Cuitláhuac, “ni los ve, ni los oye”


 por Luis Velázquez

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•Resistencia pacífica de curas
•Burda venta de esperanzas

 

Por Luis Velázquez Rivera, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

ESCALERAS: El obispo de Córdoba y el arzobispo de Xalapa siguen clamando parar la violencia. Pero igual que Carlos Salinas, el gobernador “ni los ve ni los oye”.
A: Ante la manifiesta incompetencia, mejor calla.
B: Le vale.
C: La inseguridad no es objetivo ni prioridad.
D: Le da pena y mejor guarda silencio.

E: Al momento, ningún trascendido de un acercamiento entre las elites eclesiásticas como era característico en tiempos panistas y priistas. En todo caso, quizá cónclave de Cuitláhuac con bajo perfil. Mejor dicho, discreción total.
Y más, porque si se reúne con la cúpula católica también con la evangélica y más, mucho más, la cristiana, ya se sabe, la religión profesada por AMLO, el jefe máximo.

PASAMANOS: El obispo de Córdoba, Eduardo Patiño, siempre tan leal a la feligresía, dijo:
“Se desborda la violencia y no hay nadie que la enfrente”.
El arzobispo de Xalapa, Hipólito Reyes Larios, con una sobrina secuestrada y asesinada y un sobrino plagiado, dijo:
“No salgan de noche. Y a cuidarse, por favor (por favor, por favor) ustedes mismos”… y que de hecho y derecho es la misma consigna del presidente municipal de Xalapa desde hace ratito.

CORREDORES: El obispo de Córdoba ha tomado las calles y avenidas de la ciudad con feligreses y el Santísimo por delante clamando tranquilidad en la vida cotidiana.
El arzobispo se ha reducido a las homilías en el púlpito, a los comunicados y a la declaración mediática.
El obispo de Coatzacoalcos, no obstante el municipio más conflagrado, un pueblo sublevado, en silencio.
De cualquier manera, y aun cuando el vocero de la Diócesis de Veracruz, pidió “planes realistas y eficaces”, la respuesta oficial es el silencio.
El góber, en su principio de Peter. Simple y llanamente, no puede. Está rebasado. Su incompetencia es manifiesta. Y solo, digamos, y cuando es inevitable, vende esperanzas.
Mientras, Veracruz chorrea sangre en el rincón más arrinconado del infierno.

BALCONES: La iglesia, los ministros de Dios, los mensajeros del Vaticano y Francisco en Veracruz, claman parar la violencia.
Pero el poder terrenal finge demencia.
Se ignora si se deberá a que en la era Cuitláhuac, las elites eclesiásticas ya perdieron la fuerza política y social que Javier Duarte y Fidel Herrera Beltrán les vieron y sintieron en sus tiempos.
Se ignora si la iglesia católica vive con Cuitláhuac el tiempo de las vacas flacas a diferencia de las vacas gordas en el duartazgo y el fidelato.
El caso es que los obispos y arzobispo protestan y protestan y protestan por el tsunami de inseguridad y la incertidumbre y la zozobra siguen campeonas, invictas, dueñas de la agenda pública, recreando el Estado Delincuencial frente al frágil y debilucho Estado de Derecho.

PASILLOS: Dijo el arzobispo:
“Vamos a pedir a Dios que pronto estas cosas se vayan normalizando porque ya son muchas y muy frecuentes”.
Pero de seguro, veinte y las malas, Dios estará demasiado atareado y ocupado con otros peores males del mundo (el mundo árabe, el mundo africano, la tensión cardiaca entre Rusia y Estados Unidos, Venezuela con Nicolás Maduro, etcétera) para mirar a Veracruz.
Además, nada tiene que ver Dios con los carteles… por más y más que AMLO, (“AMLO tiene mucho parecido a Dios” según Solalinde) diga que pactará con los carteles, soñando que se portarán bien… cuando, caray, es tanto como esperar que Luzbel se purifique.

VENTANAS: Si el góber desoye a los ministros de Dios, entonces, ninguna posibilidad hay de que el paraíso terrenal, “la noche tibia y callada” de Agustín Lara, regresen lo más pronto y lo más lejano posible.
Y es que si las elites eclesiástica significan, digamos, la gran esperanza para que el mundo, para que Veracruz, puedan ser mejores, caray, se necesita mucha, demasiada fe.
Y si el góber no pela a los obispos y arzobispos, entonces, solo queda volverse guardia comunitaria, armarse como el ganadero de Jaltipan que mató a tres malandros defendiendo a su familia y hacer justicia por mano propia como los vecinos de Soledad Atzompa que detuvieron, lincharon y quemaron vivos a 6 secuestradores.

PUERTAS: En algunos pueblos, los vecinos se han organizado y participado en marchas de inconformidad social clamando tranquilidad.
Algunos diputados locales han puesto la inseguridad en la agenda legislativa.
Los obispos han elevado sus oraciones a su Dios.
Y el góber “encerrado en su laberinto”, festinando su pasecitos maravillosos de salsero, feliz de comer ceviche en un puestecito del mercado de Coatzacoalcos aderezado con la estampita de “La Santa Muerte” colgando de una pared y más feliz que cualquier mortal porque el jefe máximo lo vitoreó y levantó la mano.

CERRADURAS: Dice el obispo Patiño Leal:
“Extorsiones, cobros de piso, secuestros, balaceras, asesinatos afectan a la sociedad, destruyen la vida de las familias y destruyen la esperanza de los jóvenes”.
¿Y?
Y nada pasa.
Pasaría, digamos, si los obispos y el arzobispo se declararan en huelga de hambre con feligreses solidarios como parte de la resistencia pacífica.
O que los obispos cerraran las iglesias como medida de presión religiosa y social.
O que de cada una de las diócesis de Veracruz (Tuxpan, Papantla, Córdoba, Orizaba, San Andrés Tuxtla y Coatzacoalcos), los obispos partieran con los feligreses de sus pueblos en una caminata a Xalapa, la sede de los tres poderes, tipo AMLO de Villahermosa a la Ciudad de México.

PATIO: Y es que predicar desde el púlpito, desde el comunicado o desde la declaración mediática, es insuficiente.
La homilía ha perdido su fuerza social. Por eso Jesús agarró el látigo y a latigazos expulsó del templo a los mercaderes.
Con sus homilías en el púlpito quizá los obispos ganen el cielo, pero los feligreses siguen quedando a la deriva, expuestos a un secuestro, una desaparición, un asesinato y a una fosa clandestina, tarea de la secretaría de Seguridad Pública, y a la impunidad, tarea de la Fiscalía.

Publicado en: http://www.blog.expediente.mx/nota/33572/portales-de-noticias-de-veracruz/cuitlahuac-ni-los-ve-ni-los-oye

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