Con Sergio Obeso Rivera se va una de las figuras nacionales más notables del ala conservadora intelectual de la Iglesia Católica mexicana


por Rodolfo Calderón Vivar

por Rodolfo Calderón Vivar, egresado de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Este domingo 11 de agosto falleció el cardenal mexicano, Sergio Obeso Rivera, reconocida figura del alto clero mexicano y quien tuvo a su cargo, como muestra de su gran habilidad politica en el ámbito de la jerarquía católica, en tres  ocasiones la presidencia de la Conferencia Episcopal Mexicana (periodos 1982-1985, 1985.1988 y 1995-1997) así como la presidencia de Comisión Episcopal del Clero, a la que le tocó negociar los términos del retorno a la normalización de las relaciones entre la Iglesia de México, durante el régimen del presidente Carlos Salinas de Gortari.

Dotado de singular carisma, nació circunstancialmente en Xalapa debido a que su madre, doña Estela Rivera, oriunda y residente de Las Vigas, Veracruz, fue traslada a la capital veracruzana para ser atendida del parto en mejores condiciones que en su localidad, de tal manera que dió a luz en esta ciudad al que sería destacado sacerdote mexicano, el día 31 de octubre e 1931. Después del nacimiento, el recién nacido y su madre regresaron a la pequeña localidad donde vivían sus padres, en la zona montañosa cercana al Cofre de Perote.

Su padre era un inmigrante asturiano llamado Emilio Obeso, quien decide  salir de Las Vigas para trasladarse a Xalapa, con toda su familia, cuando el pequeño Sergio tenia 9 años. Por lo general, la gente consideraba al cardenal como un xalapeño de pura cepa, al decir de algunos, pero él mismo solía decir entre sus allegados que su nacimiento había sido circunstancial y que él se consideraba, más bien, oriundo de Las Vigas.

Su trayectoria de formación sacerdotal comenzó después de haber cursado sus estudios de primaria, según se cita en alguna de sus biografías, ingresando al seminario para posteriormente hacer los estudios correspondientes a las humanidades y la licenciatura en Filosofía y Doctorado en Teología, estos dos últimos realizados en la ciudad de Roma, Italia.

Recibió su ordenación sacerdotal en el año de 1954, en la misma fecha de nacimiento ya mencionada del día 31 de octubre. A su regreso a México sus actividades principales se ejercieron en el Seminario de la Ciudad de México, entre 1955 y 1971, en reconocimiento a su notable formación académica y gran elocuencia oratorio, ocupando los puestos de prefecto de filosofía y teología, director espiritual y rector. A la vez, era capellán de un Monasterio Capuchino en la capital del país.

En 1971, el papa Paulo VI lo nombró obispo de Papantla  y su siguiente puesto fue ocupa en la principal diocesis del Estado de Veracruz, donde aún desde antes que falleciera el entonces Arzobispo de Xalapa, Don Emilio Abascal y Salmerón, ya había sido nombrado Sergio Obeso como su sucesor inmediato, mientras ejercía el Arzobispado de Uppena, por designación del papa, perteneciente al episcopado de Túnez, país ubicado el norte de África.

Sergio Obeso, además de su labor pastoral destacada como Arzobispo de Xalapa, siempre estuvo presente en los movimientos más notables del alto clero mexicano, siendo parte de la comisión de obispos que junto con el nuncio apostólico lograron el acercamiento con el presidente Carlos Salinas de Gortari, para normalizar nuevamente las relaciones con el Vaticano y dar mayor libertad en la presencia de la Iglesia Católica en eventos públicos, sin tantas restricciones, a través de la modificación del artículo 130 constitucional

Ubicado, ideológicamente,  en el  ala conservadora de la iglesia, se movió en los laberintos de la política clerical con notable habilidad para hacer sentir su presencia a nivel nacional, en épocas donde la teología de la liberación se expandía por toda latinoamérica y la presencia de un ala de corte liberal y de lucha social matizaba el discurso de un sector del clero mexicano.

Cuando la Iglesia Católica Mexicana tuvo su primer choque contra el gobierno de Carlos Salinas de Gortari, a raíz del asesinato, en 1993,  del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, arzobispo de Guadalajara, que provocó la ira del sector conservador clerical, encabezado por su sucesor Juan Sandoval Iñiguez, protegido el nuncio apostólico, Girolamo Priggione, entonces resurgió el papel de Sergio Obeso como la más prominente influencia política para matizar y conciliar los ánimos atemperados de esa época, al calor de la sucesión de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Mexicana.

Como ya hemos mencionado, Sergio Obeso tuvo una destacada trayectoria como formador académico en el Seminario de la Ciudad de México, razón por la cual era considerado un obispo si bien con tendencia conservadora también como perteneciente a una línea de estas tendencia considerada la intelectual. Toda esta ala conservadora intelectual inició una lucha por el poder del episcopado mexicano en contra de los candidatos a la presidencia del mismo, que protegía el nuncio Girolamo Priggione, que eran el  arzobispo de Guadalajara, Juan Sandoval Iñiguez, y los obispos de Tijuana, Emilio Berlie Belauzarán, y de Zacatecas, Javier Lozano Barragán.

Finalmente ganó el grupo conservador intelectual que logró que llegara por tercera vez a la presidencia del Episcopado, el arzobispo Sergio Obeso Rivera, por el periodo 1995-1997. Hay quienes llegan a afirmar que esta lucha por el poder clerical de la década de los noventas, ganada por Obeso, provocó que Girolamo Priggione bloqueara cualquier posibilidad de que el arzobispo de Xalapa pudiera llegar a ser nombrado, primero Arzobispo de la ciudad de México, cargo al que llegó Norberto Rivera, quien después fue nombrado cardenal , también por influencia del nuncio, en detrimento del presidente de la Comisión del Episcopado Mexicano, quien tenía mayores méritos en trayectoria y liderazgo para llegar a ser cardenal.

 

Como presidente de la Comisión del Episcopado Mexicano, Obeso Rivera logró que los ánimos del sector clerical molesto por el asesinato de Posadas fueran disminuyendo, a la vez que jugó un papel importante como líder  del ala conservadora de la iglesia en los   acuerdos de san Andrés Larrainzar, en el territorio rebelde de la Iglesia Católica Mexicano, comandado por el obispo de San Cristóbal de Las Casas, Samuel Ruiz García.

Todavía ocupó otros cargos en la Comisión del Episcopado Mexicano, para finalmente renunciar a su encargo como arzobispo de Xalapa, en el año de 2007, pasando a ser nombrado como Arzobispo Emérito por el papa Benedicto XVI.  Cabe señalar que gozaba de un gran afecto entre la feligresía de la capital xalapeña, así en el ambiente político gubernamental. Reconocido como orador notable en  sus  homilias habituales en las misas que celebró, también será  por su  trato amable con los medios de comunicación veracruzanos y nacionales.

Sorpresivamente, años más tarde, el Papa Francisco lo nombró cardenal el 28 de junio de 2018. Su avanzada edad y enfermedades no le permitieron permanecer en el cargo más de un año y dos meses. Con él se va toda una época de fuerte presencia espiritual y política de quien habiendo nacido en Xalapa, algunas veces solía decir que era de Las Vigas, Veracruz.

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