LOS PRIMEROS MESTIZOS EN AMÉRICA


Texto/Imagen:
L.C.C. Mario Jesús Gaspar Cobarruvias *

por Mario Jesús Gaspar Cobarrubias, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El mestizaje es el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que estas se mezclan, dando nacimiento a nuevas etnias y nuevos fenotipos; destacando por su importancia histórica mundial, el sucedido a partir de finales del siglo XV con la llegada de europeos a las islas y el continente americano. No obstante, este fenómeno social ha sucedido a lo largo de la historia del ser humano y seguirá ocurriendo, destacando generalmente el cruce de razas con piel de colores distintos y de territorios muy apartados entre sí.

Muchos países latinoamericanos discuten que en sus tierras comenzó el mestizaje, pero lo que muestran los cronistas de Indias en la primera mitad del siglo XVI y las mismas leyes españolas, es que el mestizaje inició después de la llegada de la flota española del segundo viaje del almirante Cristóbal Colón (1493-1494) a la isla de La Española (hoy República Dominicana7Haití). Como resultado de este evento, no solo se fundó la primera villa europea de América, la de La Isabela, sino también el primer cabildo o ayuntamiento del continente, y al establecerse permanentemente los nuevos pobladores en solares y tierras repartidas por las autoridades municipales con consentimiento de los reyes españoles, se inició el cruce biológico de españoles con las indígenas.

Debe destacarse que esto era inevitable y según testimonia el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo, si bien hubo casos innegables de violencia por la posesión de las mujeres, también hubo muchos en que se hicieron uniones por amor y la conveniencia de una coexistencia pacífica. muchas veces de corta duración, entre ambas razas. Esto fue favorecido porque el número de mujeres españolas era muy escaso respecto al de sus hombres, las costumbre de las tribus de la isla favorecían la unión natural con fines de alianza militar o fortalecer sus propias familias y porque estando tan lejos de Europa, con comunicaciones marítimas aun en estado de perfeccionamiento con gran multitud de naufragios, no existía una aplicación tajante de leyes que impidiera la colonización de las nuevas tierras con matrimonios mixtos. Estas uniones, no eran desaprobadas y en cambio, llegaron a tolerarse ampliamente, como el caso de un europeo de Palermo que llegó a engendrar hasta 30 hijos ilegítimos de diversas mujeres sin ser amonestado por ello.

El primer mestizo nacido en América y del que se tiene noticia, fue un varón alumbrado en 1493, que murió antes de alcanzar el primer año de edad. Fue fruto de la unión del repostero real Pedro Gutiérrez con una indígena de la isla de La Española.

Diversos historiadores atribuyen entonces el sitio de primer mestizo americano llegado a la mayoría de edad y cuya vida pudo ser documentada, a Miguelico, nacido en 1496 también en la isla de La Española. Fue hijo de Miguel Díaz de Aux Armendaris y de una indígena cristianizada con el nombre de Catalina.

Miguel Díaz de Aux, apoado El Viejo, era originario de la ciudad aragonesa de Barbastro y llegó a La Española en 1494, bajo el mando de Bartolomé Colón. Tuvo relaciones con una india “cacica” de Haina, en el sur de la isla, junto al río Ozama. De esta unión nacieron dos hijos: uno que no sobrevivió y se desconoce su nombre y Miguelico, que fue también conocido, por llamarse igual que su padre, como Miguel Díaz de Aux El Joven.

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Se sabe su edad con certeza, pues su padre que murió en 1515, hizo testamento en Sevilla con fecha del 2 de julio de 1504, donde se anotó, al encomendarle varias mandas, “Mi hijo Miguelico, que está en la Isla Española, porque es de tierna edad, que es de edad de ocho años”. Así, por ley, legó a su hijo Miguel, 200,000 maravedís, doblando dicha cantidad si éste optaba por seguir un oficio sacerdotal. Pero aquel escogió seguir la vida de las armas como su padre.

Se volvió a tener noticia de él hasta 1520, porque este mestizo formó parte de la segunda expedición del teniente de gobernador de Jamaica, Francisco de Garay, la cual estaba encabezada por Diego de Camargo para establecer una población en la boca del río de las Palmas. Los nativos los acogieron en un principio con agrado, pero la paz no duró mucho, y los atacaron. Sin noticias de Camargo, Garay mandó a Díaz de Aux con 50 soldados para rescatarlo, pero no pudo encontrarlo, y como los indios se mostraban hostiles se refugió bajo la bandera de la expedición de Hernán Cortés cuando su barco pudo llegar a la Villa Rica de la Vera Cruz.

Destacó por su valentía junto con sus compañeros de la expedición de Garay, llegando a ser uno de los trece capitanes al mando de los bergantines que tanto ayudaron al sitio y caída de la ciudad mexica de Tenochtitlan. Tras una vida llena de aventuras, murió hacia los 90 años siendo una persona acomodada económicamente.

El mestizaje se propagó rápidamente en la isla de La Española, donde los españoles procrearon abundante descendencia con las naturales, obligando a la corona española a dictaminar leyes que protegieran a las mujeres, otorgando derechos a sus hijos y legalizando el matrimonio mixto. De esta forma, el 27 de septiembre de 1514, fue cuando, por primera vez, se legalizó el matrimonio entre españoles e indios (ver imagen), ratificándose sucesivamente el 19 de octubre del mismo año, el 5 de febrero de 1515 y por cuarta vez en menos de cinco meses, el 28 de febrero de 1515. Tal medida debió ser impuesta y desagradable a los colonos, precisando que la autoridad municipal y la monárquica tomaran medidas para prevenir, detener y rectificar los abusos a las mujeres y el abandono en que quedaban sus hijos. Una de las razones para que el matrimonio mixto fuera desventajoso para muchos de los españoles, especialmente para los de más baja extracción social, era que les reportaba escaso prestigio social y siendo que la sociedad española estaba todavía fuertemente estratificada según el modelo establecido en la recientemente finalizada Edad Media (476-1453); les impedía oportunidades de cambiar su propio estatus social.

Esta conflictiva experiencia fue aprovechada en 1514, para que el rey Fernando II de Aragón, ordenase al nuevo gobernador de la provincia de Castilla del Oro, Pedro Arias de Dávila, previo a su viaje por el oceáno, evitase que los españoles tomaran a las indígenas por la fuerza, ya que ese era uno de los motivos -ya comprobados en la isla- por el que era imposible establecer una convivencia pacífica entre ambas razas y se trastornaba el orden social.

En 1514, había aproximadamente 60 españoles casados con indias, un número similar tenían esposa en Castilla pero vivian amancebados con naturales de la isla. Hacia 1533, los mestizos, nacidos legítimo matrimonio o no, eran ya una parte importante de la población de La Española y se tomaron medidas para integrar a todos los mestizos a la sociedad de sus padres, ante el temor de que sumasen sus números a los también crecientes de negros africanos e indígenas sobrevivientes, en rebeliones y alzamientos. Se sabía de casos, en la década de 1530, donde los mestizos utilizaban su conocimiento de las costumbres españolas de la isla, para capitanear a los indígenas rebeldes.

Estas preocupaciones no eran nuevas, ya en la década de 1520, se habían comenzado a tomar medidas para evangelizar y educar a esta descendencia mixta según las costumbres españoles. Por ejemplo, se sabe que hasta 1529, el preceptor de gramática Gerónimo de Quintanilla estuvo dedicado a instruir exclusivamente a estos hijos de españoles. En 1541, el latinista Fray Antonio de Mendoza enseñaba a casi 50 de ellos.

Por otra parte, la corona facilitó desde 1513. que se trajeran mestizos a Europa para ser educados a la española y que sus padres, al regresar de América, pudiesen traer consigo a sus hijos nacidos con las indígenas. Se conocen 15 de estas licencias entre 1515 y 1524, cuando ya había abundante descendencia mixta en las Antillas y en América Continental. Muchos mestizos heredaron propiedades de sus padres y llegaron a tener una posición acomodada en la sociedad europea de la época, como el novohispano Diego de Ávila o Martín Cortés, hijo del conquistador y doña Marina. En el aspecto físico, muchos mestizos destacaban por su altivez, más valentía que los indios y desenvoltura, rasgos muy apreciados por los españoles. Muchos se casaron con mestizas, formando barrios en España y estando perfectamente integrados a la sociedad peninsular. Otros se casaron con españolas generando al “castizo” y para la década de 1530, ya era difícil encontrar mestizos puros y poco a poco los rasgos indígenas se fueron perdiendo.

El término “mestizo” se comenzó a utilizar a partir de 1529 y se extendió al año siguiente en numerosos documentos. Por ley eran libres al ser hijos de india con varón español, indígena o negro. Con desiguales fortunas, en un siglo donde se enriquecían con oro americano o se moría violentamente en ese continente, la primera generación de mestizos estuvo socialmente menos restringida y mejor dotada de posibilidades para integrarse a la sociedad española. que los que vinieron después y sufrieron el estigma del color de piel.

Mucho influyó que numerosos españoles legitimaron a sus hijos engendrados con las indígenas. Muchos, debido en gran parte a la aplicación de leyes protegiéndolas, las abandonaron con su descendencia o nunca legitimaron a su progenie, buscando casarse con mujeres españolas. Es imposible generalizar el mestizaje como resultado de un hecho violento: hubo casos de abuso, violación y cautivas de guerra, pero también hubo de unión por amor y donde los conquistadores no dudaron en solicitar al rey -como lo hizo Francisco Tostado en la década de 1520-, la legitimación de sus hijos. Si bien, en términos generales, los mestizos no llegaron a gozar de los mismos privilegios que sus padres y sufrieron marginación social, no fueron escasos los casos de lo contrario y donde los mestizos lograron éxitos y mejor posición que muchos nacidos españoles e incluso lucharon bajo las banderas del rey de España.

Así, para cuando el 21 de abril de 1519 la expedición de Hernán Cortés arribó a las aguas del puerto natural de San Juan de Ulúa, el cruce de ambas razas ya estaba muy avanzado y en su primera generación de individuos en las islas de Las Antillas y en América del Centro. El mestizaje americano no inició en México ni en América Continental, sino en la isla de La Española a partir de 1493.

* El autor es licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Veracruzana dedicado a la investigación histórica. Conferencista, diseñador, artista visual, fotógrafo profesional, técnico en informática, docente y capacitador en varias instituciones y empresas. Ha sido galardonado dos veces con el diploma de honor y la medalla “Veracruz al Mérito” por la Institución de la Superación Ciudadana del H. Ayuntamiento de Veracruz, entre otros reconocimientos. Cómo fundador y director del equipo de Exploración y Estudio del Camino Real Veracruz-México (EXESCR), ha dedicado una década al estudio de diversas rutas antiguas, así como a la historia, arquitectura e ingeniería de sus poblaciones.

BIBLIOGRAFÍA:

Mira Caballos, Esteban. Las Antillas Mayores, 1492-1550: ensayos y documentos. 1a. Edición, Iberoamericana Editorial Vervuert, S.L., 2000.

FUENTES ELECTRÓNICAS:

EN TORNO A LOS PRIMEROS MESTIZOS, Esteban Mira Caballos, Temas de Historia y actualidad Blog:
http://estebanmiracaballos.blogia.com/…/022214-en-torno-a-l…

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