En Pocas Palabras…A la escuela sin escuela


por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

¿Qué tal?¿Listos para empezar las clases a distancia? El próximo lunes 24 México se embarcará en esta aventura nacional que, hipotéticamente convertirá en aula, cada casa donde haya niños y jóvenes en edad escolar y un aparato de televisión o una computadora. También traerá cambios en el rol que los padres de familia cumplen en el tiempo y modo de aprendizaje de sus hijos. Y qué decir de los maestros, apresurados a asimilar un nuevo método de enseñanza sin que se les proveyera -sobre todo en la educación pública-, de los recursos y la tecnología suficientes.

En esta etapa de la que todavía se desconoce mucho, seguramente se vivirán por parte de unos y otros tensiones, tropiezos y algunas frustraciones que, metidos cómo estarán en casa, se combinarán con las problemáticas comunes de cada hogar.

¿Cómo evitarlas? ¿Cómo crear un ambiente sereno para que los hijos puedan aprender y al mismo tiempo atender las ocupaciones cotidianas? ¿Cómo seguir en el papel de papás responsables sin transformarse en ogros exigentes o por el contrario en personas indiferentes a los quehaceres escolares?

Creo que nos puede ayudar a conseguirlo el tener en consideración todo lo que nuestros niños y jóvenes estarán perdiendo a causa de la pandemia del Covit-19 al no acudir a su escuela, a su lugar en el salón. Me referiré solo a dos:

1.- El juego de grupo.
Esa actividad es muy importante porque facilita el proceso de socialización con más fuerza incluso que las actividades de clase. Aparecen en él las primeras reglas ajenas a los mayores. Representan un compromiso entre la afirmación individual y la necesidad de no romper con el grupo, al que trata de apoyar con su aportación e incluso alentar cuando está en desventaja. Esa experiencia les ha quedado coartada.

2.- La autonomía escolar.
En la normalidad hasta hace cinco meses, el niño aprende en la escuela a desligarse hasta cierto punto de los mayores, lo que le permite al crecer llegar a ser una persona independiente. Paulatinamente se independiza en la preparación de sus tareas. Primero lo hace con ayuda del profesor, después con la de los compañeros y luego individualmente. Esa evolución, en numerosos casos, parará ahora esperemos que solo temporalmente.

El juego en grupo y la autonomía escolar, procesos de aprendizaje podríamos decir tan naturales, han sido alterados a causa de las circunstancias que estamos viviendo y cuya magnitud ni duración imaginamos al principio. Y de ellos, de esa convivencia aleccionadora carecerán entre otras cosas nuestros estudiantes cuando menos durante la primera mitad de este ciclo escolar.

Por ello es primordial que a esas carencias formativas inevitables, no agreguemos un clima de irritación en el hogar. No es con cocotazos, la chancla o el cinturón que facilitaremos el aprendizaje y haremos bien la labor de asistente del maestro. No aprenderán mejor los muchachos con abandono y decidía de los padres, pero tampoco a gritos o empujones, ni con ofensas.

Pienso que mantener a los estudiantes atentos a la clase por televisión será de por sí un reto superlativo para padres y maestros en tanto que para las autoridades de educación el garantizar un año escolar productivo y exitoso, una verdadera prueba de fuego.

Así que, a la escuela, sin escuela.

Hasta pronto.

En Pocas Palabras…18 meses


por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Como definirían ustedes este tiempo que estamos viviendo? Si tuviéramos que expresar, ahora sí que en pocas palabras lo que nos han parecido los dieciocho meses que lleva gobernando el partido Morena en el estado de Veracruz, en el Congreso local, en el Congreso nacional y en la presidencia de la República, cómo sería su descripción.

Dicen que la primera impresión es la que cuenta y a mí personalmente, el discurso que pronunció el presidente López Obrador luego de darse a conocer su triunfo el 6 de julio de 2018 me causó una magnífica impresión, fueron a mi juicio las palabras de un hombre de estado que mostraba una visión amplia y conocedora del país, que prometía con actitud humilde y conciliadora, un gobierno incorruptible que sostendría en la ley sus decisiones y su apoyo a los más pobres.

Al paso de los meses la buena impresión fue borrándose paulatinamente por decisiones erráticas, como lo del supuesto cierre de los ductos de gasolina para combatir el robo del combustible, argumento que fue puesto en entredicho, porque quedó manifiesto que no se habían renovado en tiempo y forma los contratos de importación de las gasolinas, lo que venía a ser la causa de fondo de la escasez en el país.

La cancelación de la construcción del aeropuerto de Texcoco, se basó en la grave acusación de que estaba plagado de corrupción y no obstante ello, todavía indemnizaron y siguen pagando a las empresas participantes sin denunciar ante la FGR ni presentar ante las autoridades correspondientes a nadie, absolutamente a nadie para que responda por esa presunta multimillonaria corrupción.

Y a esto siguió un rosario de acciones que mostraban desconocimiento e improvisación de la gente de su gabinete y obstinación del mandatario al punto de validar decisiones en base a consultas “patito” o a mano alzada; desmantelamiento de programas, recortes dolorosos a presupuestos de las secretarías, desatención de asuntos tan sensibles como la falta de medicamentos para niños con cáncer y el minimizar los graves problemas que causó la desaparición del Seguro Popular sin tener armada la estructura del INSABI.

López Obrador contribuía a este zigzagueo oficial al desmentir o descalificar lo que alguno de sus secretarios declaraba hasta que hizo que incluso renunciaran. Sus diarias conferencias mañaneras con dicharachos, apodos, datos al vuelo sin mayores precisiones pero cargados de intención, eran y son al mismo tiempo, parte circense y tiro al blanco contra sus críticos y adversarios, con lo que perdieron -si alguna vez lo tuvieron-, el objetivo de informar.

Sus arengas esgrimiendo los valores de honestidad y transparencia que deben predominar y que defiende repetidamente en sus discursos aunque no siempre se ven en la práctica, mantienen su popularidad a flote; los programas asistenciales repartiendo dinero, han sido su gran amortiguador social; y el recordatorio continuo de las “rapacerías y destrozos” causados por los anteriores presidentes, el pararrayos contra las comparaciones desfavorables y las estadísticas negativas. También ha sido su mejor excusa ante unos resultados definitivamente malos en seguridad, en economía y en salud. Además, su lucha contra la corrupción, principal y casi única bandera y propósito de su gobierno ha sido saboteada por algunos miembros de su propio gabinete, exhibidos por la obtención de contratos gracias a sus influencias o por falsear sus declaraciones de bienes.

Ahora la tragedia que azota a México con la pandemia del Covit-19 no tiene igual. Estamos lamentando la muerte de 54 mil mexicanos y muchos más de un millón de empleos permanentes perdidos. Ni siquiera el caso Lozoya, con sus declaraciones de los sobornos que dice le ordenaron repartir, ni los retos verbales que lanza López Obrador en sus mañaneras al expresidente Calderón y que éste le contesta, consiguen quitarnos de la mente la desgracia de tantos contagios, de tanta muerte; ni tampoco podemos dejar de cuestionar la forma en que Mexico ha hecho frente a este mal mundial. ¿Cuántos mal tendrán que morir?

Seguramente este gobierno tiene importantes logros y aciertos que muchos de ustedes pueden enumerar y que deben reconocerse. Yo, de momento, me disculpo por mi subjetividad, no recuerdo alguno, aunque no dudo que estén y sean trascendentes.

Por todo ello creo que es bueno que nos preguntemos cómo estamos, cómo nos ha impactado en nuestra vida familiar este tiempo, no sólo la pandemia, sino estos 18 meses. Cómo nos están gobernando a nivel municipal, estatal y nacional; cómo están legislando los diputados y senadores que nos representan. El año que entra habrá elecciones y en nuestro voto estará la posibilidad de confirmar la ruta que se tomó en el 2018 brindándole todas las canicas a un solo jugador o equilibrar la distribución de fuerzas en los Poderes del gobierno hasta los comicios de 2024. Lo que decidamos deberemos asumirlo.

Hasta pronto.

En Pocas Palabras…Por ejemplo…


por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

El azar y unas excepcionales amistades hicieron que entrara a un numeroso grupo de señoras que comparten por whats app recetas de cocina. Son poco más de 80 integrantes. Entonces empecé a leer sus comentarios, sus charlas contando lo que prepararían de comida para la familia, los antojos de platillos, sus dudas sobre cómo elaborar ciertos guisos, panes y postres.
Me adentré en su entusiasta y apasionado mundo gastronómico, leyendo lo mismo a las expertas orientando sobre la forma de preparar paella, pescado o carnes jugosas -algunas auténticas chefs-, que a las novatas aprendiendo los ingredientes para hacer salsas básicas o las maneras de darle más sabor a unas sencillas entomatadas.
Ustedes dirán que hay muchísimos grupos que hacen lo mismo; cierto. Pero este en particular tiene una cualidad que lo distingue positivamente. En él hay varias mujeres, que han empujado un proyecto que este fin de mes culminará con beneficios económicos para decenas de meseros y meseras, que a causa del cierre de restaurantes se quedaron sin ingresos para el sostén de sus familias.
“Juntos hacemos más” se llama este programa solidario que se propuso reunir fondos con los cuales los trabajadores del ramo restaurantero podrán adquirir despensas por medio de unos vales, durante tres meses en un súper local y que además, para orgullo y ejemplo, ha sido conducido con organización y transparencia por este grupo de mujeres cordobesas que no solo comparten su menú del día, sino su enorme empatía con sus conciudadanos.
Por eso se los platico, porque estas señoras desde su cocina, desde lo que cada una puede aportar y animar a otras, están haciendo algo efectivo y generoso por los demás. Han condimentado con sentido social, su intercambio diario de recetas y consejos culinarios. Otro tanto hace en Coatzacoalcos la fundación “Te queremos ayudar A. C.” que encabeza la admirable Xóchitl Mortera, que además de brindar atención a niños con quemaduras, todos los días reúne fondos y lleva apoyos al personal del hospital regional Valentín Gómez Farías o a la clínica del Instituto Mexicano del Seguro social.

Tenemos amigos, formidables ejemplos que seguir. Ustedes seguramente, tendrán algunos más que quizá quieran compartir.

Hasta pronto.

Imagen del Golfo

En Pocas Palabras…Las manos en tiempos de pandemia.


Por María Elvira Santamaría

por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Por décima segunda ocasión estoy lavando mis manos en este día. Miro la abundante espuma que las cubre a fuerza de tanto frotarlas y luego observo como el agua las enjuaga llevándose los potenciales enemigos invisibles de mi salud. Es un ritual que ahora ocupa el tiempo y la concentración que antes dedicaba a otras rutinas que hoy ya no tienen cabida en mi vida cotidiana.
◦ De repente siento ardor en uno de mis dedos, es en la yema del cordial derecho; veo una insignificante cortada al igual que otra igual de pequeña en el pliegue de la primera falange. ¿Por qué tengo estas escoriaciones? ¿A qué hora me las causé? Pienso entonces si habrá sido al recortar mis rosales o con el cloro al desinfectar los baños y los pisos de la casa y me regaño mentalmente por estar lastimando mi piel al no hacer las cosas con más cuidado. Luego me perdono también silenciosamente y busco una crema para reivindicarme con estas maltratadas manos que han resentido el castigo impuesto por el despiadado virus que nos ha forzado a la limpieza extrema, a enmascararnos, al encierro ‘voluntario’, a la ausencia de reuniones, de muestras de afecto y de cariño, a la lejanía de los familiares, a llorar más muertes y a atestiguar el paulatino empobrecimiento de los barrios y de las ciudades. Cada vez menos empleos formales y más gente vendiendo comida, antojitos, fruta, gelatinas; cada vez más personas subempleadas, que al oír sus pregones y no poder comprarles a todos estrujan el alma y hacen apretar los puños de impotencia preguntándote si venderán lo suficiente para comer hoy y para sobrevivir mañana.
◦ Entonces al sentir de nuevo el rasguño en el dedo, me reviso las uñas, recortadas, sin esmalte y algo resentidas; y convengo con ellas en que les pondré un poco de aceite de almendras y luego las puliré en señal de consideración por los trabajos forzados a los que las he sometido. Mis nobles y serviciales manos después de todo no se pueden quejar, están completas y sanas.
◦ Hay otras, muchas manos cuya vida es demasiado ruda y sacrificada y aún así se juntan para orar y agradecer al creador la vida. Las hay crueles capaces de lastimar. Las hay también creadoras de obras de arte y otras maravillosas que alivian el dolor y salvan vidas. A las mías, sin ser excepcionales las quiero y les estoy profundamente agradecida. Les he prometido menos traqueteo y más mimos, aunque deben saber que seguirán las lavadas continuas, quizá para siempre. Qué locura, estoy hablando y disculpándome con mis manos, con mis uñas. Otro estrago de la pandemia, supongo.
◦ Hasta pronto.

En Pocas Palabras…¿Cuál normalidad?


Gobierno anuncia tres fases y un semáforo para el regreso a ...

Por María Elvira Santamaría Hernández

por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Ni nueva ni antigua; los mexicanos no hemos vuelto a la normalidad. El haber determinado la conclusión de la campaña de “Susana distancia” para supuestamente ingresar a lo que oficialmente llama el gobierno federal “La nueva normalidad” ha sido mas bien el arranque de una política de salud confusa y hasta contradictoria.

Por un lado el presidente López Obrador lleva días hablando de haber domado la pandemia y reinicia sus giras por el sureste del país movilizando junto con él a una regular comitiva, dando la impresión de que ya vamos de salida en la epidemia del coronavirus y por el otro lado el Subsecretario López Gatell tiene que seguir dando cuenta todas las tardes, de cientos de nuevos casos y muertos y haciendo malabares para explicar sin querer parecer que contradice al presidente, que la pandemia “no se ha domado” y que las personas deben continuar permaneciendo en sus casas a fin de evitar que aumenten los contagios.

En qué momento de la epidemia estamos? No lo sabemos. Las autoridades responsables anunciaron el “pico” de la enfermedad en abril, luego en mayo y ahora en junio, tras lo cual supuestamente pasaremos a un descenso marcado de contagios y decesos. Pero a estas alturas da la impresión de que al igual que la mayoría de la población, el gobierno federal está tanteando el terreno y las proyecciones matemáticas de sus científicos son poco confiables.

Entonces, ¿de cuál nueva normalidad estamos hablando? Creo que esta etapa no la está marcando ninguna curva aplanada, la apertura de trabajos y negocios se produce porque simple y sencillamente la situación económica ya no resiste más parálisis. La necesidad de llevar comida a la mesa, es el semáforo que realmente está determinando el regreso a la vida productiva de mucha gente, aún a costa del aumento en el riesgo de contagios, y por ello la ambigüedad en las disposiciones oficiales de las autoridades que además jamás se decidieron a implementar la aplicación de pruebas de detección, ni siquiera ahora, que regresan a la actividad numerosos establecimientos y fábricas.

Ese contrasentido de sí, ya está domada la pandemia; pero no, no salgan más que a lo más necesario. Ese sí, yo voy de gira porque ya nos autorizaron andar en recorridos; pero no, ustedes quédense en casa, porque el semáforo está en rojo, es la estrategia nebulosa del gobierno que no se compromete, que traslada la responsabilidad a las entidades y a cada ciudadano y que, al cabo de sus múltiples pero poco claros mensajes, como Poncio Pilatos, termina lavándose las manos.

Así que, bienvenidos a la confusa nueva normalidad.
Hasta Pronto.

En Pocas Palabras…Subámosle dos rayitas al buen trato


por María Elvira Santamaría Hernández

por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Hoy voy a platicar con ustedes del encierro. Del encierro en que hemos estado voluntariamente miles de personas en el país. Del encierro en que han estado también otras tantas gentes de manera forzada, por el cierre de escuelas y negocios, por haber perdido su empleo o el pequeño capital con el que compraban lo que preparaban para vender y ahora ya no tienen dinero ni clientes para seguir; o por haber contraído el coronavirus.

Este encierro de dos meses o más, ya no es ni novedoso, ni placentero y para muchísimos se ha convertido en una pesadilla doméstica interminable.

Esa irritación por el confinamiento, por la falta de dinero y por el hacinamiento que existe en muchos hogares, permanece hoy apenas contenida en numerosos hombres y mujeres, y explota en cualquier momento desencadenando violencia casi siempre dirigida a los seres más indefensos de la casa.

El presidente López Obrador dice que la permanencia en casa ha reunificado a las familias; seguramente ha ocurrido en ciertos y ejemplares casos pero hay demasiados en los que no está pasando así.

Hay demasiados hogares en que proliferan los gritos, los regaños, los insultos, las exigencias y los golpes por parte de hombres y de mujeres.
Esposos altaneros, padres y madres exasperados, hermanos mayores que imitan a los papás volviéndose capataces de los hermanos más chicos. Ofensas y maltrato a quien no la hace pero la paga, como desahogo de la frustración.

Tenemos que respirar profundo, darnos cuenta de la violencia que generamos y que no resuelve ninguno de los problemas que cargamos, sino por el contrario, los agrava. Como también los agrava el embrutecerse con el alcohol. Es patético ver las colas de gente en los depositos de cerveza como si fueran por la vacuna contra el Covit-19.

Esta pandemia nos exige ser mejores hombres y mujeres, más pacientes, respetuosos y solidarios.
Más padres y menos ogros. Así que, por favor, en sus hogares, bájenle tres rayitas o mejor aún, desaparezcan por completo los insultos y los golpes.

Hasta pronto.

En Pocas Palabras…Desprecio al conocimiento


por María Elvira Santamaría Hernández

por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Enaltecer la capacidad y la inteligencia innata del ser humano no tiene que ser alentando el desprecio al conocimiento. Cuando era pequeña escuchaba a la gente grande que apenas cursó la primaria exhortarnos a estudiar, a aprender, a cultivarnos.
Ahora el presidente coloca como antagonistas al profesionista y al que no lo es azuzando resentimientos, del segundo contra el primero.

Olvida que muchos ingenieros, arquitectos, médicos, veterinarios, maestros, periodistas etc.etc. somos orgullosos hijos de artesanos, mecánicos, empleados de mostrador, locatarios del mercado, policías y agricultores y que éstos a su vez se enorgullecen de la superación de sus hijos a la que contribuyeron con su esfuerzo.

Un rodeo verbal de AMLO para llegar a la conclusión en su falsa lógica, que así como no se requiere de los ingenieros, ni de los arquitectos, la gente no necesita de los periodistas ni de los columnistas, ni de los economistas.

Equivocado señor Presidente. Siempre será saludable y necesaria la diversidad de opiniones y la crítica al poder. Y usted es quien hoy por hoy lo ostenta, hoy representa al gobierno poderoso cuyos actos y consecuencias están sujetos a la opinión pública.

En Pocas Palabras… Tiempos inciertos


por María Elvira Santamaría

por María Elvira Santamaría Hernández , egresada de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Veracruzana

Qué días estamos teniendo amigos. Días de más pérdidas de vidas humanas, de pérdidas de cientos de miles de empleos, de pérdidas de credibilidad en autoridades y pérdida de tiempo valioso por parte de los varios gobiernos al no tomar las medidas necesarias para contener la epidemia de la que ahora quieren salir apresuradamente, anunciando para el 18 de este mes, el -por cierto mal dicho-, inicio del “regreso a la nueva normalidad”. ¿Cómo se va a regresar a algo nuevo? Y también, hablan de una normalidad para la que no tienen claridad de la dimensión de la expansión del coronavirus, porque no se hacen suficientes pruebas de diagnóstico sino fundamentalmente estimaciones matemáticas.

Por un lado nos informan la llegada de vuelos procedentes de China y de Estados Unidos trayendo toneladas de equipo médico y por el otro vemos las carencias de esos equipos en los hospitales del país. Porque México no es solo la ciudad capital, y poco se habla de todo lo que carecen los hospitales de los demás estados, ejemplo Veracruz, con ciudades como Coatzacoalcos que están registrando más casos y donde parece que suponen que removiendo directivos van a solucionar las evidentes insuficiencias, cuando las causas son más de fondo.

Días de mensajes contradictorios. El lunes se registra el mayor número de contagios y de muertes por Covit 19 y el martes dan a conocer un semáforo oficial para el reinicio de actividades, que variará de estado en estado y de municipio en municipio según la incidencia que registren en su lugar y los sitios vecinos.

Pero inmediatamente uno se pregunta. ¿Y con qué certeza se tomarán tan importantes decisiones?¿Cómo van a saber si ya no hay contagiados en una ciudad, región o entidad si no se hacen pruebas masivas; si tienes que estar casi ya para intubarte para que te consideren candidato a la prueba o bien tener recursos económicos y solicitarla a nivel privado, o en su caso ser funcionario? ¿Cómo lo decidirán si hay muchísimas personas que no tomaron precauciones por indolencia o por carencias y que están asintomáticas?

Días estos también, en que confirmamos que tenemos un poder legislativo estatal veleidoso, con diputados sumisos a las conveniencias políticas circunstanciales del partido gobernante -como en los viejos tiempos-, dispuestos a echar atrás lo que antes aprobaron homologando la ley del estado de Veracruz a la reforma constitucional que estableció la revocación de mandato.

El presidente Andrés López Obrador insistió desde que tomó posesión en establecer la revocación de mandato y no paró hasta lograr que el Congreso le aprobara la reforma, convalidada para su vigencia por la mayoría de los estados. El gobernador de Veracruz siguió los pasos del presidente y también modificó su ley local para tal efecto.

Pero sucede que en plena pandemia, se percata de su precaria popularidad, cuya caída la acentuó la crisis del coronavirus. Las encuestas y las benditas redes sociales indican al mandatario estatal que si le preguntan en fecha próxima al pueblo sabio si quieren que el gobernador Cuitláhuac García siga o deje su cargo, no hay seguridad de obtener al respaldo de los electores, porque a muchos de ellos los ha decepcionado.

Entonces, entra la perspicacia política y la habilidad cabildera. Claro -como en los viejos tiempos-; bien dice la conocida conseja: el que hace la ley hace la trampa. Y así como se hizo la ley en un sentido, pues se puede hacer en el sentido contrario porque para eso se tiene el control de la Legislatura y el “diálogo” interesado con diputados de otros partidos que facilitan alcanzar los votos requeridos.

Así pues, el martes pasado los diputados se lanzaron en reversa a derogar la revocación de mandato aprobada recientemente con tanta efusividad. Con votos impensables como el de la hija del senador Hector Yunes, los diputados conjuraron la amenaza -que no certeza-, de que a Cuitláhuac García lo tumbara el descontento popular en una futura revocación y le dieron más oxígeno que con un respirador artificial.

Definitivamente, hay cosas que en política ni en tiempos del Covit-19 cambian si no hay contrapesos: si el Poder Ejecutivo de Veracruz dice salta, el Legislativo…salta.

Hasta pronto. Cuídense.