Los ciudadanos ausentes


por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Por donde se les busque, no aparecen  los ciudadanos de esa sociedad civil que no tiene compromiso alguno con partidos, candidatos, sueldos, prebendas, becas y ayudas para ciertps sectores sociales que marcan estos tiempos de gobiernos “neoliberales”.  Son el hueco mas ominoso en las campañas electorales de este año 2018.

Ni Meade, el supuesto candidato ciudadano “sin filia partidista” según los priistas, ni Margarita y el Bronco, y mucho menos Anaya y López Obrador, dedican una línea a la ciudadanía sin partido, ni convocan a su organización como tales,  como grupos de la sociedad civil. Ellos están empeñados en acelerar sus candidaturas con base a sus programas en franca confrontación, en pos de un México ajustado a su visión partidaria. No hay más.

Empeñado en la diatriba directa o indirecta, los políticos mexicanos que se han repartido el pastel presupuestal del ámbito electoral mexicano, solo piensan en los ciudadanos sin partido en función del marketing, del segmento poblacional, de la audiencia impacto. Les dejan a sus gurús de la mercadotecnia el bombardeo mediático, que va desde lo banal y cursi, hasta lo agresivo y casi difamante.

Las clases medias, donde se ubican una buen parte de esos ciudadanos sin partido en el país,  no se se focalizan como punto de activación electoral importante. Se activa a los pobres finaciables, los que reciben prebendas  de organismos como SEDESOL o programas como PROSPERA. Se activa a los políticos de toda calaña, así sean cartuchos quemados, para integrarse a la renovación prometida de un cambio de régimen, y de un esperanzador mensaje de que “ahora si acabaremos con la pobreza, la corrupción, la impunidad y haremos de México un país grande”

Quienes diseñaron este sistema seudo “neoliberal” parece que le atinaron en el reparto de intereses y canonjías económicas que permite vivir del presupuesto a cientos  de políticos de todos colores y sabores, desde hace años. Lo mismo críticos acerbos y aparentemente contestatarios como López Obrador, que a familias enteras viviendo de presupuestos partidarios como los González en el Partido Verde, la de los Chuchos en el PRD, la de Elba Esther en su partido correspondiente, y las nuevas dinastías del PAN junto las arcaicas del Partido Revolucionario Institucional. Ahí la llevan, sobrellevando su vejez algunos e incrustando a hijos, esposas, amantes y amigos, desde hace años.

Reducida la contienda electoral a ser solo un asunto de políticos profesionales (esos que viven de la política hasta que se mueren) el país prosigue en su crecimiento económico mediocre, en donde una contienda electoral se convierte no en un  marco de debates ideológicos y propuestas trascendentes para hacer de México un país mejor, sino en un caldeado ring donde todos se sacan sus trapos al sol, los más sucios que se puedan, con tal de disponer del gobierno como un espacio para hacer negocios, tras los grandes proyectos nacionales y de aportación extranjera.

Acostumbrados a luchar así, de esa manera tan exclusivista, es natural que para los políticos mexicanos los ciudadanos sin partido no sean más que estadísticas que se van a los registros de las encuestas electorales. La sociedad civil no existe para ellos, salvo en los discursos o en los proyectos emergentes. Hace años que esa parte de nuestro país está dormida. Pese a las recomendaciones externas en pos de que se les empodere.

Si hubiera realmente estrategas visionarios en los bunkers o cuartos electorales partidistas, ya alguien hubiera propuesto acciones para empoderar a grupos de  ciudadanos sin partido para darles algún papel como movimiento político, ligado a sus fines ideológicos. Pero a nadie se le prende el foco al respecto. Prefieren ganar con trampas, sofismas, golpes bajos, compra de votos y demagógicos discursos. Y  ahí la llevamos,  para goce de unos cuántos y frustración de los más.

1 Comment

  1. CITO:
    “La sociedad civil no existe….. Hace años que esa parte de nuestro país está dormida.”
    APUNTO:
    no es que se encuentre dormida sino que fue ASESINADA hace tiempo por el sistema político. Por eso no DESPIERTA.
    Resultado que vivimos es una turbulencia social mayor, y la respuesta estatal es el TERROR GENOCIDA.
    Desapariciones y asesinatos como el HAMBRE NUESTRA DE CADA DÍA.
    El Tigre busca SOBREVIVIR. Y lo conseguirá así lo ha hecho por centurias en distintos continentes.
    SOBREVIVIREMOS.

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