En Pocas Palabras…Subámosle dos rayitas al buen trato


por María Elvira Santamaría Hernández

por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Hoy voy a platicar con ustedes del encierro. Del encierro en que hemos estado voluntariamente miles de personas en el país. Del encierro en que han estado también otras tantas gentes de manera forzada, por el cierre de escuelas y negocios, por haber perdido su empleo o el pequeño capital con el que compraban lo que preparaban para vender y ahora ya no tienen dinero ni clientes para seguir; o por haber contraído el coronavirus.

Este encierro de dos meses o más, ya no es ni novedoso, ni placentero y para muchísimos se ha convertido en una pesadilla doméstica interminable.

Esa irritación por el confinamiento, por la falta de dinero y por el hacinamiento que existe en muchos hogares, permanece hoy apenas contenida en numerosos hombres y mujeres, y explota en cualquier momento desencadenando violencia casi siempre dirigida a los seres más indefensos de la casa.

El presidente López Obrador dice que la permanencia en casa ha reunificado a las familias; seguramente ha ocurrido en ciertos y ejemplares casos pero hay demasiados en los que no está pasando así.

Hay demasiados hogares en que proliferan los gritos, los regaños, los insultos, las exigencias y los golpes por parte de hombres y de mujeres.
Esposos altaneros, padres y madres exasperados, hermanos mayores que imitan a los papás volviéndose capataces de los hermanos más chicos. Ofensas y maltrato a quien no la hace pero la paga, como desahogo de la frustración.

Tenemos que respirar profundo, darnos cuenta de la violencia que generamos y que no resuelve ninguno de los problemas que cargamos, sino por el contrario, los agrava. Como también los agrava el embrutecerse con el alcohol. Es patético ver las colas de gente en los depositos de cerveza como si fueran por la vacuna contra el Covit-19.

Esta pandemia nos exige ser mejores hombres y mujeres, más pacientes, respetuosos y solidarios.
Más padres y menos ogros. Así que, por favor, en sus hogares, bájenle tres rayitas o mejor aún, desaparezcan por completo los insultos y los golpes.

Hasta pronto.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .