A QUIEN RESULTE RESPONSABLE… EL ROBA BASES DEL IVEC


Por: Jorge A. González
Periodismo Independiente

Por Jorge A. González, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Para que una autoridad, en cualquier orden de gobierno tenga legitimidad, debe pasar de las palabras a las acciones.

Cuando se gana o se recibe un cargo público, se asume una responsabilidad no sólo con su jefe inmediato, sino con la sociedad misma.

Ese compromiso, si es que lo hay, no se ha visto por parte de la directora del Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) Silvia Alejandre Prado.

Y es que no se necesita una auditoría interna o externa para saber lo que hay en las entrañas del instituto.

Si en lugar de una exhaustiva auditoría pudiésemos describir desde el arte lo que existe ahí dentro, se quedaría corta la obra “Saturno devorando a su hijo”, de Francisco de Goya .

Y es que el instituto tiene su propio Saturno, se llama Sergio Coatzozon Albañil, Jefe de la Oficina de Nómina y Fiscalización.

El funcionario que tiene dos de las carteras más importantes dentro del IVEC: Nómina y Fiscalización.

Coatzozon Albañil es pasante de la licenciatura en contaduría por la Universidad Veracruzana (UV), y comenzó a despachar en el instituto desde el año 1998, con el humilde cargo de analista contable.

Pasarían seis años para que el servidor público pasara de un cargo modesto a uno muy “fifi”, llegar a obtener el cargo que hoy ostenta.

A nadie se le puede negar el progreso y los logros profesionales, pero en este caso no hubo ninguno, porque ascendió con el mismo mérito: carrera trunca, con sueldo de 38 mil pesos hasta la administración pasada.

A Coatzozon Albañil los empleados del instituto lo tienen bien ubicado, tan es así que lo conocen por sus prácticas sucias como: “el roba bases”.

El funcionario no ha perdido el tiempo en los años que lleva en el servicio público, y es que ni su perfil ni su antigüedad le permiten obtener una base conforme a la Ley Estatal del Servicio Civil y el Reglamento Interno del IVEC.

No obstante, para el señor no hay imposibles, es más, tiene exceso de optimismo, por no decir de avaricia. Posee una base y va por la segunda con el apoyo de la nueva directora.

No se necesita una auditoría para saber que Coatzozon Albañil se adjudicó su primera base en el año 2012 valiéndose de su cargo y con la venia del entonces director del IVEC Félix Báez Jorge.

Sin tener el perfil ni la antigüedad, prácticamente se embolsó la plaza número 171535, con el descaro de escogerla con la categoría Profesional A.

Más adelante, se dio cuenta que la plaza estaba en proceso de demanda, y entonces la suelta para hacerse de otra, la plaza 326293 categoría Profesional K.

Y como el funcionario público no tiene “llenadera”, está por conseguir con Alejandre Prado una segunda base, la 171455 con categoría Profesional A.

Lo verdaderamente preocupante es que, estas irregularidades se han concretado al amparo de los directores que han pasado por el instituto.

Y es que esta jefatura es la que posee el control de personal y de nómina del instituto, es decir, es con el que tienes que quedar bien si buscas “tajada”, o removerlo si quieres jugar limpio.

Coatzozon Albañil ha almacenado tanto poder al interior del instituto, que maneja a su antojo los recursos de la nómina del IVEC.

Su poder tiene tanto alcance, que se da el lujo de pasar por sobre los Secretarios de Finanzas y de Contraloría, aunque usted no lo crea.

Como ejemplo, tiene la facilidad de incrementar la partida denominada gratificación extraordinaria con clave 15400030.

Paso siguiente, cuando cae el recurso, los beneficiados tienen que darle su porcentaje cada quincena, por hacer dicha maniobra que nadie la va a fiscalizar, porque él hace esa función en el IVEC.

Si nos apegamos al derecho penal, Coatzozon Albañil tendría que estar tras las rejas, porque cada uno de los movimientos aquí señalados constituyen un delito grave del orden federal.

No creemos que Alejandre Prado sea tan ingenua como para no saber que tiene ante sus ojos un caso claramente de abuso de autoridad por parte de un servidor público bajo su dirección.

Un delito tipificado en el Código Penal Federal en el artículo 215, que a la letra dice en sus respectivas fracciones:

8.- Cuando haga que se le entreguen fondos, valores u otra cosa que no se le haya confiado a él y se los apropie o disponga de ellos indebidamente.

9.- Cuando, con cualquier pretexto, obtenga de un subalterno parte de los sueldos de éste, dádivas u otro servicio.

La pregunta aquí para reflexionar es: ¿La directora Alejandre Prado peca de ingenua o de inmunidad al mantener a su lado a un delincuente?

Nos leemos hasta la próxima.
PD. Tanto peca el que mata la Vaca, como el que le jala la pata.

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