRIL DE 1519 NO SE FUNDÓ EL AYUNTAMIENTO DE LA VILLA RICA DE LA VERA CRUZ, Facebook, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, abril 22 de 2018:

No es cierto que Veracruz, ni su cabildo, cumplan 500 años de existencia como se afirma, y hay pruebas históricas que desmienten la creencia de esa conmemoración en el Puerto de Veracruz


por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Ayer 10 de abril de 2019 se llevó a cabo esta conferencia que tuvo buena aceptación en la ciudad José Cardel, a pesar de algunos inconvenientes por la iluminación, el calor del día y un intento que se hizo por cancelar la realización de este evento. Dado que es una exposición bastante especializada totalmente fundamentada por fuentes históricas (de ahí su nombre: una historia documentada), me centré en los aspectos fundacionales de la historia de estas tres ciudades entre 1519 y 1868, así como los antecedentes previos a 1519 y los posteriores a 1609.

Contamos con la presencia de la síndica, dos regidores y personal del ayuntamiento del municipio de La Antigua, de maestros, medios de comunicación, guías de turistas y público en general que viajó desde otros municipios. Así, inicié expresando mi público agradecimiento para mis colegas investigadores, el ingeniero Luis Villanueva, el físico José Hernández Tellez y el investigador anónimo Uluapa Senior, cuyo material unido al mío, ayudaron como fundamento de esta exposición. Así como a mis valientes compañeros Ana María Andrade Rodríguez, Wenceslao García Hernández y Enrique Buenaventura Espinosa Romo, por su apoyo y su participación en innumerables expediciones, desde que fundamos el equipo EXESCR el 21 de agosto de 2016, si bien individualmente ya trabajabamos desde 2012.

Para los numerosos estudiantes que asistieron, se dio a conocer que la conquista militar y colonización españolas del continente, no comenzó en México sino que ya estaba muy avanzada en las islas Antillas, la costa norte de Venezuela y el istmo de Panamá. Por lo que cuando Hernán Cortés vino a Mesoamérica, ya estaban establecidos aproximadamente 20.000 europeos y muchos de sus expedicionarios se habían aclimatado y fogueado en Santa María de La Antigua del Darién y la conquista de Cuba, Jamaica y la Isla de La Española. También aprendieron que ya había ciudades y ayuntamientos funcionando en 1519, por lo que la Villa Rica solo fue el primero de la Nueva España y actualmente, probado por numerosos documentos posteriores a 1600, este cabildo ya no existe.

Para los adultos y personas interesadas en la historia, se enteraron de las particularidades del doble poder que han hecho que el cabildo de la actual ciudad de Veracruz haya sido confundido como algo que nunca fue: resultado de una supuesta mudanza. El estudio que realicé abarcando todos los documentos existentes, se centró en un análisis de la evolución de ese cabildo a partir de 1600, detectando que la Nueva Veracruz nació como ciudad por su título otorgado por el virrey conde de Monterrey pero sin cabildo, escudo de armas y jurisdicción territorial, cosa que automáticamente hubiese tenido de haberse realizado solo una mudanza como en 1525. Además, la corona española reconocía jurídicamente dos cabildos en las ciudades de Veracruz (hoy pueblo de La Antigua) y Nueva Veracruz (actual ciudad de Veracruz), diferenciados por sus máximas autoridades, el alcalde mayor y el castellano de San Juan de Ulúa como corregidor. Ese nuevo cabildo tuvo aprobados sus alcaldes ordinarios y ordenanzas hasta 1606, contradiciendo su supuesta mudanza, pues la ciudad de Veracruz los tenia vigentes desde 1547. Y su jurisdicción territorial fue aprobada hasta 1609, tras años de pleito con el fiscal del Rey y el cabildo de la Veracruz.

Esto abarca un periodo de 10 años de historia que no se menciona en Veracruz por apego a la tradición, a la voluntad del municipio o porque es innegable que no hubo mudanza de la ciudad ni del cabildo en 1600, y esta postura solo fue impuesta tras que el cabildo de Veracruz dejara de reunirse, recayendo la autoridad en el alcalde mayor, en espera de que se diesen las condiciones favorables para volver a convocar al cabildo. La división territorial de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja y el corregimiento de la Nueva Veracruz es la prueba irrefutable tanto en lo jurídico como en la cartografía, de la existencia, disputa y separación de ambas entidades municipales.

Abarqué también, el largo proceso de 1765 a 1804 que condujo a la desintegración de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja y a que no existiese ayuntamiento de La Antigua desde ese último año, hasta que el municipio fue nuevamente creado en 1868 y se eligieron nuevas autoridades en los años inmediatos. Por estas razones, ni La Antigua ni la actual ciudad de Veracruz son primer cabildo de América, ni de la Nueva España, ni de México, pues el cabildo fundado por Cortés en 1519 dejó de existir en 1607 porque no haber compradores a los puestos de regidor, tras la decadencia no solo demográfica sino también económica causada por la emigración de 1600. Esto nunca fue superado plenamente en el periodo del virreinato, pero la ciudad de Veracruz, reducida al pueblo de La Antigua, nunca perdió su título de ciudad.

Igualmente, finalicé señalando que no es verdad que no haya documentos ni fundamentos que refuten la tradición de 1969, de que la ciudad de Veracruz va a cumplir 500 años de fundación al igual que su cabildo por ser mudanza de la Veracruz. No es lo mismo no consultarlos o negarlos, a afirmar que no existan. Los documentos existen, han sido consultados y expuestos por investigadores académicos y no académicos, muchos están en el mismo Archivo Histórico de Veracruz o se mencionan en obras de historiadores veracruzanos del siglo XIX, que ya no se han editado y por tanto, no están al alcance del ciudadano sencillo.

La provisión real del 28 de marzo de 1600, que se ha tratado de desacreditar por no favorecer intereses actuales, no solo es válida sino que es mencionada frecuentemente en años y siglos posteriores a 1600, por ser la base legal con qué se solicitó la delimitación territorial para fundar el municipio de Veracruz en 1609. Con lo que su cabildo fue uno más en la lista de las 700 ciudades que los españoles fundaron en el continente entre 1492 y 1600. Y esto fue posible gracias a la rápida instauración desde 1494, del régimen del municipio libre de Castilla que sigue funcionando en toda América. Por tanto, el fundador de la actual ciudad de Veracruz, fue don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, quinto conde de Monterrey y no Hernán Cortes fallecido en 1547.

Considero que fue buena la respuesta del público adulto y esta no será la única conferencia que daré sobre este tema, ya hay solicitudes de que la imparta en otros municipios. Se que mucha gente se molestará en Veracruz, La Antigua y otros lugares, me insultarán como lo han hecho por años en esta red social e incluso querrán sabotear las demás presentaciones. Pero ayudar a que se actualice nuestra historia y abandonemos viejos mitos, que han ayudado en la practica a fomentar despojos territoriales, monopolización de recursos, prestar deficientes servicios turísticos y una usurpación de la memoria histórica de lugares con mayor antigüedad, es una causa que cualquier ciudadano como persona ética tiene todo el derecho de realizar sirviendo así no a los intereses de los municipios, sino al bien común de todos los mexicanos.

Agradezco al contador José Cruz Lagunes Sánchez, presidente municipal de La Antigua, a mi gran amigo el arquitecto Fernando Escobar y otros, por su decidido apoyo en Cardel para que se realizara esta conferencia, en estos días difíciles en que se manejan tantos intereses y la veracidad histórica es relegada convenientemente.

Así como a los miembros del cabildo que asistieron, dedicando unas horas de su valioso tiempo. Igualmente a los maestros que llevaron a sus alumnos, a mis muchos amigos dedicados a múltiples actividades profesionales y no profesionales, que viajaron desde los municipios de Boca del Río, Veracruz, Puente Nacional, Emiliano Zapata y Actopan para acompañarme y darme su apoyo. Así como a quienes, a través de Facebook, Whatsapp y por mensajes SMS, no solo en México sino en España y otros países americanos, siguen mi trabajo y me escribieron ayer para manifestar su apoyo a este humilde comunicólogo investigador.

Me despido de ustedes, deseándoles que pasen un feliz día… ¡Bénditos sean todos!

EN EL RÍO DE LA ANTIGUA NO ENTRABAN BARCOS OCÉANICOS DESDE EL SIGLO XVI


Texto/Imagen:
por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

A raíz de mis recientes viajes a la zona de La Antigua, varias personas me pidieron les corroborara si era cierto que en el río Huitzilapan o de La Antigua entraban barcos, que si esta imagen que circuló mucho en la década de 1990 representaba este hecho y que si Hernán Cortés los amarraba en ceibas, como todavía hoy, casi 5 siglos después, se sigue contando en el pueblo de La Antigua. Les comparto una síntesis de las respuestas que encontré al respecto:

1) El río de La Antigua en 1519 era aproximadamente el doble de ancho de lo que se percibe visualmente en la actualidad frente al pueblo. Igualmente su desembocadura era un poco mayor, pero aun así, insuficiente para permitir la entrada segura de naves diseñadas para la navegación océanica. Las carabelas solían desplazar entre 100 y 150 toneladas de peso (ejemplo: La Niña y la Pinta en 1492), una nao como la Santa María alrededor de 224, los galeones de la Armada Invencible en 1588 de 800 a 1.000 y el galeón de la Nao de China hasta 2.000.

El río es dificultado por la formación de bancos de arena en suelos de pendiente plana o suavemente ondulado, que son disueltos y depositados en la barra. Así, una nave océanica tendría reducidas posibilidades de entrar pero muchas más para quedar encallada, por la naturaleza cambiante del fondo y navegar además contra corriente y con vientos no siempre seguros para lograr el impulso a vela.

También influye poderosamente la escasa profundidad, cuando en determinados meses, el río recibe menos agua. Sin embargo, esto permitió el paso de Cortés al pueblo de Huitzilapan en 1519. Este hecho es constatado desde la tercera fundación de la Villa Rica de la Vera-Cruz en 1525 y reflejado en testimonios como el de Fray Alonso de la Mota y Escobar, obispo de Tlaxcala, que visitó la Nueva Veracruz y Veracruz La Antigua en 1609:

“… fui a dar a la boca del río de la Vera, que es de extremada agua, y lleva poca agua en tiempo de seca, de suerte que se vadea bien a caballo.”

Hoy en día, incluso los lancheros de La Antigua tienen cuidado al navegar en determinados sectores del río, a fin de no encallar sus embarcaciones. La mercancía que se trasladaba desde San Juan de Ulúa en el siglo XVI, entraba en embarcaciones de aproximadamente 60 toneladas y se trasladaban a otras de fondo plano a los embarcaderos ya río adentro, situados frente al cerro de la actual congregación de José Ingenieros y no al área actual ocupada por palapas y restaurantes. La zona propicia para desembarcar e incluso para construir puentes, era cerca de la confluencia del río San Juan con el Antigua.

El no ingreso de naves océanicas se puede comprobar innegablemente también por la inexistencia de muelles y muros de piedra, propios de un puerto de altura.

2) La imagen que se presenta, ha sido usada repetidas veces en la década de 1990 y la de 2000, para representar la entrada de la flota de Cortés al río Huitzilapan en 1519, conducida por el piloto mayor Antón de Alaminos, justificando el parecido del paisaje con la costa veracruzana por las palmeras y cerros.

Sin embargo, la realidad es muy diferente. Se trata de un grabado en placa de cobre hecho por el holandés Jan Karel Van Beecq Donato (1638-1722) títulado “Puerto de St. Santiago en la isla de Cuba” y se ha utilizado, a su vez, para ilustrar la precipitada salida de la flota de Hernán Cortés del puerto de Santiago de Cuba, el día 18 de noviembre de 1518. Aún así, Cortés tuvo que reaprovisionar sus naves y reclutar más hombres en otros puertos antes de abandonar definitivamente la isla el 10 de febrero de 1519.

Esta práctica de utilizar imágenes para referenciar visualmente eventos y hechos del pasado, basados en las formas y detalles gráficos, más no en su veracidad histórica, ha sido una práctica muy común que se extiende a litografías, fotografías, dibujos, óleos, acuarelas y pinturas murales; dando origen a veces a confusiones que duran siglos y que resultan difícilmente digeribles por la generación que recibe la aclaración.

3) La Villa Rica de la Vera Cruz se fundó en la depresión de un terreno rodeado de médanos de arena, donde la población indígena vivía en la parte alta para protegerse de los vientos y las crecidas anuales del Huitzilapan. Imprudentemente, los españoles construyeron demasiado cerca del río en la parte baja, sin aplicar las soluciones de la experiencia indígena. Las dimensiones del pueblo habitado por el máximo de 200 europeos que llegó a poseer hacia 1599, abarcaba apenas 4 cuadras. Este reducido espacio contenía la Plaza Pública, la Casa de Contratación o Aduana (la hoy erróneamente llamada “Casa de Cortés”), la casa del Cabildo y la Atarazana. A partir de la Casa del Cabildo que aun existe, se puede notar un desnivel de casi 1.20 metros que baja hacia el río, cuyas orillas hacia 1950 tocaban el espacio ocupado por la famosa ceiba cercada de cadenas.

Esta proximidad con el río fue -entre otros factores- lo que hizo devastador el paso del huracán del 2 de septiembre de 1552, aunque el pueblo fue igualmente afectado el 17-18 de septiembre de 2010 por el huracán Karl a pesar de los cientos de metros de terreno rellenado y ganado a las aguas. Por ubicarse en terreno más alto, el cuartel de los Lanceros de Veracruz sufre menos de este inconveniente.

La presencia de basamentos de hasta 1.30 metros sobre el nivel del piso en las casas del Cabildo y de Contratación, señalan su construcción posterior a 1550, para protegerse de las crecientes y descartan totalmente su relación con Hernán Cortés, que falleció el el viernes 2 de diciembre del año 1547 en Castilleja de la Cuesta y de quien no se han encontrado registros de que haber tenido posesión de algún solar o fundo en Veracruz La Antigula.

La ausencia de naves océanicas descarta casi todo el discurso que muchos guías e informadores turísticos -las excepciones son una honrosa minoría- transmiten a los visitantes sobre esta temática y sin apoyo de fuentes documentales que avalen sus afirmaciones:

1. La Antigua nunca fue ni poseyó instalaciones de un puerto océanico, era un puerto fluvial, que tampoco fue una obra excepcional sino bastante modesta para los canones de la época.

2. Los embarcaderos se hallaban mucho más al oriente del río y de ellos, ya no quedan vestigios.

3. La “Casa de Cortés” fue en realidad la Casa de Contratación o aduana construida convenientemente después de la trágica experiencia del huracán de 1552 y por ello el camino real de Veracruz a México se construyó en la calle frente a ella, que hoy es la Avenida Independencia.

4. La gran ceiba de donde aseguran Cortés amarraba sus barcos, es tremendamente improbable que tuviese 500 o más años de antigüedad en un área que fue ocupada y devastada frecuentemente por el río. Si bien, estos árboles son centenarios, la única ceiba grande cuya edad se conoce con precisión es la Ceiba de la Libertad, que fue sembrada en San Germán (Puerto Rico) el 19 de febrero de 1888.

El 12 de mayo de 2018 encabecé la expedición del “Camino Real de La Antigua a La Ventilla”, donde a lo largo de 7 días, junto con Ana Maria Andrade Rodríguez, Enrique Espinosa y don Wenceslao García Hernández, miembros del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), navegamos desde el pueblo de La Antigua hasta salir al mar y navegar hasta los arroyos de Río Medio y Río Grande, con la finalidad de realizar batimetrías (mediciones de profundidad) de estas vías de agua y caminamos decenas de kilómetros por el viejo camino real desde La Antigua hasta donde este sendero se une con el camino real abierto por el Consulado de Veracruz en 1803 en el pueblo de Puente Nacional. Todo para realizar el mapeo de esta vieja ruta, documentarla y constatar su estado actual, lo mismo que hice junto con Ana María en diciembre de 2017, caminando los 150 kilómetros del camino real entre Veracruz, Xalapa y Perote.

Durante la navegación del día 12, logramos constatar mediante el método de sondaleza, que en las proximidades de la confluencia del río Chico, se alcanzan apenas 90 centímetros de profundidad y 2.50 metros frente a José Ingenieros. En la bocana se registraron 2 metros y 1.50 metros en el alfaque, el gran banco de arena o barra que se forma en la desembocadura.

Estas profundidades aún pasados casi 500 años, siguen siendo claramente insuficientes para que un barco de 300 o 500 toneladas, de los que se usaban en el siglo XVI, pudiese entrar al río. Las barcazas de 60 toneladas podía entrar solo descargadas y con mucha dificultad.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Se ha desempeñado como profesor de historia universal y de México, conferencista a nivel estatal, diseñador gráfico, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones educativas y empresas. También es diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros muchos reconocimientos a su labor en investigación y difusión de la cultura e historia universales. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus calzadas, puentes, alcantarillas, muros de contención y las poblaciones que atraviesan.

BIBLIOGRAFÍA:

Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

Trens Marentes, Manuel. Bartolomé, HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Mari Mut, José Antonio. EL ÁRBOL DE CEIBA. © edicionesdigitales.info 2015.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

VAN BEECQ – PORT ST JACQUES EN CUBA ISLAND. JPEG, Wikipedia:https://commons.wikimedia.org/…/File:Van_Beecq_-_Port_St_Ja…

HISTORIA DE LOS LANCEROS DE VERACRUZ Y SU CUARTEL EN LA ANTIGUA, Facebook.com/Notes, L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, Jueves 5 de mayo de 2016: https://www.facebook.com/…/historia-de-lo…/10153652385855975

Detalles históricos de la invasión norteamericana de 1847, en sitios de Veracruz


Por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 29 de marzo de 1847 finalizó el sitio con bombardeo sobre la ciudad amurallada de Veracruz, por parte del ejército estadounidense al mando del general Winfield Scott, en la segunda etapa de la Primera Intervención de Estados Unidos contra México. Con la finalidad de acortar la costosa guerra iniciada el 24 de abril de 1846 con el enfrentamiento en Rancho Carricitos, se planeó ocupar la Ciudad de México con un ejército que avanzaría desde Veracruz siguiendo la Ruta de Cortés. Al comenzar el mes de abril, los invasores iniciaron su marcha hacia el altiplano dejando una guarnición.

El 11 de abril ocuparon el pueblo de Plan del Río teniendo encuentros esporádicos con las guerrillas y tras haber ocupado la estratégica posición del Puente Nacional, único paso seguro del río La Antigua. Las guarniciones y artillerías mexicanas se replegaron para unirse al veterano Ejército del Norte y a las tropas y guardias nacionales de las ciudades y pueblos que respondieron a la llamada de defender la soberanía nacional, bajo el mando del presidente y general en jefe Antonio López de Santa Anna.

Los choques entre cuerpos de exploradores de ambos ejércitos se sucedieron hasta que el 17 de abril se inició formalmente la batalla. Al avance de aproximadamente 10.000 estadounidenses con 30 cañones, se opusieron casi igual cantidad de mexicanos con 40 piezas, distribuidos a lo largo del viejo camino real de Veracruz a México, en la meseta que separa los pueblos de Plan del Río y Cerro Gordo. En el Cerro del Telégrafo, la unión de los caminos reales viejo y nuevo,así como en la ranchería de Cerro Gordo y alrededores. A pesar de la escasez de comida, los errores tácticos de Santa Anna y lo accidentado del terreno para lanzar cargas de caballería, los soldados mexicanos combatieron con gran bravura encontrando la misma respuesta en los norteamericanos.

Tras ser rechazadas las fuerzas invasoras hacia el Cerro de La Atalaya, los mexicanos reforzaron sus baterías de cañones y movieron sus batallones para cubrir los flancos. Por su parte, los estadounidenses buscaon caminos para rodear la posición mexicana y se reagruparon tras fracasar el ataque del general Pillow contra las tres baterías al pie de la meseta.

Al amanecer del 18, el bombardeo desde La Atalaya y el ataque simultáneo de tres columnas, sometieron a dura presión a la defensa mexicana durante varias horas, hasta romperla y hacerla huir en desbandada cuando la brigada del general Shields le cortó la retirada en el camino hacia la ciudad de Xalapa. Las tropas de refuerzo que venían desde aquella, se unieron a la desordenada retirada y las victoriosas baterías en la meseta, se vieron obligadas a rendirse cuando se confirmó la caída del Cerro del Telégrafo, centro del dispositivo militar mexicano. El general Santa Anna y su Estado Mayor salvaron la vida huyendo por las barrancas del río Grande del Plan para llegar a su hacienda en el Encero.

La derrota mexicana se saldó con 1000 muertos y heridos, y más de 3000 prisioneros, muriendo muchos generales y oficiales entrenados, más la perdida de toda su artillería y pertrechos. Los invasores pagaron la victoria con menos de 100 muertos y 365 heridos, pero muchos de sus oficiales quedaron gravemente heridos.

Con la destrucción del único ejército de linea que México tenia organizado entre Veracruz y la capital, se abrió paso al invasor hacia las ciudades de Xalapa y Puebla, capturando sin batalla la gran fortaleza de San Carlos de Perote. Este avance no estuvo exento de más sangrientas batallas libradas por las valientes guardias nacionales y los batallones de línea sobrevivientes. Hasta que la guerra finalizó con la firma del Tratado de Guadalupe-Hidalgo el 2 de febrero de 1848, con la perdida de más de 2,100,000 kilómetros cuadrados del territorio que México poseía en 1821 y la muerte de más de 6.000 nacionales y 13.000 estadounidenses

BREVE HISTORIA DOCUMENTADA DE LAS FUNDACIONES DE LAS CIUDADES DE VILLA RICA, VERACRUZ Y NUEVA VERACRUZ CON SUS ESCUDOS DE ARMAS


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 18 de febrero de 1519 zarpa del cabo de San Antón en la isla de Cuba, una armada española compuesta aproximadamente por 11 naves, 550 hombres expedicionarios, entre los que se contaban 32 ballesteros y 13 escopeteros, más 110 marineros, 12 mujeres europeas, 200 indios taínos de ambos sexos y varios esclavos africanos, 16 caballos, 14 cañones y muchas municiones, al mando del capitán general extremeño Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (1485-1547) y guiada por el piloto mayor Antón de Alaminos (1482-1520). Eran un conglomerado de todas los reinos de la peninsua Ibérica y otras nacionalidades, de las más distintas profesiones y solo algunos eran soldados profesionales. Solo un 20% procedía del reino de Castilla La Vieja y un 13% de Extremadura, contándose también portugueses, griegos, sicilianos y venecianos.

El jueves santo 21 de abril, arribaron al puerto natural de aguas profundas de San Juan de Ulúa, en la tierra que, desde 1518 con la expedición de Juan de Grijalva, llamaban Santa María de las Nieves de la provincia de Ulúa. Al día siguiente desembarcaron en las playas de Chalchicueyecan frente al islote de Tecpan Tlayácac (hoy San Juan de Ulúa) y comenzaron a construir un campamento de chozas e iniciaron comercio con los indígenas. Siendo además abastecidos de alimentos y obsequiados por los mexicas por unas semanas.

LA VILLA RICA DE LA VERA CRUZ

Después de diversos sucesos y discordias entre expedicionarios, muriendo 35 de ellos a causa de las heridas recibidas en la batalla de Centla en Tabasco, el hambre cuando se retiraron los mexicas y enfermedades propias de la costa veracruzana, aproximadamente entre el 20 y 25 de mayo de 1519 fundaron el cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz. Fueron elegidos como alcaldes ordinarios Alonso Hernández Portocarrero (amigo de Cortés) y Francisco de Montejo (leal a Diego de Velázquez), nombraron como regidores a Alonso de Ávila, a Pedro y Alonso de Alvarado y a Gonzalo de Sandoval. Se nombraron alguacil mayor a Juan de Escalante, capitán de entradas también a Pedro de Alvarado, maestre de campo a Cristóbal de Olid, alférez real a Fulano Corral, procurador general a Francisco Álvarez Chico, tesorero a Gonzalo Mejía, contador también a Alonso de Ávila, alguaciles del real a Ochoa Vizcaíno y Alonso Romero, y como escribano a Diego Godoy, todos ellos partidarios de Cortés. Este último fue nombrado justicia o alcalde mayor del territorio y capitán general de la fuerza armada.

Este acto de fundación, que se realizó solo en forma jurídica o en actas sin tener la Villa Rica un asentamiento definitivo, fue en realidad una maniobra diseñada para liberar a Cortés de la autoridad del teniente de gobernador de Cuba, Diego de Velázquez y permitirle quedarse con el mando de la armada, a través de depender de la autoridad local de un cabildo formado por sus soldados, aparentemente deseosos de poblar la tierra, pues Cortés carecía de facultades legales para realizar este acto. Si bien, en su instrucción recibida el 23 de octubre de 1518 del propio Velázquez, podía desobedecer siempre y cuando consultara con la gente importante embarcada en la expedición, la cual estaba formada precisamente por partidarios suyos a fin de controlar las acciones del mismo Cortés.

Pero usando su experiencia como escribano en Cuba y conocimientos de leyes, Cortés justificó en la Ley de las Siete Partidas, el desobedecer la instrucción de Velázquez, pues esta iba en contra de los intereses de la misma corona, a cuya autoridad se subordinaba directamente a través de su obediencia a la autoridad local e inmediata del cabildo, que le confirmó su puesto militar y le dio además, el de máxima autoridad judicial.

La Villa Rica de la Vera Cruz al nacer no era una ciudad, sino una villa, con categoría mayor al de un pueblo español pero menor al de las poblaciones que poseían título de ciudad y escudo de armas, privilegios que solo el rey podía otorgar, con el paso de los años, como premio a los servicios prestados a la corona. En mayo de 1519, era en realidad un campamento de carácter militar del que no han quedado vestigios. Al momento de su fundación constituyó el primer cabildo del primer pueblo español del futuro virreinato de la Nueva España, que fue instituido en 1535. Y el segundo de la América Continental, puesto que ya estaba funcionando desde el 20 de septiembre de 1510, el de Santa María de La Antigua del Darién fundado por Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa en la frontera de los países hoy conocidos como Colombia y Panamá.

El 20 de mayo de 1519, es la fecha en que Cortés firmó y emitió una merced de tierras como pago a los principales indígenas Tlamapanatzin y Atonaletzin por haberle mostrado un antiguo códice, con la que los dotó de forma vitalicia y hereditaria de las gubernaturas de sus pueblos. Siendo este el primer documento europeo más antiguo que se conserva en México y que pudo ser emitido cuando Cortés ya ostentaba la autoridad como alcalde mayor y el cabildo de la Villa Rica, por lo tanto, ya estaba fundado. Al desconocerse el día exacto de la fundación, este dato sirve como referencia. Lo que sí es totalmente erróneo es considerar el 22 de abril como día de fundación, pues en esa fecha solo se hizo el desembarco e inició la construcción de su campamento provisional, como señalan los principales cronistas de Indias.

Tras contactar varias veces con los mexicas enviados por Moctezuma Xocoyotzin y la negativa de este a no recibirlos en Tenochtitlan, ya no les enviaban alimentos. Ante el ofrecimiento por parte de Xicomecóatl, cacique del señorío de Zempoala, de reabastecer a su tropa y temiendo una abierta rebelión de los partidarios de Velazquez, envía la flota a la bahía frente a Quiahuiztlan y con el ejército de tierra emprendió el viaje hasta aquella ciudad mesoamericana a finales del mes de mayo, tras abastecerse precariamente enviando a sus soldados a la zona de Cotaxtla. Siendo su ruta, la del primer ejército europeo transitando por las tierras del país hoy llamado México. Así, visitó los pueblos de Huitzilapana y Oceolapan, para entrar el 1 de junio a Zempoala y al anochecer del 3 se reunió con sus naves en la bahía.

Establecieron un nuevo campamento y el 20 de junio se redactó el segundo documento español más antiguo de Mesoamérica que se ha conservado, el pedimento que hicieran los vecinos-expedicionarios y naturales de la Villa Rica de la Vera Cruz a su cabildo, a través del procurador Francisco Álvarez Chico, apoyando la estrategia de Cortés al enviar a los dos alcaldes ordinarios a procurar el favor del rey Carlos I para su causa y hacer efectivas varias mercedes para los habitantes de Villa Rica

En el mes de julio, se realizó en el cercano Quiahuiztlan una reunión de más 30 pueblos indígenas de la región, para formar una alianza militar contra los mexicas. Logrado esto, asegurados ya abastecimientos, mano de obra y guerreros, se procedió a fundar físicamente la Villa Rica de la Vera Cruz. En este nuevo sitio, hoy conocido solo como Villa Rica en el municipio de Actopan, se levantaron los edificios de la Villa Rica de la Vera Cruz (fortaleza, iglesia, atarazanas, etc).

El 10 de julio se redactó la Carta del Cabildo a sus Majestades, que hoy se usa como si fuera la Primera Carta de Relación de Hernán Cortés (todavía perdida o inexistente) y el 26 partieron los procuradores hacia España. El 16 de agosto, europeos e indígenas se concentraron en Zempoala para iniciar la marcha hacia Tenochtitlan.

El 4 de julio de 1523, el rey Carlos I le otorgó el Título de Ciudad y Escudo de Armas, requisitos indispensables para que la villa fuese elevada al rango de ciudad y en premio por los servicios prestados desde 1519 a la corona española. En este documento se detalla la composición del escudo de armas: “Y por que la dicha Villa sea más noblecida y honrada, tuvimos por bien, y por la presente vos hacemos merced y señalamos, y queremos que tengan por sus armas conocidas, un escudo el medio de él a la parte de arriba un castillo dorado en campo verde, y el otro medio a la parte de abajo dos columnas blancas que son divisas de mí, el Rey, en campo azul, con letra que dice Plus Ultra, y en el alto del escudo una cruz colorada, y por orla de él trece estrellas azules en campo dorado en un escudo a tal como este”.

Al aprobarse, se convirtió en la diecisieteava ciudad española legalmente reconocida en América, tras las catorce que fueron honradas con los mismos privilegios en la isla de La Española (hoy República Domínicana/Haití) el 7 de diciembre de 1508, más Santa María de La Antigua del Darién y Panamá del Sur de Castilla del Oro, que los obtuvieron respectivamente el 20 de julio de 1515 y el 15 de septiembre de 1521.

LA CIUDAD DE VERACRUZ

Debido a lo inadecuado de la bahía para proteger a las naves de los fuertes vientos del norte y cumpliendo la orden dada por Hernán Cortés antes de partir a la expedición de las Hibueras en 1524, siendo gobernador y capitán general de la Nueva España, los últimos 100 vecinos españoles que radicaban en la Villa Rica, la abandonaron para fundar un nuevo asentamiento en la orilla izquierda del río Huitzilapan en diciembre de 1525. Se hizo en la parte baja del pueblo de Huitzilapan que conocían desde 1519.

Siguiendo la costumbre española, la ciudad ya no se llamará Villa Rica de la Vera Cruz, sino únicamente Veracruz, hecho que queda ratificado en la real cédula que confirma el Título de Ciudad con el nuevo nombre en 1527.El cambio se debe no solo a la nueva ubicación, sino porque el asentamiento ya ostenta categoría de ciudad desde 1523, abandonando la de villa que poseía el día de su fundación en 1519.

El gobierno de la ciudad de Veracruz se constituyó como una alcaldía mayor bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de la Ciudad de México, Posteriormente, en 1530 se emitió la cédula real que ordenaba instituir la Casa de Contratación en la Veracruz, dependiente de la Casa de Contratación fundada en la ciudad de Sevilla en 1503. Las ordenanzas del Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Veracruz fueron emitidas en 1547 y confirmadas en 1549 por el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco.

Tal corporación municipal la conformaban un alcalde mayor, cuatro regidores, dos alcaldes ordinarios y los alguaciles mayor y menor, además del alférez real o portaestandarte. El territorio de esta alcaldía mayor comprendía en 1587, al norte y al oeste hasta La Ventilla (hoy Puente Nacional), colindando con la alcaldía mayor de Xalapa. Al sur hasta el río Alvarado y cerca de la ciudad de Medellín. Al este con el Golfo de México y, abarcando desde el 31 de julio de ese mismo año, la fortaleza de San Juan de Ulúa y el poblado conocido como Buitrón o Ventas de Buitrón, donde radicaban temporalmente los marinos de la flota mientras duraba la descarga de mercancías. Este era el territorio municipal bajo la jurisdicción de la ciudad de Veracruz y de su alcaldía mayor, fue en su momento, el primer municipio de la Nueva España. El primer municipio de América Continental fue el de la ciudad de Panamá del Sur de Castilla del Oro, que fue autorizado el 15 de septiembre de 1521.

La flota española amarraba en Ulúa y en grandes barcas trasladaba las mercancías hasta la desembocadura del río Huitzilpan, donde eran transbordadas en lanchones de fondo plano hasta los embarcaderos fluviales de la ciudad, debido a la escasa profundidad y al peligroso gran banco de arena (alfaque) que se forma en la bocana del río. Se almacenaban en la Casa de Contratación (hoy erróneamente llamada “Casa
de Cortés”) y de ahí emprendían el viaje hacia la Ciudad de México por el camino real que se comenzó a construir a partir de 1565.

LA CIUDAD DE NUEVA VERACRUZ

Entre 1530 y 1597, la ciudad fue azotada por violentos huracanes –destacando el del 2 al 4 de septiembre de 1552- e inundaciones, que sumadas a las desfavorables condiciones climáticas y ambientales, hicieron constantes las peticiones de cambiar la ciudad a un sitio más propicio como el Hato de doña María e inclusive tan lejos como El Encero. Pero no fueron atendidas, así la ciudad continúo creciendo alcanzando su máximo esplendor hacia 1580, año en que el alcalde mayor Alvaro Patiño mandó a hacer un informe extenso de como era su alcaldía mayor y la ciudad de Veracruz, como parte de la Relación Geográfica de Nueva España que el virrey Martín Enríquez de Almansa ordenó elaborar para informar lo mejor posible al rey Felipe II sobre la naturaleza de sus dominios en Nueva España. Entre 1526 y 1599 se registraron casi 60 naufragios de la flota de la carrera de Indias en su viaje de España a San Juan de Ulúa.

El 10 de marzo de 1597, don Gaspar de Zúñiga y Acevedo Velasco, quinto virrey conde de Monterrey, ordenó que los jueces de la Real Hacienda y la caja de caudales a su cuidado se trasladaran a las Ventas de Buitrón y que la descarga de la flota se hiciera directamente se hiciera directamente ahí, sin enviarlas a la ciudad de Veracruz, a fin de reducir la gran corrupción administrativa que imperaba. El 30 de agosto del mismo año, arribó la flota del general Pedro Menéndez Márquez, siendo la primera en descargar según la nueva disposición. En 1598 el rey Felipe II ordenó mudar la ciudad de Veracruz a la costa frente a San Juan de Ulúa, atendiendo solo a intereses comerciales y sin tomar en cuenta el bienestar a la población.

Entre 1598 y 1599, el contador real Antonio de Cotrina envió a los reyes Felipe II y Felipe III dos informes desaconsejando mover ciudad de Veracruz, por la falta de defensas y edificios apropiados, más el ambiente muy insalubre y otros inconvenientes que harían extraordinariamente costoso levantar la ciudad. El 7 de enero de 1599 los oficiales reales informaron en un memorial al rey Felipe III, de la corrupción y contrabando de mercancías que se sufría en San Juan de Ulúa.

Ante la oposición de un sector popular compuesto por los vecinos y comerciantes de la Veracruz, el rey cambió la política de traslado forzozo promovida por el anterior monarca Felipe II, a una de emigración voluntaria, delegando al virrey dar seguimiento al proceso, que hizo nacer una nueva ciudad en condiciones muy inusuales a diferencia de las fundaciones realizadas en el siglo XVI.

Así, al continuar la oposición al traslado pero radicando ya la Real hacienda en las Ventas de Buitrón, el 28 de marzo de 1600, el virrey conde de Monterrey emitió la provisión real que otorgó título de ciudad e iguales derechos, privilegios y preeminencias que los que gozaba ciudad de Veracruz al pueblo de Buitrón, rebautizándolo como Nueva Veracruz y que fue poblado a lo largo de mucho tiempo, con 200 vecinos de la ciudad de Veracruz, dejándola casi despoblada de europeos. Los migrantes se llevaron no solo sus familias, sino los materiales de construcción de muchas de sus casas, provocando quejas por parte de la autoridad local. Se fueron los comerciantes pero permanecieron el cabildo de Veracruz y el alcalde mayor.

Para asegurar y alentar el crecimiento de la Nueva Veracruz, pues había el temor de que no sobreviviese por las condiciones adversas enlistadas anteriormente por Antonio Cotrina, enfrentado además entre la oposición de los vecinos de Veracruz y cumplir el edicto de Felipe II, el virrey conde de Monterrey decidió conciliar ambos intereses creando una “replica jurídica de la ciudad de Veracruz” en la Nueva Veracruz, pues ninguna población nacía poseyendo título de ciudad, a fin de que los comerciantes hallasen las mismas condiciones que tenían a orillas del río Huitzilapan y continuasen con su actividad generadora de riqueza. Al hacerlo, esta copia de la ciudad de Veracruz, que seguía existiendo con su cabildo y no estaba despoblada, nació sin cabildo, sin jurisdicción municipal y sin escudo de armas, pues su título de ciudad en 1600 no lo solicitaba al rey. En cambió nacía bajo la autoridad de la ciudad de Veracruz, en cuyo territorio estaba edificada. Tratando de prevenir futuros conflictos, que a final de cuentas se dieron, el virrey ordenó en el título de ciudad, que la Nueva Veracruz respetase a la Veracruz “tomando principio del servicio” y exhortaba a que la Veracruz, no la Nueva Veracruz que apenas estaba naciendo sobre el papel, “en cuanto sea posible la dicha ciudad sea favorecida y honrada, y atento a su antigüedad y a los buenos y leales servicios de de ella he recibido, se conserve y perpetúe su nombre”.

A los regidores de Veracruz se les dio la opción de mudarse a la Nueva Veracruz y poder ejercer allá su cargo en ambas ciudades. Dado que el cargo de regidor se compraba o era designación real, se trataba de una medida temporal para asegurar la estabilidad de la autoridad en la segundad ciudad sin violar los derechos, privilegios y preeminencias de la ciudad de Veracruz, que fueron confirmados por el rey. En los años siguientes, tal como estaba previsto, la Nueva Veracruz tendría que separarse jurídica y territorialmente de su ciudad madre Veracruz, con la que coexistió durante muchos años.

El 1 de enero de 1601, siguiendo las instrucciones del título de ciudad, se inauguró el cabildo de la Nueva Veracruz, conformado por el castellano de la fortaleza de San Juan de Ulúa, Gonzalo Monroy, en calidad de justicia mayor, los regidores fueron el contador real Cotrina. Los regidores de Veracruz y Nueva Veracruz por mandato real, el tesorero Coco Calderón, don Gerónimo Hernández Lucian y Esteba Sauli Rapalo, quien fuera alférez mayor en la ciudad de Veracruz, fue autorizado el 15 de julio de 1600, para que pudiera radicar también en la Nueva Veracruz y ocupando el mismo cargo en el recién fundado cabildo.

La ciudad de Veracruz siguió funcionando como alcaldía mayor pero la de Nueva Veracruz se estableció como un corregimiento, siendo su cabildo independiente del que regía en la ciudad de Veracruz y sus primeros alcaldes ordinarios fueron elegidos hasta que aquella corporación municipal se emitió su autorización el 22 de noviembre de 1606.

En 1607 la Nueva Veracruz invocó hacer efectivos los privilegios que le otorgaba su título de ciudad emitido en 1600 y poseer territorio propio, prosiguiendo el trámite en 1608 (VER IMAGEN Y PRIMER RECUADRO AMARILLO) donde su cabildo ejerciera su autoridad y cobro de impuestos. El 27 de marzo de 1607, el virrey Juan de Mendoza, marqués de Montesclaros, ordenó al cabildo de la Nueva Veracruz proponer los limites de 5 leguas a la redonda para su jurisdicción como ciudad (RECUADRO AZUL).

Así, entre el 20 y 23 de diciembre de 1608 (SEGUNDO RECUADRO AMARILLO), don Gerónimo Farfán, maestro mayor de San Juan de Ulúa, hizo las mediciones y se colocaron varas y mojoneras para fijar los límites territoriales de la Veracruz y la Nueva Veracruz y en presencia de sus dos cabildos (PRIMER RECUADRO ROJO). La frontera norte fue fijada en el río Grande y todo fue aprobado por el virrey Luis de Velasco el 6 de mayo de 1609 (SEGUNDO RECUADRO ROJO), naciendo en esta fecha el actual municipio de Veracruz, que también por esta razón, no puede ser el primero de América o de América Continental, pues para 1609 ya existían más de 200 poblaciones con título de ciudad en el continente americano, siendo Santo Domingo en la isla de La española la primera de ellas.

En 1609 el cabildo de Veracruz dejó de reunirse por falta de compradores a los puestos de regidores, pues los regidores de doble poder en ambas ciudades ya habían muerto. Adquirir el puesto ya no era redituable económica y socialmente debido al casi total despoblamiento de su comunidad española. La autoridad continúo siendo ejercida, como había sido desde muchos atrás en el siglo XVI, por el alcalde mayor. Todo esto quedó atestiguado por la visita del obispo de Tlaxcala en noviembre del mismo año.

Aunque el cabildo veracruzano conservó el derecho de volver a reunirse, este evento fue aprovechado por el cabildo de la Nueva Veracruz para declararlo definitivamente extinto y asumir ante el rey de España, que la Nueva Veracruz era la misma ciudad fundada en 1519 y que se había mudado en 1600, lo cual era desmentido por la reciente delimitación territorial, la muerte de los regidores de doble poder y porque la Veracruz conservaba su título de ciudad y territorio pese a no tener cabildo por un tiempo. Tras 6 años de acusaciones y replicas por ambas partes, el rey Felipe III terminó por reconocer estas pretensiones en la ratificación del título de ciudad del 19 de junio de 1615, eligiendo nuevamente lo que más conviniese a los intereses de la corona.

En 1610, Veracruz y Nueva Veracruz entraron nuevamente en conflicto porque la segunda invadió la jurisdicción municipal de la primera, a la cual pertenecía (RECUADRO VERDE). Aunque el virrey ordenó que se respetasen las jurisdicciones, el corregidor de Veracruz manifestó que existía resentimiento por parte de la Veracruz por haberle segregado pueblos a su jurisdicción.

El 20 de junio de 1618, Alonso de Aybar, procurador de la Nueva Veracruz obtuvo en Madrid una copia de la cédula real del 4 de julio de 1523, y entre 1621 y 1635, se tramitó y autorizó que esta ciudad pudiese usar como propio el escudo de armas de la ciudad de Veracruz original, pese a que esta seguía poblada. En 1935, el historiador Juan Klünder y Díaz Mirón publicó su interpretación de ese escudo de armas, ahora con nuevos elementos gráficos añadidos al de 1523, sintetizando su significado heráldico como “Vera-Cruz, refugio en Indias del poderío hispano en ultramar”. De esta forma, la ciudad de Nueva Veracruz se adjudicó el escudo de armas de la Veracruz para legitimar aun más su pretensión de presentarse como la ciudad que se había mudado y no como una ciudad descendiente de otra más antigua en el tiempo.

CAMBIOS EN LOS SIGLOS XVII Y XIX

Entre 1609 y 1763, la ciudad de Veracruz irá decreciendo en importancia. En cambio, su alcaldía mayor de Veracruz La Vieja creció territorialmente al agregársele el corregimiento de Misantla, a donde se trasladó el alcalde mayor por un tiempo. Sin cabildo, con un minimo de españoles y sin la presencia del alcalde mayor, la Veracruz se convirtió en el pueblo de La Antigua Veracruz, con la particularidad de ser “un pueblo con título de ciudad”, como varios que sufrieron el mismo destino como remanentes del siglo XVI.

Debido a cambios ordenados en el siglo XVIII para facilitar la defensa de la provincia de Veracruz y como parte de las Reformas Borbónicas, la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja fue destinada a desaparecer desde 1782, pero teniendo pueblos que eran tributarios del marquesado del valle de Oaxaca, el trámite se alargó muchos años hasta que en 1804 se le pudo considerar extinta. Desapareciendo en ese año el primer municipio de Nueva España, pues sus pueblos se repartieron en las jurisdicciones de las ciudades cercanas y La Antigua pasó a la autoridad de la ciudad de Nueva Veracruz, a la que por costumbre, se le llamaba simplemente Veracruz.

A pesar de haber sido destruido en 1813 durante la Guerra de Independencia, el pueblo de La Antigua nunca ha dejado de ser habitado. Formaría parte del Cantón de Veracruz bajo la autoridad de la ciudad de Veracruz desde 1825 hasta el 1 de diciembre de 1868, en que por decreto se formaron los actuales municipios mexicanos de La Antigua, Paso de Ovejas y Puente Nacional junto a decenas de otros más. El limite entre los municipios de Veracruz y La Antigua seguiría siendo el río Grande, conforme a lo dispuesto por el virrey en su autorización de 1609.

El 8 de octubre de 1954 el Congreso del Estado de Veracruz estableció que el escudo de la ciudad de Veracruz se usaría también como emblema de todo el Estado, publicándose en la Gaceta Oficial del 23 de noviembre de 1954.

¿QUÉ CIUDAD CUMPLIRÁ 500 AÑOS DE FUNDACIÓN EN 2019?

Debido a que el título de ciudad emitido por el virrey conde de Monterrey en 1600 no fue ampliamente difundido por el cabildo de Nueva Veracruz, dejó de mencionarse hasta 1939, en que una copia fue hallada por el historiador Manuel B. Trens en el Archivo General de la Nación y la dio a conocer en calidad de documento inédito, en su obra “Historia de la ciudad de Veracruz” publicada en 1947. Donde también expone el texto de la delimitación territorial de 1608, que refuerza y comprueban ambos documentos, en forma clara e inequívoca, que la ciudad de Veracruz (hoy pueblo de La Antigua) nunca se extinguió ni fue despoblada como la Villa Rica en 1525, coexistiendo con la Nueva Veracruz como ciudades independientes y de diferente antigüedad fundacional en el tiempo.

La confusión heredada fue por el extraño caso de los regidores de doble poder y la aceptación del rey Felipe III a la irregular pretensión del cabildo porteño en la ratificación del título de ciudad en 1615. Conociendo en parte esto y a sabiendas de que carecía de un completo sustento historiográfico, desde 1969 el municipio porteño instituyó erróneamente como historia oficial, que la ciudad de Veracruz cumplirá 500 años de fundación en 2019 por ser su cabildo el mismo fundado por Cortés en 1519 o ser la cuarta fundación de lo que nació como Villa Rica de la Vera Cruz.

No solamente mal interpretó el título de ciudad de 1600 adjudicándose los respetos del monarca por los servicios de la Veracruz, sino que instituyó que la fundación fue el 22 de abril de 1519. Por ser la fecha que señala Bernal Díaz del castillo como la del inicio de la construcción del campamento y considerar que así comenzó el poblamiento permanente de Mesoamérica por los españoles. La realidad es que el 22 de abril solo es una fecha de valor simbólico y no fundacional, y el cabildo de Veracruz lo sabía en 1969; la muy conocida ignorancia en historia de los funcionarios públicos en México y en las siguientes generaciones, contribuyó a que una fecha de valor simbólico se elevará al rango de historia oficial sin haber nada que lo sustentara debidamente.

Se olvidó tomar en cuenta que la ley española establecía claramente que ningún asentamiento puede considerarse legal ante la corona o parte de su imperio, sino se realiza antes el acto fundacional por escrito y se le informa al rey o a sus lugartenientes (virreyes y gobernadores) de lo acontecido, penándose con la muerte a quien funde una ciudad sin permiso del monarca. Y sin un cabildo, que es el corazón de la institución municipal, no existe localidad que pueda llegar a ser una futura ciudad, pues el cabildo era y sigue siendo la representación electa de los vecinos de una ciudad para gestionar sus necesidades locales y representarles ante las autoridades superiores (el monarca o el poder federal). Sin un cabildo legalmente fundado, el campamento de Cortés no tenia futuro como sitio de nacimiento de una ciudad y el 22 de abril de 1519 nada de eso sucedió.

Su fundación real como ciudad fue en abril de 1600 al darse a conocer el título de ciudad en las Ventas de Buitrón emitido el 28 de marzo de 1600 y la de su cabildo en 1601, que es cuando comienza a ejercer sus funciones, alcanzando su primer acuerdo el 7 de marzo de ese mismo año. Por tanto su antigüedad, determinada por el estudio de los documentos históricos ya mencionados y no por tradición municipal alguna o intento de cuadrar la historia para fines de una supuesta reconciliación, es de solo 419 y 418 años respectivamente.

Lo que sí cumplirá 500 años de fundación, es el cabildo de la ciudad de Villa Rica de la Vera Cruz, que fue la misma ciudad llamada Veracruz después de 1527 y que actualmente es el pueblo llamado La Antigua en el municipio del mismo nombre. La diferencia es que los 500 años serán para su primera ubicación geográfica y en 2025, serán 500 años en la segunda junto al río Huitzilapan.

Sin embargo, dado que los actos de Cortés se extendieron por una amplia región el Estado de Veracruz, por justicia y respeto a la memoria histórica de las poblaciones involucradas, como conmemoración está la llegada de la expedición de Hernán Cortés y debe incluir a los municipios de Veracruz (donde se hizo la fundación jurídica), Úrsulo Galván (donde está Zempoala y se hizo la primera alianza entre ambas razas en Mesoamérica), Actopan (donde están los vestigios de la Villa Rica de la Vera Cruz) y La Antigua (donde existió el asiento definitivo del hoy extinto primer cabildo de la Nueva España). El acto reviste importancia nacional pues es también el inicio de la institución municipal que aún se practica en México y muchos países de Hispanoamérica y sobre todo, el primer encuentro en forma permanente de tres razas en México: la europea y la africana con la indígena mesoamericana.

Una celebración por 500 años de la fundación de la actual ciudad de Veracruz, cuyo nombre oficial momento de nacer fue Nueva Veracruz y no Veracruz o Villa Rica, deberá esperar hasta abril del año 2100, correspondiendo celebrarla a los nietos y biznietos de los actuales habitantes. De otra forma, se seguirá usurpando la memoria histórica y su sitio en la construcción de este país, de otras poblaciones nacidas en el siglo XVI.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Se ha desempeñado como profesor de historia universal y de México, conferencista a nivel estatal, diseñador gráfico, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones educativas y empresas. También es diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros muchos reconocimientos a su labor en investigación y difusión de la cultura e historia universales. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus calzadas, puentes, alcantarillas, muros de contención y las poblaciones que atraviesan.

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NUEVA VERACRUZ: CREACIÓN DE SU NUEVO CABILDO Y REGIDORES EN 1600. Uluapa Sr., 25 abril 2017:
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VERACRUZ – NUEVA VERACRUZ: DOS CIUDADES Y UN NUEVO CABILDO, Uluapa Sr., 25 abril 2014:
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LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA AMÉRICA CONTINENTAL NO INICIÓ EN MÉXICO SINO EN
VENEZUELA Y EL ISTMO DE PANAMÁ, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 14 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/la-colonizacion-espanola-de…
sino-en-venezuela-y-el-istmo-de-panama/

SANTO DOMINGO: EL CABILDO ESPAÑOL MÁS ANTIGUO Y LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE
AMERICANO, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 7 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/santo-domingo-el-cabildo-es…
continente-americano/

EL PUEBLO DE VERACRUZ LA ANTIGUA NO FUE FUNDADO EN 1519 Y NO CUMPLIRÁ 500 AÑOS EN
2019, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, abril 21 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/el-pueblo-de-veracruz-la-an…
500-anos-en-2019/

ALGUNOS MITOS DE LA FUNDACIÓN DE LA ACTUAL CIUDAD DE VERACRUZ, E-Facico, Lic, Mario Jesús
Gaspar Cobarruvias, mayo 17 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/algunos-mitos-de-la-fundac…/

FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE LA NUEVA VERACRUZ EN 1600, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar
Cobarruvias, septiembre 19 de 2016:
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HISTORIA DE LOS LANCEROS DE VERACRUZ Y SU CUARTEL EN LA ANTIGUA, E-Facico, Lic. Mario
Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 25 de 2016:
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LA “CASA DE CORTÉS” EN LA ANTIGUA, VERACRUZ, FUE EN REALIDAD UN CENTRO ADUANAL DEL
SIGLO XVI, E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 31 de 2016:
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EN EL RÍO DE LA ANTIGUA NO ENTRABAN BARCOS OCÉANICOS DESDE EL SIGLO XVI, E-Facico, Lic.
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MACHETE: LA ESPADA AMERICANA


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Un machete es una herramienta de corte, que también puede ser utilizada como arma; es como un cuchillo largo, pero más corto que una espada. Comúnmente mide menos de 60 cm y se caracteriza porque solo tiene un filo. Por su versatilidad y facilidad de fabricación, tiene uso tanto como herramienta agrícola, de uso cotidiano como arma de combate y de exploración.

Es claramente un arma que llegó al continente americano con los europeos y se desarrolló hasta volverse muy característica de esta parte del mundo. También existe en África, la India y las islas Filipinas. Nadie sabe realmente su origen, pues cada país desarrolló su versión particular del machete, acorde a sus necesidades y contexto histórico.

En México su origen parece remontarse a los soldados presidiales de las regiones norteñas del virreinato de la Nueva España, particularmente a los combatientes de caballería llamados “dragones de cuera”. Su nombre derivaba de la cuera o chaqueta de cuero crudo de venado, que llevaban como protección contra las flechas de las tribus nómadas chichimecas.

La mayoría eran nacidos en América, normalmente criollos o mestizos y custodiaban los presidios que se extendían desde Los Adaes , Louisiana, en el este, a través de Texas, Nuevo México y Arizona, hasta la costa del Pacífico de Alta California en el oeste. Los presidios eran una base fortificada establecida por los españoles en áreas bajo su control o influencia. El término se deriva de la palabra latina praesidium que significa “protección o defensa”. Eran puestos de defensa avanzada para colonizar inmensos territorios escasamente habitados.

Estos hombres combatían a caballo y cargaban con un armamento más potente que el de la caballería militar española: un mosquete corto, dos pistolas, lanza y escudo de piel de toro. Además, en lugar de espada ropera o espadín, llevaban las llamadas espadas anchas, más cortas y aptas para punta y corte. Por sus habilidades, aclimatación y desempeño en las duras condiciones de vida en que se desenvolvían, se les consideraba como de los mejores jinetes del mundo.

La espada ancha que utilizaban, era originalmente fabricada en Toledo, y llegó a especializarse para este cuerpo de caballería, en las forjas y armerias novohispanas, como una evolución en el siglo XVIII, de las espadas de caza utilizadas por civiles españoles en el siglo anterior, que poseían una longitud de 76 a 92 centímetros (30 a 36 pulgadas).

La espada ancha de los Dragones de Cuera poseía dos variantes de filo:

Grueso del Filo: 4 -4.5 centímetros medido junto a la guarda.
Filos: de 50 a 90 centímetros. 
Materiales para la hoja: hierro forjado o acero para el filo
Materiales para la empuñadura: madera, hueso, bronce u hierro.

El filo venía grabado generalmente con imágenes del sol, la luna y una estrella y tenía inscripciones típicas como “No me saques sin motivo, no me envaines sin honor”. Mismas inscripciones que se leen actualmente en cuchillos y machetes producidos en la región mexicana de Oaxaca.

Para el siglo XIX, en México la espada ancha que era un arma de combate de uno o dos filos, pasó a convertirse en una herramienta de un solo filo cortante y útil para múltiples funciones en la abundante economía agrícola. Maximizada hasta la sencillez, se le despojo de su antigua guarda en la mano y se le dejó solo la empuñadura. De esta forma, libre de las complejidades militares, su fabricación se hizo sencilla y así se ha conservado hasta el siglo XXI, habiendo prácticamente millones de machetes de diversas marcas, tamaños y estilos en el continente, uno o dos por familia en promedio y sin distinción de la clase social.

Fue la Revolución Industrial (1760-1840) la que permitió la importación de grandes cantidades de acero fundido y más tarde, la construcción de grandes kilómetros de vías férreas, que fueron una fuente alternativa para forjar machetes en gran cantidad.

Los militares desarrollaron a su vez, su versión del machete: normalmente de 26 pulgadas, con una hoja ancha pero casi pareja, con la adición de un guardamanos y un cordel al final de su empuñadura que lo sujeta a la muñeca para evitar que caiga a tierra en el combate.

El uso del término “machete” en España se aplica a los instrumentos de corte de diversos tamaños y propósitos, desde cuasi espadas designadas en algunas áreas como cutachas a cortas armas laterales tipo bayoneta utilizadas por los artilleros para limpiar las posiciones de las pistolas y para la defensa cercana.

Según el Oxford English Dictionary, el término principal es “matchet”, y el término estadounidense es machete, que es el mismo que el español, que es la lengua original de la palabra. Ha surgido cierta confusión porque ambos se pronuncian de manera idéntica, excepto la e final , la testar en silencio.

Así, cada país ha producido variantes en la forma del machete, pudiendo distinguir estas:

1) El bolo filipino es una herramienta muy similar, pero su hoja se ensancha al llegar a la punta, para hacerlo más pesado en el extremo para cortar. Se usó como arma durante la Revolución Filipina contra los españoles, y posteriormente fue el arma representativa de las guerrillas en la Guerra Filipino-Estadounidense.

2) El golok indonesio, con hoja más corta y gruesa y una empuñadura básica (más efectivo en vegetación arbolada).

3) El kukri o kukuri nepalí tiene una hoja curva y se usa como arma. Es tradicional de Nepal y es muy famosa por ser el arma principal de los legendarios guerreros gurkha de Nepal, que actualmente son entrenados por el Ejército Inglés para las Fuerzas Especiales inglesas.

4) El pico de gallo o pico de loro venezolano, es el más largo de todos llegando a medir 60, 70 y hasta 80 centímetros. Es curvo en la punta y da la semejanza de un pico de loro en la punta.

5) El panga (swahili) es una variante con una hoja más ancha, que se utiliza en África oriental.

6) El parang malayo, de hoja corta y ancha (para cortar vegetación).

7) El charapo de los Andes venezolanos, de hoja ancha y curva (para todo tipo de trabajos).

8) La rula de los Andes venezolanos y colombianos, es más ligero y flexible.

9) La cuma salvadoreña, corta, rígida y bastante curva, se emplea en jardinería.

10) El corvo guatemalteco, largo y semicurvo, se usa en el corte de caña y para defensa.

11) El tunco hondureño, es una adaptación de un machete roto, tiene una punta plana, es versátil en la selva.

12) La guarizama salvadoreña, más larga que la cuma y ligeramente curva, se utiliza en trabajos agrícolas.

13) La guaparra mexicana, más larga y delgada, con la punta en cúspide. Constituye un adorno en las sillas de montar.

14) El sable rojo ecuatoriano, cuya principal característica es ser más ancho en el final de la hoja. Es fundamentalmente una herramienta de trabajo.

15) La peinilla venezolana y colombiana, machete más pequeño y estrecho que el corriente.

16) De cinta mexicano, machete con empuñadura de cuernos de toro en forma de cabeza de águila o caballo; se le suelen grabar frases, nombres o versos en la hoja. Es muy usado en la costa de Oaxaca tanto en el trabajo como en las distintas danzas de la región, como la danza de los moros y cristianos de Jamiltepec.

17) En México exactamente en el estado de Veracruz también llamado moruna cuenta con las mismas características del machete Y una vaina para guardarse.

Siendo una herramienta de un solo filo y de corte, el machete de hoja recta se utiliza descargando toda la fuerza del brazo sobre un punto específico, cortando generalmente las plantas y ramas de árbol por su raíz con un tajo en diagonal.

La presencia del machete en los hogares de las clases humildes a lo largo de los siglos XIX y XX, le hizo contarse entre las armas que los ejércitos regulares decomisaban a los civiles al desarmar poblaciones, pese a ser su uso el de una herramienta para la agricultura y defenderse de la fauna hostil donde no se disponía de armas de fuego. Esta última consideración fue tomada a veces en cuenta para dejarla a sus propietarios.

Durante la Guerra de Independencia en México (1810-1821), el machete aparece referido abundantemente en documentos de la época, como parte del armamento conocido de los insurgentes y realistas que combatían en la provincia de Veracruz, con expresiones como “machete moruno” y “machete de monte”. La caballería jarocha del líder Guadalupe Victoria, a falta de sables -un arma especializada-, combatía con machetes, llegando a desplegar gran valor en sus cargas, abollando los fusiles con sus golpes de acero.

El machete veracruzano tenia fama de terrible desde décadas antes a 1810 y era utilizado con maestría por las milicias costeñas y después, por los rebeldes a la causa del rey. Formaba parte de su vida cotidiana, pasándose como herencia de los padres a sus hijos varones junto con el caballo, pues ambos eran elementos que no se conseguían ni se reponían fácilmente en la primera mitad del siglo XIX.

Tan generalizado y útil era su uso en tierras veracruzanas, que en su relación del viaje que hizo su división marchando de Veracruz a Xalapa en junio de 1815, el brigadier de origen venezolano Fernando Miyares y Mancebo escribe a su superior, con fecha del 22 de junio cuando marchaba del destruido pueblo de La Antigua hacia el Puente del Rey por la calzada de San Francisco:

“Algunos buenos españoles me anunciaron en Veracruz que lo impenetrable del monte no se puede dar un paso sin llevar machete en la mano para irse abriendo una senda”

Así, el machete formó parte de las luchas de independencia de los territorios americanos contra la corona española, enarbolándose como un arma símbolo de libertad, de rebeldía, de emancipación y del pueblo humilde, en contraste con la espada y el sable de los ejércitos regulares. Destacando más su uso en las zonas tropicales como Veracruz, Colombia o la isla de Cuba, donde su presencia es obligatoria para coexistir con las exhuberantes flora y fauna regionales.

Hasta la fecha, cada vez que hay un alzamiento, revuelta o surge la protesta violenta del pueblo, el machete es el arma por excelencia que destaca en las manos de los vecinos, por económicamente humildes que sean. Más que la pistola, el rifle, la escopeta, el cuchillo, el machete es el arma del hombre latinoamericano para afrontar los peligros del campo, de la guerra, del bandidaje, pues usada como herramienta durante toda la vida, se convierte fácilmente en arma de guerra con terrible efecto; de ahí que el lenguaje popular haya creado expresiones como “Te van a machetear” como sinónimo de muerte segura si se infringen las reglas o se viola la propiedad.

En Nicaragua es sinónimo de empleo y trabajo. En México: los estudiantes dicen que lo es de estudiar (“hay que machetearle”). Pero en Uruguay refiere a los avaros y en Argentina es el papel que utilizan los estudiantes para ayudarse en las pruebas.

En muchos museos que ilustran la vida de los pueblos a través de sus herramientas, los machetes y sus vainas aparecen como elementos muy llamativos, junto a los tanques de leche, los azadones y otros instrumentos de labranza.

Los machetes americanos son fabricados a millones por una docena de marcas, destacando TRUPER por sus hojas de bajo precio, TRAMONTINA, BELLOTA y COLLINS por sus excelentes aceros de trabajo rudo que incluso se exportan o se fabrican en otros países bajo licencia. Las longitudes van de 12 a 26 pulgadas, siendo los de 16 o 18 considerados como un compromiso aceptable entre peso y longitud, dependiendo mucho del largo y fuerza del brazo que los empuña. Por ejemplo, un hombre de 1.70 a 1.75 metros de alto, estatura muy común en los latinoamericanos de costa, podrá empuñar uno machete de 12 pulgadas con total facilidad y uno de 18 con perfecto agarre y descarga de potencia en el golpe.

Desde el siglo XVIII siempre se ha recomendado que los machetes sean llevados en su funda de cuero, a fin de que puedan ser utilizados con seguridad evitando dolorosos accidentes o perdida de los mismos. Incluso, para su transporte por tierra en autobuses, es frecuente ver que se envuelve el machete en papel de periódico para inutilizarlo temporalmente ante las fuerzas del orden, quitándole su posible uso ofensivo.

Entre quienes lo usan frecuentemente y viajan con esta arma, se guarda en la mochila si el tamaño lo permite o se le ata en la espalda o costado de la misma, dejando ver que no es fácil desenvainarla en sitios públicos. Sin embargo, fuera de la ciudades, es común ver a los campesinos subirse a los autobuses con sus enormes morunas sin funda alguna o llevarla al hombro como si se tratara de una herramienta cualquiera. Así de intensa es la interacción del machete con el hombre americano, una relación pragmática pero también simbólica que puede durar toda la vida y pasarse a la siguiente generación.

Una de las razones más comunes para que los machetes actuales no viajen en sus fundas de cuero, es que esta cuesta hasta cinco veces el valor del mismo, por ser un artículo de fabricación artesanal en tanto que el machete lo es industrial. También influye mucho el uso que se le de y en donde: si el machete no va a traspasar los limites de la casa o de la propiedad se puede dejar en cualquier sitio o colgando de cintas en la empuñadura. Miles de personas al salir al campo, lo llevan al hombro o según lo prefieran. Para actividades más especializadas como la exploración y el senderismo, donde se requiere tener ambas manos libres, sí se recomienda que el machete viaje en su funda y generalmente en la cintura si son de 16 pulgadas en adelante o entre el pecho y un hombro los de 12.

Muchas personas suelen acompañar al machete con una lima metálica, especie de esmeril, hecha para darle afilamiento al acero en cualquier momento. Otras llevan piedras especiales para darle un filo muy fino y hay quienes mejor llevan sus hojas al maestro-afilador o tienen máquinas de conexión eléctrica en sus casas para dar filo a sus herramientas.

Entre los fabricantes de machetes americanos, destaca uno que permitió el salto cuantitativo de esta arma, pasando de la producción relativamente corta de las fraguas tradicionales de los pueblos, a la masiva de las industrias, con acero templado de excelente calidad. La Compañía Collins comenzó en 1826, en la sección de Canton, CT conocida como South Canton en el estado de Connecticut. Debido a la gran cantidad de correo que la empresa recibió, el área se conocía como Collinsville en 1832. Samuel Watkinson Collins, de 24 años, su hermano David, de 21 años, y su primo rico, Williams Wells, juntaron su dinero y compró una propiedad molino de sierra a lo largo de las orillas del río Farmington, con la idea de producir en masa ejes de alta calidad.

Sus primeros empleados eran herreros locales. La línea de productos especializados, incluye 1.300 tipos de herramientas de última generación que incluyen: hachas, martillos, azuelas, picos, palas, machetes, cuchillos de caña, llaves, azadas, ganchos arbusto, espadas, cuchillos y arados de acero fundido. Fue cuando la americana utilizando la técnica del estampado en metal (cast steel), inició su producción masiva.

Sus herramientas eran conocidas en todo el mundo, y se suministraban a millones, machetes, palas, picos, cuchillos, espadas y hachas a los militares de EE.UU. y Canadá para todas las principales guerras entre 1826-1966. También fabricaron bayonetas durante la Guerra Civil, sobre todo para las armas de fuego Colt.

Sus machetes, de todo tipo y tamaño, estaban tan bien respetados en América del Sur, que un cliente mantenía su puño en alto, para indicar que quería un Collins. La compañía cerró sus puertas en 1966, pero muchos de los edificios de la fábrica siguen estando hoy en día, y están habitadas por empresas locales, tales como: antigüedades, las oficinas, los artistas, las camisetas, y trabajadores de la madera. Ejes Collins todavía se fabrican por el Mann Edge Tool Company de Lewistown, Pennsylvania, y está disponible en las ferreterías. La Collins Co. tenía fábricas en cuatro países diferentes: la principal estaba en Collinsville, Connecticut en los Estados Unidos. Las demás estaban en Brasil, Colombia y México. En 1966, las instalaciones en Collinsville se vendieron a Mann Edge Tool Co. de Lewistown, Pensilvania. Las otras tres fábricas se vendieron a Stanley Tool Company.

Actualmente, esta marca en Colombia es sinónimo de machete fino, si bien el famoso acero norteamericano ya no se importa sino se produce directamente donde está el fabricante.

Los machetes Legitimus Collins fabricados hasta 1966 se volvieron legendarios en América del Sur y México, herencias familiares y piezas de colección. Incluso piezas dañadas son restauradas por coleccionistas y amigos del trabajo artesanal. Se reconocen la etiqueta estampada en inglés o español, y porque tienen grabado en el metal una corona de la cual sale una mano empuñando un martillo con el nombre LEGITIMUS COLLINS & CO. De esta hay dos versiones: la mano se exhibe hasta el antebrazo o incluyendo el biceps, ambos son diseños originales solo que cambia de acuerdo al año de producción.

Básicamente, una hoja metálica para armas blancas está fabricada de 4 materiales: acero al carbono, acero inoxidable (o más apropiadamente resistente a la oxidación), acero para herramientas y diferentes aleaciones. De entre estos, tradicionalmente han sido 2 los más empleados para la producción de cuchillos de combate: el acero al carbono 1095 y, más recientemente, el acero inoxidable VG-10. La fama de los machetes Legitimus Collins radica precisamente en que usaban acero al carbono 1095, muy usado para fabricar armas de combate. El acero 1095 es más duro pero más quebradizo que otros con menos proporción de carbono, como los 1055 o 1060. Se compone de un 0,90-1,03% de carbono, 0,30-0,50% de manganeso y obtiene una dureza típica de 56-58 HRC. Muchos cuchillos de cocina y navajas de modelos más antiguos se fabricaban en este acero. Su principal virtud es la de mantener un buen filo y poderse afilar casi con cualquier tipo de piedra, lo que lo hace muy adecuado para cuchillos de supervivencia.

Su principal inconveniente, no obstante, es la tendencia a oxidarse, por lo que, o bien viene provistos de algún tipo de recubrimiento, o han de mantenerse constantemente secos y lubricados con algún tipo de aceite. Es un acero muy popular entre los fabricantes de cuchillos de combate norteamericanos, como los Ka-bar. También es el material principal de los cuchillos y machetes de las firmas ESEE y Ontario.

La marca NICHOLSON compró los derechos de fabrica y produce actualmente estos machetes, alterando en lo mínimo el diseño original. Si bien no mantienen la misma fama que los Legitimus, sí destacan por su reciedumbre y capacidad de corte. Muchos usuarios y conocedores consideran que superan a un TRUPER pero no alcanzan la calidad que tenían los Legitimus. Ostentan también la corona con la mano empuñando el martillo pero con la modificación del nombre que ahora dice COLLINS NICHOLSON MADE IN COLOMBIA.

En la ciudad mexicana de Veracruz, el autor de este texto, Lic. Mario Gaspar, explorador de antiguas rutas de comunicación con la Ciudad de México desde 2010, ha utilizado desde el primer día machetes para afrontar el reto de la espesa y abundante maleza que caracteriza la costa y el centro del Estado de Veracruz. De octubre de 2009 a junio de 2016 utilizó un machete TRUPER de 12 pulgadas, fácilmente transportable en la mochila. Pero al irse especializando su trabajo en el alcantarillado de los caminos reales y abrirse paso en altos cerros de meseta en los municipios de Puente Nacional y Emiliano Zapata, adoptó el uso de un machete de 18 pulgadas de la marca COLLINS NICHOLSON (ver imagen), con el que se ha desenvuelto perfectamente abriendo senderos, limpiando maleza para acceder a alcantarillas y muros de contención, así como elemento defensivo disuasorio.

Dado que su tamaño impide llevarlo dentro de su mochila de ataque o de expediciones de muchos días, en la primera lo ata en el flanco derecho, entre los sujetadores que sostendrían del bastón metálico plegable de senderismo y en la segunda lo fija perfectamente entre las varillas de aluminio de la espalda, sin que esto cause incomodidad alguna. Al llegar al sitio donde trabajará, lo libera y lo ata a su cinturón de trabajo, para llevarlo cómodamente en modalidad de espada, habiendo practicado mucho la técnica de desenvainado y corte rápido. Al finalizar, invierte el proceso.

Cuando dirige o participa en expediciones grupales, siempre recomienda a sus compañeros que lleven el suyo o cuando menos un machete por cada tres personas, además de sus varas largas de caminante, que bien manejados, forman un binomio defensivo muy eficaz para repeler una agresión. En su reciente expedición del 5 de enero de 2019, mapeando el camino real viejo entre los pueblos de Plan del Río a Cerro Gordo, conocido también como “camino viejo de Cortés” en el siglo XIX, el machete fue el elemento de mayor utilidad al abrirse paso en la muy intrincada vegetación plagada de árboles viejos y arbustos de cornizuelo que bloqueaba el sendero abandonado por décadas tras la apertura del camino real nuevo por el Consulado de Veracruz en 1803.

Ya sea como herramienta de casa y trabajo, como instrumento de guerra o exploración, el machete seguirá siendo por muchos años el arma del pueblo y de todos sus estratos sociales, la tres veces centenaria y confiable espada americana.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Conferencista, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones y empresas. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros reconocimientos. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus poblaciones.

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TIPOS DE ACERO, Leopard.es:
https://www.leopard.es/content/29-tipos-de-aceros

LOS PRIMEROS MESTIZOS EN AMÉRICA


Texto/Imagen:
L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El mestizaje es el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que estas se mezclan, dando nacimiento a nuevas etnias y nuevos fenotipos; destacando por su importancia histórica mundial, el sucedido a partir de finales del siglo XV con la llegada de europeos a las islas y el continente americano. No obstante, este fenómeno social ha sucedido a lo largo de la historia del ser humano y seguirá ocurriendo, destacando generalmente el cruce de razas con piel de colores distintos y de territorios muy apartados entre sí.

Muchos países latinoamericanos discuten que en sus tierras comenzó el mestizaje, pero lo que muestran los cronistas de Indias en la primera mitad del siglo XVI y las mismas leyes españolas, es que el mestizaje inició después de la llegada de la flota española del segundo viaje del almirante Cristóbal Colón (1493-1494) a la isla de La Española (hoy República Dominicana7Haití). Como resultado de este evento, no solo se fundó la primera villa europea de América, la de La Isabela, sino también el primer cabildo o ayuntamiento del continente, y al establecerse permanentemente los nuevos pobladores en solares y tierras repartidas por las autoridades municipales con consentimiento de los reyes españoles, se inició el cruce biológico de españoles con las indígenas.

Debe destacarse que esto era inevitable y según testimonia el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, si bien hubo casos innegables de violencia por la posesión de las mujeres, también hubo muchos en que se hicieron uniones por amor y la conveniencia de una coexistencia pacífica. muchas veces de corta duración, entre ambas razas. Esto fue favorecido porque el número de mujeres españolas era muy escaso respecto al de sus hombres, las costumbre de las tribus de la isla favorecían la unión natural con fines de alianza militar o fortalecer sus propias familias y porque estando tan lejos de Europa, con comunicaciones marítimas aun en estado de perfeccionamiento con gran multitud de naufragios, no existía una aplicación tajante de leyes que impidiera la colonización de las nuevas tierras con matrimonios mixtos. Estas uniones, no eran desaprobadas y en cambio, llegaron a tolerarse ampliamente, como el caso de un europeo de Palermo que llegó a engendrar hasta 30 hijos ilegítimos de diversas mujeres sin ser amonestado por ello.

El primer mestizo nacido en América y del que se tiene noticia, fue un varón alumbrado en 1493, que murió antes de alcanzar el primer año de edad. Fue fruto de la unión del repostero real Pedro Gutiérrez con una indígena de la isla de La Española.

Diversos historiadores atribuyen entonces el sitio de primer mestizo americano llegado a la mayoría de edad y cuya vida pudo ser documentada, a Miguelico, nacido en 1496 también en la isla de La Española. Fue hijo de Miguel Díaz de Aux Armendaris y de una indígena cristianizada con el nombre de Catalina.

Miguel Díaz de Aux, apoado El Viejo, era originario de la ciudad aragonesa de Barbastro y llegó a La Española en 1494, bajo el mando de Bartolomé Colón. Tuvo relaciones con una india “cacica” de Haina, en el sur de la isla, junto al río Ozama. De esta unión nacieron dos hijos: uno que no sobrevivió y se desconoce su nombre y Miguelico, que fue también conocido, por llamarse igual que su padre, como Miguel Díaz de Aux El Joven.

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Se sabe su edad con certeza, pues su padre que murió en 1515, hizo testamento en Sevilla con fecha del 2 de julio de 1504, donde se anotó, al encomendarle varias mandas, “Mi hijo Miguelico, que está en la Isla Española, porque es de tierna edad, que es de edad de ocho años”. Así, por ley, legó a su hijo Miguel, 200,000 maravedís, doblando dicha cantidad si éste optaba por seguir un oficio sacerdotal. Pero aquel escogió seguir la vida de las armas como su padre.

Se volvió a tener noticia de él hasta 1520, porque este mestizo formó parte de la segunda expedición del teniente de gobernador de Jamaica, Francisco de Garay, la cual estaba encabezada por Diego de Camargo para establecer una población en la boca del río de las Palmas. Los nativos los acogieron en un principio con agrado, pero la paz no duró mucho, y los atacaron. Sin noticias de Camargo, Garay mandó a Díaz de Aux con 50 soldados para rescatarlo, pero no pudo encontrarlo, y como los indios se mostraban hostiles se refugió bajo la bandera de la expedición de Hernán Cortés cuando su barco pudo llegar a la Villa Rica de la Vera Cruz.

Destacó por su valentía junto con sus compañeros de la expedición de Garay, llegando a ser uno de los trece capitanes al mando de los bergantines que tanto ayudaron al sitio y caída de la ciudad mexica de Tenochtitlan. Tras una vida llena de aventuras, murió hacia los 90 años siendo una persona acomodada económicamente.

El mestizaje se propagó rápidamente en la isla de La Española, donde los españoles procrearon abundante descendencia con las naturales, obligando a la corona española a dictaminar leyes que protegieran a las mujeres, otorgando derechos a sus hijos y legalizando el matrimonio mixto. De esta forma, el 27 de septiembre de 1514, fue cuando, por primera vez, se legalizó el matrimonio entre españoles e indios (ver imagen), ratificándose sucesivamente el 19 de octubre del mismo año, el 5 de febrero de 1515 y por cuarta vez en menos de cinco meses, el 28 de febrero de 1515. Tal medida debió ser impuesta y desagradable a los colonos, precisando que la autoridad municipal y la monárquica tomaran medidas para prevenir, detener y rectificar los abusos a las mujeres y el abandono en que quedaban sus hijos. Una de las razones para que el matrimonio mixto fuera desventajoso para muchos de los españoles, especialmente para los de más baja extracción social, era que les reportaba escaso prestigio social y siendo que la sociedad española estaba todavía fuertemente estratificada según el modelo establecido en la recientemente finalizada Edad Media (476-1453); les impedía oportunidades de cambiar su propio estatus social.

Esta conflictiva experiencia fue aprovechada en 1514, para que el rey Fernando II de Aragón, ordenase al nuevo gobernador de la provincia de Castilla del Oro, Pedro Arias de Dávila, previo a su viaje por el oceáno, evitase que los españoles tomaran a las indígenas por la fuerza, ya que ese era uno de los motivos -ya comprobados en la isla- por el que era imposible establecer una convivencia pacífica entre ambas razas y se trastornaba el orden social.

En 1514, había aproximadamente 60 españoles casados con indias, un número similar tenían esposa en Castilla pero vivian amancebados con naturales de la isla. Hacia 1533, los mestizos, nacidos legítimo matrimonio o no, eran ya una parte importante de la población de La Española y se tomaron medidas para integrar a todos los mestizos a la sociedad de sus padres, ante el temor de que sumasen sus números a los también crecientes de negros africanos e indígenas sobrevivientes, en rebeliones y alzamientos. Se sabía de casos, en la década de 1530, donde los mestizos utilizaban su conocimiento de las costumbres españolas de la isla, para capitanear a los indígenas rebeldes.

Estas preocupaciones no eran nuevas, ya en la década de 1520, se habían comenzado a tomar medidas para evangelizar y educar a esta descendencia mixta según las costumbres españoles. Por ejemplo, se sabe que hasta 1529, el preceptor de gramática Gerónimo de Quintanilla estuvo dedicado a instruir exclusivamente a estos hijos de españoles. En 1541, el latinista Fray Antonio de Mendoza enseñaba a casi 50 de ellos.

Por otra parte, la corona facilitó desde 1513. que se trajeran mestizos a Europa para ser educados a la española y que sus padres, al regresar de América, pudiesen traer consigo a sus hijos nacidos con las indígenas. Se conocen 15 de estas licencias entre 1515 y 1524, cuando ya había abundante descendencia mixta en las Antillas y en América Continental. Muchos mestizos heredaron propiedades de sus padres y llegaron a tener una posición acomodada en la sociedad europea de la época, como el novohispano Diego de Ávila o Martín Cortés, hijo del conquistador y doña Marina. En el aspecto físico, muchos mestizos destacaban por su altivez, más valentía que los indios y desenvoltura, rasgos muy apreciados por los españoles. Muchos se casaron con mestizas, formando barrios en España y estando perfectamente integrados a la sociedad peninsular. Otros se casaron con españolas generando al “castizo” y para la década de 1530, ya era difícil encontrar mestizos puros y poco a poco los rasgos indígenas se fueron perdiendo.

El término “mestizo” se comenzó a utilizar a partir de 1529 y se extendió al año siguiente en numerosos documentos. Por ley eran libres al ser hijos de india con varón español, indígena o negro. Con desiguales fortunas, en un siglo donde se enriquecían con oro americano o se moría violentamente en ese continente, la primera generación de mestizos estuvo socialmente menos restringida y mejor dotada de posibilidades para integrarse a la sociedad española. que los que vinieron después y sufrieron el estigma del color de piel.

Mucho influyó que numerosos españoles legitimaron a sus hijos engendrados con las indígenas. Muchos, debido en gran parte a la aplicación de leyes protegiéndolas, las abandonaron con su descendencia o nunca legitimaron a su progenie, buscando casarse con mujeres españolas. Es imposible generalizar el mestizaje como resultado de un hecho violento: hubo casos de abuso, violación y cautivas de guerra, pero también hubo de unión por amor y donde los conquistadores no dudaron en solicitar al rey -como lo hizo Francisco Tostado en la década de 1520-, la legitimación de sus hijos. Si bien, en términos generales, los mestizos no llegaron a gozar de los mismos privilegios que sus padres y sufrieron marginación social, no fueron escasos los casos de lo contrario y donde los mestizos lograron éxitos y mejor posición que muchos nacidos españoles e incluso lucharon bajo las banderas del rey de España.

Así, para cuando el 21 de abril de 1519 la expedición de Hernán Cortés arribó a las aguas del puerto natural de San Juan de Ulúa, el cruce de ambas razas ya estaba muy avanzado y en su primera generación de individuos en las islas de Las Antillas y en América del Centro. El mestizaje americano no inició en México ni en América Continental, sino en la isla de La Española a partir de 1493.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Conferencista, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones y empresas. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros reconocimientos. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus poblaciones.

BIBLIOGRAFÍA:

Mira Caballos, Esteban. Las Antillas Mayores, 1492-1550: ensayos y documentos. 1a. Edición, Iberoamericana Editorial Vervuert, S.L., 2000.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

EN TORNO A LOS PRIMEROS MESTIZOS, Esteban Mira Caballos, Temas de Historia y actualidad Blog:
http://estebanmiracaballos.blogia.com/…/022214-en-torno-a-l…

LA “CONDESA DE MALIBRÁN”: PERSONAJE HISTÓRICO


Por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias

Una producción de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana
Por  Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La leyenda de la “Condesa de Malibrán”, está basada en la vida de doña Beatriz del Real, personaje histórico que vivió en Veracruz en la segunda mitad del siglo XVIII, esposa de don Miguel Lazo de la Vega, regidor del ayuntamiento porteño.

No era condesa ni ostentaba título nobiliario alguno, pero sí gozaba de prosperidad económica gracias a las propiedades y negocios de su marido, en los que ella intervenía, forjándose una reputación propia como mujer de negocios. Su nombre aparece registrado en documentos del Archivo General de la Nación, de los años 1761 y 1791.

Su leyenda comienza por el hecho de que era estéril y no produjo descendencia para heredar la fortuna lograda en su matrimonio y al hecho de que recibía misa en su propiedad, sin asistir a la iglesia como la mayoría de los habitantes. Las habladurías de la gente y las ideas que se tenían sobre la esterilidad (era común que se mencionara la recurrencia a prácticas mágicas de esclavos africanos para curar la esterilidad), entre otras cosas, provocaron que los señores de Malibrán fuese requeridos por la Santa Inquisición, añadiéndose varios procesos posteriores por acaparamiento de granos y causas morales, que finalizaron con la disolución del matrimonio y la devolución de los bienes aportados al matrimonio en 1791.

En ese año, ya divorciada, doña Beatriz del Real entabla pleito, sin recurrir a los servicios de un albacea o licenciado, exigiéndole al ayuntamiento porteño la indemnización por el daño que la construcción de una presa propiedad del ayuntamiento causo a uno de sus ranchos, ocasionando la huida de su ganado y la inundación de un horno de cal, lo que propicio pérdidas económicas considerables. Todo esto, mostrándola como mujer independiente y resuelta, forjó su historia y más tarde, una leyenda que se fue deformando con el paso de los años en la tradición oral veracruzana.

Añadiéndose que en sus terrenos, en 1726 se había construido el acueducto subterráneo, que sería conocido “Caño del Fraile”, por el franciscano Fray Pedro Buzeta, para conducir agua de la laguna de Malibrán -muchisimo más extensa que en la actualidad- a la ciudad amurallada de Nueva Veracruz. Esta obra no poseía arquería ni túneles por donde pasaran carrozas y caballos, pero la imaginación popular engendró el relato de una viajera del siglo XX, que no es leyenda sino una fantasía muy deformada, basada en la vida de un personaje histórico que sí existió y cuya rol social la llevó a destacar en una sociedad donde los cambios sociales y nuevas ideas del Siglo de las Luces, se abrían paso muy lentamente.

Las ruinas que se encuentran en el estero de Boca del Río, atribuidas por la imaginación popular a la condesa de Malibrán, no son más que los restos de la hacienda y después ejido, de San José Novillero, sin relación alguna con el rancho de Malibrán que se hallaba situado a unos 3 kilómetros del Centro Histórico, en el área que ocupaba el Cementerio General (hoy Reino Mágico) y cerca del polvorín llamado Casamata. Se puede localizar en el mapa de la región de Veracruz que incluye Miguel Lerdo de Tejada en su obra APUNTES HISTÓRICOS DE LA HÉROICA CIUDAD DE VERA CRUZ publicada en 1857:mapaver

EL BARRIO DE LA HUACA NO EXISTÍA EN 1857: SU ESPACIO LO OCUPABA UN RETRINCHERAMIENTO MILITAR


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Durante décadas se ha publicado que el barrio de La Huaca tiene 300 años de antigüedad y fue fundado por esclavos negros y otras personas, fuera de la ciudad amurallada de la Nueva Veracruz, en el periodo del siglo XVII que ha sido llamado “La ciudad de tablas”. No obstante, tal planteamiento no se sostiene pues existen abundantes testimonios de autores y viajeros que no avalan tal realidad y nombre en los inicios de la Nueva Veracruz. Sobre todo, destaca una extensa colección de mapas y planos antiguos que comprueban que el área que hoy ocupa tal barrio no estaba habitada de forma permanente en el sentido que hoy se considera un barrio y ninguno de los caseríos que se desarrollaron hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XIX, adoptaron ese nombre.

Más aún las mismas reglas militares prohibían construir directamente en frente de los baluartes en zonas de alto riesgo o conflicto militar, dado que la presencia de viviendas estorbaría el tiro apropiado de la artillería (hasta 900 metros en el siglo XVIII) y proporcionaría a posibles invasores, un medio para establecer parapetos y asediar de forma más eficaz la plaza fuerte; habiendo que desalojarlos con ataques de infantería -costosos por el número de vidas a pagar- o continúos bombardeos que reducirían las municiones de los artilleros, además de las dificultades para hacerlo a corta distancia.

Sirve de ejemplo, que por decreto el 23 de enero de 1727, el virrey Juan Vázquez de Acuña y Bejarano, marqués de Casa Fuerte, concedió a Antonio Castillo un terreno cuadrangular de 500 varas por lado en compensación de las casas y horno que tenía “á tiro de fusil de la muralla“ (de 50 a 100 metros para las armas del siglo XVIII) que tuvo que demoler a fin de que estas estructuras no estorbaran el libre uso de la artillería de los baluartes. Otro ejemplo similar es cuando se finalizó la construcción de la fortaleza abaluartada de San Carlos en el pueblo de San Miguel de Perote en 1775, se ordenó no construir casas alrededor de ella en un radio de al menos 500 metros, quedando así el impresionante edificio en las afueras del poblado hasta que su expansión urbana la abarcó en el siglo XX.

Hacia 1805 se registran menciones del barrio del Cristo, muy próximo a la iglesia del Santo Cristo del Buen Viaje, dotada de un camposanto funerario desde 1790. Y el poblamiento que lentamente se fue generando a extramuros fue cortado abruptamente por el estallido de la Guerra de Independencia y el consiguiente asedio de años contra la ciudad, por los grupos insurgentes, entre los cuales destacaba el que estaba a las ordenes del caudillo Guadalupe Victoria. Lograda la independencia en 1821, los diversos sitios a la ciudad, fruto de los conflictos políticos entre mexicanos, hicieron intermitente ese poblamiento al sureste de la muralla.

Hacia la década de 1850, el historiador y funcionario público Miguel Lerdo de Tejada menciona al respecto, en su obra APUNTES HISTÓRICOS DE LA HÉROICA CIUDAD DE VERA CRUZ publicada en 1858 y que documenta, entre otras cosas, el estado urbano y los edificios existentes en el periodo de relativa paz entre 1850 y 1857:

“Fuera de la muralla, al S. E. de la ciudad, habia una población, que en los primeros años del siglo actual ascendia á mas de cuatro mil individuos; pero desde que en 1812 comenzaron á experimentarse en las inmediaciones de Vera-Cruz los estragos consiguientes á la guerra de insurrección que por entonces estalló en toda aquella provincia, fué disminuyendo gradualmente la poblacion, hasta desaparecer casi del todo en 1821, cuando á consecuencia de estar sitiada la ciudad por las tropas independientes que acaudillaba el general Santa-Anna, hizo el gobierno de la plaza que una parte de su guarnición fuese á cometer el bárbaro atentado de incendiar el caserío que habia allí, para que no sirviera á aquellas de abrigo.

Sin embargo, á pesar de lo mucho que sufrió entonces, de lo no poco que ha sufrido después en los frecuentes ataques que por las revoluciones interiores de la República, ó por guerras extranjeras, han llovido sobre la ciudad en los últimos treinta y cinco años, todavía se conserva allí un resto del antiguo caserío, colocado en el orden que demuestra el plano adjunto, y que algo reparado de sus pasados quebrantos, está hoy habitado por mas de mil vecinos, en su mayor parte artesanos, arrieros y otras personas de escasos recursos.”

De este periodo de paz y prosperidad comercial para la ciudad de Veracruz, data el consiguiente y nuevo poblamiento a extramuros, por sus 8.228 habitantes. No obstante, sufriría nuevamente un gran revés con los sucesos bélicos de la Guerra de Reforma o Guerra de Tres Años (1857-1860). Poco antes, entre los años de 1857 y 1858, se realizaron trabajos de fortificación que aumentaron la tradicional defensa heredada del periodo virreinal con más de 100 cañones, consistente en los dos grandes baluartes costeros Nuestra Señora de la Concepción y Santiago, además de los seis baluartillos (San Juan, San Mateo, San Javier, Santa Gertrudis, Santa Bárbara y San José) y varias baterías de cañones, destacando entre ellas la de San Fernando junto a la Puerta de la Merced, confundida erróneamente con un baluarte por el mismo Miguel Lerdo de Tejada, quien informó que:

“Estas obras de fortificación permanentes, han sido aumentadas con otras obras exteriores pasajeras, construidas en 1857, por orden del gobierno, bajo la dirección del coronel de ingenieros D. J . Palafox, para mejorar la defensa de aquella plaza en el caso de que fuera atacada por los españoles, como se anunciaba…”

Pasa a describirlas, indicando la existencia, al sureste de la ciudad de Veracruz, de “Un retrincheramiento enfrente del baluarte de Santiago, conteniendo una batería hácia el mar, y otras defensas hácia la parte de tierra”

El área frente al baluarte de Santiago, estaba ocupada, según describe en su obra, por la iglesia del Cristo del Buen Viaje y otros edificios, además de:

“Y una bonita casa al estilo americano, nombrada la Huaca, construida de madera y ladrillo, frente á la escuela práctica”

Según se aprecia en los planos militares de este periodo (1857-1858) y en la litografía de Veracruz vista a ojo de pájaro, autoría del artista Casimiro Castro y publicada en 1855, el área junto a la casa llamada la Huaca, era un médano de arena de mediana altura, situado entre el baluarte de Santiago y la Escuela Práctica de Artillería, con el sitio conocido como Los Hornos.

Es en esta elevación donde el ejército decidió construir el mencionado retrincheramiento con su batería de cañones orientada hacia el mar, a fin de prevenir, tras la desdichada experiencia del sitio por los norteamericanos en marzo de 1847, que la ciudad pudiese ser bombardeada nuevamente aprovechando estas elevaciones y desde la entrada del canal de navegación sur, por donde las embarcaciones entraban al puerto desde el fondeadero de la isla de Sacrificios.

Queda constancia que sí se construyó la mencionada fortificación de retrincheramiento en el médano alto, pues se conservan dos documentos militares bajo la denominación PLANO DE LA PLAZA DE VERACRUZ Y SUS ALREDEDORES CON LAS OBRAS DE FORTIFICACION, autoría del Cuerpo Nacional de Ingenieros en 1857 y que pueden consultarse en la Mapoteca Orozco y Berra con los números clasificadores 1355-OYB-7261-A (plano general) y 1355-OYB-7261-B (trazas de las fortificaciones).

El primero detalla todas las obras de defensa que complementaron a las ya conocidas, mismas que señala por su nombre mostrando el plano de las secciones de la ciudad amurallada y la serie de médanos al oeste y al sureste hasta el viejo polvorín de la Casamata, construido en 1649:

“Cuatro flechas, una de las cuales está colocada entre los baluartes de San Fernando y San José, dos delante de los cuarteles, y otra enfrente á la Noria, entre los baluartes de Santa Gertrudis y Santa Bárbara.

Cinco lunetas en este orden: dos sobre los médanos inmediatos á la plaza, colocadas una frente al baluarte de Santa Gertrudis, otra entre este baluarte y la Puerta Nueva, y las tres restantes entre los baluartes de San Javier, San Mateo, San Juan y Concepción.”

Destaca muy interesante, el detalle de que asigna una letra (w) para indicar que obras ya estaban concluidas en 1857 y cuales estaban aún en proyecto (z). Entre las ya terminadas se aprecian claramente las dos levantadas para proteger el vital punto de la Noria, con su abastecimiento de agua y el retrincheramiento frente al baluarte de Santiago.

El segundo detalla la planta arquitectónica y el corte lateral de las nuevas obras de defensa. Indicando que la que se proyectaba para el lejano médano del Encanto, entre la ciudad amurallada y la Casamata, no llegó a verificarse. En la parte inferior, muestra la “Escala por las obras de Casa Mata y las del Frente de Santiago” con su correspondiente corte lateral.

Un retrincheramiento o atrincheramiento era básicamente un obstáculo que se oponía al enemigo para defender más fácil y ventajosamente el terreno que uno ocupa. Los había de muchas especies, dependiendo del terreno y sus accidentes geográficos. El que muestra el plano, de considerable extensión, consiste en un foso profundo excavado al pie del médano alto -apuntalado- y con varios muros de parapeto. La vertical del primer plano, muestra un muro de traza irregular que sigue el contorno del borde de norte a sur, correspondiendo seguramente a un muro a barbeta para disparar cañones en distintos ángulos sin estar empotrados en merlones. También muestra dos muros en flecha dirigidos hacia el sur y suroeste, seguramente con la intención de flanquear con su fuego de artillería y fusilería el área del Cristo del Buen Viaje, el puente que cruzaba el río Tenoya y el camino que conducía hasta la Casamata y las ruinas del rancho Malibrán.

El plano detalla estructuras menores en torno a aquella iglesia pero ninguna en el área inmediata de los lados y al frente del médano fortificado. Lo que indica que esta área estaba deshabitada o las casas que aun quedaban en medio de los trabajos de defensa eran tan escasas en número que no merecían tomarse en cuenta en el documento. Con excepción de la casa llamada La Huaca, no hay referencia alguna a algún barrio extramuros llamado con ese nombre y en la litografía a ojo de pájaro no se aprecia poblamiento de la magnitud de un barrio a la derecha del Cristo del Buen Viaje. Tanto el plano del Cuerpo Militar de Ingenieros como la litografía, coinciden en que el poblamiento con estructuras con nombre e incluso identificables, como señala Miguel Lerdo de Tejada en su obra, se hallaban a la izquierda del edificio religioso.

Años después, cuando el general y presidente reaccionario Miguel Miramón someta dos veces a sitio a la ciudad de Veracruz, la primera del 17 al 30 de marzo de 1859, y la segunda del 8 febrero al 21 de marzo de 1860, las obras complementarias jugarían un papel vital en la defensa. El retrincheramiento frente al baluarte de Santiago y la Escuela Práctica de Artillería, al parecer, no jugo un papel importante en ella, quizá porque a pesar estar cubierto por los cañones de los baluartes del sector sureste (Santiago y San José), la distancia a la que se hallaba era excesiva como para permitir a su guarnición resistir y recibir auxilio oportuno antes de quedar rodeada o bien porque se hubiese redefinido su papel en la defensa: servir como vigía del mar y del camino nacional hacia Córdoba y Orizaba, solo mientras las tropas se retiraban a la protección de las murallas.

Por otra parte, nuevamente los caseríos extramuros serían destruidos para no estorbar a la artillería de los baluartes y no servir de refugio a sus enemigos y tardarían años en repoblarse.

El médano fortificado del retrincheramiento, al igual que los de su proximidad, fueron desapareciendo conforme la urbanización de la ciudad avanzó rápidamente al finalizar la Segunda Intervención Francesa en 1867. El prolongado periodo de paz impuesta por el gobierno del presidente Porfirio Díaz, ayudó a que la población creciera rápidamente, alcanzando las 40.000 almas en 1914 y proporcionó las condiciones socio-económicas y de higiene adecuadas para permitir un poblamiento extramuros sostenido y constante que pronto se reveló éxitoso.

El derribo de la muralla por secciones a partir de 1875, la introducción del ferrocarril para enlazarlo con el puerto, las obras de saneamiento y la construcción del puerto artificial, fueron poderosos detonantes para el crecimiento demográfico no solo de los habitantes ya establecidos, sino de miles de trabajadores extranjeros y de otras partes de México, gente humilde de diversas nacionalidades pero libres, no esclavos. La necesidad de alojarlos en forma permanente, en vecindades y caseríos de madera con techos de tejas, propició la expansión de las viviendas y el nacimiento de nuevos barrios, destacando entre ellos de Las Californias al oeste y el de la Huaca, ya conocido con ese nombre, al sureste.

BIBLIOGRAFÍA:

Lerdo de Tejeda. Miguel. APUNTES HISTÓRICOS DE LA HEROICA CIUDAD DE VERACRUZ TOMO III. Imprenta de Vicente García Torres, México, 1858.

Roa Bárcena, José María. RECUERDOS DE LA INVASIÓN NORTEAMERICANA (1846-1848) POR UN JOVEN DE ENTONCES. Edición de la librería madrileña de Juan Buxó y Ca., México, 1883.

Campos, Sebastián Ignacio. RECUERDOS HISTÓRICOS DE LA CIUDAD DE VERACRUZ Y COSTA DE SOTAVENTO DEL ESTADO DURANTE LAS CAMPAÑAS DE TRES AÑOS, LA INTERVENCIÓN Y EL IMPERIO. Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento, Calle de San Andres núm. 15. (Avenida Orlente, 51), México, 1895.

Blanes Martín, Tamara. GLOSARIO ILUSTRADO DE TÉRMINOS DEL PATRIMONIO MILITAR, Universidad de La Habana. Cuba, 2000.

Ramos I. Duarte Feliz. DICCIONARIO DE CURIOSIDADES HISTORICAS, GEOGRAFICAS, HIEROGRAFICAS, CRONOLOGICAS, ETC. DE LA REPUBLICA MEJICANA. Imprenta de Eduardo Dublán, México, 1899.

Guinement Keralio, Luis Félix. ENCYCLOPEDIA METÓDICA, ARTE MILITAR. TOMO PRIMERO. Imprenta de Sancha, Madrid, 1791.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

Historia de la hacienda de Malibrán (siglo XVIII-XX), Veracruz Antiguo Blog, Uluapa Sr., 1 de octubre de 2016: https://aguapasada.wordpress.com/…/historia-de-la-hacienda…/

La Casamata de Veracruz, Efacico Blog, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 18 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/05/18/la-casamata-de-verac…/

150 AÑOS DE LA CREACIÓN DE 73 MUNICIPIOS VERACRUZANOS


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 1 de diciembre de 1868, un año después de terminar la Segunda Intervención Francesa en México (1862-1867), don Francisco Hernández y Hernández, gobernador del Estado de Veracruz por segundo periodo (1862-1863 y 1867-1872), emite el Decreto que por ley autoriza la creación de nuevos municipios dentro de sus limites territoriales.

La primera división territorial se efectúo en 1825, seguida de otras menores. De esta forma, en 1868 se formaron 73 nuevos municipios, varios de los cuales no existen en la actualidad:

1. LA ANTIGUA, con cabecera municipal en el pueblo de La Antigua, que antaño fuera la ciudad de Veracruz de 1525 a 1609, año en que se dejó de reunir su cabildo y pasó a ser regido directamente como la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja, misma que se extinguió hacia 1804. Pasando así su territorio a la jurisdicción de la ciudad de Nueva Veracruz, hasta 1868. Por esta razón, el actual pueblo de La Antigua no puede ostentar el título de primer municipio de América o de Tierra Firme, porque pese a haber alojado al primer cabildo de la Nueva España fundado en mayo de 1519, la antigüedad de su existencia municipal en 2019 será de 151 años y no de 500.

2. ACAJETE, con cabecera municipal en el pueblo de San Salvador Acajete.

3. ACATLAN, con cabecera municipal en el pueblo de Acatlan.

4. APAZAPAN, con cabecera municipal en el pueblo de Apazapan.

5. AXOCUÁPAM, con cabecera municipal en el pueblo de Axocuápam.

6. AYAHUALULCO, con cabecera municipal en el pueblo de Ayahualulco y refrendado por el Decreto del 20 de diciembre de 1927.

7. BANDERILLA, con cabecera municipal en el pueblo de Banderilla.

8. BOCA DEL RÍO, con cabecera municipal en el pueblo de Boca del Río.

9. CUACUASINTLA, con cabecera municipal en el pueblo de Coacuatzintla.

10. COLIPA, con cabecera municipal en el pueblo de Colipa.

11. COSANTLAN, con cabecera municipal en el pueblo de Cosautlán.

12. COTAXTLA. con cabecera municipal en el pueblo de Cotaxtla.

13. CHICONQUIACO, con cabecera municipal en el pueblo de Chiconquiaco y refrendado por el Decreto del 15 de noviembre de 1911.

14. CHONTLA, con cabecera municipal en el pueblo de Chontla.

15. HIDALGOTITLAN, con cabecera municipal en el pueblo de Hidalgotitlan.

16. SANTA MARÍA, con cabecera municipal en el pueblo de Santa María Ixcatepec.

17. JACOMULCO, con cabecera municipal en el pueblo de Jalcomulco.

18. JAMAPA. con cabecera municipal en el pueblo de Jamapa.

19. JUCHIQUE DE FERRER, con cabecera municipal en el pueblo de Juchique.

20. SAN JUAN MIAHUATLAN, con cabecera municipal en el pueblo de Miahuatlan y refrendado por el Decreto del 12 de septiembre de 1922.

21. JESÚS MARÍA, con cabecera municipal en el pueblo de Jesús María.

22. MECAYAPAN, con cabecera municipal en el pueblo de Mecayapan.

23. MEDELLÍN, con cabecera municipal en el pueblo de Medellín.

24. SAN JOSÉ MIAHUATLAN, con cabecera municipal en el pueblo de San José Miahuatlan.

25. LAS MINAS, con cabecera municipal en el pueblo de Las Minas.

26. MOLOACAN, con cabecera municipal en el pueblo de Moloacan.

27. NAUTLA. con cabecera municipal en el pueblo de Nautla.

28. OLUTA, con cabecera municipal en el pueblo de Oluta.

29. OTEAPAN, con cabecera municipal en el pueblo de Oteapan.

30. PAJAPAN, con cabecera municipal en el pueblo de Pajapan.

31. PASO DE OVEJAS, con cabecera municipal en el pueblo de Paso de Ovejas y que en 1870 se pasaría al de Acazónica, donde permanecería hasta la década de 1940.

32. PLATÓN SÁNCHEZ, con cabecera municipal en el pueblo de Platón Sánchez.

33. PUENTE NACIONAL. con cabecera municipal en el pueblo de Puente Nacional, aunque posteriormente la autoridad estaría en el pueblo del Crucero de 1893 a 1896 y en 1932 en el de Chichicaxtle, regresando finalmente a Puente Nacional por la aplicación del Decreto No. 72 del 16 de agosto de 1941.

34. SAN MIGUEL DEL SOLDADO, con cabecera municipal en el pueblo de San Miguel del Soldado y renombrado como Rafael Lucio por el Decreto del 5 de noviembre de 1932.

35. SAN JUAN EVANGELISTA, con cabecera municipal en el pueblo de San Juan Evangelista.

36. SAYULA, con cabecera municipal en el pueblo de Sayula.

37. SOLEDAD, con cabecera municipal en el pueblo de La Soledad, que posteriormente sería renombrado Soledad de Doblado por el Decreto del 16 de junio de 1896.

38. TANTOCO, con cabecera municipal en el pueblo de Tantoco.

39. TANTIMA, con cabecera municipal en el pueblo de Tantima.

40. TATATILA, con cabecera municipal en el pueblo de Tatatila.

41. TEMPOAL, con cabecera municipal en el pueblo de Tempoal.

42. TENAMPA, con cabecera municipal en el pueblo de Tenampa.

43. TEPETLAN, con cabecera municipal en el pueblo de Tepetlan.

44. TEPETZINTLA, con cabecera municipal en el pueblo de Tepetzintla.

45. TEXCATEPEC, con cabecera municipal en el pueblo de Texcatepec y refrendado por el Decreto del 6 de julio de 1918. Le fue asignada la categoría de congregación por el Decreto del 19 de junio de 1937.

46. TIHUATLAN, con cabecera municipal en el pueblo de Tihuatlan.

47. TLACOLULAN, con cabecera municipal en el pueblo de Tlacolulan.

48. TLACOTEPEC, con cabecera municipal en el pueblo de Tlacotepec.

49. TLANELHUAYOCAN, con cabecera municipal en el pueblo de Tlanelhuayocan.

50. TONAYAN, con cabecera municipal en el pueblo de Tonayan.

51. TUXTILLA, con cabecera municipal en el pueblo de Tuxtilla.

52. SAN CARLOS, con cabecera municipal en el pueblo de San Carlos.

53. VEGA DE ALATORRE, con cabecera municipal en el pueblo de Vega de Alatorre.

54. YECUATLA, con cabecera municipal en el pueblo de Yecuatla.

55. ZARAGOZA, con cabecera municipal en el pueblo de Zaragoza.

56. ZENTLA, con cabecera municipal en el pueblo de Zentla.

57. AGUASUELOS, con cabecera municipal en el pueblo de Aguasuelos.

58. COAPAN, con cabecera municipal en el pueblo de Coapan.

59. CHAPULTEPEC, con cabecera municipal en el pueblo de Chapultepec.

60. CHILTOYAC, con cabecera municipal en el pueblo de Chiltoyac.

61. ELOTEPEC, con cabecera municipal en el pueblo de Elotepec.

62. LA HOYA, con cabecera municipal en el pueblo de La Hoya y refrendado por el Decreto del 30 de noviembre de 1886. Este municipio se extinguió por el Decreto del 3 de noviembre de 1893, pasando sus tierras a ser parte de la jurisdicción del vecino municipio de San Salvador Acajete. El pueblo de La Hoya cambió su nombre al actual de La Joya en 1920.

63. MINZAPAN, con cabecera municipal en el pueblo de Minzapan.

64. PASTEPEC, con cabecera municipal en el pueblo de Pastepec.

65. BARRIO NUEVO, con cabecera municipal en el pueblo de Barrio Nuevo.

Destaca en este Decreto, que conforme a la costumbre de la época, casi todos los municipios llevan el nombre del pueblo que alojará los poderes municipales. Pero también hubo una serie de municipios que se crearon, al menos jurídicamente, sin haberse designado donde estaría la cabecera. Este fue el caso de:

66. SAN DIEGO.

67. TETETLA.

68. TETITLAN.

69. APATLAN.

70. BRAZO SECO.

71. CATEAHUALCO.

72. JICALTEPEC.

73. SAN MARCOS.

Esta división territorial tenia diversas finalidades, como acercar a los pobladores de las rancherías más alejadas de las principales vías de comunicación (caminos nacionales y el ferrocarril en proceso de expansión), el sitio donde la autoridad podría dirimir sus conflictos con la aplicación de las leyes vigentes.

Pero también tenia el de afirmar la autoridad federal en los lugares estratégicos entre la capital y el puerto de Veracruz (caso de Puente Nacional, Paso de Ovejas y La Antigua) y el de separar convenientemente a los grupos de poder locales, dándoles por otra parte, la oportunidad de participar en los cabildos locales. Esto último gozó de gran aceptación, pudiéndose notar en las actas de los cabildos la repetición constante de apellidos de las familias acomodadas o de terratenientes, cuyos miembros ocupaban con frecuencia los cargos de regidores y presidentes municipales.

Los nuevos municipios se concentraban particularmente en la zona central del Estado de Veracruz, en los pueblos que en el periodo virreinal fueron parte de las alcaldías mayores de Xalapa y Veracruz La Vieja, así como del Marquesado del Valle. Estaban todos unidos por el viejo camino real entre las ciudades de Veracruz y México, así como sus ramales y toda una red de caminos secundarios de herradura, que facilitaban la comunicación de los habitantes con sus cabeceras municipales.

Posteriormente se hicieron nuevas divisiones territoriales y nacieron nuevos municipios, como el de Villa Aldama por el Decreto número 89 del 21 de mayo de 1929, integrado con localidades que le fueron segregadas al municipio de Perote.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Conferencista, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones y empresas. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros reconocimientos. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus poblaciones.

BIBLIOGRAFÍA:

Skerrit G., David. Una historia agraria del centro de Veracruz: 1850-1940. 2a. Edición, Biblioteca Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver., 2003.

Rees, Peter. Transporte y Comercio entre Mexico y Veracruz 1519-1910. 1a. Edición, Secretaría de Educación Pública, México, D. F., 1976.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

CREACIÓN DE LOS MUNICIPIOS, Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI):
http://internet.contenidos.inegi.org.mx/…/702825222574_5.pdf

UNA DESCRIPCIÓN DEL PUEBLO DE SAN MIGUEL DEL SOLDADO HACIA 1895


Por Mario Jesús Gaspar Covarrubias

 

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Joaquín María Rodríguez Calderón fue educador, periodista y escritor dramaturgo. Nació en Xalapa el 22 de febrero de 1855 y ahí murió posiblemente en 1912. Partidario de la no reelección, estudió en la Escuela Normal de Orizaba. Fue profesor en el Colegio Preparatorio y en la Normal de Xalapa. También fue director de la sección de Justicia e Instrucción Pública con el gobernador Teodoro A. Dehesa. Dirigió los diarios El Gato Negro, El Eco Jalapeño y El Orden. Publicó más de 50 dramas y se cree que dejó inéditos más de 80.

De julio de 1893 a febrero de 1895 escribió los “Apuntes sobre el cantón de Jalapa”, que fueron publicados en el periódico La Voz de la Verdad dirigido por el Sr. D. Antonio F. Portilla, diputado de la H. Legislatura del Estado. Como manifiesta al inicio de su obra, se trata de una serie de observaciones juiciosas recogidas por él en el transcurso de más de cuatro años viajando por los diversos municipios que componían el Cantón de Xalapa,

El texto fue redactado en un lenguaje sencillo sin abundancia de tecnicismos o nombres científicos, de tal forma que “podamos conseguir que el campesino nos lea con gusto, ya que para esta clase tan numerosa de nuestra sociedad no existe, ni remotamente, el deseo de subscribirse á un periódico, y mucho menos, la gana de leerlo; pero eso no obstante, no se crea que vamos á dejar de apuntar, hasta donde nos fuere posible, las palabras propias para la designación científica de los seres ó materias á que tengamos que hacer referencia, con el propósito también de que nos comprendan las personas eruditas, porque siendo algunos nombres puramente de localidad o provinciales, y diversos de un pueblo á otro para designar una misma cosa, acaso pudiéramos engendrar dudas ó errores por falta de claridad”.

Como era de esperarse en una época en que estaba recién inaugurado el Ferrocarril Interocéanico entre las ciudades de Veracruz, Xalapa, Puebla y México, los habitantes coexistían con el tráfico comercial de las vías férreas y el cada vez más menguante carretero a través del Camino Nacional, junto al cual estaban muchos pueblos de larga historia desde el siglo XVI. Uno de ellos, aparte de Las Vigas que llamó mucho la atención del autor, es el de San Miguel del Soldado, cabecera del municipio del mismo nombre desde la aplicación del Decreto del 1 de diciembre de 1868. De esta población, Rodríguez Calderón mencionó lo siguiente:

“El pueblo de San Miguel del Soldado fue fincado hará apenas 250 años por familias españolas, dentro del territorio de Jilotepec, como lo tenemos dicho en uno de nuestros artículos anteriores.

Está situado á orillas del antiguo camino nacional, un poco más allá del paraje llamado “Las Piletas” y antes de San Salvador Acajete y Ia primera muralla de la cuesta que hay que salvar para llegar á la Joya.

Su nombre, notoriamente castellano, lo debe, según los datos que hemos podido recoger, y de cuya verdad no salimos garantes, a un soldado del rey que estableció allí el primero su choza, trayendo un San Miguel que hasta la fecha existe en la capilla del pueblo. A su ejemplo, muchas otras personas vinieron a establecerse en aquel lugar, quedando formado con el tiempo el pueblito que fue de importancia hasta que se abrió el tráfico del Ferrocarril Mexicano.

En la actualidad está ruinoso y pobre, y sin esperanza alguna de salir de ese tan triste estado.

Cerca de San Miguel del Soldado quedan los lugares llamados “Botijillas”, “Soateopa” y “Teápam”, pero no se conserva reminiscencia de que al principio San Miguel hubiera llevado cualquiera de esos nombres, lo que prueba que fueron exclusivamente españoles los que lo fundaron.

No hará cincuenta años que San Miguel del Soldado era el centro de un activo comercio, como lo justifican las ruinas de los edificios de piedra existentes hasta el día. Ahí se detenían las grandes recuas que transitaban el camino nacional desde Veracruz a Puebla y México, conduciendo las mercancías que del extranjero venían al país, y no pocas veces pernoctaron dentro de los muros de sus casas las valiosas conductas de dinero que bajaban al vecino puerto.

El dinero circulaba ahí en gran cantidad y no era raro ver monedas de oro de gran valor en .manos de pobres jornaleros. Ahora es otra cosa. La animación acabó para siempre, y la ruina cada vez mayor amenaza terminar con el pueblo.

Los hijos de San Miguel del Soldado fueron traficantes más que agricultores, de modo que con la desaparición del tráfico, ha venido la desaparición de la riqueza y del trabajo.

El Ferrocarril lnteroceánico, no obstante que estableció a orillas del pueblo una estación, no ha sido bastante a levantarlo del estado de miseria en que yace, y si la .suerte no cambia para él, pronto tendremos que lamentar su completa desaparición. Sus buenos hijos emigran para otros lugares en busca de un porvenir que no pueden encontrar allí Poco más de un año hará que la última familia netamente española de San Miguel del Soldado, la del Sr. D. Manuel Zorrilla, abandonó el pueblo para ir a establecerse a Coatepec.

Muerto el tráfico, todos los habitantes se dedicaron a la agricultura, tal como ha sido entendida por nosotros, pero el poco maíz que se cosecha, único renglón agrícola, explotable, apena basta para sus necesidades, de manera que por ese medio no han de poder avanzar mucho en el camino de la prosperidad.

Se dedican también a la fabricación de sillas de ilite tierno, con asiento de tule (espadaña), pero sus manufacturas de sistema muy primitivo, no pueden dejarles mucho que digamos, y con mayor razón ahora que, por falta de arbolados, tienen que comprar el ilite y la espadaña.

Para la fabricación de sus sillas emplean un procedimiento vulgarísimo. Vanse al monte a cortar las ramas tiernas de los ilites, las dividen en trozos de longitud determinada, con una mala sierra, y con una cuchilla de carpintero más mala aún ó con una moruna, les quitan la corteza, en seguida ponen todos aquellos trozos al horno para que se sequen y enjuten, arman las sillas practicando previamente groseros taladros y luego tejen el asiento sin esperar á que la espadaña se seque, con el fin de conservarle su elasticidad. Con tierra colorada disuelta en agua de cola las pintan, les figuran unos adornos que no tienen el más mínimo gusto, y las llevan al mercado para su venta.

Es cierto que estas sillas tienen gran demanda en Xalapa y en la mayor parte de los pueblos de la sierra de Puebla, pero no creemos que puedan sacar de ahogos a los fabricantes, que viven, como se puede observar, con las mayores estrecheces, por no decir en la miseria.

A otro género de trabajo se dedican también los hijos de San Miguel del Soldado: al acarreo de tablas, vigas, viguetas, alfajías y calehuales de los montes de Las Vigas, por medio de sus carretillas de dos ruedas, sin caja ni depósito alguno. Tampoco este trabajo les puede proporcionar muchas utilidades, y lo prueba el aspecto miserable y pobre de los carreteros.

Últimamente, queriendo aprovechar la bondad de los pastos de su terreno, se han dedicado a formar ordeñas, vendiendo sus productos en esta Capital, pero en tan reducida escala, que por ahora no conceptuamos que sea negocio para los empresarios. Quizá esta empresa pudiera ser buena, atenta la gran demanda que en esta población tiene la leche, pero para eso se necesitaría dinero en primer lugar, muy escaso en San Miguel del Soldado, y después terreno en grandes extensiones para la formación de potreros, lo cual es difícil, porque San Miguel del Soldado ni es muy grande, ni tiene tierras disponibles, ni cuenta con agua para los abrevaderos. Considérese que desde el camino de Tlacolulan que lo separa
de San Salvador, hasta los linderos con Jilotepec, es decir, cosa de un sitio de ganado mayor, no tiene más arroyo que el Teápam, seco la mayor parte del año, y que no desmiente su nombre. Teápam quiere decir arroyo de piedras.

El agua que se toma en San Miguel del Soldado viene de San Salvador Acajete, en caño descubierto que facilita a los salvadorenses convertirlo en lavaderos. ¡Júzguese de la calidad del agua!

Cuando nuestro fino y buen amigo Lic. Miguel Mórales y Suárez, tuvo á su cargo la Jefatura política del Cantón, trató de remediar ese mal. En efecto, en los primeros días de su administración salió de esta Capital con el Sr. Adams, empleado de importancia de la Empresa del Ferrocarril Interoceánico, -nosotros los acompañamos- para ver si se podía entubar el agua. El Lic. Morales recorrió parte del caño, llegó al manantial y convino en que solamente una cañería podía remediar el mal de que se quejaban los hijos de San Miguel del Soldado. Hasta la fecha continua el caño en el mismo estado, lo que prueba que no ha vuelto a hablarse del asunto, y como el Ayuntamiento de San Miguel del Soldado no tiene recursos para emprender por su cuenta la mejora, es de presumirse que aquellos desgraciados habitantes seguirán tomando agua no muy pura, y expuestos a las enfermedades consiguientes.

Desde que se puso en explotación el Ferrocarril Interoceánico, las mujeres de San Miguel del Soldado se han delicado a la floricultura. Han formado jardíncitos y siembran sus flores, la mayor parte de aquellas que no tienen gran demanda. A la bajada y subida de los trenes de pasajeros, se acercan a los coches, sucias y harapientas, ofreciendo sus sencillos ramilletes por un precio ínfimo.

El temperamento de San Miguel del Soldado es frío y respecto de sus producciones expontáneas no tiene más que las que hemos enumerado al referirnos a San Salvador Acajete y a las Vigas, a excepción de dos plantas que no se encuentran en aquellos pueblos: el equimite, y el izote o xtuc que, utilizan sus habitantes como plantas vivas para la formación de sus cercados. Del primero cogen las flores, llamadas pitos, para comerlas, y del segundo el racimo de flores que brota en su parte superior, Igualmente para comerlas, pero no se preocupan ni llevan trazas de preocuparse de extraer y beneficiar la fibra del izote o xine que según nuestras noticias tiene alguna demanda en el extranjero.

Respecto de los animales domésticos y silvestres que se crían en el municipio, nada decimos, porque son los mismos que existen en San Salvador, con supresión de algunos que necesitan vivir en los montes altos, de los cuales carece San Miguel del Soldado, las palomas morunas, por ejemplo.

Los terrenos del pueblo son delgados. El maíz se da, siempre qué se abone previamente la tierra, lo mismo que la cebada, pero en tan poca cantidad que, como decimos al principio, no merecen estos cultivos la pena de ocuparse de ellos con mucho detenimiento.

No nos queda ya que decir más del pueblo de San Miguel del
Soldado, y en nuestro próximo artículo hablaremos de la Banderilla; pero antes de terminar por ahora, llamamos respetuosamente la atención de las autoridades de San Miguel para que, posesionándose del deber en que están de ver por su pueblo, promuevan ante las superiores las mejoras que reclama urgentemente la población. El camino nacional, en la parte que se puede reputar cono calle, está desempedrado, como todas las demás, y muy particularmente la que conduce a la estación. Las casas están exteriormente desaseadas y todo lo que se relaciona con la policía, desatendido.

En cuanto a la declarada pobreza proveniente de falta de recursos agrícolas y comerciales, para, combatirla, no hay remedio; pero si lo hay para corregir el desaseo y la incuria.

Quizá sea tiempo de que San Miguel del Soldado recobre, si no todo, parte de su antiguo esplendor, pero para conseguir semejante transformación es preciso trabajar y hacer algo que revele que nos amamos a nosotros mismos y que amamos el lugar en que nos tocó en suerte nacer. No hay que desmayar, si queremos volver por el honor de nuestra raza”.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Conferencista, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones y empresas. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros reconocimientos. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus poblaciones.

BIBLIOGRAFÍA:

Rodríguez Calderón, Joaquín María. Apuntes sobre el cantón de Xalapa, Estado de Veracruz, México. Imprenta Veracruzana de la Viuda e Hijos de Ruíz, Jalapa, México, 1895. Pág. 217-221.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

RODRÍGUEZ CALDERÓN, JOAQUÍN MARÍA, Diccionario Enciclopédico Veracruzano / Roberto Peredo / UV. Última modificación por Roberto Peredo el 2018/11/15 18:09:
http://148.226.12.161:8080/…/Rodr%C3%ADguez+Calder%C3%B3n%2…

150 AÑOS DE LA CREACIÓN DE 73 MUNICIPIOS VERACRUZANOS, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, diciembre 1 de 2018, Facebook:
https://www.facebook.com/mariojesus.gasparcobarruviasii.9/posts/102065587498233

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EL 22 DE ABRIL DE 1519 NO SE FUNDÓ EL AYUNTAMIENTO DE LA VILLA RICA DE LA VERA CRUZ


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 22 de abril de 1519 es la fecha con qué desde 1969 el cabildo o ayuntamiento de la ciudad de Veracruz ha celebrado la fundación de esta corporación, el ayuntamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz, considerado erróneamente el primero de su tipo en América, siendo que fue solamente la primera del virreinato de la Nueva España y con una vida comprobada en documentos históricos que descansan en el Archivo General de la Nación, de solo 89 años (1519-1608).

El jesuita Francisco Javier Clavijero logró precisar con exactitud en el siglo XVIII que la llegada de la flota de Hernán Cortés a la costa veracruzana, fue durante la noche del Jueves Santo del año de 1519, es decir, el día 21 de abril de ese mismo año, desembarcando por primera vez los españoles al mando de Hernán Cortés al día siguiente. Sin embargo, el 22 de abril no fue la fecha de fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz.

¿Qué fue lo que sucedió entonces ese día? Para precisarlo, se debe tomar en cuenta que muchos cronistas y autores españoles escribieron sobre el proceso de conquista y colonización de las tierras americanas, que inició el 26 de diciembre de 1492, cuando el almirante Cristóbal Colón comenzó a construir el fuerte de Villa Navidad, con las maderas de la nao Santa María naufragada dos días antes. El inicio de la conquista de Mesoamérica por la hueste comandada por el extremeño Hernán Cortés contó con varios de ellos, algunos de los cuales no pisaron América o la Nueva España.

Si se recurre a los protagonistas (fuentes primarias) o a quienes les conocieron sin estar en el momento de los hechos (fuentes secundarias) -no a autores e intérpretes de siglos posteriores- se logran detectar fuertes coincidencias que descartan que el 22 de abril de 1519 se haya fundado cabildo alguno. Veamos a tres de ellos:

BERNAL DÍAZ DEL CASTILLO (Ca. 1495-1584): fue un conquistador español que participó en la conquista de México y fue más tarde regidor de Santiago de Guatemala. Se le atribuye la autoría de la “Historia verdadera de la conquista de la Nueva España”, la cual comenzó a redactar como un memorial de guerras; pero más tarde fue revisada y expandida en respuesta a la publicación de Francisco López de Gómara, que Díaz del Castillo consideraba muy imprecisa, además de que no reconocía los esfuerzos que llevaron los soldados comunes durante la invasión de México. La primera edición fue publicada en 1632.

EL CABILDO DE LA VILLA RICA DE LA VERA CRUZ: La primera carta que escribió Cortés se perdió o nunca fue escrita. Así, fue elaborada por segunda vez por la Junta de regimiento, fue fechada el 10 de julio de 1519 y se tituló “Carta de la justicia y regimiento de la Rica Villa de la Veracruz”, con especial dedicatoria a la Reina Doña Juana y a su hijo el emperador Carlos V y enviada el día 26 a España, por conducto de los procuradores y ex-alcaldes ordinarios Alonso Hernández de Portocarrero y Francisco de Montejo. La primera edición fue publicada en 1842.

FRANCISCO LÓPEZ DE GÓMARA (1511-1566): fue un eclesiástico e historiador español que destacó como cronista de la conquista española de México, a pesar de que nunca atravesó el Atlántico. Estudió en Alcalá de Henares para ordenarse como sacerdote. Vivió en Roma, y a su regreso hacia 1540 conoció a Hernán Cortés y se quedó en su casa como capellán privado. Sus fuentes de información para su obra “Historia de la conquista de México”, fueron el mismísimo Cortés, además de Gonzalo de Tapia y Gonzalo de Umbría. La primera edición fue publicada en 1552.

La lectura detenida de estas dos fuentes primarias y una secundaria, señalan una serie de hechos coincidentes el día 22 de abril de 1519:

BERNAL DÍAZ DEL CASTILLO (protagonista):

1. Ocurre el desembarco de los españoles de Hernán Cortés, pues este había ordenado que nadie fuese a tierra el día anterior.

2. Junto a los hombres, se desembarcaron caballos y cañones en los médanos de arena.

3. Se comenzaron a construir chozas de enramadas para unos 300 hombres, además de un altar donde se ofició misa.

4. Se aseguraron los caballos y en estas labores transcurrió todo el día.

MIEMBROS DEL POSTERIOR CABILDO DE LA VILLA RICA DE LA VERA CRUZ (protagonistas):

1. Desembarco de Cortés con mucha gente de la Armada.

2. Se entrevista con dos indios principales, a quienes entrega obsequios para sus caciques.

FRANCISCO LÓPEZ DE GÓMARA (entrevistó a Cortés):

1. Se realiza el desembarco con aproximadamente 200 hombres armados, equipados con caballos y artillería.

2. Se establece un campamento en medio de los arenales (médanos).

3. Encuentran indígenas y efectúan comercio con ellos.

4. El intercambio sucesivo implica mucho oro, lo que hace que Cortés prohíbiese a sus hombres que lo rescaten.

La actividad española el 22 de abril de 1519, con los datos de estos autores, es congruente con las costumbres y leyes de la época, que regulaban el comportamiento en las expediciones de exploración y conquista en territorios desconocidos. Incluso son válidos y refrendados con la mentalidad militar actual, pues más que reglas inamóvibles, se trata de la aplicación del sentido común en la especie humana y su prevención de los futuros riesgos ante la incertidumbre.

Sirven de ejemplo de estas precauciones, las ordenanzas que el rey Fernando el Católico emite el 2 de agosto de 1513 al gobernador Pedro Arias de Dávila, que al año siguiente partirá con una gran armada de 1.500 almas a la provincia de Castilla del Oro, donde los españoles han colonizado teniendo como punto de partida la villa de Santa María de la Antigua del Darién, que el 20 de julio de 1515 será honrada con título de ciudad, siendo la primera de la América Continental. La sexta cláusula de estas ordenanzas dice que:

“Una de las principales cosas en que habéis mucho de mirar es en los asientos o lugares que allá se hubieren de asentar: lo primero es ver en cuantos lugares es menester que se hagan asientos en la costa de la mar para guardar la navegación y para seguridad de la tierra; que los que han de ser para seguir la navegación, sean en puertos que los navíos que de acá de España fueren, se puedan aprovechar de ellos en refrescar e tomar agua, y las otras cosas se fueren menester para su viaje; así en el lugar que ahora esta hecho como en los que de nuevo se hicieren, se ha de mirar que sean en sitios sanos y no anegadizos en donde se puedan aprovechar de la mar para carga y descarga, sin que haya trabajo y costa de llevar por tierra las mercadurías que de acá fueren; y si por respeto de estar mas cercanos a las minas se hubieren de meter la tierra adentro, debese mucho mirar que por alguna ribera se puedan llevar las cosas que de acá fueren desde la mar hasta la población, porque no habiendo allá bestias como no las hay, seria grandísimo trabajo para los hombres llevarlo a cuestas, y ni los de acá ni los indios no lo podrían sufrir; y que sean de buenas aguas e de buenos aires e cerca de montes o de buena tierra de labranza e estas cosas las que mas pudiere tener”

Los monarcas recomendaban desde mucho antes de la llegada de Cortés a Mesoamérica, que las expediciones tomasen precauciones a la hora de desembarcar y establecerse, reduciendo el riesgo de una mala elección que propiciase revueltas y motines entre los soldados, marineros y colonos.

El desembarco español el 22 de abril de 1519 en las playas de Chalchicueyecan es consonante con el espíritu de estas ordenanzas, pues primero se debía reconocer el terreno, de ahí que enseguida que desembarcase la infantería con piqueros, arcabuceros y ballesteros (capaces de herir y matar a distancia segura), siguiera el despliegue de caballería y artillería, formando un círculo defensivo alrededor de la cabeza de puente o sitio de desembarco inicial de un contingente, a fin de asegurar su permanencia o retirada hacia los barcos, bajo la cobertura de los cañones embarcados.

Al no recibir agresión sino el recibimiento pacífico y con fines comerciales de los indígenas -ya aleccionados por la anterior expedición de Juan de Grijalva en 1518-, procedieron a establecer un campamento provisional de chozas de ramas, sin construir en mampostería de piedra. Con la finalidad de alojar inicialmente a una tropa que alcanzaba entre la tercera parte y la mitad de los efectivos humanos de la flota.

Para que se fundara el ayuntamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz se necesitaron otros eventos, que fueron mezcla de la frágil legalidad sobre la que descansaba la autoridad de Cortés, las pugnas y falta de cohesión entre los hidalgos, soldados de fortuna y aventureros que conformaban la armada. Siendo el oro recogido con relativa facilidad a través del intercambio, un poderoso detonante que fue aprovechado por Cortés para liberarse de la autoridad del gobernador Diego de Velázquez y subordinarse directamente a la del rey, a través del apoyo de un cabildo formado por sus aliados; mismos que lo nombraron alcalde o justicia mayor y capitán general.

Estos eventos se dieron en las siguientes semanas al desembarco, situándose la fundación del cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz entre el 17 y 20 de mayo de 1519. Autores modernos como el doctor en historia Juan Órtiz Escamilla, sitúan la fundación en los días antes del 25 de mayo. Ningún cronista, historiador o autor que haya estudiado las fuentes primarias en forma responsable, atribuiría al 22 de abril de 1519 la calidad de fecha fundacional, puesto que no la hubo.

Siendo así ¿De dónde extrajó el ayuntamiento de la ciudad de Veracruz la idea que esta fecha fuese la de la fundación de la actual ciudad? (otro dato erróneo).

En 1969 se celebraron los festejos por los 450 años de la llegada de Hernán Cortés y el ayuntamiento, asesorado por historiadores, definieron la fecha del 22 de abril de 1519 como la de fundación de su corporación, además de comenzar a oficializar que la actual ciudad de Veracruz es el resultado de una serie de cuatro fundaciones (dos en 1519, una en 1525 y otra en 1599) en sitios diferentes; aunque numerosos documentos históricos señalaban que el cabildo iniciado por Cortés no era el mismo que regía en 1969, agregándose la opinión de historiadores ilustres como Manuel B. Trens e investigadores de renombre como Leonardo Pasquel.

Una explicación de el por qué se eligió esta fecha, se puede encontrar en la conferencia que el doctor Ernesto Lemoine Villicaña (1927-1993) dio el 22 de mayo en la sala de actos del Museo de Veracruz y que contiene los elementos con qué se reelaboró la historia oficial de la ciudad. El contenido de la misma fue dado a conocer en 1974 por el Instituto de Investigaciones Humanísticas de la Universidad Iberoamericana y nuevamente vía internet el 16 de mayo de 2014 por el investigador anónimo Uluapa Sr. en su blog Veracruz Antiguo.

Ernesto Lemoine Villicaña fue un escritor, historiador, bibliófilo y académico mexicano. Se especializó en geografía histórica, historia indígena, historia urbana, la Independencia de México, con particular énfasis en la vida y obra de José María Morelos y otros héroes de la independencia; y la Primera República Federal (México). En su conferencia menciona lo siguiente al 22 de abril de 1519:

“En cuanto a la historia, documental mente comprobada, de los primeros tiempos de Veracruz, disponemos de las siguientes cotas cronológicas:

a) Jueves Santo, 21 de abril de 1519, llega la expedición de Cortés a San Juan de Ulúa.

b) Viernes Santo. 22 de abril, ocurre el desembarco en las playas fronteras al islote, y Cortés, afirma Gómara y ratifica Bernal, “tomó el mejor sitio que le pareció entre aquellos arenales de la marina, y así asentó real y se hizo fuerte”

Abiertamente, se reconocía que solo se había producido un desembarco y sustentado en las mismas fuentes primarias que esta publicación. Ratificó lo mismo en los siguientes párrafos:

“Ahora bien, que sepamos, ninguna otra fecha, entre estas extremas, indican las fuentes históricas para determinar con exactitud los acontecimientos que ocurrieron en los intervalos de las arriba indicadas. Trataremos de llenar los vacíos que más directamente incumben al nacimiento y primeras vicisitudes de Veracruz, interpretando, sobre todo, a los imprescindibles Bernal y Gómara; más al segundo que al primero. El Viernes Santo, 22 de abril de 1519 es, sin lugar a dudas, la fecha clave que debe consagrarse como la de la fundación real de esta ciudad. Cierto que Cortés le dio al asiento el carácter de provisional, que en ese día no se levantó acta que testificara, jurídicamente, el suceso, y que a poco la localidad mudó de sitio”.

Tras reconocer que hubo ninguna fundación el 22 de abril, procedió a explicar el por qué adoptar este día como fecha fundacional:

“Pero, en apoyo de nuestro aserto, enunciamos las siguientes circunstancias, todas ellas de peso: el paraje de San Juan de Ulúa ya nunca más se despobló a partir de aquel 22 de abril; aquí, en fecha que puede localizarse hacia el fin de la tercera semana de mayo (según Bernal), o hacía mediados de junio (según Gómara), se erigió el ayuntamiento, se creó el primer poder político-administrativo de Nueva España, y se institucionalizó el organismo municipal; o sea, de una situación de hecho, se pasó a una de derecho. Aunque la Villa se trasladó al norte, pocos días después de su instauración legal, al sitio de Quiahuiztla, el paraje del primitivo asiento, ya con el nombre de “San Juan”, o con el de “Ulúa”, o con el de “San Juan de Ulúa”, siguió considerándose como “puerto” de la Villa Rica.

En consecuencia, es legítimo historiar, sin interrupción, la vida de esta Veracruz- Ulúa, que es la que realmente cumple ahora su 450 aniversario; y considerar, como incidencia accesoria, la etapa peregrina (tan bien analizada por Lerdo de Tejada, Orozco y Berra y Paso y Troncoso) que en un lapso de ochenta años se sintetiza en los nombres de Veracruz-Quiahuiztla y Antigua Veracruz”.

Luego definió la esencia del mito de las cuatro fundaciones, que ya tenía décadas de estarse germinando, pese a que desde 1939 se conocía el título de ciudad del 28 de marzo de 1600, donde se explica que la actual ciudad de Veracruz nació con el nombre de Nueva Veracruz y que no era la misma que la ciudad de Veracruz, que desde mediados del siglo XVII pasó a llamarse pueblo de La Antigua. Además de que la Nueva Veracruz nació sin ayuntamiento, escudo de armas y jurisdicción municipal (la tendría hasta mayo de 1609, constituyéndose en municipio y por tanto, no en el primero de América):

“Hemos paleografiado en el Archivo General de la Nación, un testimonio coetáneo del título de erección de la cuarta Veracruz, otorgado por Felipe III y refrendado en Chapultepec, el 28 de marzo de 1600, por el virrey conde de Monterrey. En tan notable documento leemos estas enfáticas determinaciones del monarca: “Y porque mi voluntad es que, en cuanto sea posible, la dicha ciudad sea favorecida y honrada, y atento a su antigüedad ya los buenos y leales servicios que de ella he recibido, se conserve y perpetúe su nombre: mando que la dicha población, sita en la banda de tierra firme del puerto de San Juan de Ulúa, se llame para siempre LA NUEVA VERACRUZ, y de esta manera se intitule y nombre por escrito, de palabra o en lo judicial o extrajudicial, y en las cartas y papeles y comunicación de la gente”.

Y adelantándose al futuro, explicó también que la ciudad de Veracruz -hoy pueblo de La Antigua- no fue abandonada ni se extinguió como población como han señalado erróneamente algunos historiadores en la presente década:

“Pero, a diferencia de Quiahuiztla, el asiento del río Canoas no murió del todo, Antigua Veracruz conservó su rango edilicio y fue la cabecera de la “alcaldía mayor” del mismo nombre; pero en el siglo XVIII empezó a decaer y a despoblarse, razón que motivó el traslado de la sede de la alcaldía a Misantla, aunque la jurisdicción conservo el nombre de “La Antigua” con el agregado de “y Misantla”. Más tarde, con el sistema de intendencias, ya no figuró en la lista de “partidos” o subdelegaciones” de la intendencia de Veracruz. Y, a partir de 1810, la guerra emancipadora casi acabó por arruinar el poblado. A mediados del siglo XIX, don Miguel Lerdo de Tejada evocaba con nostalgia romántica el histórico lugar: “Todavía hoy —escribía el ilustre veracruzano— a pesar de lo mucho que sufrió el pueblo de La Antigua durante la guerra de independencia…, existe allí un pequeño caserío con algún vecindario, conservando su primitivo nombre, como un triste y solitario monumento destinado a recordar a los transeuntes el punto que ocupó en otro tiempo la Villa Rica de la Vera- cruz”.

Y también el por qué la actual ciudad de Veracruz no conservó su nombre de Nueva Veracruz, con el que es señalada en sus títulos de ciudad de 1600 y 1615 y la diferenciaba de la ciudad de Veracruz La Antigua o Vieja, con la que coexistió durante años:

“La designación oficial impuesta por la real cédula de Felipe III, de Nueva Veracruz (sin el “Villa Rica” de los primeros tiempos), fue simplificándose hasta quedar en el siglo XVIII Veracruz, a secas; única, unívoca e inconfundible ciudad que España poseía en Indias”.

El doctor Lamoine no dejó de señalar que la actual ciudad de Veracruz no era la primera fundación o ciudad de América Continental:

“Por principio, es grueso error insistir en que Veracruz fue la primera fundación española en la parte continental del Nuevo Mundo. Le antecedieron, por años que se remontan hasta una década, San Sebastián de Urabá, erigida por Alonso de Ojeda en 1509, que, dice el muy enterado Oviedo, “fue la primera población de cristianos en la tierra firme” (6); Santa María de la Antigua, asiento consolidado en 1510 por Martín Fernández de Encisco y Vasco Núñez de Balboa; y Acia, obra de Pedrarias Dávila, en 1516: estas tres poblaciones, de vida no muy prolongada, estuvieron en la zona del Darién, sobre el golfo de Urabá, en la parte noroccidental de la actual República de Colombia. Panamá, que este año celebra también su 450 aniversario, es pocos meses posterior a Veracruz, pues se fundó en agosto de 1519. Tratándose de nuestra ciudad, lo correcto es consagrarla como la fundación europea más antigua que perdura en el continente americano”.

En este aspecto, sin duda ignoraba que para 1519 existían más de 30 fundaciones en la parte continental desde Nicaragua hasta Venezuela, producto del afán colonizador del gobernador Pedro Arias de Dávila y sus lugartenientes. De las cuales la villa de Panamá alcanzó su título de ciudad el 15 de septiembre de 1521 y su autorización de términos que la definieron el 6 de septiembre del mismo año, como el primer municipio de América. En 1524, al extinguirse la ciudad de Santa María de La Antigua del Darién, ya existían más decenas de ciudades y villas en las islas del Mar Caribe y al menos dos ciudades en tierra firme: la de Panamá y la Villa Rica de la Vera Cruz, cuyo título de ciudad fue emitido el 4 de julio de 1523. Una de las fundaciones más antiguas de la tierra continental y que evolucionó con muchas viscitudes desde 1501, fue el asentamiento de Puerto de las Perlas que con el tiempo dio origen a la ciudad de San Francisco de Cumaná, cuyo cabildo, justicia y regimiento fue creado en 1568 y en 1591 recibió título de ciudad, pero con el lustre de ser el primer asentamiento español de América del Sur y mucho más antiguo y perdurable que la Villa Rica de la Veracruz. Entre tantas fundaciones realizadas entre 1492 y 1519, muchas de ellas desconocidas por la historiografía mexicana, la actual ciudad de Veracruz fundada en 1600, no podría contarse entre ellas.

De esta forma, el día 22 de abril de 1519 solo fue testigo del desembarco de Cortés y el levantamiento de su campamento con materiales perecederos, no hubo ninguna fundación de ayuntamiento ni la habría en el resto del mes. La fecha fue adoptada como conmemorativa por el municipio de Veracruz en 1969, por su valor simbólico respecto al inicio del poblamiento español de Nueva España y nada más.

El 20 de mayo de 1969, la Unión Internacional del Notariado Latino y la Asociación Nacional del Notariado Mexicano, inauguraron una placa que aun puede verse en el extremo izquierdo del palacio municipal frente a la antigua plaza de armas, declarando ese día como de fundación jurídica o solo en actas, del ayuntamiento de Villa Rica de la Vera Cruz a través de la actuación del escribano real Diego de Godoy. Una fecha más próxima a la que sugiere el cronista Bernal Díaz del Castillo y a la que han propuesto modernos investigadores e historiadores en la presente década. En tanto que muchos otros repiten en sus publicaciones y tesis la fecha del 22 de abril como de verdadera fundación, por ser la adoptada ya no solo por el municipio, sino por el gobierno del Estado de Veracruz tras casi 50 años de repetición y escrito, elevando una fecha de valor simbólico al rango de historia oficial y en contradicción con los mismos documentos históricos que deberían fundamentarla si fuese cierta.

Con los medios actuales en tecnología y personas preparadas en historia, no es difícil precisar mejor el día en que se fundó jurídicamente el ayuntamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz, abandonando por fin el día definido en 1969, que si bien es comprensible por su valor conmemorativo, ya no es necesario en la actualidad donde debe ser una obligación tanto académica como política aproximarse lo más posible a la veracidad. En cuyo nombre se hacen negocios y se destina el gasto de los recursos públicos en una época que se pretende ser de austeridad económica. Tecnológica y profesionalmente no es imposible, solo falta voluntad política y una mayor actitud crítica y ética por parte de los ciudadanos.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, conferencista a nivel estatal. diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura, así como técnico en informática, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, explorador con más de 200 expediciones en su historial e investigador independiente en historia y numismática. Ha sido galardonado dos veces en 2014 y 2016 con el diploma de honor y medalla “Veracruz al Mérito” de la Institución de la Superación Ciudadana, entre otros muchos reconocimientos a su labor. Ha sido capacitador, programador, ejecutivo de ventas, docente en historia y actualmente es director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR) que reconstruye la historia, arquitectura e ingeniería de antiguas rutas de comunicación en más de 18 municipios del Estado de Veracruz.

BIBLIOGRAFÍA:

Mena García, María del Carmen. PEDRARIAS DÁVILA. Universidad de Sevilla, España, 1992.

Mena García, María del Carmen. LA SOCIEDAD DE PANAMÁ EN EL SIGLO XVI. Universidad de Sevilla, España, 1984.

Lucena Salmoral, Manuel. VASCO NÚÑEZ DE BALBOA, DESCUBRIDOR DE LA MAR DEL SUR. Biblioteca Iberoamericana, REI Una obra para conmemorar los 500 años del Descubrimiento de América, el encuentro de dos culturas, 1a. Edición, México, 1991.

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De Solano, Francisco. NORMAS Y LEYES DE LA CIUDAD HISPANOAMERICANA (1492-1600) I. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, Madrid, 1996.

Zambrano Pantoja, Fabio Roberto. LA CIUDAD EN LA HISTORIA. Universidad Nacional de Colombia, 2007.

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Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

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Gaceta oficial. Órgano del Gobierno del Estado de Veracruz-Llave, Tomo CLXI No. 13, Xalapa-Enríquez, jueves 17 de enero de 2002.

Del Castillo, Bernal. Historia verdadera de la conquista de la Nueva España. Introducción y notas por Joaquín Ramírez Cabañas, Tomo I, Editorial Pedro Robredo, México, D.F., 1939.

López de Gómara, Francisco. Historia de la conquista de México. Fundación Biblioteca Ayacucho, República Bolivariana de Venezuela, 2007.

Órtiz Escamilla, Juan (coord.). El Veracruz de Hernán Cortés. Gobierno del Estado de Veracruz/ Secretaría de Educación del Estado de Veracruz/ Universidad Veracruzana, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 2015.

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FUENTES ELECTRÓNICAS:

1969: CONFERENCIA SOBRE HISTORIA DE VERACRUZ, Blog Veracruz Antiguo, Uluapa Sr., mayo 16 de 2014:
https://aguapasada.wordpress.com/…/1969-conferencia-sobre-…/

NUEVA VERACRUZ: CREACIÓN DE SU NUEVO CABILDO Y REGIDORES EN 1600. Blog Veracruz Antiguo, Uluapa Sr., abril 25 de 2017:
https://aguapasada.wordpress.com/…/nueva-veracruz-creacion…/

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LA BATIMETRÍA APLICADA AL ESTUDIO HISTÓRICO DEL CAMINO REAL


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La batimetría es el estudio de las profundidades marinas, lo que se considera la tercera dimensión de los fondos lacustres o marinos. Abarca así, un conjunto de técnicas para la medición de las profundidades del mar, los ríos, etc., y el estudio de la distribución de las plantas y animales en sus diversas capas o zonas. Puede decirse que es el equivalente submarino de la altimetría, pues las representaciones de los relieves del fondo son equivalentes a las curvas de nivel en levantamientos altimétricos y se llaman cartas batimétricas. . El nombre proviene del griego βαθυς, “profundo”, y μετρον, “medida”.

Otra definición que se le aplica, es que se trata del levantamiento del relieve de superficies subacuáticas, ya estemos hablando del fondo del mar, como cursos de aguas, lagos, embalses, etc., es decir, la cartografía de los fondos, como si se tratara de un terreno seco. La batimetría, aplicada al medio marino, es la medición de las profundidades marinas para determinar la topografía del fondo del mar. Su medición implica la obtención de datos con los valores de la profundidad y la posición de cada uno de los puntos muestreado. Estos puntos de posición, al igual que ocurre con la altimetría, están formados por coordenadas de puntos X,Y,Z.

Las mediciones batimétricas, tienen sus orígenes en el pueblo egipcio, quien con el uso de piedras atadas a cuerdas, examinaban la profundidad del fondo. Los arpedonaptas realizaban este trabajo utilizando para ello, un complicado sistema de cuerdas y pesosen el bajo Nilo y su Delta. La longitud de la cuerda definía la profundidad del fondo. La mayor limitación de esta técnica es que mide la profundidad en un solo punto cada vez, por lo que es muy ineficiente. También es muy imprecisa, ya que está sujeta a los movimientos del barco, las mareas, y las corrientes que puedan afectar al cable.

Con el paso del tiempo los métodos para realizar estos trabajos han evolucionado para mejor, aunque todavía se aplica con materiales modernos para mediciones no complicadas en aguas poco profundas o como parte de una instrucción básica de como hace una batimetría con materiales sencillos. Actualmente se usan las técnicas sónicas que localizan las coordenadas al instante y otras basadas en e rayo láser. Y se complementan con el sistema de posicionamiento global (GPS), donde este procedimiento puede especificar de forma exacta la posición del buque en medio de ríos y océanos.

Hasta antes de esta etapa tecnológica, la batimetría se dividía, como todos los trabajos, en la obtención de la planimetría por una parte y la altimetría por la otra, lo que se denomina Topografía clásica. En ésta, primero, se realizaban una serie de trabajo topográficos para poder representar la línea de costa y en la segunda fase, se realizaba el levantamiento submarino. Una vez determinadas las bases desde la costa, se realizaba el levantamiento batimétrico en dos fases:

1) Determinación de la posición de la embarcación.

2) Determinar la cota submarina o Sondar (profundidad que presenta un punto sobre un plano horizontal que se usa como referencia).

Estos datos, se representaban gráficamente sobre un plano, formando el plano submarino referido a la costa.

En la actualidad, existen muchas maneras de representar el fondo de un terreno cubierto por agua, pero la sincronización entre GPS y las sondas, hace que la precisión aumente y que la capacidad sea mucho mayor. Estos métodos son:

-Batimetría fotogramétrica. Limitado a aguas muy poco profundas, donde se obteniene un error muy pequeño.

-Batimetría por procedimientos fotográficos. Consiste en estudiar la variación del espectro visible, con fotografias en diversas condiciones desde aeroplanos. Se limita a aguas poco profundas también.

-Batimetría mediante Láser. Se trata de un sonar que funciona con láser, permitiendo determinar profundidades entre 2 y 30 metros, con errores de un 1 metro como máximo.

-Batimetría mediante Teledetección. Con el uso de ésta, se han determinados resultados bastante satisfactorios en mares poco profundos, haciendo uso de satélites como GEOSAT, LANDSAT MMS, SPOT o RADARSAT.

La batimetría tiene numerosas aplicaciones, una de ellas, a manera de ejemplo, es la que los miembros del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), han encontrado para el reconocimiento y mapeo de las antiguas rutas de comunicación entre las ciudades de Veracruz, Xalapa, Perote y México entre los siglos XVI y XX.

Del 12 al 18 de mayo de 2018, se emprendió y culminó con éxito la expedición documental del “Camino real de Veracruz-La Antigua-Rinconada”, donde participaron el ex-cronista lantigüeño Wenceslao García Hernández como guía, la fotógrafa Ana María Andrade Rodríguez y el comunicólogo Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, como organizador y jefe de la expedición.

Además de la batería de herramientas terrestres y topográficas que se suelen aplicar, dado el tipo de terreno que se iba a recorrer con presencia de pequeños arroyos y masas de agua fluviales y marinas, por iniciativa del Lic. Mario Gaspar se añadió otra: la batimetría mediante la combinación del Sistema de Posicionamiento Global (GPS) y el método antiguo de una sondaleza o cordel en cuyo extremo se amarra un escandallo (pieza pesada) para sondar y medir la profundidad y naturaleza del fondo de las aguas. Con ayuda de don Wenceslao García, ex-marino militar, se construyó una muy resistente sondaleza de 15 metros de longitud y un escandallo de pesado bronce, anudada de tal forma que ocupara poco espacio en las mochilas de estos exploradores.

El objetivo fue la medición de la profundidad de puntos selectos del río La Antigua cerca de los puntos de cruce del viejo camino real que venia desde la ciudad de Nueva Veracruz, de la bocana del mismo río en las proximidades del alfaque o gran banco de arena que obstaculiza desde el siglo XVI la entrada de barcos de navegación océanica, y de los arroyos de Río Medio y Río Grande, cuyo cruce era obligatorio y a veces problemático para los viajeros y recuas de animales que avanzaban entre los grandes médanos de arena o cerca de la orilla del mar.

Así, el 12 de mayo de 2018, primer día de la expedición, una embarcación zarpó del muelle de La Antigua y navegó a lo largo de un total de 28 kilómetros, deteniéndose en diversos puntos del río, la bocana y los dos arroyos ya mencionados, antes de reingresar al río. Trabajando en equipo a bordo de una lancha o caminando en medio de la corriente de las aguas con previo sondeo del fondo arenoso con sus varas de caminante con altura superior a metro y medio, don Wenceslao García hacía la inmersión de la sondaleza y la medición correspondiente con flexómetro cuando era poca la profundidad registrada en las marcas del cordel, que indicaban cuando era mayor en aguas profundas.

Paralelamente, el Lic. Mario Gaspar registraba los datos y operaba el sistema GPS a fin de determinar la geoposición de los diversos sitios de medición batimétrica y así, de primera intención, obtener un mapa con profundidades fluviales y marinas, que sirviera también para corroborar algunos informes militares y testimonios civiles de personas que antaño cruzaron por los mismos parajes. Así como comprobar por experiencia directa, si aun en el siglo XXI, el río La Antigua sigue siendo inaccesible por embarcaciones de gran calado como señalan numerosas fuentes del siglo XVI. Por su parte los compañeros Ana Andrade y el Lic. Enrique Espinosaoperando las cámaras fotográficas, registraron la operación en imágenes fijas y video.

La aplicación de este procedimiento está enfocado también al estudio de los vados fluviales entre poblaciones del camino real, los llamados “pasos”, cuya toponimía se reconoce en numerosas poblaciones a lo largo de los grandes ríos y sus afluentes. Conociendo la profundidad en determinadas épocas del año y geoposicionando los lugares, se puede obtener un mapa más completo de la ruta sobre una gran base de datos que reuna la geografía e hidrografía de la zona en estudio, las variaciones a través de los siglos, además de la flora, fauna y una mayor comprensión de los terrenos donde se levantaron puentes y puentecillos de mampostería y madera, muchos de los cuales ya no existen en la actualidad.

El 6 de junio de 2018, el equipo EXESCR solo con Ana Andrade y el Lic. Mario Gaspar, realizaron mediciones batimétricas en el río Tolome, en puntos muy próximos al sitio donde los testimonios de algunos protagonistas de la batalla del 3 de marzo de 1832, indican que se inició el combate. La profundidad de las aguas ayudaría a comprender la velocidad de avance de las tropas en sus movimientos de avance, maniobra y retirada, así como los sitios donde bajaban a proveerse de agua, tan necesaria en el corazón de la zona semiárida central del Estado de Veracruz y que pudieran ser objetivo del fuego bélico.

Con el perfeccionamiento de esta nueva herramienta, la investigación multidisciplinar del camino real de México a Veracruz, se verá notablemente enriquecida al incorporar el medio hidrográfico a su ya vasto conocimiento terrestre.

BIBLIOGRAFÍA:

Gallardo Sancha, Juan Francisco. BATIMETRÍA DE RÍOS, ARROYOS, EMBALSES Y ESTUARIOS DE LA COMUNIDAD AUTÓNOMA DEL PAÍS VASCO. Ingeniería Cartográfica GAROA, S.L., España, 2014.

García Panes, Diego. DESCRIPCIÓN DE LOS CAMINOS QUE DESDE LA PLAZA DE VERACRUZ SE DIRIGEN A MÉXICO POR DISTINTOS RUMBOS. Editorial Biblio-Librería, Madrid España, 1992.

Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

Hernández Tellez, José. AMBIENTE Y METEOROLOGÍA EN LA ANTIGUA Y NUEVA VERACRUZ. VOLUMEN I, HIDROMETEOROS E INFORME AMBIENTAL. HUITZILAPAN DEL SIGLO XVI.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

¿QUÉ ES UNA BATIMETRÍA? De Topografía Blog, Mequetrefe, miércoles, 20 de febrero de 2013 11:57 a. m:
http://detopografia.blogspot.com/…/que-es-una-batimetria.ht…

¿QUÉ ES UNA BATIMETRÍA Y CUALES SON SUS APLICACIONES? Comunidad ISM Blog, Mónica Campillos, 25 de septiembre de 2017:
http://www.comunidadism.es/…/%C2%BFque-es-una-batimetria-y-…

EL ARTE Y CIENCIA DE LA BATIMETRÍA, Civilgeeks Ingeniría y Construcción:
https://civilgeeks.com/…/el-arte-y-ciencia-de-la-batimetria/

POR EL CAMINO REAL DESDE RÍO MEDIO HASTA PUENTE NACIONAL, Facebook Album de fotos, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, reseña de la expedición del camino real Veracruz-La Antigua-Rinconada, mayo de 2018:
https://www.facebook.com/gasparcobarruvias/media_set…

HISTORIA Y OBRAS DEL CONSULADO DE VERACRUZ (1795-1824), Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, abril 23 de 2015:
https://efacico.wordpress.com/…/historia-y-obras-del-co

EL PUENTE ANTIGUO DE TOLOME


por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 18 de abril de 1803 se dio inicio oficial a las obras financiadas por los comerciantes del Consulado de Veracruz para abrir un nuevo camino real entre esta ciudad, Xalapa y Perote, con una extensión de 143 kilómetros, bajo la dirección del capitán de dragones Diego García Conde como maestro mayor de obras.

El proyecto incluía 223 alcantarillas de desagüe y 11 puentes nuevos de piedra, estando ubicados 9 de ellos entre el río Huitzilapan o La Antigua y el río Vergara, cuyo diseño innovador con arranques amurallados y fuerte mampostería de piedra y ladrillo fue trazado por García Conde desde 1798. Estos eran el Puente del Rey sobre el río Huitzilapan con 7 arcos y una alcantarilla grande, el puente del río Copal con 2 arcos gemelos, el puente de Paso Lagartos (llamado Lagartejos en esa época) con un arco, el de Paso de Ovejas sobre el río Atliyac con 5 arcos gemelos, el del río Tolome con un arco, los puentes de los ríos Tula o Jula y San Juan con 3 arcos, los de Río Medio y Vergara con un arco. Todos ellos fueron terminados entre 1806 y 1812.

El puente del río Tolome, un afluente del río San Juan entre Paso de Ovejas y Boquerón, media aproximadamente 42.10 metros de longitud, 8 de ancho y 7 de altura, estando dotado de un arco de medio punto con 10.3 metros de ancho y entre 10 y12 bocanas de desagüe para la calzada del camino real. Al igual que sus puentes hermanos, tenia sus arranques protegidos y reforzados por gruesos murallones troncocónicos, que le proporcionaban mucha estabilidad y resistencia al embate de las fuertes crecientes anuales; derivados de los estudios hidrométricos y reconocimientos que García Conde y otros ilustres ingenieros militares realizaron previamente en los rios veracruzanos. Su estructura estaba hecha de mampostería y piedra escuadrada; siendo el puente del Paso Lagartos el que más se le asemejaba. Fue finalizado en el año de 1810 bajo la dirección del arquitecto José Antonio Rincón Calcáneo, segundo al mando del proyecto y quien había dirigido la construcción del Puente del Rey entre 1806 y 1808.

Fue descrito generalmente como un “puente pequeño” por diversos viajeros del siglo XIX, destacando el capitán inglés George Francis Lyon que lo menciona con el nombre de Talión en su obra “Residencia en México, 1826: Diario de una gira con estancia en la República de México” que fue publicada en Inglaterra y traducida al español por María Luisa Herrera Casasús en 1988.

Entre los hechos memorables de que fue testigo este puente debido a su ubicación en el camino real entre Veracruz y Xalapa, fue convertirse en el sitio donde inició la batalla de Tolome el 3 de marzo de 1832, entre el ejército gubernamental del general José María Calderón Garcés en retirada desde Veracruz hacia Puente Nacional, y los combatientes jarochos al mando del general Antonio López de Santa Anna que trataban de cortarles el paso hacia aquella estratégica posición utilizando el puente y las lomas de Tolome como escenario de una emboscada. que debía permitirles compensar su inferioridad numérica y falta de artillería.

Prestó servicios durante 193 años, si bien para 1955 ya estaba bastante deteriorado y su bóveda de cañón corrido tuvo que ser reforzada, igual que las dóvelas de su arco selladas con material más duro, lo que le daba un remoto parecido con el puente del lejano río Atoyac, también muy dañado durante el siglo XIX. Una serie de desafortunadas circunstancias como la alteración artificial de la profundidad de su lecho fluvial y poderosos hidrometeóros, causaron que en el verano de 1993 su bóveda de cañón corrido fuese reventada por una violenta tromba de agua. Tomándose así la decisión de demoler la antigua estructura y reemplazarla en 1994 por una viga de material sostenida por los antiguos arranques, que a pesar de todo, seguían cumpliendo la función para la cual fueron diseñados.

Idéntico criterio se tomó en 2012 para el muy dañado puente viejo de Paso de Ovejas, que afectado repetidamente desde 1969 y gravemente dañado por el huracán Karl en septiembre de 2010, ya no podía comunicar a los habitantes de ambas orillas de la cabecera municipal.

Escasas fotografías han quedado de este puente, entre las que se han podido recuperar en el mismo pueblo de Tolome, destacan dos monocromáticas captadas entre 1954 y 1955, y que actualmente son propiedad del ejidatario Jaime Ramón Morales Lozano, bajo cuyo permiso se han podido difundir desde diciembre de 2013 en eventos del municipio de Paso de Ovejas y en esta red social.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado 2 veces con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014 y 2016, entre otros muchos reconocimientos por su labor de investigación y difusión histórica. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México. Actualmente es investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y fundador-director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dirigido numerosas expediciones documentales de historia, arquitectura e ingeniería aplicando también topografía y batimetría desde 2010, por lo que conoce de primera mano la infraestructura de los caminos reales, sus puentes y alcantarillado.

BIBLIOGRAFÍA:

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Ochoa Acosta, José Antonio, Coronell Martínez, Marcella. Criterios para la rehabilitación urbana del centro de población de Paso de Ovejas, Ver. Tesis de maestría en arquitectura con especialidad en restauración de monumentos, CONACULTA, SEP, INAH, Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía Manuel del Castillo Negrete, México D.F., 2007.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

LOS CUATRO GRANDES PUENTES DISEÑADOS POR EL INGENIERO DIEGO GARCÍA CONDE EN 1798, Facebook Notes,
Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, jueves 14 de enero de 2016:
https://www.facebook.com/…/los-cuatro-…/10153404011030975/16:

HISTORIA Y OBRAS DEL CONSULADO DE VERACRUZ (1795-1824), Facebook Notes, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, domingo 17 de enero de 2016:
https://www.facebook.com/notes/mario-jes%C3%BAs-gaspar-cobarruvias/historia-y-obras-del-consulado-de-veracruz-1795-1824/10153409144675975/

HISTORIA DEL CAMINO REAL VERACRUZ-MÉXICO EN EL MUNICIPIO DE PASO DE OVEJAS, Facebook, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, febrero 24 de 2018:
https://www.facebook.com/gasparcobarruvias/posts/10155374461120975

LA DERROTA DE SANTA ANNA EN TOLOME, UNA RELACION CRITICA Y PERSONAL, Louis E. Brister y
Robert C. Perry, Southwest Texas State Umversity:
http://historiamexicana.colmex.mx/…/arti…/viewFile/1940/1758

LA ERMITA DEL ROSARIO EN LA ANTIGUA, NO ES LA PRIMERA IGLESIA DE AMÉRICA


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Investigación de  Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Sobre este edificio no se ha hallado fecha exacta de construcción, pero aparece ya mencionado en los informes que el alcalde mayor García de Escalante Alvarado envía al rey de España, detallando los daños causados en San Juan de Ulúa y la ciudad de Veracruz por el gran huracán del 2 al 4 de septiembre de 1552, y señaló que su nombre es Ermita de Santiago, situada en terreno ligeramente elevado sobre el valle donde estaba la ciudad de Veracruz, muy próxima a los efectos destructivos de una inundación fluvial combinada con fortísimos vientos.

El testimonio del español Francisco de Rosales al alcalde mayor dice:

“.. porque el río iba creciendo de hora en hora y de en credo en credo, en mucha cantidad y que creía que la creciente de dicho río había de hacer gran daño en esta dicha ciudad, e que había de ser mayor que la del año pasado, porque en aquella sazón había quebrado el dicho río por lo más alto desta ciudad que es por la ermita de Santiago.”

De igual forma, erróneamente se le ha atribuido, por tradición popular solamente, ser la primera iglesia de América o la edificación religiosa más antigua del continente, lo cuál es desmentido por varias razones:

1) Como su nombre lo indica desde el siglo XVI, es una ermita o santuario. Una ermita es una capilla pequeña dedicada a un santo o a una advocación mariana, situada generalmente en una zona despoblada, a las afueras de una población, y en la que no suele haber culto permanente. Inicialmente eran sitios donde vivían los ermitaños o monjes eremitas que vivían una vida de contemplación alejados del pueblo común, luego evolucionaron a pequeños santuarios, como los que en España y América se hicieron para los viajeros de los caminos reales, en este caso en las afueras de la ciudad de Veracruz. Por lo que no se trata de una iglesia del clero secular. Si bien se podía impartir culto en ella, eso no le adjudicaba la categoría plena de una iglesia. Las órdenes religiosas (franciscanos, jesuitas, agustinos, etc) no impartían culto en iglesias, las suyas en los conventos se denominaban templos. Solo el clero secular (sacerdotes, obispos, arzobispos, etc) podía impartir la misa en las iglesias.

Por otra parte, el camino real hacia la ciudad de México se comenzó a planear desde 1530 por orden de Hernán Cortés y fue hasta 1565 cuando se comenzó a construir con una infraestructura apropiada.

3) La tradición actual le atribuye su construcción por los franciscanos en 1524, por la llegada de los famosos 12 Franciscanos a Nueva España. Pero se debe tener en cuenta que estos religiosos marcharon enseguida a desempeñar su misión en la Ciudad de México y la Villa Rica de la Vera Cruz, se encontraba aún asentada frente a Quiahuiztlan. Aún no se había realizado el traslado ni construcción de un camino real. La actividad de los 12 franciscanos fue muy documentada y no hay registro de que hayan sido ellos en 1524 los constructores, pero es posible que miembros de esta órden religiosa la hayan edificado años después cuando la ciudad de Veracruz ya estuvo firmemente asentada aquí y se comenzaron a construir edificios con mampostería de piedra.

Igual tipo de error se ha manejado en la historia de Paso de Ovejas, al atribuir la llegada de los jesuitas en 1572 con la fundación a orillas del río Atliyac, siendo que esta con el nombre de Zempoala de Paso de Ovejas se dio hasta 1631, ya con la orden jesuita bien asentada en la Nueva España. A falta de un documento fundacional o de construcción, cronistas e investigadores han tomado las fechas de llegada de las órdenes religiosas como de inicio de los edificios, a fin de referenciar.

2) La primera iglesia de América fue la edificada por el almirante Cristóbal Colón en la villa de La Isabela (actual República Dominicana) y que se inauguró, a la par que su primer cabildo civil, el 6 de enero de 1494, oficiándose misa con varios sacerdotes presentes. Tras varios cambios de ubicación, se asentó desde 1502 en Santo Domingo, que el 7 de diciembre de 1508 fue declarada la primera ciudad española de todo el continente.

3) La primera iglesia de la América Continental, fue la gran choza del cácique Cémaco, vencido por la hueste española de Martín Fernández de Enciso y Vasco Núñez de Balboa, quienes el 20 de septiembre de 1510, fundaron la villa y después ciudad (a partir de 1515) de Santa María de La Antigua del Darién, en el actual istmo de Panamá. Posteriormente la iglesia se hizo de piedra y fue dedicada a la Virgen de La Antigua y su estructura fue la única superviviente en medio de la selva tras la extinción de la ciudad entre 1524 y 1526. Esta iglesia fue la sede del primer obispado continental en 1514 y dependiente del arzobispado de Santo Domingo, en 1519 se traslada a Panamá La Vieja y en 1673 a la actual ciudad de Panamá, siendo así la más antigua de la América Continental. Los restos en La Antigua del Darién fueron redescubiertos a mediados del siglo XX y son el único vestigio de piedra que quedó de la primera ciudad española de la América Continental.

La existencia de esta primera iglesia queda ratificada en el título de ciudad (VER IMAGEN) que el rey Fernando II de Aragón emite el 20 de julio de 1515 para Santa María de La Antigua del Darién, donde específica la creación de este obispado a pedido de la reina e hija suya, Juana I de Castilla (apodada la Loca) y cuya sede estaba en la mencionada población darienita, que a su vez, era también la capital de la provincia de Castilla del Oro.

Para autorizar la creación de una diócesis, debía existir ya una iglesia del clero secular bien asentada desde donde el obispo pudiese ejercer su jurisdicción ecleciástica y esta fue creada por el papa León X mediante la bula “Pastoralis officii debitum” del 9 de septiembre de 1513. Inicialmente era diócesis sufragánea de Sevilla (España), su primer obispo fue Fray Juan de Quevedo Villegas quien arribó a la provincia de Castilla del Oro en 1514 y siguió oficiando después del traslado a Panamá La Vieja en 1519. La diócesis quedó definitivamente asentada en esta ciudad en 1524, por el segundo obispo fray Vicente Peraza.

4) La primera iglesia de la Nueva España fue la edificada en la Villa Rica de la Vera Cruz (actual municipio de Actopan) en 1519 y que existió hasta que el sitio fue abandonado por los españoles, que en diciembre de 1525 fundaron la ciudad de Veracruz a orillas del río Huitzilapan. Para ese año, en que los españoles ya tenían 33 años de presencia permanente en América, ya existían decenas de iglesias en el continente, pues la construcción del edificio religioso solía ser prioritaria, incluso y con frecuencia se construían antes que la casa del ayuntamiento; pues la evangelización de los pueblos indígenas y el cuidado de las almas cristianas eran las directrices supremas del proceso de conquista y colonización americanos iniciado en el siglo XV.

Ya será hasta el siglo XX, que el edificio de la ermita en La Antigua será usado como iglesia por la comunidad y se le cambiara su advocación a la actual de la Virgen del Rosario.

BIBLIOGRAFÍA:

Mena García, María del Carmen. PEDRARIAS DÁVILA. Universidad de Sevilla, España, 1992.

Lucena Salmoral, Manuel. VASCO NÚÑEZ DE BALBOA, DESCUBRIDOR DE LA MAR DEL SUR. Biblioteca Iberoamericana, REI Una obra para conmemorar los 500 años del Descubrimiento de América, el encuentro de dos culturas, 1a. Edición, México, 1991.

Trens Marentes, Manuel. Bartolomé, HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

De Solano, Francisco. NORMAS Y LEYES DE LA CIUDAD HISPANOAMERICANA (1492-1600) I. Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Centro de Estudios Históricos, Madrid, 1996.

Zambrano Pantoja, Fabio Roberto. LA CIUDAD EN LA HISTORIA. Universidad Nacional de Colombia, 2007.

Carles, Rubén Dario. PANAMÁ LA VIEJA. Editorial La Estrella De Panama, 1960.

Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

Hernández Tellez, José. AMBIENTE Y METEOROLOGÍA EN LA ANTIGUA Y NUEVA VERACRUZ. VOLUMEN I, HIDROMETEOROS E INFORME AMBIENTAL. HUITZILAPAN DEL SIGLO XVI.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

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https://diferencias.eu/entre-clero-regular-y-clero-secular/

VASCO NÚÑEZ DE BALBOA, Real Academia de la Historia:
http://www.rah.es/nunez-de-balboa/

SANTA MARÍA DE LA ANTIGUA DEL DARIÉN, Pueblos Originarios:
http://pueblosoriginarios.com/…/cari…/cueva/santa_maria.html

SANTA MARÍA DE LA ANTIGUA DEL DARIÉN: ¿DE LUGAR DE OLVIDO A LUGAR DE LA MEMORIA?. Paolo Vignolo:
http://www.academia.edu/…/_Santa_María_de_la_Antigua_del_Da… — con Luis Villanueva, Owences García, Carmen Castro y 18 personas más.

SANTA MARÍA DE LA ANTIGUA DEL DARIÉN: LA PRIMERA CIUDAD ESPAÑOLA DE AMÉRICA CONTINENTAL, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, julio 20 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/santa-maria-de-la-antigua-…/

SANTO DOMINGO: EL CABILDO ESPAÑOL MÁS ANTIGUO Y LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE AMERICANO, E-Facico, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 7 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/santo-domingo-el-cabildo-e…/

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA AMÉRICA CONTINENTAL NO INICIÓ EN MÉXICO SINO EN VENEZUELA Y EL ISTMO DE PANAMÁ, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 14 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/la-colonizacion-espanola-d…/

PANAMÁ DEL SUR DE CASTILLA DEL ORO, EL VERDADERO PRIMER MUNICIPIO DE LA AMÉRICA CONTINENTAL, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, septiembre 15 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/panama-del-sur-de-castilla…/

EL PUEBLO DE VERACRUZ LA ANTIGUA NO FUE FUNDADO EN 1519 Y NO CUMPLIRÁ 500 AÑOS EN 2019, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, abril 21 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/el-pueblo-de-veracruz-la-a…/

11 DE ABRIL DE 1847: EL EJÉRCITO ESTADOUNIDENSE OCUPA EL PUEBLO Y FORTÍN DE PLAN DEL RÍO


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

 

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Durante la Primera Intervención Estadounidense (1846-1848), el pueblo de Plan del Río fue ocupado por el ejército del general Winfield Scott el 11 de abril de 1847, y su fortín de Órdenes Militares fue capturado sin combatir. Todo esto fue realizado por la tropa de la 2a. División de Regulares al mando del general David Emanuel Twiggs, que había avanzado combatiendo desde la zona de la ciudad de Veracruz, de la cuál había salido tres días antes. Los estadounidenses realizaron la ocupación en forma pacífica, solo inquietados por una sección en retirada de la caballería ligera enemiga. El día 12 arribaron dos secciones de la División de Voluntarios al mando de los generales Pillow y Shields; por enfermedad del general Patterson, Twiggs asumió el mando de todo el contingente hasta la llegada el 16 del general en jefe Winfield Scott.

Los mexicanos entretanto fortificaban el paso entre esta población y el Cerro del Telégrafo o Cerro Gordo, concentrando las fuerzas bajo el mando del general y presidente Antonio López de Santa Anna, quien imprudentemente y con desastrosas consecuencias, desoyó el consejo de sus generales de librar la batalla en Corral Falso. Desaprovechando así la ventaja de maniobrar su caballería, elemento bélico en que todavía eran numéricamente superiores a los norteamericanos.

Las guarniciones de Puente Nacional y Plan del Río, puntos estratégicos donde la batalla podría haberse desenvuelto mejor para los mexicanos utilizando hábilmente los profundos barrancos y puentes -como hicieron los insurgentes tres décadas atrás- recibieron la orden de replegarse a Cerro Gordo, llevándose también su artillería. La de Puente Nacional se retiró entre el 5 y 6 de abril y el sitio fue ocupado por la 1a. División de Regulares del general Worth, mientras que la de Plan del Río lo hizo poco antes de avistarse a los invasores el día 11.

Frederick Zeh, fue un soldado inmigrante alemán que peleó la guerra por el ejército estadounidense, como parte de la batería de howitzers (pieza de artillería pesada, consistente en un cañón de pequeña longitud). Escribió un libro titulado UN SOLDADO INMIGRANTE EN LA GUERRA ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS DE 1847, POR FREDERICK ZEH. En el narra lo sucedido conforme su ejército avanza por el camino nacional de Veracruz a Xalapa.

Comenta lo siguiente sobre el abandono del Puente Nacional por parte de los militares mexicanos:

“Justo antes de alcanzar el puente, la ruta a lo largo de ambos lados se ensombrece por unas colinas empinadas que predominan en el cruce del puente. Para los refuerzos y las caravanas de carretas que nos siguieron, este era el punto más peligroso entre Veracruz y la capital, la Ciudad de México. Ahí el enemigo siempre estaba al acecho de una emboscada y llevó acabo algunos asaltos exitosos. El por qué el enemigo no nos desafió a una batalla en esta posición resulta incomprensible para mí. Ciertamente unos cuantos cientos de hombres pudieron fácilmente contener un ejército entero en la bahía por muchos días. Ni un solo soldado enemigo fue divisado, pero el siguiente día nos llevo un poco más cerca del hostil ejército.”

Después comenta la ocupación del pueblo de Plan del Río y su estancia en el mismo, en las jornadas previas a la batalla de Cerro Gordo:

“El siguiente paso que no dista mucho del que acabo de mencionar atraviesa un barranco. Este se halla dominado por una pequeña fortaleza construida en un pico empinado y rocoso. Nuestra batería marchó a la cabeza de la división. Nos detuvimos hasta que una sección de infantería pudo reconocer de forma apropiada a la pequeña fortificación y comprobar si estaba abandonada, también hasta que un escuadrón de dragones despejó el camino de una caballería ligera enemiga que se iba alejando del valle.

Una vez logrado esto, la división comenzó a avanzar nuevamente. Ahora alcanzamos el puente de Plan del Río. Una planicie con el mismo nombre se extiende por alguna distancia a lo largo de ambos lados del puente. Posicionamos el campamento en esta planicie, justo a las faldas de una cordillera montañosa.

La maravillosa región nos ofreció todo lo necesario para hacernos la vida satisfactoria en el campamento. Había un pasto suave, árboles enormes con hojas muy anchas, agua fresca y un exquisito y elegante aire del bosque.

Estuvimos por una semana en este lugar y usé ese tiempo para nadar y hacer excursiones en el área cercana a nuestro campamento. El territorio muestra rastros de erupciones volcánicas. La vegetación, favorecida por el apacible clima, revela tal variedad en ambos colores y configuraciones, que el ojo no puede más que deleitarse con ellos. Encontré algunos paisajes en los que unos trozos de rocas enormes se elevaban en unos pequeños estanques azulados, combinados con la espléndida vegetación.”

Días más tarde, entre el 17 y 18 de abril, se libró la terrible batalla de Cerro Gordo, donde la derrota mexicana abrió paso a la ocupación de la ciudad de Xalapa, los pueblos del camino nacional y la fortaleza de San Carlos en Perote.

BIBLIOGRAFÍA:

Roa Bárcena, José María. RECUERDOS DE LA INVASIÓN NORTEAMERICANA (1846-1848) POR UN JOVEN DE ENTONCES. Edición de la librería madrileña de Juan Buxó y Ca., México, 1883.

Lerdo de Tejada, Miguel. APUNTES HISTÓRICOS DE LA D DE VERACRUZ, Volumen II. Imprenta de Vicente García Torres, México, 1857.

Ramírez Reyes, José Daniel. VERACRUZ Y LAS GUERRILLAS DEL CAMINO NACIONAL DURANTE LA INVASIÓN NORTEAMERICANA EN 1847-1848. Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Iztapalapa, UEA Seminario de Investigación III, México, 2007.

Murguia Morales, Ramsés. UN SOLDADO INMIGRANTE EN LA GUERRA ENTRE MÉXICO Y ESTADOS UNIDOS DE 1847, POR FREDERICK ZEH. Tesis de licenciatura en Historia, Universidad Veracruzana, Facultad de Historia, Xalapa Enríquez, Ver., mayo de 2014.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

HISTORIA DE PLAN DEL RÍO Y SU FORTÍN DE ÓRDENES MILITARES, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico Blog, febrero 17 de 2016:
https://efacico.wordpress.com/…/historia-de-plan-del-rio-y…/

LA RESTAURACIÓN DEL FORTÍN DE PLAN DEL RÍO EN 1985, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico Blog, octubre 4 de 2016:
https://efacico.wordpress.com/…/la-restauracion-del-fortin…/

12 DE MARZO DE 1813: A 205 AÑOS DE LA DESTRUCCIÓN DEL PUEBLO DE LA ANTIGUA VERACRUZ


por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La Guerra de Independencia inició en la provincia de Veracruz en 1811, siendo que los caminos reales eran el conducto para el transporte de las mercancías y riquezas de comerciantes, mineros y la Real Hacienda, no tardaron en convertirse en uno de los escenarios de guerra predilectos por los insurgentes, para proveerse de recursos monetarios, y de los realistas, para mantener abiertas las vías de comunicación que sostenían la vida del comercio novohispano, la recepción de los productos y noticias de Europa, así como el auxilio a la Península Ibérica en guerra con Napoleón I entre los años de 1808 a 1814. La guerra por el camino real entre la Nueva Veracruz y Xalapa se dividió en tres sectores estratégicos condicionados por la red de vías de comunicación existente:

1) El camino real viejo que cruzando el río Huitizilapan pasaba por el pueblo de Veracruz La Antigua y por la calzada de San Francisco se conectaba con La Ventilla y Rinconada. Este tenia un ramal hacia La Ventilla por la orilla opuesta frente al pueblo.

2) El camino real nuevo que el Consulado de Veracruz acababa de construir entre 1803 y 1812, permitiendo el cruce del gran río a través del Puente del Rey y llegando a la costa por el rumbo de Paso de Ovejas, Tolome, Santa Fé y Río Enmedio.

3) Estas dos rutas estaban interconectadas por un camino secundario de 12 kilómetros que siguiendo el curso desde la confluencia del Huitzilapan con el río San Juan frente a La Antigua, pasa por los terrenos de Manga de Clavo (hoy Vargas) y desemboca a medio kilómetro del gran puente de tres arcos inaugurado en 1809 por el Consulado de Veracruz para el cruce del río San Juan. Otro ramal que sale de Vargas, se extiende 4.29 kilómetros hasta llegar a Santa Fé.

Muchos pobladores de esta región se unieron a la causa insurgente, liderada por caudillos destacados como Nicolás Bravo y por una multitud de cabecillas, que en ocasiones practicaban el bandidaje o luchaban entre ellos mismos debilitando los esfuerzos contra el ejército realista. El tercer año de la guerra fue especialmente trágico para los pueblos veracruzanos inmersos en la guerra y que sufrirían la represalia realista ante el fracaso de las medidas ordinarias para someter a los rebeldes.

El 5 febrero de 1813, el coronel Juan José Olazábal, comandante del regimiento expedicionario América, logró llegar a la Nueva Veracruz desde Xalapa tras 11 días de penosa marcha. En el puerto se reforzó con algunos piquetes de la infantería de Zamora, Castilla, Lobera y Fernando VII y con cien dragones recién venidos de España, saliendo el día 9 hacia Xalapa, desde donde envío la correspondencia europea a la Ciudad de México. Pero antes, ejerció represalia sobre los asentamientos que habían apoyado a los rebeldes, como señala el historiador Manuel Rivera Cambas en su obra HISTORIA ANTIGUA Y MODERNA DE JALAPA Y DE LAS REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ publicada en 1869:

“Al regresar Olazabal de Veracruz, envió desde Santa Fe una partida para que “destruyera el caserío que tenían establecido los insurgentes en el punto de San Bernardo,” también hizo salir del Puente del Rey 300 hombres, y un obús las ordenes de D. José Santa Marina, para que atacasen a los insurgentes que estaban en la Antigua, los cuales fueron dispersos, y se les tomaron 5 cañones y algunos fusiles, y en seguida “considerando que un pueblo como el de la Antigua, que tantos perjuicios había causado, no debía ya de existir,” dispuso “que se demoliera y quemara todo, come en efecto se verificó quedando todas las casas reducidas a cenizas.”

El periodista Carlos María de Bustamante también refiere este trágico suceso en su CUADRO HISTÓRICO DE LA REVOLUCIÓN DE LA AMÉRICA MEXICANA publicado en 1844, al criticar en su obra el desempeño de Calleja, nombrado virrey de la Nueva España entre 1813 y 1816:

“A pesar de esto es preciso confesar que puesto Calleja en el caso de obrar como instrumento y agente principal del gobierno español, desarrolló su talento y dejó grandes pero terribles lecciones á los que puedan verse en su caso. Véamos el ensayo de su ferocidad en la carta que dirigió al general Olazabal en que aprueba que hubiese reducido á pavezas el antiguo pueblo de Veracruz, ó llámese la Antigua. . . .

Son muy merecedores (le dice) del severo castigo que V. S. hizo ejecutar en la Antigua, reduciéndola á cenizas, y los pueblos que como este permanecen en la obstinada rebelión que devora la Nueva España. ¡Bellos principios por cierto, y los más propios para atraer los corazones de sus gobernados.”

El antropólogo José Luis Melgarejo Vivanco precisó la fecha de la quema del pueblo de La Antigua en el día 12 de marzo de 1813, en su obra HISTORIA DE BOCA DEL RÍO publicada en 1984:

“La insurgencia cobró impulso en la costa veracruzana como guerra de guerrillas con el apoyo logístico de la población rural, aparte la dirigida por los caudillos, que cual Nicolás Bravo llego a tener su cuartel en Medellín el año 1812, donde perdonó a los 300 prisioneros españoles. Contragolpe había; el brigadier Olazábal, realista, el 12 de marzo de 1813 destruyó La Antigua, “quedando todas sus casas reducidas a cenizas”; Bravo pasó a Tlalixcoyan, atacó Alvarado y regresó para, en Coscomatepec, resistir el sitio.”

El pueblo de La Antigua, que antaño fuera la ciudad de Veracruz en el siglo XVI, quedó casi deshabitada de su población española hacia 1609, años después de que la mayor parte de su población emigrase y se fundara la ciudad de Nueva Veracruz frente a San Juan de Ulúa, el 28 de marzo de 1600. Durante el resto del siglo XVII y el todo el XVIII, fue recuperándose debido a que siguió siendo cabecera de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja, que en 1788 se convirtió en subdelegación y fue extinguida finalmente en 1804. Debido a las exigencias en la defensa de la Nueva España contra la armada inglesa, alojaba a la sexta escuadra del regimiento de Lanceros de Veracruz y hacia finales del siglo XVIII, pudieron contarse alrededor de 330 españoles viviendo en esta población y sus alrededores.

Con el incendio provocado por los soldados realistas, La Antigua conoció un segundo periodo de decadencia al ser destruidas sus viviendas y dañados sus edificios de piedra, huyendo sus habitantes. El pueblo quedó temporalmente deshabitado de sus pobladores indígenas y negros libres, sumándose a la lista de desgracias de esta naturaleza en la provincia de Veracruz. El siguiente 3 de abril de 1813 ardieron también el pueblo de Medellín y la ranchería de El Tejar, al negarse don José de Quevedo, gobernador de Veracruz, a atender una carta de condiciones de pacificación de parte de los insurgentes de Medellín.

Estos episodios trágicos, lejos de apaciguar la lucha insurgente, la intensificaron aun más en los años siguientes, impulsada por el caudillo Guadalupe Victoria que estableció su base principal en la zona del Puente del Rey, a 16 kilómetros río abajo del pueblo de La Antigua, cuyo lamentable estado quedó en el reflejado en el DIARIO DE LA PARTE TOPOGRÁFICA Y ESTADÍSTICA DEL TERRENO de la expedición comandada por el brigadier Fernando Miyares y Mancebo, llegada el 18 de junio de 1815 a Veracruz y puesta en camino hacia Xalapa el día 21, a donde arribó el 27 del mismo mes. A su paso por La Antigua el 21 de junio, Miyares menciona sus impresiones escribiendo su informe al virrey Calleja el 30 de este mes:

“En todo este país no he encontrado ni un solo habitante. El pueblo de La Antigua se conoce sólo por unas pocas casas arruinadas y una iglesia en el mismo estado. La falta de habitantes hace que esto sea un desierto horroroso, que transitan algunos bandidos.”

A pesar este desolador panorama, los realistas establecieron una guarnición junto al río Chico y los caminos que iban a Manga de Clavo y Tolome, en un fortín construido por el cabecilla insurgente apodado el Chino Claudio y que le fue capturado el 13 de diciembre de 1815, cuando la ofensiva de Miyares desalojó a Victoria del Puente del Rey, capturó esta fortificación y perjudicó a los rebeldes asentados en el pueblo de San Carlos Chachalacas. La Antigua sirvió también como base realista para la captura del puerto insurgente de Boquilla de Piedras en 1816.

En 1817, tras la caída del fortín de Palmillas, último reducto fortificado de Guadalupe Victoria, los realistas se esforzaron por diversos medios en reconstruir los pueblos devastados por sus propias tropas durante el gobierno de Calleja. Así menciona Rivera Cambas lo siguiente:

“La reducción de los habitantes de las costas á vivir en lugares poblados continuaba, pues el capitán del Fijo D. Cristóbal Tamariz decía en un parte oficial fechado en 20 de Mayo, al gobernador de Veracruz desde Tlaliscoyan, que siguiendo las órdenes que le había dado para que procurase que los habitantes de aquellos rumbos se dedicaran a las labores del campo por estar ya reducidos la obediencia del gobierno, había conseguido que lo ejecutaran, no solo en Tlaliscoyan, sino también en Cotaxtla, Boca del Río y muy particularmente en la Antigua, obligándolos a reedificar aquellas poblaciones incendiadas y destrozadas por sus antecesores.”

También de 1817, menciona los nombres de otras poblaciones que pagaron con su destrucción su apoyo a la causa insurgente o verse atrapadas en medio de los conflictos:

“En Marzo restableció D. Manuel Rincon el pueblo de San Carlos con ochenta y siete familias, cuya población había sido destruida completamente durante la guerra, y el 7 del mismo se dijo ya ahí la misa por el cura de la Antigua con gran solemnidad. Los pueblos de ]as inmediaciones de Veracruz acabaron de reedificarse en Junio, según se ve en un parte oficial que dirigió al gobernador de Veracruz el sargento mayor D. José I. Iberri. Conforme dicho parte se habían reconstruido Medellín, Jamapa, San Diego, Tamarindo, Huehuitztla, Paso de Ovejas, la Antigua y Santa Fé.”

La reconstrucción del pueblo de La Antigua en 1817 debió ejercer influencia en la arquitectura de las viviendas y en los pocos edificios de mampostería sobrevivientes del siglo XVI, cuyas viguerías y ventanales de madera fueron incendiados; alterando así sus rasgos arquitectónicos y de estilo, por las posteriores reconstrucciones y remodelaciones.

Una tercera etapa de decadencia se volvería a sufrir cuando el 1 de abril de 1925, a unos meses de cumplir 400 años de su fundación como ciudad española, la cabecera municipal del municipio de La Antigua, fundado el 1 de diciembre de 1868 por decreto del gobernador Francisco Hernández y Hernández, fue movida del pueblo de La Antigua al de San Francisco de las Peñas, cuya prosperidad fue impulsada con el ferrocarril y que con los años llegaría convertirse en la Ciudad José Cardel.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, conferencista a nivel estatal. diplomado en historia del arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura, así como técnico en informática, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, explorador con más de 200 expediciones en su historial e investigador independiente en historia y numismática. Ha sido galardonado dos veces en 2014 y 2016 con el diploma de honor y medalla “Veracruz al Mérito” de la Institución de la Superación Ciudadana, entre otros muchos reconocimientos a su labor. Ha sido capacitador, programador, ejecutivo de ventas, docente en historia y actualmente es director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR) que reconstruye la historia, arquitectura e ingeniería de antiguas rutas de comunicación en más de 18 municipios del Estado de Veracruz.

BIBLIOGRAFÍA:

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Órtiz Escamilla, Juan, comp. VERACRUZ EN ARMAS. LA GUERRA CIVIL 1810-1820. Antología de documentos, México, Universidad Veracruzana, 2008.

Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

HISTORIA DE LOS LANCEROS DE VERACRUZ Y SU CUARTEL EN LA ANTIGUA, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, mayo 25 de 2016: https://efacico.wordpress.com/…/historia-de-los-lanceros-d…/

DIVISIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO DE VERACRUZ Y DISTRITOS JUDICIALES 1824-2003, Dr. José Lorenzo Álvarez Montero, Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Veracruzana:
http://letrasjuridicas.com.mx/Volumenes/7/montero7.pdf

DIVISIÓN TERRITORIAL DEL ESTADO DE VERACRUZ-LLAVE, DE 1810 A 1995, Instituto Nacional de Estadística y Geografía:
http://internet.contenidos.inegi.org.mx/…/702825222574_4.pdf

FRANCISCO HERNÁNDEZ Y HERNÁNDEZ, Secretaría de Gobierno, Estado de Veracruz: http://juridico.segobver.gob.mx/gobernadores/28B.pdf

+ CENTRA, un programa social efectivo… + El fracaso del turismo en Chiapas… + Comentarios al Margen…


por Ruperto Portela Alvarado.

 

                                    UNA VISIÓN DE DESARROLLO HUMANO…

Por Ruperto Portela Alvarado, egresado de la facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana, desde Tuxtla Gutiérrez, Chiapas

           He insistido ante las instancias gubernamentales como la Secretaría General de Gobierno, el Congreso del Estado y algunos diputados federales, con una propuesta de reforma a la Ley de la Administración Pública para crear la Secretaría de Desarrollo Humano que implica centrar la atención a los chiapanecos en rubros tan importante como la educación, la salud, la cultura, el deporte, el empleo y la capacitación para el trabajo.

            Por supuesto que no me han hecho caso ni porque el texto lo presenté y entregué por escrito en uno de los foros de análisis para la reforma a la nueva Constitución de Chiapas que promovió la LXVI Legislatura del Estado y particularmente el entonces presidente del Congreso, OSCAR EDUARDO RAMÍREZ AGUILAR.

            Así, varios ciudadanos hemos presentado propuestas que se pueden convertir en iniciativas de ley, pero “como no son producto de las élites de la política, no han sido tomadas en cuenta”. Hago esta reflexión porque quiero sublimar programas oficiales como la “Campaña Nacional de Vacunación” y el “Programa DN-III-E” del heroico Ejército Mexicano y de las Fuerzas Armadas del país, que resultan unas joyas entre tanta bisutería.

            Quizá algunos me digan que en Chiapas el programa “Amanecer” y los otros “De Corazón” que se iniciaron con JUAN JOSÉ SABINES GUERRERO y están vigentes en la administración de MANUEL VELASCO COELLO, son relevantes y humanitarios. Tienen sus bemoles, pero en fin, 550 pesos para una persona o familia de los casi 2 millones de chiapanecos que se encuentran en estado de indefensión económica y social, es bastante, pero no les resuelven su problema.

            Pero sí hay que fijar la vista a un programa social, humanitario, de altas expectativas y efectivo como los “Centros de Tratamiento Contra las Adicciones” (CENTRA) que operan en cinco puntos de la geografía chiapaneca como lo son: Berriozábal, Tapachula, Comitán, Tonalá y Pichucalco. Solo faltaría uno en la región sierra, por ejemplo en Motozintla.

            Es un proyecto que inició allá por el año 2007 y que ha sido impulsado por el ahora Fiscal General del Estado, RACIEL LÓPEZ SALAZAR con el compromiso del gobernador MANUEL VELASCO COELLO beneficiando a más de 5 mil 500 personas. “CENTRA es un programa certificado por el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia. La Justicia Terapéutica es una respuesta sensible y humana a la problemática de las adicciones”, ha dicho reiteradamente el Fiscal General, reconociéndole que Chiapas es referente y el único que tiene este programa como parte de las políticas públicas que impulsa el gobernador MANUEL VELASCO COELLO en los rubros de prevención, seguridad y justicia, ejes del desarrollo para el Estado de Chiapas.

            “CENTRA es un programa que genera esperanza, solución y apoyo en la prevención y tratamiento para las personas que se encuentran bajo el flagelo del alcohol y las drogas. En cuanto a los principios de oportunidad de la justicia terapéutica canalizamos a personas remitidas por la autoridad judicial o ministerial, cuando el sujeto activo haya sido responsable de un delito no grave, cuya comisión fuese realizada bajo el influjo del alcohol o abuso de estupefaciente, psicotrópicos o cualquier sustancia, por lo cual se aplica un tratamiento de desintoxicación que suple la pena o judicialización que le corresponde”, explicó el Fiscal, RACIEL LÓPEZ SALAZAR.

            El tratamiento es de tres meses de internado y seis meses de seguimiento. Se cuenta con psicólogos, médicos, enfermeras y personal de apoyo que representa un presupuesto considerable mensual y anualmente. En una clínica particular podría costar hasta 36 mil pesos al mes, mientras en el CENTRA es gratuito; pero dicho por el Fiscal General, “este modelo de justicia no representa un gasto sino una inversión en la gente; el CENTRA de Chiapas es de vanguardia al contar con calificación de excelencia por parte de la Comisión Nacional de Adicciones, CONADIC y al estar certificado por el Instituto Karolinska de Estocolmo, Suecia.

 Chiapas es referente a nivel nacional por los resultados del CENTRA, un modelo que se ha ganado el respeto y admiración de la población, por su eficiencia comprobada y por dar a los usuarios, una oportunidad de vida, con condiciones dignas, espacios laborales y la oportunidad de continuar sus estudios.

            Vale la pena recalcar que la Fiscalía General del Estado de Chiapas encabeza una serie de programas que acercan a las niñas, niños y jóvenes, mecanismos de prevención del delito, prevención de la violencia, prevención de las adicciones y coordina los esfuerzos para atender la alerta de violencia de género y cero tolerancias contra la violencia hacia las mujeres…

                                   TURISMO EN CHIAPAS, UN ESPEJISMO…  

            Las cifras alegres con que se califica el turismo en Chiapas y se quiere apantallar al propio gobernador MANUEL VELASCO COELLO, son una tomada de pelo que no se la debe creer nadie del gabinete, ni el mismo titular de la dependencia, MARIO UVENCE ROJAS, “el vendedor de espejitos”.

            Hay que entender que Chiapas no es un destino turístico por muchas razones ajenas a la naturaleza, paisajes y ofertas a nuestros visitantes, que son muchas, sino, por la falta de infraestructura, capacitación y vocación de servicios. Quien llega a Chiapas una vez, lo piensa dos veces para regresar por el mal trato, la pésima atención y la comida misma.

            Yo no sé qué es lo que presume MARIO UVENCE de su trayectoria como promotor turístico si no ha podido empujar para que en Chiapas haya calidad y calidez para los turistas; que la atención sea esmerada y la comida regiamente de primera. Podemos hacer cierta excepción en lugares con esta convicción como lo son Palenque y San Cristóbal de las Casas, donde los servicios turísticos, si no están al cien por ciento, todavía califican en rango de calidad.

            Pero mi experiencia me dice otra cosa cuando se visitan las playas de Puerto Arista en Tonalá, donde los palaperos son una nulidad en términos turísticos. La atención es mala, la comida pésima y los precios exagerados. Los baños asquerosos y a gran distancia del área de diversión. Pueden ser una excepción los hoteles de “medio pelo” que ahí existen, pero “no son cosa del otro mundo”.

            Otro caso decepcionante es el “Pueblo Mágico” de Chiapa de Corzo, a quien no corresponde la promoción, la calificación que se le ha dado y la oportunidad de ser un lugar de concentración de muchos visitantes locales, nacionales y extranjeros. El folclor de la ciudad de la campanona, el parquesón, el cochito horneado y el pozol es un filón a explotar, pero si por una jícara de pozol de cacao o blanco con su chilito y sal te piden 30 o 50 pesos, ¡ya empezamos mal!.

            Chiapa de Corzo debiera ser atendido y vigilado por las autoridades de turismo y especial atención debe poner el Secretario de Turismo, MARIO UVENCE ROJAS, pues es decepcionante ver cómo tratan a la gente por la falta de capacitación en la atención y servicios turísticos. Entiendo que el titular de turismo anda también –como su jefe—en la burbuja del confort y no entiende que le está haciendo mucho daño a esta “industria sin chimeneas” que raya en demasiada contaminación como sucede con el Cañón del Sumidero.

            Hace unas semanas los integrantes de la Asociación de Columnistas Chiapanecos celebramos en Comitán de Domínguez el “2º Foro Cultural, Periodístico y Jurídico”, donde nos llevamos la sorpresa de que una Ciudad tan hermosa y cosmopolita, no tiene la cultura del turismo, pues en una sola comida en un restaurante, nos mal atendieron y aparte nos hizo mal lo que ingerimos.

            En otro lugar de Comitán pedimos un chocolate y nos llevaron agua teñida que tuvimos que regresar y para más, en el hotel que me tocó pernoctar, a la entrada vimos un perro del tamaño de un pony que salía de la habitación que nos había asignado. Fue una mala experiencia en un lugar demasiado hermoso, apegado a la cultura y de calidez –a pesar del frio—de sus gentes.

            Pero todo es parte de lo mismo que se observa desde el círculo del poder: indolencia y desorden que se refleja en esta parte del Chiapas olvidado, rezagado y atraso social. Es un tema que el titular de la Secretaría de Turismo, MARIO UVENCE ROJAS, debe entender y sopesar, porque al final del camino, las cuentas que habrá de entregar serán las peores con referencia a las de JUAN CARLOS CAL Y MAYOR FRANCO y ROBERTO ALBORES GLEASON…

                                               COMENTARIOS AL MARGEN…

            Con referencia al tema de mi columna de ayer, titulada: “Los amigos y favoritos del GÜERO VELASCO” y en el que solicité que si alguien faltaba, que me lo mandaran a mi correo que siempre pongo a disposición, esto es algo de lo que me mandaron decir:

Arturo Ramos Alcazar.- Le faltó eduardo zenteno nuñez, betancourt, juan pablo orantes….los titulares de hacienda y ex función pública (que por cierto ni título profesional tienen), abarca llaven, etc, etc y reteharto etc. De los tales de León villard, pues serán lo que serán porqué al chiapaneco que es tan “dejado y cobarde” le vale una puritita y dos con sal…el y la chiapanecos su torta y su billete de $500.00.  Leí tu columna anterior y se me hace muy interesante en cuanto a la medalla de “don Beli” para éste 2017. En mi forma de pensar (piensa este wey? te preguntarás) por qué no mejor buscar, investigar a valientes MUJERES que han denunciado abiertamente y en medios televisivos el “negocio” de muchos mexicanos y colombianos en éste país, que han sufrido en “carne propia” vejaciones, violaciones, perdidas de seres muy queridos; por qué post mortem, eso ya no tiene validez…al siguiente día de la premiación? El pueblo se olvida y como decía aquél señorón: “cada chango a su mecate”…propongo a una Dama: ISABEL MIRANDA de WALLACE. Saludos

 

Fernando Figueroa.- te hizo falta Luis Márquez, flamante Director del Instituto de Energías Renovables, así como Ovidio Cortazar, Titular de la Secretaria de Economía, Mariano Rosales Zuarth, CONALEP, BIELMA COBACH, Francisco Ortega Farrera, Salud, Roberto Aquiles, Pueblo Indios, entre otros bandidos y corruptos. Luis Marquez, yerno del Rector de la UNICACH, Rodolfo Calvo Fonseca

Se acabó el mecate… Y ES TODO…

Para comentarios, quejas y mentadas: rupertoportela@gmal.com

Celular: 961 18 8 99 45.

MIEMBRO DE LA ASOCIACIÓN DE COLUMNISTAS CHIAPANECOS. A.C.

LA ACTUAL CIUDAD DE VERACRUZ SE CONSTRUYÓ EN 1600, SEGÚN ALEXANDER VON HUMBOLDT


Ascendente
L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicacón, generación 1998-2002

Texto/Foto:

Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

El 22 de marzo de 1803 desembarca en el puerto novohispano de Acapulco, el naturalista, geógrafo y explorador prusiano Friedrich Wilhelm Heinrich Alexander Freiherr von Humboldt (1769-1859), mejor conocido actualmente solo como Alexander von Humboldt y considerado como el padre de la geografía moderna universal. A partir del 5 de junio de 1799, había zarpado del puerto de La Coruña y realizado un extenso viaje de estudios por los dominios españoles de la islas Canarias, desembarcó en Cumaná (Venezuela) y exploró los ríos Orinoco y Negro, después visitó Nueva Barcelona en Cuba, Trinidad y Tobago y Cartagena de Indias. Después cruzó por Bogotá y Quito, hasta la ciudad de Lima a través de los Andes peruanos. Finalmente, zarpó del puerto de Guayaquil rumbo al virreinato la Nueva España.

Humboldt contaba con dos salvoconductos, uno otorgado por el primer secretario de Estado y del Despacho del Rey Carlos IV, el ministro Mariano Luis de Urquijo y el otro extendido por el Consejo de Indias para realizar la expedición a tierras americanas. Tales documentos, conseguidos también gracias a la intervención del barón de Forell, embajador de Sajonia ante la corte española, debían presentarse ante las autoridades hispanoamericanas a fin de que él y su acompañante, el naturalista Aimé Jacques Alexandre Goujaud Bonpland, fueran socorridos oportunamente, dada su calidad de forasteros procedentes de Prusia y Francia; otorgándoseles facilidades para realizar su trabajo de investigación y relacionarse con las clases ilustradas de los virreinatos. Entre quienes conoció y compartió ideas, están los químicos y mineralogistas Manuel Andrés del Río y Fausto de Elhúyar; el arquitecto Manuel Tolsá; el pintor Rafael Ximeno y Planes; los intendentes de Puebla, Manuel de Flon y de Guanajuato, Juan Antonio Riaño; los obispos de Valladolid de Michoacán, Antonio de San Miguel y Manuel Abad y Queipo.

De esta forma, Humboldt y Bonpland visitaron la zona central de la Nueva España y finalmente, el 20 de enero de 1804 abandonaron la Ciudad de México rumbo a la ciudad de la Nueva Veracruz, para embarcarse rumbo a La Habana y Estados Unidos. La comitiva bajó por el camino real, que desde el 18 de abril de 1803 y bajo la dirección del ingeniero militar Diego García Conde, el Consulado de Veracruz estaba construyendo desde Perote hacia Xalapa y la Nueva Veracruz, donde estuvieron del 18 de febrero hasta el 7 de marzo del mismo año, antes de abandonar tierras novohispanas.

Los resultados de estos 5 años de investigación multidisciplinaria, fueron publicados en los 30 volúmenes de su obra “Viaje a las regiones equinocciales del Nuevo Continente”. El primero fue publicado en 1805 y el último en 1836. Esta obra magna, englobaba diversas obras subordinadas, que se publicaron independientes, siendo una de ellas el “Ensayo Político sobre el reino de la Nueva España” que vio la luz en 1811, publicada por la Casa Bouret de París y traducida también al español en 1822. En ella se vertieron los estudios realizados entre 1803 y 1804 en la Nueva España, aprovechando también los realizados por notables españoles y novohispanos antes que él, además de la valiosa información de censos, cartografía y de los Archivos de las ciudades, que el virrey José de Iturrigaray puso a su disposición. De esta forma, pudo sistematizar su estudio de la Nueva España y sus diferentes provincias con bastante riqueza de datos y aproximación a la exactitud como pocas veces se había intentado o logrado en el siglo XVIII.

En las página 61 y 62 de la segunda edición del “Ensayo Político sobre el reino de la Nueva España”, publicada, corregida y aumentada, adornada con mapas en 1827, Humboldt trata sobre la fundación de la ciudad de Veracruz, en base a los documentos que consultó en su momento y que le fueron proporcionados por las autoridades. Comienza señalando lo siguiente:

“La ciudad de Vera-Cruz se llama muchas veces Veracruz Nueva, para distinguirla de Veracruz Vieja, situada cerca del embocadero del río Antigua y que casi todos los historiadores consideran como la primera colonia que fundó Cortés”

Aquí refiere al nombre oficial con qué fundada la actual ciudad de Veracruz frente a la fortaleza de San Juan de Ulúa, Nueva Veracruz, obedeciendo la real provisión que el virrey don Gaspar de Zúñiga, Acevedo y Velasco, conde de Monterrey, había emitido el 28 de marzo de 1600, para otorgar Título de Ciudad, formalizando y consolidando el traslado de la ciudad de Veracruz de orillas del río Huitzilapan a los arenales frente a Ulúa, tal como ordenó en los años anteriores el difunto rey Felipe II. Sin embargo, este traslado no fue de una ciudad de un sitio a otro, como se imagina la población porteña en la segunda década del siglo XXI, sino algo más complicado que debe esclarecerse. La razón de que la nueva ciudad no se llamase simplemente Veracruz, fue porque ya existía desde el siglo anterior otra ciudad con ese nombre y que bien avanzado el siglo XVII se redujo a ser un pueblo de pescadores y negros libres, llamado La Antigua, a una legua de la desembocadura del río del mismo nombre. Para 1804, es comprensible que estos hechos se hubiesen comenzado ya a deformar por la oficialización de los usos y costumbres que también afectaban la toponimía de los pueblos y su memoria histórica:

Después Humboldt menciona que:

“El abate Clavigero ha probado la falsedad de esta opinión. La ciudad llamada Villarica, ó la villa Rica de Veracruz, que se empezó en el año 1519, estaba situada á tres leguas de Cempoalla, lugar principal de los Totonacos cerca del puertecillo de Chiahuitzla, que con dificultad se conoce en la obra de Robertson ser el que llama Quiabislan. Tres años después quedó la Villarica inhabitada, y los españoles fundaron al sur otra villa, que ha conservado el nombre de la Antigua”

Se refiere a que, en el mes de mayo de 1519, Hernán Cortés y sus capitanes promovieron la fundación de un cabildo para desligarlo de la autoridad del gobernador Diego de Velázquez y subordinarlo directamente al rey, Así nació la Villa Rica de la Vera Cruz, que junio de 1519 fue edificada materialmente en la rada frente al pueblo totonaco de Quiahuiztlan y que el 4 de julio de 1523 recibió Título de Ciudad. En diciembre de 1525, sus últimos 100 vecinos la abandonaron para fundar nuevamente la ciudad, ahora sólo con el nombre de Veracruz, pues ostentaba ya Título de Ciudad y había dejado en 1523 de tener rango de villa. En 1527 les fue ratificado el Título de Ciudad y en 1547 fueron emitidas las ordenanzas del Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Veracruz y confirmadas en 1549 por el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco. Para la época de Humboldt, la ciudad de Veracruz era conocida como pueblo de La Antigua aunque nunca fue desposeída de su Título de Ciudad y había sido sede de los poderes de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja, reintegrada a partir de 1786 como parte de la Intendencia de Veracruz.

Humboldt menciona a dos autores: el sacerdote jesuita Francisco Xavier Clavigero o Clavijero (1731-1787), autor de “Historia antigua de México”, quien en 1780 había determinado y dado a conocer en su Tomo III, que el 21 de abril de 1519 -según el calendario juliano que se usó hasta 1582, había sido la fecha de llegada de los españoles de Cortés a la costa veracruzana y el 22 el desembarco, no la fundación del cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz, como muy erróneamente pretenden el municipio de Veracruz y asociaciones de ciudadanos celebrar en 2019. También menciona al historiador escocés William Robertson (1721-1793), autor de “Historia de la América” publicada en 1796 por su hijo, tras su muerte. Robertson trató también la historia de la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz y su obra, junto con la de Clavijero, eran las más recientes y fueron usadas como referencias por Humboldt para procesar la gran cantidad de datos obtenidos en su gran periplo americano.

Como puede notarse, y a semejanza de hoy en día, ya desde la época de Humboldt circulaban incluso en los círculos ilustrados de la Nueva España, versiones erróneas de la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz, que hoy aún sobreviven en las informaciones mal fundamentadas y hasta fantásticas, que reciben los turistas al visitar el pueblo de La Antigua, al cuál los informadores turísticos y niños, dicen que va a cumplir 500 años de fundación refiriéndose al lugar, cuando la realidad es que es el cabildo de la Villa Rica, antecesor del actual cabildo del municipio de La Antigua, él que cumplirá tal antigüedad. El pueblo de La Antigua fue fundado en 1525 y con el nombre de ciudad de Veracruz.

Humboldt continúa:

“En el país se cree, que esta segunda colonia se abandonó de nuevo á causa de la enfermedad del vómito, que ya en aquella época arrebataba mas de dos tercios de los españoles que desembarcaban en la estación de los grandes calores”

La realidad que reflejan los documentos históricos del Archivo General de la Nación y que el municipio porteño ha insistido en ignorar, es que la ciudad de Veracruz o pueblo de La Antigua, nunca fue abandonada y aun permanece habitada. La intención del rey Felipe II era cambiar completamente la Veracruz de ubicación, emigrando su población y cabildo municipal, pero tal eventualidad se dio de una forma no convencional como sucedió con otras ciudades como Santo Domingo o Panamá La Vieja, que sí abandonaron -incluso a la fuerza o quemando las casas- sus asentamientos primigenios para establecerse en otros lugares más propicios. Para 1600, la ciudad de Veracruz ya había echado raíces firmes y buena parte de los pobladores se rehusaron a moverse a un nuevo paraje tan inseguro y desfavorable como lo era el pueblo de Buitrón o Ventas de Buitrón, sitio de descarga de la flota de la Carrera de Indias.

Si bien la orden del rey era firme, para finales del siglo XVI no tenía ya el mismo poder que en la época de Cortés en una población de importancia estratégica y comercial como la Veracruz. En este periodo, los pueblos y ciudades podían negociar y ante la ausencia de un ejército profesional español en ultramar, el riesgo de rebeliones y ver cortado el suministro de riquezas y mercancías era grande y latente. Incluso los pueblos de indios podían negociar los tributos con los reyes, argumentando los servicios prestados en otras áreas fundamentales. Así, en 1597 se trasladaron los oficiales y la caja de la Real Hacienda -principal preocupación del rey- y en 1599, tras recibir el nuevo rey Felipe III las cartas del contador real Antonio Cotrina informándole de las desventajas de Buitrón, se decidió optar por una política de cambio voluntario: aproximadamente 200 vecinos españoles de la Veracruz emigraron con los años a Buitrón, pero aun así se quedaron otros con el cabildo y el alcalde mayor. Los regidores no se trasladaron por fuerza, se les ofreció seguir ejerciendo el mismo cargo en las dos ciudades, pero esto no se hizo enseguida y habrían de pasar más de 7 años. Es decir, al no moverse el cabildo, no se movía realmente la ciudad, pues esta existe solo mientras sobreviva su cabildo representando a sus vecinos.

La solución que aplicó el virrrey conde de Monterrey fue fundar una nueva ciudad sin historia previa como villa, se rebautizó al pueblo de Buitrón como Nueva Veracruz y el 28 de marzo de 1600 se le emitió su Título de Ciudad, condicionado a que fuera ratificado por el rey en los años siguientes. En otras palabras, el virrey fundó una ciudad gemela o con idénticos derechos y privilegios que la ciudad de Veracruz, a fin de cumplir la orden dada por Felipe II. No hubo mudanza de una ciudad sino la existencia de dos al mismo tiempo, Veracruz y Nueva Veracruz. Numerosos documentos detallan constantemente a la “ciudad nueva”, a “la nueva ciudad”, pues la Nueva Veracruz fue en realidad un pueblo costero elevado repentinamente al rango de ciudad, no una ciudad con décadas de vida urbana cambiando de ubicación. El Título de Ciudad confirma esto y ordena fundar el cabildo de la Nueva Veracruz, que tomó su primer acuerdo el 7 de marzo de 1601, con ello la ciudad y su cabildo nacieron al mismo tiempo y en 2019, su antigüedad será de 419 años, no de 500.

Refuerza aun más esta situación, los pleitos que ambos cabildos sostuvieron por las tierras, ya que la Nueva Veracruz nació sin una jurisdicción territorial definida y que finalizaron cuando el virrey ordenó delimitar y dividir el territorio de la Veracruz en diciembre de 1608, con lo que ambas ciudades quedaron separadas por el río Grande. De esta forma, siendo imprescindible ante las leyes que una ciudad tenga bien definido su territorio para poder ser considerada municipio, es que la actual ciudad de Veracruz nunca ha sido el primer municipio de América como erróneamente han promovido sus alcaldes, pues fundada en 1600 y definidos sus limites en 1608, atrás de ella hay al menos y en opinión de diversos autores, alrededor de 700 villas y ciudades en el continente, fundados antes de finalizar el siglo XVI. De igual forma, La Antigua tampoco ha sido primer municipio de América, pues cuando se fundó su cabildo en 1519, ya existían 16 ciudades y decenas de villas españolas en las islas y el istmo de Panamá, dotadas con jurisdicción municipal. La Antigua solo ha sido heredera de la primera ciudad de la Nueva España e incluso San Juan de Ulúa, tampoco es el primer puerto de América como actualmente se le cuenta a los ciudadanos dándole importancia continental a la que solo es nacional, para glorificar a sus lugares de origen, que sí tienen gloria propia pero no por estas razones.

Posteriormente a 1608, por falta de personas que compraran el puesto de regidores en la Veracruz, su cabildo dejó de reunirse aunque conservando el derecho a hacerlo cuando la población española residual tras la emigración de 1600 aumentase, cosa que nunca sucedió. Pero este hecho, fue aprovechado jurídicamente por el cabildo de la Nueva Veracruz para escribir al rey y decir que la ciudad de Veracruz se había mudado y que el cabildo de aquella se había extinguido. ¿La razón? La aplicación de los privilegios y derechos -muchos de ellos comerciales, territoriales y cobro de impuestos- que el virrey conde de Monterrey otorgaba en el Título de Ciudad de 1600.

“El virey conde de Monterey, que gobernó el reino de Méjico á últimos del siglo xvi, hizo echar los cimientos de la Nueva Veracruz ó de la ciudad actual, frente del islote de San Juan de Ulua, en la playa de Chalchiuhcuecan, en el mismo parage donde desembarcó Cortés el día 21 de abril de 1519”

El conde de Monterrey gobernó el virreinato de la Nueva España entre el 5 de noviembre de 1595 y 26 de octubre de 1603 y fue quien ordenó fundar y construir la Nueva Veracruz, además de darle provisionalmente su Título de Ciudad en 1600. Para fines del siglo XVI, dada la enormidad de los territorios agregados a la corona española y las enormes distancias a cubrir, la autoridad de los trámites de fundación de la época de Colón, Pedro Arias de Dávila y Hernán Cortés, a semejanza de las ciudades de la Península Ibérica bajo el régimen del municipio libre de Castilla, había sido delegada a los virreyes y gobernadores, más que a los propios conquistadores y colonos. Así, el funcionario podía ordenar a distancia sin estar presente, la creación de las instituciones que ordenaran la vida civil en las lejanas provincias. Por esta razón, Hernán Cortés no es el fundador de la Nueva Veracruz, pues murió en 1547 y a él, como capitán general, solo se le deben la fundación de la Villa Rica de la Vera Cruz en 1519 (en persona) y la Veracruz en 1525 (por orden antes de partir a su expedición en Las Hibueras).

La actual ciudad de Veracruz, es ya una ciudad del siglo XVII e incluso su trazo urbano fue hecho según las ordenanzas del rey Felipe II en 1573 y no las de 1526 que su antecesor Carlos I emitió a Hernán Cortés. Empeñada en atribuirse 500 años de antigüedad, nunca ha rendido homenaje a la memoria de su verdadero fundador, el conde de Monterrey, personaje cuyas virtudes de honradez como virrey y buen gobierno con los naturales en los virreinatos de Nueva España y Perú, honrarían ampliamente a cualquier ciudad del mundo.

El sitio del desembarco de Cortés en 1519 y la ubicación de su campamento que en el mes de mayo fue convertido provisionalmente en villa sin edificios permanentes, son todavía desconocidos. A lo largo de los siglos se les ha ubicado tentativamente en algún punto del Centro Histórico o de la franja costera hasta Mocambo, por lo que decir o asegurar que en un lugar fue exactamente, es válido solamente como símbolo pero no para creerse como una realidad documentada.

“Esta tercera villa no ha obtenido los privilegios de ciudad hasta el reinado de Felipe III en 1615”

Los privilegios se refieren al contenido del Título de Ciudad, la Nueva Veracruz lo recibió en 1600 y fue ratificado en 1615 y 1640, para efecto de diversos trámites. Ese primer Título de Ciudad fue encontrado en 1939 por el historiador Manuel B. Trens en el Archivo General de la Nación y pese a que lo hizo público en su obra “Historia de Veracruz y de su Ayuntamiento” publicada en 1955, el actual municipio de Veracruz lo sigue ignorando, cuando en otras ciudades de origen español, se festeja con orgullo la fecha de emisión de sus títulos de ciudad; pues estos documentos elevaban a sus poblaciones del rango de villa al de ciudad con todas las ventajas económicas, sociales y militares que ello conllevaba. Se trata también de un documento que el cabildo de la Nueva Veracruz -igual que ahora- no se interesó en dar a conocer ampliamente.

Numerosos viajeros que visitaron la Nueva Veracruz a partir de 1600, dejaron testimonios de que fue fundada en 1600 y no en 1519, ya fuera que sus fuentes hayan sido de las autoridades -como fue el caso de Humboldt- o de la tradición popular. Será hasta 1969, cuando el municipio veracruzano decida cambiar la fecha de celebración de fundación de la ciudad que se venía considerando -7 de marzo de 1601- para aumentarle, de golpe político y cuadrando la historia conocida, los 81 años que faltarían entre 1519 y 1600. Y tal error, es el que se quiere perpetuar con el lustre de grandes festejos, en 2019.

Es preciso destacar, que es absolutamente falso que alguien diga que no hay documentos históricos que contradigan que la fundación de la actual ciudad de Veracruz fue en 1519, porque sí los hay y en abundancia. La obra de Alexander von Humboldt es solo uno de las muchas que se han conservado y se pueden consultar hasta nuestros días, por quien tenga la voluntad de leerlas, aprender y cambiar su percepción del pasado, abandonando la simple mitología por una compleja pero muy humana historia documentada, cuya interpretación y aplicación afecten nuestro presente en forma veraz.

 

  • El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado 2 veces con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014 y 2016, entre otros muchos reconocimientos por su labor de investigación y difusión histórica. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México. Actualmente es investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y fundador-director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).

BIBLIOGRAFÍA:

Humboldt de, Alexander. ENSAYO POLÍTICO SOBRE LA NUEVA ESPAÑA. Tomo II 2a. Edición traducida al castellano por don Vicente González Arnao, Casa de Jules Rounard, París, 1827.

Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

Trens Marentes, Manuel. Bartolomé, HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

 

FUENTES ELECTRÓNICAS:

ALEXANDER VON HUMBOLDT Y EL RELATO DE SU VIAJE AMERICANO REDACTADO EN FILADELFIA, Miguel Ángel Puig-Samper y Sandra Rebok,
Instituto de Historia, CSIC, Revista de Indias, 2002, vol. LXII, núm. 224
Págs. 69-84, ISSN: 0034-8341:
http://revistadeindias.revistas.csic.es/…/527&a=bi&pagenumb…

HUMBOLDT EN LA NUEVA ESPAÑA, Chapter 4, Jaime Labastida, Culture and Society in the New World:
https://www.gc.cuny.edu/…/Bildn…/Publications/labastida4.pdf

NUEVA ESPAÑA, ENSAYO POLÍTICO SOBRE EL REINO DE LA, Enciclopediagro.org:
http://www.enciclopediagro.org/…/1094-nueva-espana-ensayo-p…

LA FUNDACIÓN DE LA ANTIGUA EN 1525, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, septiembre 13 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/fundacion-de-la-antigua-en…/

RESEÑA HISTÓRICA DE VERACRUZ LA ANTIGUA ENTRE 1519 Y 1786, E-Facico, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, Wenceslao García Hernández, julio 3 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/resena-historica-de-veracr…/

ALGUNOS MITOS DE LA FUNDACIÓN DE LA ACTUAL CIUDAD DE VERACRUZ, E-Facico, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 17 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/algunos-mitos-de-la-fundac…/

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA AMÉRICA CONTINENTAL NO INICIÓ EN MÉXICO SINO EN VENEZUELA Y EL ISTMO DE PANAMÁ, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 14 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/la-colonizacion-espanola-d…/

NUEVA VERACRUZ: CREACIÓN DE SU NUEVO CABILDO Y REGIDORES EN 1600. Uluapa Sr., 25 abril 2017:
https://aguapasada.wordpress.com/…/nueva-veracruz-creacion…/

VERACRUZ – NUEVA VERACRUZ: DOS CIUDADES Y UN NUEVO CABILDO, Uluapa Sr., 25 abril 2014:
https://aguapasada.wordpress.com/…/veracruz-nueva-veracruz…/

 

EL BALUARTE DE SANTIAGO Y LOS 500 AÑOS DE FUNDACIÓN DE LA ACTUAL CIUDAD DE VERACRUZ


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por  Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Los baluartes eran una construcción de forma pentagonal que sobresale en el ángulo de unión entre dos lienzos o partes de muralla, teniendo su origen en el siglo XV por ingenieros italianos al servicio de España y Francia, como una forma de reformar los viejos castillos medievales para resistir el embate de la artillería de sitio. Posteriormente, los baluartes fueron diseñados como plataformas para montar artillería y constituían las partes fuertes de las ciudades amuralladas hasta bien avanzado el siglo XIX, en que fueron reemplazados por las más económicas casamatas dotadas de artillería y ametralladoras. La forma más común era la pentagonal y el baluarte veracruzano de Santiago es un raro ejemplo de baluarte de más de 5 lados, si bien los dos lados extras sobre el modelo tradicional, son de muy corta longitud.

Fue diseñado por el ingeniero holandés Adrian Boot y construido entre 1634 y 1635, es uno de los edificios históricos y militares más antiguos del periodo virreinal de la ciudad de la Nueva Veracruz, fundada en los terrenos conocidos del pueblo o ventas de Buitrón, el día 28 de marzo de 1600 por orden del virrey don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, sexto conde de Monterrey, que ese mismo día expidió por real provisión y desde la Ciudad de México, su Título de Ciudad ordenando fundar además su primer cabildo. Este documento fue confirmado en 1615 por el rey de España.

Fue la materialización de un plan de defensa para amurallar la ciudad, iniciado en 1625 y delineado hasta 1632. El 20 de diciembre de 1634, Boot trazó el plano para un baluarte pentagonal y uno de 7 lados, a los que llamó respectivamente “baluarte de la Caleta” y “baluarte en la banda sur de la ciudad”, ambos ya en construcción para esa fecha.

Así se construyó en la Caleta, pequeña bahía en el extremo norte de la Nueva< Veracruz, el baluarte pentagonal de Nuestra Señora de la Concepción -hoy desaparecido- y el de Santiago. El amurallamiento completo fue terminado hasta 1794 cerrando el espacio entre ambos baluartes con una muralla de mampostería, a la que pertenecen los últimos dos vestigios reconocibles, que sin entrar en la categoría de cimientos, han sobrevivido hasta el siglo XXI.

El Santiago es un baluarte con una traza arquitectónica irregular (lados de longitudes desiguales) y con forma poligonal de 7 lados, formando una punta de diamante que apunta hacia el sureste. Actualmente se le ubica en una explanada entre las calles de 16 de septiembre (limite del mar hasta la mitad del siglo XX) y Francisco Canal, a donde desciende su rampa de mampostería que permite la entrada a la fortificación. Recibe su nombre de la advocación al apóstol Santiago El Mayor, considerado el santo patrono de los ejércitos de España y cuyas fiestas se celebran el 25 de julio. En el interior del cuerpo de guardia ubicado en su gola o parte posterior, se halla una efigie de Santiago en su forma de jinete armado y rampante. No debe confundirse con el baluarte de Santiago que forma el vértice noroeste de la fortaleza de San Juan de Ulúa, distante aproximadamente 1.26 kilómetros al norte.

En el dintel de la fachada del puesto de guardia se hallan grabadas varias cartelas de piedra que dicen:

“Reinando la España, Felipe IV y siendo virrey de esta la Nueva España el excelentísimo Sr. Don Rodrigo Pacheco Sr. Marqués de Cerralvo, corregidor, capitán de guerra y superintendente de la fábrica de su majestad en esta ciudad del castellano Don Alonso de Guzmán se hizo este baluarte año 1635”

El edificio está orientado en eje noroeste-sureste, edificado con la técnica constructiva de piedra múcara, ladrillo y mampostería de piedra. Tiene un perímetro de 152.82 metros, una altura total de 6.76 y cubiertas de hormigón para sus baterías. Como plataforma artillera, podía montar 16 cañones fijos en los merlones. Está dotado además de un puerto de guardia en el acceso al puente levadizo sobre la rampa de mampostería, cuyo ángulo de inclinación fue diseñado para un rápido desplazamiento de las piezas de artillería.

En 1842 sufrió una reforma estructural y sus lados que daban al mar y playas se reconvirtieron en muros a barbeta, para alojar 12 nuevos cañones giratorios ingleses Vickers, montados en colisas y dejando 2 flanqueando el puesto de guardia y 5 inmóviles al estilo español, del lado que mira el convento de Nuestra Señora de Belén, renombrado después Hospital de San Sebastián. Las colisas eran estructuras semicirculares dotadas de un riel que permitía mover la pieza en ángulos de tiros variables de hasta 90 grados, equivalente a 3 cañones fijos. Se puede apreciar su disposición artillera en el plano del baluarte de Santiago trazado por el teniente-coronel Julio Alvarado en 1886. Estas estructuras fueron demolidas en el siglo XX pero aun es visible la traza de su ubicación en los pisos y permanece el muro a barbeta.

Dispone de 2 garitas de vigilancia, actualmente se distinguen una hacia la calle de Valentín Gómez Farias y otra en lo alto de su torreón de vigilancia o Caballero Alto. Disponía de un sótano para 550 quintales de pólvora y otros para 450 más, por lo que se le llamaba también el Baluarte de la Pólvora o del Máximo Poder.

Su misión era custodiar el extremo sur de la ciudad amurallada de Veracruz, así como el canal de acceso meridional al puerto, la isla de Sacrificios, la zona de médanos y playas, cruzando sus fuegos con el baluarte de San Crispín de la fortaleza marina de San Juan de Ulúa. Por el lado de tierra, lo hacia con el pequeño baluarte de San José levantado en 1684. La cobertura de tantos frentes es lo que dictaminó su irregular e inusual forma poligonal de muchos lados, así como su mayor tamaño respecto al baluarte de Nuestra Señora de la Concepción.

Tenia como puntos débiles la altura de su torreón, cuyo gran perfil lo hacia blanco ideal para la artillería de sitio y naval. Además, sus cimientos estaban constantemente socavados por las crecidas del arroyo Tenoya que pasaba en sus cercanías, hasta que se tomaron las medidas pertinentes para solventar este problema, que también afectaba al baluarte de la Concepción. Ambas fortificaciones habían sido levantadas en suelos arenosos de escasa consistencia para grandes tonelajes, la acción continúa de las corrientes combinadas desde los ríos Xamapa y Huitzilapan, socavaba la cimentación a base de pilotes de madera y tierra compactada, generando una peligrosa inestabilidad estructural.

El teniente-coronel de ingenieros Juan Camargo escribe el 1 de enero de 1816, una relación de las defensas de la Nueva Veracruz para el nuevo gobernador interino, el brigadier Fernando Miyares y Mancebo, describiendo el baluarte de Santiago:

“El otro baluarte, llamado Santiago, está en el ángulo del sureste del mismo frente al mar; su figura es polígono irregular de siete lados, cerrado por la gola, igual en altura de puerta, cordón, terraplén y rampa al de la Concepción, y monta quince cañones; tiene asimismo en su centro un edificio de ocho varas de alto que consta de un almacén subterráneo de bóveda sencilla, capaz de 550 quintales de pólvora; otro sobre él capaz de igual número; dos pequeños almacenes para pertrechos y un cuerpo de guardia capaz de diez hombres; flanquea la avenida a la plaza por la playa al sureste, parte del frente que mira al mar, y el colateral al sur con fuegos rasantes y al canal y fondeadero por este mismo rumbo confinantes. Entre dicho baluarte y el que sigue del frente de la plaza que mira al sursudoeste está una batería de tres cañones y dos morteros con su cuerpo de guardia, tres repuestos y dos tinglados, el todo ceñido con una cerca y el espacio que abraza forma la escuela práctica de artillería.”

Era el mayor de los 8 baluartes que resguardaron la muralla de Veracruz, a la cuál estaba unido por dos secciones del lado de tierra y que conformaban la explanada de la Escuela Práctica de Artillería. Técnicamente, para Camargo y otros ingenieros antes que él, la ciudad solo poseía dos verdaderos baluartes (Concepción y Santiago) con numerosos defectos tanto de fabricación según el Arte de la Fortificación como de ubicación según las exigencias militares de la ciudad. Los otros seis llamados de norte a sur con los nombres de San Juan, San Mateo, San Javier, Santa Gertrudis, Santa Bárbara y San José, no eran verdaderos baluartes, sino baterías de cañones montadas en edificios de forma poligonal, por lo que les llamaban “baluartillos”. El llamado San Fernando nunca fue un baluarte, pues era una batería de 4 cañones a barbeta sin ninguna característica arquitectónica de los baluartes, y su existencia se debía a la defensa que era preciso hacer de la Puerta de la Merced.

Una parte importante del proceso de demolición de la muralla se realizó el 14 de julio de 1880, durante la gestión del alcalde Domingo Bureau y con autorización del presidente Porfirio Díaz y el Departamento de Guerra, desapareciendo en las próximas décadas 7 de los baluartes, la batería de San Fernando y 3 de las 4 las puertas oficiales de entrada a la ciudad, excepto la de Mar. Solo el baluarte de Santiago sobrevivió, pues se le daba uso militar, pese a estar ya obsoleto para resistir los efectos de la artillería explosiva de grueso calibre montada en destructores, cruceros y acorazados a finales del siglo XIX.

Un fragmento sobreviviente de la muralla del lado de mar, con dimensiones de 2.85 metros de largo, 1.25 de ancho y 97 centímetros de altura, se encuentra abajo y a la izquierda de la rampa de acceso, pues el baluarte de Santiago era el extremo sureste de la muralla y a través de esta se unía con las demás fortificaciones menores. Dos largos arriates llenos de tierra y piedra, indican los puntos donde las murallas de mar y tierra se cerraban en los flancos del baluarte en el siglo XIX. Este remanente señalizado se extendía en dirección al terreno del actual Museo Histórico Naval, coincidiendo con el cimiento hallado en 1997 y que estuviese en exhibición casi 17 años; fue sepultado definitivamente en 2014 durante los trabajos de remodelación del edificio para la celebración del centenario de la defensa de Veracruz en 1914.

En su muralla que mira a la avenida Valentín Gómez Farias se puede contemplar la lápida que conmemora a los seis jóvenes insurgentes fusilados el 29 de julio de 1812 y a quienes se le han dedicado los nombres abreviados -y a veces distorsionados- de diversas calles: José Prudencio Silva, Bartolomé Flores, José Nicasio Arismendi, José Ignacio Murillo, Cayetano Pérez y José Evaristo Molina.

Participó en todas los hechos bélicos de importancia en la historia de la ciudad, desde el asalto pirata de 1683 hasta la Guerra de Independencia y las intervenciones francesas y norteamericanas de los siglos XIX y XX, destacando siempre como un punto importante de la defensa, si bien no siempre con éxito dado que rara vez tuvo las modernizaciones que exigía su arquitectura militar, para afrontar los desafíos bélicos de cada siglo.

En la década de 1940 se logró remozar el viejo baluarte, a causa de la conmoción social generada por un artículo escrito por el señor Rafael Domínguez y que aparece mencionado posteriormente en su libro “Veracruz en el ensueño y el recuerdo: apuntes de la vida jarocha” publicado en 1946. Otras obras de preservación le fueron aplicadas en 1998. En esta época, el pueblo le solía llamar a veces “El Santiaguillo”, posiblemente para diferenciarlo del baluarte de Santiago en la fortaleza de San Juan de Ulúa.

En septiembre de 2015, durante la segunda etapa de rehabilitación del Centro Histórico, se encontró un borde de mampostería que delimita el área federal del baluarte, correspondiendo a una obra realizada a finales del siglo XIX.

Actualmente es un museo y sitio turístico bajo la custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), alojando la colección prehispánica llamada “Las Joyas del Pescador”, conjunto de piezas que don Raúl Hurtado Hernández encontró en 1976, en el fondo del mar bajo la forma de lingotes de oro y joyas prehispánicas que habían permanecido ocultos por siglos años en un naufragio español. Algunas de las joyas son un chimalli (escudo), ollitas, aretes con cabezas de tortuga, brazaletes con figuras de mono, cuentas de collar con figuras de serpiente, etc.

También posee una exposición permanente de piezas militares de otros siglos, como una armadura hispano-milanesa del siglo XVI, un yelmo de coracero del siglo XIX y restos de proyectiles.

El 28 de abril de 2017 se anunció una alianza estratégica de la Secretaria de Comunicaciones y Transportes a través de la Coordinación Nacional de Puertos y de la Administración Portuaria Integral de Veracruz, para restaurar el viejo edificio y con una inversión de 6 millones de pesos. Así, desde septiembre del mismo año, se encuentra en estado de mantenimiento por parte del personal del INAH y la Administración Portuaria Integral de Veracruz para renovar los repellos y hacer modificaciones al edificio. Esto último implica que “En una primera etapa, se van a liberar del monumento cosas que se pusieron indebidamente, como un módulo de baños, y la utilización de cemento para reparar unas áreas. Posteriormente se realizará un proceso de restauración de los valores de la arquitectura auténtica virreinal, para concluir con el reordenamiento del espacio museológico”, según palabras de Guillermo Ruíz de Teresa, coordinador general de Puertos.

El presupuesto de esta y otras obras se justifican bajo el argumento -totalmente erróneo pero validado por las autoridades municipales y estatales- de preparar el Centro Histórico para la celebración de sus 500 años de fundación el 22 de abril de 2019, conforme al mito generado por el cambio de fecha para esta celebración, que fue instaurado en 1969 por el ayuntamiento de Veracruz en ocasión de celebrar 450 años del desembarco de Cortés. En ese año, se terminó incluso por definir el 20 de mayo de 1519 como fecha de fundación del cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz, como atestigua una placa puesta en el exterior del palacio municipal que da a la plaza de armas, puesta el 20 de mayo de 1969 por la Unión Internacional del Notariado Latino y la Asociación Nacional del Notariado Mexicano.

Por eso resulta extraño que en la segunda década del siglo XXI el municipio porteño insista en celebrar tal fundación en el día del desembarco de Cortés y mucho antes de los eventos que lo llevaron a realizar el acto con qué nació el cabildo. O se publique que fue el 10 de julio, siendo que en esta segunda fecha, fue cuando Cortés redactó su primera Carta de Relación, que días más tarde, viajaría a España junto con la carta del Cabildo y Regimiento del que era alcalde mayor, estando ya los españoles asentados en la rada frente al pueblo totonaco de Quiahuiztlan y en proceso de construir los primeros edificios de la Villa Rica de la Veracruz. Cuyo cabildo ya había sido fundado entre 57 y 65 días antes en los arenales fronteros a San Juan de Ulúa, justo antes de marchar en el mes de junio hacia Zempoala para reaprovisionarse con sus nuevos aliados indígenas.

Hasta antes de 1969, la actual ciudad de Veracruz nunca pretendió haberse querido fundar en 1519, pues se sabía y quedó corroborado por el testimonio de numerosos viajeros importantes e informados que visitaron la Nueva Veracruz hasta mediados del siglo XIX, como Alexander von Humboldt (1804) y Madame Calderón de la Barca (1839), que la fundación había sucedido en 1600 y que existían las ciudades de Veracruz y Nueva Veracruz.

En concordancia con esto, a partir de 1901 en que se celebraron los 300 años de fundación de Veracruz por orden del presidente Porfirio Díaz, se continúo festejando la fecha de fundación cada 7 de marzo, pues en esa fecha de 1601 se había efectuado el primer acuerdo de cabildo de la Nueva Veracruz, según el historiador Francisco del Paso y Troncoso, por un documento que había hallado en España con fecha de 1603. Donde se citaba a la Nueva Veracruz ya con Título de Ciudad antes de la ratificación en la real cédula del 19 de junio 1615, donde quedó asentado en forma falsa, que “.. a la población que se hizo en la banda de Buitrón del puerto de San Juan de Ulúa a donde se mudó la ciudad vieja de la Veracruz y se hace ahora la descarga de las flotas de la Nueva España”. Este párrafo reflejaba el afán del cabildo de la Nueva Veracruz entre 1609 y 1615 por hacer valer los privilegios otorgados por el virrey conde de Monterrey en 1600, adjudicándose el lugar de la ciudad de Veracruz La Antigua y alegando que el cabildo de aquella se había extinguido.

La realidad que prueban los documentos del Archivo General de la Nación, es que la corona española reconoció la existencia del cabildo de Veracruz La Antigua hasta 1608 y tras redefinir su territorio municipal con la Nueva Veracruz estableciendo la frontera en el río Grande, este cabildo se dejó de reunir por falta de regidores que compraran el puesto ante la falta de oportunidades económicas en una ciudad casi despoblada por la emigración que dio lugar a la fundación de la Nueva Veracruz. Está constado que ese cabildo no perdió su derecho a reunirse nuevamente ni tampoco se le retiró el Título de Ciudad a la población. Tal es así, que la ciudad de Veracruz La Antigua -después llamada pueblo de La Antigua- continúo siendo la sede de la autoridad de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja y de su posterior subdelegación hasta 1824, en que se convirtió en municipio mexicano.

El texto de la real cédula de 1615 también sirvió en 1969, para ir creando el mito de las 4 fundaciones que sobrevive hasta hoy y que está siendo severamente cuestionado por numerosos investigadores y una parte creciente del pueblo en los municipios de Veracruz y La Antigua, hastiados del clima de continúa corrupción y desvío de recursos por parte de sus funcionarios públicos.

La fecha de 7 de marzo era lo más cercano que se sabía a la fecha de fundación de la Nueva Veracruz en 1600 antes de 1969. Por ello, los 500 años que promociona la administración 2014-2017 del municipio de Veracruz con la participación de particulares, se reducen a proseguir la tradición implantada en 1969 a pesar de conocerse el Título de Ciudad emitido por el virrey conde de Monterrey desde 1939 y cuya interpretación fue arreglada para adjudicarse los párrafos correspondientes a la ciudad de Veracruz La Antigua y así pretender que la actual ciudad de Veracruz es la misma -a través de su cabildo- que la Villa Rica de la Vera Cruz. Pero esto es desmentido rotundamente por numerosos documentos históricos -algunos muy conocidos desde 2008 por el litigio de tierras iniciado por el alcalde porteño Jon Rementería- a los que la autoridad y personas involucradas en la historia oficial han hecho caso omiso repetidas veces. Sosteniendo así ya no una historia fundamentada sino una mitología en la que se están gastando millones de pesos; argumentando en vano que no existen documentos que contradigan la historia oficial, porque sí los hay y en abundancia. Que no se quiera estudiarlos y analizarlos para establecer una historia bien fundamentada al margen de los mitos, es otra cuestión muy diferente.

Incluso se pretexta que rectificar la historia de la ciudad es peligroso socialmente porque divide a la gente que ya está atenida a un programa establecido y que los mitos juegan un papel importante para estas personas. Sin embargo, es sabido que en México se han rectificado muchos mitos y se siguen cuestionando muchos otros, sin que eso cueste un derramamiento de sangre ni se altere la estabilidad social a la hora de defender la veracidad a la que tiene derecho el ciudadano, cuyos impuestos pagan los salarios de académicos e instituciones dedicados al estudio de la historia y que ahora guardan silencio.

También se han alzado voces que expresan otra clase de peligro al que el pueblo tampoco es ignorante por estar muy acostumbrado a él: es que la veracidad afecta muchos intereses económicos, cuya finalidad poco o nada tiene que ver con el bienestar de los ciudadanos.

Al parecer existe consigna oficial de no debatir el tema de los 500 años y en cambio sí, de ofender, ridiculizar y ejercer represalias dentro de una especie de “monopolio cultural” y “terrorismo histórico” dentro y fuera de las redes sociales contra quienes argumentan contra esta cuestión; sin importar si pudieran tener razón en lo que plantean. Porque no se debate el tema ni se aportan evidencias para demostrar el punto de vista opuesto: se cae en la difamación y burla con tal de silenciar una opinión molesta, siendo no pocos los académicos universitarios y funcionarios públicos que se han rebajado a esta infamia, violando su propia ética.

A quienes no piensan como ellos, tratan no solo de desprestigiarlos, en complicidad incluso con administradores de grupos dedicados a la historia en facebook, sino hacerles ver ante sus semejantes como difamadores de la gloria de Veracruz, que ha sido alimentada por otros mitos como la pretensión de ser primer cabildo, ayuntamiento o municipio de América, América Continental o Septentrional cuando no basta con serlo de la Nueva España. Además de hacerle creer al ciudadano menos informado, que la conquista española inició en México, como si todo el largo proceso de fundaciones municipales realizado por los españoles en las Antillas, Venezuela, el istmo de Panamá y Cuba de 1494 a 1519 nunca hubiese existido. En un afán de titular sitios, edificios, libros y honores con un “primero de América”, que deslumbren al ciudadano y atraigan a un turismo que terminará decepcionado ante tales falacias. Justo cuando se vive en una época en que el internet y las redes sociales rompen los anquilosados monopolios culturales de antaño y ofrecen a los usuarios alternativas diversas para informarse y formar su criterio no solo en historia sino en multitud de ciencias y temáticas.

La veracidad avalada con documentos históricos del Archivo General de la Nación y del Archivo General de Indias, indica en 2018 serán 500 años del arribo de los españoles al mando de Juan de Grijava y en 2019 los 500 años del desembarco de la armada de Hernán Cortés y de la fundación del cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz. Pero dado que este lejano cabildo no es el rige a la actual ciudad de Veracruz, cuyo propio cabildo fue fundado junto con ella en 1600 y no en 1519, los verdaderos 500 años de la fundación de la actual ciudad de Veracruz, aquella que naciera con el nombre de Nueva Veracruz, se cumplirán hasta el 28 de marzo del año 2100, tal como señala su Título de Ciudad. Pero por razones de la natural longevidad humana que difícilmente alcanza el siglo de existencia en la mayoría de las ciudadanos, no podrá ser celebrado por ninguno de los actuales promotores de los 500 años de fundación, sino por sus nietos y biznietos.

Pero antes de esa fecha, en el año 2035, el baluarte de Santiago cumplirá 400 años de haberse construido.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado 2 veces con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014 y 2016, entre otros muchos reconocimientos por su labor de investigación y difusión histórica. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México. Actualmente es investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y fundador-director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).

BIBLIOGRAFÍA:

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Maawad, David, Muñoz Espejo, Francisco Martín, Sanz Molina, Sara Elizabeth, Fernández, Ángel José. FORTALEZAS HISTÓRICAS DE VERACRUZ Secretaría de Educación del Gobierno de Veracruz-Llave, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 2010.

Trens, Manuel. B., HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808, Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Órtiz Escamilla, Juan, comp. VERACRUZ EN ARMAS. LA GUERRA CIVIL 1810-1820. Antología de documentos, México, Universidad Veracruzana, 2008.

Lerdo de Tejada, Miguel, APUNTES HISTÓRICOS DE LA CIUDAD DE VERACRUZ, Volumen III, Capítulo VIII, Imprenta de Vicente García Torres, México, 1857.

Gaspar Cobarruvias, Mario Jesús, MANUAL DE SEMINARIO LA FORTIFICACIÓN ESPAÑOLA Y SU LEGADO EN EL ESTADO DE VERACRUZ, Secretaría de Turismo, Cultura y Cinematografía del Estado de Veracruz, México, 2012.

Blanes Martín, Tamara, GLOSARIO ILUSTRADO DE TÉRMINOS DEL PATRIMONIO MILITAR, Universidad de La Habana, Cuba, 2000. — con Oscar Viveros, Heidi Vela, Salvador Diaz Mirón y 37 personas más.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

RAFAEL DOMÍNGUEZ: EL BALUARTE DE SANTIAGO (1946), Uluapa Sr., Veracruz Antiguo, Documentos históricos del Sotavento Veracruzano, septiembre 21 de 2015: https://aguapasada.wordpress.com/…/rafael-dominguez-el-bal…/

NO HA DESAPARECIDO LA MURALLA DE VERACRUZ, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, Facebook: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=10152683057145975&set=a.10150238008920975.323872.503120974&type=3&theater

LAS JOYAS DEL PESCADOR, Mardonio Carballo, Plumas de la Serpiente, 5 de agosto de 2013: http://www.m-x.com.mx/xml/pdf/308/68.pdf

INVERTIRÁN 6 MILLONES PARA RESTAURAR EL BALUARTE DE SANTIAGO EN VERACRUZ, Noticieros Televisa, Mercedes Espíndola Campos, abril 28 de 2017: http://noticieros.televisa.com/…/invertiran-6-millones-res…/

VERACRUZ Y SUS 494 AÑOS (CELEBRACIÓN AJENA), Uluapa Senior, Veracruz Antiguo Blog, 2 de abril de 2013:https://aguapasada.wordpress.com/…/veracruz-y-sus-494-anos…/

 

V. ALCANTARILLAS: OBRAS DE DESAGÜE, NO TÚNELES DE ESCAPE


Por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Bajo las calles y caminos con cientos de años de antigüedad y que atraviesan muchas poblaciones en Europa y América, se pueden encontrar todavía interesantes y monumentales obras de la ingeniería civil de la civilización romana, de la Edad Media y de los reinos que se fusionaron a través de guerras, matrimonios y alianzas políticas para conformar las actuales naciones occidentales. Estas estructuras se identifican bajo la forma de puentes de arco con bocanas o mechinales para el desagüe, muros de contención y alcantarillas. Estas últimas predominan en número sobre el terreno.

La palabra alcantarilla proviene originalmente del griego KÉVTPOV (kentron o “centro de círculo”), aunque es más conocida del árabe clásico al-qantarah, que significa en castellano alcántara o “puente pequeño”. Se trata así, en la práctica, de una obra de fábrica destinada a la canalización subterránea cuya finalidad es evacuar las aguas residuales. Por ello, no están a la vista sino bajo el subsuelo de calles y carreteras, y se les puede hallar generalmente en zanjas, pequeños barrancos con o sin declive y donde se registra la presencia de arroyos que solo se forman en época de lluvias, a diferencia de los puentes, que se construyen para pasos sobre aguas permanentes y con fuerza en la corriente.

Los caminos antiguos en América se construyeron siguiendo la milenaria tradición y tecnología arquitectónica que los romanos dejaron en sus provincias como Hispania, Galias, Britania, etc., consistentes en calzadas con fuerte cimentación y una superficie que facilita la tracción y ascenso en las pendientes, que dieron origen así a las carreteras o caminos aptos para el paso de vehículos de varias toneladas de peso, cargados de mercancías de diversos géneros. Destaca La Cloaca Máxima, alcantarillado realizado en Roma por Tarquinio que permitieron desecar zonas donde luego se construyeron el Foro republicano y el Foro Boario. La Cloaca Máxima (latín Cloaca Maxima) era una de las más antiguas redes de alcantarillado del mundo. Construida en la Antigua Roma con el fin de drenar los pantanos locales y eliminar los desperdicios de una de la ciudades más pobladas del mundo antiguo, llevaba un efluente hacia el río Tíber, el cual corría a la par de la ciudad. El nombre significa literalmente “La Alcantarilla Mayor”. De acuerdo con la tradición, su construcción pudo haber iniciado alrededor del año 600 a.C. por órdenes del rey de Roma Lucio Tarquino Prisco. Esta obra pública fue mayormente lograda gracias a la dirección de ingenieros etruscos y al trabajo semiforzado de grandes cantidades de obreros provenientes de las clases más pobres de la ciudadanía romana.

Esta tecnología y la administración pública que la hacía posible a lo largo de miles kilómetros entre la capital y sus más lejanos dominios, dejó de funcionar gradualmente hacia el 476 d.C. con la caída del imperio romano de Occidente y sus obras fueron decayendo en calidad durante el casi milenio que duró la Edad Media. En este periodo, las viejas obras romanas fueron remodeladas y sometidas a mantenimiento para que durasen lo más posible en tiempos de continúos conflictos. Posteriormente fue exportada por los europeos al Nuevo Mundo y fue hasta el siglo XVIII cuando la tecnología renacentista alcanzó los mismos niveles de calidad que la romana tanto en construir puentes como en abrir nuevos caminos comerciales, militares y del transporte de caudales en forma segura. Estas calzadas adquirieron el nombre de caminos principales o generales, y más popularmente, el de caminos reales.

La implementación de numerosos puentes y alcantarillas fue obligatoria, dado que los territorios americanos eran mucho más diversos y accidentados que los de España y las naciones colindantes. Sirve de ejemplo, el territorio central del actual Estado de Veracruz, que a partir de 1786 se convirtió en la Intendencia de Veracruz tras la abolición del cargo de alcalde mayor en muchas poblaciones, conformándose con las subdelegaciones de la Antigua, Xalapa, Córdoba, Orizaba, Tuxtla, Cosamaloapan, Acayucan, Xalacingo, Misantla, Papantla, Tampico y el gobierno militar de la Nueva Veracruz. En 17 de enero de 1795 se fundó el Consulado de Veracruz y a partir del 19 de febrero de 1803, obtuvo el permiso de construir su propio camino real entre Perote, Xalapa y Veracruz, iniciando las obras el 18 de abril del mismo año. La guerra de independencia interrumpió los trabajos cuando este camino real se hallaba aproximadamente a 22 kilómetros de la ciudad amurallada de la Nueva Veracruz, en los terrenos de la hacienda de Santa Fé.

El territorio entre Veracruz y El Encero, se compone de una extensa zona semiárida regada por numerosos arroyos, que son afluentes menores de los poderosos ríos de La Antigua, Atliyac y Actopan, formando un sistema hidrológico muy dinámico entre los meses de mayo y octubre, cuando vienen las lluvias veraniegas y otoñales. Estas suelen volverse problemáticas para los habitantes, cuando entre agosto y septiembre se forman y desatan fuertes tormentas tropicales y huracanes que alcanzan vientos con velocidades de hasta 250 km/h. Estos metéoros generan una acumulación de agua extra y suelen causar grandes daños a la infraestructura de caminos y carreteras, al inundar terrenos bajos, hundir techos y socavar los cimientos de muchas estructuras.

En lo referente a los caminos reales, se puede tomar como ejemplo el construido por el Consulado de Veracruz entre 1803 y 1812, consistente en un “lomo” o elevación sostenida por terraplenes y con pendientes muy suaves para facilitar el paso de carretas en ambas direcciones. En los sitios donde existieran arroyos, llanuras aluviales y cursos de agua violentos pero no permanentes, se construyeron decenas de alcantarillas bajo las calzadas de capas de tierra apisonadas como de las dotadas de empedrados de lajas de piedras de río, calizas o basalto volcánico. Integrándose al camino como puentecillos solitarios o como parte de los grandes muros de contención en las barrancas. Estas obras de fábrica se hicieron a cal y canto, con pisos empedrados y con forma de puentecillos con arcos de medio punto las menores y arco de medio punto rebajado las mayores. Sus arcos están formados por dóvelas a base de ladrillos, muy similares a las de las estructuras romanas, de las que son una reminiscencia milenaria.

Las primeras con arco de medio punto, miden entre 35 centímetros y hasta 10 metros de anchura la mayor en el Puente del Rey y tienen profundidades variables entre 5 y 12 metros según sea el ancho de la calle o carretera bajo la cual se encuentren. El arco de medio punto, llamado así porque tiene la forma de un semicírculo, permite distribuir los pesos de la bóveda a los lados y sostenerla eficientemente, es rápido de construir y puede durar milenios con el debido mantenimiento y reforzamiento. El arco de medio punto rebajado, adquiere su nombre por tener el centro de su curvatura a un nivel inferior al de los arranques del propio arco, permite construir pasos más elevados sobre barrancas o hondonadas, por lo que se situaron en reducido número en calles, muros de contención y puentes de gran altura. Las bóvedas de estas estructuras tienen espesores que van desde los 30 hasta los 80 centímetros, en forma lineal si es terreno plano o en plano inclinado para las pendientes.

Ambos tipos de arco pueden ser de alturas diferentes, acorde a los estudios hidrométricos que eran obligatorios de realizar en el siglo XIX para garantizar la duración de las obras, sin depender exclusivamente del conocimiento empírico de arquitectos e ingenieros, como se hacía en centurias anteriores. Muchos no permiten más que el paso de un animal pequeño y otros hasta de una o varias personas a la vez. El ambiente dentro de sus bóvedas de cañón suele ser muy húmedo, oscuro más allá de unos metros y a veces se llenan los techos de arañas diminutas que forman enormes y espesos nidos.

Las alcantarillas que se hallan sobre las carreteras o calzadas y muros de contención aun sin modificar de los caminos reales, tienen suficiente luz por poseer abiertos los arcos de ambos lados. Pero dentro de las poblaciones donde la urbanización ha avanzado desde hace 200 años, es muy común que en la repartición de propiedades o por el gusto de los propietarios, se construyan casas sobre el curso de agua de un lado de la alcantarilla, tapiándose una de las entradas o bloqueándolas con piedras y basura. Así, se reduce la cantidad de luz que recibe el interior de la bóveda y se genera un ambiente húmedo, oscuro y que despierta fácilmente la imaginación, atribuyéndoles la naturaleza de enormes túneles con destinos a decenas o cientos de kilómetros de distancia o creer que fueron construidos como vías de escape; un papel para que el que la arquitectura de la misma alcantarilla es incapaz de cumplir por su propia finalidad: permitir el paso de un lado a otro de la calzada, sirviendo acaso como escondite temporal y no permanente por la consistencia del suelo convertido en fango o de consistencia endeble por las lluvias anuales si la obra no fue dotada de un piso empedrado desde el inicio, que facilitara las labores de mantenimiento. Además está la temperatura que suele bajar sensiblemente a diferencia de la que se registra en el exterior a ambos lados de la obra y en las que se hallan en terrenos inhóspitos o sin construir, suelen ser refugio más de animales que de humanos.

Los túneles kilométricos que despiertan la admiración, curiosidad y fascinación de pueblo, al grado de convertirse en leyendas, corresponden a otro tipo de obras, que ejercen a veces la función de alcantarillas pero en magnitudes de profundidad y excavación mucho más grandes. Se trata de acequias, de desagüe de desechos, acueductos, bodegas subterráneas y hasta criptas bajo las iglesias. Solo algunas como las poternas militares sirven específicamente en un momento dado para facilitar la fuga de grupos humanos. Las alcantarillas enormes y de grandes extensiones de recorrido bajo las ciudades como Puebla y México o bajo cerros como el Túnel del Esquilón en el municipio de Jilotepec, pertenecen a una forma de construir con la misma función pero con materiales y finalidades mucho mayores que las asignadas en las calles ordinarias y caminos reales, que son obras más humildes comparativamente hablando.

Entre los 11 municipios que se transitan entre Veracruz y Perote, el de Paso de Ovejas es el que presenta mayor número y variedad arquitectónica en sus puentes y alcantarillas, a lo largo de sus 19 kilómetros de camino real, en el corazón de la Zona Semiárida Central de Veracruz. Desde la subida del camino por la colonia San José y bajo su avenida principal, la dedicada al presidente Miguel Alemán, es posible todavía hallar ejemplos de alcantarillas muy bien conservadas, que han dado lugar a veces, a la creencia de que son entradas a un túnel kilométrico de escape, como el que se atribuye a la Casa de los Portales y que según la persona a la que se interrogue, podría dirigirse al cercano río Atliyac o incluso hasta Puente Nacional, en este caso, sin evidencia ni fundamento histórico alguno que avale tal supuesto. Muy posiblemente, este túnel, sea la entrada a un sótano o bodega subterránea, muy comunes en las grandes casonas del Estado de Veracruz desde el siglo XVI y complementado el inmueble -como comprobó en 2013 el autor de este texto- con un canal de desagüe que va desde las letrinas hasta el río. Otros canales del mismo tipo aunque mayores podrían existir bajo el terreno y prolongarse hasta las calles del pueblo o desde otros edificios civiles y religiosos.

Estas estructuras de desagüe en forma de puentes, constituyen un valioso objeto de estudio para estudiantes y egresados de historia, antropología, arquitectura e ingeniería civil, pues son parte de un inmenso sistema material -casi 150 kilómetros en el caso del camino real entre Veracruz y Perote- que posibilitó el tránsito humano, de bestias y mercancías durante siglos, dejando huella en la memoria de los habitantes de poblaciones y terrenos donde se levantaron. En número de cientos, están afuera y dentro de las ciudades veracruzanas, por lo que no hace falta viajar al altiplano o a países extranjeros, para localizar y poder estudiar valiosas muestras de la arquitectura e ingeniería civil de los siglos XVI al XIX.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano por el Instituto Veracruzano de la Cultura. Ha sido galardonado 2 veces con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014 y 2016, entre otros muchos reconocimientos por su labor de investigación y difusión histórica. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México. Actualmente es investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y fundador-director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), por lo que desde 2010 conoce la infraestructura de los caminos reales y su alcantarillado.

BIBLIOGRAFÍA:

Moreno Gallo, Isaac. VÍAS ROMANAS, INGENIERÍA Y TÉCNICAS CONSTRUCTIVAS. 2a. Edición. Ministerio de Fomento y Centro de Estudios Históricos de Obras Públicas, España, 2006.

Trens Marentes, Manuel Bartolomé. HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Rarnirez Chasco, Francisco de Asís, LA TÉCNICA DE CIMENTACIÓN DE PUENTES HASTA EL SIGLO XVIII, Actas del Tercer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Sevilla, 26-28 octubre 2000. Eds. A. Graciani, S. Huerta, E. Rabasa, M. Tabales, Madrid: I. Juan de Herrera, SEdHC, U. Sevilla, Junta Andalucía, COAAT Granada, CEHOPU, 2000.

García Panes, Diego. DESCRIPCIÓN DE LOS CAMINOS QUE DESDE LA PLAZA DE VERACRUZ SE DIRIGEN A MÉXICO POR DISTINTOS RUMBOS. Editorial Biblio-Librería, Madrid España, 1992.

Durán Fuentes, Manuel. TÉCNICA Y CONSTRUCCIÓN DE PUENTES ROMANOS. Libro de ponencias Elementos de Ingeniería Romana, Congreso Europeo Las obras públicas romanas, Tarragona, noviembre de 2004.

Nardiz Ortiz, Carlos. LAS PRIMERAS CARRETERAS MODERNAS. EL TRAZADO Y LA CONSTRUCCIÓN DE LOS CAMINOS REALES EN EL SIGLO XVIII. Actas del Primer Congreso Nacional de Historia de la Construcción, Madrid, 19-21 septiembre 1996.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

ETIMOLOGÍA DE ALCANTARILLA:
http://etimologias.dechile.net/?alcantarilla

CLOACA MÁXIMA, La guía, Laura Prieto Fernández, agosto 16 de 2016:
https://arte.laguia2000.com/arquitectura/cloaca-maxima

HISTORIA Y OBRAS DEL CONSULADO DE VERACRUZ (1795-1824), Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, abril 23 de 2015:
https://efacico.wordpress.com/…/historia-y-obras-del-consu…/

I. ¿EXISTEN TÚNELES BAJO VERACRUZ?, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, enero 24 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/existen-tuneles-bajo-la-ci…/

II. CRIPTAS EN LA CIUDAD DE VERACRUZ, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, enero 31 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/criptas-en-la-ciudad-de-ve…/

III. POTERNAS O TÚNELES MILITARES EN VERACRUZ, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, febrero 9 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/poternas-o-tuneles-militar…/

IV. TÚNELES DE ACUEDUCTO BAJO LA CIUDAD DE VERACRUZ, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, marzo 19 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/iv-tuneles-de-acueducto-ba…/

LA HACIENDA DE SAN JOSÉ ACAZÓNICA


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Imagen: mapa con la extensión territorial de la hacienda de Acazónica.

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

A partir de la fundación de Córdoba, en 1618, el camino que se construyó entre México y Veracruz, atravesó por Huatusco y el comercio entre ambos lugares impulsó el desarrollo de la ciudad. En la historia de las propiedades del lugar, se encuentra la del pueblo de Santa María Tatetla, cuyas tierras fueron ocupadas por la hacienda La Palmilla, desde 1697. En ese año, los indios solicitaron el amparo por tierras, vegas, ríos, montes y barrancas, que decían eran de su propiedad. Cuando la adquirió José de Ceballos, la hacienda fue propiedad del Colegio de San Ildefonso, que dependía de la Compañía de Jesús en la ciudad de Puebla, y probablemente antes formó parte de la enorme hacienda de Acazónica. Esta última estaba ubicada en el cantón de Huatusco y fue fundada por la orden religiosa de la Compañía de Jesús a principios del siglo XVII.

Los primeros quince jesuitas llegaron en 1572 a la Nueva España y desarrollaron un próspero sistema empresarial adquiriendo haciendas y propiedades productivas para sostener sus colegios. A partir de la expulsión de los jesuitas sus cuantiosos bienes quedaron en manos del Estado y fueron administrados a través de la Caja de Temporalidades. El rey Carlos III expropió las propiedades de jesuitas en 1767, por hacer política contraria al Estado y acaparar puestos políticos y riqueza.

El licenciado José Antonio Bustillo certificó, en 1788, la orden real que entregaba las tierras de la mencionada hacienda en arrendamiento a los 400 indios, gañanes y pastores del lugar, cuyos réditos ascendían a 78.000 pesos anuales y que en 1790 se constituyeron como República de Indios. La cantidad les fue imposible de pagar y el fiador de ésta, Lorenzo López Castro y Cornide, decidió comprarlas.

Para 1801, la viuda y los herederos del capitán Lorenzo López Castro y Cornide recibieron la propiedad. El 4 de febrero de 1802 se fundó el pueblo de San José de Acazónica y en 1803, Antonio Andrés López de Santa Anna y Pérez de Acal, subdelegado de la Provincia de la Antigua en Veracruz, entregó a la viuda tierras de «temperamento caliente» de la misma hacienda, previo auto en La Antigua, Veracruz; las tierras colindaban con la hacienda Tuzamapan y ampliaron la propiedad.

En 1808 la hacienda de Acazónica ya estaba muy fraccionada y devaluados los bienes originales. Por lo que doña Narcisa Moreno Gamonales, viuda del capitán Lorenzo López Castro y Cornide, vendió la hacienda a los señores Bazán y Francisco de Arrillaga, al precio de 70,000 pesos, de los cuales deberían reconocerse 37.009 pesos y 7 reales en que estaba gravada a favor del Ramo de Temporalidades.

El título del dominio y posesión de la hacienda Acazónica, asienta que la propiedad comprendía la jurisdicción de Perote, Jalacingo, San Juan de los Llanos y Tepeaca hasta las tierras de temperamento caliente que llegaban al río de La Antigua, en Veracruz.

De 1812 a 1819 la zona de Acazónica fue ocupada por los insurgentes de Nicolás Bravo y Guadalupe Victoria, quien cambió su nombre civil en la congregación de Acazónica, que fue cabecera municipal hasta 1870. Después de 1820 los terrenos de la hacienda de Acazónica se desintegran y con ellos se forman haciendas menores como La Palmilla, El Mirador, La Ternera y el Faisán.

Además de Acazónica, el señor Arrillaga fue propietario de la hacienda Boca del Monte. Los documentos de ésta, en 1803, mencionan a la propiedad como rancho de la Jurisdicción de la Antigua, Veracruz, terreno que se ubicaba en el cantón de Huatusco. Las extensiones de ambas posesiones, Acazónica y Boca del Monte, abarcaban vastos territorios; prácticamente tenía todas las altitudes, desde las llanuras costeras hasta las tierras altas propias para el cultivo de café. En 1891 fue adquirida por Rafael Jácome Jácome y su esposa Antonina Jácome de Jácome por la cantidad de 30,000 pesos con una superficie de casi 10,000 hectáreas.

Muy cercana a Boca del Monte existió otra hacienda que aún perdura en la región de Huatusco, y que fue fundada hacia la segunda década del siglo XIX, por dos inmigrantes alemanes: Carl Stein y Carl Christian Sartorius. A su llegada a nuestro país, Sartorius aprovechó la amistad que tenía con el director de la Compañía Alemana de Minas, Guillermo Stein, para establecer relaciones con los representantes de la compañía, comerciantes extranjeros y algunas personalidades del gobierno.

De esta manera, Cari Cristian Sartorius conoció a Francisco de Arrillaga, Ministro de Hacienda del gobierno, quien le vendió, en 1829, parte de la ex-hacienda Acazónica, del cantón de Huatusco, Veracruz, que se extendía entre los ríos Santa María y Tomapa, desde Huatusco hasta Paso de Ovejas.

La nueva propiedad recibió el nombre del El Mirador por la espectacular vista que ofrece por un lado el Pico de Orizaba y, por otro, las barrancas y las lejanas aguas marítimas del puerto de Veracruz. Se localiza en el municipio de Totutla, en un lugar que se le conocía con el nombre de Paso de Monos.

BIBLIOGRAFÍA:

Aguilar Rojas, María de la Luz, Nava Tablada Martha Elena, LA HISTORIA DE ACAZÓNICA Y SU PAISAJE A TRAVÉS DEL TIEMPO, Editora de Gobierno del Estado de Veracruz, México, 2010.

Cordova Santamaría, Martha Susana, CAFÉ Y SOCIEDAD EN HUATUSCO, LA CULTURA CAFETALERA EN UNA REGIÓN VERACRUZANA, 1900-1930, tesis de maestría en Historia de México, Universidad Nacional Autónoma de México D.F., México, 2002.

Zúñiga Cárdenas, Jorge Osbaldo, TIERRA Y PODER: PASO DE OVEJAS, VERACRUZ, 1824-1918, monografía de licenciatura en historia, Unidad de Humanidades, Facultad de Historia, Universidad Veracruzana, Xalapa, 2003.

VERACRUZ LA ANTIGUA EN LA GUERRA DE INDEPENDENCIA


Autores:
L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias. Director de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México *
C. Wenceslao García Hernández. Cronista municipal de La Antigua **
Imagen:
Troneras elevadas en el puesto de guardia del Cuartel de Lanceros de Veracruz en La Antigua, construido a principios del siglo XIX para la Sexta Escuadra de este cuerpo que participó en la Guerra de Independencia (fotografía del equipo EXESCR durante su estudio arquitectónico en diciembre 18 de 2016).

Coautoría de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La Guerra de Independencia desatada por el padre Miguel Hidalgo y Costilla el 16 de septiembre de 1810 se extendió hasta la provincia de Veracruz en el año de 1811. Teniéndose noticias de ataques por parte del insurgente Machorro en el mes de marzo, en los alrededores de Xalapa y Coatepec. El 2 de mayo, se avistaron partidas numerosas de gente armada en Medellín, Xamapa y Cotaxtla. El 22 de mayo atacaron Tlalixcoyan y se extendió el conflicto alrededor de la ciudad de la Nueva Veracruz. El 14 de enero de 1813 comenzaron los ataques al Puente del Rey y para el día 4 de marzo, los insurgentes dominaban ya gran parte de las costas de Sotavento y Barlovento. Así, de esta forma, la guerra se propagó aun más y llegó en 1812 al histórico pueblo de Veracruz La Antigua.

Este tuvo su antecedente en la fundación ilegal del cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz que el conquistador español Hernán Cortés hizo en las playas de Chalchicueyecan, entre el 12 y 20 de mayo de 1519, para liberarse de la autoridad del gobernador Diego de Velázquez de Cuéllar y para conciliar los intereses de sus soldados partidarios del gobernador y los que no desean entregarle el oro rescatado.

Este cabildo tuvo su sede física frente al pueblo totonaca de Quiahuiztlan, a partir de junio del mismo año. El 4 de julio de 1523, el rey Carlos I le otorgó su Título de Ciudad y el escudo de armas. En diciembre de 1525, los últimos 100 vecinos españoles que la habitaron, abandonaron el lugar para fundar un nuevo asentamiento a orillas del río Huitzilapan, ahora con el nombre de la ciudad de Veracruz, cuyo Título de Ciudad fue confirmado en 1527.

Setenta años más tarde, en 1597, por orden del virrey conde de Monterrey, las cajas reales de la Real Hacienda se trasladan al pueblo de Buitrón, frente a la fortaleza de San Juan de Ulúa, En 1599, 200 vecinos españoles emigran también y el 28 de marzo de 1600, el virrey otorgó Título de Ciudad a Buitrón, convirtiéndole en la ciudad de la Nueva Veracruz, cuyo cabildo nace en ese mismo año, independiente del de la ciudad de Veracruz. En diciembre de 1608, el territorio de la alcaldía mayor de la Veracruz se dividió para dotar de tierras a la Nueva Veracruz, siguiendo ambas ciudades y sus cabildos un destino diferente. Teniendo como frontera el río Grande por disposición del virrey, coexistirán las alcaldías mayores de Veracruz La Vieja y Nueva Veracruz.
Desde entonces y hasta 1786, la ciudad de Veracruz entrará en un periodo de decadencia, al grado de que hacia 1764 ya no se registra la presencia de españoles viviendo ahí y se le consideraba como un pueblo con Título de Ciudad, habitado mayoritariamente por indios y negros libres. Su autoridad incluso estuvo radicando durante años en Misantla, cuando esta y otras poblaciones fueron anexadas a la jurisdicción de esta alcaldía mayor. Viajeros ilustrados como Ios frailes Ilarión de Bérgamo y Francisco de Ajofrín, se refieren al lugar únicamente por su apelativo y no por su nombre, La Antigua o Veracruz La Vieja. Su función se redujo a ser punto de paso y descanso en el camino real entre la Nueva Veracruz y La Rinconada.
Hacia 1812, el pueblo de La Antigua contaba con menos de 1.000 habitantes y era custodiado desde hacía años, por los 150 hombres de la sexta escuadra del regimiento de Lanceros de Veracruz, fundado en 1767 por el virrey marqués de Croix. Esta tropa de caballería perseguía a los bandidos en las rancherías y tenía su alojamiento en el cuartel que había sido construido a partir de 1803, a cal y canto, por el ingeniero militar Manuel Agustín Mascaró y que, en la actualidad, se conoce como Cuartel de Santa Anna. Sus miembros eran reclutados con los habitantes de los pueblos de La Antigua y San Carlos.
Además de las rancherías situadas hasta Santa Rosa, Paso Naranjo, la Laja, Pueblo Viejo, Rinconada, Paso Gallina y Carretas. Esta y otras tropas de lugareños al servicio del rey, sirvieron como escolta de convoyes y persecución de insurgentes, recomendada por el propio virrey Calleja por “ser aclimatadas no están expuestas a sufrir el grande estrago que ha hecho y continúa haciendo aquel funesto clima en nuestros cuerpos europeos”.
Desde 1565 se comenzó a construir el primer camino real hacia la Ciudad de México saliendo desde la ciudad de Veracruz y por el rumbo de La Rinconada. Esta ruta se amplió en el siglo XVII teniendo como punto de partida a la Nueva Veracruz y sirviendo el pueblo de La Antigua como sitio de descanso. Sin embargo, las crecientes del río Huitzilapan obligaron a que, entre 1803 y 1812, el Consulado de Veracruz construyera otro camino real por el rumbo de Paso de Ovejas, con lo que el camino por La Antigua fue decayendo progresivamente durante la Guerra de Independencia.
Los ataques del líder insurgente Nicolás Bravo a los convoyes realistas que transportando víveres, pólvora, correspondencia y plata en ambos sentidos, entre Veracruz y Xalapa, pasando por el Puente del Rey, aunados a los de los caudillos de la costa de Sotavento, provocaron que los habitantes de la región se dividieran en su lealtad, unos se unieron de buena gana o forzados, a las compañías de Patriotas de La Antigua y otros a las partidas insurgentes, que deseaban controlar el estratégico cruce del río en coordinación con quienes hostilizaban el camino real abierto por el Consulado de Veracruz. Entre ambas rutas quedaban los terrenos de ganado y cría de caballos de la hacienda de Manga de Clavo.
En 1812 el pueblo fue invadido por el capitán realista Rafael Mejía, quien se apropió de la Iglesia pero permitiendo la continuidad del culto religioso. Mientras, se libraban intensos combates por el control de los caminos reales a la salida del pueblo y en la zona del Puente del Rey. Esto se vio complicado, con la llegada progresiva de 11.000 soldados españoles entre 1812 y 1817, pertenecientes a batallones y regimientos de infantería que sorteados, prestarían servicio de dos años en América y serían relevados por nuevos soldados. Su finalidad era complementar al ejército novohispano, donde los criollos estaban ganando mayor preponderancia política.
Muy caro pagaron los habitantes de La Antigua, el apoyo que prestaron a la causa de los insurgentes. La guerra intensificada que el virrey Félix María Calleja del Rey desató contra los insurgentes, incluían el saqueo y la destrucción de las poblaciones leales al enemigo. Así, el 5 febrero de 1813, el coronel Juan José Olazábal, comandante del regimiento expedicionario América, logró llegar a la Nueva Veracruz desde Xalapa tras 11 días de penosa marcha. En el puerto se reforzó con algunos piquetes de la infantería de los regimientos de Zamora, Castilla, Lobera y Fernando VII y con 100 dragones recién venidos de España, saliendo el día 9 hacia Xalapa, desde donde envío la correspondencia europea a la Ciudad de México. Pero antes, ejerció represalia sobre los asentamientos que habían apoyado a los rebeldes, como señala el historiador xalapeño Manuel Rivera Cambas en su obra Historia antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del Estado de Veracruz: “Al regresar Olazábal do Veracruz, envió desde Santa Fe una partida para que destruyera el caserío que tenían establecido los insurgentes en el punto de San Bernardo, también hizo salir del Puente del Rey 300 hombres, y un obús a las ordenes de D. José Santa Marina, para que atacasen a los insurgentes que estaban en la Antigua, los cuales fueron dispersos, y se les tomaron 5 cañones y algunos fusiles, y en seguida considerando que un pueblo como el de la Antigua, que tantos perjuicios había causado, no debía ya de existir, dispuso “que se demoliera y quemara todo, come en efecto se verificó quedando todas las casas reducidas a cenizas”.
El siguiente 3 de abril ardieron también el pueblo de Medellín y la ranchería de El Tejar, al negarse don José de Quevedo, gobernador de Veracruz, a atender una carta de condiciones de pacificación de parte de los insurgentes de Medellín.
No obstante, la devastación causada tanto por insurgentes como por realistas en los pueblos de la región entre 1812 y 1815, la causa de la independencia tomó aun más fuerza, con la llegada en 1814 de don Guadalupe Victoria al territorio veracruzano. Tal fue su actividad y valor en las batallas, que ni sagaces jefes militares como el coronel Luis del Águila ni los hermanos José Antonio y Manuel Joaquín Rincón pudieron detenerle en esta etapa. Su mayor triunfo en esta época fue cortar la comunicación entre Xalapa y Veracruz al capturar el Puente del Rey y sumar recursos a su causa, cobrando un impuesto de peaje a los comerciantes, a la vez que se apropiaba del dinero destinado al rey.
A partir del 7 de enero de 1815, el coronel del Águila efectúo una operación de limpieza de insurgentes en la región, sacando a 150 enemigos que se habían posesionado del pueblo de La Antigua y destruyendo los parapetos que se habían construido ahí y en las orillas de los ríos San Juan y el Zopilote. El 5 de febrero, salió de Xalapa una sección a las órdenes del teniente coronel don Pedro Zarzosa, con el objeto de hacer una incursión a la Antigua pero los insurgentes se retiraron al pueblo de San Carlos donde tenían su cuartel general y hospital dotado de 150 camillas para transportar heridos. Los persiguió, devastó unas casas con techo de palma y se marchó hacia Vergara y Veracruz.
El éxito de Guadalupe Victoria obligó a que el Consulado de Cádiz pagara una gran expedición militar de casi 2.000 soldados al mando del brigadier de origen venezolano, Fernando Miyares y Mancebo, para expulsarlo del camino real. Los expedicionarios desembarcaron en Veracruz el 18 de junio de 1815, con el regimiento del línea Órdenes Militares y el batallón de Voluntarios de Navarra, con quienes se trasladó hacia Xalapa en un viaje de una semana por el camino real de La Antigua a La Ventilla. A su paso por el pueblo de La Antigua, el 21 de junio, Miyares informó al virrey Calleja que “En todo este país no he encontrado ni un solo habitante. El pueblo de La Antigua se conoce sólo por unas pocas casas arruinadas y una iglesia en el mismo estado. La falta de habitantes hace que esto sea un desierto horroroso, que transitan algunos bandidos”.
Entre 1815 y 1817 destacó en la región el caudillo insurgente apodado el Chino Claudio, quien construyó en la confluencia de los ríos San Juan y La Antigua, un fortín artillado y con muros de piedra, para controlar el cruce de las aguas y el camino de Manga de Clavo, frente al pueblo de La Antigua. Miyares desató una ofensiva general que logró desalojar a Victoria de su base principal en el Puente del Rey y el fortín en el cerro de La Derecha el día 8 y el 13, expulsar a los rebeldes del fortín de La Antigua y más tarde, del pueblo de San Carlos. Posteriormente ordenó reedificar el fortín en la orilla opuesta del río San Juan, a fin de controlar la confluencia de los caminos que venían desde la Nueva Veracruz, el que transitaba por Manga de Clavo y el que se dirigía a Tolome una vez hecho el cruce del mencionado río.
En 1816, La Antigua sirvió también como base realista para la captura del puerto insurgente de Boquilla de Piedras en 1816. En 1817, tras la caída del fortín de Palmillas, último reducto fortificado de Guadalupe Victoria, los realistas se esforzaron por diversos medios en reconstruir los pueblos devastados por sus propias tropas durante el gobierno de Calleja. Así menciona Manuel Rivera Cambas, que “La reducción de los habitantes de las costas á vivir en lugares poblados continuaba, pues el capitán del Fijo D. Cristóbal Tamariz decía en un parte oficial fechado en 20 de Mayo, al gobernador de Veracruz desde Tlalixcoyan, que siguiendo las órdenes que le había dado para que procurase que los habitantes de aquellos rumbos so dedicaran a las labores del campo por estar ya reducidos la obediencia del gobierno, había conseguido que lo ejecutaran, no solo en Tlalixcoyan, sino también en Cotaxtla, Boca del Río y muy particularmente en la Antigua, obligándolos a reedificar aquellas poblaciones incendiadas y destrozadas por sus antecesores.”
En marzo de 1817 don Manuel Rincón restableció el pueblo de San Carlos con 87 familias, cuya población había sido destruida completamente durante la guerra. El día 7 del mismo mes se dijo ya ahí la misa por el cura de la Antigua con gran solemnidad. Los pueblos de las inmediaciones de Veracruz acabaron de reedificarse en Junio, según se ve en un parte oficial que dirigió al gobernador de Veracruz el sargento mayor D. José I. Iberri. Conforme al texto de dicho parte, se habían reconstruido Medellín, Jamapa, San Diego, Tamarindo, Huehuitztla, Paso de Ovejas, la Antigua y Santa Fe.
La expedición de Javier Mina fue el último gran repunte regional insurgente, pues muchos cabecillas volvieron a la guerra, como el insurgente Vergara, indultado y hecho capitán realista por la autoridad de San Carlos. Así, hizo nuevas correrías por La Antigua e incendiando ranchos, hasta que fue asesinado por su compañero Rafael Pozos. Después, la actividad insurgente decayó tanto, que el 17 de mayo de este mismo año, el comandante realista de La Antigua, don Onofre Montes de Oca participó al gobernador Dávila que un convoy con 200 mulas cargadas que bajaban de México, habían llegado aquel punto y continuaban su camino custodiadas solarmente por 10 hombres,
Para 1819, la causa de los independientes ya casi se había extinguido con Guadalupe Victoria oculto en las selvas y cuevas veracruzanas tras varios intentos fracasados de recapturar el fortín de La Antigua, el Chino Claudio y numerosos combatientes se habían acogido por conveniencia o sinceramente, al indulto ofrecido por el virrey Juan Ruíz de Apodaca, de carácter más pacifista en comparación con la inflexible dureza de Calleja.
Al proclamarse el Plan de Iguala el 24 de febrero de 1821, por el jefe realista Agustín de Iturbide y el insurgente Vicente Guerrero, tuvo un notable éxito al conciliar los diferentes intereses en pugna. Así, en los siguientes meses muchos comandantes realistas se sumaron al Ejército Trigarante, como los destacamentos situados en Plan del Río, Puente del Rey y La Antigua, que dejaron desprotegida a la villa de Xalapa en el mes de abril. Semanas después, una fuerza trigarante y una realista se encontraron en el fortín de La Antigua y se separaron sin combatir, derivando esto en la quema del fortín el 31 de mayo, hecho atestiguado por el historiador y periodista Carlos María de Bustamante, recién salido de su prisión en la fortaleza de San Juan de Ulúa.
Meses después, el reedificado pueblo de La Antigua se unió a las celebraciones por el fin de la guerra y el nacimiento del nuevo país el 28 de septiembre de 1821, con el nombre de México. Al que ayudó a surgir pagando con la sangre de sus hijos y con la destrucción de sus edificios y casas, muchos de ellos reliquias invaluables del siglo XVI.
* Es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano, galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México, investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y director-fundador del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).
** Es originario de la localidad de La Antigua Veracruz, y se desempeña actualmente como su cronista municipal y guía de turistas en la Ruta de Cortés. Miembro de Cronistas de Veracruz, A.C. Ha sido radio-operador en la Armada de México, titular de la Biblioteca Municipal de Ciudad Cardel, auxiliar de topografía, fotógrafo amateur, pintor artístico, explorador de campo con amplia experiencia en botánica. También es miembro del equipo EXESCR, que fue galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadano en 2016.
BIBLIOGRAFÍA:
Gaceta oficial. Órgano del Gobierno del Estado de Veracruz-Llave, Tomo CLXI No. 13, Xalapa-Enríquez, jueves 17 de enero de 2002.
Trens Marentes, Manuel. Bartolomé, Historia de Veracruz, tomo III, la Guerra de Independencia 1810-1821. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1948.
Rivera Cambas, Manuel. Historia antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del Estado de Veracruz. Tomos I y II, 1a. Edición, Imprenta de I. Cumplido, México, 1969.
Bustamante, Carlos María de, Cuadro histórico de la revolución de la América mexicana, 2ª. Edición, Tomo II, Imprenta de J. Mariano Lara, México, 1844.
Moncada Maya, José Omar. Ingenieros militares en Nueva España, inventario de su labor científica y espacial, Siglos XVI al XVIII. Universidad Nacional Autónoma de México, México D.F. 1993.
FUENTES ELECTRÓNICAS:
Historia de los lanceros de Veracruz y su cuartel en La Antigua, E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 25 de 2016: https://efacico.wordpress.com/2016/05/25/historia-de-los-lanceros-de-veracruz-y-su-cuartel-en-la-antigua/
Reseña histórica de Veracruz La Antigua entre 1519 y 1786, E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias y C. Wenceslao García Hernández, julio 3 de 2017: https://efacico.wordpress.com/2017/07/03/resena-historica-de-veracruz-la-antigua-entre-1519-y-1786/
Los autores de esta investigación:

L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, fundador-director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México

Wenceslao García Hernández, cronista del municipio de La Antigua.

FIRMA DEL ACTA DE INDEPENDENCIA DEL IMPERIO MEXICANO


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El 27 de septiembre de 1821 finaliza en la práctica la cruenta guerra que inició en la mañana del 16 de septiembre de 1810, con la rebelión encabezada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla, contra el gobierno virreinal de la Nueva España. Ese día, el llamado Ejército Trigarante, compuesto por 16.134 hombres (7.416 de infantería, 7.955 de caballería y 763 de artillería con 68 cañones de diferentes calibres) entró a la Ciudad de México bajo el liderazgo de Agustín de Iturbide, al frente de una oficialidad mixta de insurgentes y realistas.

Destacan entre ellos personajes que se harán celebres en la turbulenta historia de la nación que está por nacer (Guadalupe Victoria, Antonio López de Santa Anna, Nicolás Bravo, Pedro Celestino Negrete. Vicente Guerrero, etc).

En la tarde del día siguiente, los miembros de la Suprema Junta Provisional Gubernativa se reunieron en el Palacio Nacional para redactar el Acta de Independencia de la nueva nación independiente. El documento final, del que se hicieron dos originales y uno de ellos -tras muchas viscitudes- se conserva en el Archivo General de la Nación, mide 52.9 por 71.8 centímetros y fue redactado en su forma final por Juan José Espinosa de los Monteros, el secretario vocal de la Junta.

Las actas fueron firmadas por 33 de los 38 miembros de la Junta junto con Iturbide en su calidad de presidente de la Regencia y Juan O’Donoju, último Jefe Político Superior de Nueva España (el cargo de virrey había sido abolido por la Constitución de Cádiz en 1812 y nuevamente en 1820).

Este es su contenido:

“Acta de independencia del Imperio Mexicano, pronunciada por la Junta Soberana congregada en la Capital él en 28 de septiembre de 1821.

La Nación Mexicana que, por trescientos años, ni ha tenido voluntad propia, ni libre uso de la voz, sale hoy de la opresión en que ha vivido.

Los heroicos esfuerzos de sus hijos han sido coronados, y está consumada la empresa, eternamente memorable, que un genio, superior a toda admiración y elogio, por el amor y gloria de su Patria, principió en Iguala, prosiguió y llevó al cabo, arrollando obstáculos casi insuperables.

Restituida, pues, esta parte del Septentrión al exercicio de cuantos derechos le concedió el Autor de la Naturaleza y reconocen por inenagenables y sagrados las naciones cultas de la tierra; en libertad de constituirse del modo que más convenga á su felicidad; y con representantes que puedan manifestar su voluntad y sus designios; comienza a hacer uso de tan preciosos dones, y declara solemnemente, por medio de la Junta Suprema del Imperio, que es Nación Soberana, é independiente de la antigua España, con quien, en lo sucesivo, no mantendrá otra unión que la de una amistad estrecha, en los términos que prescribieren los tratados; que entablará relaciones amistosas con las demás potencias y cuantos actos pueden y están en posesión de permitir las otras naciones soberanas: que va á constituirse, con arreglo a las bases que en el Plan de Iguala y Tratado de Córdoba, estableció, sabiamente, el Primer Jefe del Ejercito Imperial de las Tres Garantías; y en fin que sostendrá, á todo trance, y con sacrificio de los haberes y vidas de sus individuos, (si fuere necesario) esta solemne declaración, hecha en la capital del Imperio á veinte y ocho de septiembre del año de mil ochocientos veinte y uno, primero de la Independencia Mexicana.”

De los 38 miembros de la ‘Suprema Junta Provisional Gubernativa que redactó y firmó el Acta de Independencia, solo 35 firmaron el documento:

1. Agustín de Iturbide
2. Antonio Obispo de Puebla

3. Lugar de la firma de O’Donoju

4. Manuel de la Bárcena
5. Matías Monteagudo
6. José Yáñez
7. Licenciado Juan Francisco Azcárate
8. Juan José Espinosa de los Monteros
9. José María Fagoaga
10. José Miguel Guridi y Alcocer
11. El Marqués de Salvatierra
12. El Conde de Casa de Heras y Soto
13. Juan Bautista Lobo
14. Francisco Manuel Sánchez de Tagle
15. Antonio de Gama y Córdoba
16. José Manuel Sartorio
17. Manuel Velázquez de León
18. Manuel Montes Argüelles
19. Manuel de la Sota Riva
20. El Marqués de San Juan de Rayas
21. José Ignacio García Illueca
22. José María de Bustamante
23. Jose María de Cervantes y Velasco
24. Juan Cervantes y Padilla
25. José Manuel Velázquez de la Cadena
26. Juan de Horbegoso
27. Nicolás Campero
28. El Conde de Jala y de Regla
29. José María Echevers y Valdivieso
30. Manuel Martínez Mancilla
31. Juan Bautista Raz y Guzmán
32. José María de Jáuregui
33. José Rafael Suárez Pereda
34. Anastasio Bustamante
35. Isidro Ignacio de Icaza
36. Juan José Espinosa de los Monteros – Vocal Srio.

Juan O’Donoju no firmó, pero se escribió en el acta un lugar para su firma. Tenía 59 años y enfermó de un padecimiento pulmonar y murió el 8 de octubre de 1821, siendo sepultado con los honores de virrey en la Catedral de México. Las firmas de los señores Francisco Severo Maldonado, y licenciados José Domingo Rus, y Miguel Sánchez no aparecen habiendo firmado “in absentia” por haber sufrido posible impedimento por causa de enfermedad.

Con este documento, se considera que comienza la existencia política del país que hoy se conoce como México, ya liberado de su dependencia y vasallaje a la nación española. De todos los territorios que lucharon por separarse de España en la Hispanoamérica, México fue la única nación que adoptó un régimen monárquico después de su independencia, este terminaría con la instauración de la República Federal en 1823.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

ACTA DE INDEPENDENCIA DEL IMPERIO MEXICANO, PRONUNCIADA POR SU JUNTA SOBERANA CONGREGADA EN LA CAPITAL DE ÉL EN 28 DE SEPTIEMBRE DE 1821, Secretaría de Gobierno del Estado de Veracruz: http://www.segobver.gob.mx/juridico/var/independencia.pdf

Wikipedia, ACTA DE INDEPENDENCIA DEL IMPERIO MEXICANO: https://es.wikipedia.org/…/Acta_de_Independencia_del_Imperi…

Wikipedia, EJÉRCITO TRIGARANTE: https://es.wikipedia.org/wiki/Ej%C3%A9rcito_Trigarante

Wikipedia, VIRREINATO DE NUEVA ESPAÑA: https://es.wikipedia.org/w…/Virreinato_de_Nueva_Espa%C3%B1a…

TRATADOS DE CÓRDOBA, O’DONOJÚ RECONOCE INDEPENDENCIA DE MÉXICO, Poblanerias,com, publicado por Staffon, agosto 20 de 2010:http://www.poblanerias.com/…/tratados-de-cordoba-odonoju-r…/

FUNDACIÓN DE LA ANTIGUA EN 1525


 por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias

Fotografía y texto de  Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En el actual malecón del pueblo de La Antigua, Veracruz, existe una casona con arcos dobles de ladrillo en su fachada, y desde hace años ostenta una placa formada por azulejos que dice “LA ANTIGUA Fundada en 1525 por Hernán Cortés bajo el nombre de la Villa Rica de la Vera Cruz”. Básicamente el texto es correcto en cuanto a la veracidad histórica, si bien, detallando, se puede precisar aun más para mejor conocimiento de la historia del lugar.

Como es bien sabido, en el mes de mayo de 1519 se fundó el cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz en los arenales frente al islote de Tecpan Tlayácac, descubierto en 1518 por la expedición de Juan de Grijalva y que después pasaría a llamarse San Juan de Ulúa. Este cabildo representaba a una villa que en ese momento tenia la configuración física de un campamento militar, mismo que en junio fue abandonado definitivamente al marchar tanto el ejército como la flota al norte, para fundar con mayores características urbanas, el asentamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz del Puerto de Archidona; donde se edificaron las primeras fortaleza, iglesia y atarazanas en tierras mexicanas o de la Nueva España, según se prefiera denominar.

Esta villa ascendió al rango de ciudad el 4 de julio de 1523, cuando el rey Carlos I le otorga tanto título de ciudad como escudo de armas, reconociéndole su calidad de primer pueblo español de estas tierras. Más exactamente, era la diecisieteava población hispanoamericana a la que se le otorgaba título de ciudad entre 1508 y 1523. Así, no podía ser la primera ciudad ni municipio de tierra firme ni de todo el continente, cuya colonización iniciada desde las islas Antillas y la costa de Venezuela a partir de 1493, estaba ya muy avanzada cuando Hernán Cortés arribó en 1519.

Sin embargo, debido a razones comerciales, los constantes naufragios por los fuertes vientos del norte y lo inapropiado de su puerto para proteger los barcos que arriban desde Europa, se decide abandonarla para crear un nuevo asentamiento más cercano al naciente puerto de aguas profundas en San Juan de Ulúa y aprovechar la vasta riqueza de pastizales que necesitaba la ganadería europea para prosperar.

Así, en diciembre de 1525, la población compuesta por menos de 100 vecinos españoles comienza a emigrar a la orilla derecha del río Huitzilapan, hasta que con el paso de los años, los edificios de la Villa Rica de la Vera Cruz son cubiertos por la tierra y la vegetación, y la ubicación de la primera ciudad novohispana es olvidada, volviendo a resurgir en el siglo XX.

El 15 de diciembre de 1525, el contador real de la Nueva España, don Rodrigo de Albornoz, escribió al rey Carlos I informándole de este evento:

“En esta Nueva España, Cesárea Majestad, no ha habido muy buena disposición de puertos para los navíos que a ella vienen, y agora la Villa Rica de la Vera Cruz se muda seis leguas de donde estaba, junto a un río que dicen de Canoas, que es el mismo términos suyo hacia la villa de Medellín, porque el puerto de San Juan (de Ulúa) donde agora vienen los navíos, suben un brazo de mar a este sitio, donde agora se pasa la dicha villa, y otro al de Medellín; y éste está más cerca para desembarcar la ropa de los navíos, dos leguas que el de Medellín; y así se podrán desembarcar más a placer las mercaderías que de aquí (en) adelante vienen y sin tanta costa.”

La fecha de fundación de la nueva ciudad será en algún momento de finales de 1525, en la parte baja más próxima al río, teniendo alrededor grandes médanos de arena, donde estaba el pueblo totonaco de Huitzilapan. El mismo que Cortés visitó con su ejército en junio de 1519, antes de continuar su camino para reunirse con sus nuevos aliados indígenas del señorío de Zempoala. En su fundación tuvieron mucho que ver en ella las graves disputas que habían surgido entre los conquistadores en la Ciudad de México, por la dirección y administración de la Nueva España.

En 1524 el territorio mesoamericano bajo dominio español ya era conocido como Nueva España, abarcando con seguridad desde la Ciudad de México hasta el mar, pasando por los actuales estados de Puebla y Veracruz. Estaba gobernado por una capitanía general, cuyo primer titular fue el propio Hernán Cortés y luego brevemente, Cristóbal de Tapia, del 13 de agosto al 24 de diciembre de 1521. Después, del 24 de diciembre de 1521 hasta el 12 de octubre de 1524, Cortés ya en calidad de marqués del Valle de Oaxaca. De la última fecha al 29 de diciembre de 1524, gobernó un consejo de regentes integrado por Alonso de Zuazo, Alonso de Estrada y Rodrigo de Albornoz, ya que Cortés había partido a Las Hibueras (Honduras) para enfrentar la rebelión de Cristóbal de Olid, acusado de tener tratos con el todavía adverso gobernador Diego de Velázquez. Su ausencia duraría desde junio de 1524 hasta abril de 1526 cuando inició su regreso a la Ciudad de México desde la villa de Trujillo (Honduras), que había fundado el 18 de mayo de 1525, nombrando a Juan de Medina como alcalde.

En 1524 se agregaron al consejo de regentes el factor Gonzalo de Salazar y el veedor Pedro Almíndez Chirino. Tras diversos y lamentables sucesos en lucha por el poder, terminó imponiéndose Salazar, quien fue capitán general junto con Almíndez entre el 20 de abril de 1525 y el 29 de enero de 1526. Hasta el 24 junio de 1526 gobernaron Estrada y Albornoz. Es durante la gestión de Salazar, en diciembre de 1525, es cuando se hace el despoblamiento de la Villa Rica de la Vera Cruz, aprobado anteriormente por Cortés.

Muchos años después, el religioso jesuita Fray José de Acosta señaló lo siguiente en su obra Historia natural y moral de las Indias:

“Y se pobló mas abaxo a la vera de un río [Huitzilapán], e Medellín [por] ser enferma e grande trabaxo para llevar las mercaderías, se deshizo en el tiempo que gobernó el tesorero Estrada e se pasaron los vezinos a la villa Rica e hizo una ciudad de doscientos vezinos que se llama la ciudad de la Vera Cruz.”

Si bien Cortés no estuvo físicamente en la fundación de la nueva ciudad a orillas el río Huitzilapan, por hallarse ocupado a miles de kilómetros de distancia, se le considera su fundador por haber promovido el traslado de los habitantes a un entorno aparentemente más favorable para el comercio, que era junto con la ganadería mayor, la principal actividad de la que dependían económicamente los vecinos españoles.

Esta figura del fundador a distancia, se aplica igualmente para la ciudad de la Nueva Veracruz, que es la actual y cuatro veces heroica ciudad de Veracruz frente a San Juan de Ulúa, que nunca ha honrado con placas, monumentos o nombres de calles, a su auténtico fundador, que no fue el conquistador Hernán Cortés, fallecido 53 años antes de su evento fundacional, sino el funcionario real que promovió su creación en 1600. Este fue el ilustre virrey don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, el sexto conde de Monterrey. Cuya memoria de gobernante justo y honesto como “benefactor y padre” de los indios de Nueva España, se venera aún en las lejanas tierras de Perú, donde también fue virrey hasta su muerte el 10 de febrero de 1606, llamándolo el “virrey de los milagros”.

Según la costumbre española, el nuevo asentamiento no podía llamarse en forma idéntica que el anterior. Por lo que en 1527, se ratificó el título de ciudad, comenzando a cambiar de nombre como indicó Fray José de Acosta. Dejará de llamarse oficialmente Villa Rica de la Vera Cruz, para conocerse solamente como Vera Cruz o Veracruz. El cambio de nombre es significativamente comprensible -a pesar de no haberse conservado el documento de título de ciudad emitido en 1527-, pues al elevar sus rangos honorífico y político de villa a ciudad en 1523, ya no es necesario que la población use el término “Villa Rica”, que fue solo un indicativo de las riquezas en metales preciosos confirmados en 1519 y que se usó para el nombre oficial de este asentamiento. Se puede incluso considerar, que la reducción del nombre inicial, pudiera haber sido contemplado o indicado por el mismo Hernán Cortés.

El actual nombre de La Antigua será empleado hasta bien avanzado el siglo XVII, conforme la ciudad de Veracruz vaya decreciendo en importancia por despoblamiento casi total de su población española y se detenga su crecimiento urbano, hasta reducirse a un pueblo de indios y negros libres. Los viajeros que transitaron por ahí entre 1609 y 1810, describieron esta progresiva decadencia y consideraron que la primera ciudad de la Nueva España se había reducido a tan solo un “pueblo con título de ciudad”, una situación que fue muy frecuente con muchas poblaciones fundadas en el siglo XVI y cuya expansión urbana se detuvo por diversas causas políticas, económicas, de salubridad e incluso meteorológicas. Por ejemplo, el 18 de mayo de 1763 arribó al pueblo el fraile capuchino Ilarión de Bérgamo, quien tuvo que alojarse en una casa de indios, pues ningún español habitaba ya en La Antigua.

No obstante esta deplorable situación, la ciudad de Veracruz a orillas del río Huitzilapan sobrevivió hasta nuestros días, pese a haber sido casi destruida por el ejército realista en 1813, por el apoyo que sus habitantes dieron a la causa insurgente. Muy contrario a lo que la historia oficial menciona todavía y que un día futuro tendrá que rectificar, el cabildo de la ciudad de Veracruz no se extinguió a causa de la fundación de la ciudad de la Nueva Veracruz el 28 de marzo de 1600 ni tampoco se trasladó a esta ciudad. Siguió gobernando los pueblos bajo su jurisdicción, tal como lo hacía desde el siglo XVI, bajo la forma política de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja con sede de su alcalde o justicia mayor, en el pueblo de La Antigua, independiente de su alcaldía hermana de la Nueva Veracruz, cuyo cabildo que la gobierna hasta la fecha, se fundó en 1600 y no en 1519, como la historia oficial ha confundido desde la década de 1960.

El territorio de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja abarcaba los pueblos de La Antigua (cabecera municipal), Santa María Tlalixcoyan, Cempoala, San Francisco Tenapa, Santa María Catetla y San Martín Tlacotepec. Por muchos años, gobernó también los pueblos de Misantla, Colipa, Juchique y Nautla, que habían sido parte del corregimiento de Misantla gobernado por un corregidor y ahora, por un teniente de justicia. Su extensión territorial superaba a la de Nueva Veracruz, cuyo limite entre ambas jurisdicciones era el río Grande, aprobado por el virrey Luis de Velasco el 6 de mayo de 1609, tras delimitarse entre el 20 y 23 de diciembre de 1608 en presencia de los cabildos de las ciudades de Veracruz y Nueva Veracruz.

En mayo de 2019, se cumplirán 500 años de la fundación del cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz, que fue el antecesor colonial del actual cabildo que hoy en día gobierna el municipio mexicano de La Antigua, fundado en 1824. Y en diciembre de 2025, los habitantes del hoy pueblo de La Antigua podrá festejar cinco siglos de existencia continúa como asentamiento de la ciudad que lleva el nombre original de “Veracruz”, la cual representada por su propio cabildo, no se mudó a ninguna parte.

Pese a la mortífera acción de las epidemias, huracanes, inundaciones, conflictos bélicos y agrarios, además de cambios arbitrarios en su historia, la ciudad de Veracruz, nombrada bajo un apelativo y representada por 6 edificios emblemáticos de los siglos XVI al XIX junto al primer camino real que conducía desde ahí a la ciudad de México, permanece aún en pie en el mismo sitio donde se fundó en diciembre de 1525.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano, galardonado dos veces con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014 y 2016. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México, investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y director-fundador del proyecto Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).

BIBLIOGRAFÍA:

Ruíz Gordillo, Javier Omar. LA ANTIGUA VERACRUZ. 1a. Edición, Gobierno del Estado de Veracruz de Ignacio de La Llave y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Veracruz, 2014.

Trens Marentes, Manuel. Bartolomé, HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Hernández Tellez, José. AMBIENTE Y METEOROLOGÍA EN LA ANTIGUA Y NUEVA VERACRUZ. VOLUMEN I, HIDROMETEOROS E INFORME AMBIENTAL. HUITZILAPAN DEL SIGLO XVI.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

NUEVA VERACRUZ: CREACIÓN DE SU NUEVO CABILDO Y REGIDORES EN 1600. Uluapa Sr., 25 abril 2017:
https://aguapasada.wordpress.com/…/nueva-veracruz-creacion…/

EL BALUARTE DE SAN JAVIER


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Tras su fundación como ciudad en 1600, la Nueva Veracruz tardó todavía 35 años en iniciar los trabajos de amurallamiento para protegerse de las incursiones piratas y las naves militares de los países hóstiles a España. Entre 1634 y 1635 se concluyeron los dos baluartes costeros de Nuestra Señora de la Concepción y Santiago, en los extremos noroeste y sureste respectivamente. Para 1663, ya poseía una muralla de cal y canto rematada por estacas de madera y 5 precarias fortificaciones que impropiamente recibieron el nombre de baluartes, protegiendo la parte de tierra y ubicados en los giros de las calles.

Estos “baluartes” fueron emplazamientos provisionales de cañones que nunca fueron debidamente remodelados ni modernizados, su construcción fue financiada en buena medida por los vecinos de la ciudad. Uno de ellos, situado casi a mitad del lado occidental, recibía el nombre de Baluarte del Capitán Francisco López de Nava. Después de 1762, se levanta una muralla totalmente de mampostería de piedra y los bastiones menores adoptan la advocación de santos católicos en sus nombres, pasando a llamarse San Javier.

Como sus demás compañeros del mismo tamaño, que llegaron a ser 6 (San Juan, San Mateo, Santa Gertrudis, Santa Bárbara y San José), el San Javier no era un verdadero baluarte, pues excepto la forma de poligono de 5 lados, no poseía las medidas, tamaño, espesor, altura y número de cañones suficientes que sí poseían los verdaderos baluartes, según dictaba el Arte de la Fortificación y detallan en sus informes el ingeniero Miguel del Corral (1783) y el brigadier Fernando Miyares y Mancebo (1816). Media apenas 5 metros de altura sobre el terreno, estaba ligeramente elevado sobre la muralla en lugar de dominarla, en 1798 montaba solo 5 cañones y apenas 3 en 1860, con una escasa guarnición de 8 a 10 hombres, como señalan en sus escritos el historiador Manuel B, Trens y el capitán Sebastián I. Campos.

Debido a los mal diseñados ángulos entrantes y salientes de la muralla, no podía aprovechar su forma poligonal para cruzar fuegos con su baluarte compañero San Mateo y apenas podía apoyar la seguridad de la Puerta Nueva. Esta salida fue abierta en 1727 por orden del virrey Juan de Acuña, tuvo que ser dotada de su propio revellín para permitir su defensa y el control de los viajeros que salían por ella al camino real hacia la Ciudad de México por el rumbo de las villas de Córdoba y Orizaba,

No obstante sus marcadas deficiencias, el baluarte San Javier prestó servicios a la Nueva España y a México, resistiendo los bombardeos de los diferentes asedios extranjeros y nacionales llevados a cabo entre 1811 y 1860. Aparece claramente representado en la litografía de vista aérea de Veracruz realizada por el artista Casimiro Castro y dibujada por Francisco García entre 1855 y 1856. Para la década de 1870, estaba totalmente obsoleto y superado ante el desarrollo de la artillería de proyectiles explosivos, desarrollada por los franceses e ingleses desde 1820 y que halló su estreno en el terrible bombardeo de Veracruz el 27 de noviembre de 1838.

El 14 de julio de 1880, con autorización del presidente Porfirio Díaz y el Departamento de Guerra, el Ayuntamiento de Veracruz inició la demolición de la vieja muralla comenzando en la Puerta Nueva, retiró los cañones de los baluartes y estos fueron desapareciendo en el transcurso de las siguientes décadas, con excepción del Santiago y muy pequeños trozos de la muralla.

El baluarte San Javier estuvo situado sobre la calle de Sebastián Lerdo de Tejada, entre Miguel Hidalgo y Francisco I. Madero, justo en el extremo sur del parque Ciriaco Vázquez. Frente al parque, existen aún unos hermosos pórticos de arco de medio punto y columnas de órden dórico del siglo XIX, llamados Portales de San Javier que recuerdan la advocación del viejo bastión levantado en el siglo XVII.

El 8 de enero de 2009, en el transcurso de una excavación realizada por el Ayuntamiento, aparecieron los cimientos de traza poligonal del San Javier, mismos que fueron fotografiados, ubicados e identificados por el Ingeniero topógrafo y geodesta Cuauhtemoc Pola Spinoso; coincidiendo la posición del hallazgo con la que proporciona el historiador Miguel Lerdo de Tejada en su plano anexo a su obra APUNTES HISTÓRICOS DE LA HEROICA CIUDAD DE VERA-CRUZ publicada en 1858.

BIBLIOGRAFÍA:

Trens, Manuel. B., HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.

Lerdo de Tejada, Miguel. APUNTES HISTÓRICOS DE LA CIUDAD DE VERACRUZ, Volumen III, Capítulo VIII. Imprenta de Vicente García Torres, México, 1857.

Maawad, David, Muñoz Espejo, Francisco Martín, Sanz Molina, Sara Elizabeth, Fernández, Ángel José. FORTALEZAS HISTÓRICAS DE VERACRUZ. Secretaría de Educación del Gobierno de Veracruz-Llave, Xalapa-Enríquez, Ver.México, 2010.

Campos, Sebastián Ignacio. RECUERDOS HISTÓRICOS DE LA CIUDAD DE VERACRUZ Y COSTA DE SOTAVENTO DEL ESTADO. Oficina Tip. de la Secretaría de Fomento, Calle de San Andres núm. 15. (Avenida Orlente, 51), México, 1895.

Ortiz Escamilla, Juan, comp. VERACRUZ EN ARMAS. LA GUERRA CIVIL 1810-1820. Antología de documentos, México, Universidad Veracruzana, 2008.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

LAS DEFENSAS DE VERACRUZ EN 1783, SEGÚN UNA RELACIÓN DEL INGENIERO MIGUEL DEL CORRAL, Biblio 3W
Revista Bibliográfica de Geografía y Ciencias Sociales, Universidad de Barcelona, ISSN: 1138-9796. Depósito Legal: B. 21.742-98, Vol. VIII, nº 456, 5 de agosto de 2003, J. Omar Moncada Maya, Instituto de Geografía, UNAM: http://www.ub.edu/geocrit/b3w-456.htm

LOS SEIS PEQUEÑOS BALUARTES DE VERACRUZ, Facebook.com/Notes, L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, 1 de julio de 2012: https://www.facebook.com/notes/mario-jes%C3%BAs-gaspar-cobarruvias/los-seis-peque%C3%B1os-baluartes-de-veracruz/10150937987140975

DESCUBREN POR ACCIDENTE EL BALUARTE DE SAN JAVIER EN LA CIUDAD DE VERACRUZ, MÉXICO, TerraNostra Blog, lunes 12 de enero de 2009, Cuauhtémoc Pola Spinoso: http://polaterranostra.blogspot.mx/…/descubren-por-accident…

LA EVOLUCIÓN DEL ACORAZADO, Defensa.com, Edición América Latina, Administrador, 11 de julio de 2013: http://www.defensa.com/…/evolucion-del-acorazado-vn9564-vst…

OTRO ARCO DEL TRIUNFO EN LA CIUDAD DE VERACRUZ


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias

Texto y Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Además de la famosa “Puerta de Mar”, que es un arco del triunfo de arquitectura neoclásica del tipo de tres o más entradas, construido hacia 1844 y situado en el edificio de la antigua Aduana Marítima hoy militarizado y de acceso restringido, se conserva otra estructura muy similar en el pórtico del ex-penal Ignacio Allende construido en la primera década del siglo XX.

También es del estilo neoclásico tardío que se utilizaba frecuentemente durante las décadas de dictadura del general Porfirio Díaz (1876-1911), con columnas del órden dórico y diseñado con la formula ABA (arcos pequeños flanqueando a uno mayor), similar al Arco de Constantino inaugurado en el año 315 para conmemorar su victoria frente al emperador Majencio en la batalla del Puente Milvio.

A diferencia de la “Puerta de Mar”, puede visitarse libremente en la avenida Ignacio Allende entre las calles de Hernán Cortés y Francisco Canal.

Los arcos del triunfo tienen su origen en la civilización romana y se utilizaban para conmemorar a los gobernantes y las victorias militares.Se relacionan con la costumbre del Senado romano del Periodo Repúblicano (509-27 a.C.) de celebrar triunfos a los generales que hubiesen obtenido una victoria significativa contra un adversario extranjero, matando al menos a 5.000 enemigos. La victoria debía realizarse en una guerra exitosa y sin batallas perdidas. Uno de los primeros arcos conocidos, fue levantado para honrar al procónsul Lucio Stertinio en el año 196 a. C.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

NEOCLÁSICO, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Escuela Preparatoria Número Uno, 5o. Semestre, Arte Universal, Lic. Cristina Velázquez Reyes: http://www.uaeh.edu.mx/…/P_Presentaciones/prepa1/artes/ARTE…

ARCO DE TRIUNFOS ROMANOS, Enseñ-arte, La Historia del arte para todos, 2 de noviembre de 2009: http://aprendersociales.blogspot.mx/…/arcos-de-triunfo-roma…

ARCO DE CONSTANTINO, EcuRed, Conocimiento con todos y para todos: http://www.ecured.cu/Arco_de_Constantino

EL TRIUNFO Y LA OVACIÓN, Histórico Digital: http://historicodigital.com/el-triunfo-y-la-ovacion.html

LA ANTIGUA “PUERTA DE MAR” EN VERACRUZ, Facebook.com/Notes, L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, Miércoles 10 de febrero de 2016:https://www.facebook.com/notes/mario-jes%C3%BAs-gaspar-cobarruvias/la-antigua-puerta-de-mar-en-veracruz/10153452000765975

OTRO ARCO DEL TRIUNFO EN LA CIUDAD DE VERACRUZ


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias

Texto y fotografía  de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Además de la famosa “Puerta de Mar”, que es un arco del triunfo de arquitectura neoclásica del tipo de tres o más entradas, construido hacia 1844 y situado en el edificio de la antigua Aduana Marítima hoy militarizado y de acceso restringido, se conserva otra estructura muy similar en el pórtico del ex-penal Ignacio Allende construido en la primera década del siglo XX.

También es del estilo neoclásico tardío que se utilizaba frecuentemente durante las décadas de dictadura del general Porfirio Díaz (1876-1911), con columnas del órden dórico y diseñado con la formula ABA (arcos pequeños flanqueando a uno mayor), similar al Arco de Constantino inaugurado en el año 315 para conmemorar su victoria frente al emperador Majencio en la batalla del Puente Milvio.

A diferencia de la “Puerta de Mar”, puede visitarse libremente en la avenida Ignacio Allende entre las calles de Hernán Cortés y Francisco Canal.

Los arcos del triunfo tienen su origen en la civilización romana y se utilizaban para conmemorar a los gobernantes y las victorias militares.Se relacionan con la costumbre del Senado romano del Periodo Repúblicano (509-27 a.C.) de celebrar triunfos a los generales que hubiesen obtenido una victoria significativa contra un adversario extranjero, matando al menos a 5.000 enemigos. La victoria debía realizarse en una guerra exitosa y sin batallas perdidas. Uno de los primeros arcos conocidos, fue levantado para honrar al procónsul Lucio Stertinio en el año 196 a. C.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

NEOCLÁSICO, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Escuela Preparatoria Número Uno, 5o. Semestre, Arte Universal, Lic. Cristina Velázquez Reyes: http://www.uaeh.edu.mx/…/P_Presentaciones/prepa1/artes/ARTE…

ARCO DE TRIUNFOS ROMANOS, Enseñ-arte, La Historia del arte para todos, 2 de noviembre de 2009: http://aprendersociales.blogspot.mx/…/arcos-de-triunfo-roma…

ARCO DE CONSTANTINO, EcuRed, Conocimiento con todos y para todos: http://www.ecured.cu/Arco_de_Constantino

EL TRIUNFO Y LA OVACIÓN, Histórico Digital: http://historicodigital.com/el-triunfo-y-la-ovacion.html

LA ANTIGUA “PUERTA DE MAR” EN VERACRUZ, Facebook.com/Notes, L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, Miércoles 10 de febrero de 2016:https://www.facebook.com/notes/mario-jes%C3%BAs-gaspar-cobarruvias/la-antigua-puerta-de-mar-en-veracruz/10153452000765975

UN POLIGONO DE ARQUITECTURA NEOCLÁSICA EN VERACRUZ


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Fotografía y texto de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La antigua Aduana Marítima, los edificios gemelos de Correos y Telégrafos, la estación terminal del ferrocarril y el Registro Civil construidos a finales del siglo XIX y en diferentes momentos del XX, en torno a la Plaza de la República, son el poligono de arquitectura neoclásica mejor conocido, publicitado y afamado del Centro Histórico de la ciudad de Veracruz para fines turísticos e históricos. Sin embargo, aunque de fama más local, existe otro a tres cuadras hacia el oeste y de una antigüedad similar, constituido por el Portal de San Javier, la Escuela Francisco Javier Clavijero (también llamada Cantonal) y los edificios vecinos del Nacional Monte de Piedad y la sede del Instituto Nacional de Arqueología e Historia (INAH Veracruz) desde 1984, agrupados en torno al Parque Ciriaco Vázquez, en las calles de Francisco I. Madero y Benito Juárez, una zona antiguamente cruzada en su centro por la muralla de Veracruz en su tramo entre los baluartes occidentales San Javier y San Mateo.

El arte neoclásico surgió motivado, entre otras razones, por la nueva atracción que despierta el mundo clásico, el interés surgido por la arqueología, las excavaciones de Herculano y Pompeya y el rechazo hacia las formas sobrecargadas del barroco, fundamentalmente muy religioso y reflejo también del poder de los monarcas absolutos.

El neoclásico, en cambio, es el reflejo del espíritu de la Ilustración del siglo XVIII o “Siglo de las luces” como también se le llama. Se inspira en los monumentos de la antigüedad grecorromana, su concepto de belleza está basado en la pureza de las líneas arquitectónicas, en la simetría y en las proporciones sujetas a las leyes de la medida y las matemáticas.
Reacciona contra los efectos decorativos del barroco y el rococó, manteniendo un gusto por la sencillez, con predominio de lo arquitectónico sobre lo decorativo. Emplea elementos básicos de la arquitectura clásica griega y romana: columnas, ordenes dórico y jónico, frontones, bóvedas, cúpulas, etc.

Llegó a la Nueva España a partir de 1781 y se desarrolló vigoroso gracias a la actividad de las Academias de Bellas Artes de San Fernando (España) y San Carlos (México), forjadoras de nuevos talentos artísticos. Prolongándose su influencia en la arquitectura durante el siglo XIX y buena parte del XX, mezclándose además con otros estilos. Diversas residencias presidenciales en América, reflejan poderosamente el gusto por el neoclasicismo en su arquitectura palaciega: la Casa Blanca estadounidense construida a partir de 1792, la Casa Rosada argentina de estilo Eclectico pero con mucho de neoclásico (1873), la colombiana Casa de Nariño (1906), el paraguayo Palacio de López (1867), el chileno Palacio de la Moneda (1784), el uruguayo Palacio Estévez (1784), el antiguo Palacio Nacional de El Salvador (1905) que mezcla los estilos neogótico, neoclásico y renacentista, etc.

El neoclásico fue en México expresión de las clases sociales altas y cultas, siendo así el último asentimiento de las fuerzas dominantes, del fin del colonialismo. Aceptar el arte neoclásico significó aceptar lo moderno, así envolviéndose en un presente en el que aún se deseaba ligarse a Europa, particularmente a Inglaterra y Francia como naciones que encabezaban el progreso industrial y artístico en la segunda mitad del siglo XIX y de las cuales se nutrió en gran medida la arquitectura durante el largo largo gobierno del presidente y general Porfirio Díaz (1876-1911). En la actualidad, aun se construyen edificios neoclásicos o se incorporan diversos de sus elementos.

El polígono de edificios neoclásicos en torno al Parque Ciriaco Vázquez, comparte en común el uso de las columnas del órden dórico, los balcones con balaustradas, tres de ellos poseen pórticos con arcos medio punto rebajados y dos están ornamentados con remates en forma de esfera y copones. Constituyen una muestra de la arquitectura a partir de la segunda mitad del siglo XIX, para uso exclusivamente civil y que actualmente se mantiene en buenas condiciones de conservación.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

5 MONUMENTOS HISTÓRICOS MÁS REPRESENTATIVOS DE VERACRUZ, El Universal, Veracruz, Karla G. Briseño, noviembre 27 de 2011: http://www.eluniversalveracruz.com.mx/13834.html

NEOCLÁSICO, Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Escuela Preparatoria Número Uno, 5o. Semestre, Arte Universal, Lic. Cristina Velázquez Reyes: http://www.uaeh.edu.mx/…/P_Presentaciones/prepa1/artes/ARTE…

ARQUITECTURA Y ARTE NEOCLÁSICO, Arteguías: http://www.arteguias.com/neoclasico.htm

NEOCLÁSICO EN MÉXICO, Análisis crítico de la arquitectura y arte II y III, Daniel Ibarra: https://sites.google.com/…/neriib…/home/neoclasico-en-mexico

LAS CASAS Y PALACIOS PRESIDENCIALES EN AMÉRICA, Arqhys Arquitectura: http://www.arqhys.com/las-casas-y-palacios-presidenciales-e…

LA ANTIGUA “PUERTA DE MAR” EN VERACRUZ, Facebook.com/Notes, L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, Miércoles 10 de febrero de 2016:https://www.facebook.com/notes/mario-jes%C3%BAs-gaspar-cobarruvias/la-antigua-puerta-de-mar-en-veracruz/10153452000765975

EL TELÉGRAFO ÓPTICO DE SAN JUAN DE ULÚA


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La necesidad de comunicación entre las diferentes grandes civilizaciones que han habitado el planeta, ha producido sistemas de telecomunicación muy diversos, desde señales de luz, sonidos de tambores, humaredas, etc. Hasta finalizar en banderas, brazos mecánicos, radio y microondas en los últimos tres siglos.

En el año de 1340 la marina del reino de Castilla adoptó la telegrafía de señales mediante gallardetes de diferentes colores que comunicaban órdenes y noticias codificados a las naves que luchaban contra el reino de Aragón. A partir del siglo XVI, el Océano Atlántico deja de ser una ruta privada de una minoría para abrirse legalmente a todo el que quisiera cruzarlo. De esta forma se ve surcado por numerosos navíos de distintas nacionalidades que vienen a aumentar los posibles accidentes y riesgos de imprevistas invasiones.
Uno de ellos en potencia era el desconcierto que había con la insignia que enarbolaban los barcos. La experiencia habida en el siglo XVIII de que varios buques españoles fueron hundidos porque a larga distancia se habían confundido las enseñas con las de otras naciones, hizo que el 28 de mayo de 1785 13 se ordenara adoptar la bandera bicolor con el escudo de Carlos III, y en la marina mercante los mismos colores aunque sin escudo.
Se venían ensayando distintos sistemas para este fin, como el instaurado en 1730 por el almirante Marqués de la Victoria. Fue hasta 1818 cuando se unificó el código empleado en la marina española.

Banderas de señales ilustradas en “Diseño de 14 gallardetes de señales, para tiempo de guerra. San Juan de Ulúa”, posiblemente del año 1815 (Fuente: Archivo General de Indias)

Con objeto de impedir también la desorientación al acercarse a las costas en malos tiempos y a veces a la perversidad humana, capaz de provocar naufragios alterando indicaciones, a fin de cobrar el insensato derecho de naufragio, consistente en apoderarse legalmente de los bienes que pudiesen ser salvados. Esta práctica, que acarreó numerosas pérdidas de vidas humanas, fue limitada y se procuró suprimir la causa: el naufragio. Así, se instalaron nuevos faros en una y otra orilla del Atlántico, inaugurándose en 1804 en la fortaleza de San Juan de Ulúa, el faro de San José, primero de la América española y financiado por el Consulado de Veracruz.

Claude Chappe, inventor del telégrafo óptico en 1792, en un grabado de H. Rousseau (Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Claude_Chappe)

Desde que el francés Claude Chappe (1763-1805) hiciera operar el primer telégrafo óptico en 1792 en Europa, inaugurando la era de las telecomunicaciones, se hicieron intentos en el continente americano. A principios del siglo XIX los Estados Unidos ya contaban con el suyo en la costa oriental y en 1815, con la llegada de la expedición del brigadier Fernando Miyares y Mancebo a Veracruz, se intentó materializar la aplicación de esta tecnología en plena Guerra de Independencia (1810-1821), utilizando telégrafos de brazos mecánicos montados en torres y fortines del Camino Militar establecido por Miyares.
No obstante, los esfuerzos de éste y del capitán Bonifacio de Tosta no prosperaron debido a la ruinosa economía en que habían quedado tanto el Consulado de Veracruz como el propio gobierno virreinal tras la destrucción de las calzadas del camino, puentes, haciendas, rancherías, cosechas e ingenios de caña de azúcar por ambos bandos. Como testigos de este intento infructuoso de aplicar la telegrafía óptica en la Nueva España, quedan actualmente cuatro torres, siendo la más conocida la ubicada en lo alto del Cerro del Telégrafo o mejor conocido como el Cerro Gordo.
SEÑALES EN EL PERIODO VIRREINAL

Restos de la torre en lo alto del Cerro Gordo o Cerro del Telégrafo, un intento infructuoso de aplicar la telegrafía óptica en la Nueva España, julio 18 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

Mientras tanto, se continúo operando la telecomunicación entre la ciudad de Veracruz y su fortaleza marina de San Juan de Ulúa, mediante un sistema de señales por gallardetes, banderolas o cornetas y banderas; complementando la eficaz operación del faro:
1. Un gallardete o gallardetón es una bandera con la forma de un triángulo isósceles, cuyo origen es una bandera cuadra que en el lado opuesto a la vaina termina en punta.
2. La banderola o corneta es una bandera de forma rectangular con batiente acabado en dos puntas. Se combinaban con banderas normales para formar señales complejas.
Un documento de autor anónimo, que está depositado en el Archivo General Indias con el título DISEÑO DE 14 GALLARDETES DE SEÑALES, PARA TIEMPO DE GUERRA. SAN JUAN DE ULÚA, de probable redacción en el año de 1815, explica uno de estos sistemas de señales con 14 combinaciones:
1. 4 gallardetes simples o solitarios:
a) AZUL: bergantín, goleta o balandra mercante.
b) ROJO: fragata o polacra mercante (un jabeque con velas cuadradas en los palos mayor y trinquete).
c) BLANCA: correo marítimo.
d) FRANJAS AZULES CON BLANCO CENTRAL: navío de guerra.
2. 4 gallardetes dobles:
a) AZUL SUPERIOR Y ROJO INFERIOR: fragata de guerra.
b) AZUL SUPERIOR Y BLANCO INFERIOR: bergantín, goleta o balandra de guerra.
c) AZUL SUPERIOR Y FRANJAS AZULES CON BLANCO CENTRAL INFERIOR: buque sospechoso.
d) ROJO SUPERIOR Y BLANCO INFERIOR: convoy particular.
3. Combinaciones de gallardete y bandera:
a) GALLARDETE AZUL Y BANDERA BLANCA: convoy escoltado de buques de guerra.
b) GALLARDETE BLANCO SUPERIOR CON CORNETA ROJA INFERIOR: convoy sospechoso.
c) CORNETA BLANCA CON CRUZ AZUL: socorro de tropas que piden del castillo.
d) BANDERA BLANCA CON CRUZ DE SAN ANDRÉS ROJA: socorro que piden de víveres.
4. 2 banderas para alertar a la guarnición y artillería:
a) BANDERA CON CUADROS ROJIBLANCOS: embarcaciones sospechosas por barlovento.
b) BANDERA BLANCA CON ESCUDO BORBÓNICO DORADO: embarcaciones sospechosas por sotavento.
El texto agrega además prevenciones para su uso:
“Que los 14 gallardetes anotados son para señales reservadas en tiempos de guerra y han de ponerse en un asta del Caballero alto para corresponder con la seña de inteligencia.”
SEÑALES EN EL MÉXICO INDEPENDIENTE
Consumada la independencia política de la Nueva España y hacia 1850, el historiador Miguel Lerdo de Tejada (1812-1861) en su obra APUNTES HISTÓRICOS DE LA HEROICA CIUDAD DE VERACRUZ publicada en 1858, describe un sistema de banderas utilizadas durante el periodo de paz posterior a la Primera Intervención Norteamericana (1846-1848) para comunicarse a manera de telegrafía óptica.
“Sobre el baluarte de San Crispin, se encuentra el caballero alto, que se compone de dos piezas, una sobre otra, las cuales están destinadas para almacenes de pólvora, y sobre ellas hay una barraca de madera que sirve de mirador para el vigía que se ocupa en observar continuamente el horizonte y anunciar los buques que aparecen en él.
La altura de esta última pieza en que reside el vigía, es de 90 pies sobre el nivel del mar. Al extremo izquierdo del caballero alto, frente a la ciudad de Veracruz, hay una asta-bandera donde se enarbola el pabellón nacional; al otro extremo, y frente también a la misma plaza, hay otra asta-bandera más pequeña, atravesada por una verga en forma de cruz, en la que se izan las banderas que sirven para anunciar los buques que se presentan a la vista.
Con el objeto de dar en la presente obra una noticia exacta del mecanismo de aquel telégrafo, además de la litografía que acompaña este capítulo con la vista del castillo, tomada desde el muelle de Veracruz, y las diez banderas que sirven para toda sus combinaciones, he agregado al fin de él una explicación que demuestra el modo sencillo con que la fortaleza anuncia sin demora a la ciudad, no solamente el número, la nacionalidad y demás circunstancias particulares de los buques que se presentan a la vista, sino también la clase de cargamentos que conducen y aún las casas a que vienen consignados.”

Retrato de Miguel Lerdo de Tejada Corral y Bustillos, historiador y ministro de Hacienda y Crédito Público de México, autor de “Apuntes Históricos de la Heroica Ciudad de Vera-Cruz” (Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Miguel_Lerdo_de_Tejada#/media/File:Miguel_Lerdo_de_Tejada.jpg)

Terminada en 1782 por el ingeniero Miguel del Corral, tras sufrir los bombardeos de 1838 y 1847 y aumentada su defensa con la Batería del Glacis en 1844, la fortaleza de San Juan de Ulúa, frente a la ciudad de Veracruz, en 1850 se hallaba en el estado lamentable que describe Lerdo de Tejada:
“Aislado como lo está aquel fuerte en medio de las aguas del mar, y sufriendo continuamente en la parte baja de sus muros y de sus obras de fortificación los embates de las olas agitadas, particularmente durante la estación de los nortes, es evidente que para conservarlo siempre en buen estado, se hacía indispensable el ejecutar periódicamente algunas recomposiciones, porque de lo contrario el mismo movimiento de las aguas había de ir socavándolo por sus cimientos. Esto es precisamente lo que ha sucedido, y el abandono con que se ha visto aquella ruina progresiva, ha hecho que, aumentándose cada año siempre más y más, haya llegado a un grado que no sea ya posible su completa reparación, porque lo enorme de la suma que esta exige, y la escasez de recursos en que ordinariamente se halla el tesoro de la República, no dejan esperar que su gobierno piense jamás, o al menos por muchos, años en hacer tal desembolso para un objeto que por otra parte no considera útil ni conveniente.
En comprobación de esta verdad, quiero copiar aquí textualmente lo que asienta el señor Ministro de la Guerra en la Memoria que presentó a las Cámaras el mes de enero del año próximo pasado, al hablar de dicha fortaleza, para que se vea que lejos de haber probabilidades de que se intente su reparación, la hay más bien de que más tarde se proceda a su desarme y abandono.
El castillo de San Juan de Ulúa, dice, se halla en un estado ruinoso a tal grado, que ni con un millón de pesos se podrá reparar. Los cañones que hoy tiene están destruidos la mayor parte de sus montajes, y su reposición es costosísima.
Para cubrir convenientemente esta fortaleza, se necesitan dos mil hombres, que costarán más de cuatrocientos mil pesos anuales. Este inmenso caudal, si se invirtiera, sería únicamente para conservar un lujo vano, pues que no teniendo esperanza la República de ser potencia marítima, caería siempre San Juan de Ulúa en manos de cualquiera otra que lo fuera,siempre que nos hiciera la guerra.
Sabios generales españoles opinaron por el desarme de San Juan de Ulúa, y hoy más que nunca hay motivo para creer que no defiende a la nación y mucho menos a Veracruz. Los franceses, y después los americanos, nos hicieron patente esta “verdad: los primeros se hicieron fácilmente del castillo, y los segundos tomaron a Veracruz sin que aquél se los impidiera.
Y pues que la experiencia nos ofrece todos los datos para decidir esta cuestión, se presentará al Congreso la correspondiente iniciativa para que resuelva si se destruye esa fortaleza que no nos protege, y que para ponerla en estado regular exigiría el gasto de un millón y medio de pesos, y el de cuatrocientos mil anuales para sostener su guarnición.
Aunque en general se halla todo aquel edificio en un estado de completo deterioro, los puntos en que este es más notable son, el baluarte de San Pedro, la cortina que une a éste con el de San Crispin, frente a Veracruz, la contra guardia de la batería de Guadalupe y el flanco de la de San Miguel, los cuales están ya bastante socavados y en parte desplomados. Algunos de los algibes están del todo inservibles, porque filtrando en ellos las aguas del mar, por medio de aquellas excavaciones, se hallan inutilzados completamente.
De las habitaciones, almacenes y demás piezas interiores, hay muchas de ellas que tienen sus pisos y aún sus techos enteramente arruinados, en cuyo caso se halla también la capilla, que por muchos años ha permanecido cerrada, sin hacerse de ella uso alguno. Ultimamente he visto en varios periódicos de Veracruz, que se piensa ahora en reparar esta capilla, y en verdad que no deja de tener algo de epigramático tal pensamiento en estos momentos, pues cuando ha demostrado ya una triste experencia que la guarnición de aquella fortaleza, ya sea en el evento de ser atacado por fuerzas navales, o en el de que los enemigos se apoderen de la ciudad y la dejen aislada en el mar, no puede hacer otra cosa que rendirse, después de una defensa más o menos heroica, parece que se ha creído justo el que sus defensores tengan en ella al menos un lugar preparado expresamente para dirigir sus ardientes plegarias al Supremo Creador de la naturaleza, y endulzar así con los gratos consuelos que presta nuestra sagrada religión los infortunios que en tales casos les aguardan.”

Banderas de señales utilizadas hacia 1850 por el telégrafo optico de San Juan de Ulúa (Fuente: “Apuntes históricos de la Heroica Ciudad de Vera-Cruz” de Miguel Lerdo de Tejada)

No obstante, con sus 132 piezas de artillería -20 de las cuáles disparaban proyectiles de 84 y 68 libras de peso- San Juan de Ulúa aun constituía un serio vigilante de la actividad portuaria y comercial de la ciudad de Veracruz. Desde 1804 prestaba un invaluable servicio a la navegación marítima manteniendo activa la luz del faro de San José y hacia 1850, operando también el telégrafo óptico ya mencionado y al que Lerdo de Tejada dedica en su obra todo un apartado referente a su funcionamiento y códigos de comunicación:
“EXPLICACIÓN DE LAS BANDERAS QUE SE ENARBOLAN EN EL CABALLERO ALTO DE LA FORTALEZA DE SAN JUAN DE ULÚA, PARA INDICAR LAS CIRCUNSTANCIAS PARTICULARES DE LOS BUQUES QUE SE PRESENTAN A LA VISTA.”
Mirando de la plaza de Veracruz el telégrafo de Ulúa, el peñol del Sur, es decir, el que queda a la derecha del espectador, representa la unidad; la punta del palo o tope, la decena; y el peñol del Norte o el que queda a mano izquierda, la centena.”
El sistema era complejo:
“Desde que aparece una embarcación hasta que entra en el puerto, o fondea en alguna parte de la costa, o islas, se hacen las siguientes señales: 1», vela a la vista, su clase de aparejo, si es de guerra o mercante, su nación, y si la seña de los consignatarios es conocida, se pondrá, el número que tenga el nombre de dichos señores, su procedencia y los días de navegación que precisamente se señalarán después de la procedencia, y antes de hacer la señal del cargamento del modo que sigue: la bandera número 1 en el peñol del Sur, o a la derecha del que mira en la plaza, vale por uno, se comprenderá que indica un día de navegación: el número 1 al tope y el 2 en el peñol del Sur, vale por doce días; el número 2 al tope y el 1 en el peñol del Sur, vale por veintiún días. En la anterior combinación telegráfica que había, desde el número 268 se decía 31 a 35, de 36 a 40 y así para adelante hasta ciento y más días, no pudiéndose poner el número fijo de días que traía cada buque, lo que se puede hacer con esta combinación; con otra ventaja más, que teniendo el espectador de memoria el número de cada bandera, fácilmente y sin ver el plan conocerá el número de días por las banderas que se enarbolen en el telégrafo, con la diferencia de un día más o menos cuando traigan 11, 22, 33 ó 44 días de navegación, por no ser posible poner este número.”

La flecha indica la posición del asta del telégrafo óptico en el “Plano de la fortaleza de San Juan de Ulúa” trazado por el Cuerpo Nacional de Ingenieros en 1850 (Fuente: Mapoteca Orozco y Berra)

Pero podía dar más de 500 combinaciones para diversas situaciones y necesidades:
“OBSERVACIONES SOBRE LOS BUQUES QUE SE PRESENTAN A LA VISTA.
El 0 y 1 de los gallardetes al tope, es vapor a la vista.
0 Buque a la vista. 1 Balandra o buque de palo. 2 Místico. 3 Pailebot. 4 Goleta. 5. Bergatin Goleta. 6 Bergantín o Polacra. 7 Barca o bergantín de palo macho. 8 Corbeta o fragata. 9 Navio. 10 Escuadra de cinco a diez velas. 12 Idem de diez a quince id. 13 Idem de quince a veinte id. 14 Idem de veinte a treinta id. 15 Ha desaparecido de la vista uno de los buques señalados. 16 Han desaparecido dos de los buques señalados o que estaban a la vista. 17 Han desaparecido tres de los buques señalados o que estaban a la vista. 18 Han desaparecido cuatro. 19 Han desaparecido cinco. 20 Han desaparecido seis. 21 Un buque a la vista que hace por el puerto. 23 Dos buques que hacen por el puerto. 24 Tres idem. 25 Cuatro idem. 26 Cinco idem. 27 Seis idem. 28 Siete idem. 29 Ocho idem. 30 Nueve o más buques que hacen por el puerto. 31 Uno de los buques que están a la vista no hace por el puerto. 32 Dos que no hacen por el puerto. 34 Tres que no hacen por el puerto. 35 Cuatro que no hacen por el puerto. 36 Cinco idem. 37 Seis idem. 38 Siete idem. 39 Ocho idem. 40 Nueve o más buques que no hacen por el puerto. 45 De los buques que están a la vista hay uno de guerra. 46 Hay dos idem. 47 Hay tres idem. 48 Hay cuatro idem. 49 Hay cinco idem. 50 De los buques que están a la vista uno es mercante. 51 Dos son mercantes. 52 Tres son mercantes. 53 Cuatro son mercantes. 54 Cinco son mercantes. 56 El buque o los buques de quien se ha hablado, hacen para Sacrificios. 57 Hace o hacen para Antón Lizardo. 58 Hacen por la ensenada de la Antigua. 60 61 Un buque se hace de la vuelta de afuera. 62 Dos buques se hacen de la vuelta de afuera. 63 Tres idem. 64 Cuatro idem. 65 Cinco idem o más se hacen de la vuelta de afuera. 67 68 Uno o más buques están en riesgo por la costa o por los arrecifes. 69 Pide auxilio. 70 Un buque pide práctico. 71 Dos buques piden práctico. 72 Tres buques piden práctico. 73 Cuatro buques piden práctico. 74 Hay un buque muy aterrado, (por el rumbo que marque el gallardete). 75 Un buque varado (por el rumbo que marque el gallardete). 76 Un buque desarbolado. 78 Un buque tiene averías. 79 Un buque incendiado. 80 81 Uno de los buques señalados ha salido de este puerto. 82 Dos han salido de este puerto. 83 Tres han salido de este puerto. 84 Cuatro o más han salido de este puerto. 85 Uno de los buques que están a la vista es transporte. 86 Dos son trasportes. 87 Tres son trasportes. 89 91 Ha fondeado un buque (por el rumbo que marque el gallardete). 92 Han fondeado dos. 93 Han fondeado tres. 94 Han fondeado cuatro. 95 Han fondeado los buques que estaban a la vela. 96 97 98 Uno o algunos de los buques que están a la vista, no enarbolan pabellón. 102 Hace a moverse un buque. 103 Hacen a moverse dos buques. 104 Hacen a moverse tres buques. 105 Hacen a moverse cuatro buques. 106 Hacen a moverse cinco o más buques. 107 Un buque está a la vela. 108 Dos idem. 109 Tres idem. 120 Cuatro idem. 123 Cinco o más buques están a la vela. 124 El buque de quien se habla, parece ser lo que se señala. 125 Los buques de quien se habla parecen ser lo que se señala. 126 El movimiento del buque ó de los buques es sospechoso. 127 Al buque que venía al puerto le dan caza los (vista al telégrafo). 128 A los buques que venían al puerto le dan caza los (vista al telég.). 129 Los buques que venían al puerto fueron abordados por los (vista al telégrafo). 130 Son llevados a Isla Verde o

La flecha indica el asta del telégrafo óptico en el plano “Descripción de la plaza de Veracruz, del castillo de San Juan de Ulúa y del camino de Veracruz a Orizaba” trazado por el ingeniero Antonio María Palun de Camarena en 1857 (Fuente: libro “Historia General de Veracruz” de Martín Aguilar Sánchez y Juan Órtiz Escamilla)

Sacrificios. 132 Los apagados vienen al puerto. 134 Los regresan hacia afuera. 135 Los buques maniobran con sus embarcaciones menores. 136 Hay un buque remolcado por vapor. 137 Dos o más remolcados por vapores. 138 Una o más embarcaciones menores se aproximan al puerto. 139 Trae o traen bandera de parlamento. 140 Regresa el bote o botes de parlamento. 142 143 145 146 147 148 149 150 152 153 Se vé una escuadra o convoy. 154 El convoy o escuadra hace por el puerto. 156 El idem hace para Isla Verde o Sacrificios. 157 El idem hace para Antón Lizardo. 158 El idem se dirige al Norte o al Sur, según indique el gallardete. 159 El idem parece neutral. 160 El idem es neutral. 162 El idem parece enemigo. 163 El convoy o escuadra es enemigo. 164 Entre los buques de la escuadra, hay buques de guerra nacionales. 165 Entre la escuadra hay buques mercantes nacionales. 167 Entre el convoy o escuadra hay buques de varias naciones. 168 El convoy o escuadra maniobra en bloqueo. 169 El idem se separa en divisiones. 170 El idem ha fondeado, menos un buque que se mantiene a la vela. 172 Todos, menos dos. 173 Menos tres. 174 Menos cuatro. 175 Menos cinco. 176 Del convoy o escuadra sólo un buque ha fondeado. 178 Dos han fondeado. 179 Tres han fondeado. 180 Cuatro. 182 Cinco. 183 Parte del convoy o la escuadra se ha perdido de vista. 184 Todo el convoy o escuadra se ha perdido de vista. 185 186 187 189 190 Anulación. 192 193 194″

El “Savannah”, primer buque de propulsión mixta -velas y ruedas- que cruzó el Atlántico en 29 días, 1819 (Fuente: Historiasybiografías.com)

Consistía en el uso de 12 banderas y 3 gallardetes, alternando los colores azul, rojo y blanco:

1. Las 10 banderas cuadradas representaban individualmente un número del uno hasta el cero.
2. Los 4 gallardetes, uno azul que significa NORTE, el blanco que marca SUR, el rojo ENEMIGO, y el de 3 colores sólo se usará para distinguir o señalar los BUQUES DE GUERRA (este último era importante, pues ahorraba la confusión de usar muchas banderas para definir el concepto bélico del navío avistado).
3. Las dos banderas de franjas horizontes servían para expresar PREGUNTA y RESPUESTA.
Lerdo de tejada proporciona algunos ejemplos de su funcionamiento:
“…si se señala un bergantín, y se pone el referido gallardete al tope, se comprenderá fácilmente que el buque señalado es de guerra; y aunque la señal que se haga sea de dos o tres banderas, siempre se quedará el gallardete en el tope.”
“…se presentan dos bergantines por el Norte, se pone la bandera número 6 en el peñol del Sur, que indica bergantín, y la bandera que equivale al número 2 debajo del gallardete azul a la cruz del palo, se comprenderá sin necesidad de cuaderno, que son dos bergantines por el Norte.”

Vista de la fortaleza de San Juan de Ulúa desde la ciudad de Veracruz, agosto 28 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

El telégrafo de San Juan de Ulúa también identificaba 40 países:

“NACIONES A QUE PERTENECEN LOS BUQUES QUE SE PRESENTAN A LA VISTA
195 Nacional. 196 Argentina. 197 Austríaca. 198 Americana. 201 Brasileña. 203 Bremenesa. 204 Belga. 205 Colombiana. 206 Chilena. 207 Dinamarquesa. 208 Española. 209 Francesa. 210 Hamburguesa. 213 Holandesa. 214 Inglesa. 215 Napolitana. 216 Prusiana. 217 Portuguesa. 218 Peruana. 219 Romana. 230 Rusa. 231 Sueca. 234 Sarda. 235 Toscana.”
También indicaba las numerosas ciudades nacionales y extranjeras que comerciaban con Veracruz:
“PROCEDENCIA DE LOS BUQUES QUE ENTRAN AL PUERTO.
240 Alicante. 24] Antuerpia. 243 Amsterdan. 245 Altona. 246 Alvarado. 247 Burdeos. 248 Brémen. 249 Barcelona. 250 Boston. 251 Bermudas. 253 Baltimore. 254 Buenos Aires. 256 Bahía. 257 Bilbao. 258 Brest. 259 Bristol. 260 Belfaz. 261 Bayona. 263 Bruselas. 264 Batavia. 265 Bacalar. 267 Cartagena de Indias. 268 Cartagena de Levante. 269 Coruña. 270 Campeche. 271 Caracas. 273 Cayo-Hueso. 274 Champotón. 275 Cork. 276 Cádiz. 278 Charleston. 279 Calcuta. 280 Cantón. 281 Cuba. 283 Dublín. 284 Dinamarca. 285 Dantzic. 286 Ferrol. 287 Filadelfia. 289 Falmouth. 290 Gibraltar. 291 Génova. 293 Gerona. 294 Glasgow. 295 Guayaquil. 296 Havre de Gracia. 297 Hamburgo. 298 Amberes. 301 Habana. 302 Hannover. 304 Halifax. 305 Honduras. 306 Goatzacoalcos. 07 Jamaica. 308 Londres. 309 Liverpool. 310 Lisboa. 312 Lubek. 314 Guayra. 315 Lima. 316 Laguna de Términos. 317 Marsella. 318 Málaga. 319 Mallorca. 320 Mahon. 321 Malta. 324 Madera. 325 Matanzas. 320 Montevideo. 327 Martinica. 328 Mobila. 329 Maracaybo. 340 Matamoros. 341 Nueva York. 342 Nueva Orleans. 345 Nantes. 34 G Nápolea. 347 Noxfolk. 348 Ostende. 349 Oporto. 350 Puerto Cabello. 351 Puerto Bello. 352 Puerto Rico. 354 Puerto Príncipe (Haiti) 356 Palizada. 357 Panzacola. 358 Portland. 359 Pernambuco. 360 Plymouth. 361 Quebec. 362 Roterdam. 364 Rostock. 365 Riga. 367 Río Janeiro. 368 San Petersburgo. 369 San Tomás. 370 Santo Domingo. 371 Santander. 372 Setubal. 374 Sisal. 375 Sydney. 376 Savannah. 378 Stockolmo. 379 Soto la Marina. 380 Tabasco. 381 Tecoluta. 382 Tuxpam. 384 Tampico. 385 Tejas. 386 Trinidad. 387 Tolón. 389 Tarragona. 390 Terranova. 391 Valencia. 392 Vigo. 394 Valparaíso. 395 Walicc. 396 397 398″
Y algunos datos esenciales para la seguridad al realizarse el avistamiento de los buques:
“401 Viene de arribada salido de este puerto. 402 Viene de arribada, debiendo ir a otro puerto. 403 No ha respondido. 405 No se ha comprendido. 406 407 403 409”

Vista del faro de San José inaugurado en 1804, siendo el primero de Hispanoamérica y componente de la telecomunicación entre San Juan de Ulúa y Veracruz, noviembre 29 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

A finales de 1803, Robert Fulton lanzó al Sena un barco cuyo propulsor era una rueda con paletas, movida por una máquina de vapor. Su invento fue mal acogido en Francia pero prosiguió sus experimentos en Estados Unidos, donde en 1807 bota su vapor Clermont. Fulton recorrió en él los 240 kilómetros que separan Nueva York de Albany surcando el río Hudson. Con este mismo barco, se establecería el primer servicio regular a vapor. En 1821 se emplearon vapores para la travesía de Dover a Calais y en 1823 para la de Londres a Rotterdam. También en España se destinó el primer buque de vapor a una línea fluvial: el Real Fernando, construido en los astilleros de Triana para la Real Compañía del Guadalquivir, inauguró en el verano de 1821 la línea Sevilla-Sanlúcar-Cádiz.

Vista del polvorín y la torre del Caballero Alto, junto a la cuál estaba ubicado el asta del telégrafo óptico de San Juan de Ulúa, noviembre 29 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

En las grandes distancias océanicas, la vela seguía el elemento propulsor predominante. En 1819, el Savannah, movido por vapor y velas, viajó de los Estados Unidos a Liverpool en 29 días y en 1838, el Sirius, totalmente impulsado a vapor en 18 días y medio viajo desde Irlanda hasta la costa de los Estados Unidos. Pero éste era también el tiempo que invertía normalmente un velero sin el auxilio del vapor, y los clípers lo redujeron todavía a la mitad. El clíper, que vivió su época dorada entre 1850 y 1870, era un tipo de velero muy ágil y veloz, que alcanzaba espléndidos resultados en travesías largas, como las de Gran Bretaña a América, a la India, China y Australia.

La década de 1850, que describe Lerdo de Tejada, vio el despliegue a gran escala de los barcos de vapor y los Clipers, dedicados al tráfico comercial a escala mundial, llegando muchos de ellos a Veracruz. La tecnología del motor de vapor daba a la nave independencia de los vientos y permitía establecer los tiempos de arribo a un puerto y por lo tanto, también tarifas e incluso premios. Pero dependían del tamaño de las bodegas para almacenar el carbón y cuando estas eran insuficientes, se reabastecían en tiempos programados, en puertos amigos o neutrales. Igualmente se aplicaba el cálculo de días para el agua y la comida consumibles por la tripulación y pasajeros. Estos detalles también lo registraba el telégrafo de San Juan de Ulúa:
“DÍAS DE NAVEGACIÓN DE LOS BUQUES.
Después de arriadas las banderas que señalaron la procedencia, se señalarán los días de navegación con el número puramente que tiene cada bandera, y en sus respectivas colocaciones de unidad, decena y centena, según los días que deban ponerse; por ejemplo, la bandera número 1, claro está que es un día de navegación.

Vista de la torre de vigía llamada San Felipe el Real o Caballero Alto, noviembre 29 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

BANDERAS.

Núm. 1 y 2 Doce días de navegación. 2 y 1 Veintiún días. 3 y 0 Treinta días. 4 y 5 Cuarenta y cinco días. 6 y 8 Sesenta y ocho días. 1 2 3 Ciento veintitrés días.”
También se registraban datos del cargamento, estado físico del navío y seguridad de los tripulantes:
“NOTICIA DE LA CLASE, PASAJEROS, CARGAMENTO Y AVERÍAS
410 Trae pasajeros. 412 De categoría. 413 Trae noticias interesantes. 415 Trae mercancías. 416 Trae abarrotes. 417 Trae abarrotes y mercancías. 418 Viene en lastre. 419 Trae frutos del país. 420 Tiene avería de consideración en el cargamento. 421 Avería en el buque. 423 Le faltan amarras. 425 Le faltan víveres. 426 No tiene agua. 427 Pide auxilio. 428 Viene haciendo agua. 429 Se está yendo a pique. 430 Viene apestado. 431 432 435 436 437 438 439”
La información transmitida también incluía los nombres de las personas a cuyo nombre venían consignados los cargamentos, mencionándolos, ya sea por su nombre, compañía o cargo:
“CONSIGNACIONES.
450 Al Capitán u orden. 451 A. D. Ramón de Muñoz y Muñoz. 452 A. D. Andrés Anglada. 453 A los Sres. Adoue Hermanos. 457 A los Sres. Bastian Büsing y Ca. 458 Cónsul español. 45S Cónsul francés. 460 Cónsul inglés. 461 Cónsul americano. 462 Cónsul holandés. 463 Cónsul de los Países Bajos. 465 A los Sres Campbell Jones y O . 467 A D. Calixto Arrousse. 468 A D. Dionisio J. de Velasco. 469 A los Sres. Dakinh Me Lean y Ca. 470 A D. Domingo Peyrano. 471 A D. Francisco Díaz Velarde. 472 A D. Francisco de P. Portilla. 473 A D. Fernando Lübbren. 475 A los Sres. C. Gustavo Fischer y Comp. 476 A los Sres. Francisco Schneider y Comp. 47S A los Sres. Guillermo de Drusina y Comp. 479 A los Sres. Galice Hermanos. 480 A los Sres. D’Oleire y Hoppenstedt. 481 A los Sres. Luis S. Hargous y Ca. 482 A D. Joaquín de Muñoz y Muñoz. 483 A D. José María Pasquel. 485 A D. Juan Crespo de la Serna. 486 A D. Juan Bautista Sisos. 487 A los Sres. Juan Manuel de Sevilla y Comp. 489 A D. José Riba. 490 A D. José Gómez y Gómez. 491 A D. José Beltrán de Salazar. 492 A D. Juan Garruste. 493 A D. Juan Martínez Zorrilla. 595 A los Sres. Klaucke y Comp. 496 A D. Longino Benito Muriei. 497 A D. Luis Díaz Quijano. 498 A D. Manuel de Viya y Cosío. 501 A los Sres. Meyer Hube y Comp. 502 503 A los Sres. Me Calmont Geaves y Comp. 504 A los Sres. Manning Mackintosh. 506 A D. Manuel Pérez del Molino. 507 A D. Manuel Torre. 508 A D. Pedro Berges de Zúñiga. 509 A D. Pedro del Paso y Troncoso. 510 A D. Pedro Palhouzié. 512 A D. Ramón Grinda. 513 A los Sres. Richard y Louis. 514 A los Sres. Stüjken Pollitz y Ca. 516 A los Sres. Saulnier y Carrau. 517 A los Sres. T. Bahre Uhthoff Comp. 518 A los Sres. Bates Jamison y Ca. 519 A los Sres. Victor Perret y Ca. 520 A D. Isidore Ochoa.”

Vista de la ciudad de Veracruz desde el faro de San José, noviembre 29 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

Entre las naciones que adoptaron el uso de la telegrafía óptica según el concepto planteado por Claude Chappe en la década de 1790, España fue la última en hacerlo a gran escala, hacia 1844 y cerrando sus operaciones en apenas 1857. Pues hizo su aparición el telégrafo eléctrico, cuya experimentación de 1840 se trasladó a la práctica en 1853, un año después quedaba completada la línea de telegrafía eléctrica entre Madrid e Irún y en 1855 se desmantelaba su línea óptica equivalente.

En México, esta telegrafía óptica tuvo pocas aplicaciones, como denotan los escasos casos conocidos y documentados, por lo que el telégrafo óptico de San Juan de Ulúa descrito con lujo de detalles por Miguel Lerdo de Tejada reviste importancia como un ejemplo de esta tecnología que, inaugurada en 1794, fue considerada el primer sistema de telecomunicación funcional del mundo y con alcance de miles de kilómetros.

Vista desde la ciudad de Veracruz, del polvorín y la torre del Caballero Alto, junto a la cuál estaba ubicado el asta del telégrafo óptico de San Juan de Ulúa, agosto 28 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

BIBLIOGRAFÍA:
Flores Moscoso, Angeles. NORMAS DE SEGURIDAD EN LA NAVEGACIÓN A INDIAS EN EL SIGLO XIX. Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, España, 1986.
Lerdo de Tejeda, Miguel. APUNTES HISTÓRICOS DE LA HEROICA CIUDAD DE VERACRUZ TOMO I. Imprenta de Vicente García Torres, México, 1858.
Trens Marentes, Manuel Bartolomé. HISTORIA DE VERACRUZ, TOMO II, LA DOMINACIÓN ESPAÑOLA 1519-1808. Reeditada. Secretaría de Educación y Cultura, Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa-Enríquez, Ver. México, 1992.
Aguilar Sánchez Martín, Martin, Órtiz Escamilla Juan. HISTORIA GENERAL DE VERACRUZ. Secretaría Educación-Gobierno del Estado de Veracruz, Xalapa, Veracruz, 2011.
FUENTES ELECTRÓNICAS:
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LAS TELECOMUNICACIONES, R. Estepa, Notas de ARSS, diciembre 2004: http://trajano.us.es/~rafa/ARSS/apuntes/tema1.pdf
HISTORIA Y OBRAS DEL CONSULADO DE VERACRUZ (1795-1824), Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias:https://es.scribd.com/doc/288826180…
CÓDIGO INTERNACIONAL DE BANDERAS, Secretaría de Marina, Armada de México: http://www.semar.gob.mx/s/organizacion/conocenos/codigo-banderas.html
NOMBRES DE BANDERAS SEGÚN SU FORMA Y TAMAÑO, Guiadebanderas.com.ar: http://www.guiadebanderas.com.ar/vexilologia/nombrar.html
VOCABULARIO VEXILOLÓGICO, Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Vocabulario_vexilológico
HISTORIA DE LOS BARCOS VAPOR, USO DEL VAPOR EN LA NAVEGACIÓN MARÍTIMA, Historia y biografías:http://historiaybiografias.com/barco_vapor/

El autor de esta investigación durante un reconocimiento fotográfico de placas históricas en el interior de la fortaleza de San Juan de Ulúa, noviembre 29 de 2013 (Fuente: Archivo del Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias)

NO HA DESAPARECIDO TOTALMENTE LA MURALLA DE VERACRUZ


por Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Hoy 14 de julio de 2017, se cumplen 137 años del inicio de la demolición de la muralla de Veracruz, inaugurado oficialmente por las autoridades de la ciudad de Veracruz. El proyecto de amurallamiento defensivo de la ciudad de la Nueva Veracruz (hoy solo Veracruz), fundada en 1600 por el virrey conde de Monterrey, inició hacia 1625, materializándose entre 1634 y 1635 con la construcción de los baluartes costeros de Nuestra Señora de la Concepción y Santiago. Hacia 1663 una muralla de 1.20 metros de alto y rematada con estacas de madera en punta, circunvalaba la ciudad por el lado de tierra. Fue remodelada después de 1763 con muros hechos totalmente de mampostería y con troneras para fusileros. Entre 1771 y 1772 se construyeron las entradas amuralladas de las Puertas de la Merced y de Mar. Hacia 1794, se culminó la muralla por el lado de mar, con dimensiones diferentes a la tierra, por ser usada además como rompeolas.

Hacia 1815 estaba totalmente terminado el recinto fortificado, al añadirse una batería de 4 cañones junto a la Puerta de la Merced llamada San Fernando, Para ese año, constaba de un perímetro de aproximadamente 2.653 metros, 2 baluartes grandes, 6 pequeños que solo eran baluartes de nombre por su deficiente construcción y dimensiones y muros que en la parte de tierra solo poseían el espesor de una vara de Burgos (0.8359 cms) en su anchura y una altura de aproximadamente 3.34 metros. La estructura estaba hecha con cal y canto, con añadidos de piedra múcara. En 1798 se podían montar 61 cañones, 3 pedreros de a 16 pulgadas, 2 morteros de a 12 y 1 de a 9 libras. En 1850, el historiador Miguel Lerdo de Tejada estimaba que podía montar más de 100 cañones en sus baluartes y baterías.

La muralla encerraba la ciudad de la Nueva Veracruz en un conjunto de 11 cuadras de largo (de las calles de Rayón a poco más allá de la de Montesinos) y 5 de ancho (desde la avenida 16 de septiembre hasta la de Hidalgo), con un arbitrario trazo ortogonal que dificultaba que los baluartes pudiesen cubrirse entre sí tal como señalaban las máximas del Arte de la Fortificación. La ciudad según el censo de 1849 poseía una población de 8.228 habitantes (3.923 varones y 4.305 hembras), que habitaban alrededor de 1.106 casas. En 1810 se había alcanzado un tope de 16.000 pobladores, que habían ido disminuyendo progresivamente con las guerras. Los avances en higiene, urbanismo y otras mejoras a la vida ciudadana, lograron que en 1914 la población fuese de aproximadamente 40.000 almas.

Su concepto defensivo en el siglo XVII, fue pensado para contener grupos desorganizados como piratas y bandidos, y no ejércitos regulares dotados de artillería de campaña. Para inicios del siglo XIX ya estaba obsoleto y apenas cubría las necesidades de proteger la ciudad. Se calculaba en 1816, que apenas podría resistir una semana de asedio por un ejército bien artillado y se comprobó en la amarga experiencia del sitio de Veracruz entre el 9 y el 29 de marzo de 1847 por el ejército norteamericano al mando del mayor general Winfield Scott.

A partir de la década de 1870 comenzó a ser abierta en diferentes secciones para permitir el ingreso del ferrocarril al puerto y el 14 de julio de 1880, fue iniciado oficialmente el derrumbe gradual que se extendería a muchas décadas, promovido por el alcalde don Domingo Bureau y autorizado por la Secretaría de Guerra y el presidente Porfirio Díaz, que el 30 de noviembre de ese año finalizaría su primer periodo de gobierno. La demolición comenzó en el sector de la Puerta Nueva, donde en la esquina de la actual calle de (Zamora esquina y el callejón de Santos Degollado, residía desde 1727 una lapida que señalaba su construcción en 1727 por orden del gran virrey-administrador don Juan de Acuña y Bejarano, marqués de Casafuerte.

A este señalamiento, que aun puede verse, se le añadió una segunda lapida indicando el inicio de las obras para suprimir la vieja barrera defensiva, que para 1880 estaba totalmente superada por los avances técnicos en la artillería de proyectiles explosivos de gran potencia y era ya innecesaria por la paz internacional lograda desde 1867 por los sucesivos gobiernos de los presidentes liberales Benito Juárez, Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz, tras la restauración de la república y la derrota completa del partido conservador que había promovido la invasión francesa de 1862 a 1867.

Ese 14 de julio de 1880, comenzó la destrucción de la vieja barrera defensiva, tras pronunciar el alcalde Domingo Bureau este discurso:

“Veracruzanos: El H. Ayuntamiento de 1880, tiene la gloriosa satisfacción de venir hoy a este lugar para derribar el primer tramo de esta muralla que, por tantos años ha tenido encerrada a la población impidiendo su adelanto y enriquecimiento. El derribo que ahora vamos a efectuar es el primero de la destrucción de este muro, que hoy ya no tiene razón de ser a causa del crecimiento de la población extramura. Ya es tiempo de que ambas porciones de nuestra ciudad formen una sola, y que sus calles sean continuación unas de otras, ya es tiempo de que acabe la denominación de barrios extramurales, y que la H. Veracruz sea una ciudad comercial, pacífica y laboriosa, lo cual se obtendrá si poco a poco vamos consiguiendo arrojar por el suelo inútiles defensas… Veracruzanos: ¡Viva el progreso! ¡Abajo las murallas! ¡Viva el engrandecimiento de Veracruz!”

La demolición fue realizada por partes tras almacenarse los cañones, desapareciendo primero la muralla por la parte de tierra entre 1880 y 1881. La de mar inició en junio de 1883, pero se dio en forma irregular, sobreviviendo décadas mientras se acompletaban los trabajos del puerto artificial inaugurado el 6 de marzo de 1902. Hacia 1930, solo quedaban unos remanentes a la vista en el área del Malecón y para 1960, se comenzó no solo a tomar fuerza el mito de la mudanza del cabildo de la Veracruz La Antigua en 1599 a las Ventas de Buitrón, continuando como la actual ciudad de Veracruz, sino también que la muralla de Veracruz había desaparecido completamente y que las autoridades del periodo porfiriano no habían tomado en cuenta al turismo ni la conservación de monumentos históricos, sin reparar en que estos aspectos apenas estaban desarrollados en 1880 en comparación con la segunda mitad del siglo XX.

Durante la administración del alcalde Efrén López Meza (1991-1994) resurgió el interés y a una antigua maestranza de artillería en el número #333 del callejón de Melchor Ocampo se le otorgó por unos años la calidad de vestigio sobreviviente de la muralla, por ignorancia de la arquitectura militar. Este mito ha sobrevivido hasta la actualidad, pues fue alimentado por cronistas y escritores porteños, pese a las continúas aclaraciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y de personas ilustradas en esta vertiente de la arquitectura antigua. Con el auge de las comunicaciones por internet y las redes sociales en el siglo XXI, se extendió también el mito de que la muralla había desaparecido totalmente y que se había perdido un buen atractivo turístico.

Independientemente del esfuerzo de las autoridades y otras instituciones, el licenciado Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, comunicólogo dedicado desde 2004 a la investigación histórica y quien fundara el 1 de enero de 2010 el proyecto de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), realizó estudios en esta temática de 2011 a 2014 impartiendo además conferencias como “Mitos y realidades de la muralla de Veracruz” y cursos a guías turísticos locales y federales.

Entre 2013 y 2015 analizó, en unión con personas esforzadas y entusiastas que se unieron a su proyecto, la verificación de numerosos muros que la imaginación popular, alimentada a veces por cronistas bien intencionados pero mal preparados para esta línea de investigación, atribuía ser vestigios de la muralla; desmintiendo todos los casos, pues se trataba generalmente de muros traseros de antiguas casonas de los siglos XVIII y XIX o que seguían el trazo en diagonal de la muralla de tierra.

El 24 de enero de 2015, en trabajo conjunto con el ingeniero químico Luis Manuel Villanueva Garza, dio a conocer en la red social Facebook, la existencia de un remanente de 2.85 metros de largo en forma de cuña a la vista del público, a la izquierda de la rampa del baluarte de Santiago. Sustentado por un amplio estudio basado en arquitectura, geometría y cartografía antiguas, ratificado demás por el personal INAH del baluarte de Santiago, ambos investigadores independientes señalaron que se trataba del punto donde la muralla de mar se cerraba por el lado sureste, con esta fortificación. Misma que posee dos arriates llenos de piedra que marcan la dirección de los cimientos de las murallas de mar y tierra hacia el resto de la ciudad, La de tierra se prolonga hacia 223 metros hasta cruzar el patio del Museo Histórico Naval, que entre 1997 y 2014 exhibía protegida por un techo, la zanja donde habían hallado los desgastados cimientos de un corto tramo de la muralla de Veracruz, Este fue definitivamente sepultado durante la gran remodelación y añadido de equipos electrónicos que la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) hizo al edificio por el centenario de la defensa de la ciudad de Veracruz el 21 de abril de 1914. Una batalla que fue planteada por miembros de la Escuela Naval, pero principalmente durante mayor tiempo, por los voluntarios encabezados por el teniente coronel Manuel Contreras, los habitantes y extranjeros residentes de ambos sexos y diferentes edades, para repeler la Segunda Intervención Norteamericana en México (1914-1915).

El 23 de septiembre de 2016, tras repetidos y dilatados trámites que duraron 33 días, el equipo EXESCR integrado por la fotógrafa Ana Maria Andrade Rodríguez, el abogado Enrique Buenaventura Espinosa Romo, el ingeniero Luis Villanueva y el licenciado Mario Gaspar, hicieron efectivo el permiso por parte de las autoridades de la Primera Zona Naval, para poder hacer un estudio en un tramo de 3 metros de longitud, que en la contrafachada del edificio de la antigua Aduana Marítima finalizada entre abril y noviembre de 1904.

Este muro reconocido como de la muralla desde décadas atrás había sido objeto de especulaciones por quienes pudieron verlo durante los años en que el edificio alojó las oficinas del Servicio de Administración Tributaria (SAT) entre 1995 y febrero de 2013. Siendo en ese periodo y hasta el 5 de agosto de 2014 en que se anunció que el Gobierno del Estado de Veracruz lo había donado a la Secretaría de Marina-Armada de México, un edificio federal de acceso restringido. Un ingreso no autorizado y con imprudente publicación en facebook en 2014, condujo a la sanción con despido de miembros del personal a cargo de su custodia.

A partir de 2015 fue objeto de restauración por las autoridades navales, con el objeto de ser sede de la Primera Región Naval. El equipo EXESCR realizó mediciones detalladas del muro de la muralla y un estudio de sus materiales constitutivos, confirmando lo que ya se sospechaba de 2015, que la muralla de mar poseía un diseño distinto al de tierra, tanto en dimensiones como en cimentación. Esto fue confirmado también mediante un estudio comparativo dimensional de planos de 1763, que mostraban el diseño de la muralla de tierra, ahora totalmente desaparecido.

Complementados con las publicaciones del investigador anónimo Uluapa Senior sobre los progresos de la demolición de la barrera defensiva y de una empresa de diseño arquitectónico que hizo estudios años antes, se llegó a la conclusión de que toda la contrafachada de la antigua aduana fue levantada apoyándose sobre los muros de la muralla (más de 50 metros) y que este remanente identificable de 3 metros de largo, parcialmente remodelado, fue mantenido por servir sus troneras como medio de ventilación a una sección dedicada como bodega, Este estudio es parte de otro mayor de la arquitectura militar en el Estado de Veracruz, con ayuda de otro miembro del equipo EXESCR, don Wenceslao García Hernández, cronista municipal de La Antigua, y se espera terminarlo entre 2017 y 2018, para su posterior publicación. Mediante facebook se hizo el anuncio de la actividad realizada por el equipo EXESCR en pro de la investigación de la historia de la ciudad de Veracruz, el 27 de septiembre de 2016.

El esfuerzo del equipo EXESCR financiado con recursos propios y con un fuerte sentido de la participación ciudadana que trabaja independiente y sin afán de lucro o con oscuros intereses, a veces en paralelo con y no subordinándose para las autoridades en busca de un ilícito beneficio propio, fue parte de la evidencia del muy extenso trabajo del equipo EXESCR en 2016, que hizo posible su postulación por parte de la asociación civil el México del Siglo XXI, para que el 20 de noviembre fuera galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” y el diploma de honor de la Institución de la Superación Ciudadana, en reconocimiento a sus aportaciones a la cultura de la ciudad de Veracruz y otras localidades fuera de ella.

En la misma ceremonia, el abogado Enrique Espinosa fue galardonado también por su trabajo en pro de la dignificación de las condiciones laborales de los trabajadores del Poder Judicial de la Federación, El ingeniero Luis Villanueva, obtuvo el Tercer Lugar en el Segundo Concurso Regional de Ensayo 2015 del Centro INAH Veracruz con un trabajo sobre la historia de la fortaleza de San Juan de Ulúa. Por su parte, el licenciado Mario Gaspar ya había sido distinguido con la misma medalla y diploma de honor el 20 de noviembre de 2014, por su trabajo de investigación y difusión en historia, en pro de su ciudad Veracruz y el trabajo que desempeña en los caminos reales entre las ciudades de Veracruz y México desde 2010.

De esta forma, se puede concluir que la muralla de Veracruz no ha desaparecido del todo: el público puede apreciar sin problemas el remanente adosado al baluarte de Santiago y mediante los trámites correspondientes, el situado en el interior del edificio de la Primera Región Naval. En otros terrenos del Centro Histórico de Veracruz se han hallado ocasionalmente cimientos que luego han sido enterrados por las autoridades, como los del baluarte San Javier descubiertos en 2009, en el lado de la calle Sebastián Lerdo de Tejada bajo las escalinatas de acceso al parque Ciriaco Vázquez,

BIBLIOGRAFÍA:

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FUENTES ELECTRÓNICAS:

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1883: INICIÓ LA DEMOLICIÓN DE LA “MURALLA DE MAR” EN VERACRUZ, Uluapa Sr., junio 1 de 2015: https://aguapasada.wordpress.com/…/1883-inicio-demolicion-…/

1883: Inició demolición de la “muralla de mar” en Veracruz.

LA ANTIGUA “PUERTA DE MAR” EN VERACRUZ, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, junio 13 de 2016:
https://efacico.wordpress.com/…/la-antigua-puerta-de-mar-e…/

CONVENIO Y ESTUDIO DE LA MURALLA DE VERACRUZ, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, septiembre 27 de 2016:
https://efacico.wordpress.com/…/convenio-y-estudio-de-la-m…/

NUESTRO COLEGA, MARIO JESÚS GASPAR COBARRUVIAS RECIBE LA MEDALLA VERACRUZ DE PARTE DEL INSTITUTO DE LA SUPERACIÓN CIUDADANA EN EL PUERTO, Rodolfo Calderon Vivar, noviembre 21 de 2014:
https://efacico.wordpress.com/…/nuestro-colega-mario-jesus…/

LOS INTEGRANTES DEL PROYECTO EXPLORACIÓN Y ESTUDIO DEL CAMINO REAL VERACRUZ-MÉXICO (EXESCR), FUNDADO POR MARIO JESÚS GASPAR COBARRUVIAS, RECIBEN PREMIO DE LA SUPERACIÓN CIUDADANA, Rodolfo Calderon Vivar, noviembre 22 de 2016:
https://efacico.wordpress.com/…/los-integrantes-del-proyec…/

CONCURSO DE ENSAYO DEL CENTRO INAH VERACRUZ, Veracruz en la noticia, Guadalupe Alvarez, octubre 15 de 2015:http://www.veracruzenlanoticia.com/…/concurso-de-ensayo-de…/

LA VILLA RICA DE LA VERA CRUZ OBTIENE TÍTULO DE CIUDAD Y ESCUDO DE ARMAS EL 4 DE JULIO DE 1523


por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias*

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Entre el 12 y el 20 de mayo de 1519, la armada del conquistador extremeño Hernán Cortés funda el cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz y en los meses se siguiente se traslada al territorio frente al pueblo totonaco de Quiahuiztlan, donde comenzará a construir físicamente la villa, dotándola de una pequeña fortaleza, iglesia, almacenes, etc. En este sitio, que hoy corresponde al pequeño pueblo de Villa Rica en el municipio de Actopan, permanecerán los españoles hasta diciembre de 1525, cuando sus 100 vecinos y sus familias, se trasladaron a orillas del río Huitzilapan, un nuevo asentamiento que se conocerá como la ciudad de Veracruz en el siglo XVI y como Veracruz La Vieja desde 1608, terminando por conocersele como el pueblo de La Antigua hasta el día de hoy.

Ante la ley española que regulaba desde la Edad Media las fundaciones de los reinos españoles, la Villa Rica de la Vera Cruz no era una ciudad en el sentido jurídico y económico de la palabra sino una villa. Una villa era un pueblo de destacada importancia religiosa, militar o económica, pero la suficiente como una ciudad. La diferencia más notable, era que la ciudad aglutinaba a los vecinos más ricos e influyentes de la región tanto en lo religioso como en lo económico. Así, una ciudad podía tener autoridad administrativa sobre una cantidad de villas y pueblos, de los que, los mayores, tendrían un cabildo reducido y una parroquia. Aunque fuesen dotadas de cabildo desde el día de su fundación, muchas villas no podían ostentar en sus estandartes y sellos la categoría ciudad, mientras el rey Carlos I no ordenase que se le otorgase el correspondiente Título de Ciudad y por tanto, el escudo de armas que lucían las grandes villas y ciudades del reino. También se daba el caso, de villas que no aspiraban a ser ciudades, pero necesitaban el permiso real para ostentar su propio escudo de armas.

El Título de Ciudad es un documento que revestía gran importancia para las poblaciones hispanoamericanas fundadas en los siglos XV y XVI, pues era el reconocimiento oficial del rey a la autonomía municipal de la población de vecinos libres representados por un cabildo compuesto generalmente de un alcalde mayor, alcaldes ordinarios, regidores, tenientes, alguaciles, procuradores y el alférez real, encargado este último, de llevar el estandarte municipal con el escudo de armas. En la Península Ibérica, únicamente el monarca podía emitir el Título de Ciudad pero dadas las enormes distancias interocéanicas con el continente americano y la lentitud de las comunicaciones -donde una respuesta podía dilatar de 2 a 3 años-, a veces se delegaba este poder en los gobernadores y virreyes.

El escudo de armas era un privilegio que el rey concedía en forma muy celosa. Es básicamente, la representación gráfica, con forma de escudo, que contiene los emblemas y a veces también los lemas que representan simbólicamente una nación, una ciudad, familia, etc. Su concesión solía venir especificada en el Título de Ciudad con elementos sugeridos por los propios conquistadores, en base a la flora, fauna, geografía y otras características toponímicas recogidas en sus expediciones de exploración y colonización.

Ambos privilegios se emitían por real cédula (orden directa del monarca) o provisión real (por un funcionario de alto rango como un virrey a condición de que el rey ratificara posteriormente la orden). Se consideraba que era un privilegio concedido en recompensa por los servicios prestados por los conquistadores o colonos en su afán de pacificar los territorios, aumentar las posesiones de la corona y extender el cristianismo en las tierras americanas. Si bien, de alto contenido honorífico, el Título de Ciudad también podía contener instrucciones muy específicas como la creación de un cabildo, el nombre a perpetuidad de la ciudad, elevadas multas a quien violase lo estipulado, etc.

Cuando una villa se elevaba al rango de ciudad, adquiría también derechos, mercedes, privilegios y otras consideraciones que las demás poblaciones bajo su jurisdicción no tendrían. En la mentalidad medieval, la monarquía era básicamente un pacto de alianza entre un conjunto de ciudades libres que aportaban sus recursos humanos, naturales y financieros al poder central que unificaba el reino. El rey, con su prestigio y justicia, resolvía las diferencia procurando mantener la unidad territorial y religiosa, y con ello la felicidad, prosperidad y la paz entre las distintas clases sociales (nobles, religiosos, comerciantes, artesanos, campesinos y esclavos).

No es de extrañar, que numerosas fundaciones hechas por Adelantados y capitanes de huestes, se apresuraran a gestionar el Título de Ciudad mientras establecían el régimen municipal y pacificaban el territorio alrededor de sus muros. La elevación al rango o categoría de ciudad se da a partir del día en que se emite el preciado documento en las cortes españolas y es fecha de celebración en las ciudades hispanoamericanas. Pues representa, por así decirlo, haber alcanzado su mayoría de edad como poblaciones del imperio español, tras gestarse y crecer en condiciones muy difíciles (hostilidad de los indígenas, epidemias, falta de alimentos, rencillas entre los propios conquistadores, mala adaptación al clima, etc).

Así, el 4 de julio de 1523, el rey Carlos I, nieto de Fernando II de Aragón e hijo de Juana, reina propietaria de Castilla pero incapacitada para gobernar, emite el Título de Ciudad con los correspondientes escudos de armas, para cinco villas de la naciente Nueva España: Villa Rica de la Vera Cruz fundada con cabildo en 1519, Ciudad de México, Medellín y y Espíritu Santo (Coatzacoalcos) cuyos cabildos fueron establecidos en el año de 1522, Junto con Segura de la Frontera (Tepeaca) cuyo cabildo fue iniciado en 1520.

A continuación se expondrá la transcripción de una copia de la real cédula de 1523, solicitada en 1618 por el cabildo de la ciudad de la Nueva Veracruz:

El documento comienza según la formula acostumbrada que denota al monarca como máxima autoridad del reino, la única que podía otorgar estos privilegios, señalando la orden en primera persona del singular y citando sus numerosos títulos nobiliarios:

“Don Carlos, Por la Divina Clemencia, Emperador Semper Augusto, Rey de Alemania, Doña Juana su madre, y el mismo don Carlos por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algecira, de Gibraltar, de las Islas de Canarias, de la Indias, Islas y tierra firme del mar océano, Conde de Barcelona, Señores de Vizcaya y de Molina, Duque de Atenas e de Neopatria, conde de rruisellon y de Cerdeña, Marques de Orisdan, y de Gociano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña e de Bravante, Conde de Flandes e de Tirol, etc”

Después señala las razones, efectos y detalla algunas circunstancias por las que no se emitió antes el Título de Ciudad, remontándose a las gestiones de los enviados de Cortés, que partieron hacia España el 26 de julio de 1519:

“Por cuanto Francisco de Montejo y Alonso Fernández Puertocarrero en nombre del Consejo, Justicia, Regidores, caballeros, escuderos, oficiales, hombres buenos de la Villa Rica de la Veracruz, que es en la nuestra Nueva España, nos hicieron relación que después que la dicha Villa por la gracia de Nuestros Señor fue fundada, hasta ahora no habemos mandado dar, ni señalar Armas e Devisas que trajésedes en sus pendones, y pusiésedes en sus sellos, y en otras partes donde las ciudades y villas de estos Reinos las acostumbran poner y traer, y nos suplicaron e pidieron por merced en el dicho nombre diésemos y señalásemos Armas para que trajéredes en los dichos pendones de la dicha villa y se pusiese en su sello, y en las otras cosas e partes y lugares donde fuese necesario”

También señala un detalle geográficamente específico:

“E nos, considerando que la dicha Villa es el primer pueblo que fue fundado y poblado de cristianos en la dicha tierra”

En 1523 ya se conocía lo suficiente de la tierra continental americana para saber, que la Villa Rica de la Vera Cruz no era la primera población hispana fundada en ella. Cuanto más, que muchos soldados de Cortés habían sido veteranos de la conquista de la islas de La Española, Cuba, Jamaica y Cubagua, así como participantes de la fundación de la villa de Santa María de La Antigua del Darién en 1510, que el 20 de julio de 1515 había alcanzado su Título de Ciudad, siendo la primera villa en conseguirlo en la América Continental. La villa de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá fundada en 1519, lo había conseguido el 15 de septiembre de 1521. Por ello, en 1523, la Villa Rica de la Vera Cruz se convirtió en la 17a. de 21 ciudades españolas legalmente reconocidas con escudo de armas en América. Pues ya existían 14 ciudades reconocidas en la isla de La Española desde 1508, 2 en el istmo de Panamá, 5 en Nueva España y numerosas villas en las islas y tierra firme esperando a que se resolviesen favorablemente sus gestiones en el mismo sentido.

Luego se otorga el privilegio por los servicios prestados a la corona:

“Y acatando los trabajos y fatigas y peligros que los vecinos y pobladores de la dicha Villa han pasado, y sus servicios, y por que es cosa justa y razonable que los que bien sirven sean honrados y favorecidos de sus príncipes, y por que la dicha Villa sea más noblecida y honrada, tuvimos por bien, y por la presente vos hacemos merced y señalamos, y queremos que tengan por sus armas conocidas”

Después específica los elementos simbólicos que integrarán el escudo de armas:

“Un escudo el medio de él a la parte de arriba un castillo dorado en campo verde, y el otro medio a la parte de abajo dos columnas blancas que son divisas de mí, el Rey, en campo azul, con letra que dice Plus Ultra, y en el alto del escudo una cruz colorada, y por orla de él trece estrellas azules en campo dorado en un escudo a tal como este”

Luego detalla el uso que se le ha de dar y quien
es en el reino, deberán reconocerlo:

“Las cuales dichas armas y divisas damos a la dicha villa por sus armas conocidas para que las pueda traer, y poner e traiga e ponga en los pendones y sellos y escudos y banderas de ella, y en otras partes donde quiérades, y fuese menester según e como e de la forma e manera que las traen e ponen las otras ciudades de estos dichos nuestros reinos de Castilla que tienen armas, y por esta nuestra carta mandamos al Ilustre infante don Fernando nuestro muy caro e muy amado hermano e hijo, y a los duques, marqueses, prelados, condes, ricos omes (sic), maestres de las ordenes, priores e comendadores, alcaides de las fortalezas y casas fuertes, y llanos, y a los del nuestro consejo presidentes e oidores de las nuestras Audiencias e alcaldes e alguaciles de la nuestra corte e cancillería, e los gobernadores y capitanes y justicias, y otros nuestros oficiales de las Indias, Islas e Tierra firme del mar océano, e a los consejeros, corregidores, asistentes, alcaldes, alguaciles y merinos, y a otras justicias e oficiales cualesquiera de todas las ciudades y villas de los nuestros reinos, y a cada uno, y cualquier de ellos e a otras cualesquiera persona nuestros súbditos naturales,”

Prosigue ordenando su cumplimiento y el monto de la multa para quienes violen la voluntad real específicada en esta carta real, debiendo pagarla directamente a la corona:

“Que vos guarden e cumplan, e hagan guardar e cumplir esta nuestra carta e la nuestra en ella contenida en todo, e por todo según que en ella se contiene e contra el tenor e forma de ella vos no vayan ni consientan ir, ni pasar en tiempo alguno, ni por alguna manera, so pena de la nuestra merced, y de cien mil maravedíes para nuestra cámara a cada uno que lo contrario hiciere e demás mandamos, etc. con emplazamiento en forma”

No deja de reafirmar la autoridad real al mencionar el lugar y la fecha donde emitió el preciado documento:

“Dada en la Villa de Valladolid a cuatro días del mes de julio, año del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo, de mil e quinientos e veinte y tres años. Yo el Rey”

Finalmente, se da fé de que se trata de una transcripción y no del documento original otorgado en 1523:

“Yo Francisco de los Cobos, comendador mayor del Con secretario de su cesárea católicas majestades la hice escribir por su mandado la provisión aquí escrita mande sacar de mis libros por duplicada a pedimento de la Alonso de Aybar, procurador de la ciudad de la Nueva Veracruz en Madrid a veinte de junio de mil seiscientos y diez y ocho años. Yo el Rey. Yo Juan Ruiz de Contreras Secretario del Rey Nuestro Señor la hice escribir por su mandado = Rubricado = Duplicado refrendada = Francisco = no se percibe lo demás que esta escrito = Canciller = Francisco = no se percibe lo demás que esta escrito = Otra firma cuyos nombres y apellidos no se comprende con perfección = Licenciado don Roque de Aguiar y Acuña = Licenciado Alonso María de Torres = LicenciadoDiego Lucio Lugero = Licenciado don Luis Campo Prieto = Sello de Armas a la Villa Rica de la Veracruz en la Nueva España = Esta sellado con el sello real”

Este escudo de armas, del que se han hecho diversas reconstrucciones, es sin duda el mismo que se ostentaba en la siguiente fundación, cuando en 1526 los vecinos de la Villa Rica de la Vera Cruz, hacen una nueva fundación a orillas del río Huitzilapan, que en 1527, tendrá una ratificación del Título de Ciudad y se le conocerá como ciudad de Veracruz hasta su decadencia después de 1608.

Es preciso señalar, que este primer escudo no es el que adoptó la actual ciudad de Veracruz en su periodo colonial (1600-1821) y que en 1954 fue adoptado también como escudo de armas del Estado de Veracruz, ya con numerosos elementos añadidos al diseño de 1523. Esto es por las siguientes razones:

1. En 1599 la mayor parte de la población española de la ciudad de Veracruz se traslada siguiendo a la descarga de la flota en tierra firme, en el pueblo de Buitrón y que en 1600 será convertido, por el Título de Ciudad emitido por el virrey conde de Monterrey, en la ciudad de la Nueva Veracruz. Sin embargo, no hay traslado total y obligatorio de los miembros del cabildo de la Veracruz, quienes tendrán la opción de ser parte del nuevo cabildo que se fundará y con el mismo cargo que ya ejercían en Veracruz.

2. Al no cambiarse el cabildo veracruzano a la costa, se funda una segunda ciudad, cuyo cabildo nacerá en 1600 acorde a las instrucciones de su propio Título de Ciudad, mismo que también no otorga escudo de armas, por hallarse la Nueva Veracruz todavía bajo la jurisdicción de la Veracruz.

3. Pese a la notable disminución de los miembros de su cabildo -especialmente los regidores- y de la actividad económica del lugar, el cabildo de la ciudad de Veracruz no se extingue y prosigue siendo cabecera de su alcaldía mayor, dotada de territorio propio al dividirse su jurisdicción territorial original en 1609, para dotar de tierras a la Nueva Veracruz. Tampoco se le retira su Título de Ciudad ni su escudo de armas.

4. Por lo anterior, el cabildo de la ciudad de Nueva Veracruz gestionó en 1618 una copia de la real cédula de 1523. Y entre 1621 y 1635, solicitó que el rey Felipe IV le otorgara el permiso de usar el escudo de su ciudad antecesora, lo que finalmente se consiguió, para hacer valer todos los privilegios y otras consideraciones concedidos en el Título de Ciudad emitido en 1600 y que fue ratificado en 1615 y 1640 con sendas modificaciones a favor de esta ciudad.

De esta forma, por todo lo anteriormente expuesto, se debe señalar que es imposible que el escudo de armas de la actual ciudad de Veracruz, vaya a cumplir 500 años en 2023 por estas razones:

1. La ciudad de la Nueva Veracruz fue fundada en 1600 y su antigüedad en 2019 será de solo 419 años.

2. La Nueva Veracruz nació sin escudo de armas y adoptó el de la Veracruz pero hasta terminar los trámites correspondientes hacia el año 1636. Por lo que su antigüedad en 2023 sería de apenas 387 años.

Así, se puede extrapolar también que:

1. El cabildo fundado por Hernán Cortés en 1519 es el antecesor del actual municipio de La Antigua, en cuyo territorio existe aún el pueblo de La Antigua, que antaño fuera la ciudad de Veracruz.

2. Al no haberse extinguido este cabildo y registrarse su actividad a lo largo de los siglos XVII, XVIII y XIX, su escudo de armas concedido en 1523 sigue vigente y puede volver a ser usado por los actuales habitantes del pueblo La Antigua como escudo de armas local o si se apoyara una iniciativa para tal finalidad, también como escudo de armas municipal, aunque ya existe uno.

3. La actual ciudad de Veracruz (antes Nueva Veracruz) puede continuar usando su versión del escudo, pues fue autorizada a hacerlo por el rey Felipe IV. Con los añadidos que se le hicieron después de 1640, su diseño ha sido muy alterado aunque conserve los elementos básicos del sencillo escudo de 1523.

Finalmente, la verdadera importancia del otorgamiento del Título de Ciudad el 4 de julio de 1523, no radica en el escudo de armas, que es tan solo una representación gráfica honorífica de una condición que constituye el centro de su importancia: la integración plena política y jurídicamente de la Villa Rica de la Vera Cruz como ciudad reconocida a la compleja estructura administrativa y social del imperio español, en cuyos inmensos dominios durante los reinados de Carlos I y Felipe II, no se ocultaba el sol.

* El autor es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano, galardonado dos veces con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014 y 2016. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México, investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y director-fundador del proyecto Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).

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SANTO DOMINGO: EL CABILDO ESPAÑOL MÁS ANTIGUO Y LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE AMERICANO, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 7 de 2017:
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EL REY DE ESPAÑA CONFIRMA USO DE ESCUDO A LA NUEVA VERACRUZ ENTRE 1621 Y 1635. Uluapa Sr.. 8 julio 2012:
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NUEVA VERACRUZ: CREACIÓN DE SU NUEVO CABILDO Y REGIDORES EN 1600. Uluapa Sr., 25 abril 2017:
https://aguapasada.wordpress.com/…/nueva-veracruz-creacion…/

VERACRUZ – NUEVA VERACRUZ: DOS CIUDADES Y UN NUEVO CABILDO, Uluapa Sr., 25 abril 2014:
https://aguapasada.wordpress.com/…/veracruz-nueva-veracruz…/

BREVE INTRODUCCIÓN A LA HERÁLDICA, Heráldica Hispánica, Ignacio Gavira Tomás, Real Academia Matritense de Heráldica y Genealogía:
http://www.heraldicahispanica.com/IntroH.htm

RESEÑA HISTÓRICA DE VERACRUZ LA ANTIGUA ENTRE 1519 Y 1786


Autores:
C. Wenceslao García Hernández. Cronista municipal de La Antigua *
L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias. Director de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México **

Por Wenceslao García Hernández. Cronista municipal de La Antigua

por  Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana y Director de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México

El 18 de febrero de 1519 zarpa del cabo de San Antón en la isla de Cuba, una armada española compuesta por 11 naves, cerca de 600 hombres entre soldados y tripulación, 200 nativos esclavos, 16 caballos, 14 cañones y muchas municiones, al mando del conquistador extremeño Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (1485-1547) y guiada por el piloto mayor Antón de Alaminos (1482-1520). Hacia el 22 de abril desembarcan en las playas de Chalchicueyecan frente al islote de Tecpan Tlayácac (hoy San Juan de Ulúa). Entablaron contacto con los enviados del tlatoani Moctezuma Xocoyotzin e intercambiaron objetos de valor. Cuando los abastecimientos mexicas en alimentos cesaron de llegar, los españoles entablaron alianza con el señorío totonaca de Cempoala.

Entre el 12 y el 20 de mayo, Cortés y sus partidarios fundaron únicamente en forma jurídica pero totalmente ilegal porque no estaban autorizados para poblar, el cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz, liberando así a Cortés de la autoridad de Diego de Velázquez, gobernador de Cuba, y dejándolo como capitán general y alcalde mayor de la expedición militar.
Para integrar el primer cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz, que es el antecesor del cabildo actual del municipio de La Antigua y no de la actual ciudad de Veracruz, fueron elegidos como alcaldes ordinarios Alonso Hernández Portocarrero (amigo de Cortés) y Francisco de Montejo (leal a Velázquez) y nombran regidores a Alonso de Ávila, a Pedro y Alonso de Alvarado y a Gonzalo de Sandoval. Se nombraron alguacil mayor a Juan de Escalante, capitán de entradas también a Pedro de Alvarado, maestre de campo a Cristóbal de Olid, alférez real a Fulano Corral, procurador general a Francisco Álvarez Chico, tesorero a Gonzalo Mejía, contador también a Alonso de Ávila, alguaciles del real a Ochoa Vizcaíno y Alonso Romero, y como escribano a Diego Godoy, todos ellos partidarios de Cortés.
El 1 de junio el ejército español emprendió la marcha por tierra para reunirse con su flota anclada en la bahía frente a Quiahuiztlan, no sin antes ser reabastecido por los totonacas del señorío de Cempoala, con el que ya habían establecido una alianza militar contra los mexicas de Tenochtitlan. El 2 de junio arribaron al pueblo indígena de Huitzilapan, donde tomaron unos códices y pasaron la noche. En el actual pueblo de Villa Rica, se hizo la fundación material construyendo una pequeña fortaleza, iglesia, atarazana y otros edificios hacia el 10 de julio.
El día 26 los dos alcaldes ordinarios zarpan hacia España en la nave capitana Medellín, llevando las Cartas de Relación que Cortés y el cabildo de la Villa Rica escribieron el día 10, acompañándolas de ricos presentes para comprar la buena voluntad del joven rey Carlos I y protegerse de los reclamos de los funcionarios reales partidarios de Diego de Velázquez.
El 16 de agosto, el ejército español compuesto por 400 soldados de infantería, 16 de caballería, 6 cañones y reforzado por cientos de guerreros y cargadores de Cempoala, se pone en marcha hacia Tenochtitlan, donde será recibido el 8 de noviembre por Moctezuma y el consejo de la Triple Alianza.
Tras la caída de los mexicas como potencia militar dominante en Mesoamérica el 13 de agosto de 1521, a este pequeño asentamiento, conocido como la Villa Rica de la Vera Cruz del puerto de Archidona, le fue otorgado por cédula real su Título de Ciudad y escudo de armas el 4 de julio de 1523, convirtiéndose así, en la diecisieteava ciudad española del continente americano y la tercera de la tierra continental, después de Santa María de La Antigua del Darién y Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, fundadas con cabildos propios el 20 de octubre de 1510 y el 15 de agosto de 1519 respectivamente. Este mismo documento otorga también el Título de Ciudad a la Ciudad de México y a las villas de Medellín y Espíritu Santo (hoy Coatzacoalcos).
Los españoles permanecieron en este lugar hasta diciembre de 1525, cuando sus 100 vecinos se trasladaron a la orilla izquierda del río Huitzilapan. En 1527, el rey Carlos I extendió nueva cédula real para este nuevo asentamiento que pasó, desde entonces, a ser nombrado como la ciudad de Veracruz. Su gobierno se constituyó como una alcaldía mayor bajo la jurisdicción de la Real Audiencia de la Ciudad de México, Posteriormente, el 12 de 1530 se emitió la cédula real que ordenaba instituir la Casa de Contratación en la Veracruz, dependiente de la Casa de Contratación fundada en la ciudad de Sevilla en 1503.
El 2 de septiembre de 1552, un gran huracán devasta el poblado de San Juan de Ulúa y la ciudad de Veracruz, destruyendo casas y médanos de arena e inundando el barrio español, según informa al rey, el alcalde mayor García de Escalante Alvarado contando con el testimonio del vicario Bartolomé Romero.
Para 1565 se comienza a construir el camino real de Veracruz La Antigua a Rinconada y Xalapa, quedando confirmado en el informe que Francisco Verdugo envía al rey en 1566. Para 1568, ya radican en la ciudad alrededor de 400 comerciantes españoles.
Hacia 1587, el territorio bajo la jurisdicción de la alcaldía mayor de la ciudad de Veracruz comprendía al norte y al oeste hasta La Ventilla (hoy Puente Nacional), colindando con la alcaldía mayor de Xalapa. Al sur hasta el río Alvarado y cerca de la ciudad de Medellín. Al este con el Golfo de México y, abarcando desde el 31 de julio de ese mismo año, la fortaleza de San Juan de Ulúa y el poblado conocido como Buitrón o Ventas de Buitrón. Las ordenanzas del Cabildo, Justicia y Regimiento de la ciudad de Veracruz fueron emitidas en 1547 y confirmadas en 1549 por el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco. Tal corporación municipal la conformaban un alcalde mayor, dos alcaldes ordinarios y los alguaciles mayor y menor, además del alférez real o portaestandarte.
La ciudad de Veracruz alcanzó su máximo esplendor como centro de control aduanero entre los años de 1565 y 1580, recibiendo las mercancías transportadas por la flota de la Carrera de Indias, cuya creación fue ordenada por el rey Felipe II en su real cédula de 10 de julio de 1561. En 1580, el alcalde mayor Álvaro Patiño de Ávila, informa al virrey don Martín Enríquez de Almansa, a través del informe redactado por el Lic. Alonso Hernández Diosdado, una descripción de la ciudad de Veracruz, citando que cuenta con 140 vecinos y más de 600 esclavos negros. Estas líneas son acompañadas por un mapa de la costa oriental de la Nueva España, donde se mencionan numerosos pueblos, incluyendo el ya casi despoblado de Cempoala.
Dadas las difíciles condiciones de vida en su ubicación, calor extremo, epidemias y el azote anual de huracanes y tormentas tropicales, fue frecuente que sus autoridades solicitaran el cambio de ubicación para la ciudad, a lo largo del siglo XVI. A causa del contrabando costero y los altos niveles de fraude y corrupción en el control aduanal, se decidió construir un camino real que fuera directamente desde el pueblo de Buitrón hasta la Ciudad de México, durante el gobierno del virrey Álvaro Manrique de Zuñiga (1585-1590). La construcción del camino se suspendió por orden del siguiente virrey Luis de Velasco y Castilla.
En 1596, la posible mudanza de la ciudad fue atendida por el virrey Gaspar de Zuñiga Acevedo y Velasco, conde de Monterrey, quien, el 10 de marzo de 1597, giró las nuevas ordenanzas para que los jueces oficiales de la Real Hacienda en la Casa de Contratación, pasaran a ejercer sus cargos en la banda de Buitrón, donde se haría la descarga de la flota, abandonando el traslado de las mercancías por el largo viaje costero de 20 kilómetros hasta el rio Huitzilapan, peligrosa por el gran banco de arena (alfaque) en su entrada y su baja profundidad. Esta ubicación a 5.9 kilómetros de distancia de la ciudad, en su desembocadura original, fue escogida para protegerle de los ataques piratas a las naves españolas, situación gravosa iniciada en 1522 con el apresamiento de las naves españolas que transportaban el llamado tesoro de Moctezuma, por el marino francés Jean Fleury, quien así se convirtió en el primer pirata americano.
La decisión del virrey para el traslado, fue muy influenciada por el viaje exitoso de dos carreteros que consiguieron llegar de México a Buitrón, con sus carros cargados de cueros y otras mercancías, en el mismo tiempo que usando el camino de la Veracruz-Rinconada. La intención del nuevo monarca Felipe III era trasladar entera la ciudad de Veracruz a la costa frente a San Juan de Ulúa, pero enfrentó una fuerte resistencia por parte de los vecinos españoles apoyados por el contador real don Antonio de Cotrina, quien en sendos informes detalla las desventajas que tenia la mudanza de la ciudad, mismas que serían comprobadas trágicamente en el ataque del pirata Laurens de Graaf en mayo de 1683.
Ante esta conflictiva situación, en 1599 se inicia una emigración que durará varios años, en que 200 vecinos de la ciudad de Veracruz se asentarán en los arenales fronteros del pueblo de Buitrón, sin ser acompañados por las autoridades de su cabildo. Por esta razón, el conde de Monterrey emitió el 28 de mayo de 1600 la real provisión que concedió Título de Ciudad al pueblo de Buitrón, convirtiéndolo en la ciudad de la Nueva Veracruz, que estará bajo la jurisdicción del cabildo de la Veracruz hasta el 1 de enero de 1601, comenzó a funcionar su propio cabildo, fundado acorde a las instrucciones incluidas en su Título de Ciudad y dando opción de ejercer el mismo cargo a los miembros del cabildo de la Veracruz en la Nueva Veracruz. Esta situación de doble cargo, es al parecer, el origen del mito de la mudanza de la ciudad y su cabildo.
Otras líneas de este documento, sugieren, y a la vista de los hechos posteriores, que el virrey quiso crear una ciudad idéntica a la Veracruz, en términos jurídicos y comerciales, especificando el respeto a aquella, que por efecto natural del cambio de la descarga de la flota, terminaría siendo parcialmen abandonada, tarde o temprano, por su residual población española, aunque su cabildo continuase, su Título de Ciudad nunca fuese retirado y su alcaldía mayor continuase ejerciendo gobierno sobre su propio territorio, como se puede comprobar en todos los mapas políticos de esta parte del virrreinato de la Nueva España hasta 1787.
El Título de Ciudad será ratificado en 1615, donde se mencionó en forma falsa, que la ciudad de Veracruz se había mudado, cuando en realidad solo habían sido las cajas y oficiales de la Real Hacienda sin la presencia de todo el cabildo y el alcalde mayor. Una posterior ratificación será en el año 1640 y entre 1621 y 1635, buscarán que el rey otorgue el uso del escudo de armas de la ciudad de Veracruz, concedido en 1523, a fin de hacer patentes todas las gracias, privilegios y libertades, honras y franquezas que el conde de Monterrey concedió en 1600, en igualdad con la ciudad de Veracruz, a fin de facilitar el poblamiento de la Nueva Veracruz.
El primer cabildo de la Nueva Veracruz estuvo conformado por el castellano de la fortaleza de San Juan de Ulúa, Gonzalo Monroy, en calidad de justicia mayor, los regidores fueron el contador Cotrina, el tesorero Coco Calderón y don Gerónimo Hernández Lucian. Esteba Sauli Rapalo, quien fuera alférez mayor en la ciudad de Veracruz, fue autorizado el 15 de julio de 1600, para que pudiera radicar también en la Nueva Veracruz y ocupando el mismo cargo en el recién fundado cabildo.
En 1607, debido a problemas de invasión de terrenos, la Nueva Veracruz solicita se inicié el largo proceso jurídico que culminará el 22 de diciembre de 1608, con la división del territorio original de la ciudad de Veracruz, para dotar de tierras a la ciudad de la Nueva Veracruz. Evento realizado por el maestro mayor Gerónimo Farfán, en presencia del cabildo de las dos ciudades; las cuales son comenzadas a llamar, para diferenciarlas, ciudad vieja o antigua de la Veracruz y Nueva ciudad de la Veracruz. En los mapas será señalado el río Grande como frontera entre ambas ciudades.
El cabildo de la Veracruz no se extinguió ni la ciudad fue despoblada en su totalidad, pues el martes 29 de diciembre de 1609, fray Alonso de la Mota y Escobar, obispo de Tlaxcala visita la ahora llamada Vieja Veracruz, donde radican aun ocho españoles y el alcalde mayor, acompañado de su teniente y alguacil mayor. La ciudad estaba poblada mayoritariamente por negros libres, que tenían la ermita de Santiago (hoy del Rosario) como iglesia propia, mientras los españoles tomaban culto en la parroquia de Nuestra Señora de la Consolación, que en la década de 1960, fue renombrada como del Santo Cristo del Buen Viaje por el párroco Octavio Castañeda, por el viaje que hizo la imagen del Cristo del Calvario desde la ermita hasta su actual ubicación en la parroquia, según relata la testigo Eusebia Escoto Domínguez.
El obispo también confirmó a 67 niños de padres negros y reemplazó al clérigo asturiano Miranda, de temperamento poco tolerante, por el dulce y anciano clérigo Carmona. Así mismo, auxilió con 200 pesos al padre Juan Carrillo para que adecentase la iglesia que se hallaba cada vez más en decadencia.
A lo largo del siglo XVII y mitad del XVIII, la ciudad de Veracruz se convirtió en una sombra de lo que había sido en la época en que recibía la descarga de la flota en su Casa de Contratación. Podía considerársele ya como un pueblo con Título de Ciudad, en virtud de su escasa población española y reducida actividad como sitio de descanso del camino real de Veracruz a México, cruzando en lanchón o a caballo, el río Huitzilapan, ahora conocido solo como La Antigua.
En 1755 es visitado por el virrey Agustín de Ahumada y Villalón, marqués de las Amarillas en su viaje a la Ciudad de México, siendo descrito por Antonio Rivadeneyra como sitio acogedor pero lleno de garrapatas, niguas y mosquitos.
Entre 1763 y 1779 se trazan proyectos para dotar de un puente de piedra o de madera con pilastras de piedra, al camino real que venía desde Veracruz, para asegurar un cruce seguro en las proximidades de la confluencia del río San Juan o Chico con el Antigua. Los primeros son autoría del ingeniero militar Manuel de Santiesteban y los otros de Pedro Ponce en 1769, Alfonso Sánchez Ochando en 1779 y Miguel del Corral en 1780. Ponce trabajó en 1770 en la la obra de los muelles a orillas del río La Antigua y Ochando sirvió en el allanamiento de un nuevo camino real que en 1781, don Francisco Burgos abrió desde la Nueva Veracruz hasta la Rinconada, pasando por el pueblo de La Antigua. Se había construido ya un puente de planchas flotantes obre el río La Antigua pero fue barrido por las crecientes en 1781. Del Corral hizo uno con dos barcas pasantes en 1784 y Ochando construyó otro puente de planchas flotantes sobre canoas en 1785, pero todos fueron destruidos por las violentas crecientes del río.
Todavía en 1791, del Corral traza otro proyecto pero finalmente se abandonan a favor del que traza Diego García Conde en 1798, para el nuevo camino real que el Consulado de Veracruz abrirá por el rumbo de Paso de Ovejas entre 1803 y 1812. Estas obras serán las que construyan entre 1806 y 1808, el Puente del Rey, sobre las aguas del Antigua pero a la altura del paraje de La Ventilla, casi 17 kilómetros río abajo. Punto ratificado en 1804 por el célebre científico prusiano Alexander von Humboldt cuando baja desde Xalapa hacia la Nueva Veracruz.
En 1763, 40 familias de españoles (entre ellos los López de Santa Anna) e indios apalachinos arribaron al puerto de la Nueva Veracruz. Abandonaron la península de la Florida, cuando esta pasó a ser dominio inglés en virtud del Tratado de París. En 1765, a las 22 familias de españoles, criollos, mulatos e indios panzacoleños que consiguieron sobrevivir, se les otorgaron las tierras inhóspitas cempoaltecas del litoral de Barlovento. Se fundó así el pueblo de San Carlos Chachalacas, dotado de alcalde y regidores, bajo la supervisión del alcalde mayor de La Antigua. A fines de esta década, el alcalde mayor Palacio y Barros informa al virrey del éxito de este asentamiento. Por decreto del 13 de noviembre de 1930, el poblado de San Carlos, recibió la categoría de villa y se le renombró como Úrsulo Galván.
El 18 de mayo de 1763 arribó al pueblo el fraile capuchino Ilarión de Bérgamo, quien tuvo que alojarse en casa de indios, pues ningún español habitaba ya en La Antigua. En ese mismo año, el también capuchino fray Francisco de Ajofrín, confirma que aun hay cura y alcalde mayor, pero que el número de vecinos continúa siendo muy corto.
Desde 1550 se forman las primeras milicias provinciales con pardos y morenos libres, en 1599 se integran las primeras compañías de lanceros. Siglos más tarde, la captura del puerto de La Habana por la flota inglesa en 1762, pone en alarma completa a la corona española, pues este hecho revela, entre otras muchas cosas, la incapacidad del real ejército por proteger territorios tan extensos, aun estando fortificados. Así pues, se instaura el servicio militar profesional y a partir de noviembre de 1764 llegan a Veracruz nuevos ingenieros y regimientos de infantería que se agregan a las compañías ya existentes y milicias costeñas, aumentando gradualmente sus efectivos en las décadas siguientes. Una de esas milicias provinciales que mayor éxito tuvo, fue el batallón de los Lanceros de Veracruz. Los antecedentes de este cuerpo de caballería se remontan a la aplicación de la real cédula emitida por el rey Felipe III el 30 de noviembre de 1599 ordenando la creación de milicias para las ciudades, integrando a los vecinos.
Para las costas del Norte y del Sur fueron creadas 18 compañías de pardos libres en 1777, en las cuales se contaban los lanceros de Veracruz, cuya creación data desde 1767. Esta fuerza de caballería compuesta de 7 escuadras, cuya fuerza total ascendió nominalmente en 1806 a 1.000 hombres, siendo entonces su comandante el teniente coronel D. José Manuel Panes. La sexta escuadra se componía de 150 hombres dotados de un cuartel en Veracruz La Antigua (1 capitán, 1 alférez, 2 sargentos, 1 tambor, 4 cabos y 143 jinetes rasos). Vigilaban el territorio comprendido entre La Antigua y San Carlos, junto con las rancherías situadas hasta Santa Rosa, Paso Naranjo, La Laja, Pueblo Viejo, Rinconada, Paso Gallina y Carretas, entre otras muchas otras. Su cuartel en La Antigua, con capacidad para 70 hombres, se construyó a cal y canto, a partir de 1803. Los planos fueron trazados por el ingeniero militar Manuel Agustín Mascaró y es registrado como terminado, en un informe del teniente-coronel Juan Camargo, enviado al gobernador interino de Veracruz, brigadier Fernando Miyares y Mancebo, con fecha del 1 de enero de 1816.
Hacia 1780, el territorio de la alcaldía mayor de Veracruz La Vieja abarcaba los pueblos de La Antigua (cabecera municipal), Santa María Tlalixcoyan, Cempoala, San Francisco Tenapa, Santa María Catetla y San Martín Tlacotepec. Posteriormente a 1786, le agregaron por muchos años, los pueblos de Misantla, Colipa, Juchique y Nautla, que habían sido parte del corregimiento de Misantla gobernado por un corregidor y ahora, por un teniente de justicia.
El territorio de la Nueva Veracruz estaba constituido también por una alcaldía mayor, integrada por la ciudad amurallada de Veracruz, la fortaleza de San Juan de Ulúa y los pueblos de Boca del Río, Alvarado y Medellín, otro pueblo con Título de Ciudad.
En 1782 se pide al gobernador interino de la Nueva Veracruz, Miguel del Corral, la extensión de la alcaldía mayor de La Antigua, aplicando sus pueblos a las jurisdicciones inmediatas. El 4 de diciembre de 1786 el rey Carlos III firmó la Real Ordenanza para el Establecimiento e Instrucción de Intendentes de Ejército y Provincia en el Reino de la Nueva España que creaba otras 11 intendencias en el virreinato, reemplazando a los más de 200 reinos, comandancias, corregimientos y alcaldías mayores. Así, bajo el gobierno de un subdelegado, la intendencia de Veracruz queda conformada por las antiguas alcaldías mayores de Papantla, Xalapa de la Feria (con Jalacingo y Perote), Orizaba, Córdoba, La Antigua, Nueva Veracruz como capital, Cosamaloapan, Tuxtla (con Cotaxtla), Panuco (con Tampico) y Acayucan.
Esta organización política durará de 1787 hasta 1821, siendo el antecedente de la actual organización por estados en el país de México.
* Es originario de la localidad de La Antigua Veracruz, y se desempeña actualmente como su cronista municipal y guía de turistas en la Ruta de Cortés. Miembro de Cronistas de Veracruz, A.C. Ha sido radio-operador en la Armada de México, titular de la Biblioteca Municipal de Ciudad Cardel, auxiliar de topografía, fotógrafo amateur, pintor artístico, explorador de campo con amplia experiencia en botánica. También es miembro del equipo EXESCR, que fue galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadano en 2016.
** Es originario de la ciudad de Veracruz, licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano, galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana en 2014. Estudió también la carrera de Artes Plásticas en la Escuela Municipal de Bellas Artes. Ha sido profesor de Historia Universal y de México, investigador independiente en historia, conferencista estatal, fotógrafo, diseñador, explorador de campo y director-fundador del proyecto Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).
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NUEVA VERACRUZ: CREACIÓN DE SU NUEVO CABILDO Y REGIDORES EN 1600. Uluapa Sr., 25 abril 2017:
VERACRUZ – NUEVA VERACRUZ: DOS CIUDADES Y UN NUEVO CABILDO, Uluapa Sr., 25 abril 2014:
LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA AMÉRICA CONTINENTAL NO INICIÓ EN MÉXICO SINO EN VENEZUELA Y EL ISTMO DE PANAMÁ, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 14 de 2017:
SANTO DOMINGO: EL CABILDO ESPAÑOL MÁS ANTIGUO Y LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE AMERICANO, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, junio 7 de 2017:
EL PUEBLO DE VERACRUZ LA ANTIGUA NO FUE FUNDADO EN 1519 Y NO CUMPLIRÁ 500 AÑOS EN 2019, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, abril 21 de 2017:
ALGUNOS MITOS DE LA FUNDACIÓN DE LA ACTUAL CIUDAD DE VERACRUZ, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 17 de 2017:
FUNDACIÓN DE LA CIUDAD DE LA NUEVA VERACRUZ EN 1600, E-Facico, Lic, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, septiembre 19 de 2016:
HISTORIA DE LOS LANCEROS DE VERACRUZ Y SU CUARTEL EN LA ANTIGUA, E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 25 de 2016:
LA “CASA DE CORTÉS” EN LA ANTIGUA, VERACRUZ, FUE EN REALIDAD UN CENTRO ADUANAL DEL SIGLO XVI, E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 31 de 2016:
EN EL RÍO DE LA ANTIGUA NO ENTRABAN BARCOS OCÉANICOS DESDE EL SIGLO XVI, E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, mayo 24 de 2016:
EL CAMINO REAL POR VERACRUZ LA ANTIGUA, E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, abril 26 de 2016:
HISTORIA Y OBRAS DEL CONSULADO DE VERACRUZ (1795-1824), E-Facico, Lic. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, abril 23 de 2015:
INDIOS DE LA FLORIDA EN LA ANTIGUA VERACRUZ, 1757-1570, Antonio García de León, Universidad Autónoma de México:

LA COLONIZACIÓN ESPAÑOLA DE LA AMÉRICA CONTINENTAL NO INICIÓ EN MÉXICO SINO EN VENEZUELA Y EL ISTMO DE PANAMÁ


por  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias.*

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476 a.C., dio inicio al periodo histórico conocido como la Edad Media o el Medioevo, donde las antiguas provincias romanas senatoriales e imperiales como Lusitania, Hispania, las Galias, Germania, Britannia y otras más, evolucionaron política y socialmente a las naciones que hoy se conocen como Portugal, España, Francia, Alemania e Inglaterra, a lo largo de casi un milenio de ausencia de un gran poder central y civilizador que mantuviese la cohesión y estabilidad social latinas. La Edad Media, finaliza con la caída del Imperio Romano de Oriente, con capital en Bizancio, en el año 1453; abriendo paso al Renacimiento (1492-1789) y a la Edad Moderna, cuya influencia se puede en innumerables facetas ver en el mundo del siglo XXI.

En la Península Ibérica, a lo largo de la Edad Media se fueron conformando diversos reinos de religión cristiana y en lucha contra la expansión islámica a partir del año 711. La conquista militar y los matrimonios políticos llevaron gradualmente a la reducción de su número y a la unificación de los pueblos de habla hispana. En 1492, año del Descubrimiento de América, existían los reinos de Portugal en la costa del Océano Atlántico, el de Navarra en la costa norte y colindando con el Canal de la Mancha, el de Aragón al oeste, fronterizo con Francia y al centro, el gran reino de Castilla-León. España, al igual que Italia, no era aún un país sino una confederación de reinos. Habría que esperar al triunfo del rey Felipe V, primero de la casa de los Borbones, en la Guerra de Sucesión Española (1701-1713), para considerar por fin, la existencia de un sólo país, bajo la supremacía de las leyes, usos, costumbres y armas de Castilla.

Antes de eso, durante la Edad Media, las monarquías ibéricas se conformaron en un complejo entramado de alianzas y leyes que unían a las ciudades y villas amuralladas con un poder central representado por el rey, en un pacto de mutua asistencia, a fin de solventar la resistencia contra los musulmanes, la paz en los campos, dirimir los pleitos entre los señores feudales y las clases no combatientes (campesinos, artesanos y comerciantes), además de administrar la justicia para conservar la cohesión del reino y por lo tanto, asegurar su prosperidad y hegemonía.

Estas ciudades amuralladas, surgen aproximadamente 500 años a partir del inicio de la Edad Media y en ellas evolucionan los principios legislativos y judiciales del municipio romano, transformándose en el municipio medieval, basado -entre otras fuertes influencias- en el consejo de hombres libres de cada ciudad o distrito rural. Con el tiempo, se definió como el municipio libre de Castilla y es este modelo de gobierno y justicia municipales, el que los conquistadores españoles exportaron desde los primeros años al Nuevo Mundo. ¿La finalidad? Evitar la anarquía, facilitar la difusión de la fé cristiana entre los naturales, facilitar el orden y hacer productivas las regiones que los Reyes Católicos iban anexionándose.

El proceso de conquista y colonización de América no inicio directamente en tierra continental con el arribo de la armada de Hernán Cortés a las costas veracruanas en abril de 1519. Sino que siguió una serie de etapas escalonadas política y geográficamente, desde las islas del Mar Caribe, que sirvieron como bases y puertos para las expediciones de exploración y conquista, comandadas por audaces Adelantados.

Al descubrir y reconocer geográficamente las islas mayores como La Española (hoy Haití-República Dominicana), los hispanos procedían a entablar relaciones más o menos pacíficas con los nativos, a la vez que se establecían en sitios estratégicos para explotar los recursos naturales, mientras gradualmente arribaban más y más europeos, atraídos por los relatos de quienes regresaban con noticias para los reyes y que buscaban elevar su estatus social en la estratificada sociedad que luchaba por superar las pautas de vida medievales, con las que habían vivido y regido durante siglos. Prácticamente, mientras Europa emergía hacia el Renacimiento, los españoles exportaron a las Indias su propia versión de la Edad Media.

Al consolidar sus puntos de dominio militar y explotación de recursos. procedían al establecimiento de villa regidas por un cabildo o consejo de hombres libres, que representaría a los pobladores ante los reyes. Posteriormente, si la villa sobrevivía en el sitio de fundación original o tras uno o varios traslados a sitios más convenientes, podía evolucionar a una ciudad, al recibir la cédula real que le otorgaba el Título de Ciudad y el correspondiente escudo de armas. De esta forma, la población era recompensada en su esfuerzo en la conquista, anexada formalmente al naciente imperio español en las Indias y su autonomía municipal era reconocida con privilegios y concesiones. Más tarde, las ciudades se integraban en provincias bajo la autoridad de un gobernador o un virrey. Y ya bien avanzado el siglo XVI, en extensos virreinatos o reinos del imperio, que constituían la máxima expresión territorial y político-administrativa que existió en la América española y estuvo destinado a garantizar el dominio y la autoridad de la monarquía peninsular sobre las tierras recientemente descubiertas.

De esta forma, el modelo de vida y gobierno medievales se establecía rápidamente donde quiera que las huestes europeas triunfaban y lograban suficiente estabilidad para fundar villas. Este proceso dio inicio precariamente cuando el almirante Cristóbal Colón fundó el fuerte de la Villa Navidad el 26 de diciembre de 1492 en la costa noroccidental del actual país de Haití. Fue edificado con las maderas de la nao Santa María, naufragada el 24 del mismo mes. Colón dejó una guarnición de 39 hombres al mando del alguacil Diego de Arana, antes de regresar a España el 4 de enero de 1493. Este fuerte, destruido en ese mismo año, poco antes del regreso del almirante, fue el primer asentamiento español de carácter permanente en América. No se puede decir que fuera el primer asentamiento europeo, pues existen firmes evidencias de que los vikingos habían arribado al continente entre los años 975 y 1020 quedando sus huellas en la zona canadiense de L’Anse aux Meadows.

Las villas incluían desde su inicio, el trazo de los terrenos para edificar la iglesia principal, la casa del cabildo, depósitos de alimentos, municiones y conforme crecían, llegaban las Ordenes religiosas, siendo los franciscanos los primeros en llegar al continente. También su urbanismo evolucionaba al modelo amurallado con bastiones, polvorines, torres de vigía, etc,

El complejo proceso de exploración-conquista militar-colonización se puede dividir en estas etapas:

1. Las islas del Mar Caribe, particularmente La Española, entre 1492 y 1502, año en que se establece la villa de Santo Domingo, que el 7 de diciembre de 1508 se convertiría en la primera Ciudad del continente americano, al emitirse la real cédula que le otorga Título de Ciudad y escudo de armas, por orden del rey Fernando II de Aragón, regente de Castilla. 13 villas más se convirtieron en ciudades por la aplicación de este documento.

2. La costa norte de Venezuela, de 1500 a 1503. En 1500 el marino italiano al servicio de España, Giacomo Castiglione, fundó el establecimiento de explotadores de las pesquerías de perlas llamado Nueva Cádiz en la isla de Cubagua (Venezuela). En 1520 una rebelión indígena expulsó a los españoles pero estos regresaron y en 1526, obtuvo categoría de villa, llamándose Villa de Santiago de Cubagua. El 13 de septiembre de 1528 el emperador Carlos I emite la real cédula que le concede Título de Ciudad y escudo de armas, volviendo a ostentar el nombre de Nueva Cádiz. Se trata así, del primer pueblo español en América del Sur y la primera ciudad del país hoy conocido como Venezuela.

3. El istmo de Panamá, de 1503 a 1522. Cristóbal Colón tocó tierra continental por primera vez en Macuro (Venezuela) el 3 de agosto de 1498, durante su tercer viaje de descubrimiento. Más tarde, el Adelantado sevillano Rodrigo de Bastidas, descubrió el litoral atlántico colombiano, desde la península de La Guajira hasta el golfo de Urabá, el istmo de Panamá y el río Magdalena. Bastidas fundó la villa de Santa Marta el 29 de julio de 1525, que evolucionará hasta convertirse en ciudad, la primera española en Colombia. Se sucedieron diversas expediciones partiendo desde La Española, hasta que el 20 de septiembre de 1510, tras una victoriosa batalla contra los indios del cacique Cémaco, los soldados al mando del bachiller Martín Fernández de Enciso fundan la villa de Santa María de la Antigua del Darién, que el 20 de julio de 1515 fue honrada por el rey Fernando II al emitirse su Título de Ciudad y escudo de armas, además de confirmarla como sede del primer obispado de la América Continental, de la que es también su primer cabildo y ciudad reconocidos. El 30 de junio de 1514 arribó la gran expedición al mando de don Pedro Arias Dávila, quien asume la gobernación de las nueva provincia de Castilla del Oro y junto con el alcalde ordinario Vasco Núñez de Balboa, extiende la presencia española hasta el Océano Pacífico. El 15 de agosto de 1519, Arias Dávila funda la villa de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, que el 15 de septiembre de 1521 recibirá Título de Ciudad y escudo de armas, unificando y reemplazando hacia 1524 al cabildo de la Antigua del Darién y de la villa de Acla, quedando como sede del cabildo más antiguo de América Continental. Arias Dávila gobernó la provincia de Castilla del Oro hasta 1526 y la de Nicaragua de 1528 a 1531, fundando numerosas villas y difundiendo extraordinariamente no solo el estilo de vida español sino el urbanismo del siglo XVI.

4. La isla de Cuba. de 1510 a 1520. La isla fue descubierta por Colón el 27 de octubre de 1492 y en 1510 se inicia su conquista, liderada por el conquistador Diego Velázquez de Cuéllar, uno de los más ricos vecinos de la isla de La Española. El encargo lo recibió del virrey Diego Colón, quien había reemplazado al gobernador Fray Nicolás Ovando en la gobernación de la La Española. Velázquez fundó las primeras 7 villas de Cuba, que más tarde se transformarían en ciudades en regla. Fue junto con Pedro Arias Dávila y Ovando, uno de los tres gobernadores que más fundaciones realizaron en las islas y tierra continental en las dos primeras décadas del siglo XVI. Además de ser promotores de numerosas expediciones de exploración y conquista en el Mar Caribe, el Océano Pacífico y el Golfo de México.

5. La Nueva España, de 1517 a 1535. Corresponde al periodo desde las expediciones de Francisco Hernández de Córdoba, Juan de Grijalva (1518), Hernán Cortés (1519), hasta el establecimiento del virreinato de la Nueva España, que se creó oficialmente el 8 de marzo de 1535. Su primer virrey fue Antonio de Mendoza y Pacheco, y la capital del virreinato fue la Ciudad de México, establecida sobre la antigua Tenochtitlan.

Sometidos los imperios mexica e inca, la colonización española con la fundación de villas y ciudades alcanzó su auge, estando registradas alrededor de 200 con cabildo reconocido por al corona española en el año 1600, cuando se funda la actual ciudad de Veracruz, con el nombre de Nueva Veracruz.

Para el 22 de abril de 1519, día del memorable desembarco de la armada de Hernán Cortés en las playas de Chalchicueyecan, la colonización española de las islas y la tierra continental estaba plenamente desarrollada, con numerosas fundaciones. En ese día existían ya:

1. El Virreinato de Indias, bajo el mando de un gobernador general desde 1492, siendo los primeros titulares Cristóbal Colón y su hijo Diego (de 1509 a 1515 y nuevamente de 1520 a 1523).

2. Quince villas con Título de Ciudad y escudo de armas:

-Catorce de ellas en la isla de la Española: Santo Domingo, Concepción de La Vega, Santiago, Bonao, Buenaventura, Puerto Plata, San Juan, Compostela, Villanueva de Aquino, Verapaz, Salvaleón, Santa Cruz, Puerto Real y Lares de Guanaba.

-Una en el istmo de Panamá: Santa María de La Antigua del Darién.

3. Trece villas, muchas con cabildo pero todavía sin Título de Ciudad y escudo de armas:

-Siete en la isla de Cuba: Baracoa (1511), Bayamo (1513), Trinidad (1514), Sancti Spíritus (1514), Santiago de Cuba (1515), Puerto Príncipe, hoy Camagüey (1514) y La Habana (1515).

-Una en la isla de Jamaica: Sevilla la Nueva (1509).

-Tres en la isla de Puerto Rico: Caparra (1509), Sotomayor (1510) y San Germán (1512).

-Dos en el istmo de Panamá: Acla (1515), Nombre de Dios (1510),

Debe aclararse que Santa María de La Antigua del Darién era la capital de la provincia de Castilla del Oro, y esta a su vez, el centro del llamado Reino de Tierra Firme, que se extendía desde el Cabo de Gracias a Dios entre Honduras y Nicaragua, hasta el cabo de la Vela en la península de la Guajira en Colombia. Se distribuyó desde 1508 entre las nominales gobernaciones de Veragua y de Nueva Andalucía, recién colonizadas en 1510 y la segunda finalmente dividida en 1533, entre las provincias de Cartagena y de Santa Marta (Colombia), que sí eran entidades políticas. La parte oriental llegaba hasta las Guayanas.

Es decir, la Tierra Firme era la mayor parte de Centroamérica y las costas de Colombia y Venezuela.

De las innumerables poblaciones que se fundaron, las mejor conocidas y registradas son las de Castilla del Oro, pero no son las únicas. Las de mayor antigüedad radicaban en la costa venezolana y comenzaron en el periodo de 1498-1500. Una de ellas, San Francisco de Cumaná, iniciada en 1515 es la fundación española más antigua y permanente de la parte continental, aunque no alcanzó Título de Ciudad hasta 1591. Esto descarta a la Villa Rica de la Vera Cruz como la fundación más antigua de la América Continental.

Por otra parte, se hicieron numerosas fundaciones en estos extensos territorios, que sobrevivieron pero cambiaron de nombre, algo que las leyes españolas autorizaban mediante reales cédulas. Otras se fusionaron a una población mayor para poblar con el mayor número posible de españoles. Los cronistas como Gonzalo Fernández de Oviedo no siempre registraron la totalidad de fundaciones, pues estuvieron un corto número de años en América o no tuvieron la información de las demás provincias y expediciones de los Adelantados que competían entre sí. Esto hace imposible determinar con exactitud el número de villas y pueblos fundados y sobrevivientes.

La población española tendía a crecer en las villas. Por ejemplo, cuando el gobernador Fray Nicolás Ovando asumió el mando en La Española en 1502, solo encontró unos 320 españoles habitando los terrenos, cuando fue reemplazado en 1509, había más de 3.000. La colonización española del Nuevo Mundo era parte de un proceso de emigración en un periodo que la Península Ibérica estaba sobrepoblada y escaseaban las oportunidades de trabajo bien remunerado y perspectivas de riqueza para las generaciones más jóvenes. Por ello, la corona española, que si bien no aportó efectivos del ejército regular para la conquista continental, hizo en cambio un gran esfuerzo para asegurar la colonización, organizando grandes flotas financiadas por banqueros, particulares y ella misma. Destacan las siguientes:

1. En su segundo viaje al continente americano, el almirante Cristóbal Colón dispuso al zarpar el 25 de septiembre de 1493, de una flota con 17 barcos, 5 naos y 12 carabelas, y con una tripulación de 1.500 hombres. Entre los personajes que financiaron la expedición se encuentraba Pedro Portocarrero que prestó a su primo, el rey Fernando el Católico 2.000.000 de maravedíes para financiar los gastos del Viaje.

2. Fray Nicolás de Ovando fue designado gobernador de la isla de La Española, para reemplazar a Francisco de Bobadilla. Partió de Sanlúcar de Barrameda el 13 de febrero de 1502 al mando de 32 naves que transportaban entre 1.500 y 2.000 personas para la colonizar las nuevas tierras.

3. Pedro Arias Dávila zarpó del mismo puerto el 11 de abril de 1514 al mando de 22 naves y casi 2.000 personas entre civiles, cortesanos, ecleciásticos y militares. Esta fue una de las mejores expediciones masivas, pues transportaban todo lo necesario para construir una ciudad capital a la usanza española en Santa María de La Antigua del Darién fundada 4 años antes y que, a su vez, se hallaba ya poblada por 1.500 indígenas y 500 españoles procedentes de diversas expediciones salidas desde Santo Domingo y otros puertos menores.

El aporte de miles de pobladores españoles de los diversos oficios y ocupaciones, a despecho de las numerosas muertas por ataques indios, hambre, enfermedades, naufragios, etc., permite explicar el por qué fue posible que el gobernador Diego Velázquez pudiese reclutar suficientes hombres para formar y envíar expediciones progresivamente más grandes para la conquista de Mesoamérica entre 1517 y 1520:

1. La expedición de Francisco Hernández de Córdoba, que zarpó de Cuba el 8 de febrero de 1517, se componía de 2 navíos y un bergantín, tripulados por más de 100 personas.

2. La de Juan de Grijalva, que salió del puerto de Matanzas el 8 de abril de 1518, se integró con 4 navío y 240 hombres.

3. La flota de Hernán Cortés, que se alejó de las costas cubanas el 10 de febrero de 1519, alineaba 11 naves, con 518 infantes, 16 jinetes, 13 arcabuceros, 32 ballesteros, 110 marineros y unos 200 indios y negros como auxiliares de tropa. Llevaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y cuatro falconetes.

4. La escuadra al mando de Pánfilo de Narvaéz para capturar a Cortés en 1520, se integró con 19 naves, de 1.000 a 1.200 hombres y 80 caballos.

También, el que numerosos soldados españoles estuviesen ya aclimatados y fueran veteranos de diversas expediciones al mando de Ovando, Dávila y Velázquez. Por ejemplo, el famoso cronista Bernal Díaz del Castillo y un centenar de españoles más, militaron a las ordenes de Dávila en la provincia de Castilla del Oro, luego emigraron a Cuba hacia 1515 para participar en la conquista bajo el mando de Velázquez y estaban disponibles para enlistarse en las expediciones de Hernández de Córdoba, Grijalva y Cortés. Tal como hiciese también el veterano piloto mayor Antón de Alaminos.

La participación de soldados españoles que estuvieron en el istmo de Panamá, como Díaz del Castillo, en la fundación de Santa María de La Antigua del Darién y conocían ya las privaciones, posibilidades y como conducirse en las selvas y arenales continentales, fue crucial a la hora de generarse la rebelión comunera que, unida a los intereses personales de Hernán Cortés y su partido de leales, condujo a los acontecimientos que finalizaron en la fundación del cabildo de la Villa Rica de la Vera Cruz entre el 12 y 20 de mayo de 1519.

La población española en el Nuevo Mundo en 1519 ascendía a más de 20.000 personas, En total, en el siglo XVI llegaron alrededor de 125 a 300.000 europeos a los dominios americanos españoles y 25.000 a la zona adjudicada a Portugal. Hacia 1550. habían emigrado al Nuevo Mundo unos 150.000 españoles, procedentes en su mayor parte de Castilla, Andalucía y Extremadura. En números globales, unos 850.000 españoles realizaron el viaje intercontinental entre los siglos XVI y XVIII.

Así, entre los siglos XV al XVII, la corona de Castilla vio crecer en forma inmensa su territorio: 4.000 kilómetros cuadrados en 1492, 50.000 entre 1493 y 1500, 250.000 de 1502 a 1515, 2.000.000 entre 1520 y 1540, y otros 500.000 de 1540 a 1600.

Todo este inmenso esfuerzo colonizador hispano antes del 22 de abril de 1519, demuestra también, a la actualidad, que carecen de sentido las pretensiones de localidades como Veracruz y La Antigua de atribuirse primeros lugares a nivel continental, en cabildo, iglesia, obispado, palacio, acción notarial, ciudad y otras acciones que fueron realizadas años antes por los españoles en las islas o la costa caribeña. Debe resaltarse que los españoles tenían ya 27 años de estar en América y conforme a sus leyes y costumbres, habían establecido sus villas y ciudades con cabildo casi inmediatamente que las posibilidades lo permitieron a partir de 1493.

Las actividades y fundaciones realizadas por la armada de Cortés en 1519, en la costa veracruzana, no fueron las primeras de la América Continental, sino tan solo parte de un inmenso entramado de eventos que deben estudiarse y considerarse antes de convocar a festejos que carecen del debido sustento histórico. Y que a la luz de la caótica situación política-económica latinoamericana -particularmente en México y Venezuela- terminan siendo verdaderos fraudes que atentan no solo contra los recursos públicos, sino también contra la confianza de los pueblos en sus funcionarios, que por ambición o protagonismo, no dudan en insistir en querer cuadrar y falsear la historia.

La historia de Veracruz necesita ser rectificada y situada con su verdadera importancia dentro de la conquista española de América. Su grandeza no se ve reducida al despojarla de mitos que distorsionan la apreciación de su legado histórico a las viejas y nuevas generaciones. Sino al contrario, estará esclarecida y comprensible en toda su plenitud humana.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano, dos veces galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana. Ha sido profesor de Historia Universal y de México, Actualmente es investigador independiente en historia, explorador de campo y director del proyecto Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).

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PEDRARIAS DÁVILA Y SUS FUNDACIONES EN TIERRA FIRME, 1513-1522, Eduardo Tejeira Davis, Universidad de Panamá:
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LAS CAPITULACIONES DE SANTA FÉ, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, agosto 4 de 2016:
https://efacico.wordpress.com/…/04/capitulaciones-de-santa…/

SANTO DOMINGO: EL CABILDO ESPAÑOL MÁS ANTIGUO Y LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE AMERICANO, Mario Jesús Gaspar Cobarruvias, E-Facico, junio 7 de 2017:
https://efacico.wordpress.com/…/santo-domingo-el-cabildo-e…/

SANTO DOMINGO: EL CABILDO ESPAÑOL MÁS ANTIGUO Y LA PRIMERA CIUDAD DEL CONTINENTE AMERICANO


Texto/Imagen de  Mario Jesús Gaspar Cobarruvias*

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

En 1600 existían en América alrededor de 200 ciudades fundadas por españoles y dotadas de sus órganos de gobierno municipales (cabildo). En este año, el imperio español en tierras hispanoamericanas abarcaba desde el norte del virreinato de la Nueva España hasta la zona norte de Chile y Argentina, abarcando Bolivia, Paraguay y el sur de Brasil. Los diversos archipiélagos de islas en el Mar Caribe frente a las costas de Venezuela, Colombia y el istmo de Panamá se hallaba también bajo su dominio.
Los europeos, salidos del periodo de la Edad Media (476-1453) exportaron sus sistemas de gobiernos medievales a América, estableciendo el orden o regimiento a través de implantar el modelo del municipio libre de Castilla. Su antecedente queda plasmado antes de el almirante Cristóbal Colón zarpase del puerto de Palos, en las Capitulaciones de Santa Fé.
Este documento suscrito el 17 de abril de 1492 con los Reyes Católicos, estipulaba los acuerdos alcanzados para los fines de la primera expedición colombina que finalmente, el 12 de octubre de ese año, arribó a las costas americanas. Uno de sus capítulos ordenaba que:
““Otrosí, que vuestras altezas hacen al dicho don Cristóbal su visorrey y gobernador general en todas las dichas tierras firmes e islas que como dicho es él descubriere o ganare en las dichas mares, y que para el regimiento de cada una y cualquiera de ellas, haga él elección de tres personas para cada oficio, y que vuestras altezas tomen y escojan uno, el que más fuere su servicio, y así serán mejor regidas las tierras que Nuestro Señor le dejará hallar y ganar al servicio de vuestras altezas.”
Con ello, el almirante estaba autorizado a presentar los nombres de tres candidatos para cada puesto de gobierno, sin especificar si eran puestos hereditarios o sus atribuciones. Aunque esto sería posteriormente aclarado. Aparte de legitimar y definir las atribuciones del almirante Colón, este documento reviste importancia para todas las naciones hispanoamericanas, pues al autorizar también al ilustre marino el título de virrey -una exigencia bastante alta e inusual solo concedida por la escasa probabilidad de cumplirla ante la pobre expectativa de coronar el primer viaje con éxito- se le concedió también la facultad de designar puestos públicos en el área de su autoridad, entre ellos el títulos de alcalde, con posterior ratificación de los reyes en cuanto regresara la flota española a Europa, recibieran los informes que estaba obligado a enviar Cristóbal Colón. Las personas que podían recibir estos nombramientos son designadas con el nombre de lugartenientes.
En el transcurso del segundo viaje y tras constatar el 28 de noviembre de 1493 la destrucción de fuerte de La Navidad, primer asentamiento español de América, buscó un sitio apropiado para construir la primera villa, en cuyo puerto anclaron sus 17 naves que habían embarcado casi 1500 personas. El 20 de diciembre eligen una ensenada millas al oriente del desafortunado fuerte, en la costa norte de la isla de La Española (hoy Santo Domingo). El 24 comienza la construcción de la villa, que es oficialmente inaugurada el 6 de enero de 1494 en una misa con participación de 13 sacerdotes.
Obrando en concordancia con las facultades otorgadas, Colón designa al contino don Antonio de Torres capitán de la nao capitana Marigalante, como alcalde de la villa de La Isabela y nombra otros puestos, constituyendo así no solo la primera villa europea del continente americano sino también el primer ayuntamiento por designación de una autoridad dotada de los poderes oficiales y no por circunstancias referentes a los intereses de los propios expedicionarios o su líder, como fue el caso de Santa María de la Antigua del Darién en 1510 (primer cabildo de América Continental) y la Villa Rica de la Vera Cruz en 1519 (primer cabildo de la Nueva España).
Posteriormente en el siglo XVI, cuando se fundaba un asentamiento de carácter permanente, el fundador designaba entre los soldados que lo habían acompañado en la fundación a los regidores y alcaldes que integrarían el cabildo o ayuntamiento de la nueva población. De acuerdo con una de las Leyes de Indias, el nombramiento de los regidores era una atribución privativa del adelantado que fundara la ciudad –por sí mismo o por medio de un enviado suyo– por los días de su vida, y de un hijo o heredero.
Los cabildos fueron corporaciones municipales creadas en las Indias (América y las Filipinas) por el Imperio español para la administración de las ciudades y villas. Fueron creados por una adaptación a un nuevo medio de los ayuntamientos medievales de España, que en ocasiones también habían sido llamados cabildos, en similitud con los cabildos eclesiásticos de las iglesias catedrales. El término cabildo proviene del latín capitulum, “a la cabeza”. El nombre completo con que se encabezaba cada uno era “Muy Ilustre Cabildo, Justicia y Regimiento de….”.
Su importancia radicaba en que sus funcionarios electos representaban a los pobladores ante los reyes y altos magistrados, aplicando las leyes, decretos y respetando los derechos y privilegios señalados por la ley o concedidos por provisiones y cédulas reales. Su creación estaba contemplada por los Reyes Católicos desde el primer momento, pues tenían la intención de establecer orden según la ley en las nuevas tierras, impidiendo así la anarquía política, la enajenación de estos territorios a la corona y que no se pudiese implementar el sistema fiscal con el que los reyes y sus oficiales superiores, pudiesen extraer la respectiva ganancia monetaria de la monarquía y la iglesia.
El nombramiento de Torres como alcalde fue ratificado sin problemas, en cuanto éste regresó a España el 2 de febrero comandando 12 de las 17 naves. Llegó al puerto de Cádiz el 7 de marzo y el 4 de abril entregó a los Reyes Católico el memorial que escrito por Colón el día 30 de enero, contenía “.. los libros de las cartas, así de gastos como de alardes, y gente y sueldo que acá quedó, como sin ello; de las cosas que acá quedaron las más de la gente, que acá vinieron, que fue contra su juramento; y les envié el oro y otras cosas, que acá pude aver, con aviso de todo mui cumplidamente.”
La Isabela fue una mezcla de puerto, astillero, aduana y almacén, a través de la cual se canalizaba todo el tráfico entre la isla y España. Devastada por dos huracanes, la población comenzó a emigrar a partir de 1496 y para 1500 estaba totalmente deshabitada. La población y su cabildo se trasladaron en 1496 a la Nueva Isabela, fundada el 5 de agosto de ese año por Bartolomé Colón y más tarde fue renombrada Santo Domingo, por el santo patrono de don Domenico Colombo, padre de los hermanos Colón. En julio de 1502, a causa de otro huracán, fue trasladada por el nuevo gobernador Fray Nicolás de Ovando a la margen occidental del río Ozama donde permanece hasta nuestros días alojando a los primeros cabildo, catedral, castillo y monasterio del continente americano.
Nicolás de Ovando y Cáceres (1460-1511) fue gobernador y administrador colonial de La Española desde 1502 hasta 1509, sucediendo en el cargo a Francisco de Bobadilla. El 13 de febrero de 1502 partió de España con 32 embarcaciones, siendo así la flota más grande con destino hacia el continente americano que se había enviado hasta entonces. Se embarcaron en total unos 1.500 colonizadores. Fue la primera gran armada colonizadora, financiada fundamentalmente con capital privado, aunque también la Corona participó, sobre todo en tareas organizativas. El plan de Ovando, trazado por los Reyes Católicos, era desarrollar tanto la economía básica en la isla de La Española como establecer las estructuras políticas, sociales, religiosas y administrativas de la colonia. Cuando arriba a la isla, apenas había 360 españoles asentados.
Conforme a estas órdenes, durante su gestión como gobernador, Ovando fundó los pueblos de Puerto Real, Cares, Santa Cruz de Aycayagua, Gotuy, Jaragua y Puerto Plata. Trasladó y reconstruyó la ciudad de Santo Domingo, además de fundar conventos y promover la agricultura. Tal como hiciese inicialmente Cristóbal Colón, Ovando creó estas nuevas poblaciones como una linea de fortificaciones que le asegurasen el control de la isla a través del asentamiento de una élite de pobladores afines a sus intereses políticos. Esto le permitió tal grado de autoridad, que tuvo entre otras consecuencias nefastas, una seria disminución de la población indígena y eso incrementó la importación de esclavos africanos, cuya llegada al continente comenzó en 1501.
Ovando organizó estas villas en municipios, con sus respectivos cabildos, lo que permitía que los encomenderos pudieran tener su representación en el gobierno. El modelo económico vigente fue el de las Encomiendas, un grupo de indígenas que se le entregaba a un español, que era el encomendero. Ademas, el comercio tomó gran auge ya que Ovando organizó el comercio exterior y promovió la llegada de barcos desde España con mercancía necesaria para satisfacer los deseos de los españoles residentes en la Colonia. Así La Española se convirtió en la base más importante que tenía la corona hispana en el Nuevo Mundo. Así, antes que Cuba, La Española fue la plataforma desde la cual se organizaron las expediciones que comenzaron a colonizar la tierra continental americana en forma permanente sobre las costas de Venezuela, Colombia y el istmo de Panamá, 16 años antes de que la expedición de Juan de Grijalva arribara por primera vez a las costas veracruzanas.
Este proceso es importante conocerlo al momento de trazar las fundaciones españolas y determinar su cronología. Aunque surgieron modificaciones al proceso conforme avanzaba la conquista del continente, lo más usual era que, una vez realizada la fundación del asentamiento español, se nombraba el cabildo que representaría a los habitantes ante los reyes, se repartían las mercedes para las tierras y si las condiciones eran propicias, se enviaban mensajeros a España portando cartas y solicitando se les concediese el privilegio de emitir el valioso documento llamado Título de Ciudad, en recompensa a los servicios militares prestados por los expedicionarios o el esfuerzo en la colonización por parte de los españoles ya establecidos en pueblos y villas. Pues la difícil conquista militar de América no fue realizada en los siglos XV y XVI por tropas del ejército regular español sino por huestes de aventureros -con o sin experiencia bélica- que buscaban mediante el uso de las armas, expandir la fé católica y comprar un título nobiliario, con el cuál ascender en la estratificada sociedad hispana.
El Título de Ciudad, ya fuera expedido directamente por el rey en señal de suprema dominación o provisionalmente por un virrey con posterior ratificación del monarca, constituía el reconocimiento oficial de la corona española a la existencia y autonomía municipal de la nueva población; sellando el pacto de mutua ayuda que establecían la corona con su prestigio y las ciudades con sus recursos. Este documento otorgaba privilegios y distinciones comerciales, políticas y de rango nobiliario sobre otras poblaciones en el mismo territorio.
El solo acto de fundar un cabildo no constituía automáticamente iniciar una ciudad. Los asentamientos españoles comenzaban siendo en la mayoría de los casos simples pueblos o puertos solitarios, que evolucionaban algunos al tamaño de una villa. En el esquema social medieval español. los pueblos y aldeas solían ser gobernados generalmente por un señor de la nobleza y las villas por un cabildo. Existían las llamadas villas realengas cuya fundación ordenada por el mismo monarca y eran propiedad directa de la corona. Las villas estaban, a su vez, subordinadas política y económicamente a una ciudad principal gobernada por un cabildo y un gobernador de provincia con autoridad tanto civil como militar.
Este orden se ha mantenido hasta la fecha, respecto a las características y tamaño de las poblaciones en México: rancho, congregación, villa, ciudad, estado, país. El cabildo si bien representa a la futura ciudad en su elemento más importante, la población, necesitaba el reconocimiento real para poder ostentarse oficialmente como parte del imperio español.
Por diversas razones, muchas fundaciones con carácter de villas no alcanzaron a ser reconocidas como ciudades, ya fuera por no existir el tiempo suficiente o porque su poblamiento/urbanización fueron demasiado lentos en comparación con otros asentamientos de su entorno.
El Título de Ciudad confirmaba también el nombre oficial con qué sería conocida (a veces con clausulas que estipulaban que fuese respetado a perpetuidad) y aseguraba otro privilegio aun más raro y celosamente reservado por el rey: el escudo de armas. Este es la representación gráfica, generalmente con forma de escudo, que contiene los emblemas y a veces también los lemas que representan simbólicamente una nación, una ciudad, un linaje, etc. Solo las villas más importantes y las ciudades, tenían derecho a ostentar escudo de armas en sus sellos y estandartes. Los elementos gráficos que los integran, en el caso de las ciudades, eran sugeridos por los mismos pobladores en sus cartas a los reyes. Usando la ciencia de la heráldica, se usaban símbolos, colores, formas y disposiciones más representativos para honrar así a la nueva ciudad.
En otras palabras, sin el Título de Ciudad, un pueblo o villa españoles no podían ser nombrados “Ciudad de…” entre las poblaciones que disfrutaban de las ventajas de este rango honorífico pero influyente, dentro del imperio español.
Debido a los riesgos y peligros de la navegación intercontinental y las condiciones de mal archivamiento, se perdieron muchas cartas que mencionaban el día de la fundación del cabildo de pueblos y villas en América. Pero cuando las gestiones triunfaban y se otorgaba el Título de Ciudad, la ciudad podía adoptar jurídicamente la fecha de emisión de este documento como su fecha de fundación. Lo cual no es del todo impreciso, tomando en cuenta que hasta antes de eso, no podrían ostentar el escudo de armas ni hacer uso de los privilegios que determinaban el rumbo de las rivalidades comerciales con los asentamientos hermanos.
Por ejemplo: el cabildo de la villa de Nuestra Señora de la Asunción de Panamá fue fundado el 15 de agosto de 1519 por el gobernador Pedro Arias de Dávila y recibió su Título de Ciudad el 15 de septiembre de 1521, con su respectivo escudo de armas y la instrucción de crear el cabildo. Este aspecto es sumamente interesante, pues había poblaciones ya bien establecidas cuyo cabildo funcionaba desde años antes de la emisión del Título de Ciudad, como Santa María de La Antigua del Darién y la misma Panamá.
Otras, como el caso de la Nueva Veracruz -la actual ciudad de Veracruz- fueron fundadas y nombradas ciudades con meses de diferencia, creando así su cabildo obedeciendo la instrucción del Título de Ciudad. La Nueva Veracruz por su parte, al fundarse en 1600, dependía todavía del cabildo de la ciudad de Veracruz (hoy Veracruz La Antigua).
Es de notarse, que la Villa Rica de la Vera Cruz, el asentamiento fundado por Hernán Cortés, alcanzó su Título de Ciudad hasta el 4 de julio de 1523. En ese momento, existían y funcionaban otras dos ciudades ya reconocidas: Santa María de La Antigua del Darién con Título desde el 20 de julio de 1515 y la de Panamá en 1521. Tres años después, La Antigua había sido abandonada y destruida por los indígenas. Previamente, su población, cabildo, armamento y religiosos se habían trasladado a Panamá por orden del gobernador Pedro Arias de Dávila. El cabildo panameño unificó y reemplazó a los cabildos de La Antigua y Acla, sustituyendo también a La Antigua como capital de la provincia de Castilla del Oro iniciada en 1514. Por estas razones, la Villa Rica de la Vera Cruz fundada en 1519 no puede ser la primera ciudad ni el cabildo más antiguo de la América Continental.
Posteriormente, la ciudad de Panamá fue destruida por los propios españoles el 20 de enero de 1671 ante un ataque pirata masivo dirigido por Henry Morgan. Tras dos años de habitar en las ruinas, se tomó la decisión de situar la población en un sitio más propicio para fortificar. Finalmente, tras serle autorizada la mudanza por cédula real al gobernador don Antonio Fernández de Córdoba y Mendoza, el 21 de enero de 1673 el cabildo, seguido de los sobrevivientes civiles y la guarnición militar, trasladó su estandarte con el escudo de armas de la Muy Noble y Leal Ciudad de Panamá, a la ciudad de Nueva Panamá. Las ruinas donde habitaron, fueron llamadas Panama La Vieja. Junto al cabildo, los religiosos trasladaron el estandarte de la patrona Santa María La Antigua, haciendo la mudanza de la sede del primer obispado de América Continental iniciado en 1515. Es de notarse que en esta mudanza, no se hizo el acto protocolario fundacional al estilo del siglo XVI: el obispo don Antonio de León bendijo el centro de Ia plaza principal y marcó con cruces el ‘sitio para la Catedral y el cementerio anexo. El escribano don Juan’de Aranda Grimaldo consignó en un acta las actuaciones y particularidades con qué se verificó ‘ la fundación. Tampoco se solicitó nuevamente el Título de Ciudad, solo se trazó el mapa de la nueva ubicación, por considerar la autoridad que se trataba del traslado de la misma ciudad fundada en 1519.
La actual ciudad de Veracruz, ante la perdida o extravío del acta que pudiese dar la fecha exacta de su fundación, podría adoptar la fecha en que recibió su Título de Ciudad: 28 de marzo de 1600 y abandonar por fin, el tener que utilizar la fecha de desembarco de Hernán Cortés en sus arenales, 22 de abril de 1519 para sus celebraciones anuales. Añadiendo además una justa rectificación a su historia, pues la Nueva Veracruz no es la continuación de la Veracruz, sino una ciudad totalmente diferente, cuyos documentos históricos de delimitación territorial en el periodo de 1608-1609, contradicen y anulan completamente la versión oficial de la mudanza en 1599 (que sí fue realizada en el caso de Panamá en 1673), que ha sido repetida desde hace más de 50 años.
Obrando en concordancia con las Leyes de Indias vigentes, el 7 de diciembre de 1508, estando la corte alojada en Sevilla, el rey Fernando II de Aragón, en calidad de regente de su hija Juana, reina propietaria de Castilla, emite la real cédula que otorga escudo de armas a las poblaciones existentes en la isla de La Española y bajo la gobernación de Ovando. Fueron beneficiadas con este privilegio, que les otorgaba también el Título de Ciudad, catorce villas legalmente reconocidas e incluso la misma isla de La Española.
La real cédula era una orden expedida por el rey de España entre los siglos XV y XIX. Su contenido resolvía algún conflicto de relevancia jurídica (como los limites de tierra entre dos ciudades), establecía alguna pauta de conducta legal (como el tratamiento de los súbditos), creaba alguna institución (como los Consulados de Veracruz y Caracas), nombraba algún cargo real (como un virrey o gobernador de plaza fuerte), otorgaba un derecho personal (rentas o pensiones) o colectivo (escudo de armas) u ordenaba alguna acción concreta (fortificaciones). Su equivalente más cercano en la actualidad, son las llamadas ordenes presidenciales en países de régimen republicano y democrático como Estados Unidos y México.
El real documento, que es la primera manifestación de la heráldica municipal en América, honra en primer lugar a la isla otorgándole su propio escudo de armas, que ostenta, en campo de gules, una banda de plata, engolada de dos dragantes de oro, con bordura componada de gules y oro, cargada de castillos, yugos, leones, flechas y las iniciales F e I alternados.
Después en orden, a las nuevas ciudades de Santo Domingo, Concepción de La Vega, Santiago, Bonao, Buenaventura, Puerto Plata, San Juan, Compostela, Villanueva de Aquino, Verapaz, Salvaleón, Santa Cruz, Puerto Real y Lares de Guanaba. Con excepción de las cuatro primeras, todas las demás habían sido fundadas por el gobernador Nicolás de Ovando a partir de su llegada en 1502.
De la primera escribe:
“A la Villa de Santo Domingo señalo e doy por armas un escudo en que están dos leones dorados e tiene en lo alto una corona de oro entre ambos leones e enmedio dellos una llave azul en campo colorado e enderredor (sic) circulado el escudo con una cruz blanca e prieta en el mismo campo del bienaventurado señor Santo Domingo…”
A falta del acta de fundación de la ciudad actual, cuyo cabildo fue migrando en diversas ubicaciones desde la villa de La Isabela fundada en 1494, esta real cédula confirma el nombre oficial de la ciudad de Santo Domingo (no de Santo Domingo de Guzmán como muchas personas todavía creen).
En 1509, Nicolás de Ovando fue relevado por Diego Colón, quien llegó con el título de gobernador de las Indias, pero en 1511 se le reconoce como virrey de las Indias, permaneciendo hasta 1518 y luego entre 1520 y 1524. En 1511 fue creada la Real Audiencia, pero no se instaló hasta 1526, con jurisdicción sobre todas las tierras colonizadas por España en América. El nuevo orden político quedó reflejado gráficamente hasta 1516, cuando el italiano D. Pedro Mártir de Anglería hizo el primer mapa completo de la isla de Santo Domingo.
Por haber sido la primera villa española en América en obtener su Título de Ciudad, Santo Domingo es considerada con justa razón, apoyada en las leyes del siglo XVI, como la Ciudad Primada de América o de Indias, es decir, la primera ciudad española de todo el continente. Igual carácter de primacía tienen su catedral de Santa María La Menor, oficialmente llamada Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Nuestra Señora Santa María de la Encarnación o Anunciación.
También son primados el castillo Alcázar de Colón, que fuera la residencia del Virrey de las Indias y las ruinas del monasterio de San Francisco, comenzado a construir en 1508 a la llegada de los primeros franciscanos a América y que perduró hasta 1809. La ciudad de Santo Domingo llegó a ser conocida como “La puerta de entrada al Caribe” por ser sitio seguro para las embarcaciones que llegaban desde Europa o desde la tierra continental.
La real cédula del 7 de diciembre de 1508, cuya transcripción ilustra este texto, puede consultarse en la Colección de documentos inéditos para la historia de España (CODOIN), en la sección referente a América, en su tomo XXXII del año 1879, en las páginas 60 a 65.
Este texto es importante, entre otras muchas razones, porque aclara inmediatamente que ninguna población de la América Continental puede pretender actualmente, a 500 años de distancia en el tiempo, ser la primera fundada en todo el continente (las islas y la tierra firme). Como es el caso muy frecuente en que diversos historiadores y autores mencionan acerca de la actual ciudad de Veracruz, cuya verdadera fundación, tanto de cabildo como obtención del Título de Ciudad, no fue en 1519 sino en 1600.
Al ubicar esta fecha a través de documentos históricos, se determina sin lugar a dudas, que su fundador no fue el conquistador extremeño Hernán Cortés (fallecido en 1547), sino el virrey don Gaspar de Zúñiga Acevedo y Velasco, conde de Monterrey (quien fundó diversas ciudades en Nueva España) que lo emitió en calidad de provisión real a la espera de ser posteriormente ratificado por el rey Felipe III.
Una ciudad fundada en 1600, tras 108 años de presencia española en América, es imposible que sea sede del cabildo más antiguo de América (que es el de Santo Domingo) o de América Continental (el de Panamá) y por lo tanto, en 2019 tampoco podría cumplir 500 años de fundación.
* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana, diplomado en Historia del Arte prehispánico, colonial y mexicano, dos veces galardonado con la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana, ha sido profesor de Historia Universal y de México, investigador independiente en historia y director del proyecto Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR).
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CABILDO COLONIAL, Wikipedia: https://es.wikipedia.org/wiki/Cabildo_colonial

LA CASAMATA DE VERACRUZ


Investigación/Fotografías deMario Jesús Gaspar Cobarruvias.

Fotografía de Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

La pólvora, sustancia deflagrante utilizada principalmente como propulsor de proyectiles en las armas de fuego y con fines acústicos en los fuegos pirotécnicos, fue desarrollada en China en el siglo IX e introducida en Europa por los bizantinos y árabes alrededor del año 1200. Su aplicación para la guerra fue lenta pero constante, de tal forma que para el siglo XIV ya hay noticias de piezas de artillería que lanzan grandes bolas de piedra utilizando la pólvora como propulsor, en los sitios de Baza, Algeciras, así como en la batalla de Crécy en 1346, tanto por los ejércitos de la Cristiandad como por los musulmanes.

La captura de Constantinopla por el sultán Mehmed en 1453, con ayuda de enormes cañones como la Gran Bombarda, demoliendo las altas murallas medievales de la capital del Imperio Bizantino levantadas en el siglo V, cambió radicalmente el arte de la guerra en Europa. La Gran Bombarda constaba de dos piezas de bronce unidas entre sí, y su longitud era de unos 8 ó 9 metros aproximadamente. Su peso rondaba las 18 toneladas y podía disparar proyectiles esféricos de granito cuyo diámetro era de 762mm. El peso de cada proyectil era de 680 kilos. Su alcance era de 1.600 metros y la cadencia de tiro de unos 7 u 8 disparos diarios. Se necesitaban al menos 3 horas para recargar el cañón y volver a dispararlo. La dotación para servir esta monstruosa pieza era de 200 hombres.

El gigantesco Cañón de los Dardanelos, sucesor de la Gran Bombarda de 1453, en el Museo del Fuerte Nelson en Portsmouth (Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Ca%C3%B1%C3%B3n_de_los_Dardanelos)

A pesar de su imponente aspecto la Gran Bombarda era un cañón impreciso en sus disparos. Fue la pieza más grande y espectacular que se usó en el asedio, si bien no la única y mayor en Europa, pues existía el inglés Mons Meg fabricado en 1449, que fue una de las dos grandes bombardas de asedio que se regalaron al rey Jacobo II de Escocia en 1457. Basados en la pieza otomana, se fabricaron hasta 42 cañones más, los cuales fueron situados a partir de 1464 en diversas fortalezas que jalonaban el paso por el estrecho de los Dardanelos. Uno de ellos, llamado El Cañón de los Dardanelos, fue fundido en bronce en 1464 por Munir Ali con un peso de 16,8 toneladas y siguió prestando servicio más de 300 años. En 1807, cuando una fuerza de la Royal Navy apareció y comenzó a desembarcar en el estrecho, las fuerzas turcas cargaron la antigua reliquia con propergol y proyectiles, y luego dispararon contra los barcos ingleses del almirante Duckworth, uno de ellos fue tocado dos veces y sufrió cerca de 60 muertos por este bombardeo.

LA FORTIFICACIÓN ABALUARTADA

Vista aérea del Castillo de Salces, modelo de transición entre el castillo medieval y el fuerte abaluartado en el siglo XV (Fuente: http://www.sofiaoriginals.com/n1130plazasfuertes.htm)

Para defenderse de estas armas y de las que les sucedieron, muchos castillos feudales se tuvieron que reformar su arquitectura adoptando la traza italiana, con una forma más baja para no presentar un blanco fácil, muy gruesa para resistir los brutales impactos de las balas de piedra y posteriormente las explosivas. Y centrando la defensa principalmente en los baluartes o grandes pentágonos artillados con baterías de cañones en sus plataformas, que dieron nombre al nuevo estilo de defensa entre los siglos XV y XIX: la fortificación abaluartada.

En España, esta transición del castillo medieval al fuerte renacentista se ve reflejada en el Castillo de Salses, que fue construido a finales del siglo XV como defensa avanzada del Rosellón aragonés contra los ataques franceses. Su adaptación a las moderna técnicas defensivas de la época para hacer frente a los ataques con artillería enemiga fue realizado por el artillero-ingeniero Ramiro López, quien le dotó de todos los adelantos de la época: caponeras, barbacanas, foso amplio, escarpes, etc. Sin embargo, conservaba su planta rectangular que le hacía parecer un castillo medieval antiguo que una fortaleza. Debido a sus reformas defensivas, el castillo de Salces estaba considerado como una de las más poderosas fortalezas del siglo XVI y resistió con éxito el sitio de los franceses en 1503.
Los baluartes presentan en su arquitectura dos variantes: los que están rellenos de tierra y los que poseen bóvedas en su interior que pueden ser utilizadas como almacén y depósito de pólvora o polvorines, al ser simultáneamente las partes más fuertes de una fortaleza abaluartada. También se empleaban las bóvedas dentro de las cortinas o murallas, así como el interior de edificios civiles. Esto se hizo una costumbre general hasta el siglo XVII y constituía curiosamente, la única forma efectiva de inutilizar permanentemente un baluarte: reventarlo desde adentro haciendo explotar sus polvorines con innumerables quintales de pólvora. Tal experiencia fue sufrida por el Real Fuerte de la Concepción (Salamanca, España) en 1810 y por la fortaleza de San Carlos en Perote en 1862. También se tenia como orden para los virreyes, de aplicarla a la fortaleza de San Juan de Ulúa en caso de pérdida total de la ciudad de Veracruz o ante una retirada general hacia Europa, como amenazaban hacer los simpatizantes de la causa del Rey todavía en 1822.