Expedición del mapeo y reconocimiento del Camino Real Viejo entre los pueblos de Plan del Río y Cerro Gordo (también conocido como Camino Viejo de Cortés en el siglo XIX)


por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El pasado sábado 5 de enero de 2019, se efectúo con éxito la primera expedición documental y de investigación histórica del año, por parte del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR). Esta vez, buscando rematar el trabajo iniciado con las expediciones anteriores del 13-14 de octubre, 11 de noviembre, 15-16 y 27 de diciembre de 2018, cuyos antecedentes se remontan al 16 de abril de 2013.

En esta ocasión, se convocó como de costumbre a los amigos de Veracruz, Boca del Río, Paso de Ovejas,Xalapa y Coatepec a participar, pero al no presentarse ninguno en el punto de reunión en el pueblo de Plan del Río, el Lic. Mario Gaspar, director del equipo EXESCR y organizador de estas expediciones, tomó la decisión de realizar sólo el trabajo el día. Tras avisar a su colega el ingeniero Luis Manuel Villanueva Garza en Veracruz y a la bio-constructora Soleil Milo Caraza en Xalapa, para que fueran siguiendo su progreso vía de comunicación celular, emprendió la marcha saliendo desde la iglesia de la Nuestra Señora de los Remedios a las 10:05 AM para subir la calle Camino Antiguo a la Ciudad de México hasta el segundo de los muros de contención que la bordean desde lo alto, alcanzando el limite de la expedición del 14 de octubre de 2018.

Luego prosiguió por senderos angostos hasta la subida de la enorme meseta de aproximadamente 2.48 kilómetros de largo y 500 metros de anchura en su parte central, que separa los pueblos de Plan del Río y Cerro Gordo y cuyas paredes de hasta 160 metros de altura bordean el río Grande del Plan por su flanco suroeste.

Caminando a un paso de mediana velocidad para poder documentar fotográficamente el terreno, fauna, flora y estructuras, en video, mapear con GPS los accidentes geográficos y puntos de referencia, así como constatar que no se apartaba de su ruta por lo muy crecido de la maleza en invierno, a las 11:30 AM alcanzó el limite de la expedición del 16 de diciembre, rectificando el rumbo donde aquella se desvió hacia el norte-noreste abandonando la meseta. Hasta las 1:37 PM avanzó siguiendo el camino, distinguible por las enormes lajas de piedra caliza y espaciosas anchuras de 3 a 5 metros, bordeado además por alambradas de varios ranchos.

En esta parte de la meseta, el camino real no está empedrado como calzada regular, como es posible constatar en otras regiones entre Veracruz y Perote (desde las afueras de Xalapa hasta la entrada de Cruz Blanca), sino constituido a base de capas de tierras apisonadas o simplemente aprovechando los numerosos afloramientos de roca dura. La vegetación, producto del abandono y falta de uso por siglos, hace tarea muy difícil seguir el rumbo, ocultando tramos de hasta 7 metros y obligando a rectificar constantemente o abrirse paso en medio de arbustos agrestes como el cornizuelo, muy abundante en la meseta y que durante la Guerra de Independencia (1810-1821) fuera utilizado por los insurgentes veracruzanos como su versión del “alambre de púas”, para crear barreras que bloquearan caminos y puentes al paso de las tropas realistas.

La espesura de la vegetación es tan grande, que impide ver a más de 10 metros desde el camino real viejo. Así, aunque la meseta no sobrepasa los 3 kilómetros de longitud, el avance se ralentiza por la necesidad de despejar el camino muy constantemente. Lo que sería una marcha de una hora o hora y media, se alarga considerablemente por estos obstáculos naturales.

El camino real viejo entre Plan del Río y Cerro Gordo, señalado como camino viejo de Cortés en mapas militares de la década de 1840, atraviesa la meseta por el centro, distante aproximadamente 107 metros del borde noroeste en su parte más ancha y 250 del borde sureste que da al río Grande del Plan. Esta denominación militar ayuda a fundamentar la interpretación de diversos historiadores y sustentada en las descripciones de diversos cronistas de Indias del siglo XVI (sin limitarse únicamente a Bernal Díaz del Castillo y Francisco López de Gómara), de que la hueste de Hernán Cortés se dividió en dos al llegar al pueblo de Izcalpan (hoy Rinconada) hacia el 17 de agosto de 1519, marchando una parte al mando de Pedro de Alvarado por el valle del río Actopan y otra con Cortés, por el pueblo de Pangololotlan (hoy Plan del Río) y las poblaciones desde Cerro Gordo hasta el Encero; uniéndose los dos contigentes españoles y sus aliados en el pueblo de Xallapan (hoy en la ciudad de Xalapa) antes de proseguir hacia las alturas de Xicochimalco e Ixhuacan. Utilizándose esta división de fuerzas para no sobrecargar con pedimento de abastecimientos a los pueblos indígenas que hallasen en la ruta, invocando un descontento que amenazara su retaguardia.

Esta ruta seguida entre Cempoala, Rinconada y Xalapa, años más tarde, fue tomada para trazar la dirección del camino real de México a Veracruz. Por ello, es muy posible que la hueste cortesiana haya avanzado por esta meseta, cuyo ascenso y bajada no son demasiado difíciles o por sus proximidades en la barranca del río Grande del Plan, ya que el paso por la barranca que da frente al terreno plano ocupado por el pueblo de Plan del Río (de ahí el origen de su nombre), solo fue solventado hasta 1803 con la construcción de un gigantesco muro de contención de 205 metros de longitud por el Consulado de Veracruz. A partir de este año, se comienza a abandonar el uso del camino real viejo al disponer de una ruta más nivelada que rodea los accidentes geográficos importantes y no los atraviesa directamente.

En relación a la disposición del ejército mexicano para la batalla de Cerro Gordo entre el 17 y 18 de abril de 1847, donde su flanco derecho estaba ocupando esta meseta, el Lic. Mario Gaspar subió directamente desde Plan del Río por el rumbo donde se encontraba la batería de cañones conocida como “del centro”, por ser la segunda de tres establecidas para bloquear el ascenso de los invasores norteamericanos desde Plan del Río y el inicio del camino real nuevo. Fue en este sector, donde se logró el éxito para las armas nacionales deteniendo varios asaltos y causando fuertes perdidas a los invasores, mientras que simultáneamente se peleaba fieramente y se perdían el Cerro del Telégrafo y el flanco izquierdo del ejército. La perdida de estas dos posiciones a nivel estratégico y al quedar cortadas la retirada, atrapados por el enemigo por dos lados y las barrancas por otros tantos, con la linea de mando desorganizada al huir el presidente y general en jefe Antonio López de Santa Anna con los restos de su Estado Mayor, fue lo que llevó a rendirse a la victoriosa ala derecha en esta sangrienta batalla.

Avanzando por el centro de la meseta, el Lic. Mario Gaspar transitó en medio de los sectores ocupados en esa jornada, por los 5o. y 6o. Batallones de infantería de linea y el de Guardia Nacional de Atlixco. Su salida de la meseta y del camino real viejo, lo hizo en medio del espacio que ocuparon las dos baterías custodiadas por el batallón de Supremos Poderes, totalizando unos 1.360 hombres al mando del general Rómulo Díaz de la Vega.

El Lic. Mario Gaspar prosiguió en dirección casi lineal hacia centro de la meseta, donde la espesura estrecha la visual frontal del camino casi a cero y fue preciso dedicar mucho tiempo a abrir senderos nuevos con machete, alentando la marcha. El paisaje se caracteriza por ser una selva donde se percibe enseguida la escasez de agua y los organismos luchan por obtener la humedad existente. Muchísimos árboles viejos y muertos, donde proliferan hongos parasitarios de gran tamaño. Además de numerosas concentraciones de magüeyes y otras plantas de gran tamaño, que ocultan completamente el camino. De 2:03 a 3:46 PM, se tomó el único descanso de la jornada y utilizando una combinación de GPS, Google Earth y brújula tradicional, con varias marchas y contramarchas para registrar variaciones en el mapa satélital, fue que se consiguió reencontrar el sendero correcto, apenas visible o entrecruzado con otros de muy similar aspecto; saliendo a un espacioso camino de hasta 5 metros de anchura y con abundante piedra caliza despedazada.

A partir de este punto la marcha fue muy rápida hacia el noroeste, bajando totalmente de la meseta a las 4:28 PM, donde el camino real viejo se une con otro formando un solo sendero que lleva directamente hacia la carretera federal 140, que en esta región, a partir de Plan del Río, fue el camino real nuevo abierto por el Consulado de Veracruz a partir de 1803. La confluencia de ambos caminos reales, en las inmediaciones de los históricos Cerro del Atalaya y Cerro del Telégrafo o Cerro Gordo, se alcanzó a las 5:03 PM. Gracias a la baja temperatura, menor a 25 grados, la marcha fue menos agotadora que si se hubiese realizado en verano o época de lluvias con calores de hasta 45 grados, el consumo de agua fue muy poco y grande la economía de fuerzas.

Siguiendo por la carretera 140 por donde el camino real se adentra al pueblo de Cerro Gordo, el Lic. Mario Gaspar logró culminar la expedición del día a las 5:41 PM llegando al cañón “El Cangrejo” junto al salón social. Para a las 5:51 PM regresar a Plan del Río a recoger parte del equipo que dejó para poder avanzar más ligero en su ascenso a la meseta. Hacia las 8:30 PM registró su llegada sin incidentes a su hogar en la ciudad de Veracruz.

A pesar de marchar sin compañía y hacer numerosos altos para realizar geoposicionamientos y fotografías (se obtuvieron 529 de alta resolución y un video), no hubo ningún incidente que lamentar, solo se perdió un flexómetro. La experiencia y aclimatación de 10 años trabajando en esta antiguas rutas de comunicación, ayudó a sobrellevar los rigores de la marcha en medio de la vegetación tan agreste.

Así, se registró la existencia de una red de numerosos caminos secundarios que se unen todos al camino real viejo y bajando a las barrancas formadas por los lados de la meseta. En resumen, el camino real viejo, de aspecto muy similar al que baja de La Cumbre a Plan del Río pero sin sus muros de cal y canto, no es un sendero apto para carruajes pesados de cuatro ruedas en su trayecto por la meseta. No se localizó obra de fábrica alguna en forma de calzada regular con alcantarillas y muros de mampostería. Los parapetos y trincheras de las baterías mexicanas en la batalla de Cerro Gordo, si acaso existen todavía, han quedado cubiertos por la vegetación y ya no son visibles a simple vista.

En general y en la meseta, se trata más bien de un camino de herradura, donde pese a la abundancia de materia prima para construir, al parecer no se hizo inversión de recursos en siglos anteriores, más que para mantenerlo apenas abierto. Solamente la bajada por el lado de Cerro Gordo es propicia para las carretas debido a su suave pendiente de descenso. La meseta se halla virtualmente deshabitada pese a la presencia de cercas dividiendo diversas rancherías, donde no se aprecian ni construcciones ni sembradíos ni establos.

Las únicas obras de alguna importancia registradas por el momento, son los dos muros de contención cuyo estudio por el equipo EXESCR aún no ha finalizado y denotan que la subida a la meseta desde Plan del Río sí fue razón de preocupación e inversión económica tanto en el periodo virreinal como en el México independiente. La bajada por el lado de Cerro Gordo no presenta grandes inconvenientes, dado que la meseta solo es de pendiente pronunciada por el lado de Plan del Río y esto fue resuelto mediante curvas de ascenso y nivelaciones del terreno; utilizando las pequeñas elevaciones como escalones a fin de lograr un ascenso gradual y seguro sin riesgo de deslaves de tierra.

También se estudiaron diversos ejemplares de rocas componentes del camino y se marcaron 45 puntos de referencia por GPS y establecer en el mapa una ruta continúa para expediciones posteriores. Además de la dirección, aspecto y detalles del camino real viejo, que eran los objetivos primarios de todas las expediciones realizadas desde octubre de 2018.

Posteriores expediciones dotadas de más participantes, equipo y experiencia multidisciplinaria, aportarán más datos y perspectivas de la historia, arquitectura, ingeniería, biología y climatología del camino viejo de Cortés, una ruta de apenas 6 kilómetros que ha sido frecuentemente olvidada por lo agreste y accidentado del terreno y la falta de interés en superarlo, a pesar de ser un tramo de importancia tres veces histórica.

Se espera poder dar a conocer una compilación de los resultados obtenidos en las diversas expediciones, en conferencia al público en general en los meses siguientes de este año.

El Lic. Mario Gaspar agradece a todos las personas de los diversos municipios veracruzanos y que integraron las expediciones en 2018, por su activa y entusiasta participación, que ayudó a conocer mejor el terreno y rectificar errores. Siendo este conocimiento de vital importancia para alcanzar el éxito en la jornada del 5 de enero de 2019. Así como al ingeniero Alejandro Vite Mendoza, presidente del grupo ARTE, CIENCIA Y CULTURA por su apoyo económico para señalizar esta ruta.

Que tengan todos muy feliz y próspero año 2019… ¡¡¡BÉNDITOS SEAN TODOS!!!

1 Comment

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.